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MORISCOS EN TUDELA DE DUERO

MARTIN VIANA, José León

Publicado en el año 1984 en la Revista de Folklore número 47.

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La cuestión de los moriscos ardua tarea es para ser tratada desde el punto de vista histórico en Folklore, por la brevedad que este tipo de colaboración exige; máxime, cuando es materia de la que se han ocupado cerca de trescientos autores españoles y extranjeros sentando una rica bibliografía, que sin duda será aumentada. Por tanto sería, además de ilusorio, pretencioso querer analizar aquí, en tan corto espacio, más de siete siglos de historia cristiano-musulmana, tan densos en contenido. Sin embargo de algún modo convendrá presentar, siquiera sea muy someramente, alguno de los aspectos fundamentales que acompañan al hecho histórico de la presencia de los moriscos en Tudela de Duero, a fin de poder observarlo con alguna perspectiva.

Fechas límite de estos siete siglos y medio largos:

Año 711: Batalla de Guadalete, primera victoria musulmana.

Año 1492: Rendición de Granada, final de la Reconquista.

Entre estas dos fechas se presentan acontecimientos tan importantes como la existencia de núcleos de población cristiana que, por no poder o no querer emigrar ante el empuje musulmán invasor, permanecieron en el territorio conquistado: son los mozárabes. De igual modo en el campo cristiano durante la Reconquista, y por las mismas razones, núcleos de población musulmana descendientes de los invasores, permanecieron entre los cristianos: son los mudéjares. Asimismo, los musulmanes que, ante el avance cristiano en la Reconquista antes que pasar a Africa como miles de sus hermanos que perdieron al hacerlo sus bienes muebles y raíces y al fin y al cabo la misma tierra que les vio nacer, prefirieron, para quedarse en ella convertirse al cristianismo: son los moriscos. Con tal motivo éstos fueron desde entonces conocidos como cristianos nuevos, para distinguirlos de los no musulmanes, o cristianos viejos.

Boabdil rindió Granada el día 2 de enero de 1492 a los Reyes Católicos, quienes trataron a los musulmanes con gran consideración, como lo reflejan las Capitulaciones de Santa Fe: seguridad de personas y bienes, permisividad de la conservación del culto musulmán así como su ley religiosa en los juicios, libertad de los cautivos, autorización para continuar en sus casas en España o pasar libremente a Africa pudiendo enajenar su hacienda y llevar sus alhajas consigo mismos gratuitamente en naves del rey, no imponerles otros tributos que el "azaque" y los "diezmos" y no obligarles a usar distintivos como los llevaban los judíos y mudéjares

Al principio estas Capitulaciones fueron fielmente observadas, pero posteriormente comenzaron a dejarse de cumplir. Y es precisamente a raíz de este incumplimiento cuando da comienzo una serie de acontecimientos que tendrán enormes repercusiones, las cuales se inician con el malestar de los musulmanes, que en 1502 fueron obligados a convertirse, al cristianismo, continúan con las innumerables y constantes vejaciones de que fueron objeto como insultos, expolios, humillaciones, discriminaciones, etc. Esto hizo que su odio ancestral por el "infiel", es decir, por el cristiano, se incrementara a través de los años; odio, por otra parte, cordialmente correspondido por los "cristianos viejos". Finalmente se originan las primeras rebeliones individuales que acabarían por formar grupos de bandoleros que roban, secuestran, incendian y asesinan a cristianos viejos y sus bienes. Esto desencadena una serie de represalias por parte de éstos con gran incremento en las vejaciones y presiones religiosas y fiscales y culmina todo ello con el edicto de Felipe II de fecha 1-1-1567 por el que prohíbe a los moriscos hablar algarabía, o sea, el árabe, su propio idioma, vestir la indumentaria musulmana y vivir con arreglo a sus propias tradicionales costumbres ordenando, además, el aprendizaje de la lengua castellana por parte de los hijos de los moriscos así como recibir las enseñanzas de la fe cristiana.

Esta situación se hizo insostenible para muchísimos y condujo a los más exaltados a la sublevación, la cual se manifestó virulenta, exasperada. Los moriscos en general propiciaron el incremento de las incursiones de piratas turcos con base en Argel principalmente en distintos puntos de la costa de Al-Andalus; se cometieron robos, desmanes sin cuenta, asesinatos, redadas de cautivos cristianos que los piratas llevaban a Berbería. Los granadinos, en particular, organizaron un verdadero ejército que se refugió en las Alpujarras donde se hicieron fuertes y sostuvieron encarnizadas luchas con las tropas reales, mandadas en su fase final por el mismo Don Juan de Austria.

