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CONTRIBUCION AL ESTUDIO DE LAS FIESTAS DE SAN JUAN EN LA PROVINCIA DE LEON

ALONSO PONGA, José Luis

Publicado en el año 1981 en la Revista de Folklore número 6.

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Las manifestaciones folklóricas, hogueras y enramadas, en los pueblos de nuestra provincia, se hacen indistintamente en las noches de San Juan, San Pedro y San Pelayo, si bien, en esta última, quedan casi reducidas aquellos pueblos que le tienen como patrono. En algunos sitios se dice este refrán que parece que enlaza entre sí todos estos días: "San Juan y San Pedro, y San Pelayo en el medio". Por lo que, mejor que hablar de la "noche de San Juan" como un fenómeno localizado del 23 al 24 de junio, hablaremos, del "ciclo de San Juan", que "...se inicia la noche del 23 de junio del calendario Gregoriano abarcando siete días y cerrándose con la celebración religiosa de San Pedro Apóstol, que en el santoral cristiano queda situada el 29 de junio" (1).

La fiesta de San Juan ha sido una de las importantes desde la antigüedad; San Agustín en uno de sus sermones critica duramente ciertas costumbres paganas que realizaban los cristianos de su tiempo en este día (2). Se comenzó a celebrar el 24 de junio, porque se calculó en este día la fecha del nacimiento del Bautista, precursor de Jesucristo. El cálculo se hizo en base al Evangelio de San Lucas (3) partiendo de la fecha del nacimiento de Cristo que en la Iglesia Occidental se había puesto el 25 de diciembre (4). Llegó a tener casi la importancia de la navidad, y no en vano desde el 506 con el Concilio de Adge se le comenzó a considerar como una de las fiestas mayores, se le llamaba "Nate d' estate" en contraposición a la Navidad (5); se celebraba con su octava.

En la provincia de León, este ciclo de fiestas es de gran importancia, a juzgar por las manifestaciones que en estos días tienen lugar, en los diversos pueblos y aldeas en honor de sus patronos.

San Juan y San Pedro son las fiestas patronales de la capital. En la Diócesis de León, San Pedro es el santo que más iglesias tiene dedicadas, en su doble versión de San Pedro Apóstol y la Cátedra de San Pedro (6). El segundo lugar lo ocupa San Juan, a quien se venera en dos fechas claves, la de su nacimiento el 24 de junio, y la de la Degollación el 29 de agosto, y que "tiene amplia representación en pueblos como Villanueva de las Manzanas, Gordoncillo, Santibáñez de Porma, Celadilla y Vega de Riacos..." (7).

En la Diócesis de Astorga, en los pueblos que hoy forman la provincia de León, se contaban en el siglo pasado hasta 27 iglesias bajo la advocación de San Juan (8).

CARACTER ESTACIONAL:

La celebración de estas fiestas coincide con el solsticio de verano, al igual que la navidad coincide con el solsticio de invierno. Por eso marcan un hito estacional que se va a manifestar sobre todo en las labores agrícolas. El avanzado estado de los frutos, hace mirar al campesino con recelo al tiempo atmosférico; las nubes ahora son peligrosas según el refranero:

"Las nubes por San Juan
quitan vino y no dan pan."

El peligro de las tormentas, precisamente en estas celebraciones del Santo, ha dado lugar a que en algunos pueblos, como Pobladura de las Regueras, se considerase a San Juan abogado de las tormentas, o que también en algunos sitios del Bierzo se le invoque en los conjuros como todopoderoso contra los elementos del clima. En el ayuntamiento de Borrenes los pastores decían este conjuro contra la niebla:

"marcha "neblia" pou chau de valiña
que viene San Juan, en caballo blanco
que viene diciendo, que viene jurando
que te ha de matar, que te ha de colgar
del pico más alto de este llugar.

y aseguran que surtía efecto.

Por San Juan y San Pedro se solían ajustar los pastores y los mozos de verano; estos últimos, lo hacían en doble modalidad, o sólo para el verano, con lo cual el contrato caducaba por Nuestra Señora de septiembre, o para el verano y sementera, y entonces el contrato concluía por los Santos.

