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CHIFLO Y SALTERIO EN EL ALTO ARAGON

DE LA TORRE, Alvaro

Publicado en el año 1986 en la Revista de Folklore número 70.

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El presente artículo forma parte de otro trabajo, más extenso y aún sin publicar, sobre todo lo referente al uso del "chiflo" (flauta de tres agujeros) y el salterio (tambor de cuerdas) en el Alto Aragón occidental. Sale a la luz este resumen intentando llenar la falta de datos existente sobre estos instrumentos tan particulares por ser tan concreta su área de utilización, y esperando que estos datos sean de interés para cuantos realizan estudios más amplios sobre instrumentos similares.

La utilización del chiflo y salterio de modo tradicional (1), en la actualidad, está restringida a dos zonas claramente diferenciadas: el noroeste de la provincia de Huesca (y únicamente en dos localidades: Jaca y Yebra de Basa) y el valle de Ossau (en la región francesa del Bearn y también únicamente en dos pueblos: Laruns y Billères d'Ossau), a pocos kilómetros al norte de la zona anteriormente citada.

DESCRIPCION DE LOS INSTRUMENTOS

I. El salterio.

Se trata de un instrumento de esquema trapezoidal y simétrico, con unos entrantes curvilíneos en los laterales. Tanto la cara anterior como la posterior son planas y aquélla tiene dos orificios circulares que permiten la resonancia. Consta de seis gruesas cuerdas de tripa de animal, que se afinan mediante otras tantas clavijas troncocónicas situadas en la parte superior del instrumento. A ambos lados del mismo aparecen dos piezas semicilíndricas macizas, que sirven de protección al clavijero. Encima de cada cuerda aparece una "grapa" clavada al puente superior, de las que hablaremos más adelante.

El salterio se sostiene verticalmente entre el antebrazo y el costado derechos gracias a sus característicos entrantes y, únicamente en el Alto Aragón, la sujeción se asegura con una o dos correas de cuero sujetas a la espalda del instrumento. Queda pues, libre la mano derecha para tocar el chiflo, mientras que con la izquierda se golpean las cuerdas con ayuda de un batiente largo y fino (de unos 40 cms.). Tan sólo uno de los ejemplares conservados antiguos (el de Jaca) posee puente móvil, aunque todos los tañedores afirman haber oído hablar de ello.

La afinación es también simétrica:

1º Tónica (SOL), 2ª Quinta (RE), 3ª Tónica, 4ª Tónica, 5ª Quinta y 6ª Tónica, aunque en algunos casos aparece la tercera cuerda afinada en el mismo tono pero una octava más alta. El salterio equivale por lo tanto al sonido de acompañamiento que emiten los roncones de la cornamusa o el bajo continuo de una zanfona: un acorde de dos notas donde se define la tonalidad pero no el modo (falta la tercera nota que es la que lo determina), pudiendo tocar el chiflo la melodía en los dos modos (mayor y menor).

En cuanto a la denominación del instrumento las cosas se complican. Se le conoce como "salterio" en la Jacetania y "tambourin du Béarn" en el valle de Ossau. En el Bearn occidental y en la frontera entre Navarra y la provincia de Huesca (valle del Roncal) se le conoce con el nombre onomatopéyico de "Dun-Dun", "Tun-Tun" o "Chun-Chun" (2). Según información oral, parece ser que se tocó también en la Alta Ribagorza y el valle de Arán con el nombre de "tamborín de cordas", aunque los datos son confusos y no tiene por qué tratarse del mismo instrumento necesariamente (3). Por último, el nombre con el que se le conoce universalmente es el de "chicotén", pero en torno a este nombre hay que hacer algunas aclaraciones. En el Alto Aragón no se le conoce por este nombre aunque así lo afirman numerosos autores foráneos: ni en Jaca, ni en Yebra, ni en Sasal entendieron el significado de la palabra "chicotén" (4), mientras que personas que nada tenían que ver con el dance y de pueblos muy diversos comprendían de inmediato de qué se les hablaba cuando se les nombraba el "salterio". Cabe aclarar que numerosos autores vascos o vasquistas como Angel Apraiz o Violet Alford (5) defendieron el origen vasco del instrumento. Los partidarios de esta hipótesis se basan sobre todo en el uso del salterio en el País Vasco-francés, cuando en realidad están hablando de la zona de Tardeta, cerca de 0loron Ste. Marie, en el Bearn occidental, aun cuando administrativamente dicha zona pertenece al mismo departamento (Pyrennées Atlantiques) que el norte del País Vasco. En este sentido, puede tratarse de una denominación vasca del instrumento (quizás un diminutivo de "Tun-Tun") que se intentara "exportar" al Alto Aragón (6). Otras hipótesis apuntan hacia el hecho de que este mismo nombre "chicotén" existiera antaño, aunque hoy en desuso, en los dialectos occidentales de la lengua aragonesa, que sí tiene un buen caudal de palabras -cuando no vascas- de una raza común. Se trataría en este caso de un nombre despectivo o una palabra comodín, recogida hace tiempo por algún investigador y que ha ido pasando como dato de unos autores a otros. Fuera ya de esta polémica, hay quien apunta el nombre de "Chegotín" como indicio del origen checo del instrumento (7).

