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Revista de Folklore número

503



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«El Hereje». De la palabra a la imagen

ALONSO FRANCH, Eduardo

Publicado en el año 2024 en la Revista de Folklore número 503 - sumario >



1. Miguel Delibes y El hereje

La SEMINCI otorgó a Miguel Delibes una Espiga de Oro especial por la aportación del escritor al séptimo arte. Miguel Delibes calificó su relación con el cine de simple «coqueteo» de aficionado, que comenzó de niño y continuó luego a lo largo de toda su vida. En 1995, Delibes acababa de publicar Diario de un jubilado y cumplía 75 años el 17 de octubre de aquel año. Un tal Cipriano Salcedo, el protagonista de El hereje, andaba ya pidiéndole vida. En octubre de 1995, Cipriano Salcedo ya le ronda al novelista la cabeza. Cipriano Salcedo, luterano de Valladolid, condenado como tal a la hoguera en el siglo xvi. Habían caído en sus manos unos textos de Menéndez Pelayo sobre la secta luterana de Valladolid y su cabecilla, el doctor Cazalla, y aquel hecho histórico despertó de nuevo al novelista. Cipriano Salcedo llevaba requiriendo la pluma de Miguel Delibes desde el otoño de 1995. Hasta septiembre de 1998, fecha en que se publica la novela El hereje. El 22 de enero de 1998, el escritor hizo entrega del original íntegro de El hereje, 505 folios, a Ramón García Domínguez. Según opinión de su biógrafo, en esta última novela encontramos la síntesis más acabada de su proceder y estilo narrativo, así como el mejor exponente de su maestría en la creación de personajes. Cipriano Salcedo, en opinión de los especialistas en Delibes, es el personaje que resume la idiosincrasia de cuantos han salido de su pluma y representa, a la vez, las grandes preocupaciones éticas y estéticas de su creador. El hereje culmina una biografía literaria de más de cincuenta años y han sido la crítica y los lectores quienes la han distinguido como una de las novelas señeras de la segunda mitad del siglo XX. En el verano de 1996 es cuando Miguel Delibes se documenta a conciencia para su nueva novela y traza en su cabeza el entramado de la historia y la identidad de sus personajes. Y será un año más tarde, en su estancia en Sedano durante el verano de 1997, cuando culmine la mayor parte de la escritura definitiva. El novelista no cejará en su empeño a lo largo de los tres años que van del otoño de 1995 a septiembre de 1998. La tensión entre el aprendiz de historiador y el novelista, el inventor de ficciones, fue constante. Pero la duda y la vacilación surgían a cada paso. Hay un aspecto que preocupa fundamentalmente, y por encima de todo, a Miguel Delibes: el de la imparcialidad y el equilibrio. Esta es la gran preocupación de Delibes: narrar con fuerza, con verismo, pero no cargar nunca las tintas en un sentido o el otro[1].

La estancia en Sedano (Burgos), durante los meses veraniegos de 1997, había sido definitiva en el proceso creativo de El hereje. Con 77 años, andaba metido en la, probablemente, más ambiciosa de sus novelas. Desde el 1 de febrero hasta el 19 de mayo de 1988, Delibes no cesará de revisar el texto de su novela hasta darlo por definitivo. Las pruebas de imprenta llegaron de Barcelona el 23 de mayo y el novelista siguió todo el proceso de corrección a cargo de su hijo Germán y Ramón García Domínguez. Siguió e intervino, en buena medida. Fue un éxito de crítica y público que había comenzado el mismo día de su aparición, el 29 de septiembre de 1998. La crítica especializada fue casi tan unánime como el público lector en la valoración de la novela. Como «gran novela» la calificaron numerosos críticos de numerosos medios, resaltando algunos que Delibes había escrito también la novela más ambiciosa y compleja de su larga carrera literaria. En la mayor parte de sus novelas de ambiente y temática urbana, Valladolid le sirve a nuestro novelista como telón de fondo. El Campo Grande será escenario de no pocos paisajes de las novelas delibeanas y de unos cuantos relatos cortos. También es Valladolid la ciudad que vive la guerra civil en Madera de héroe. Pero El hereje es la novela de Valladolid y de los vallisoletanos. La Ruta del Hereje recrea y recorre el Valladolid renacentista de la novela de Delibes, centrándose en los hitos fundamentales del relato, en sus personajes y los acontecimientos más memorables. Comienza el recorrido en la Corredera de San Pablo, en cuyo número 5 nace Cipriano Salcedo en 1517, y concluye en los aledaños de Campo Grande, lugar del quemadero de herejes, y en particular del protagonista de la novela. La infancia, el prójimo, la naturaleza y la muerte. Tales son las constantes literarias que los expertos en Delibes han señalado en su obra. Él mismo reconoció la creación de personajes como fundamental en su quehacer literario. Personajes que sobrevivirán al novelista y no pocos de ellos se convertirán en imperecederos. Porque ellos han sido portavoces de los propios sentimientos y preocupaciones del escritor.

La descripción del Auto de Fe en Valladolid, en 1559, es una prueba de la capacidad de Miguel Delibes para componer una escena de martirio individual y de insania colectiva. Esta novela histórica es la única en su género y la última de las muchas e inolvidables narraciones que escribió su autor[2]. Repetía Miguel Delibes que la suya no era una novela histórica. Sin embargo, nació gracias a la curiosidad hacia acontecimientos históricos del siglo XVI y todo lo que los rodeó. Es una novela que se originó en una tertulia de los años noventa del siglo XX y en la que, en aquella ocasión, se hablaba de algo que impresionó a Delibes: de los autos de fe de 1559, acaecidos en la villa de Valladolid y que tuvieron repercusión universal. Uno de aquellos conversadores, el catedrático de Derecho Ángel Torío, se encargó de espolear la curiosidad de Miguel Delibes. Trató con José Ignacio Tellechea Idígoras; con Bartolomé Bennassar y con otros historiadores de Valladolid, como Anastasio Rojo, conocedor de la medicina. Se interesaba por todo. En la monarquía española pereció cualquier asomo de tolerancia[3].

