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EL RABEL EN ASTURIAS

LOPEZ, Manuel S.

Publicado en el año 1985 en la Revista de Folklore número 57.

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El empleo del rabel en Asturias no parece haber estado nunca demasiado arraigado, aunque es frecuente que folkloristas de fuera de nuestra región la situen entre las zonas de España de tradición rabelística.

Como prueba de que no era corriente el empleo del rabel en Asturias, por lo menos en los últimos 100 años, ahí tenemos el testimonio del ilustre Eduardo M. Torner, que en su Cancionero musical de la Lírica Popular Asturiana dice textualmente:

"...No hemos visto a nuestros pastores usar instrumentos de cuerda. Nos han hablado del rabel, que en otro tiempo se usó para animar los pastoriles bailes o acompañar al cantor de romances, pero no hemos podido escuchar nunca en nuestra provincia uno de estos instrumentos."

Evidentemente esto no demuestra que no los hubiera sino que él no los había visto. Es más, todos los rabeles asturianos que conozco, menos uno, ya estaban construidos en la época en que estas palabras fueron escritas.

Despues de recorrer numerosos pueblos asturianos buscando noticias de este instrumento y por una de esas increibles casualidades que a veces se dan, fuí a dar con un rabelista aquí mismo en Gijón, ciudad en la que resido; pero no es eso todo, sino que vivía en la misma casa de mi abuela de la que era vecino puerta con puerta. Dicho rabelísta, desgraciadamente ya fallecido, se llamaba David Caballín Traviesas. Tantó él como su familia procedían de Coballes (Campo Caso) y llevaban 20 años viviendo en Gijón.

Poesía un rabel que había construido su abuelo, Serrano Traviesas, natural de Caleao (Campo Caso). Las iniciales S.T. se pueden observar en la parte trasera de este instrumento.

David Caballín que ya desde que tenía 1 ó 2 años, se quedaba extasiado oyendo tocar a su abuelo, según me contó, fue quien heredó el rabel, pues fue el que desde siempre manifestó mayor afición hacia él. Tanto es así que a los 7 años ya sabía tocar y en esa época este hecho fue recogido por los periódicos a raíz de una demostración que el pequeño David hizo a una inspectora de Enseñanza Primaria que visitaba el colegio donde él estudiaba. La familia conserva el recorte de prensa que refleja este suceso.

El rabel de David Caballín está hecho de madera de pláganu (arce). El me dijo que estaba hecho de plátanu, pero creo que se trataría de una confusión por varios motivos. Uno, que él no era un experto conocedor de los diferentes tipos de maderas, por lo que quizás haya confundido un nombre con otro. Otro, que el plátano no se da en Asturias y otro árbol del mismo nombre, el plátano de sombra, es un árbol ornamental importado muy abundante en las ciudades pero inexistente en la zona de Caleao.

Por otra parte, su madera es muy mala para trabajarla, no así la del pláganu, que es un árbol autóctono y cuya madera sirvió de base para la fabricación de otros rabeles que he podido contemplar y que además abunda en el concejo de Caso.

Está construido de una sola pieza de madera. Es decir, el mástil y la caja de resonancia no están pegados ni clavados sino que forman un todo continuo. La caja de resonancia está excavada pacientemente hasta dejar unas finas paredes de unos 6 ó 7 mm. de espesor.

Cubriendo la caja se encuentra un pellejo sujeto a la misma por medio de clavos de madera hechos a navaja y uno a uno.

El rabel tiene 3 cuerdas de tripa que van sujetas a un clavijero en la parte superior y a una pieza de madera finamente trabajada en la parte inferior. David me dijo que esta pieza (restriellu) estaba hecha de acebo, aunque dada la anchura de la pieza y la que alcanza el tronco de un acebo es difícil no poner en duda este dato. Sin embargo, ahí está su testimonio.

Lo que sí era evidente es que se trataba de una madera de gran dureza como corresponde a una pieza que ha de soportar la tensión de las cuerdas sin deformarse.

El arco, hecho de un palo de avellano y de cola de caballo (no sirve de yegua) es sumamente peculiar. Es un arco "fláccido", es decir, los pelos de la cola de caballo no están tensos. La tensión se consigue mediante la acción de la mano derecha que, a la vez que lo mueve para frotar las cuerdas, ha de tirar para conseguir una adecuada tensión en el arco, tensión que puede variar según los efectos que se pretenden conseguir al interpretar una determinada pieza. Con el fin de facilitar esta acción el palo del arco tiene una pequeña depresión, donde se coloca el dedo pulgar de la mano derecha, que es el que sirve de punto de apoyo para la presión que se ha de hacer .

Existen, no obstante, otros modelos de arcos de rabel con una tensión fija y constante.

POSTURA PARA TOCAR EL RABEL

El rabel se coloca entre las piernas, sujetándolo con las rodillas. Por tanto, el instrumentista ha de estar sentado.

No he conocido a ningún rabelista que toque de otra manera y los que ya se han muerto y de los cuales sólo tengo referencias de gente que los conoció siempre tocaron de este manera.

AFINACIÓN

La mayor parte de las canciones para rabel se interpretan empleando sólo una o dos cuerdas para llevar la melodía actuando el resto de bajos continuos. La prima está afinada igual que la tercera pero una octava más alta. Esta tercera solamente tiene función de bordón.

