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La devoción popular a la Virgen del Pinarejo (Aldeanueva del Codonal, Segovia)

DIEZ PASCUAL, José Luis

Publicado en el año 2017 en la Revista de Folklore número 427.

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1. Introducción

En este pequeño trabajo se presentan de manera breve los principales contenidos sobre la devoción, la historia y el arte relacionado con la Virgen del Pinarejo de Aldeanueva del Codonal (Segovia) y su ermita. También se encontrarán aquí algunas muestras de la tradición popular y de los cantares que a lo largo de los años han compuesto las gentes de estas tierras para rezar a la Virgen.

2. La ermita

Se sitúa a unos tres kilómetros del pueblo de Aldeanueva del Codonal (Segovia). Está cerca del lugar en el que se cruzan la Cañada Leonesa Oriental con la carretera de Segovia a Arévalo, lugar del que parte el cordel denominado Camino del Moro, a orillas del río Voltoya y próxima a un manantial conocido como Fuente de la Virgen.

Existió un edificio anterior al que hoy se contempla con el nombre de «Hermita del Pinarexo» o simplemente «El Pinarexo». Delante de ese edificio debió de erigirse una cruz de granito que se conserva frente a la entrada principal de la ermita, en cuyo pedestal aparece la fecha de 1566.

El edificio actual se erige en el mismo sitio en el que se levantó un edificio anterior, de menor tamaño, también dedicado a Nuestra Señora del Pinarejo.

El aspecto de la ermita responde a las reformas y ampliaciones realizadas a lo largo de tres impulsos constructivos fundamentales. En la segunda mitad del siglo xvii se inicia la reforma de la iglesia, desmantelando solamente la cabecera de la antigua ermita y manteniendo en pie el resto del edificio. Con posterioridad, en 1738, se decide la demolición de la nave que quedaba en pie, ejecutándose la actual, quedando la ermita concluida. Hacia 1800 tiene lugar la última campaña constructiva, probablemente por iniciativa de los cofrades, erigiéndose la edificación adosada a los pies de la iglesia para acoger la llamada Sala de los Hermanos o del Cabildo, así como la vivienda del santero.

El conjunto, aunque realizado en distintas fases, parece responder a un criterio unitario, logrando la integración armónica de las sucesivas fábricas. Su trazado en la planta se organiza mediante el empleo de una geometría sencilla basada en el cuadrado y en el círculo, que podríamos calificar de funcional, como respuesta a la lógica demanda de facilidad constructiva. Espacialmente se articula a través de volúmenes cúbicos, tan del gusto de barroco, que se traducen claramente en los alzados. La ermita constituye un espacio unitario bien iluminado y con excelentes condiciones acústicas y visuales, pudiéndose abarcar el interior con un solo golpe de vista.

Se utilizaron en la construcción las tapias de calicanto aprovechando la abundancia de cantos rodados dada la proximidad del río. Se refuerzan con machos de ladrillo en verrugadas y cadenas y en las esquinas, utilizando también el ladrillo para la ejecución de los contrafuertes y una línea de imposta resaltada bajo el nivel de las ventanas, que recorre el perímetro de la Iglesia. El ladrillo se ha empleado también para componer el alzado del zócalo (hoy cubierto por una gruesa capa de mortero de centeno) y formar la línea de cornisa bajo el tejado, explotando al máximo su potencial ornamental en la construcción de los vanos y la espadaña. El pavimento también estuvo ejecutado en ladrillo. Todavía se conservan restos del solado original en la sacristía y el coro.

3. La cofradía

Se fundó el día 15 de julio de 1671 con el nombre de la Esclavitud de Nuestra Señora del Pinarejo[1]. El acta original se encuentra en el archivo diocesano de Ávila. En esta fecha ya existía la ermita y tenía un ermitaño encargado de su cuidado.

En sus orígenes, la Cofradía debió de tener dos tipos de cofrades: 16 llamados esclavos y 82 hermanos. En 1700 el total de cofrades era de 113 y procedían de 20 pueblos diferentes.