Después de tres años de intenso trabajo, El hereje se publicó el 29 de septiembre de 1998. Delibes sorprendía con una voluminosa novela de quinientas páginas, la más extensa de todas las suyas, que seguía algunas constantes identificables en su obra, pero que era, por varios motivos, excepcional en su prolífica producción literaria extendida durante medio siglo. El reconocimiento no fue solo de público. El acercamiento a El hereje cuenta ya con una amplia bibliografía específica. Si lo acabó en mayo de 1998, empezó a documentarse aproximadamente en julio de 1995. La novela le obligó a un gran esfuerzo de documentación y la reescribió varias veces. En los materiales que entresacó Delibes de la bibliografía que leyó se acabó quedando con los que correspondían a la cronología de 1557 a 1559 y fue afinando las características de sus personajes. La novela salió a la venta el 29 de septiembre de 1998. El hereje narra la historia de Cipriano Salcedo, hijo único y tardío de un matrimonio de burgueses de Valladolid. Encuentra refugio personal y espiritual en la secta luterana de Valladolid, en la que acaba colaborando activamente. Es condenado a muerte y quemado en la hoguera, en el espectacular auto de fe del 21 de mayo de 1599. Ha sido ya destacada por diversos críticos la habilidad de Delibes para utilizar las fuentes históricas e integrarlas a su manera en el relato. El cuadro de la cubierta de las ediciones de Destino es un fragmento de «El recién nacido», de Georges de la Tour. No resulta forzado aludir a los «alumbrados», corriente ascética de cierto recorrido en Castilla durante los primeros años de Cipriano, y en la que habían participado los Cazalla, tan próximos al protagonista. En la trama va a resultar capital la maternidad como una búsqueda incesante por parte de diversos personajes, incluido el protagonista. No olvidemos la identificación intertextual de algunos pasajes del final de la novela con otros evangélicos de la Pasión de Cristo. Se ha destacado asimismo la generosidad con que Delibes cita su ciudad natal en la novela. Se ha destacado la «habilidad fílmica» de Delibes sobre todo en la recreación fulminante del ambiente de la Plaza Mayor y la puerta del Campo. Señala Celma que las novelas de Delibes son esencialmente «novelas de personajes». La construcción del protagonista procede de diversas personas reales. Cipriano Salcedo es un personaje radicalmente humanizado en sus éxitos y fracasos, marcado por sus escrúpulos de conciencia y la contraposición con un entorno hostil. Cipriano es un individuo solitario. Minervina Capa, natural de Santovenia, irrumpe en la vida de Cipriano desde su nacimiento como la joven y bella nodriza contratada por su padre Bernardo. Cipriano va a ir introduciéndose en la herejía a la vez que va a ir separándose de su esposa[4].

La obra literaria de Miguel Delibes está traspasada por una serie de temas persistentes: la infancia, la muerte, el progreso, la naturaleza, la búsqueda de la felicidad o el hombre acechado por limitaciones. Este alegato por la libertad emparenta a Delibes indudablemente con el Quijote de Cervantes. La interpretación más profunda de la novela tiene que ver con la tolerancia del pensamiento y la libertad del individuo. Es sobre todo una historia individual de un perdedor que se estrella contra la intolerancia. El hereje salió en 1998, cuando se conmemoraba el centenario de Felipe II, lo que sirvió también para criticar las celebraciones que tendían a considerar positivamente al monarca en todo su esplendor. Delibes ya distingue dos grandes ejes en El hereje, el histórico (inspirador de personajes y situaciones proporcionadas por las fuentes) y el ficticio (en el que se desarrolla una peripecia personal ambientada en el pasado). La novela ayuda a retratar una época en diversos aspectos, social, económico, religioso y político. Responden a fuentes históricas en la novela la descripción de Valladolid; la presencia de la Corte en la entonces villa; el levantamiento de los Comuneros (1520 – 1521); la instalación del taller de Alonso de Berruguete (desde 1523); la congregación o conferencia religiosa sobre Lutero y la epidemia de peste de 1527; el concilio de Trento (1545 – 1563); las investigaciones inquisitoriales sobre la Reforma (al menos desde 1557); el auto de fe (Delibes va a juntar en uno los dos celebrados en Valladolid en 1559, el 21 de mayo y 8 de octubre); o la existencia de varios prosélitos erasmistas y luteranos. Reconocía además Delibes que en su biblioteca, y en su bagaje de lecturas, predominan con mucho los libros de historia (incluyendo autobiografías, biografías y memorias) sobre las novelas históricas. El profesor José Ignacio Tellechea Idígoras, otro de los primeros autores leídos por Delibes para El hereje, era sin duda uno de los más importantes expertos en la historia del luteranismo en España. De Bartolomé Bennassar, Delibes manejó con fruición Valladolid en el Siglo de Oro. Una ciudad de Castilla y su entorno agrario en el siglo XVI. En la calle de Santo Domingo de Guzmán, el espacio guarda aún cierto recuerdo de lo que pudo ser el callejero del siglo XVI. En la Plaza Mayor tuvieron lugar los autos de fe de 21 de mayo y 8 de octubre de 1559. El castigo final a los acusados se realizaba en la puerta del Campo o de la Mancebía, que se encontraba en el actual edificio de la Casa Mantilla, en la plaza Zorrilla. Entre la Academia de Caballería y el lateral del Campo Grande, ardieron en la hoguera los condenados por la Inquisición. Algunos críticos pidieron nada más leer El hereje una rápida versión cinematográfica de una historia que parece escrita también para ese formato. A finales de 2000, José Luis Cuerda le envió el guion. Pero a mediados de 2003 el proyecto seguía estancado: ni Cuerda ni el productor Gerardo Herrero lograban los 1.500 millones que había de costar la película. Más tarde, se documentó el interés de Antonio Giménez – Rico por la adaptación.