La segunda cuerda va una cuarta por debajo de la prima. En el caso del rabel de David Caballín la afinación era aproximadamente LA-RE-LA. No obstante esto es relativo y lo único constante es la relación entre las tres cuerdas, es decir, la prima y la tercera a una octava y la segunda a una cuarta.

Otros rabeles que tuve ocasión de probar estaban afinados en tonos más altos que éste. Sin duda tiene esto que ver con el timbre de voz de la persona que toca el rabel, ya que dicha persona suele cantar y tocar a la vez.

EL RABEL y LA BANDURRIA

Es curioso este caso de confusión de nombres que se da entre estos dos instrumentos. En efecto, todas las personas con las que he hablado de este instrumento en la zona de Caleao, lo denominaban bandurria e incluso desconocían el nombre de rabel.

No hay posibilidad de error y que realmente se refiriesen a una bandurria porque sus descripciones correspondían exactamente a las de un rabel e incluso en algún caso todavía tenían una "bandurria" por casa, que evidentemente era un rabel. Duele cambiar el nombre que le da el pueblo a un instrumento y no creo que sea conveniente hacerlo, a no ser que existan poderosas razones para ello. En este caso creo que las hay, pues mantener el nombre de bandurria puede dar lugar a confusiones. y si no aquí está este texto escrito a principios de siglo en el que, refiriéndose a las costumbres de esta zona de Caleao, se dice lo siguiente:

..."Las veladas ordinarias se celebraban en las largas noches de invierno, en las que se congregaban las mozas a filar mientras dejaban volar la fantasía al conjuro de mil narraciones mitológicas que nunca parecían agotadas. A estas reuniones acudían también los galanes, y a veces terminaban en juergas amenizadas por la bandurria, panderetas y otros instrumentos musicales.

Actualmente, la luz eléctrica, la difusión de la radio y el rumbo nuevo que los tiempos modernos han imprimido al modo de vivir, aun de las gentes sencillas, han ido quitando el sabor prístino a aquellas pacíficas veladas invernales.

Los siguientes cantares recogidos en Caleao, se acompañaban por la bandurria:...".

Y aquí vienen unos cantares que un rabelista que había vivido en Caleao, Ceferino Traviesas, reconoció y me dijo que sí, que eran para bandurria para a continuación señalarme su rabel y ponerse a tocarlos...

RABELISTAS y RABELES EN ASTURIAS

Aparte del ya mencionado David Caballín Traviesas fallecido el 26 de febrero de 1983, a los 62 años de edad y a quien nunca agradeceré lo bastante la paciencia que tuvo enseñándome a tocar las canciones que él conocía, existen en la actualidad otros rabelistas y rabeles en Asturias.

También natural de Caleao pero en la actualidad viviendo en Riosa, es Ceferino Traviesas, quien aparte de ampliar el repertorio de David Caballín, me indicó el nombre por el que se conocen las distintas partes del rabel y que son las que están expresadas en los dibujos que acompañan a este pequeño trabajo.

En Caleao hubo una gran tradición rabelística y así me hablaron de personas que, aunque ya fallecidas, se distinguieron tocando este instrumento (la bandurria según ellos). Uno de ellos era Juan Calvo Rodríguez, cuya nieta, Margarita Calvo, conserva el rabel que éste usaba.

Victoriano Poli y Eugenio también fueron famosos tocando el rabel en Caleao. Esto me lo contó Cristina Calvo Calvo, de 86 años, que fue la persona que me enseñó un baile de rabel, el único o uno de los pocos que todavía se conserva, y que ya hace muchos años que no se baila por no quedar gente en el pueblo que sepa tocarlo.

Margarita Calvo se acordaba de "ir a casa de esi paisanín que vivía aquí y era primu de mi madre. Mandabamos-i tocar la bandurria y si tenía gracia tocaba. Tenía una bandurria muy guapa. Era Juan Durán."

También tenía bandurria Luis el de Antón y la tía María Rosa.

Existen noticias de que se tocaba en Sama de Langreo. Esto al menos fue lo que me dijo Fausta Andrés Casado, la hija del rabilero (1) ciego de Beneros (Caso), quien me dijo haberlos conocido en su juventud.

La madre de Ceferino Traviesas, Antonia, tocaba la bandurria y cantaba a la vez, según contó su hijo.

Los hermanos José Antonio y Enrique de Caleao también tienen un rabel construido por su tío en un lamentable estado de conservación, aunque no tendrá más de 30 años según me contaron. Ellos no lo saben tocar.

Eugenio y Victoriano Poli me fueron nombrados muchas veces, lo que me hace pensar que eran los más conocidos o los mejores tocando este instrumento. Victoriano, al menos, tuvo gran fama en la zona.

Me han hablado, aunque nunca testigos de primera mano, de rabelistas en Luarca, en Boal (me comentaron que el baile llamado "el escribano" antiguamente se tocaba con rabel), en el Valle (Somiedo), etc.

No acostumbro a hablar de lo que no ví o de lo que no me contaron directamente, así que dejaré para las personas que han trabajado en estos últimos lugares la ampliación de estos datos, agradeciéndoles desde luego la información que me han dado y que aquí queda sólo apuntada.

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(1) Rabilero se llama en Astucias al que toca la gaita de rabil o zanfonía, también llamada zanfona en otros lugares de España. (En un próximo artículo me ocuparé de la gaita de rabil en Asturias.)