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El romance del crimen de Valdenarros

DIAZ VIANA, Luis

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 50.

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Versión a.

(Fragmentos)

Sagrada Virgen del Carmen, / dame aliento y valor
2 para explicar este crimen / qu'en Valdenarros pasó.
......................................../ teniendo la misma edad,

4 le ha dado muerte su novio / el día de Carnaval.
Fue a echar agua al ganado / ................................
6 le dio siete puñaladas / con un gran cinismo atroz.
Una le ha dado en el hombro, / otra le ha dado en el pecho,
8 tres en el costado / y dos en el cuello.
Nicolás qu'era el hermano / y que fue a ver el ganado
10 y al ver a su hermana muerta / se cayó allí desmayado;
y éste cuando volvió en sí / llamó al vecino Pablo,
12 también el joven Martín / a los gritos de su hermano.
...................................../...................................
y para darles más señas / un tapabocas dejó
14 colgado en aquel árbol / y él al río se tiró.
-¿Qué has hecho, criminal? / Y su hermano le decía:
16 -Como si picaras berzas / he hecho lo que quería.

Versión cantada en El Burgo de Osma el 27-VII-81.

Versión b.

Al pueblo de Valdenarros / le ha llamado I'atención
2 un crimen fatal y triste / que a esta joven se la dio:
Un Saturnino Manrique / de 27 años d'edad
4 el que ha dado muerte a su novia / sin temor y sin piedad,
el que ha dado muerte a su novia / el día de Carnaval.
6 Miércoles por la mañana / Gregoria se fue al corral
y cuando abrió la puerta / aquella joven prudente
8 su novio, que allí estaba, / intentó darle la muerte.
Causa gran pena contarlo, / también causa gran dolor ,
10 la dio siete puñaladas / con mucho y cínico ardor;
dos l'ha dado en el hombro, / otra l'ha dado en el brazo,
12 y otra l'ha dado en el cuello / y otras tres en el costado.
Una hora después estuvo / en el trance I'agonía
14 hasta que se la encontró / un hermano que tenía.
Este era Nicolás / que iba a guardar su ganado
16 y al ver a la hermana muerta / allí cayó desmayado
y cuando éste volvió en sí / acudió al vecino Pablo
18 También el joven Martín / a los gritos de su hermano.
Aquel pa'que no lo cogieran / al río se marchó.
............................................/.......................................
20 Vienen los guardias civiles / y a la cárcel lo llevaron,
y al pasar el puente grande / lo ataron de pies y manos
22 y todo el mundo decía: / -Que tiren a ese malvado.

Versión cantada en Valdealvillo el 10-IX-81.

Los textos que he transcrito fueron recopilados por mí en la provincia de Soria. Ambos constituyen el eco actual de un romance de los llamados "de ciego" que algún anónimo poeta creó a principios de siglo.

Un fiel observador de la realidad española, José Gutiérrez Solana, escribió sobre la actividad de los copleros: "En España se explota mucho el romance callejero; no hay pueblo ni aldea que en día de romería no se canten las coplas de un crimen, las hazañas de un bandido, la vida y muerte de un torero y hasta las calamidades públicas, las inundaciones, el hambre, guerras, terremotos y pestes. El romancero empieza por invocar a los ciegos o a un Cristo milagroso para que les sea testigo y les de fuerza en esta empresa de relatar lo ocurrido. El estandarte en que aparecen pintadas estas escenas se encarga de completar la ilusión" 1.

Explicando los dibujos o pinturas del cartelón y vendiendo luego en pliegos de colores la historia que con anterioridad habían cantado, los ciegos -que, a veces se fingían tales sin serIo verdaderamente- llevaban y traían información de unos lugares a otros. Soria, con sus abundantes crímenes en las primeras décadas del siglo, proporcionaba material de inspiración para coplas truculentas. Aquellos relatos espeluznantes y sangrientos homicidios campesinos que impresionaran a Antonio Machado, pronto se convertían en versos gracias a los copleros que recorrían pueblos y romerías. A juzgar por la huella que aún hoy podemos encontrar de aquellas narraciones, los ciegos romancistas de las tierras sorianas debían ser gentes muy activas. Junto a los romances que alcanzaron popularidad en amplias zonas he recopilado en Soria varios que glosan crímenes o robos acaecidos aquí mismo.