Sevilla fue el otro gran foco de luteranismo en la Castilla de la época; en la ciudad sevillana se celebraron cuatro autos de fe. El inicio de la novela vendría a personificar tres características del siglo XVI señaladas por Pérez: las profundas inquietudes religiosas que interesan a los laicos (sobre todo el erasmismo y el iluminismo), la importancia de la imprenta y el afianzamiento de las ediciones en lengua vulgar. A lo largo de la novela, Delibes menciona una amplia geografía europea. La comunidad judía de Valladolid era bastante importante. Pero es interesante la vinculación de Salcedo con el ámbito judaico, próximo al reformismo. Asentada entre los ríos Pisuerga y Esgueva, la Valladolid del segundo tercio del siglo XVI era una villa de 28.000 habitantes. A lo largo de la novela se mencionan numerosos enclaves de Valladolid. Con el Duero, Pisuerga y Esgueva facilitaban una suerte de muralla natural a los periódicos asedios de la peste. La geografía de El hereje transcurre esencialmente por la provincia de Valladolid. La villa, de pequeñas dimensiones, componía un rectángulo con varias puertas de acceso. La vista se recreaba ante monumentos como San Gregorio, la Antigua y Santa Cruz o los recios conventos de San Pablo y San Benito. Minervina Capa, natural de Santovenia, de quince años de edad, madre frustrada, empezó a formar parte de la servidumbre de la familia Salcedo en la Corredera de San Pablo. Es significativo que en 1517, año del nacimiento de Cipriano, no solo se inicie la Reforma de Lutero, sino el reinado de «un extranjero» erasmista, Carlos I, en Castilla[5].

La inquietud creciente de la villa, la hostilidad popular hacia los flamencos, la falta de entendimiento con el Rey, eran realidades manifiestas. Los comuneros y el Rey se habían enfrentado en Villalar y aquellos habían sido derrotados. Una gran carnicería: más de mil muertos. La vida de la ciudad se sumió en la tristeza. La relación entre Minervina y Cipriano atraviesa toda la novela. Comienzan los problemas de conciencia en Cipriano, que serán clave para su desarrollo en la novela, su desafección de las prácticas católicas y, al cabo, su adscripción al grupo reformista de Valladolid. La Corte, provisionalmente instalada en la villa, hacía sentirse protegidos a los erasmistas. Cipriano, con una instintiva simpatía hacia Erasmo, intervino activamente en su defensa. La peste había llegado de nuevo. El zamarro de Cipriano va a ser la prenda que le va a proporcionar el reconocimiento comercial y que va a mostrar su capacidad emprendedora. Cumplida la mayoría de edad, Cipriano se doctoró en Leyes. Agustín Cazalla era vallisoletano y su regreso a la villa provocó un verdadero tumulto. El erasmismo se desarraigaba en Castilla y, en consecuencia, era una causa perdida.

Valladolid no solo rebosaba de artesanos competentes y nobles de primera fila, sino que las Cortes y la vida política no daban ninguna impresión de provisionalidad. Una vez llegado el medio siglo, el progreso de la ciudad se manifestaba en todos los órdenes. Valladolid crecía, su caserío desbordaba los antiguos límites y la población aumentaba a un ritmo regular. Pero, doblado el medio siglo, la construcción, activa ya desde 1540, se aceleró. Aquel conventículo clandestino era una reunión de hermanos alentada por la fe y el temor, como las de los primitivos cristianos en las catacumbas. El aspecto de la secta que más le atrae es el de la fraternidad. El Doctor nombró a Salcedo su hombre de confianza. El campo estaba en situación crítica y los que vivían de él abocados a la miseria. El Doctor se sentía débil y medroso, y la colaboración de Cipriano le resultaba indispensable. Muerto Lutero, desconectados del núcleo sevillano, el Doctor no veía futuro para la causa. En Valladolid había habido una gran redada de presos, habían empezado los procesos y el Doctor era el centro de ellos. El pueblo enardecido exigía el auto de fe. La cárcel secreta de Pedro Barrueco se quedó pequeña para la afluencia de luteranos en la primavera de 1558. Uno de los puntos clave de la novela es la defensa de la libertad de conciencia. Cipriano Salcedo no durmió en su última noche carcelaria. El cautiverio de los más de sesenta reclusos de la cárcel secreta de Pedro Berrueco, acusados de pertenecer al foco luterano de Valladolid, concluyó definitivamente en la madrugada del 21 de mayo de 1559, más o menos un año después de haber comenzado. Muchos reos pagarían con la muerte en garrote o en la hoguera en función de su desviación religiosa o su pertinacia. Sin duda era Minervina la única persona que le quiso en vida, la única que él había querido.

Historia, Teología y Derecho son los tres ámbitos de conocimiento que Delibes debía armar como armazón sobre el que edificar la novela. Los aspectos de mayor trascendencia –históricos, teológicos, procesales– se alternan con los que describen el contexto social, científico, urbano y económico. Pero será especialmente el libro de Bartolomé Bennassar Valladolid en el Siglo de Oro (Ed. Ámbito, 1989) el que constituirá una referencia incontestable en la bibliografía manejada para conocer el Valladolid de la época. La carga histórica de la novela se apoya en el trabajo previo de un selecto grupo de historiadores que habían trabajado con rigor esa época y los acontecimientos nucleares de El hereje, los autos de fe de 1559. En El hereje asoma el humanista cristiano que siempre fue Miguel Delibes[6].

Toda la novela o casi se desarrolla en Castilla, en Valladolid esencialmente, y en los pueblos vecinos de los valles del Duero y del Pisuerga o del Páramo. El novelista tampoco prescinde de evocar alguna epidemia de peste, con la huida al campo de la gente acomodada[7].

De El hereje dijo Delibes que era su novela más larga y ambiciosa, la más trabajada, la más rica en incidencias y personajes. Historia y ficción, hábilmente fundidas, se dan la mano en la novela. En El hereje los personajes históricos conviven de manera natural con los creados por el novelista. El preludio es el único momento en que se quiebra el hilo cronológico del relato. El tiempo del relato coincide con el reinado de Carlos V hasta su retiro en Yuste en 1556 y con los primeros años del reinado de Felipe II. También, con el momento en que la Inquisición se empleó más a fondo con cuanto sonase a herejía. Los grandes temas de la narrativa delibeana – infancia, naturaleza, muerte, sociedad – están presentes en su última novela. Pero es la muerte el tema que más se reitera en la novela. A Delibes le interesó siempre el protestantismo. Pero, sobre todo, la última novela de Delibes, en la que también hay momentos para el humor, vuelve a ser una historia triste, pesimista, la historia de un perdedor. La crítica coincidió en considerar la historia de Cipriano Salcedo como una gran novela de un gran narrador[8].

