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LA SOLANA (Apuntes para un calendario agropecuario y etnográfico de la Alta Extremadura)

BARROSO GUTIERREZ, Félix

Publicado en el año 1986 en la Revista de Folklore número 64.

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I
ENERO

El sol de enero dura poco. Tímidamente deja caer sus débiles rayos sobre el amplio ejido de un pueblo de la Extremadura Alta, a caballo entre la sierra y la penillanura. Al resguardo del cierzo, en la solana, forman corrobla ocho hombres desgastados por los soles y las heladas. Bajo los sombreros de paño, se entrecruzan profundas arrugas, bocas desdentadas y ojos diminutos, cansados, escrutadores...

En el pueblo, los llaman ti Cetu el Alcaldi de la Cuéhta, ti Albertu el Lobu, ti Basilisu el Boyero, ti Juan el Gachu, ti Marcial el Bronqueñu, ti Felicianu el de ti Mena, ti Avelinu Domingui y ti Miguel el Pilongu. (Curioso es que en este pueblo empleen el trato de "ti" para llamar a la gente. En los demás pueblos de alrededor -Ahigal, Aceituna, Santa Cruz de Paniagua, La Oliva, Valdeobispo, Palomero, El Cerezo, El Bronco y al igual que en otros muchos de España, utilizan el "tío" -tío Pedro, tío Juan, tío Antonio, etc.-. Es tema para filólogos, y nosotros no entramos en él.) Los ocho hombres, a los que una dura vida les ha dejado mil y un achaques, ya casi no trabajan; sólo recuerdan. Miran fijamente las aguas del arroyo Pizarroso y dejan que sus recuerdos se escapen al son de la corriente.

Ti Cetu se frota la aspereza de sus manos y gruñe:

-Bien dice el refrán que "Enero heló a su madre en el puchero", o "en el lavadero", que explican otros. Seguro que a estas horas ya se les van quedando las manos engarañáh a los que andan tras las aceitunas del suelo. Pero no hay más remedio que cogerlas, que también dice el refrán que "Enero trae el aceite al madero".

Basiliso el Boyero chupa con avidez la colilla amarillenta del cigarro y, mirando hacia la sierra, interviene: -Más que colorao está el ceñu; seguro que mañana sopla con más fuerza el cierzo o el gallego. ¡Buen tiempo para las cabras!, que éstas rumian para sí: "¡Aire, aire, hasta que la cuerna me se estalle". Y tampoco está malo para las ovejas, que menudas palómah han caído en los días pasados...y es que la oveja masca para sí: "¡Hiele, hiele, hasta que el rabo me se pele!". En cambio las vacas son más amigas del agua; por ello éstas gaznan aquello de: "¡Llueva, llueva, hasta que en la hierba me se zambulla la cuerna!".

Una mujer de edad madura, enlutada, con una azada al hombro, atraviesa las pasaderas del arroyo. Ti Alberto el Lobo, el de los ojos claros, célticos, relata:

-Ya vendrá Eladia la de Pedro de avial el criaeru. No hay que darle vueltas..., que como este tiempo no hay otro para plantar el criaeru. Lo mejor de todo es escoger un buen trocito de tierra, que no esté encharcado, que sea sano, que esté en solana y no le dé el viento. Se le mete un buen poquito de viciu sin curtir, para dar calor; luego, una buena capita de tierra fina; encima de ella, algo de viciu curtido; y por último, otra capita tierra. Después ya se pueden sembrar allí tomateras, pimenteras, cebollinos, berzas, colinas, remolachas, lechugas y otras cosas por el estilo. No hay que olvidarse de colocar unas tamójah encima del criaeru, con el fin de que las gallinas y los pájaros no piquen la planta. Tampoco hay que olvidarse que, una vez esté un poco grandina, hay que recebarla. O sea, que cuando se haya escardado el criaeru, se prepara el recebu, que viene a ser una mezcla de gallinazas molidas con agua. Con esto, la planta tomará fuerza, y ya, cuando medie el mes de abril, se puede trasplantar el criaeru al huerto de riego. Pero hay que hacerlo siempre en la luna de abril, en el menguante. Ni que decir tiene que la planta, una vez nacida, hay que regarla los días de sol. Y otra cosa muy importante: los criaéruh siempre y siempre hay que ponerlos por San Sebastián, también en el menguante.

