Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

LAS CANCIONES POPULARES DE NUESTRA HISTORIA (Absolutistas y Liberales)

DIAZ VIANA, Luis

Publicado en el año 1981 en la Revista de Folklore número 4.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 4 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


En la Guerra Civil se cantarían composiciones que ya habían sido populares en pasados enfrentamientos bélicos. Así los "himnos de combate" de los liberales u otras canciones que contaban episodios de las guerras de Africa. La poesía y el canto popular son algo vivo que continuamente se transforma, por ello afirmaba Kardiner que "el folklore revela más el presente que el pasado, es decir, deriva de su forma actual de sociedad, aunque a veces con nombres históricos de personajes". Y, en efecto, una canción que es cantada por el pueblo nunca está "terminada del todo" como no lo está la historia en su perpetuo devenir. Su estructura abierta permite las más variadas mutaciones, los más diversos cambios, y una "actualización" ininterrumpida del tema que trata.

CANCIONES LIBERALES

Si tenemos en cuenta las complicadas y sutiles conexiones que unen a hechos y personas, no resulta nada sorprendente que los republicanos cantaran el"Himno de Riego" y el famoso "Trágala" de la época liberal. Respecto al primero de estos cantos, dice José María lribarren que desde 1820 -año en que fue creado- ha sido el himno de la revolución española.

Cuenta la historia que el general Rafael de Riego se "pronunció" -según un término que se haría tristemente célebre por lo repetido-- en Cabezas de San Juan para proclamar de nuevo la Constitución de 1812 que el nefasto Fernando VII había abolido, llevado de su mentalidad entre autocrática y cobarde. El himno que lleva su nombre, fue creado, según algunas opiniones, por un oficial de las tropas sublevadas llamado Miranda y, en un principio, se interpretaba sólo musicalmente, sin texto., hasta que Evaristo S. Miguel le puso una letra que haría fortuna. Este poema -en contra de lo que pudiera pensarse por su significado revolucionario-- no difiere demasiado en su forma de los más enardecidos versos fascistas que años después se escribirían. Véanse las siguientes estrofas:

Serenos y alegres
valientes y osados
cantemos soldados
el himno a la lid.

De nuestros acentos
el orbe se admire
y en nosotros mire
los hijos del Cid.
(Coro)

Soldados la patria
nos llama a la lid
juremos por ella
vencer o morir.

El mundo vio nunca
mayor osadía
ni vio nunca un día
más grande el valor,
que aquél que inflamados
nos vimos del fuego
excitar a Riego
de patria el amor.

La trompa guerrera
sus ecos da al viento
horror al sediento
ya ruge el cañón.
Ya Marte sañudo
la audacia provoca
y el ingenio invoca
de nuestra Nación.

Don Evaristo fue, a lo que parece, mejor soldado que poeta y así lo probó a lo largo de su agitada vida: Se sublevó junto a Riego, fue ministro en 1822,en el año siguiente termina -por las malas- la primera etapa liberal y es hecho preso y conducido a Francia. Más tarde regresará tomando parte en la Guerra Carlista; volverá a ser ministro en 1854 y, después, desempeñará el cargo de "Comandante General de Alabarderos" hasta su muerte.

Según una nota de una revista de 1871 ("El Averiguador") que firma A. Grimaldi -y cita José María Iribarren-(1), el "esforzado poeta" que San Miguel, debía ser llevaba la letra del Himno de Riego que él mismo había compuesto "metida en las pistoleras, formando paquete, de donde sacaba ejemplares para repartirlos". Por lo que se ve el general era también un gran propagandista o, cuando menos -y a juzgar por la "calidad" del poema- partidario del "terrorismo" cultural (2).

J osé María de Real creó una nueva música para el "Himno de Riego" y ésta es la que prevalecería, quedando la originaria prácticamente olvidada. Blanco Ibáñez en la "Historia de la Revolución Española" ofrece una versión de nuestro himno muy semejante a la que antes he comentado, pero en cuanto a la melodía atribuye ésta a Salvador Gomis, quizá simple arreglista ( 3)

El pueblo no debía de encontrarse muy a gusto cantando un texto tan retórico como el de Evaristo San Miguel y en la época de exaltación republicana nacieron nuevas letras menos artificiosas y mucho más intencionadas, como ésta que expresaba, muy a las claras, un feroz sentimiento anticlerical:

Si los frailes y monjas supieran
la paliza que les vamos a dar..., etc...