Los autos de fe de Valladolid y Sevilla cerraron definitivamente el proceso de renovación y apertura religiosa e intelectual que primero Cisneros y después el influyente grupo de erasmistas que intrigaba en la Corte de Carlos V habían abierto[9].

En 1559, cuando se celebra el auto de fe del doctor Cazalla, la corte residía en Valladolid y la princesa Juana de Portugal era la regente del reino desde 1554. Pero también antes, y sobre todo a lo largo de la primera mitad del siglo, los reyes habitaban en Valladolid con más asiduidad que en otras capitales españolas[10].

El momento en que Delibes sitúa la acción de El hereje es, en opinión de todos los especialistas, uno de los más creativos y ricos de la historia de la música en España. También en otros países de Europa con los que la trama está en cierto modo ligada[11].

En un momento crucial de la historia europea coinciden en el tiempo la eclosión de un movimiento de reforma en el seno de la Iglesia Católica y la aparición de un nuevo invento, el de la imprenta, que va a suponer una auténtica revolución en aquella sociedad que inicia el camino de la Modernidad[12].

Se trata de la novela más extensa del autor y, sobre todo, está ambientada en el siglo XVI, cuando toda la producción delibeana se había centrado en el siglo XX. La construcción de la novela fue lenta. La ciudad no había sido evocada de forma expresa hasta El hereje, en que el espacio urbano es en buena medida coprotagonista de las aventuras del personaje. Después de la publicación de El hereje, el Ayuntamiento de Valladolid decidió señalizar el barrio judío, así como el último itinerario que sigue Cipriano Salcedo desde la cárcel de la Inquisición hasta el lugar donde se llevó a cabo el auto de fe y la muerte del mismo en la hoguera. El autor describe también con detalle el ambiente de Valladolid, la forma de vida de sus gentes, sus usos y costumbres, sus calles, plazas, iglesias y mercados, el floreciente comercio de lanas, fuente principal de riqueza de Castilla en la época. Un momento floreciente y rico de la vida de Castilla, cuando Valladolid se preparaba para ser corte de España. La segunda parte es la descripción de cómo Cipriano entra en contacto con los círculos luteranos. El tercer libro, titulado «El auto de fe» –proceso inquisitorial y condena a la hoguera–, sigue también muy de cerca los hechos históricos que tuvieron lugar en Valladolid a través de diversas fuentes documentales. Los acontecimientos se precipitan con la muerte de Carlos V en Yuste y la llegada al trono de su hijo Felipe II. Se endurecen la vigilancia y las leyes de los tribunales inquisitoriales. Es, sin duda, la parte más emotiva y sobrecogedora de la novela. El hereje es una novela tradicional en la que, siguiendo en buena medida el modelo de los Episodios Nacionales galdosianos, conviven de forma natural personajes históricos y personajes de ficción. Delibes hace coincidir la muerte del padre de Cipriano con la epidemia de peste que asoló la ciudad en 1527. Fue el propio novelista quien, en conversación con Santos Sanz Villanueva, afirmó que, de haber vivido en la época de Salcedo, hubiera sido erasmista pero ignoraba hasta dónde hubiera llegado, porque no tenía madera de héroe. Cipriano Salcedo es, como muchos otros personajes, un perdedor. Y desde el punto de vista moral es el personaje más auténtico de la novela, fiel a sus ideas hasta la muerte[13].

2. Inquisición e imprenta

Junto con la vecina Medina del Campo, Salamanca constituyó el foco del comercio del libro español durante la época en la que se arrestaba a los oficiales de imprenta extranjeros. Fue por aquel entonces cuando se produjo el traslado del centro de gravedad de la producción del libro impreso español, de Sevilla al norte de Castilla. España no se encontraba aislada de las nuevas corrientes intelectuales europeas, a pesar de los esfuerzos del Santo Oficio por controlar la circulación y lectura de la palabra impresa. La influencia de la Inquisición española había declinado en los años inmediatamente anteriores a 1520. Lutero resultó ser su salvador, ya que la oposición de aquella a la difusión de las ideas reformistas condujo a la recuperación de su prestigio y, finalmente, a su transformación en una institución política fundamental del Estado. El Santo Oficio logró asociar en la mente popular la llamada «cesta luterana» con las dos creencias que, junto con el cristianismo, habían constituido la herencia religiosa de España: el judaísmo y el islamismo. Estas dos últimas eran en general aborrecidas por los españoles. Las décadas de 1520 y 1530 habían visto dos tendencias diferentes de pensamiento reformista en España. Por un lado, un humanismo erasmista cuyos adeptos en ocasiones compartían poco más que un deseo de reforma. Por otro, estaba el iluminismo de los «alumbrados», que postulaba la vida espiritual interior en lugar del ritual exterior de la Iglesia Católica. Ambos movimientos habían atraído la atención de la Inquisición. Impresores y libreros suscitaban sospechas por parte de las autoridades en toda Europa. Se fue creando un sentimiento de xenofobia popular y de cruzada antiprotestante[14].

En 1557 y 1558, se descubrieron focos reformistas españoles en dos ciudades importantes, Sevilla y Valladolid, así como en poblaciones cercanas. Con ocasión del arresto de unos miembros de la cúpula de Valladolid, los propios agentes de la Inquisición tuvieron que protegerlos de la multitud enardecida. El Inquisidor General nombró en puestos clave a partidarios de la línea dura y coordinó contra los herejes luteranos una despiadada campaña represiva, que culminó en los famosos autos de fe de Sevilla y Valladolid de 1559 – 1562. Estos autos se convirtieron en dramáticos espectáculos públicos promovidos para subrayar la presencia y el poder del Santo Oficio en España, y suscitar en las masas pánico hacia la herejía. Felipe II estuvo presente en el gran auto de fe vallisoletano celebrado en octubre de 1559. Las masivas ejecuciones en la hoguera llevadas a cabo en Sevilla y Valladolid revelan la magnitud del impacto que el descubrimiento de los focos reformistas en esas ciudades tuvo sobre la percepción de la amenaza que el protestantismo significaba para España. Valdés realzó aún más la posición de la Inquisición española haciendo detener en 1559 a una de las figuras más importantes del país, Bartolomé de Carranza. Valdés acusó a Carranza de herejía y se aseguró de que el arzobispo quedara contaminado de culpa por su vinculación con los integrantes del foco reformista en Valladolid. Castilla fue durante el siglo XVI un importante centro de la imprenta española.