Camina el sol por cima de la calleja de Mingo Miguel. De la parte de la dehesa boyal y del pago El Carrascal, viene el sonido de los sigurónih y siguréjah que ramonean olivos y encinas. Ti Feliciano el de ti Mena, el que vive por el barrio del Rejón, entra en la conversación:

-No creas, Albertu, que por aquí, por el nuestro terreno, pintan bien todos los criaéruh en el mes de enero. Los ajos, por ejemplo, es mejor sembrarlos en la otoñá, que el refrán lo dice muy claro: "El ajo verdadero en enero, pero vuelvo y digo que cuando el trigo" .Además, en los criaéruh de la otoñá o de a primeros de invierno se pueden sembrar plantas que no le cogen miedo a las heladas, como las berzas, las remolachas o las lechugas. Ahora, en el tiempo que estamos, lo bueno que se puede hacer es aricar el trigo.

Ti Miguel el Pilongu, al que le dicen así porque, en el pueblo denominan de esta forma a los hospicianos, levanta sus ojos tristes y habla reposadamente:

-Bien se nota ya que son los días más grandes. A mediados de diciembre, el sol aguanta más en lo alto; por eso refieren que "Por Santa Lucía menguan las noches y crecen los días". y más adelante, por las Noches buenas se cuenta que hasta un tontino se percata de ello, que "Por Navidad, un tonto lo conocerá; y :por Pascua de Reyes, hasta los bueyes". Luego, ya en el mes que estamos, se dice, que "En enero lo notan los bueyes en el alero".

-Pero se notan que son los días más largos siempre, y cuando no llueva -corta ti Marcial el Bronqueñu, viejo tratante de ganado, cuyo padre era de la aldea de El Bronco-. Y ya sabéis que en el mes de enero es cuando más se embaraña la Sierra de Dios Padre. Muchas veces hemos oído decir que "Cuando la Sierra de Dios Padre, tiene copa, Santibáñez queda jechitu una sopa". Pero caiga el agua que quiera este, mes, que no hace daño ninguno, pues "Si llueve en enero, buen centeno y buen baleo". Por otra parte, buena es el agua para los molineros, ya que ésta les da de comer. Si no corre la rueda del molino en este mes, no se puede fanfarronear aquello de "Por San Antón, gallinita pon; la del molinero, que no la del labrador". Que jarrei el agua que quiera en estos días, pues así pueden jolgal algo los campesinos. "Día de agua, taberna o fragua", dice el refrán. O si no, a meterse en el corral y a preparar los achipiérrih de la labranza.

Corta la brisa como navaja de barbero y las humedades mordisquean las plantas de los pies. Ti Avelino, al que se le murió la mujer cuando la capea del Cristo, arrepaña una brazada de bardascas secas y prepara una gran chamá. Galopan las llamas hacia lo alto, espantando el frío de la tarde. Ti Avelino deja escapar una sonrisa y comenta:

-Una semanita escasa queda para San Sebastián. Ya veremos si hogaño tenemos fiesta aquí. Va decayendo mucho este santo; aunque bien mirado, esta fiesta le corresponde al pueblo de Aceituna, que la nuestra es San Blas bendito. ¡Menuda la van a armar los canchaleros de Aceituna...!

-¡Canchaleros! ¡Canchaleros! Vaiti tú allí llamándoles canchaleros... ¡Los únicos son los de Aceituna...! -salta ti Basiliso, el que fue boyero..

-¡Hombre! -replica ti Avelino-, bien claro lo dice la copla:

"Santa Cruz de las Cebollas,
Aceituna del Canchal,
Cotorino Santibáñez
y Paletos los de Ahigal;
Puchereros los de Guijo,
Judíos los del Casar,
y ladrones los de El Cerezo
que van a Mohedas a robar".