Naturalmente este proceso no se produjo por generación espontánea sino que precisó una incubación de tres cuartos de siglo, es decir, desde la rendición de Granada en 1492 hasta la sublevación (1568-1570).

Durante estos setenta y seis años, tanto la Corona como la Iglesia trataron por todos los medios de persuasión pacíficos conseguir la conversión verdadera del pueblo, ya que la orden de conversión dada en 1502 no hizo efecto.

Por supuesto, puede afirmarse sin género de duda alguno que esta conversión a fortiori fue totalmente nula ya que fue impuesta y no libremente aceptada en conciencia. Y si bien es cierto que muchas conversiones fueron sinceras a lo largo de este período y que incluso algunos moriscos, convertidos de corazón llegaron al sacerdocio católico, la gran mayoría permaneció en su corazón fiel al Islam.

La invocación "Bensallah elrohman elrahim" (En el nombre de Dios clemente y misericordioso) que todo buen musulmán pronuncia antes de decir o hacer algo importante, seguía moviendo los labios y el corazón de la mayor parte de los moriscos; "La ilaha ill-Allah" (No hay más Dios que Alá). Y aunque casi todos supieran recitar el Padrenuestro, Avemaría, Credo y Salve a más de los diez Mandamientos y los artículos de la Fe, ello no dejaba de ser una simple adquisición para ser utilizada en el momento conveniente; incluso se santiguaban si el caso lo requería, pero interiormente el Koran era quien encendía sus sentimientos religiosos. Y junto a ellos, el odio.

He aquí expuesto muy sobrio, sucinto, esquemático e incompleto el marco en el que debemos contemplar el cuadro histórico que es el morisco.

Consecuencia inmediata de la sublevación seguida de la guerra de las Alpujarras y resuelta con la derrota militar de los sublevados sería, en 1569, el comienzo de la deportación de los moriscos granadinos al reino de Castilla. En esta fecha una importante remesa humana fue trasladada hacia el norte de Al-Andalus y otras más seguirían sucediéndose después en periódicas oleadas. Puede decirse que el tota1 estimado entre 1568 y 1573 es, para la Corona de Castilla, de unos 30.000, de los que 8.336 .pasarían a los territorios de la Inquisición de Valladolid.

En virtud de Real Cédula del año 1570, un fuerte contingente fue trasladado a tierras castellanas; de él, muy cerca de 500 fueron concentrados en Valladolid para ser dispersados por distintos lugares y villas de su jurisdicción, entre ellas Tudela de Duero.

Respecto de este pueblo, en el Libro I de Difuntos de su parroquia nos encontramos, al principio del fol. 86 v. una noticia que, transcrita, dice así:

"Los moros del Reyno de Granada"
"Vinieron los moros del Reyno de granada en diez y siete días del mes de deziembre e vispera de nuestra Señora de la O. E cupieron a Tudela entre chicos y grandes treinta e seis personas, de las quales an muerto fasta oy, dia de Santo Tomas en 27 de deziembre, dos mugeres y vn hombre y dos mochachos, nino y nina; el mochacho de doze años e la nina de tres o quatro. Asta oy, miercoles, en tres de Enero de mill e quinientos e setenta e vno, an muerto ocho de los moriscos; los demas estaran escritos por su orden en la plana adelante, juntamente con estos ocho. E no escribo el dia que murieron par ser impertinente a este libro."

Pero antes de seguir adelante, convendría hacer unas ligeras consideraciones acerca de cómo eran, en algunos aspectos, los moriscos que llegaron a Valladolid.

En honor a la verdad eran gente sobria y laboriosa; más, desde luego, que los cristianos viejos. Claro es que los acaudalados llevaban un tren de vida distinto de los demás, viviendo con mayor o menor boato según su posición económica. Los no ricos, antes de salir del reino de Granada con destino a sus nuevos forzados asentamientos, ejercían toda clase de profesiones: mercaderes, artesanos, horticultores, comerciantes, tundidores, herreros, ceramistas, caldeferos, alpargateros, sogueros, albéitares, etcétera.