El primer Cabildo del que hay referencia por escrito fue el celebrado en el año 1700. El día 1 de septiembre de 1713, D. Frutos de Olalla y Aragón funda una capellanía. El 17 de febrero de 1761, D. Lorenzo Casado Pérez realizó una nueva fundación. D. Lorenzo Casado falleció el 10 de abril de 1763 y le sustituyó en la Capellanía D. Julián Ramón Cobo que fue relevado, al fallecer, por D. Dionisio Ramón de Nero el día 22 de agosto de 1798.

En la actualidad, se celebra un Cabildo ordinario el Domingo siguiente a la fiesta de San Segundo (en el mes de mayo) y en él se nombra a los mayordomos para el año siguiente y se tratan los asuntos ordinarios de la Cofradía.

4. El retablo

El 5 de agosto de 1699 se firmó la escritura para la realización del retablo. Fue encargado a Juan de Ferreras[2], que era maestro mayor del Alcázar de Segovia y casas reales del entorno. Entre sus trabajos más destacados está su colaboración en el retablo mayor de la Capilla del sagrario de la catedral de Segovia, sus trazas en los retablos de San Antón y San Gregorio de esa misma catedral, y el retablo mayor de la Iglesia de Nuestra Señora de Miguel Ibáñez. Como maestro de arquitectura realiza obras en el Alcázar de Segovia y en los palacios de San Ildefonso y Valsaín.

El retablo fue encargado por el sacerdote D. Frutos Bartolomé Olalla y de Aragón que fue maestro de ceremonias de la Real Capilla de su Majestad Felipe V. El precio que pagó fue de ocho mil reales de vellón que serían en la actualidad unos 145.000 euros.

El retablo es un claro ejemplo del barroco de finales del siglo xvii. Consta de un alto banco, un cuerpo principal y un corpulento ático semicircular con lo que se sigue la apariencia de un retablo de tres cuerpos. El camarín de la Virgen está situado en el espacio central. Las calles laterales están ocupadas por dos lienzos que representan a San Nicolás de Bari y a San Frutos, patrón de Segovia.

5. La antigua imagen

Aparece con el título de «verdadero retrato de Nuestra Señora del Pinarejo». Se trata de un aguafuerte, posiblemente del siglo xviii en el que la imagen de la Virgen aparece rodeada por seis escenas, que narran otros tantos hechos en los que la poderosa intercesión de la Virgen protegió la vida de sus devotos.

6. La imagen actual

Las esculturas de la Virgen y del Niño son dos tallas independientes realizadas en madera de pino. La imagen de la Virgen es una figura de vestir con la cabeza y las manos talladas y policromadas al óleo sobre una preparación de estuco. Mira al frente y sostiene al Niño en su mano izquierda, y con la derecha sujeta una pieza que permite colocar un ramo.

Los cabellos de la Virgen son de pelo natural y los vestidos son siempre de espléndidos mantos que dan claro testimonio de la devoción a esta imagen. Se completa el ornamento con una rica corona.

La figura del Niño es exenta, está coronada y sujeta en la mano un orbe rematado con una cruz metálica.

7. Historia

Según cuenta la tradición, la Santísima Virgen se apareció en el pueblo en el 1.400, aproximadamente[3]. El primer dato escrito sobre la Virgen del Pinarejo es del día 8 de octubre de 1591: Fallecido Pedro González, cura párroco de este lugar de la Nava de Coca, otorgó testamento ante Andrés Ayala, escribano de Coca (...) mandó cuatro reales para la ermita de Nuestra Señora del Pinarejo («Crónicas de medio siglo» de Amador de Morugán y Benjamín Redondo).

8. La devoción

El día 25 de marzo recibe el nombre de la fiesta del Pinarejillo. Ese día se baja a la ermita a rezar el rosario a la Virgen, ya que es la fecha en la que según la tradición se apareció la Santísima Virgen.