-Chiquinos, recios y con el pescuezo como novillos son todos los de Aceituna -interviene ti Marcial el Bronqueñu-. ¡Vaya gente más revoltosa! Llega San Sebastián y se tiran dos o tres días escanciando vino. Ni huelen la cama estos días. ¡Venga flauta y tamboril! ¡Vengan castañuelas! ¡Vengan rejínchuh! Ahora...que también les abren las puertas de par en par a los forasteros, a excepción de los de Montehermoso. Si llega allí un santibañejo, ya está la mesa puesta y que no se le ocurra ni pagar una ronda en ninguna taberna. Son como de otra raza. ¡Dios, pero qué recios son!

-San Sebastián se celebra con mucho rumbo en otros pueblos de esta parte de Extremadura -refiere ti Juan el Gachu, el padre de los Morenos-. Por El Piornal, que está encaramado a mil y pico metros por las sierras de La Vera, le cantan coplas como aquella que dice:

"El día 20 de enero,
cuando más nieva,
sale un capitán valiente
a poner bandera".

Y en este pueblo, por tal fecha, sale el Jarramplas, que es un devoto del santo, que va disfrazado y toca un tambor. Unos le jarrean bolas de nieve, y otros le cantan coplas:

La mujer del Jarramplas
está dormida;
si no se levanta,
no come migas".

También en Navaconejo, otro pueblo que se agazapa a la caída de la Sierra Tormantos, festejan por todo lo alto a San Sebastián. Por suerte o por desgracia, que no es asunto de mentarlo aquí ahora, me tocó estar un año en ese pueblo. Salía por las calles el que llaman Taraballo, que también va antruejado, como el Jarramplas de Piornal. Este. Taraballo lleva un letrero en el culo que. dice "besa". Baila delante del santo, en la procesión. Los mozacos le pegan en el letrero, y él se defiende con un zurriago que lleva. También hay otros muchos que le arrojan castañas cocidas y naranjas. En este pueblo le echan al santo cantares muy bonitos:

“Sebastián valeroso
hoy se levanta,
formando compañía
de gente santa.

Hoy se viste de gloria
este soldado.
Pidámosle que sea
nuestro abogado.

Viva el Ayuntamiento,
viva el Alcalde,
y viva todo el pueblo
que quiere honrarle" .

La tarde se va muriendo lentamente. El resplandor de la lumbre va mermando y ti Avelino vuelve a alimentarla con algunas tarmas. La conversación sigue girando en torno a San Sebastián. Cuenta ti Cetu que su padre, que en gloria esté, ti Gabinu Precisu, te hablaba de las Carantoñas, una fiesta muy curiosa que celebran por Acehúche, en honor al mártir Sebastián. Salen este día ocho devotos, disfrazados con pieles de animales, sin curtir, que presentan un terrorífico aspecto. Bailan en la procesión, dándole siempre la cara al santo, al que hacen burla y amenazan continuamente. Las Carantoñas se revuelcan por el suelo y en los muchos charcos que suele haber en las calles por esta época. Cuando va a acabar la procesión, aparece la que nombran "Vaca- Tora", que es una vaca de mentirijillas, formada .por dos mozos que se agachan bajo unas parihuelas, que llevan, en su frontal, una cornamenta. La Vaca- Tora es la que consigue espantar a las Carantoñas.

-Otra fiesta que tiene cosas que ver, y que también cae. en este mes, es la que celebran los jurdanos el día seis, cuando los Reyes -interviene ti Miguel el Pilongu-. La llaman La Alborá de los Reyes y la festejan en el pueblo de Casares de. Las Jurdes, ya casi en la raya de Castilla. Da gusto ver entrar, bien de mañana, a dos refileras de bailarines repicando sus castañuelas en la iglesia. Bailan al son que les marca el tamborilero. Y, por cierto, hay allí un buen tamborilero, que le dicen Fausto Martín Vicente. Después de cantar la Alborá, salen por aquellos caseríos, baila que te baila, y no paran de jincal chorizo y de doblal tragos de aguardiente.

Se ha ido el sol por el oeste, mas allá de los tesos de El Frontón. La lumbre está apunto de apagarse. Una estrella, tímida, sin brillo, comienza a flotar en la fría atmósfera.

-¡Chachos! ¡Vámonos!, que está empezando a caer la pelona -grita ti Feliciano, el del barrio del Rejón-. ¡Venga!, a tomar un vaso en cá Angel Risa...

