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La Fiesta de los Quintos en Otero de Herreros

SANZ, Ignacio

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 49.

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En principio no deja de resultar paradójico que aquellos que han de servir -a la fuerza- celebren una fiesta. y más, cuando por otro lado existen abundantes testimonios en nuestra tradición donde se habla de tales servicios en un sentido negativo y con rechazo.

"Los quintos han sorteado
y ya muy pronto se irán,
se los llevan a la guerra,
quién sabe si volverán."

Parece claro que una vez pasado el furor de las cruzadas -rayando con el fanatismo--, que enmascaraban la perpetuación de unos privilegios, las muestras de resquemor por parte de aquellos quintos -es decir. uno de cada cinco-- a quien corresponde hacer el servicio, son abundantes. Echemos mano al popularizado por Jarcha:

"Si te toca, te jodes,
que tú tienes que ir,
que tu madre no tiene
para librarte a ti."

Porque entonces el Estado no era, a pesar de sus sempiternos atisbas tiránicos, expresados a través del Santo Oficio, tan omnímodo y rasurador como en la actualidad. El sorteo entonces era para ver a quién le caía la desgracia de tener que ir; ahora no se libra nadie. El sorteo tiene por objeto distribuir la mercancía de primera mano para una supuesta guerra.

Pero el hecho, aunque emparentado ahora con el servicio militar, acaso enmascare un rito de iniciación hacia el hombre maduro, sexualmente capaz, que ha de correr el gallo y matarlo para adquirir los atributos de potencia viril que el gallo representa. Desde luego existen abundantes testimonios en nuestra literatura en los que se da cuenta de esta práctica, expresada en una buena porción de variantes.

Por nuestra parte vamos a explicar cómo se celebra esta fiesta en Otero de Herreros (Segovia}, pueblo situado al pie de la sierra de Guadarrama, que cita Juan Ruiz en Su "Libro del Buen Amor", sirviéndole de treta ante una de aquellas pastoras linfómanas.

"Mas yo so casado
aquí en Ferreros;
mas de mis dineros
darvos he, amada."

La fiesta de Quintos, al menos en lo que conozco en la provincia de Segovia, tiene varias formas de, manifestarse, así como varias fechas. Lo común es que se celebre coincidiendo con las Candelas, el día 2 de febrero, que en algunos pueblos solía alargarse al día de San Blas, que es el día 3. En esta fecha se corría el gallo.

Pero los quintos suelen tener más fechas para el encuentro, como la noche del 30 de abril, con motivo de levantar el mayo en la plaza, aunque para tan esforzada labor, requieren la ayuda de otros mozos.

También con motivo de las fiestas patronales de muchos pueblos los quintos son, por tradición, los encargados de hacer el "espejo plaza" y arrastrar a los toros ya estoqueados con las mulillas.

En Otero de Herreros la fiesta de los quintos se celebra en una fecha que no coincide con ninguna de las reseñadas arriba. Comienza el día 5 de enero y concluye el día 7 u 8, según los casos. Cada día consta de una serie de rituales propios, lo que ha apuntalado su conservación, permitiendo su vigencia en la actualidad.

De ahí que, por contra, podamos decir que si otras muchas fiestas van perdiendo carácter es porque se olvida de los rituales específicos que las dan contenido. Pues por desgracia muchas de las fiestas que se celebran con diferentes motivos o advocaciones caen en la repetición de actos semejantes, desvirtuando así lo que sería propio de cada una de ellas.

DIA DE LA RONDA

Entremos ya en la descripción de cada uno de los días, empezando por el primero, es decir, por el día 5, aunque si fuéramos rigurosos hablaríamos del día 6, ya que la Salve con que comienza la fiesta se canta a las doce de la noche, cuando los Reyes hacen su recorrido dejando presentes en los zapatos que reposan en las ventanas.

Antes, desde el día 1 de noviembre, los quintos se hacen usufructuarios de un local propiedad del Ayuntamiento. En este salón de quintos tendrán lugar las reuniones preparatorias .de toda la fiesta y actos subsiguientes. Entonces las paredes del salón estarán repletas de pintadas de los quintos del año anterior, por lo que la primera operación será la de limpieza y blanqueado para después, sobre el blanco nuevo de las paredes, escribir sus propios mensajes. Lo mismo se hará con la pared del frontón.

Este local servirá a lo largo del año para albergar cuantas actividades dimanen de los quintos, teniendo especial relevancia la peña que allí se instaura con motivo de las fiestas patronales.

Aclaremos antes de seguir que en esta fiesta de quintos existen cuatro tipos de participantes: quintos, quintas, acompañantes y acompañantas.

