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CANCIONES Y CUENTOS

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 54.

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Dicen que las penas matan,
yo digo que no, que no,
que si las penas mataran
ya me hubiera muerto yo.

Me quisiste, te quise;
me olvidaste, te olvidé;
zapato que yo desecho
no me lo vuelvo a poner.

Vente conmigo al molino
y serás mi molinera,
tú echarás trigo a la tolva
mientras yo pico la piedra.

Aunque me pongan me pongan
cañones de artillería,
tengo de rondar tu calle
más de noche que de día.

Suspiritos pequeñitos
salen de mi corazón
y se meten en el tuyo
como granitos de arroz.

Son tus ojos dos tinteros;
tu nariz, pluma afilada;
letra menuda, tus dientes;
tu boca, carta cerrada.

Tienes unos ojos negros
que en ellos me miro yo;
no los cierres, que me matan;
no los cierres, ábrelos.

Andas diciendo por ahí,
Y eso si que tiene bemoles,
que me has dado calabazas
sin pedirte relaciones.

Cada vez que considero
que tengo un amor ingrato,
me doy contra las paredes,
no sé cómo no me mato.

Cada vez que voy a arar
y tiro de los ramales,
me acuerdo de aquella rubia
que habita en los arrabales.

Cada vez que paso y veo
las puertas del camposanto,
le digo a mi cuerpecito
aquí será tu descanso.

A las puertas de un molino
me puse a considerar
las vueltas que da una piedra,
las que yo tendré que dar.

Anoche soñaba yo
que los moros me robaban,
y eran tus ojos, morena,
que de mí no se apartaban.

Tengo el corazón herido
y las heridas me duelen;
no está muy lejos de aquí
la que curármelas puede.

Tú le pediste a Dios
que mi madre se muriera;
mi madre ya se murió,
ahora busca quien te quiera.

Al alto del cielo subí
a preguntar por tu nombre,
y me dijo un serafín
que te llamabas Dolores.

Al alto del cielo subí
a confesar con un santo,
y me dijo un serafín
que te quisiera otro tanto.

Un pastor a lo bruto
dijo a su dama:
cuando estás a la lumbre
estás colorada.

En el andar se conoce
la que es mala y la que es buena,
la que echa el pasito largo
Santa Bárbara que truena.

La pena y la que no es pena,
todo es pena para mí ;
ayer penaba por verte
y hoy peno porque te vi.

Yo al tiempo le pedí tiempo
y el tiempo me contestó
que con el tiempo tendría
tiempo, lugar y ocasión.

Al cariño de una madre
nada se puede igualar,
porque Dios ya puso en ella
amor, paz y caridad.

Al estribillo, madre, al estribillo,
que una pulga saltando
rompió un ladrillo,
rompió un ladrillo, madre,
rompió un ladrillo,
y si no es por un poco,
mata a un chiquillo.

Me quisiste y te quisí,
me olvidaste, te olvidé;
los dos tuvimos la culpa,
tú primero, yo después.

Desde que te vi te amé;
perdona si ha sido tarde,
que mi gusto hubiera sido
desde que nací adorarte.

Dices que tienes que tienes
que tienes un olivar;
el olivar que tú tienes
es que te quieres casar.

Si quieres que yo te quiera
ha de ser con el ajuste
que tú no has de hablar con nadie
y yo con la que me guste.

Si quieres que yo te quiera
ha de ser con condición
que lo tuyo ha de ser mío
y lo mío tuyo no.

Ya no tienes chimenea
ni por donde salga el humo,
ni tampoco quien te quiera
mocito de tanto rumbo.

Canta tú, cantaré yo;
cantaremos a porfía,
tú cantarás a tu dama,
yo cantaré a la mía.

Tengo que hacer una fuente
de cal y canto y arena,
para cuando venga mi amante
beba en la fuente nueva.

Mi compañerito y yo
no tememos a ninguno,
salgan cuatro para dos,
o si no dos para uno.

Adiós y diviértete
con las flores del camino,
que yo también me divierto
con lágrimas y suspiros.

Qué bien pareces,
qué guapa estás;
dentro de un año
me lo dirás.

Eres chiquita y bonita,
eres como yo te quiero:
delgadita de cintura
y abultadita de pecho.

Un lobo en su serranía
me quiso clavar los dientes,
yo le gané la partida,
ole con ole los hombres valientes.
1
Un beso tengo en mis labios "
que quiere salir y no se atreve,
sácamelo tú con los tuyos
si es que de veras me quieres. .

Alégrate, corazón,
que va llegando la tarde;
corazón que no se alegra,
no le acompaña la sangre.

Cuando llegará aquel día
de aquella dulce mañana,
que nos lleven a los dos
el chocolate a la cama.

Te tienes por buena moza
y buena moza no eres;
te tienes por resalada,
¿dónde está la sal que tienes?

Cuando yo te camelaba
estaba el amor en leche,
y ahora que no te camelo,
sardinas en escabeche.

Pajarillo lisonjero
que de todas las aguas bebes,
mira no bebas alguna
y lisonjerillo te quedes.

Eres más rubia que el sol,
que por el Oriente sale,
y más blanca que la nieve
antes de pisarla nadie.

Corté la flor del almendro
y amapola en un trigal,
y confundo sus colores
con los tuyos, Soledad.

Yo me arrimé a un pino verde
por ver si me consolaba,
y el pino, como era verde,
de verme llorar lloraba.

(estribillo)

Dicen que no me quieres
porque soy pobre,
mira a ver si algún día
el tuyo a mi me sobre.

Recogido por Eugenia Sastre de Brígida
Sanz (94 años), de Sotosalbos (Segovia).

CANTO DE BODA

Ahí te entrego esta naranja
repártela por la mesa
da primero a tu marido
como Dios hace en la iglesia.

A los pobres de tus padres
yo les voy a consolar
que se les va la paloma
desde casa al palomar .

Hoy te casas, hoy te velas
hoy te vas de con tus padres
mañana con tu marido
doncellita de corales.

Que no te pese mudar de estado,
ni de mayo al cortar la flor,
hoy dicen los queridos esposos,
hoy gozamos la dicha de amor .

Canto de boda recogido a Tecla García. En cuanto al estribillo hay que decir que fue aclarado con unas mujeres que van a casa de la informante.

Recopilado y transcrito por Manuel Rodríguez Centeno.