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Sobre el hallazgo de nuevos enigmas desplegables

ALONSO RAMOS, José Antonio

Publicado en el año 2017 en la Revista de Folklore número 422.

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* Deseo expresar mi agradecimiento a Joaquín Díaz González por la ayuda prestada para la realización de este trabajo, por su orientación, envío de publicaciones relacionadas y por facilitarme los dibujos de su archivo personal. También a José Manuel Pedrosa, de quien he tomado la palabra enigma, que tan bien define este tipo de recursos, y por su trabajo, que luego citaré, y que tanta luz aporta al conocimiento del tema. Y, por supuesto, a Luis Herranz Riofrío, que nos hizo llegar estos enigmas desplegables.



En el trabajo cotidiano del etnógrafo, como en el del arqueólogo, aparecen de vez en cuando algunos hallazgos que te llaman poderosamente la atención.

Uno de estos hallazgos destacables tuvo lugar con la llegada al Centro de la Cultura Tradicional de la Diputación de Guadalajara de un par de pliegos (números de inventario CC12 y CC13), pintados y escritos por ambas caras y diseñados para ser plegados y desplegados, en una especie de juego de papiroflexia, de manera que se van sucediendo una serie de dibujos, acompañados de su correspondiente estrofa explicativa. Ambos hallazgos proceden de un lugar no determinado del Corredor del Henares.

Los dos desplegables son muy similares. Todo parece indicar que ambos han sido realizados por el mismo autor. A simple vista se advierten dos grandes diferencias. El desplegable A tiene literatura, mientras que el B carece de ella. De modo que, en el segundo caso, el autor lo dejó todo preparado para introducir en un segundo momento las estrofas, tarea que nunca llegó a realizar. La otra diferencia consiste en los colores usados: muy llamativos y brillantes en el primer caso y bastante más apagados en el segundo. Otras diferencias menores pueden deducirse enseguida, tras una rápida observación.

Describiremos para el lector el desplegable A, con el fin de contribuir a su mejor interpretación y conocimiento. Citamos literalmente y de forma ordenada los versos que acompañan las ilustraciones, limitándonos en el caso del B a exponer las ilustraciones de ambas caras.

ENIGMA DESPLEGABLE A

A-1

Con cuidado y Atenzion / Abrirás este papel

Yberas un corazón / con cuatro compuestas de el

Que causan azmirazion[1]

A-2

Ai Tienes Micorazon / Echale por donde quieras

Ydivierterte con el / ya que conmigo no puedas

A-3

Esta biguela quebes / Mesirva de seportura

Siaotra quiero mas queati / Nosiendo ala birgenpura

A-4

Laserena de lamar / En canta los marineros

Ytu me en cantas ami / con hesos ojillos negros

A-5

Aunque labes aquisola / Rezando contanto amor

Esta sirbiendo de peana / Ala cruz y el redentor

A-6

Despues de habierto el papel / Te detendras unpoquito

Yberas cruzificado / A nuestro Señor Jesucristo

ENIGMA DESPLEGABLE B

Enigma B. Anverso

Enigma B. Reverso

El autor de los desplegables es anónimo; no obstante, podemos saber algunas cosas sobre él y su obra: seguramente nos encontramos ante un varón, de arraigadas creencias, con un cierto nivel cultural, pues sabía leer y escribir con una hermosa caligrafía, pero no demasiado letrado, pues comete muchos errores ortográficos.

En cuanto a su obra, observamos que hay un trabajo previo de diseño, ya que se observan los trazos de un dibujo a lapicero y que obedece a modelos previos existentes, como veremos más adelante. El estilo formal es muy primitivo y esquemático. Las figuras humanas aparecen representadas de frente, aunque los pies de la quinta viñeta están dibujados de perfil.

