Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

El Folklore en el marco de la animación cultural

CASTRO, Angel de

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 56.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 56 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


Introducción

Estamos asistiendo a un momento cultural en nuestro país, que se puede detectar también en nuestra provincia, realmente importante. Me voy a referir, y centrar este interés, únicamente a un aspecto del amplio abanico e inmenso campo que es la cultura.

La necesidad imperiosa, unida al deseo y a los primeros pasos que ya se vienen dando camino de reencontrarnos a nosotros mismos, hallar nuestras señas de identidad en un respeto hacia lo antiguo y verdadero entusiasmo por recuperar las aportaciones que nuestros antepasados hicieron a la cultura, es algo que está en la calle, en nuestras plazas, congresos, bibliotecas, y es blanco de investigadores, ensayistas y estudiosos.

Y ello cobra mayor interés e importancia porque por aquí parece como si durante años y años hubiera pasado Atila y hubiera convertido el taller, la escuela y los mil modos y cauces de creación artísticos en pedregales y desiertos donde anidan la inercia, la Coca-Cola, el chicle y los programas paralizantes de televisiones tediosas, productos de civilizaciones sin raíces ni historia.

Dicho esto como pórtico o entrada, vayamos al tema.

I.-APROXIMACION A NUESTRO FOLKLORE.

1. ¿Qué es el folklore?

"La palabra folklore significa no sólo saber, sino saber antiguo, saber tradicional, saber que ha adquirido la pátina de los tiempos." Son palabras del llamado padre del folklore y de la cultura popular: don Antonio Machado y Alvarez, primer propagador por España de los estudios folklóricos y conocido por el seudónimo de "Demófilo."

En 1869 este estudioso del tema escribía así:

"¿Quereis conocer la historia de un pueblo? Oid sus romances. ¿Aspiráis a saber de lo que es capaz? Estudiad sus cantares."

¡Qué lejos han estado nuestros maestros, profesores y catedráticos de Historia de estas enseñanzas de don Antonio Machado! Lo que nos ha llevado a nosotros profesores y alumnos a estar también lejos, para así continuar la cadena. ¡Y nadie se daba cuenta entre nosotros de que un pueblo que olvida su pasado es un pueblo a la deriva, por muchos cuentos e historias de santos y de reyes que nos echen a la espalda!

Pero sigamos con el tema tratándolo de definir. Con palabras, ahora de Wolf: "Con el nombre de folklore debe señalarse también lo que sabe, siente y hace el pueblo; la recolección de los productos directos de la mentalidad del mismo, en los que apenas hay nada insignificante, y a menudo, en la mayor nimiedad, se refleja admirablemente el espíritu que lo anima"; que es tanto como decir, o que diríamos hoy, que el folklore engloba la forma de ser y comportarse de un pueblo, que va desde liar un cigarrillo, con la parsimonia exclusiva, típica y original del hombre de pueblo tomando el sol y la vida que se le escapa a sorbos, hasta la celebración de las fiestas, la vendimia y la matanza del cerdo: rituales de una época que ha estado a punto de evaporarse y que todos deberíamos empeñarnos en rescatar porque nuestras esencias, raíces y apellidos volarían por los aires si desaparecieran un día. Y si no nos topamos con esta realidad y la hacemos nuestra, por muchos folletos de Información y Turismo que nos traguemos, por muchas clases de Historia de reyes godos, Austrias y Borbones que nos echen encima, no entenderemos nada de nuestra verdadera historia.

No puedo por menos de traer aquí a nuestro gran Antonio Machado, poco conocido como prosista y pensador, que en este tema tiene pensamientos profundos e inquietantes. No en vano tuvo a su padre como verdadero conocedor y maestro del folklore:

"El saber universitario, dirá Machado, no puede competir con el folklore..., porque todo lo que no es folklore es pedantería."

Y el mismo Unamuno reconoce: "Sí...; la forma la da el poeta, pero la materia viene del pueblo... Los grandes genios de la literatura no han hecho sino informar de la materia poética difusa en la tradición del pueblo."

Sólo necesitaríamos recordar al Arcipreste de Hita, pasando por Fernando de Rojas, el Lazarillo, Cervantes, Lope, Machado, Lorca..., o Blas de Otero, quien resume en estos versos tanta verdad:

Pero tú, Sancho Pueblo,
pronuncias anchas sílabas,
permanentes palabras que no lleva el viento.

