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CANCIONES Y CUENTOS

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1986 en la Revista de Folklore número 69.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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SENTENCIAS SOBRE LOCUCION, SOLO PARA LIEBANA

Viendo cómo cada día...
son más duros los ataques
a este idioma tan hermoso
que nos legara Cervantes,
vengo a hacer un correctivo
sin que nadie se me escape.

Ya que el bien hablar invoco,
haré por igual justicia...
al "relisto" de la Villa
que al del pueblo más remoto.

Desde hoy en adelante...
nadie que estime la vida,
dirá, romatismo, embrollo,
cencia, botiju, megollo...,
agrómono y homecida.

El que dijera un porción,
venemos, haiga, juegair...
Indespués, estarística y metá;
de la paliza que lleva...
recuerdo le va a quedar.

¡Ay del que diga alcordar! Aunque sea pariente, o primo,
de la leña que le arrimo
no se vuelve a levantar.

Y el que diga regotar...
cudiau, ansina y enguila,
¡a gran pena le conmino...!
Le haré colgar una esquila
como si fuera un pollino.

Y más palos que un jumento,
llevará el que diga adrento,
tarlulia, presona y efeto...
espetáculo y engüento.

Sin leña no se ha de ir,
aunque sean excelencias...
los que digan indulugencia...
telixcopio y premitir.

Y juro se ha de acordar,
de mí todo mentecato...
que diga, lo mesmo, legarto,
prosopuesto, tabarnero...
y el que tonto y majadero
diga, que no lo coje el zapato.

Ya pueden ver si en el cielo,
hay santo que les proteja...
porque si no es el pellejo,
se quedarán por lo menos...
sin una de las dos orejas.

Lo mismo a los mozanbetes...
que los de la tercera edad,
obstinados y rebeldes...
en eso del bien hablar,
haré que les corten la lengua
un poco de medio atrás.

Las penas que aquí establezco,
sólo son para el protervo
sexo, masculino: para ellas,
aunque, culpables lo mismo...
otras condenas reservo.

Compuestas y recitadas por Eloy Vejo Velarde, de 85 años, natural de Caloca (Ayto. de Potes, par. jud. de San Vicente de la Barquera, Cantabria).

Recogida por Fernando Guirado, 11 de enero de 1986.

EL JUEGO DE LOS TRIQUITONES

En las tardes frías de invierno en el bar o en cualquier momento que el cansancio aquejaba en la calle, había costumbre en la localidad de Villabrágima de jugar con las cartas a "Los Triquitones".

Con una baraja española sin ochos ni nueves (y un número de jugadores que solía ser la media docena), después de embarajar, la madre daba cuatro cartas a cada jugador dejando las sobrantes en la mesa.

Al que "tocaba salir" o hacía de madre salía por un palo y los demás debían asistir a ese palo; el que no tenía debía robar a la mesa hasta conseguir el palo.

Mata la carta el número mayor (valores de as como uno y de rey como diez) que es el que sale con una carta nueva. Sólo hay necesidad de asistir de tal forma que si no quieres matar a la carta no lo haces.

El juego prosigue hasta que todos los jugadores menos uno se descarten. Aquel que queda con cartas pierde; de tal manera que aquel que lleva un juego perdido se le aplica "perinquiña"; el que lleva dos se le aplica "perincón" y el que pierde por tercera vez se le aplica "triquitón" y debe recibir el castigo, que consiste en tener que soportar "golpes o triquitones" según las cartas que salgan.

El que menos juegos haya perdido embaraja las cartas y al jugador derrotado se le tiran tres cartas diciendo:

-Una por arriba para que no te pique la barriga.

-Otra por abajo para que no te pique el grajo.

-y otra por el medio para que quedes contento.

-¿Por dónde quieres que te dé las cartas, por arriba o por abajo?

-.........(elige).

-¿Qué carta pides?

-.........(la que desee de la baraja).

En el momento que está elegida la carta y por dónde se tiene que comenzar a dar empieza el castigo. A cada carta que sale los ejecutores cantan o dicen algo a la vez que pegan en la espalda al ejecutado y éste debe estar atento por si tiene que realizar alguna acción, ya que si ésta no se realiza sigue recibiendo el castigo hasta haberlo hecho. Si sale la carta que ha pedido y no se da cuenta de poner la mano encima de ella tapándola, sigue recibiendo el castigo hasta que terminen las cartas de la baraja.

AS: Anís, comino, orégano, pimiento, canela y clavo y hojas de laurel para componer.

DOS: Tócale por Dios, tócale por Dios. (Pegar hasta que toque la carta.)

TRES: Vuélvele al revés que bonito es, vuélvele otra vez.

CUATRO: Cachetazo.

CINCO:

-Pellizco.

-Quinquiriñaquis toba tabaquis.

-Periquiña zapatera
que andaba por las eras
con mucho ganado
y pocas cencerras.
(Se podía decir una de las tres.)

SEIS: Revés.

SIETE: Cachete.

SOTA:

-Sota sotaina
vete a la cama
y te daré una castaña
si no quieres ir
échate a dormir.

-La Bartola se casó
con el dote de su padre
como eran tantos hermanos
el dote no era muy grande
no era muy grande (bis).
Lo primero que la dio
fue un chaleco sin ojales
sin ojales (bis).
Lo segundo que la dio
fue un candil sin candileja
sin candileja (bis).
Lo tercero que la dio
fue un orinal sin fondo
orinal sin fondo (bis).
(Se puede cantar una de las dos.)

CABALLO:

Caballico mío
no te puedo mantener
que está la cebada cara
y me riñe la mujer.
Te voy a dar agua al caño
y no la quieres beber.
Te echo paja sin cebada
y no la quieres comer.
Me has tirado cuatro pedos
¡anda caballo puñetero!

REY:

-Rey reinando / por las montañas
tirando tiros / con una caña
tira que te tira / que te tapes los oídos.

-Señor don Francisco el Misco
sí, sí, no, no
allá en Villalón / por no trabajar
tocaba la flauta / por todo el lugar.

-Estaba el frailongo / sentadito al sol
las monjas decían / desde el corredor
qué es eso frailongo / qué es eso señor
-El hábito blanco / de la Encarnación.
(Se puede cantar una de las tres.)

Recogido por Modesto Martín Cebrián.