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FOLKLORE NACIONALISMOS Y CULTURA

DIAZ VIANA, Luis

Publicado en el año 1986 en la Revista de Folklore número 62.

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En este trabajo sobre la importancia del Folklore y sus aplicaciones para la evolución cultural se pretende poner de manifiesto la necesidad del conocimiento de las culturas tradicionales de las distintas regiones y la incorporación del mismo dentro del proceso de desarrollo e intercomunicación de las comunidades y países. Dos razones fundamentales, a menudo no tenidas en cuenta por planteamientos políticos convencionales, recomiendan un análisis del tema:

a) El hecho de que la cultura tradicional, en cuanto Folklore que el tiempo refrenda, es siempre la cultura más específica de cada región por ser de carácter marcadamente local, comarcal y regional. Aprendida al tiempo que ]a propia lengua vernácula caracteriza, junto con ella, a cada núcleo comunitario respecto a los otros. Una idea nostálgica y estrecha de lo que es la cultura tradicional la reduce para algunos. según los conceptos más anticuados de Tradición y Folklore, a una reliquia de cuentos, trajes, bailes y canciones. Resulta preciso, por lo tanto, resaltar la importantísima influencia de una cultura en la organización social y económica .de las distintas comunidades y en la visión que las mismas tienen de los «otros», estereotipos de la realidad tan eficaces o más que cualquier propaganda política dirigida.

b) De otro lado, lo que Robert Redfield (1941) denominara «pequeña tradición» dentro de la cultura, como opuesta a la «gran tradición», que sería la cultura universalista de la «élite», ha constituido durante siglos la cultura mayoritaria y, en ese sentido, pero probablemente también en muchos otros, es ella la que merece ser llamada «gran tradición». Los centros de cultura oficial, como los centros de poder político, generalmente han ignorado esta realidad y han procurado, de manera errónea, imponer sobre las culturas tradicionales y sus muy arraigadas formas de organización, moldes tan estrechos como inadecuados, sin preocuparse de conocer qué modelos estaban ya funcionando en lo cultural, en lo económico, en lo social y en lo político dentro de ese esquema tradicional de vida.

Como ha señalado Esteva Fabregat (1941, 131), «el lenguaje y el Folklore, cuando no otros símbolos externos de identidad, deben considerarse (en algunos casos) como tipos de resistencia al Estado, considerado como fuerza alienadora de la cultura-sujeto.»