Cuando los pastores cambiaban de dueño lo hacían el día de San Pedro y aprovechaban esta fiesta sagrada para ellos, para trasladarse de un sitio a otro. En algunos pueblos como Palacios de Compludo era costumbre obsequiar a los pastores, cambiasen o no.

Hay documentos donde aparecen estas fechas como de comienzo de la transhumancia, bien a los pastos de montaña, o a los pastos de monte bajo, fuera del terreno comunal de sembrados; en cualquier caso comenzaba la temporada veraniega en la que los pastores dormían con sus ganados al raso. Esto lo vemos en este "diálogo del cura y el pastor" que a veces se escenificaba al finalizar las pastoradas en algunos pueblos de la Tierra de Campos (9):

Ya llega San Juan
y su ilustrísima manda
que guardemos los pastores
los preceptos de montaña.

En la Comarca Coyantina, el día de San Juan se marcaba como día simbólico en los comienzos de los quehaceres agrícolas; se solía reservar para este día el "descotar" las linderas de los trigos y echar al pasto los ganados menores de un año. En Benuza se echaba al monte el ganado, que no se recogía hasta el invierno con la llegada de las nieves.

Otro aspecto de la nueva estación es el que se refleja en las poesías populares:

marzo nialarzo
abril hueveril
mayo pajarayo
por San Juan volarán (10).

La llegada de nuevos trabajos viene acompañada de un trasiego de gente que busca trabajo, contrata jornaleros y compra aperos de labranza.

Por estas fechas "empezaban a bajar los Gallegos a segar a Tierra de Campos" (11) ; pero también venían los de la montaña con los carros llenos de cerandas, palas de madera, etc.; a cambio se llevaban trigo, cebada y pan.

Sin embargo, donde se materializaban todas estas transacciones era en las ferias. Se realizaban en todas las cabeceras de comarca, tenían un marcado acento festivo ya ellas acudían en tropel todos los ciudadanos de la zona, en un intento de despedirse de la semi-holganza primaveral para entrar de lleno en las agotadoras jornadas veraniegas. Las ferias tenían interés porque en ellas se adquirían los productos más necesarios para los nuevos trabajos. Al llegar el verano era normal aprovisionarse de ganado para la siega y la trilla; este ganado a veces volvía a venderse al finalizar la sementera en la Feria de San Andrés en León.

Son famosas las ferias de los ajos de San Juan o San Pedro, entre las que sobresalen las de Santa Marina del Rey y Vega de Espinareda. Importancia especial tienen las ferias que con carácter provincial o interprovincial se celebraban en esta época, a la cabeza de las cuales se encuentra la de la capital "del 24 al 29 de junio en honor de San Juan y San Pedro, donde además de ganado se venden aperos de labranza y lana que compran para hacer colchones antes de que llegue el invierno..." (12). El Madoz cita en León "una feria de San Juan el día 24 de junio en que se venden ganados de todas clases y efectos de labranza... que dura hasta el día de San Pedro..." (13). También dentro de la provincia era famosa la feria que se celebraba en "el Puerto de Somiedo, el 29 de junio donde se trafica con ganado, vino y artículos varios..." (14). O la de Boñar los días 28 y 29 de junio donde había "artículos de primera necesidad y lujo, y utensilios de madera para la labranza y otros útiles..." (15). En Valencia de Don Juan se celebraba una "el jueves siguiente a la natividad de San Juan Bautista en la que se traficaba con ganados y artículos de consumo..." (16).

LAS HOGUERAS

Una de las costumbres más entrañablemente unida a las fiestas de San Juan es la de las hogueras o "fogatas" que se hacían en casi todos los pueblos de la geografía leonesa, si bien esta costumbre ha desaparecido mucho antes de la Tierra de Campos por ejemplo, que en la Montaña, Bierzo y Cabrera, donde aún se conserva en algunos pueblos con toda su pureza primitiva.

Las hogueras no siempre se hacían la víspera de San Juan, pero sí siempre dentro del "ciclo de San Juan", así en Oencia se hacían la víspera de San Pelayo, y en Bembibre y alrededores la víspera de San Pedro.