Pero volvamos a Machado, poeta: "Folklore para don Antonio es igual a saber popular , y ése fue el barro santo de donde sacó Cervantes la creación literaria más original de todos los tiempos." "Y en nuestra literatura, vuelve a la carga Machado, casi todo lo que no es folklore es pedantería." Esta última es una de esas frases que, según Machado, Juan de Mairena decía a sus alumnos, de cuando en cuando; frases impresionantes, de cuya inexactitud era él el primer convencido, pero que, a su juicio, encerraban una cierta verdad.

Metidos en harina, sigamos con el poeta que hace hablar así a Juan de Mairena:

"Mairena entendía por folklore, en primer término, lo que la palabra más directamente significa: saber popular, lo que el pueblo sabe, tal como lo sabe; lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa, y así como lo expresa y plasma en la lengua que él, más que nadie, ha contribuido a formar. En segundo lugar, todo trabajo consciente y reflexivo sobre estos elementos y su utilización más sabia y creadora.

Es muy posible, decía Mairena, que sin libros de caballerías y sin romances viejos que parodiar, Cervantes no hubiese escrito su Quijote; pero nos habría dado, acaso, otra obra de idéntico valor. Sin la asimilación y el dominio de una lengua madura de ciencia y conciencia popular, ni la obra inmortal ni nada equivalente pudo escribirse. De esto que os digo estoy completamente seguro.

Mucho me temo, sin embargo, que nuestros profesores de Literatura -dicho sea sin ánimo de molestar a ninguno de ellos- os hablen muy de pasada de nuestro folklore, sin insistir ni ahondar en el tema, y que pretendan explicaros nuestra literatura como el producto de una actividad exclusivamente erudita. Y lo peor sería que se crease en nuestras Universidades cátedras de Folklore a cargo de especialistas expertos en la caza y pesca de elementos folklóricos, para servirlos aparte, como materia de una nueva asignatura. Porque esto, que pudiera ser útil alguna vez, comenzaría por ser desorientador y descaminante. Un Refranero del Quijote, por ejemplo, aun acompañado de un estudio, más o menos clasificativo, de toda la paremiografía cervantina, nos diría muy poco de la función de los refranes en la obra inmortal. Recordad lo que tantas veces os he dicho: es el pescador quien menos sabe de peces, después del pescadero, que sabe menos todavía. No. Lo que los cervantistas nos dirán algún día, con relación a estos elementos folklóricos del Quijote, es algo parecido a esto:

Hasta qué punto Cervantes los hace suyos; cómo los vive; cómo piensa y siente con ellos; cómo los utiliza y maneja; cómo los crea, a su vez, y cuántas veces son ellos molde del pensar cervantino. Por qué ese complejo de experiencia y juicio, de sentencia y gracia que es el refrán, domina en Cervantes sobre el concepto escueto o revestido de artificio retórico. Cómo distribuye los refranes en esas conciencias complementarias de Don Quijote y Sancho. Cuándo en ellos habla la tierra, cuándo la raza, cuándo el hombre, cuándo la lengua misma. Cuál es su valor sentencioso y su valor critico y su valor dialéctico. Esto y muchas cosas más podrían decirnos" (1).

2. Origen del Folklore.

Sólo pretendo unas pinceladas, porque ello nos llevaría horas y horas de estudio y muchas disertaciones que no vienen al caso.

Digamos de pasada que "el folklore no tiene su origen en la masa -la masa es infecunda-, sino que arranca de un anonimato virtuoso, especial, que luego deviene popular. Y nace justo allí donde se degenera un rito, donde se reviste un recuerdo persistente en el grupo y que ese anónimo recrea, funde, innova."

"El folklore viene a ser una voz de ecos y retumbos" que se va transmitiendo de generación en generación en una actitud creadora, porque propio del pueblo es aportar la peculiaridad de su voz. Y así lo entendió el genial Arcipreste cuando dejaba su obra en manos del pueblo para "añadir y enmendar". Es más tarde cuando el arte perderá ese sentido colectivo y se volverá individual y de propiedad privada y derechos de autor" (2).

3. Materias que comprende.

La riqueza de nuestro folklore, nacida al calor de la idiosincrasia de cada pueblo, y España es un gran mosaico de pueblos, es inmensa. Podemos vislumbrar esta riqueza a través del siguiente cuadro sinóptico que intenta abarcar las distintas manifestaciones agrupadas, ramas todas ellas de un gigantesco árbol:

1.-Canciones, romances, leyendas, refranes, cuentos, fábulas, adivinanzas y demás formas poéticas y literarias. Todo lo que suele concretarse y señalarse, en los libros que tratan de estas materias, con el nombre de literatura popular.