En cuanto a los orígenes del salterio, como instrumento de acompañamiento monocorde pienso que los estudios deben dirigirse a la familia de los "dulcimer", esto es, considerarlo como un instrumento de cuerda y no de percusión. No hay que olvidar que el salterio conserva una afinación y, en un caso, posibilidad de cambio de tonalidad (puente móvil). Además existen otros instrumentos de la misma familia -melódicos- que son tocados con arco e incluso percutidos con pequeñas baquetas a modo de xilófono. En este sentido me parece muy interesante el trabajo de Juan B. Varela de Vega publicado en esta misma revista (8).

Cabe añadir a dicho trabajo la existencia de salterios tocados con una sola mano, mientras con la otra se sujetaba el instrumento. Creo que esta característica intuye ya un pasó inmediato a la unión con la flauta de tres agujeros o cualquier otro instrumento melódico que pudiera tocarse con una sola mano, una vez solucionado el problema de la sujeción. Es curioso también que una representación de uno de estos salterios de una sola mano aparezca en la misma Catedral de Jaca, en el capitel de la puerta Sur conocido popularmente como "Los instrumentos del Rey David" (9). En cuanto al nombre en francés "tambourin" -que literalmente se traduce como "pandereta"- se corresponde también asombrosamente con el de la "tambura" del norte de la India (10), instrumento también monocorde y arpegiado con una sola mano, y que es tocado siempre por una mujer, que lo sostiene verticalmente con la mano izquierda detrás del músico del "sitar" (melódico). En conclusión, no tiene por qué verse la unión de flauta de tres agujeros y salterio como una variante de la unión de flauta y tambor, sino que puede tratarse de un caso particular y paralelo.

II. El chiflo.

Se trata de una flauta corriente de tres agujeros, con cortavientos metálico y unos rebajes en su parte inferior para asegurar su sujeción con dos dedos, de la misma manera que se toca en otras provincias españolas. El chiflo altoaragonés mide -en todos los ejemplares conservados- 43 cms. de largo y su sección varía entre los 3 cms. y los 2 cms. en su parte más estrecha (rebajes inferiores). Tanto chiflo como batiente iban atados a las muñecas del ejecutante. La escala que produce es la siguiente:

Escala que, en principio es diatónica y desconoce cromatismos, pero que en la práctica se suele alterar en las notas 3ª y 7ª (si consideramos la primera, el sonido natural del chiflo con todos los orificios cerrados), utilizando así una escala distinta que, por otra parte, aparece en algunos chiflos altoaragoneses y es la más normal en el chiflo bearnés:

Con esta posibilidad se justifica el puente móvil del salterio de Jaca.

Normalmente se toca en una escala hexafónica, en la que se prescinde de la 7ª nota (en escala de DO mayor prescindiría del SI) que es una característica muy común en la música antigua de la zona (11). En cuanto a lo demás, remito al lector al trabajo de Alberto Jambrina Leal (12), también publicado en esta misma revista y que describe con minuciosidad varios tipos de flautas similares al chiflo.