El día 2 de mayo, fiesta de San Segundo, se baja a la ermita y se sube a la Virgen en procesión hasta la Iglesia del pueblo. Las madres ponen a su hijos e hijas en las andas de la Virgen para que les proteja.

La fiesta principal de la Virgen del Pinarejo se celebra el Domingo siguiente a Pentecostés (el Domingo de la Santísima Trinidad). Ese día se celebra la Misa en la ermita. Como preparación a la fiesta, se realiza una Novena en la Iglesia parroquial de Aldeanueva del Codonal (Segovia). La Novena consiste en la celebración de nueve Misas. Al final de cada Misa, se reza la oración de la Novena y se canta a la Virgen para darle las gracias o para pedirle favores.

La víspera de la fiesta de la Virgen, se baja su imagen en procesión desde la iglesia de Aldeanueva del Codonal hasta la ermita. El día de la Virgen del Pinarejo se celebra una Misa solemne en la ermita. A la salida de la Misa, los cofrades de ese año ofrecen a los presentes limonada y pastas. Por la tarde, se reza el rosario y se saca a la Virgen en procesión alrededor de la ermita. Durante la procesión, al son de la dulzaina y del tamboril la gente baila la jota delante de la imagen de la Virgen del Pinarejo.

Hay mucha devoción a la Virgen en el pueblo y en los alrededores. Se la invoca pidiendo favores de todo tipo mediante el avemaría y el rosario y se cuentan múltiples favores atribuidos a su poderosa intercesión. Buena prueba de ello son los exvotos que adornan el camarín de la Virgen.

9. Novena a la Virgen del Pinarejo

Virgen Santísima, Madre de Dios y Señora mía. Postrados a tus pies y en presencia de Dios Omnipotente y de toda la corte celestial, te ofrezco y consagro, aunque pecador indignísimo todo mi corazón con sus afectos y deseos, y es mi ánimo y resolución dedicártele para siempre como cosa tuya y de tu Santísimo Hijo.

Acepta esta cordial ofrenda, Benignísima Señora, unida a la que te hacen todos los santos, y alcanzadme la gracias de vivir únicamente para ti y para Tu Hijo desde hoy en adelante.

Así lo espero con su Divino Auxilio, tu poderosa protección; por mi parte lo prometo libre y gustosamente.

Abrasa mi corazón, Oh María, en el fuego ardentísimo del tuyo para que alimentados en la tierra con la llama de la caridad arda en amor en compañía de los ángeles y los santos eternamente en el cielo. Amén.

FELICITACIONES

1.- Soberana Reina de todos los santos y Madre del Amor Hermoso. Por tu Asunción gloriosa a los cielos te suplicamos que, a todos los que en la tierra componemos los coros de tu corte y te visitamos y obsequiamos en tus más célebres imágenes, y aquí, bajo el título del Pinarejo, nos alcances auxilios eficaces para que sea feliz y santa nuestra muerte (Avemaría).

2.-Soberana Reina de todos los santos y Madre del Amor Hermoso. Por Tu tránsito glorioso a los cielos te suplicamos que a todos los que en la tierra componemos los coros de tu corte y te visitamos y obsequiamos en tus más célebres imágenes, y aquí, bajo el título del Pinarejo, nos alcances la felicidad de ser llevados con los ángeles y los santos al cielo (Avemaría).

3.- Soberana Reina de todos los santos y Madre del Amor Hermoso. Por la excelsa e incomprensible gloria de haber sido coronada por la Trinidad, Augusta Emperatriz y Reina de todo el universo, te suplicamos que a todos los que en la tierra componemos los coros de tu corte y te visitamos y obsequiamos en tus más célebres imágenes, y aquí, bajo el título del Pinarejo, nos alcances que después de nuestra muerte tengamos la dicha de ser llevados a la gloria, para que en compañía tuya y de tu Santísimo Hijo alabemos y ensalcemos a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén (Avemaría).