2.-Locuciones, giros, frases hechas, modismos, provincialismos, motes, apodos, trabalenguas, nombres de sitios y lugares, de plantas, de animales y piedras, o sea todo lo que puede considerarse como habla y fonética del pueblo y que podemos designar con los nombres de gramática popular y nomenclatura popular.

3.-Los usos e instituciones, ceremonias y juegos, espectáculos y fiestas, costumbres en general, todo lo que se incluye bajo el nombre de etnografía popular.

4.-Lo que podemos llamar Mitografía popular, o sea, los mitos, cultos y ritos, magias y supersticiones y creencias en general.

5.-La ciencia popular (conocimientos vulgares de los oficios y de las ciencias).

6.-El arte popular (obras vulgares de las industrias y de las artes del pueblo) (3).

4. Hacia el verdadero folklore.

También esto es importante. Porque no hay que "quemar paladinamente incienso por el pueblo", como dice el poeta Félix Grande.

No hay que caer en el fácil, por otra parte, papanatismo. No todo lo que ha creado el pueblo necesariamente debe llevar el marchamo de artístico y valioso. Todos, en cualquier momento y en muchos, hemos cometido errores, engendrado monstruos, construido inútiles malabarismos y realizado estupideces. De esto no se salva nadie, o sólo los fantasmas y petulantes, los cuales llevan ya sobre sus hombros el pecado. Y tampoco tienen por qué salvarse las generaciones pasadas. De ahí que sea imprescindible una mano sabia y seria capaz de discernir y seleccionar. No todo es válido ni todo es cultura por mucho sabor tradicional que lleve encima, y una nota fundamental del folklore es que sea saber y que aporte, por lo tanto, algo al acervo cultural de la Humanidad.

II.-EL FOLKLORE EN NUESTRAS FIESTAS

1. Al encuentro de nuestras señas de identidad.

Dentro de las manifestaciones folklóricas destaca la fiesta y "la fiesta, según un estudioso del tema Adolfo García Ortega, en todos los grupos étnicos es la justificación de una danza". De ahí que la danza resulte ser "la forma integral de la voz folklórica" y "la confirmación de una identidad colectiva frente a un hecho determinado".

Y precisamente, en estos últimos años, se están recuperando miles y miles de canciones y danzas de nuestro rico folklore a punto de desaparecer.

A modo de ejemplo haré otro cuadro sinóptico de los tipos de canciones del folklore castellano:

Canciones.-De Navidad y Reyes. De Carnaval. De Cuaresma. Rogativas. Marzas. Mayas. De los quintos. Rondas. Toreras. Galas de boda. De la matanza. Temas bailables. Infantiles. De romería. De asunto histórico. Pregones de ciego. De carácter burlesco. Corderadas...

Cantos de trabajo.-Aradas. Cantares de trilla. Tonadas de acribar el muelo. Canciones de ir al molino. Cantos de segadores. Jotas de recolección. Canciones de vendimia. Cantos de trabajo como denuncia social...

Un pueblo que olvida su pasado es un pueblo a la deriva decía al principio y lo repito.

Es grave olvidar el pasado y hemos estado a punto de presenciar con los brazos cruzados y la mente en blanco o la boca abierta la muerte de nuestras raíces más profundas. Y nuestras raíces del castillo y la fuente de la plaza, el burro del abuelo y el atardecer junto a las tapias del corral, el romance picaresco y la canción del trabajo, los cuentos de la abuela alrededor de la lumbre y el jarro de vino fresco, el olor de las vendimias con la risa del lagarejo, y el sabor de las sopas hervidas, de ajo o de almendras en Navidad, el aquí "nadie es más que nadie" y el sentido igualatorio ante la Ley, y tantas y tantas cosas, unas perdidas y otras en el recuerdo.

Pero no todo se ha perdido, y en nuestras fiestas populares hemos podido correr tras las vaquillas de siempre y empezar a bailar la jota como nuestros abuelos -al menos lo intentamos-, escuchar el saber ancestral de nuestros antepasados con aquella su cultura, picante a veces, liberal en muchas ocasiones: de verdadero culto al cuerpo -¡quién lo diría en estos pagos, tan dados al oscurantismo y al rechazo a la fiesta, la carne y la alegría!- a través del amplio y riquísimo repertorio de nuestro folklore.