El carácter y significado de estos actos es mas bien múltiple; incluso hay una serie .de sinrazones que se escapan a cualquier análisis de tipo antropológico cultural. "Los etnólogos han emitido dos teorías (por lo demás compatibles): la solar y la purificadora. Según la primera, se buscaría con esos fuegos por hechicería y magia imitativa, el prolongar la luz y el calor del sol y su acción bienhechora sobre la luz y a vegetación..." (17).

Hay en las hogueras de San Juan unas ciertas notas de comensalidad que se ven por doquier ampliamente representadas. La gente del pueblo se reúne alrededor del fuego para cantar, bailar, comer y beber, en un intento de estrechar lazos de vecindad, de afianzar sus propios vínculos de cohesión interna (18). En Portela de Aguiar las hogueras se hacen en el centro del pueblo y se acompañan de una chocolatada en la que participan todos los vecinos. Lo mismo se hace en Folgoso de la Ribera, aunque en este caso la víspera de San Pedro. En Pobladura de las Regueras se hacían fuera del pueblo, siempre en el mismo sitio, se llevaba vino y se festejaba con la participación de todos. En Campo, junto a Ponferrada, se hacía una hoguera, y a continuación una chocolatada. En Hospital de Orbigo, según un informante anónimo "La víspera de San Juan (patrón del pueblo) los mozos y chiquillos amontonan leña, que en ocasiones es fruto del rateo, después la Junta Vecinal es la encargada de comprarla. Se le prende fuego en la plaza del pueblo y formando un círculo se canta alrededor. Después de la verbena la juventud masculina hace chocolate en la plaza aprovechando el rescoldo de la hoguera. Luego se hacen rondas por el pueblo hasta el amanecer..." .En las Salas (Crémenes) la víspera de San Pedro los mozos "pedían las natas" por las casas, y con lo que recolectaban (huevos, chorizos, etc.) invitaban a todo el pueblo en un primer momento, aunque después hacían una merienda para ellos solos. En Morgovejo se pedía queso por los vecinos que se consumía todos en compañía. En Oville se hacen hogueras, la juventud pide leche por las casas y se hace queso.

A veces el intento de afianzamiento de entidades locales menores está más particularizado. En la Bañeza, la noche de San Juan se hacían hogueras en cada barrio, en competencia entre ellos; para tal fin cortaban la leña y la transportaban con todo el sigilo posible y la cuidaban para que los otros barrios no se la robasen (19).

En la Tierra Llana, el momento de recoger la leña para la hoguera era una de las ocasiones donde "el alcalde de los mozos" demostraba su autoridad, empuñaba su vara y "a palo limpio" obligaba a los chiquillos y a los mozos más jóvenes a buscar leña, de lo contrario se les prohibía la asistencia al acto.

En Robledo de las Traviesas, la hoguera tomaba un matiz cultural hacia el Santo Patrono, ya que se hacía en un campo al lado de la capilla de San Juan.

Sin embargo el carácter más común de estas hogueras, acaso sea un recuerdo de los ritos purificatorios que se hacían con el fuego. Se pretende purificar y dejar libre al pueblo de cualquier mal del exterior, y así suelen hacerse en el centro neurálgico del pueblo siempre en el mismo sitio, como en San Martín de Moreda, que se hacían en un campo detrás de la Iglesia. En Torre del Bierzo se hacían a la puerta de la Iglesia. En Burbia en un campo dominando el pueblo, como queriendo protegerlo, a la vez que se buscaba un sitio que fuese bien visible por los pueblos de los alrededores.

En Anllares las hogueras se hacían en los caminos de entrada al pueblo y en las esquinas del mismo; esta costumbre, que también se da en Galicia, la interpreta Lisón Tolosana como un rito de exorcismo y de purificación de todos los males que vengan del exterior, a la vez que una expulsión de los que hay dentro (20). En esta línea añadiremos que en los Ancares leoneses se daban costumbres como éstas: en Tejedo de Ancares se hacían hogueras fuera del pueblo en un sitio consagrado por la costumbre. En Candín de Ancares se hacían un año a un lado y otro al otro del pueblo. En Pereda de Ancares se quemaban las hogueras de la víspera de San Juan alternativamente un año al N. y otro año al S. del pueblo, siempre al lado contrario de donde se sembraba el centeno.