Pienso que en esta provincia, esa nueva "juglaría", decrépita y disminuida, constituida por los copleros vagabundos, tuvo gran importancia y de ahí su rastro, nada despreciable, en la tradición oral. Debo declarar que la influencia de los ciegos no arrasó la vertiente tradicional de tipo familiar, no hizo desaparecer los viejos temas -cantados, a menudo, en arcaicas versiones-, sino que vino a incorporarse al cauce del saber popular de una forma natural.

El "Crimen de Valdenarros" comienza con la consabida invocación a las deidades -en este caso a la Virgen del Carmen- o con el no menos usual rebato a la población. Las dos versiones que transcribo están incompletas, según me declararon las propias informantes. Las recogí en localidades más o menos cercanas al lugar de los hechos. La informante de Valdealvillo era nacida, además, en Valdenarros y decía haber presenciado de niña los sucesos que el romance narra. Desmintió algunos detalles: el criminal -en su versión- pasó el puente tranquilamente, escoltado por los guardias, pero no "atado de pies y manos"; ello sería una hipérbole romancística. No olvidemos, de otra parte, que el asesino del relato en aquel momento, sólo era "presunto autor", "sospechoso" señalado por el pueblo. Según contó también la informante quedó en libertad unos años después.

A propósito del romance y de la persona a quien el texto culpa del homicidio me contaron que, hallándose el detenido preso en la cárcel del Burgo de Osma, niños y niñas le cantaban las coplas desde la calle. Como en muchas composiciones del género, el romancista enfatiza los aspectos más truculentos, aquellos que más provocarían las iras del auditorio: las siete puñaladas -detalladas una a una- y la respuesta irritante del criminal:

-Como si picara berzas / he hecho lo que quería...

El romance parece compuesto antes del juicio y por eso, aunque se menciona a los guardias civiles, no se habla del juez ni de la sentencia. Ignoro si hay versiones en las que la narración continúe mencionando tales puntos. Lo cierto es que en las que poseo hasta el momento todo lo que se cuenta tiene el estilo de un "reportaje" rápido, de una "noticia de actualidad" que, por supuesto, ha superado los estrechos límites del tiempo en que se compuso y se dio a conocer .

Nuestra historia sobre un asesinato cometido en el "día de carnaval" -fecha maldita para muchos por ser propicia a desmanes y fechorías- acaba con las voces del pueblo exigiendo .justicia o, quizá, venganza. El anónimo autor de los versos se une a esa instigación a la violencia:

Y todo el mundo decía: -Que tiren a ese malvado.

La prensa de 1916, año del suceso, nos habla de este crimen, considerado como "pasional" o "de amor" por varios gacetistas. El "Noticiero de Soria" titula así su información sobre el hecho: "Vil asesinato e intento de suicidio en Valdenarros" (10-III-1916). El "Avisador Numantino" consigna que Gregoria Vallejo Gregorio, de 18 años, fue asesinada por Saturnino Manrique Delgado, de la misma edad (XXXVIII. núm. 3570, 11-III-1916). Este, ex-novio de la víctima, intentó suicidarse después del homicidio, según nos cuentan las crónicas periodísticas.

Los "romances de ciego" que han sido a menudo despreciados por los recopiladores y estudiosos del Romancero Tradicional nos ofrecen datos interesantes sobre su época y la sociedad en que nacieron. Además, nos permiten conocer cómo y por qué un tema se transmite dentro de la tradición oral.

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1 J. Gutiérrez Solana, Obra literaria. Madrid, 1961, p. 224.