Pero estos "salvajes instintos" no eran, por otro lado nada nuevo, como lo demuestran unos versos de pliego suelto que dicen:

Cuando había mil conventos
dominó la clerigalla
en esta época de inventos
el sablazo y la metralla.

Durante la Guerra Civil Española "El Himno de Riego" seguiría siendo muy popular ya interpretado por bandas de música, ya en su versión cantada. No hace falta decir que a partir de 1939 desapareció de la vida pública española. Esta composición, desde el primer día en que fue tocada -su "presentación oficial" parece que tuvo lugar al entrar Riego en Málaga en 1820- ha simbolizado el espíritu revolucionario y liberal.

"El Trágala" se empezó a cantar, según parece, en Cádiz, núcleo irradiador del liberalismo hispano. Allí había nacido la Constitución de 1812 y allí encontrarían refugio y apoyo no pocas veces los conspiradores antiabsolutistas. El "Trágala" debió ser una réplica contra algunas canciones realistas como"La Cachucha", a cuyo son marchaban los "serviles"partidarios de Fernando VII.

Se extendió paralelamente al "Himno de Riego" y , como nos cuenta Mesonero Romanos, fue el propio Riego quien "promocionó" esta composición en el mitin de gala que sus partidarios le ofrecieron en el Teatro del Príncipe, después de su triunfal entrada en Madrid. El general -dice Mesonero- "dispuso que sus ayudantes pusieran en conocimiento del público la insultante y grosera canción del "Trágala",que traían de Cádiz y que tan perniciosa influencia llegó a tener en la opinión de las masas populares y en la marcha violenta de la revolución"

Dicen también las crónicas que los líderes liberales se la cantaron a Fernando VII en sus mismas barbas cuando éste tuvo que tragarse su absolutismo y decir aquello tan famoso pero falso de: "Marchemos francamente y yo el primero por la senda constitucional". Para entender bien por qué el rey se enfureció en aquella ocasión hasta límites irreconciliables leamos una de las letras más conocidas del"Trágala" e intentemos calibrar la transcendencia que en momentos tan delicados pudo tener el "incidente coral" que comentamos ( 4) :

Por los serviles
no hubiera Unión
ni si pudieran
Constitución.
pero es preciso
roan el hueso.
y el liberal
les dirá eso:
Trágala, trágala
Trágala, trágala
Trágala, trágala
Trágala, perro.

Lo del "trágala perro", unido a otras finezas -como el declarar al monarca "incapaz para gobernar"-, serían cosas que Fernando VII no olvidaría y cuando con la intervención de los llamados "Cien mil hijos de San Luis" los liberales fueron derrotados, se ensañaría con aquéllos que no pudieron huir; la trágica e ignominiosa muerte de antiguos héroes populares como Riego o "El Empecinado", famoso guerrillero de la Guerra de Independencia, no añaden nada a la gloria de este rey y sí mucho a su miseria.

"El Trágala", como acostumbra a ocurrir con las canciones que alcanzan una gran difusión, fue adoptando diversas letras:

Trágala, trágala
vil servilón
tú que no quieres
Constitución.

Los serviles eran los partidarios del absolutismo, rivales de los liberales y por eso unos y otros se insultaban mutuamente por medio de cantos y gritos:

Dicen que el trágala
es insultante
pero no insulta
más que al tunante
y mientras dure
esta canalla
no dejaremos de decir
"trágala" (5).

Dado el éxito popular que tuvo esta canción, los realistas ,incapaces ya de luchar contra su fama, optaron por utilizarla ellos mismos como arma por medio de la réplica letrística:

Trágala, trágala
tú liberal
tú que no quieres
corona real. ..

El "Trágala", con diferentes letras, se cantaría también en la época republicana que precedió a la guerra Civil y durante ésta. Era conocida igualmente aunque en escala mucho menor, una canción "castellanista" que muy probablemente debe su origen al Tercio de los morados" o "Regimiento de Castilla", cuerpo de milicianos disuelto en 1824, tras la derrota del ejército constitucional; tiene algunos versos casi coincidentes con el "Trágala" y no está libre de ciertas expresiones de la retórica decimonónica propia de otros himnos liberales -como por ejemplo el de Riego-, si bien en este caso se halla algo contrapesada por una relativa espontaneidad (6):

Míralo, míralo y muérete
vil servilón
ya no le arrancan
del batallón.
He aquí la guía
del miliciano
fiel ciudadano
de la nación
¡Salve mil veces
pendón morado,
que has exaltado
la población!
Allá en el Norte
de las españas
nuestras hazañas
te llevarán
y en nuestros pechos
y en los semblantes
marcada el ansia
de triunfar.
(Estribillo)
Míralo, míralo y muérete..., etc...