Las cárceles del Santo Oficio formaban parte de un sistema concebido para quebrar la resistencia de los prisioneros mediante el encierro solitario, la desorientación y los interrogatorios. En los procesos inquisitoriales el sospechoso era culpable de antemano, y el proceso tenía por objeto conseguir la confesión de sus pecados. Se consideraba que una confesión plena de culpabilidad era la prueba legal definitiva y todo el proceso conducía a ese fin. El tribunal retenía para un gran auto a aquellos herejes que serían condenados a muerte. Madrid fue capital desde el año 1561. Los prisioneros que iban a ser ejecutados sufrían la excomunión, perdían las posesiones adquiridas desde que adoptaron sus opiniones heréticas y eran entregados al brazo seglar, o sea a las autoridades civiles, para ser quemados. A los acusados se les humillaba públicamente. De ese modo, con los culpables como ejemplo, se adoctrinaba al público. Pero el auto de fe, con sus terribles sentencias, ofrecía una lección más gráfica.

3. El hereje y el cine

La impresionante escena del auto de fe de La peste parece provenir de la novela El hereje de Miguel Delibes o al menos cuenta con ella como magnífico e inspirador precedente (siendo la del texto más exacta en sus detalles históricos que la de la serie). Aunque agotado, destruido en su dignidad y físico, Cipriano se mantiene firme, y por ello experimenta la paz del mártir. El hereje (de la que se habló de adaptación fílmica a cargo de José Luis Cuerda en 2001) nos sumerge en la Castilla del siglo XVI a través de episodios llevados con gran sobriedad estilística y maestría de novelista experto: el circuito comercial de los tejidos, el mundo rural del Páramo, las calles del viejo Valladolid, la circulación de ideas, la vida doméstica, etc.[15]

La isla mínima cautiva al público y a la crítica. La isla mínima es una de las mejores películas del cine español y determina la madurez narrativa de Alberto Rodríguez como cineasta. Alberto Rodríguez Librero nace el 11 de mayo de 1971 en Sevilla. Las películas de Alberto Rodríguez, rodadas mayoritariamente en Sevilla, ofrecen un contexto social y temático de lo urbano, además de una geografía diferente dentro del cine español. Un amigo le presentó a Rafael Cobos (Falete). Hablaron de cine y de literatura, y conectaron. Rafael Cobos será su guionista habitual a partir de 7 vírgenes. Rafael se implica mucho e incluso acompaña a Alberto Rodríguez en los ensayos y castings iniciales. Los diálogos de Rafael Cobos están muy bien escritos y son muy fáciles de decir para los actores. Después de After, Alberto Rodríguez hizo una incursión televisiva en la serie Hispania, la leyenda. Una serie donde tiene ocasión de abordar un nuevo género, el épico histórico y de aventuras. La serie tuvo un gran éxito tanto de público como de crítica. El interés de Alberto Rodríguez por la Historia se hace evidente en su cine. La isla mínima es el segundo thriller de Alberto Rodríguez tras Grupo 7, pero es su primera película rural. En su cine, las relaciones humanas solo parecen llevar hacia el desencanto y la desconfianza. Como suele ser habitual en el cine de Alberto Rodríguez, las canciones tienen una especial importancia. La isla mínima es, sin duda, la película que marca un antes y un después en la filmografía de Alberto Rodríguez[16].

Alberto Rodríguez ha trabajado a lo largo de su carrera como cineasta con dos guionistas principales, primero con Santi Amodeo y actualmente con Rafael Cobos (Falete). El peso de la escritura generalmente lo lleva Falete. Los guiones tienen que estar literariamente bien resueltos y tienen que ser entretenidos. La realidad es insuperable, es una mala película, de terror, además. Las localizaciones son muy importantes para una película y para su aspecto visual. La peste es la primera serie de televisión surgida de la imaginación de Alberto Rodríguez junto al guionista Rafael Cobos. La peste es una miniserie original surgida de la mente de Alberto y Rafael, muy ambiciosa, que relata una historia de crímenes y misterios en la Sevilla del siglo XVI. En el verano de 2014, Alberto Rodríguez estaba leyendo El hereje (1998), la novela de Miguel Delibes. Alberto arrancó el proyecto de La peste, pero no escribió el guion. Participó en la fase de creación del argumento, pero luego no escribió el guion de la serie. La escritura del guion de La peste contó con distintos colaboradores como Pedro Álvarez, Fernando León Rodríguez, Javier Vergel, Paco Campana y uno de ellos Fran Araújo, que fue el que escribió el guion con Falete, un equipo grande de gente, primero para crear un tanque de ideas, y después fue Falete el que le dio el guion. Alberto se volvió a incorporar en la Navidad de 2015, donde tuvo unos días para supervisar el argumento de La peste. Comenzó en Sevilla el rodaje de La peste. De los episodios que integran La peste, los tres primeros, titulados La palabra, El pacto y El impresor, además del último, El nuevo mundo, fueron dirigidos por Alberto Rodríguez. Ha sido una serie de mucho trabajo. La peste puede definirse como un thriller criminal o de suspense ambientado en la Sevilla renacentista.

Algunas de las referencias más notables de La peste son sin duda las referencias pictóricas. Hay muchísimas referencias pictóricas. Otro de los referentes visuales de la serie fueron las películas que integran la trilogía de la vida de Pier Paolo Pasolini. Pasolini y Caravaggio fueron dos modelos creativos a seguir, así como la pintura del claroscuro. Recrear la Sevilla del siglo xvi fue en la serie un auténtico reto. La serie tenía una gran integración de imágenes reales con digitales. La ciudad, a partir de un momento determinado, se sumerge en un declive porque deja de tener importancia el puerto y porque la peste diezma a una parte importante de la población.