Naturalmente, los ricos pudieron soportar bien el destierro. Los demás se acomodaron mejor o peor, rehaciendo sus vidas y hogares, agrupándose generalmente en calles e incluso en barrios (en Valladolid aún hoy existe una "Calle de los Moros". Constituían una etnia dentro de otra etnia y, salvo un pequeño porcentaje, defendían en la medida de lo posible su anterior "status" conservando su fidelidad al Islam.

Pero quienes peor lo pasaron fueron los horticultores, los sederos, los sirvientes y los braceros (no tanto aquellos sobre los cuales pendía la condición de esclavos; en Tudela hubo, hasta que murió, una esclava al servicio del médico. Por ello, haciendo abstracción del supremo bien que es la libertad, pudo vivir mejor que muchos de sus correligionarios.)

Los hortelanos lograron en Valladolid la posesión de algunas huertas, que cultivaban con verdadera maestría; pero los destinados a les pueblos jurisdicción de Valladolid, lugares de secano fundamentalmente, fueron quienes soportaron el destierro con mayores penalidades; al igual que los sederos quienes, diestros en el cultivo del gusano de seda y la elaboración y comercialización de ésta, al encontrarse en un "habitat" en el que no se daba la morera y no se producía la seda, les faltaba la base de toda su vital actividad anterior.

Está claro que la política de Felipe II fue la de atomizar en lo posible los contingentes de moriscos que habían de ser deportados del antiguo reino de Granada.

La puesta en práctica de esta política fue encomendada a los Corregidores a quienes, al propio tiempo, el monarca ordenó en un acto de profundo respeto por el núcleo familiar que en modo alguno fueren separados el marido de la mujer y los hijos de sus padres (1).

En consecuencia el Corregidor de Valladolid, Licenciado Ximénez de Cabredo, recibió una Real Cédula fechada en Madrid en 22 de marzo de 1571 en virtud de la cual el Rey le ordenaba hacer una relación del número de casas de moriscos que había en Valladolid y en los pueblos de su jurisdicción, a fin de conocer Cómo se había cumplido lo que al efecto había dispuesto.

Esta Real Cédula fue cumplimentada por el Corregidor y remitida a Madrid con fecha 29 del mismo mes y año (2), En este escrito se significaba que el Comisario real, don Alonso de Sandoval, había hecho entrega al dicho Corregidor

"...en diez y seis e diez e siete días del mes de diciembre proximo passado del año de setenta, quinientos Moriscos entre ombres e mugeres, mayores e menores..."

En realidad la cifra exacta, a tenor del cómputo efectuado por el autor de este artículo, no fueron los 500 citados, sino 497 los moriscos que le fueron entregados al Corregidor para su dispersión por el territorio a él encomendado.

En la distribución que se llevó a efecto, a Valladolid le Correspondieron 150, si bien pocos días después este número fue ligeramente incrementado porque, en atención a la pobreza de los pueblos de Castronuevo de Esgueva y Olmos de Esgueva, los cupos de 8 y 9 moriscos que respectivamente les fueron señalados, se quedaron reducidos a 5 y 6 pasando el resto a Valladolid, es decir, que la capital contó no con 150, sino con 156.

He aquí textualmente lo que se dice en la contestación a la Real Cédula:

"Al lugar de castro nuebo rreparti ocho, d los quales se pasaron a esta Villa (Valladolid) con mi licencia por ser proue el lugar, dos; los quales sirben amos en esta Villa. Y otro de los dhos moriscos por ser nino guerfano, ansimismo hice pasar a esta Villa y en ella esta con una tia suya. E los cinco rrestantes estan en el dho lugar en una cassa, donde se mantienen pidiendo limosna e trabaxando en el campo."
"Al lugar de olmos, aldea de esta Villa, rreparti nuebe personas de los quales uno murio e tres dellos, que fue marido e muger e un hijo, con mi licencia se passaron a esta Villa por la proueça del dho lugar, e los cinco rrestantes tienen dos cassas pobladas en el dho lugar, donde biben e moran."