El estribillo "míralo o muérete" es casi idéntico al "trágala o muere" del ya comentado "Trágala" y la frase "ya no le arrancan del batallón" se semeja al "ya no le arrancas / ni con palancas / de la nación" que aparece en algunas versiones de la misma canción. Por otro lado, la letra que ofrezco del "Pendón Morado" es tardía -de los años treinta- y, probablemente, ha sufrido modificaciones. La bandera morada ha sido considerada -según parece, erróneamente- como el emblema de Castilla, porque lo cierto es que un viejo pendón castellano conservado en la iglesia de San Martín de Segovia, tiene, en realidad, color carmesí (7).

Pero los liberales no eran los únicos que "cantaban insultando", pues los "serviles" que habían recibido la llegada de Fernando VII con composiciones de un lirismo casi "cursi"

Tengo yo una Cachuchita
que siempre está suspirando
y sus ayes y suspiros
se dirigen a Fernando...

pasaron a gritar un estribillo todavía ridículo, pero-sin duda- con mucho más "mensaje y contenido"

Pitita, bonita,
con el pío, pío, pon;
¡Viva Fernando
y la inquisición!

Por supuesto que cuando Riego fue vencido no dejaron de regocijarse:

¡Albricias, serviles,
ya Riego cayó!
Aplausos reciba
su diestro aprehensor...

exigiendo al rey horribles castigos para el rebelde:

Que muera quemado
pide la Nación;
muera Riego y pague
toda su traición...
y tú gran Monarca
con tu corazón
benigno, no indultes
a tal vil traidor. ..

El "Monarca del corazón benigno" les complació con creces y Riego fue ejecutado en la plazuela de la Cebada, tras haber sido arrastrado -metido dentro de un serón- por las calles de Madrid, expuesto a las mil vejaciones de un populacho enfurecido:

Murieron los liberales
murió la Constitución,
porque viva el rey Fernando
con la Patria y Religión (8).

Los liberales fueron derrotados y la Constitución derrocada de nuevo, pero ni los unos ni la otra "murieron" como sus enemigos les deseaban. Escribe Julio Caro Baroja: "Después de 1823, es decir, a partir de la reacción absolutista fernandina, hay en casi todas las regiones de España dos sectores populares :Uno absolutista, chapado a la antigua, y otro revolucionario, liberal o no" (9).

El enfrentamiento feroz del año 36 entre las "dos Españas" -como se las ha llamado- tuvo, pues, antecedentes ciertos, también poéticos y musicales, en las luchas partidistas del siglo XIX.. Según el acontecer político, es decir, según "quien pegaba los palos", se oían más las canciones de uno o de otro bando. La réplica y la recontra-réplica no se interrumpían y así contestando a la "Marica real, o Marica fernandina", se había compuesto una letra constitucionalista. Dice la "Canción patriótica en loor de nuestro amado Fernando VII":

Salve, caro Fernando
que hoy tu venida,
a unos les da la muerte
y a otros la vida..
(Estribillo)

Tráele, Marica, tráele
tráele a Fernando
verás cómo la España
va respirando...

y responden desde el otro bando:

No canten las maricas
donde hay pericos
juiciosos, que saben
cerrar sus picos.
Esto Perico dice
y lo sostendrá
con equidad, justicia
e imparcialidad.

Mas, de las comparaciones "pajareriles" y "zoológicas" se pasó a una dialéctica diáfana y agresiva, como cuando los liberales cantaban:

Guerra, guerra, guerra
tiranos y esclavos
guerra, guerra, guerra,
¡Vencer o morir!

O aquello de:

¡Alegría ciudadanos
viva la Constitución!
que los tiranos que nos mandaban
ya no nos mandan, no, no, no.
-
y ordenaban los absolutistas ( 10):

Bórrese de la memoria
la infernal Constituci6n
y solo sirva en la historia
para eterna execración.