El rodaje de una segunda temporada se inició en Sevilla en octubre de 2018 y se estrenó en el canal televisivo en el último trimestre de 2019. De los seis episodios realizados, Alberto Rodríguez dirigió dos de ellos. Asumió la dirección de los dos primeros capítulos, que contaron con la supervisión de Rafael Cobos. La peste (2018-2019), miniserie de televisión de dos temporadas, contó con seis episodios cada temporada, de 50 minutos. Es un drama histórico criminal. La acción se desarrolla en la Sevilla del siglo xvi, durante una terrible epidemia de peste. Fue dirigida por Alberto Rodríguez y Paco R. Baños. El guion fue obra de Alberto Rodríguez, Rafael Cobos y Fran Araújo. La segunda temporada de La peste se estrenó en el último trimestre de 2019. Alberto Rodríguez dirigió dos de los episodios realizados. Los cuatro restantes fueron dirigidos por David Ulloa.

4. La tentativa de José Luis Cuerda

El cine de Cuerda es una visión tremendamente pesimista de la realidad, de ricos y pobres. En tres de sus películas, Mala racha, La viuda del capitán Estrada y La marrana, el arte es el motor del comportamiento de algunos de sus personajes. Todo ello puede a veces estar tamizado por el humor. La religión católica, sus dogmas y su liturgia son habituales dianas de los dardos del director. Las películas de Cuerda se sitúan en tiempos distintos. Pasamos por 1492, en los días previos al descubrimiento de América, época en la que viven Bartolomé y Ruy, los pícaros de La marrana. Saltamos a los primeros años de la República en El bosque animado, al invierno y primavera del Frente Popular en La lengua de las mariposas y los años de posguerra en La viuda del capitán Estrada. El bosque animado y La lengua de las mariposas se ambientan en un bosque y un pueblo de Galicia, y La marrana en los campos y caminos de Extremadura y la provincia de Huelva. Las películas urbanas tienen protagonistas de muy distintas extracciones sociales y profesiones. La mentira es un tema omnipresente en la obra de Cuerda. A veces, la mentira se convierte en traición, como en el terrible final de La lengua de las mariposas. Bartolomé y Ruy roban y engañan por hambre. Pares y nones es una película sobre las relaciones de pareja. En medio de una comedia realista hace su aparición el humor disparatado que con tanta originalidad maneja Cuerda. Los personajes de Total se miran en el espejo de los de Berlanga, en los tipos reales que constituyen la estructura social de un pueblo de la España del subdesarrollo en los que se inspiró Berlanga para sus ficciones[17].

En 1985, Ducay encarga a José Luis Cuerda una adaptación de la novela de Wenceslao Fernández – Flórez El bosque animado. Llamó a José Luis Cuerda y le dio el guion de Azcona. Cuerda se encontró con esta película al guionista Rafael Azcona, a quien luego contrataría para escribir La lengua de las mariposas. El trabajo de adaptación de Azcona es muy libre, muy creativo. No menos importante para el autor fue el hecho de rodar parte de la película en Galicia, adonde volvería después para rodar La lengua de las mariposas, tal vez, con esta, su mejor película. El bosque animado sigue siendo un relato fantástico, cuya acción transcurre en un bosque de los alrededores de Cecebre en una época pasada no muy determinada –el guion la sitúa hacia 1930–, en el seno de una sociedad rural, atrasada y caciquil, marcada por la miseria, el hambre y las diferencias de clase. El tratamiento es más realista que en la novela y hay más lógica en la concatenación de acontecimientos. Pero se conservan elementos característicos del cuento fantástico, de las leyendas locales. Recorre la médula de esta película un aliento poético evidente, que solo en La lengua de las mariposas tendrá el mismo protagonismo. Cuerda siempre ha reconocido lo mucho que aprendió al trabajar con Azcona.

Unos meses después del estreno de El bosque animado, que fue un gran éxito de público, comienza el rodaje de Amanece que no es poco. Los hechos fabulosos que vemos tienen unas referencias naturalistas y aluden a una realidad existente en un país concreto, España, de la que se conservan rasgos y estructuras sociales de un pasado de subdesarrollo, sugiriendo que esa España perdura más allá del tiempo y del espacio. Cuerda está hablando del franquismo y sus reminiscencias, de una sociedad marcada por el confesionalismo y la militarización de la vida cotidiana y sorprendida por la modernidad, la democracia, la influencia de otras culturas. Si al pueblo han llegado los americanos y los exiliados sudamericanos de la política, también los rusos.

Cuerda desarrollará la idea de los invasores en la escuela en un tono bien distinto, pero igualmente indignado, en La lengua de las mariposas, aprovechando el magnífico texto del relato de Manuel Rivas. A la España de Franco se refiere la película sin aludirla explícitamente. Dos años después de Amanece, que no es poco, José Luis Cuerda vuelve a entrar en contacto con el productor Eduardo Ducay, con quien había hecho El bosque animado, que había constituido su mayor éxito de crítica y taquilla hasta el momento. Ducay pone ahora en sus manos una novela excelente, pero no muy leída, de Pedro García Montalvo, Una historia madrileña, escrita en 1988, cuya acción transcurre en el Madrid de la posguerra, pero ya entrada la década de los 50. La óptica era nueva y el Madrid de la época había sido poco visto en películas españolas desde una perspectiva crítica.