-"Se puso el sol, cantó el pardal, adiós jornal" -exclama ti Basiliso, el boyero-. Aquí ya no pintamos nada. Por hoy, ya dimos la peonada. Y por si acaso, aunque en este tiempo no es mucho el peligro, echaremos algo de tierra en la lumbre, que ya da cuenta el refrán que “Con la lumbre y con el agua no se debe tener chanza".

Los ocho sombreros de paño, morenas nervaduras ya cansinas, suben por la calleja de Los Calvos. Pasa una mujer, rolliza, a la que llaman "La Sillera". Ti Juan el Gachu, con una sonrisa picaresca cabalgándole en los labios, murmura por lo bajo:

-"A la moza hermosa, por el papo le entra la rosa".

Ti Cetu se para en seco, cariacontece el rostro y replica:

-"Para ser puta y no ganar ná, más vale ser mujer honrá".

La taberna de Angel Risa tiene el sabor y el encanto de las viejas cantinas de los pueblos. Angel Risa siempre está detrás de la barra, sin apartar la vista de la desportillada cafetera con la que sirve. el vino. Una bombilla amarillenta, punteada de cagadas de moscas, deja caer su tenue luz sobre la zorruna sonrisa de Angel y sobre la descolorida cinta del sombrero, que viene a ser una alacena de mondadientes.

Los ocho sombreros de paño toman asiento en derredor de una mesa de tablas desiguales. Ocho pistolas de vino rojo, como sangre de toro, coronan la mesa. Ti Abelino coge la badila y se agacha a remover el brasero.

-¡Dios!, la madre que las parió a las jodías reúmas...¡Me tienen baldao! y es que "Cuando no duele el bazo, duele el espinazo".

-¡Claro! -salta ti Miguel el Pilongu-, "El que, de mozo come sardinas, de viejo caga las espinas".

-¡Arriba con la pistola! -exclama ti Basiliso-, que el refrán afirma que "Al catarro, con el jarro; al paludismo, con lo mismo; y a todos los males, esencia de los parrales".

La noche, se va dejando caer poco a poco. Ladran los perros en la penumbra de las calles. Alguien destranca la puerta de la taberna y se acerca junto a la barra. Es el joven maestro del pueblo, el que nada, en los ratos libres, recogiendo coplas y romances.

-A la paz de Dios! ¡Menuda pelusa está cayendo! ¡Venga, Angel, echa para acá una pistola! Ponle también una ronda a los abuelos.

Los ocho sombreros de paño intentan dar cumplidos a la generosidad del joven maestro.

-No se, preocupe usted; ya tenemos aquí las nuestras.

El maestro insiste.

-¡Pero cómo que no! ¡Venga, hombre! "¡Muera el gato, muera jardo!". Y ahora el señor Marcial nos va a cantar el romance de La Bastarda, que lo tengo que recoger en este aparato que tengo bajo el brazo. Además, hace ya días que me prometió que me lo iba a cantar, o ¿no es así, señor Marcial?

-Así fue, si señor. Siéntese aquí con la corrobla, que ya veremos de sacarlo adelante. Usted ya invitó; luego cumplido ha quedado el refrán: "Si quieres que te cante, el dinero por delante".

El joven maestro se arrima a la mesa de los ocho sombreros de paño y dispone su magnetófono. Ti Marcial echa un buen trago de la pistola, carraspea, se eleva el sombrero por la parte de la frente, se cuadra bien en su silla y, entrando en un arrobamiento mistérico y arcaico, comienza la copla:

El emperador de Roma
tenía una hija bastarda.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Tenía una hija bastarda.

Se le quería meter monja
y ella quería ser casada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Y ella queria ser casada.

La ha metido en un convento
por tenerla reservada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Por tenerla reservada.

Se ha asomado por la reja,
la reja de la ventana.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
La reja de la ventana.

Vio venir tres segadores
por las tierras de Granada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Por las tierras de Granada.

El más chiquitito de ellos
de todos diferenciaba.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
de todos diferenciaba.

Tenia la manija de oro
y el puñadero de plata.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
y el puñadero de plata.