Ahora bien, hay que tener en cuenta que en el siglo XVI Castilla y por tanto Valladolid y naturalmente Tudela de Duero, atravesaba tiempos muy difíciles; la escasez era mucha, la pobreza abundante y alto índice de mortalidad. Habida cuenta, pues, de estos factores cruelmente normales en aquella época, podemos explicarnos el marco en el cual iban a insertarse los moriscos y la cruda realidad que a muchos les iba a tocar vivir.

Por la citada Real Cédula sabemos, en virtud de la contestación a la misma por parte del Corregidor, tos diferentes aspectos de la clase de vida de los moriscos tanto en Valladolid como en los pueblos a los que fueron asignados para su asentamiento. He aquí algunas expresiones que recogen su "modus vivendi":

"Con amos son treinta e ocho moços e moças, e con los dhos amos ganan sus acostamientos e los mantienen en su casa..."

Se refiere a Valladolid. Queda claro que a cambio de su trabajo, los moriscos recibían acostamiento, es decir, un lugar donde dormir más la comida. Nada más.

Otros, en Valladolid también,

"...son trabaxadores que se acoxen a cauar e a labrar en el campo, do ganan sus jornales conque se sustentan; e otros, por yndispusiciones, piden limosna en esta villa."

En cuanto a Puente Duero,

"E al lugar de la puente de duero rreparti tres moriscos que fueron marido y muger e vn hijo. Murio el marido, e la muger thenia padre en esta Villa, el qual la traxo a ella con mi licencia, e al hijo; e ansi estan con ella."

Respecto a Valdestillas,

"Al lugar de baldastillas rreparti diez e seis, los quales tienen çinco cassas pobladas en el dho lugar."

Por lo que se refiere a Mojados,

"A la villa de moxados, lugar de la obispalia de Segouia, quatro leguas de esta villa, rreparti diez e siete de los dhos moriscos, de los quales son muertos tres; e los quatro dellos sirben amos en la dha villa; e los diez rrestantes tienen tres casas pobladas en la dha villa, manteniendose de sus trabajos e de pedir limosna."

No se transcribirá literalmente cuanto se relaciona con todos y cada uno de los pueblos pero sí, naturalmente, lo que se dice de Tudela de Duero y que es lo siguiente:

"Al lugar de tudela de duero, aldea de esta villa, rreparti treinta e ocho, de los quales an muerto diez e siete; e doze sirben a personas vecinos del dho lugar. E personas particulares, por seruicio de dios, los dan cassas, y ellos se mantienen de sus trabajos de forma que estan rrepartidos en tres cassas y en el hospital."

Los que fueron enviados a Olivares de Duero,

"...los veinte rrestantes estan en quatro cassas enfermos los mas, de forma que se mantienen de limosnas e pueden trabajar poco."

En fin, en Villabáñez,

"...los nuebe rrestantes estan rrepartidos en dos cassas que el dho concejo los alquilo para su bibienda, e an estado siempre enfermos."

En resumen que en lo que concierne a la mayor parte de los moriscos distribuidos por los pueblos de la jurisdicción de Valladolid, los más afortunados -que eran los menos, disponían de salud, casa donde vivir y trabajo para sustentarse. Los demás, o morían de hambre o pedían limosna o eran acogidos a las precarias atenciones que podían recibir en un hospital. Triste situación, pues; pero no mucho menos que la de una buena parte de los cristianos viejos con los que compartían la enorme dureza de vivir.

De otro lado, ¿cuál fue el criterio adoptado en Valladolid por el Corregidor para la distribución de los moriscos? Pues no otro que la importancia socioeconómica de cada localidad por lo que, en su virtud, fueron asignados de la siguiente forma:

Valladolid...............................150
Tudela de Duero.......................38
Simancas................................38
Olivares de Duero.....................30
Peñaflor de Hornija...................28
Villanubla................................25
Mojados..................................17
Valdestillas.............................16
Wamba...................................16
Laguna de Duero......................16
Cabezón de Pisuerga................15
Geria.......................................11
Ciguñuela.................................11
Villabáñez................................11
Olmos de Esgueva.....................9
Boecillo.....................................9
Castronuevo de Esgueva.............8
Zaratán......................................8
Herrera de Duero........................7
Viana de Cega...........................6
Renedo de Esgueva....................6
Castrodeza................................6
Valbuena de Duero.....................6
Villanueva de los Infantes............4
Puente Duero............................3
Traspinedo................................3

Si se toma un mapa de la actual provincia de Valladolid y se fijan en él los núcleos de población a los que fueron a parar los 497 moriscos, fácilmente puede comprobarse que la dispersión no fue más allá de lo justamente necesario para la efectiva dislocación como grupo humano de todo el conjunto, si bien es cierto que en la práctica hubo entre ellos cierta movilidad como puede comprobarse por los libros de Cuentas no sólo de Tudela sino de otros pueblos, al consignarse por el Cabildo partidas reales entregadas a "cristianos nuevos" de paso por el pueblo.