Si comparamos cualquier programa de fiestas de estos últimos meses con los de hace cuatro, seis o diez años nos encontramos con una diferencia fundamental: los de hoy añaden a los de ayer como parte integrante de la Fiesta a grupos de canción clásica, tradicional y moderna, dulzaineros, grupos de danza, teatro y marionetas, así como la participación al nuevo estilo democrático de las peñas y de la juventud colaborando, responsabilizándose y haciendo la fiesta.

El verso de Antonio Machado sobre la Castilla de "atónitos palurdos sin danzas ni canciones" no es cierto y hoy, con su vena poética a la altura de las circunstancias, daría testimonio de una fiesta alegre y confiada, participativa y popular y de una Castilla que renace de sus cenizas, que sabe bailar, vivir, beber, progresar y caminar al ritmo de los restantes pueblos de España.

2. El folklore después de la fiesta.

El folklore no se reduce a la jota, ni su espacio vital debe encuadrarse única y exclusivamente en las fiestas. Es algo que los mismos grupos se vienen planteando porque les preocupa. Está bien la labor realizada hasta ahora y la función y el trabajo que se ha venido haciendo, pero es cuestión de vida o muerte el cambio de imagen de los grupos dedicados al folklore castellano. Es necesario crear espacios culturales en los cuales deben ocupar un lugar estos grupos a través de recitales en locales cerrados en donde alternen la jota, el romance, la canción picaresca, de ronda, de trabajo, de romería, las toreras, las rogativas, las mayas... y así "conocer mejor -como escriben los autores del Catálogo Folklórico de la Provincia de Valladolid- la cultura popular castellana y ahondar en sus raíces, ya que, rescatando las esencias tradicionales de nuestra tierra podremos tomar conciencia exacta de su historia y su presente, pues no es sólo el folklore, canto, leyenda, o conjunto de costumbres, sino también -y sobre todo- fiel expresión de nuestro sentir colectivo" (4).

Y entender de una vez por todas que el folklore tampoco se reduce al campo de la canción y la danza como veíamos anteriormente. Va mucho más allá porque se trata nada menos que del saber y del ser del pueblo.

Y de esto se trata, de llegar al conocimiento exacto de nuestro pasado sin reducirlo y de nuestras señas de identidad en una recuperación de lo mejor de nuestro pasado que nos lance, como somos y mejorándonos, hacia un futuro que también debe ser nuestro.

3. Tradición o renovación.

Es un tema a debate, naturalmente. Pero hay que planteárselo y profundizar en él. Y pienso de entrada que no debería plantearse así el tema porque creo más bien en la conjunción: tradición y renovación. Debe respetarse la tradición y transmitirse con la mayor pureza posible nuestro pasado, aunque ello no es fácil, teniendo en cuenta que desde Berceo, el Arcipreste y todos los juglares de la Edad Media dejaban sus creaciones al pueblo para que éste siguiera componiendo, añadiendo, transformando y hasta el mismo correr del tiempo se encarga de añadir, quitar, perfeccionar o prostituir ese legado cultural. No es fácil.

Pero me parecería grave estancarse y seguir repitiendo al pie de la letra y del ritmo lo que nuestros antepasados nos dejaron. La vida corre y la cultura debe seguir naciendo cada mañana también en torno al trabajo o la fiesta, la Navidad o la vendimia. No podemos dejar de cantar -¡ay del pueblo que pierde la voz!- ni olvidar nuestros bailes, pero tampoco podemos dejar de avanzar y seguir creando, pariendo, recreando nuevos ritmos y canciones referentes e nuestro hoy desde una visión y una óptica muy diferentes a las de antaño. Importa darle aire y alimento a la imaginación y ésta se encargará del resto, que ya vendrá la técnica, el estudio y el trabajo concienzudo y serio para elaborar con dignidad y calidad esas nuevas canciones, esos nuevos romances y esos nuevos ritmos, y así seguir añadiendo material y nueva riqueza al saber de ayer y de siempre.

III.-EL FOLKLORE EN EL MARCO DE LA ANIMACION CULTURAL

Situación actual de la Animación Cultural y nuevos planteamientos.