Los quintos son los nacidos 20 años antes al de la celebración. Las quintas, las mujeres nacidas en la misma fecha. Los acompañantes y acompañantas son los jóvenes nacidos un año más tarde que se incorporan ya a la celebración, aunque con distinción de rasgos y funciones.

Como decíamos, la fiesta comienza con la salve que se canta a las 12 de la noche del día 5 en la iglesia. Al acto, además de los participantes arriba citados, acuden los padres, hermanos, familiares allegados y cuantas personas del pueblo desean, porque en realidad es un acto abierto. Esta es la letra de la salve:

SALVE A LA VIRGEN

Permiso traemos
de la autoridad
Por eso venimos
al templo a cantar.

Salve, Virgen Pura
Salve, Virgen Madre
Salve, Virgen Bella
Reina, Virgen Salve

Vuestro amparo
buscan Benigno y suave
hoy los desterrados
en aqueste valle.

Pecadores somos
de quien eres Madre
ea, pues, Señora
no nos desampares.

Si por nuestras culpas
penas a millares
merecemos todos
tu favor nos salve.

Tu dulce Jesús
que es fruto admirable
de tu puro vientre
muéstranos afable.

Tus hermosos ojos
llenos de piedades
a nosotros vuelve
soberana Madre.

Oh clemente, oh pía
tu favor alcance
al pecador triste
que a tu puerta llame .

Haz que tu rosario
a quien lo rezare
ahora y en la hora
de la muerte ampare.

Todos te ofrecemos
aunque el león rabie
con acento pío
Virgen al rezarle.

Tu rosario es
la cadena grande
que con ella atas
al dragón infame .

Sus quince misterios
son quince rosales
son todos alivio
para los mortales

Ahora suplicamos
Soberana Madre
que en las aflicciones
tu piedad alcance.

Tras la Salve, que es el único acto religioso de toda la fiesta, las quintas y acompañantes van a sus casas y los quintos y acompañantes, amenizados con música y dulzaina y tamboril, comienzan un recorrido por las casas del pueblo, desafiando los hielos o las lluvias propias de la época. Las mozas elegidas para rondar son las quintas y acompañantas. y las canciones no son específicas, sino que se improvisan, aunque abundan las jotas. Estas son algunas de las letras que tuvimos ocasión de recoger, en las que, como puede comprobarse, abundan las de doble sentido o aquellas de intención anticlerical:

"Un cojo se cayó a un pozo
y otro cojo le miraba
y otro cojo le decía
arriba la cojonada."

"Un cojo cojeando,
cogiendo coles;
otro cojo le decía:
¿Cojo, qué coges?"

"El cura que nos casó
debía de estar borracho,
porque no te preguntó
si eras hembra o eras macho."

"Por la calle abajito
va un pollo cojo,.
le pegué un cebollazo,
le salté un ojo."

"Te voy a tirar una breva
que te pegue en el ombligo;
si te pega más abajo,
la breva te da en el higo."

"Al tío Juan se le ha muerto
la burra parda,
como no tiene otra
monta en la albarda."

"Allá va la despedida,
porque vamos a beber ,
y después de haber bebido
cantaremos otra vez."

De madrugada, los quintos y acompañantes dan por acabada la ronda y se despiden hasta unas horas más tarde, en que dará comienzo para ellos la segunda jornada.

EL DIA DEL AGUINALDO

Hacia la una de mediodía, después de la salida de misa, vuelve la dulzaina a repicar en la plaza donde, alrededor de la farola los quintos-as y acompañantes-as bailan congas, respingonas y jotas. Este es el punto de partida. Hoy se celebra el "día del aguinaldo". Pero hay dos tipos de aguinaldos: el que recogen los quintos por un lado y el que recogen las quintas con los acompañantes-as y los músicos, por otro. Los quintos recorren todas las casa del pueblo, donde se les espera con una bandeja de bollos y bebida para agasajarles. Se les da dinero con el que han de hacer frente a los gastos derivados de la fiesta. Cada cual da según su voluntad. Su comportamiento, para esta ocasión, sin ser del todo modélico, resulta rayano con la buena educación.


Y en otro han copiado este decálogo o como ellos lo titulan:

"CODIGO DE JUSTICIA MILITAR FEMENINO"

Art. 1.0-Toda mujer, después de haber cumplido 18 años, debe de estar preparada para el ataque en cualquier momento.

Art. 2.0-Debe tener su arma limpia y en condiciones de uso.