Los cupos señalados a cada Villa o Lugar fueron los adecuados, porque de esta forma se podía tener cómodamente "a mano" la etnia morisca en caso de que resurgiera en ella algún germen de nueva rebeldía teniendo como centro a Valladolid y que pudiera arrastar también a los mudéjares.

Todo este conjunto humano fue ubicado de norte a sur en un radio de 17 Kms. (límites extremos, Cabezón al norte, y Mojados al sur), y de este a oeste con un radio de 26 Kms. (desde la altura de Peñaflor y Castrodeza al oeste, hasta Olivares al este).

Siguiendo el documento dirigido al Rey por Ximénez de Cabredo, vemos que en el año 1571 fallecieron nada menos que el 21,97 % de los moriscos, cuyo número se relaciona a continuación:

Valladolid...............................23
Tudela de Duero......................17
Simancas...............................11
Peñaflor de Hornija....................9
Olivares de Duero......................7
Villanubla.................................5
Viana de Cega..........................4
Laguna de Duero.......................4
Zaratán.....................................4
Geria........................................4
Boecillo....................................3
Mojados...................................3
Herrera de Duero.......................2
Renedo de Esgueva...................2
Cabezón de Pisuerga.................2
Ciguñuela..................................2
Wamba.....................................2
Puente Duero.............................1
Olmos de Esgueva......................1
Castrodeza.................................1
Valbuena de Duero......................4
Villabáñez................................1
Valdestillas..............................O
Castronuevo de Esgueva........O
Villanueva de los Infantes........O
Traspinedo...............................O

Según esta relación fielmente transcrita, son 109 los difuntos. Sin embargo en el resumen final que el Corregidor hace al contestar a la Real Cédula, dice que fueron 90.

No se pretende corregir al Corregidor, pero sí debe ser establecida con rigor la realidad de los hechos. Veamos:

En primer lugar el Magistrado que en su territorio ejercía la jurisdicción real con mero mixto imperio conociendo de las causas contenciosas y gubernativas así como del castigo de los delitos, que no es otro que el Corregidor, le dice al Rey que los moriscos asignados a Valladolid fueron 500 cuando, en verdad, sumaron 497 como queda demostrado por la distribución que él mismo notifica al Monarca. Esta diferencia no puede tener otra interpretación que la del simple redondeo.

En segundo lugar, afirma haber habido 109 difuntos. Aquí ya no es fácil el redondeo, sino el error porque, por ejemplo, en lo que concierne a Tudela de Duero, afirma con fecha 29 de marzo de 1571 que murieron 17 cuando no fue así ya que, no en marzo sino en diciembre del mismo año, en el Libro I de Difuntos de la parroquia (hoy en el Archivo Diocesano), al folio 87 puede comprobarse por un precioso dato: fueron 12, no 17 los que dejaron de pertenecer al mundo de los vivos. Véase su transcripción:

"1571

Este Año Murieron treinta e tres Sin los moriscos que truxeron de granada

33

Memorial de los moriscos que an muerto

1 garçia almaraz murio en beinte e dos de deziembre

2 Su muger, mayor, en beinte de deziembre

3 graçia, muger de garçia Retal, en dezinuebe de deziembre

4 Luçia de Retal, casada. Murio en diez y nuebe de deziembre

5 Lorenzo quadrillero. En dos de Enero de 1571

6 hernandico, hijo de garçia Retal murio en beinte e tres de deziembre

7 bernardinico, hijo de, Luçia Retal, murio en beinte e quatro de deciembre

8 ysabelica hija de diego geronimo, murio en veinte e siete de deciembre

9 perico hijo de garçia de Retal de quatro años, en çinco de, Enero

10 marisa hija de garçia de Retal de ocho años. Murio en çinco de Enero.