Un porcentaje muy elevado, tal vez un 80 % de todas las actividades de la Animación Cultural se ha centrado en estos últimos años en la promoción de la canción tradicional y de las danzas castellanas. La demanda, a lo largo de las fiestas de los pueblos de la provincia, actualmente es muy grande respecto a este tipo de folklore y la Diputación ha subvencionado todas las actuaciones de tipo folklórico en nuestros pueblos.

Contamos en nuestra provincia con un elenco amplísimo de grupos y su labor, en general, es digna de todo elogio y aplauso. Pero hay que ir más lejos, tanto en la vertiente del Folklore como en la de la Animación Cultural. Está claro.

Todos estos grupos extraen del pueblo su material. Quiere ello decir que el pueblo, en su día, fue actor, creador, artista y creó cultura y fiesta a su alrededor -su cultura y su fiesta-. Sería lamentable que su arte, sus canciones, sus danzas y su fiesta se les devolviese enlatados en una línea de puro consumismo.

¿Qué hacer?

Que el pueblo vuelva a ser actor, artista y creador.

Que pase de espectador a actor, bailando sus bailes y danzas, sus jotas, cantando sus canciones, representando sus romances y cuadros escénicos...

"Que vuelva común al pueblo
lo que del pueblo saliera.

Es algo que todos los grupos deben plantearse seriamente y estudiar los medios y modos de hacerlo así. Y lograr también la renovación constante, como decíamos anteriormente, creando nuevos ritmos y nuevas canciones que nos hablen como siempre del amor, del trabajo, la picaresca, etc. desde nuevos ángulos y un enfoque más cercano al hombre de hoy.

Pistas posibles.

Buscar no sólo la brillantez del espectáculo y el lucimiento del grupo sino como parte integrante y esencial de cada actuación la participación activa del pueblo, porque como mantiene el Centro de Estudios de Animación Social de Madrid, "una parte importante de la cultura de un pueblo discurre a través de sus tradiciones y fiestas; realzarlas, mantener su sentido originario y enriquecerlas, aumentar su proyección o alcance... son tareas que competen a la Animación Socio-Cultural".

Si se trata de danzas y bailes bajar a la plaza a intercambiarse y mezclarse entre la gente formando un gran corrido, una rueda gigante... con pequeños ensayos, si es preciso, y sirviendo las actuaciones del grupo no sólo de espectáculo sino de lección que se les devuelve como práctica.

Como ejemplo magnífico citaría aquí al grupo de baile centroeuropeo enseñando a bailar sus ritmos por las calles y plazas de Valladolid en la primavera del 82.

y naturalmente cambiar de perspectiva en líneas generales, que va desde dar la verdadera imagen del folklore mucho más seria y rica y colocarlo en su lugar:

Colocar el Folklore en su lugar es plantearse con seriedad qué puesto debe ocupar en el marco de una verdadera Animación Socio-cultural de nuestros pueblos; y nuestros pueblos, junto a la recuperación de su cultura tradicional -sus señas de identidad- a punto de perderse, deben saber responder a los interrogantes y problemas que plantea hoy la sociedad, porque es tema fundamental el lograr que cada hombre del pueblo sea capaz de comprender su realidad con una actitud crítica y organizarse para dar respuesta a su problemática actual y poder transformar su historia, creando esos espacios culturales necesarios, a través de semanas culturales, jornadas, cursillos, cursos de educación de adultos, aulas de arte, muestras de teatro rural, danza y canción, etc., etc., en donde se logre crear un clima y unos medios que fomenten la iniciativa, la capacidad de imaginación, el gusto estético, la creatividad y el deseo de convertirse en agente activo y protagonistas de su propio desarrollo y de su cultura.

Y este es el viraje de la Animación Cultural que a lo largo del año 84 y 85 desde la Diputación Provincial de Valladolid se ha ido dando, El camino a recorrer llega al infinito, pero conviene no perder la brújula (5).

____________
(1) II Literatura y Arte. Antonio MACHADO. Antología de su prosa. Cuadernos para el diálogo.

(2) "Cinco tesis sobre el folklore, de Adolfo GARCIA ORTEGA, Revista de Folklore, nº 16, 1982.

(3) Disquisiciones y comentarios en torno al folklore español, por T. MAZA SOLANO. Institución Cultural de Cantabria, 1912.

(4) Catálogo folklórico de la provincia de Valladolid. I, Romances tradicionales, Institución Cultural Simancas.

(5) La animación cultural. Los pueblos protagonistas de su cultura, de Angel DE CASTRO. Institución Cultural Simancas.