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CANTOS AL CRISTO DE LA AGONIA DE VALLEJERA DE RIOFRÍO

DOMINGUEZ MORENO, José María

Publicado en el año 1986 en la Revista de Folklore número 64.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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El primer lunes de mayo se festeja en Vallejera de Riofrío al Cristo de la Agonía, que goza de especial veneración y regenta el patronazgo sobre el pueblo. La fiesta, según los vecinos, tiene su origen en un hecho milagroso relacionado con una sequía que asolaba la zona y a la que el Cristo de la Agonía puso final. Los versos se cantan una vez terminados los actos religiosos, dentro de la misma iglesia.

Para empezar a cantar
licencia le pido al cielo,
a la señora justicia
y al señor cura del pueblo.

Aquí nos tenéis, Señor,
llenos de agradecimiento
a tributaros gustosos
este pequeño recuerdo.

Y a daros humildemente
las gracias, Manso Cordero,
por las benéficas lluvias
que os dignasteis concedernos .

Cuando tan larga sequía,
el hambre y la sed temiendo,
con esperanza y fervor
a Vos acudió este pueblo.

Diciendo cuantas devotas
concurrimos a ofreceros,
donativo dedicamos
de vuestro culto el aumento.

Y ufanos publicamos
los prodigios y portentos
que por nosotros hicisteis
en toda ocasión y tiempo.

Lleguen, Señor, nuestras voces
como el olor del incienso;
de vuestra misericordia
el tabernáculo excelso.

Y toda lengua publique
la grandeza del Cordero
sacrificado en la cruz
por la salud de su pueblo.

Alaben eternamente
los adorables misterios
de la pasión de Jesús
los astros del firmamento. S

Y el hombre que con su culpa
y abominable exceso
dio la muerte al Redentor,
rasgó de dolor su pecho.

Lloren, clamen sin cesar,
pidan perdón de sus yerros,
al que como Padre Amado
tiene los brazos abiertos.

Y, ¡oh Cristo de la Agonía! ,
por aquel cruel tormento
que por nosotros sufristeis
cuando la oración del huerto.

Donde siendo Vos el hijo
único del Padre Eterno,
vestido de humana carne
redimisteis al universo.

Tomando para este fin,
siento al ascensor supremo,
impasible e inmortal,
hábito y forma de siervo.

Y humillado y obediente ,
por salvar al hombre reo,
hasta la muerte de cruz
que los judíos os dieron.

Colmad de bendiciones
y de felicidad del cielo
al celoso mayordomo
y al señor cura del pueblo.

Las mismas gracias pedimos,
con el afecto más tierno,
para todos los vecinos
y ayuntamiento del pueblo.

Las mozas que te cantamos
te cantamos con fervor,
¡oh Cristo de la Agonía!,
échanos tu bendición.

Y también, Sagrado Cristo,
te pedimos con agrado
que conserves la salud
al mozo que lleva el ramo.

Al mozo que lleva el ramo,
¿con qué se lo pagaremos?
Que lo haga de limosna,
como nosotros lo hacemos.

Y el término llega
de este mísero destierro.
Logremos ir a gozar
En los descansos eternos.

Tras la interpretación de las estrofas tiene lugar
la procesión con la imagen del Cristo. La preside el ramo, llevado por un joven, del que cuelgan gran cantidad de cintas de colores y de roscas. En el trayecto vuelven a cantarse los versos anteriores.