10. Cantos en la Novena

Todo el mundo en general

Todo el mundo en general

a voces Reina escogida

porque fuiste concebida

sin pecado original.

Ensalzando tu grandeza

tierra y cielo, Madre mía,

cantando con alegría

bendita sea tu pureza.

Desde que el alba alborea,

hasta la noche inclemente,

repiten constantemente,

eternamente lo sea.

En el cielo centellea,

con clarísima hermosura,

nueva luz fulgente y pura,

pues todo un Dios se recrea.

Noche y día

Noche y día (bis), lengua mía/himnos cantan (bis), con amor

a la bella (bis) pura estrella casta Madre (bis) del Señor.

Oh Señora (bis), fiel pastora,/de los valles, protegiéndonos está

al sonido (bis), del silbido/fiel tu grey (bis), segura va.

Tu hermosura (bis) siempre pura/el Señor (bis) simbolizó.

En la hermosura (bis), fresca rosa/del pensil (bis), de Jericó.

Virgen del Pinarejo

Virgen de Pinarejo, centro de todos nuestros amores.

Aquí te traen tus hijos, ofrendas puras de sus fervores (bis).

Un día venturoso, Patrona nuestra te eligió el cielo.

Y a través de los siglos la gloria fuiste de aquí, este suelo.

Por eso te aclamamos Virgen bendita, los de tu pueblo

y aunque ruja el infierno serás Patrona de todos ellos.

Cuando triste sequía causa en el campos vagos temores,

a tus plantas acuden con fe cristiana los labradores.

Y Tú Virgen Bendita, tan compasiva secas

su llanto enviando la lluvia que fertiliza hierbas campos.

Entre lindos pinares, bella y radiante, te apareciste

y llena de ternura, Madre querida, me sonreíste.

Vivir bajo tu manto será mi dicha, será mi anhelo.

Vivir bajo tu manto, para contigo volar al cielo.

Cuando sienten tus hijos la desventura de sus hogares,

anhelantes acuden con sus ofrendas a tus altares.

Y llenos de ternura, Madre amorosa, con fe ardiente

tornan siempre gozosos desde tu ermita bella y radiante.

11. Algunos cantares

Al final de la Misa de cada uno de los días de la Novena, se cantan algunas de estas estrofas para pedir favores a la Santísima Virgen o para darle gracias por los beneficios obtenidos por su intercesión.

Yo no sé qué tienen Madre

esos tus ojos tan bellos,

sólo sé que al contemplarlos

se me graban en el pecho.

Hicieron tu santuario

en las cumbres del Voltoya

donde sus aguas se ríen

y su murmullo te arrolla.

Aquellos santos varones

que tu santuario hicieron

qué gloria estarán gozando

en el reino de los cielos.

¡Oh Virgen del Pinarejo!

¡Qué acompañadita estás!

a un lado tienes a San Frutos

y al otro a San Nicolás.

Eres consuelo del triste

Auxilio del labrador

Madre de Misericordia,

échanos tu bendición.

Cuando yo era pequeñito

me enseñaron a cantarte

¡Oh Virgen del Pinarejo!

Yo nunca podré olvidarte.

Van cargados de emociones

a cantarte sus pesares

te piden por su familia

y te rezan una Salve.

La otra tarde vi a unas niñas

bellas flores van cogiendo.

Decían son pa´ la Virgen,

la Virgen del Pinarejo.

Tu eres Estrella del mar,

Refugio de los pecadores.

A tus plantas de rodillas.

Yo te pido mil perdones.

El día de San Segundo

vienes al pueblo, María.

La gente sale a tu encuentro

a darte la bienvenida.

Hicieron tu santuario

en un hermoso pinar,

donde los pájaros cantan

y te alaban sin cesar.

¡Oh Virgen del Pinarejo!

¡Oh relumbrante Señora!

que brillas más que un lucero

al aparecer la aurora.