En algún momento de mi infancia yo me habré encontrado con algo así, pues la idea de estos desplegables no era totalmente nueva para mí. El caso es que el hallazgo, ahora, me parece muy interesante como documento de literatura tradicional, pues enseguida percibí el valor de sus ilustraciones y de sus versos tan populares y sencillos. Pero, a la vez, me di cuenta de que estaba ante un recurso muy ingenioso.

Así es que, como tenemos ya esta mentalidad de bucear en los orígenes, paralelismos y explicaciones de las cosas, me puse a buscar en la bibliografía museística que tenía más a mano por ver si me encontraba con algo similar...

Poca cosa hallé. El dueño de los desplegables —Luis Herranz Riofrío— ya me había advertido de que había visto algo parecido en la exposición de Burgos de Las Edades del Hombre[2]. Y, efectivamente, en el catálogo editado encontramos un desplegable datado en el siglo xix con muchos elementos similares a los que ahora analizamos.

El desplegable de Zamora, al que llamaremos así por formar parte de los fondos del Archivo Histórico Diocesano de Zamora, fue diseñado, dibujado y escrito por un cartujo con fines doctrinales. Tiene varios dibujos coloreados para ilustrar algunas de las cinco viñetas que aparecen. Su caligrafía es muy similar a la de nuestro desplegable, con menos errores ortográficos, pero su esquema formal está más evolucionado que el del ejemplo de estos dos desplegables, a pesar de que presenta también elementos muy primitivos en cuestiones de perspectiva, por ejemplo.

Intentando conocer algo más, acudí al consejo de Joaquín Díaz, quien, en su propio ambiente familiar, había encontrado un ejemplo similar a los que aquí tratamos y que él mismo había comentado ya en un artículo publicado en El Norte de Castilla[3] referido a la relación del hombre con los animales:

Un juego papirofléctico en el que se dobla y desdobla un folio para ir mostrando sucesivamente un corazón, una vihuela, una sirena, una mujer y una cruz (con fines morales, naturalmente) incluye un curioso dibujo en el que el ser misterioso, siempre símbolo de la fantasía y de la tentación, se transforma en una dama.

Estas son las seis viñetas que Joaquín Díaz dibujó tomando como referencia el desplegable de su abuelo y los versos que acompañan a las ilustraciones, también tomados por Joaquín y publicados en el trabajo que referimos.

Si eres curioso lector / abrirás este papel

y verás un corazón / que te podrá entretener.

Al corazón afligido / la música le consuela

ábrelo, que está partido / y verás una vihuela.

Esta música leal / consuela cualquiera pena

abre pronto la guitarra / y verás una sirena.

La sirena de la mar / ha formado sin querer

con aspecto singular / el cuerpo de una mujer.

Esta mujer es devota / y tiene por devoción

de darnos a conocer / dónde murió el Redentor.

Efectivamente, los elementos comunes o similares de este ejemplo aportado por Joaquín y de los que aparecen en los desplegables del Corredor del Henares son muchísimos. Para empezar, el fin moralizante y el esquema formal, pero también todos los objetos que aparecen: el corazón, la vihuela, la sirena, la mujer y la cruz o el Crucificado.

Es decir, estamos ante un esquema —recordemos también las coplas recopiladas por Gabriel M.ª Vergara— que se repite de igual modo en diferentes lugares.

La difusión de los desplegables con motivo de su exposición como «pieza destacada» de la Posada del Cordón, en Atienza, nos puso en contacto con José Manuel Pedrosa, especialista en la materia, quien hace años (en 1995) ya había estudiado el tema con profundidad[4].

Pedrosa dedica todo un capítulo de la obra que citamos a hablar de las distintas versiones que ha recopilado en España de lo que él llama el enigma del corazón abierto y que otros autores, cuya obra cita, han recopilado y estudiado en otras partes del mundo:

En Villamuñío (León) la familia Nistal guarda un Enigma que denominan «la viruela» o «la viruelita» —en referencia a la vihuela— y que contiene los mismos elementos que los ejemplares del Corredor del Henares y que el de la familia de Joaquín Díaz (corazón, vihuela, sirena, mujer y cruz o Crucificado). En la misma localidad y en Casares de Arbas, también de León, halló Pedrosa otras versiones transmitidas por tradición.