En un principio la embocadura fue de tres piezas unidas por un aro de asta que cumplía la doble función de sujetarlas y proteger la embocadura de golpes, rajas y escapes de aire. Es de este modo como aún se conservan en Yebra. Sólo en un estado más avanzado aparecen los dos últimos chiflos de Jaca, en madera oscura y con el refuerzo de la embocadura desarrollado ya con forma de flauta de pico, aunque el recubrimiento sigue siendo de asta, mucho más parecido al chiflo bearnés (íntegramente de madera), por lo que se considera la posibilidad de que fueran hechos en Francia. Sólo en un caso muy cercano aparece una anilla adosada a la parte inferior del chiflo, a modo de chistu. Para Dionisio Preciado, el chiflo original es el antecesor inmediato del actual chistu. Alberto Jambrina considera que chiflo y chistu son dos variedades de un mismo tronco común en distinto estado de desarrollo. En cuanto a la particularidad de estar revestido con piel de culebra también se consideran varias hipótesis. Desde ritos de fertilidad relacionados con el solsticio (¿símbolo fálico?) hasta cuestiones puramente técnicas (mejor sujeción del chiflo, prevención de posibles pérdidas de aire...). Lo que sí está claro es el gran arraigo de la imagen del reptil en la mentalidad pirenaica, normalmente como símbolo mágico, pero también como protección y ayuda. La imagen de la culebra se repite hasta la saciedad en fuentes, llamadores, asas, grabados en madera, etc. También se acostumbran a revestir de piel de culebra las piezas de madera de la gaita de fuelle y de otros tipos de flautas, e incluso en algunos casos, a pintarlas de verde. En cierta ocasión vi, en la Sierra de San Juan de la Peña, un pastor que había recubierto de piel de culebra la parte superior de su bordón. S. Pallaruelo cuenta (13) de un personaje que acostumbraba a llevar doblada en la tapa de su reloj de cadena una camisa de culebra cuando iba a alguna feria, para evitar así que le engañaran.

DIFERENCIAS ZONALES

A) Yebra y Jaca.

En el Alto Aragón estos instrumentos están íntimamente ligados a las tradiciones populares en torno a Santa Orosia (o Eurosia), princesa, cristianización local de los ritos del solsticio de verano (14) en los que entran elementos de muy distinto origen (curación de enfermos, exorcismos de "espiritadas", culto a elementos naturales...) y cuyo estudio resulta demasiado complejo y extenso como para exponerlo en este artículo.

Según cuenta la tradición popular, Orosia, princesa de Bohemia que venía a Jaca a casar con un rey aragonés, fue sorprendida en su viaje por un grupo de "moros" que la martirizaron y decapitaron en el Monte Oturia, en Yebra de Basa, a unas cinco leguas al sureste de Jaca. Doscientos años más tarde un pastor encontraría milagrosamente y con la ayuda de un ángel el cuerpo decapitado de la Santa, dejando la cabeza en Yebra y trasladando el resto del cuerpo a Jaca, donde aún se conserva. Desde entonces se conmemora el suceso el día 25 de junio de cada año, con una procesión en Jaca y una romería en Yebra hasta la cima del Monte Oturia. En ambos sitios interviene un dance masculino al son de chiflo y salterio. Y no deja de ser curioso el hecho de que, en la zona, sean únicamente Yebra y Jaca los lugares donde se ha podido constatar el empleo de ambos instrumentos.

En Jaca se conserva un antiguo salterio perteneciente a la Cofradía de Santa Orosia. Son sus particularidades el poseer dos correas en la espalda y un puente superior curvilíneo, adornado con dos volutas en los extremos. El de Yebra tiene un sola correa que atraviesa la espalda del instrumento por dos pequeños orificios, posee el puente superior rectilíneo (también con volutas) y no tiene puente móvil, aunque el músico y dueño del instrumento, don Faustino Villacampa, recuerda vagamente algo parecido. El salterio de la Catedral de Jaca tiene las clavijas mucho mejor trabajadas, sin embargo no se ha conservado la llave para afinarlas y sí tanto en Yebra como en el Valle de Ossau. En uno de los chiflos y en el salterio de Jaca aparece la fecha MCDII (15) grabada descuidadamente con algún objeto punzante. Se conserva también el batiente, pero no así el chiflo que pertenecía a uno de los últimos músicos y lo vendió, estando hoy en día en manos de un particular, en Zaragoza. Otro chiflo similar, que pertenecía a la Cofradía, desapareció y se le supone en Francia.