-Venga pa cá el segador
a segar la mi senara.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
A segar la mi senara.

-Esa senara, señora,
¿a qué parte hay que segarla?
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
¿A qué parte hay que segarla?

-Ni cae pa parte de umbría
ni tampoco de solana.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Ni tampoco de solana.

Por cima de mis rodillas,
por bajo de mis enaguas.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Por bajo de mis enaguas.

-Esa senara, señora,
para mi no es el segarla. .
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Para mi no es el segarla.

Es pa ricos y condeses,
que la tienen deseada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Que la tienen deseada.

-Siégala, buen segador,
que te será bien pagada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Que te será bien pagada.

Ganarás más en la noche
que en toda la temporada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, fin,
dale, dale, dale al fin, ron.
Que en toda la temporada.

-Si eso quiere la señora,
vamos tirando manadas.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al fin, ron.
Vamos tirando manadas.

Tira una y tira dos,
Y a las tres se desmayaba.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Y a las tres se desmayaba.

-No te desmayes, mi vida;
no te desmayes, mi alma.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
No te desmayes, mi alma.

Una botella de vino
para ti tengo guardada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Para ti tengo guardada.

Y una gallinita gorda
para ti tengo guisada.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Para ti tengo guisada.

A eso de la medianoche
las campanas ya doblaban.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Las campanas ya doblaban.

-¿Quién se ha muerto? ¿Quién se ha muerto?

-El segador de la Juana.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
El segador de la Juana.

No ha muerto de pulmonía
ni de calentura mala.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Ni de calentura mala.

Ha muerto de un gálico malo
que le pegó la Bastarda.
Rin, rin, dale, dale, dale al rin, rin,
dale, dale, dale al rin, ron.
Que le pegó la Bastarda.

La noche se ha cuajado por completo de estrellas. La helada mordisquea el barro de las calles. Ti Cetu se levanta de la silla:

-Vámanos, señor maestro, que si le damos cuerda a Marcial, tendremos para rato, que éste parece "La carabita del monte, que duerme de día y canta de noche".

Los perros no paran de ladrar. Pasa la moza de ánimas con su lúgubre. salmodia:

Rezad, cristianos,
que no sabéis ni el día ni la hora.
Rezad por vuestros difuntos.
¡Dios los tenga en la gloria!

NOTAS ACLARATORIAS

Algunas de las palabras que aparecen en el trabajo, están tal y como se pronuncian en el dialecto hablado en grandes áreas del norte y oeste de la provincia de Cáceres (Albertu, lobu, criaéruh, jechitu...). Este dialecto, que no puede ser clasificado de "extremeño" (consideramos que el dialecto extremeño no existe), presenta profundas influencias astur-leonesas, que se mezclan con un sustrato anterior a la Repoblación medieval.

TRANSCRIPCION DE PALABRAS

engarañáh: ateridas.

ceñu: puesta de sol.

palómah: heladas.

gaznan: mugen.

Criaeru: invernadero, vivero.

viciu: estiércol.

tamójah: matas de ramas mimbreñas.

Grandina: crecida.

sigurónih: hachas grandes.

siguréjah: hachas pequeñas.

embaraña: se cubre de neblinas.

copa (tener copa una sierra): cubrir las nieves sus partes más altas.

jechitu: hecho.

jarrei: caiga.

jolgal: holgar.

achipiérrih: aperos.

Arrepaña: recoge.

Bardasca: retoño de olivo.

chamá: lumbre.

cotorrinu: remolino de pelo en la parte superior de la cabeza.

rejínchu: jijeos.

tarma: palo seco de encina.

refilera: hilera.

jincal: comer.

doblal: beber.

Pelona: helada.

Pistola: botella o frasca que suele hacer 1/4 litro de capacidad.

Carabita: cárabo.

Pelusa: helada.

-Mi más sincero agradecimiento a las personas citadas en este trabajo, pues me han servido como auténticos transmisores de cierras manifestaciones de la más genuina cultura popular.

-La "Granada" que aparece en el romance de La Bastarda, es la actual villa despoblada de Granadilla, de jugosa historia, que se halla asentada junto al río Alagón, al norte de la provincia de Cáceres.