Art. 3.0-Debe de llevar consigo una caja con 69 :os fundas para el machete del enemigo

4.0- 1 Si se produjera un ataque masculino sobre la zona de guerra, la recluta efectuará la maniobra de cuerpo a tierra con la mayor rapidez posible.

¿ Art. 5,°-Cuando esté efectuando el disparo quedará terminantemente prohibido dar gritos, suspiros o susurros.

Art. 6.0-En caso de levantamiento del enemigo, la recluta tomará sin hacerse de rogar la posición más en adecuada para la lucha cuerpo a cuerpo.

Art. 7.0-En caso de retirada la recluta tomará en las manos el arma del enemigo obligándole a seguir en la lucha.

Art. 8.0-Si la recluta llevara bandera roja, deberá guardar su arma y a ser posible defenderá la lucha por la retaguardia.

Art. 9,0-La recluta deberá limpiar su arma después de la lucha y procurará que no quede munición en la recámara.

Art. 10.-En caso de que la recluta no cumpliera de con todo rigor los artículos 3º y 9º del presente código será castigada con la máxima pena, que consiste en llevar en la parte delantera de su cuerpo un macuto durante 9 meses, creciendo de día en día su peso y después se le quitará dicho macuto, sufriendo intensos dolores y además la recluta deberá estar 40 días sin pasar diana y rebajada de todos los servicios y de instrucción.

Yo, El Manco

Tras la larga sobremesa que concluye en el bar tomando café, los quintos van en busca de caballos para correr las cintas. Los caballos, normalmente, no son de su propiedad, pero la gente que los tiene los deja de buen grado para una ocasión así. Por Su parte los acompañantes hacen lo propio con los burros. Poco después se juntan en la llamada "Cuesta de las Escuelas", donde se cruza una soga entre dos casas, pendiendo de ella unas cintas de diversos colores, anudadas con un lazo, de modo que tirando de la punta se la llevan con facilidad. Para esta ocasión acude mucha gente, además de los chicos que, por lo general, no se despegan de los quintos en todos los actos más sobresalientes que realizan.

Según nos dijo un señor mayor, antiguamente se colgaban de la cuerda las gallinas -que no gallos- y se tiraba de ellas desgarrándolas así la cabeza. Porque debió de parecer cruel el festejo se sustituyó por el ya descrito de los trancazos.

Con las cintas que arrancan de la soga, los quintos se engalanan el pelo y el pecho o se las dan a las quintas en testimonio de afecto. Estas, a su vez, regalan un puro a cada quinto. Estos puros van revestidos o adornados con una trama de hilo de colores muy vivos combinados entre sí, rematados en la parte de arriba con un lazo y en la parte de abajo con una borla. Las quintas se han reunido previamente, durante los días que preceden a la fiesta, para preparar conjuntamente tan delicado trabajo, haciendo uno por cada quinto. Este tiene un carácter totémico y es guardado por cada quinto en su casa en recuerdo de dicho día.

Tras correr las cintas es costumbre trasladarse en caballo o en burro, según los casos, hasta Ortigosa del Monte, pueblo situado a cinco kilómetros de Otero y que ese día celebra la fiesta de San Julián. Hay que aclarar que entre Otero y Ortigosa, como dos pueblos vecinos que son, existe una rivalidad ancestral, como pone de manifiesto la letra de esta misma canción, cantada con música de "Asturias, patria querida" y que tuvimos ocasión de recoger con motivo del aguinaldo del día anterior:

"Otero, pueblo querido,
Otero de mis amores;
los de Ortigosa se han ido
por ser unos maricones.

Los de Ortigosa se han ido
y nunca ya volverán,
porque si vienen a Otero,
aquí les vamos a dar ,
aquí les vamos a dar,
como lleguen a venir,
porque si vienen a Otero
de aquí no van a salir."

En cada caballo, acompañando a un quinto, suele ir una quinta. Y en cada burro guiado por un acompañante va también una acompañanta.

En Ortigosa, después de dejar los burros y caballos, participan en el baile durante algún tiempo, teniendo su presencia un carácter presuntuoso y testimonial que a veces ha provocado ciertas reyertas con los del pueblo vecino.

Después del baile, desde Ortigosa, regresan a Otero para acudir a la cena. Para esta ocasión están preparadas las gallinas que se mataron a mediodía. Y acuden no solo los participantes de la comida, sino toda la juventud. En realidad tienen derecho a ir todos los que han participado con aguinaldo, es decir , la totalidad del pueblo, aunque por razones de espacio sólo va la gente más joven. Viene la cena así a representar la apoteosis de la fiesta, en la que todo tipo de bromas, músicas y zalagardas acompañan al acto de comer.