En cuanto al dance, difieren también mucho el uno del otro. Mientras que en Jaca se utilizan trajes blancos y los danzantes bailan a ritmo de castañuelas tocadas a lo bajo (16), en Yebra se baila un paloteado con traje más o menos parecido al del Bajo Aragón, salvo de llevar (como en dances religiosos de otras provincias) un gran pañuelo cruzado en pecho y espalda y un sombrero de flores y espejitos de cobre. Las melodías también difieren bastante. Mientras que en Jaca se conserva el tradicional ritmo de 2/4 (en el cual sólo se marcan tres de los espacios del compás), en los dances de Yebra hay ritmos muy diversos. Del mismo modo, mientras en Jaca sólo aparece una melodía en escala diatónica, son raras, aunque existen, las piezas de Yebra de Basa que presentan escala hexafónica.

Durante una época en que se volvieron a "poner de moda" los dances de paloteo en la zona (allá por los años veinte) se dejó de bailar el dance de castañetas, adoptando una variante del paloteo de Yebra por considerarlo más vistoso, y que más resultó ser un nuevo paloteo de Jaca (pues hay noticias de que también había un paloteado propio de Jaca y se perdió completamente) que una variante del de Yebra. En la actualidad, y gracias a los esfuerzos de algunas personas integradas en el grupo folklórico "Alto Aragón", puede volverse a ver, desde hace unos ocho años, el dance típico de Jaca ante la urna que contiene el cuerpo de la Santa y, en otra parte de la procesión, acompañado por otro salterio, el dance paloteado. Sobre este curioso fenómeno publicó en su día Juan Fco. Aznárez un interesante artículo (17).

Es preciso reincidir en el hecho de que el salterio se utilizada únicamente en las solemnidades en honor a Santa Orosia, lo que presenta una tradición fuertemente ritual. Queda constancia gráfica de la enseñanza del dance a personas determinadas desde la más temprana edad, ocupando un puesto concreto en la estructura del dance durante toda la vida. Se conoce el caso de uno de los mejores músicos que se recuerdan en la zona, el gaitero de Sasal, que en la primera mitad del presente siglo era contratado por la villa de Yebra para tocar en las fiestas patronales. Tocaba el chiflo y el salterio durante la romería, ejecutando sin embargo la velada con violín acompañado de una guitarra. Asimismo hay también constancia gráfica y numerosos testimonios de haberse tocado el chiflo en fiestas populares fuera de los actos dedicados a la Santa, pero siempre acompañado de un tamboril redoblante. Violant i Simorra nombra su utilización en el Valle de Ansó (18) pero no aclara si se trata de un tamboril redoblante o de un sólo instrumentista (tamboril de tipo vasco).

B) Salterios en el Bearn.

En el valle de Ossau, el salterio más antiguo conservado en uso lo toca Jean Passimourt, músico del pequeño pueblo de Billères d'Ossau, cerca de Bielle. Aparte de en este pueblo queda constancia de haberse tocado solamente en Laruns, capital del valle, donde hoy día lo tocan varios jóvenes y, en especial, Allain Mongaugé (19) que ha profundizado bastante en el estudio del tema. Este valle, típicamente pirenaico, es especialmente famoso por haber sabido guardar celosamente su cultura tradicional. Tocan un salterio bastante distinto al de la vertiente española. Se sujeta siempre al lado derecho del instrumentista, golpeando las cuerdas -con un batiente mucho más corto y grueso con la mano izquierda y tocando el chiflo con la derecha. Tiene los entrantes más suavizados, menor distancia entre los oídos y menor también entre el puente superior e inferior, siendo también más estrecho el instrumento, aunque aproximadamente de la misma altura. No tiene puente móvil, aunque ambos músicos afirmaron también haber oído hablar del tema. El instrumento es auténticamente popular y se toca, no sólo para el baile típico de la zona (el Brandle), sino también con cualquier tipo de ritmo y ocasión festiva. Existen asimismo piezas únicamente instrumentales y es muy corriente tocarlo en las celebraciones religiosas importantes, incluso también en funerales, siendo la formación musical tradicional el trío salterio (y chiflo), acordeón diatónico y violín (dos instrumentos estos últimos también muy populares en las dos vertientes de todo el Pirineo). Tiene el mismo esquema de afinación que el salterio alto aragonés, aunque existen chiflos en distintas tonalidades. El salterio de Billères, por estar hecho con gruesas capas de nogal ha permitido una decoración tallada realmente admirable.