La cosa no queda ahí. En Argentina y en Portugal encontró Pedrosa noticias de enigmas similares a los aquí tratados, documentados por folkloristas argentinos de la talla de Juan Draghi Lucero o Juan Alfonso Carrizo, quien relaciona estos enigmas con formas de ascendencia medieval y con versiones procedentes de pliegos impresos.

En Portugal, el referente consultado por Pedrosa es José Leite de Vasconcellos, quien habla de enigmas o «cartas» similares extendidos por todo Portugal, algunos fechados a finales del xviii o principios del xix y relacionados, en algún caso, con la literatura de cordel.

A partir de estos ejemplos, Pedrosa obtiene sus propias conclusiones, bastante acordes con las obtenidas por los folkloristas argentinos y portugueses. El autor español adelanta la asociación vihuela/guitarra con la muerte como una idea medieval, al igual que la asociación de sirenas a la iconografía cristiana, aunque la moda de las imágenes asociadas a palabras vino después con los llamados emblemas del Renacimiento y su posterior desarrollo.

Pedrosa se detiene también a analizar dos de los elementos que aparecen en muchos de esos enigmas: las guitarras y las sirenas, ambos relacionados con la moralidad y con la fugacidad de las cosas.

A la obra de Pedrosa y a los autores por él tratados remitimos al lector que quiera profundizar sobre el tema.

Por nuestra parte, recordamos la importancia que tienen estos dos elementos simbólicos que aparecen en nuestra tradición oral y en el arte románico de nuestro entorno:

Qué buena va la vihuela

si la prima no se rompe.

Qué buena va la vihuela

para rondar esta noche.

Luna lunera / cascabelera / dile a tu abuela / que toque la vihuela / y si no la toca bien / que le den / que le den / con el rabo la sartén.

La serena de la mar

por una mala cristiana

que por una maldición

la tiene Dios en el agua.

La serena encantadora

que habita en el mar salado

de medio arriba es mujer

de medio abajo es pescado[5].




NOTAS


[1] Joaquín Díaz encontró coplas relacionadas con este tema en el libro de Gabriel M.ª Vergara: Cantares populares recogidos en diferentes regiones de Castilla la Vieja y particularmente en Segovia y su tierra. Madrid: Est. Tipográfico de Fortanet, 1912. En la pág. 36 del mencionado trabajo recopilatorio, podemos encontrar los siguientes versos, con aclaración incluida:

Corazoncito afligido,

la música te consuela;

ábrete que estás partido,

y verás una vihuela.

Este cantar se completa con el siguiente:

Esta vihuela que ves

desecha cualquiera pena;

la ha formado sin querer

la cola de una sirena.

Anteriormente, en la pág. 28, se lee también:

Aunque me ves de mujer,

medio cuerpo con primor,

está sirviendo de peana

á la cruz del Redentor.

[2] Catálogo: Las Edades del Hombre. Libros y documentos en la Iglesia de Castilla y León. Las Diócesis de Castilla y León. Burgos, 1990, p. 314.

[3] DÍAZ, Joaquín. «Animales». El Norte de Castilla, 31/01/2015. En http://www.funjdiaz.net/lapartitura1.php?ID=88. Fecha de consulta: 30/12/2016.

[4] PEDROSA, José Manuel (1995). «Tradición oral, tradición visual y papiroflexia: del enigma de El corazón abierto al de los cuatro cerdos» (Madrid: Siglo XXI de España Editores). En PEDROSA, J. M. Las dos sirenas y otros estudios de literatura tradicional, 286-313.

[5] Recogidos en diciembre de 2016 y enero de 2017 de boca de mi madre, Petra Ramos Lucía. Robledo de Corpes (Guadalajara).