La marrana se mueve dentro de unas líneas argumentales y de estilo bien definidas y que se encajan perfectamente tanto en la obra precedente del autor, como en la tradición literaria y cinematográfica en la que se inspira. Estamos cerca de El Lazarillo de Tormes, de Quevedo, de La Celestina, de Valle-Inclán, pero también de Buñuel y Berlanga. La supervivencia se antepone a cualquier otra consideración. Pero el hecho de que La marrana sea una película muy dura y poco conmiserativa con lo que cuenta, no puede ocultar la apariencia con que se cubre: una comedia de risa con dos cómicos muy buenos, Landa y Resines. Su humor es inteligente, reflexivo, imaginativo, muy verbal, como es habitual en el cine del director. Y está muy cimentado en cientos de escritos de la época que Cuerda ha expurgado con paciencia y selectividad, bebiendo al mismo tiempo de la literatura picaresca española. La marrana es una historia escrita con los materiales de las vísperas de la gran picaresca española. Se ha cuidado el factor histórico, se han evidenciado las preocupaciones de la época. La marrana trata de muchas más cosas, como las creencias religiosas y el dogma, las supersticiones y la represión de las mismas, las diferencias sociales y de clase, etc. Más que en ninguna otra de las películas de Cuerda, la naturaleza ocupa un lugar sustancial en la narración.

El aprendizaje en la nueva picaresca que marcan los tiempos acerca Tocando fondo a La marrana. Araceli es el personaje más interesante de la película que Icíar Bollaín interpretó con tanto sentido del humor como perfección técnica. Tocando fondo pasa de ser una comedia con tendencia a la locura a convertirse en una comedia patética y sentimental de perdedores.

Así en el cielo como en la tierra, rodada en el invierno de 1994-95, es la tercera entrega de la trilogía «subruralista» y guarda con las dos anteriores una unidad sin fisuras de contenido y estilo. Como en Total y Amanece que no es poco, la acción transcurre en un pueblo fuera del tiempo en el que ocurren prodigios. Las señas de identidad del cine de Berlanga andaban ya dispersas en otras películas de Cuerda, desde Total y El bosque animado a Amanece que no es poco y Tocando fondo. Pero las referencias que encontramos en Así en el cielo como en la tierra son mucho más directas.

Después de haber producido Tesis y Abre los ojos, las dos primeras películas de Alejandro Amenábar, José Luis Cuerda emprende el rodaje de tres relatos de Manuel Rivas, recogidos en el libro Qué me quieres, amor, cuyo guion había encargado previamente a su amigo Rafael Azcona, con quien guardaba una muy buena relación desde la feliz experiencia de El bosque animado doce años antes. Azcona le devolvió su confianza con un guion modélico. La película se rodó en Allariz, en la provincia de Orense, y en Pontevedra. Estamos en el momento de las elecciones que gana el Frente Popular. En el pueblo hay un ambiente muy politizado. Faltan solo tres semanas para que estalle la guerra. La tragedia, de una manera u otra, va a afectar a todos los personajes principales de la película.

La marrana fue dirigida por José Luis Cuerda y trata el tema de la Inquisición, entre otros. Trabajan como actores Antonio Resines, Alfredo Landa o Manuel Alexandre. La acción se inicia al comienzo de 1492. Aparecen una bruja a la que conducen a la hoguera y tres sodomitas colgados de los pies. La Santa Hermandad custodiaba los caminos en busca de malhechores y los judíos acababan de ser expulsados. José Luis Cuerda (Albacete, 1947) realizó Los girasoles ciegos (2008), La lengua de las mariposas (1999), La marrana (1992), Amanece que no es poco (1989), El bosque animado (1987)… El guion de La marrana fue obra de Cuerda.

Los girasoles ciegos fue también dirigida por José Luis Cuerda. El guion es de Azcona y Cuerda, basado en la novela de Alberto Méndez. La película comienza en Ourense, en la primavera de 1940. En un colegio religioso, los niños cantan el Cara al sol y hacen el saludo romano. En el aula están presentes sendos retratos de Franco y José Antonio. Trabaja como actor José Antonio Quintana, muy mayor y delgado. Salen la catedral por fuera, la plaza mayor y el colegio Sagrada Familia. Se ve el cine dentro del cine: los niños escuchan una película y la entrevén a través de una ventana abierta. La película es de 2008. Cuerda es en ella director, guionista y productor. Se rodó en Madrid, en octubre de 1997. Pero la acción se desarrolla en Ourense y en las termas.

Cuerda nació el 18 de febrero de 1947 en Albacete. De joven le gustaban los cineastas tipo Antonioni, el Bergman más metafísico. Pero, al conocer a José María Carreño y a Fernando Méndez-Leite, empezó a ir a cineclubs. Allí empezó a valorar a Hitchcock, a Hawks, a Renoir, a Rossellini… Por medio de José María Carreño conoció a Manolo Matji, Antonio Drove, Jaime Chávarri, Emilio Martínez-Lázaro… A finales de los años sesenta se hizo del Partido Comunista. Cuerda no cree en historias de amor con final feliz, pero trataba de aplicarle su sentido del humor a lo que escribía. El humor que siempre le había gustado en cine tenía que ver con Billy Wilder o Berlanga. Conocía un poco de la obra de Wenceslao Fernández Flórez de cuando era crío. El bosque animado es un conjunto de relatos o estancias. Sin un buen guion es imposible hacer una buena película, y el de Azcona era ejemplar. Sus películas favoritas eran Plácido y El apartamento. Y también La tía Tula le gustaba muchísimo. Cuerda siempre fue devoto de Berlanga. Pero creía también que Borau ha sido uno de los mejores directores de cine que ha habido en España[18].

Cuerda siempre sintió admiración por la inteligencia del pícaro que es capaz de las mayores villanías para asegurarse el sustento, la supervivencia. Estudió concienzudamente las circunstancias políticas, económicas, sociales, religiosas y artísticas que posibilitaron, antecedieron y rodearon el Descubrimiento. La marrana era una historia escrita con los materiales de las vísperas de la gran picaresca española. Se cuidó el factor histórico, se evidenciaron las preocupaciones de la época. En todas sus películas los protagonistas pierden. Hizo también una adaptación de El hereje, de Miguel Delibes, de cuatro horas de duración, que siempre Cuerda presentó como dos películas de dos horas, tipo Novecento, o cuatro episodios de una hora para televisión. Pero dijeron que era un proyecto muy caro. Delibes se quedó muy jodido con aquella historia. Decía que le gustaba tanto el guion, que cuando lo leía canturreaba.