Algo interesante en los salterios del Bearn es la conservación de la función de las grapas superiores. En el Alto Aragón se ha perdido por completo su utilización: tanto en los salterios originales como en las copias actuales se han conservado las grapas, bien sin tocar las cuerdas (en cuyo caso no sirven para nada), bien apretándolas excesivamente y actuando de cejilla fija (también innecesarias, pues se encuentran clavadas sobre el puente superior). Los salteristas franceses presionan dichas grapas hasta que éstas rozan sólo superficialmente las cuerdas. Al golpear éstas, se produce un sonido vibrante de larga duración y algo distorsionado, al hacerlo repetidamente, las vibraciones se van entremezclando, distinguiéndose tan sólo un bajo continuo -muy parecido al de una cornamusa de dos roncones- y el ritmo marcado por los golpes del batiente. Es un sonido muy especial y característico, que en ocasiones recuerda al de las cuerdas simpáticas del "sitar" del norte de la India.

Existen datos confusos sobre el hecho de tocarse también este instrumento en el vecino pueblo de Eaux-Bonnes, ya que en muchos grabados antiguos aparecen músicos con salterios en dicho pueblo. La explicación del caso es que la nobleza francesa (sobre todo en la corte de Napoleón III gustaba de pasar largas temporadas de descanso en dicho pueblo por sus aguas termales, y gustaba también de celebrar fiestas de ambiente pastoril -a la moda-, para lo que hacían venir a salteristas y violinistas de la vecina villa de Laruns. Los artistas que, sin duda, acompañaban a la corte, dibujarían estas estampas, tan célebres como numerosas.

C) Otras zonas.

Parece ser que se tocó también el salterio hasta hace relativamente poco tiempo en Tardets, siendo un instrumento parecido al de Laruns, aunque más corto. Se están haciendo grandes esfuerzos por su recuperación. En estas zonas del sur de Francia cuentan también con la figura de Marcel Gaztelou, de Tarbes, ebanista y luthier que ha dedicado gran parte de su tiempo al estudio de estos instrumentos. Asimismo existen conservatorios de música tradicional en varias ciudades importantes (Pau, Toulouse...). Parece que es también un hecho la recuperación del salterio de Isaba. Falta por verificar la existencia pasada de salterio y chiflo en el valle de Ansó, valle de Arán y Alta Ribagorzana. He encontrado referencias de un instrumento parecido (al menos en las descripciones superficiales) que se toca o tocaba en el norte de Italia y recibe el nombre de "alto-basso", pero me ha sido imposible encontrar una información detallada al respecto. En cuanto al País Vasco español, he encontrado algunas referencias vagas que apuntan hacia el noreste de la provincia de Guipúzcoa, pero ningún dato concreto sobre particularidades del instrumento y zonas concretas de utilización.

Por último añadir que se encuentran ejemplares conservados antiguos en el Museo South Kensington de Londres, en el Museo Etnográfico de San Sebastián, en los museos bearneses de Arles y Castillo de Mauvezin, en el Museo Pirenaico de Lourdes y, al parecer, también en Andorra y Bayona.

CONCLUSIONES

A la vista de los datos expuestos pueden establecerse, en mi opinión, las siguientes conclusiones:

1. El salterio y el chiflo no son, en absoluto, instrumentos musicales vascos. Todo el Pirineo -español y francés- muestra una continuidad cultural milenaria. Las actuales teorías hablan incluso de que el origen del pueblo vasco pudiera estar en el norte de la provincia de Navarra y ser por tanto un pueblo pirenaico "empujado" en un momento determinado a las actuales provincias Vascongadas (o "vasconizadas"). Conocidas son de sobra las pretensiones de algunos estudiosos vascos sobre la zona occidental del Alto Aragón. Los artículos de Apraiz se enmarcan dentro de una corriente reivindicativa que llegó a establecer los límites del País Vasco en el centro de la provincia de Huesca. Existen pues, relaciones entre el País Vasco y la zona de fuerte tradición del salterio -como indica Apraiz- pero no como él las entiende. Por otra parte hay que aclarar algunos datos concretos:

a)Larramendi no señala la existencia del salterio en el País Vasco ya en el siglo XVIII, sino a finales del siglo pasado (1882), lo que es un dato significativo en cuanto a tradición se refiere.