11 garçia de Retal. Murio en diez de Enero

12 juanico hijo de Lorenzo quadrillero. Murio en diez de enero, de ocho años

Son doze en diez de Enero de 1571."

Tanto la nota transcrita anteriormente sobre la fecha de llegada a Tudela de los moriscos -que coincide exactamente con la de la entrega de éstos al Corregidor por parte del Comisario Real-, como el memorial acabado de leer, nos ofrecen datos preciosos por lo precisos, brindándonos extremos que de no haber sido escritos por el cura de Tudela de Duero a mediados del siglo XVI no habríamos podido conocer .

No debe escaparse al análisis, por otra parte, un hecho que llama la atención, cual es el de la falta de asentamiento de las partidas de defunción de los moriscos cuyos nombres figuran en el memorial de los doce acabados de consignar.

A falta de documentos que demuestren lo contrario, ello podría interpretarse como una falta de aceptación por parte de Tudela -clero y pueblo- de unas personas extrañas a la sociedad establecida en virtud de lo cual, siendo tenidos como musulmanes más que como cristianos, no deberían ser enterrados en sagrado ni figurar en el libro de difuntos junto a los fallecidos lugareños. Debe tenerse presente un dato significativo cual es el de que desde el 17 de diciembre de 1570, fecha en que los moriscos llegan a Tudela hasta el 10 de enero de 1571, fecha en que se dice los doce que han muerto en este corto espacio de tiempo, sólo ha transcurrido escasamente un mes (exactamente veinticuatro días), tiempo escaso en verdad para una adecuada inserción en la comunidad rural.

Por otra parte, ningún morisco, sin duda, haría mandas a la Iglesia en un testamento que seguramente no formalizaría, por carecer de bienes. Sabido es que en el siglo XVI los libros en que figuraban los fallecidos no se llamaban de Difuntos sino de Testamentos, ya .que en aquellos se recogían las mandas pías, fundaciones de misas, etc. que el difunto ponía en manos de la Iglesia. He aquí, por tanto, otro motivo para que no figuren sus partidas de defunción. Pero, con toda seguridad, sería la primera causa el motivo de ello.

Posteriormente, después de un más o menos prolongado proceso de integración y convivencia, sí: los moriscos pasaron a formar parte de la villa en pie de igualdad con los cristianos viejos, como se demuestra por la siguiente partida de defunción que consta al folio 72 del Libro II de Difuntos del pueblo. Es el año 1593.

"Magdalena hija de Alcaraz morisco" "En beinte y cinco dias del mes de octubre murio madalena hija de Alcaraz morisco doncella en poder de sus padres no hizo testamento enterrose en la yglesia de Santa Maria deste lugar murio abentestado que la tomo una tapia dando Recado en la abaceria deste lugar Requiescat in pace amen."

Para terminar, y como una mera consideración anecdótica, puede señalarse que según el memorial mencionado, los moriscos fallecidos en Tudela en el breve espacio de tiempo de veinticuatro días pertenecieron a cuatro familias: del apellido RETAL murieron, primero la madre, después tres hijos del matrimonio y luego el padre y, además, una hija casada y un hijo de ésta; con el apellido ALCARAZ fallecieron dos; con el de CUADRILLERO, otros dos; finalmente, la morisca de la que lacónicamente se dice: "Isabelica, hija de diego gerónimo".

Hemos visto ligeramente los antecedentes históricos que condujeron a la presencia de los moriscos en el reino de Castilla, su dispersión por el área sometida a la jurisdicción de Valladolid, así como una visión sugerida del género de vida que llevaron, y concretamente en Tudela de Duero.

Sin embargo existe un aspecto no tocado, cual es el comportamiento religioso de estos "cristianos nuevos", el cual dio origen a una legislación de carácter cada vez más agresivo hacia los sublevados granadinos, así como numerosas intervenciones de la Inquisición. Cuestión de gran importancia por sus consecuencias, que podría ser tratada en posterior artículo.

Mas con ello no quedaría agotado el tema, ya que algo habría que escribir sobre la expulsión general de España de todos los moriscos en el siglo XVII llevada a cabo por orden de Felipe III. Podría ser también se publicase algo sobre ello, con lo que se cerraría el ciclo que con este trabajo podría quedar comenzado.

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(1) A. G. S. Cámara de Castilla, leg. 2162-36.

(2) lbid.