Tu eres la imagen más Pura,

eres la imagen más bella,

eres el faro que alumbra

a todos los de Aldeanueva.

En la Iglesia, tus novenas

y en tu ermita romería.

Allí todos nos reunimos

con la Virgen: alegría.

Cuando yo era pequeñito

me enseñaron a cantarte

¡Oh Virgen del Pinarejo,

yo nunca podré olvidarte!

El que nace en este pueblo,

aunque muy lejos se marche,

siempre llevará en su pecho

el recuerdo de tu imagen.

Eres consuelo del triste,

Auxilio del labrador,

Madre de Misericordia,

échanos tu bendición.

El que nace en este pueblo,

aunque muy lejos se marche,

siempre llevará en su pecho

el recuerdo de tu imagen.

12. Un milagro de la Virgen del Pinarejo

Estos hechos ocurrieron en Aldeanueva del Codonal, el día 20 de junio de 1914.

En el pueblo de Aldeanueva[4]

hay una preciosa imagen

que Pinarejo la llaman

su ermita está en el pinar

en una hermosa explanada.

Allí acude el pueblo entero

en el día de su fiesta

entre alborotos y danzas.

No voy a redactar sólo los

cánticos y las danzas,

sino un milagro inmenso

que tu hiciste Virgen Santa.

Era un veinte de junio

y muy cerca de tu ermita

tres pastores a sus ovejas

pastaban

y los tres medio en broma

contentos parlamentaban.

Pero de pronto, uno de ellos;

el más viejo, que Cipriano se

llamaba,

les dice a los otros dos:

Una nube se levanta,

la tormenta se prepara.

Hacia la fuente El Espino

acercaron las pearas,

pero los truenos y rayos

al cielo resquebrajaban.

Empezó a caer la piedra,

en agua se transformaba.

Llegar al pueblo: ¡Imposible!

el ganado no pasaba.

Volvemos a la ermita:

allí no nos pasará nada.

La puerta estaba cerrada,

pero Tu estabas allí.

¡Oh Virgen Bendita y Santa!

Que su alma iluminabas,

sobre todo al más mayor,

que Cipriano se llamaba.

En un impulso de fuerza,

dio a la puerta una patada.

Y en tu ermita entró el ganado

y pastores en compañía

ya dentro de la ermita

los tres pastores honrados

una Salve te rezaron.

El milagro estaba hecho,

porque dentro de tu ermita

la vida estaba salvada

y Tu Virgen Bendita

¡Qué contenta te encontrabas!

Y yo creo que hasta el Niño

que en tu regazo descansa

te decía muy alegre,

¡Qué lindas son las ovejas

y el corderito que bala!

Ya se para la tormenta

y las aguas ya se calman

y los hombres a caballo

a buscarlas ya bajaban...

Atónitos se quedaron,

cuando supieron la hazaña.

Pero no nos confundamos.

Hazaña no, ¡Milagro!

y que vean los cristianos

la Virgen del Pinarejo

que con bondad divina

salvó a los tres pastores

y también a su ganado,

que en peligro se encontraba.

Por esto quiero deciros

que el día de San Segundo,

cuando al pueblo la subáis

que no os pesen sus andas

y recordad al pastor,

que Cipriano se llamaba.


(Este poema se encuentra enmarcado con la fotografía del Sr. Cipriano en el camarín de la ermita).




NOTAS

[1] Cuesta Jorge, Luis y Martín Rodríguez, María Teresa: «Nuestra Señora del Pinarejo, su Cofradía y su Ermita». Imprenta Comercial. Segovia, 2003.

[2] Javier Montalvo Martín: «Juan Ferreras, Ensamblador y arquitecto segoviano».

[3] «El Estudio del Medio». Documento realizado en 1995 por algunas personas de Aldeanueva del Codonal.

[4] Isabel Pascual, autora ,nieta de este Sr. que Cipriano se llamaba. Villacastín a 9 de diciembre de 1987.