b)Tardets se encuentra a menos de 15 kilómetros por carretera de Oloron Ste. Marie, una de las ciudades más importantes del Bearn occidental. El caso de Isaba es similar, pues se encuentra a unos 6 Kms. en línea recta del límite con la provincia de Huesca.

c)Si es cierto, como cita Apraiz, que los salterios conservados en el South Kensington de Londres son de forma idéntica a los modelos de Jaca y Yebra, y que además están acompañados de ejemplares de chiflos revestidos con piel de serpiente, me parece un grave error que estén expuestos en una vitrina de instrumentos musicales vascos, y sería conveniente determinar el origen concreto de estos ejemplares para aclarar este punto.

2. Sea cual sea el origen de los instrumentos y su época de unión, aparece una fuerte tradición -aún continuada- en los Pirineos centrales/occidentales. Los datos sin verificar sobre otros sitios donde estos instrumentos pudieron ser utilizados aparecen al este y al oeste de la zona comentada, que por tanto puede ser considerada como central.

3. Tanto de chiflo como de salterio, pueden distinguirse dos modelos claramente diferenciados: un modelo "Norte" (Bearnés) y otro "Sur" (Altoaragonés). El hallazgo de cualquier chiflo o salterio modelo "Norte" en España (como parece ser el caso del de Isaba, tan cercana a la frontera francesa) o viceversa, debería considerarse como influencia respectiva de una u otra zona. En cuanto a cultura tradicional, las fronteras no dejan de ser artificiales.

4. El salterio, en mayor o menor grado, y tanto en el Alto Aragón como en el Bearn, es utilizado como un instrumento solemne y ritual/religioso. Esto ha hecho pensar a varios autores (20) que el salterio llegó al Pirineo por las vías de peregrinación a Compostela, como tantos otros elementos de índole religiosa. Dato a tener en cuenta en cuanto a determinar corrientes de continuidad, en familias de instrumentos, y un posible origen de éstas.

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(1) Evidentemente, hoy día muchas agrupaciones folklóricas, tanto españolas como francesas utilizan corrientemente el chiflo y el salterio. Me limitaré, sin embargo, en principio, a las zonas donde aún se toca de modo tradicional.

(2) También aquí hay confusión, pues a veces se transcribe "Tun-Tun" cuando en realidad Se pronuncia "Chun-Chun", ya que en el dialecto del Roncal el sonido "Ch" se escribe "Tt". (Es la "Tx" del vascuence habitual.) También se llama "Ttun-Ttun" el baile tradicional de Isaba, aunque parece claro que tomó su nombre del instrumento.

(3) "Hay instrumentos de música en el Alto Aragón, de origen ibérico... El caso es que el llamado "chicotén" se usa todavía en las montañas de Marruecos oriental. Y lo usaron los iberos milesios de Irlanda". Ramón J. SENDER: Monte Odina, Zaragoza, 1980. Desconozco la fuente de información de Sender, ya que él no la cita, pero, al menos en el caso de Boltaña, está demostrada la falsedad del dato.

(4) Aquellos que comprendieron su significado, sobre todo personas jóvenes, lo utilizaban como sinónimo y con mucha menos frecuencia y admitieron haberlo leído en alguna parte.

(5) "Instrumentos de música vasca en el Alto Aragón" y "Más notas sobre el tambor de cuerdas pirenaico" (este segundo artículo en inglés), en Revista Internacional de Estudios Vascos, tomo XIII, 1922.

(6) Ramón VIOLANT I SIMORRA: El Pirineo Español, Barcelona, 1944, al hablar del dance de Jaca deja bien claro "...que Se acompaña con un chiflo y (otro instrumento) que Angel Apraiz llama "chicotén".