El irracional ateo
el ciego materialista
el soberbio Jansenista
y el Masón Epicúreo,
ardían en el deseo
de vivir a su placer,
sin monarca a quien temer I
ni más ley que su pasión...

Es curiosa la coincidencia entre estos versos de la "Canción historial, que si no se canta se reza y sirve de sufragio a la difunta niña gaditana" (el título se refiere a la Constitución de 1812) y algunos tópicos de la propaganda nacional a partir de la Guerra Civil. Los masones, el materialismo, el ateísmo. Aparte de la ideología política, parece subyacer en esta división maniquea un enfrentamiento visceral entre masoquismo y hedonismo. Lo cierto es que ni los liberales habían "muerto" -aunque murieron muchos-, ni la Constitución -la niña gaditana- había sido "borrada" por entero de la historia.


_____

(1) J. Mª Iribarren, "El porqué de los dichos"; Aguilar,1955. Madrid.

(2) El texto que ofrezco íntegramente del "Himno de Riego" es el que aparece en el "Cançoner Revolucionari Internacional" de 1937. v. 2.

(3) Las "autorias" en casos como este son muy difíciles de aclarar, como ya veremos en otros estudios de cantos e himnos semejantes. Barbieri atribuye el "Himno de Riego" a José Melchor Gomis Colomer.

(4) Es la letra que transcribió Mesonero Romanos y que salvo posibles errores de memoria debe acercarse más que ninguna a la originaria.

(5) Algunas versiones dicen: "A voz en cuello / diremos Trágala".

(6) Manuel González Herrero ha estudiado en diversos trabajos (Fernán González y el pueblo castellano, Historia jurídica y social de Segovia... etc.) el origen del reino de Castilla y aspectos como el del Pendón Morado.

(7) Véanse obras citadas de Manuel González Herrero y sobre la idiosincrasia de Castilla los interesantes trabajos de Anselmo Carretero y Jiménez: "La personalidad de Castilla en el conjunto de los pueblos hispánicos". Fomento de Cultura y ediciones. Valencia, y "Los concejos comuneros de Castilla y Aragón". También la obra de Luis Carretero y Nieva "Las comunidades de Castilla en la historia y en su estado actual", Segovia 1921 y el estudio de José Antonio Maravall "Las comunidades de Castilla", Rev. de Occidente Madrid.

(8) Letra citada por A. Fernández de los Ríos en su. "Estudio Histórico de las luchas políticas en la España del siglo XIX", 1ª. Edición, I (Madrid, 1879) .El texto de "Albricias serviles... etc." fue publicado con el titulo de "El contrabando masón. Canción realista" en Madrid. 1823. Los versos de "Pitita, bonita... etc." los tomó de la versión que ofrece A. Fernández de los Ríos en la obra ya citada.
La copla de la "Cachuchita", la cita Mesonero Romanos en sus "Memorias de un setentón". Fue publicada en Madrid, en 1814 bajo el titulo de: "Canción patriótica de la cachucha en elogio de nuestro adorado Fernando VII, por un amante de la patria y el rei" (sic) . Cachucha y cachucho derivan según J. Corominas de "cacho" (procedente del latín "cacculus", "caccabus") y da para "cachucha" dos acepciones: "embarcación pequeña, especie de gorra". En este último sentido se popularizó siendo hoy en día de uso corriente en algunos países de Hispanoamérica.

(9) Julio Caro Baroja, "Ensayo sobre la literatura de cordel", Revista de Occidente, Madrid 1969. Sigue diciendo en la pág. 292 de esta obra.: "En 1.823 acaba, oficialmente. Toda la retórica patriótica de aire revolucionario. Vuelve otra vez a reinar el espíritu de la "Cachuchita".

(10) "Canción Historial, que si no se canta se reza; y sirve de sufragio a. la difunta niña gaditana". Tiene un cierto aire frailuno y como dice Julio Caro Baroja es una mezcla. De "torpeza, violencia y pedantería". Es posterior a 1823 y cuenta la historia del trienio liberal y el final que tuvo, a su manera; es decir desde una óptica totalmente absolutista. Hasta el punto de considerar a los "Cien mil hijos de San Luis como a unos auténticos "salvadores":
Loor al Norte luminoso
y a la blanca flor de lis
al sucesor de San Luis, etc...