Pero con la cena no concluye la fiesta, porque las gallinas dan mucho de sí y ha sido imposible acabar con todas, de modo que todavía al día siguiente han de reunirse los integrantes de la primera comida para rematar el sobrante de la cena y dar por acabado el festín.

Los quintos seguirán disfrutando todavía del local hasta el relevo del próximo año. Y si queda dinero -siempre queda- aún tendrán ocasión de hacer una excursión todos juntos por alguna región periférica de la península, durante tres o cuatro días, de modo que la amistad entre los quintos queda muy reforzada.

LA FIEST A INFANTIL

En paralelo con esta fiesta, los chicos de la escuela, agrupados también por quintas, celebran un simulacro o remedo de la fiesta de los mayores. La mañana del día de Reyes van de casa en casa, aunque ciñéndose al círculo de amistadas y familiares, solicitando su propio aguinaldo. Reciben cantidades pequeñas con las que después compran dulces y confites para hacer una fiesta propia. El contenido de estos actos infantiles guarda alguna similitud con la "Sierra Vieja" que en otros pueblos se celebra en la mitad de la Cuaresma. Pero a diferencia de ésta, aquí los niños no utilizan ningún tipo de canción o retahila para pedir .

CONCLUSIONES

Hasta aquí el relato más o menos fidedigno de lo que pudimos contemplar durante los días que seguimos los pormenores .de la fiesta. Otra cosa es entrar en el terreno, siempre resbaladizo, de las interpretaciones que alguno de estos hechos referidos podrían suscitar.

Que el gallo es un animal con un claro sentido simbólico en la península, es más que evidente. En Portugal es el símbolo por excelencia. Ciertas alfarerías de profunda raíz hispánica, como Ubeda o Alba de Tormes, toman el gallo como figura central en su decoración.

Luis Díaz Viana 2 da una interpretación de este rito que nos parece altamente esclarecedora: "En el rito analizado, mujeres y hombre "cortan la cabeza" del gallo y comen su cuerpo en la esperanza de adquirir sus cualidades. No se trata de una simple merienda, de un divertimento culinario, si así fuera sobrarían las representaciones y cantares preliminares y el sacrificio ritual del "tótem". La "cabeza", por otra parte, tiene en castellano una significación sexual, de alusión al órgano masculino, mas también simboliza la autoridad y el poder. En el caso que estudiamos, uno y otro sentido se identifican, pues el individuo adulto (gallo u hombre) está en posesión de una sexualidad plena y es al tiempo "cabeza de familia", el jefe que predomina sobre los demás miembros del "clan".

Pero en Otero, acaso por una desvirtuación, lo que se mata es una gallina, cuyo simbolismo no es, desde luego, el de la prepotencia sexual ni el de autoridad, siempre reservada al gallo, sino el de la fecundidad.

Uno piensa que este cambio ha podido venir impuesto por la carencia de gallos en el corral, sustituidos por las gallinas, más abundantes y por ello menos ponderadas.

Lo que sorprende es que, bajo esta interpretación de Luis Díaz, acaso la más lógica, se choca con la práctica llevada a cabo por los niños de las escuelas en Castilla donde, guiados por los maestros, se da muerte al gallo en castigo por esa lujuria desmedida que tal animal simboliza.

Que estos mismos niños se vean obligados años más tarde a matar el gallo otra vez con un simbolismo contrario, es decir para adquirir sus atributos, se nos antoja cuando menos chocante. Claro está que cuando son niños lo hacen bajo la protección del maestro y luego cuando son quintos contra lo que el maestro o el padre representan.

Parece lógico, por otro lado, buscar alguna significación fálica -aunque no fuera más que por la forma- al puro que las quintas, con tanto acicalamiento, regalan a los quintos como prenda de su afecto. ¿por qué, precisamente, un puro envuelto con tantos primores y bordados ? ¿ Se esconde tras la cilíndrica forma su admiración por el órgano sexual masculino ?

Ahí quedan las interrogaciones como conjeturas.

Dejaremos constancia para acabar, del vigor de la fiesta. Como manteníamos al principio, si ello es así pensamos que en buena medida se debe al mantenimiento de los rituales que la conforman, tan claramente definidos, y sin los cuales esta fiesta, como en tantos otros pueblos, acaso habría ya desaparecido.

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1 Caro Baroja, Julio. "El Carnaval". Ver página 75 y siguientes. Taurus. Madrid, 1979.

2 Díaz Viana, Luis. "El juego de Gallos". Revista de folklore. núm. 24.