(7) "En general la historia habla bien de estas tribus eslavas. Formaban un pueblo pacífico, sedentario, trabajador y muy amante de la música. Es célebre la música checa. Y el término "chegotín" o "chicotén" que en el Alto Aragón dan al instrumento y danza en honor a Santa Orosia, parece indicar un origen checo, de la Bohemia-Moravia". Juan Francisco AZNAREZ, en Santa Orosia, Virgen, Reina y Mártir. Cofradía de Santa Orosta, Jaca, 1985. La afirmación no es tan extraña como pudiera pensarse en un principio. Aclaremos que existen tradicionalmente dos "bandos" enfrentados entre quienes consideran a Santa Orosia altoaragonesa y quienes creen, con la tradición, que vino de Bohemia. J. Fco. Aznárez es el más arduo defensor actual de esta Segunda hipótesis.

(8) Juan Bautista VARELA DE VEGA: "Anotaciones históricas sobre el dulcimer", Revista de Folklore, tomo I, nº 3, Valladolid, 1981.

(9) También en esta misma revista M. Carmen GARCIA-MATOS ALONSO describe un instrumento de las mismas catacterísticas: "...uno tiene forma de lira y presenta las cuerdas tendidas a lo largo de su caja armónica, el músico las pulsa con la mano derecha, mientras con la izquierda presiona un dispositivo semejante a un mango colocado en la parte superior del instrumento, su misión es fijar el equilibrio del mismo". En Algunos instrumentos folklóricos en la Colegiata de Toro", Revista de Folklore, nº 13, 1982.

(10) A. APRAIZ, Op. cit. "Existen precedentes históricos del tambor de cuerdas con los nombres de `tamboura´ y `tambur´ entre egipcios, persas, hebreos y árabes".

(11) Sobre la escala hexafónica hay un interesante artículo en la Revista Internacional de Estudios Vascos, donde el autor considera la escala hexafónica como el paso natural intermedio entre la escala pentatónica y la diatónica, haciendo un estudio comparativo entre la música vasca y la música céltica, en particular de los pueblos britones. En lo que respecta al Alto Aragón falta un estudio sistemático de la música de la zona, pero un primer tanteo estadístico señala en este sentido, al menos en la parte occidental.

(12) Alberto JAMBRINA LEAL: "La gaita y el tamboril en las comunidades rurales del antiguo Reino de León", Revista de Folklore, nº 19, 1982.

(13) Defiende la serpiente como símbolo lunar en un interesante artículo sobre "La serpiente y las kratofanías de lo insólito en la medicina popular del Alto Aragón", separata de las V Jornadas sobre el estado actual de los estudios sobre Aragón.

También hay referencias interesantes en el libro del mismo autor Viaje por los misteriosos Pirineos de Aragón. Sobre el simbolismo mágico de la serpiente en sentido más amplio hay también numerosas referencias en el libro de J. FRAZER La rama dorada.

(14) No entro con esto en la tradicional polémica sobre la existencia real de la Santa o la autenticidad de sus reliquias, pero la elección del 25 de junio como día de Santa Orosia (que además no se pretende conmemoración de su martirio, sino del hallazgo de sus reliquias) está influenciada por la existencia de ritos anteriores que poco o nada tienen que ver con el cristianismo, y que forman parte de creencias populares de gran arraigo, contra las que nunca podría enfrentarse la religión "oficial".

(15) A. BELTRAN (Introducción al Folklore Aragonés) lee 1602. La fecha, por supuesto, es falsa.

(16) Habla varios tipos de estos instrumentos, desde las "castañetas" o crótalos de tipo ibicenco, hasta los pitos o "pulgarcetas". Parece que fue el primer tipo, muy extendido por todo el Pirineo, el que más se utilizó en el antiguo dance.

(17) "El dance típico de Jaca", revista Jacetania, abril de 1979.

(18) "Cinco mozos y cinco mozas bailaban el Alacay, acompañados de un tambor y el chiflo", R. VIOLANT I SIMORRA: El Pirineo Español.

(19) Toda la información referente a la zona está sacada de unas conversaciones mantenidas en Laruns y Billères con músicos de la zona, en la primavera de 1986.

(20) A. APRAIZ y A. BELTRAN en las obras citadas.