La materia prima de La lengua de las mariposas procede de ¿Qué me quieres, amor?, el libro de Manuel Rivas de cuyos relatos «La lengua de las mariposas», «Un saxo en la niebla» y «Carmina» extrajo Rafael Azcona para el guion personajes y situaciones que se trabaran en una única historia. Los girasoles ciegos se basa, pero no abarca ni retrata, en Los girasoles ciegos libro. El casco antiguo de las ciudades gallegas sigue siendo una joya. Cuerda escribió con Rafael Azcona en La lengua de los girasoles y en Los girasoles ciegos, dos títulos cuyos personajes de «el maestro» están en las antípodas el uno del otro. En literatura, los tres escritores que más afectaron a Cuerda fueron Josep Pla, Pío Baroja y Álvaro Cunqueiro. El más discreto y conciso es Pla. Pío Baroja es un narrador puro, un descendiente claro de Stevenson y Dickens. Cunqueiro fue un hombre siempre abierto a lo fantástico, pero a un tipo de fantasía de tamaño humano. Manuel Rivas participa de esos excursos fantásticos con los que los gallegos toman distancia de su tierra. Pero lo más propio de la literatura de Rivas es la elección de tipos y situaciones frágiles, a lo Chéjov. Cuerda estaba satisfecho de todas sus películas y plenamente satisfecho de ninguna. Cuerda dirigió comedias, pero también tragedias o dramas.

El realizador asegura que tenía terminado el guion de El hereje, localizados exteriores y decidido el reparto, con Eduard Fernández como protagonista de la película. Aunque el realizador José Luis Cuerda (Albacete, 1947) tenía prácticamente finalizado el proyecto para llevar a la gran pantalla El hereje, las dificultades económicas impidieron convertir en realidad su propósito. El guion estaba concluido, así como la selección de los protagonistas, pero ningún productor mostró interés por seguir adelante con la idea[19].

El cineasta José Luis Cuerda, director general de Producciones del Escorpión, confirmó que «el guion y el presupuesto» de la adaptación al cine de El hereje «están hechos». Cuerda explicó que quedaba por concretar parte de la financiación para llevar a cabo este proyecto, así como decidir quiénes serían los actores que encarnarían a los personajes de la novela de Miguel Delibes. Cuerda llevaba dos años en este proyecto, que pensaba rodar «en algún sitio de Valladolid, pero no en la capital». Cuerda adelantó que este filme incorporaría «una conciencia escrupulosa en términos religiosos que lleva a situaciones cómicas increíbles»[20].

La marrana (1992) fue dirigida por José Luis Cuerda, autor también del guion. La lengua de las mariposas (1999), dirigida por José Luis Cuerda, se basó en guion de Rafael Azcona sobre tres relatos de ¿Qué me quieres amor?, de Manuel Rivas. Un presupuesto demasiado elevado dio al traste con la versión de cuatro horas –un díptico en formato largometraje o una serie televisiva en cuatro episodios– de la novela de Miguel Delibes El hereje, en cuya adaptación trabajó codo a codo con el escritor vallisoletano[21].




Notas

[1] GARCÍA DOMÍNGUEZ, Ramón: Miguel Delibes de cerca. 2ª ed. rev. y ampl. Barcelona: destino, 2020.

[2] SOBEJANO, Gonzalo: Preliminares. En Miguel Delibes: El hereje / edición a cargo de Mario Crespo López. 4ª ed. Madrid: Cátedra, 2021.

[3] EGIDO, Teófanes: Preliminares. Ibid.

[4] Introducción. Ibid.

[5]El hereje. Ibid.

[6] LEÓN, Alfonso: «Tres carpetas para dar vida a un ‘heterodoxo’. Documentación para una novela no histórica». En Miguel Delibes. El hereje. El viaje de los libros prohibidos. Valladolid: Fundación Miguel Delibes, 2014.

[7] BENNASSAR, Bartolomé: «A propósito de El hereje, de Miguel Delibes». Ibid.

[8] MEDINA BOCOS, Amparo: «Miguel Delibes o el arte de contar historias. Notas sobre El hereje». Ibid.

[9] ALONSO BURGOS, Jesús: «Sobre clérigos y letrados, teología y libros». Ibid.

[10] ARIAS MARTÍNEZ, Manuel: «Una aproximación al panorama artístico de Valladolid a mediados del siglo xvi». Ibid.

[11] DÍAZ, Joaquín: «La música en tiempo de El hereje». Ibid.

[12] SÁNCHEZ DEL BARRIO, Antonio: «Libros y grabados para un viaje imaginario a El hereje». Ibid.

[13] SOTELO VÁZQUEZ, Marisa: El hereje. Testamento literario e ideológico de Miguel Delibes. Conferencias plenarias, PDF.

[14] GRIFFIN, Clive: Oficiales de imprenta, herejía e Inquisición en la España del siglo xvi. Madrid: Ollero y Ramos, 2009.

[15] «El hereje» de Miguel Delibes. Oro de Indias. Bitácora de notas sueltas de Fernando Rodríguez Mansilla, 18 junio 2018.

[16] LAMARCA, Manuel: El cine de Alberto Rodríguez. Conversaciones. Barcelona: Carena, 2020.

[17] MÉNDEZ-LEITE, Fernando: El cine de José Luis Cuerda. Málaga: Festival de Málaga, 2002.

[18] CUERDA, José Luis: Memorias fritas. Logroño: Pepitas de Calabaza, 2019.

[19] José Luis Cuerda no encuentra dinero para rodar El hereje, de Delibes. ABC Play. Actualizado: 17/12/2002.

[20] Cuerda: «El guion y el presupuesto de El Hereje están hechos». Diario de León. EFE, Santander, 15 agosto 2002. Consulta: 24.02.2023.

[21] Tele-vídeo-filmografía de José Luis Cuerda. En CUERDA, José Luis: Panfletos contra la emoción y el audiovisual. Logroño: Pepitas de Calabaza, 2021.



«El Hereje». De la palabra a la imagen

ALONSO FRANCH, Eduardo

Publicado en el año 2024 en la Revista de Folklore número 503.

Revista de Folklore

Fundación Joaquín Díaz