En Palacios del Sil las hogueras se hacían en las brañas, por ser una época en la cual los ganados ya estaban en los pastos de verano.

El carácter benéfico comunal de la hoguera de San Juan, se ve en Sigueya (Benuza); aquí cada vecino llevaba un manojo de cantruejos (verdes para que hicieran más humo) se quemaban en la plaza y se saltaba la hoguera. El que no llevaba cantruejos no podía saltarla, no se lo permitían, pero el que aportaba su "feje" tenía "derecho" a hacerlo. Normalmente se ha interpretado el saltar la hoguera como un rito purificatorio y de expulsión de brujas y seres fantásticos (21).

En Besande se decía que el joven que no asistiese a la hoguera de San Juan no encontraría novia / o durante ese año y si estrenaba algún escarpín nuevo le traería mala suerte, y sería propenso al mal de ojo.

RAMOS y RONDAS

Acabadas las hogueras, se continuaba la fiesta con las rondas que los mozos hacían a las mozas, en las que se ponían los ramos. En León las enramadas tienen tres fechas fundamentales: a primeros de mayo, por San Juan, y por Pascua, séase Domingo de Ramos y Pascua.

En la Montaña, Cabrera y Bierzo era muy común hacerlas en San Juan y Pascua, mientras que en la Tierra Llana y Maragatería era más propio de primeros de mayo (22). Junto con las enramadas, en estas fechas, colocaban los "mayos", nombre dado a los árboles que se clavaban en la plaza el primer día de mayo o los que se "pinaban" por San Juan o por Pascua, según un testimonio citado por Caro Baroja: " ...En las noches que preceden a los días de San Juan y San Pedro es preciso, según lo .establecido por la costumbre, que los mozos del pueblo pongan en el centro del mismo dos vigas derechas, a las que llaman mayos, con un ramo en el remate y en ocasiones un gallo, que se adjudica al que, trepando, lo alcance. En la víspera de estos dos días, provistos de hachas que ocultan cuidadosamente, suben algunos mozos a un monte de haya y cortan las dos mejores plantas que encuentran. Ya de noche, porque traerlas por el día fuera falta digna de ejemplar castigo -esto revela bien el respeto que tienen a los montes- salen otros con las yuntas necesarias para arrastrar los mayos hasta el sitio donde han de ser colocados...Después de dejarlos limpios, levantándoles la piel, los ponen verticales...Una vez conseguidos sus fines, divídense en varias secciones y van por las calles cantando la ronda y entran en las casas pidiendo las botijas de leche que las mujeres les dan y ellos se reparten. Los mayos véndenlos después y con el precio que obtienen se proporcionan una francachela" (23).

Los ramos se colocan en las puertas, como en Pinilla de la Caldería, para adornarlas, o en las ventanas y en algunos casos en la parte más alta del tejado "...donde estuviera bien visible y las mozas no le pudiesen quitar". Confirmando esto, se canta una copla en las tierras leonesas que dice:

Me pusistes el ramo
Dios te lo pague
me rompiste más tejas
que el ramo vale.

Para Frazer la colocación de los mayos y ramos en esta época de San Juan tiene una clara significación de traída .del verano y de los espíritus benéficos a la población (24); .en nuestras tierras el ramo a la ventana o a la puerta es un claro aviso de que la moza ya encontró su mozo que la ronde (25); a esto aluden algunas coplas de ronda:

-¿Quién te ha cortado el ramo de la alameda?

-Me lo ha cortado un mozo de la Ribera:.

En Bembibre " ...poníamos los ramos a las mozas la víspera de San Pedro y vigilábamos hasta la mañana para que nadie nos les quitase, porque eso era un símbolo de que estabas enamorado" (26). En Las Salas (Crémenes) el mozo mayor ordenaba la víspera de San Pedro a los mozos colocar ramos de tejo a la ventana donde se sabía que dormía una moza soltera, joven o mayor, y también se ponía un ramo en la espadaña de la torre; era el ramo de la Virgen.

Los ramos eran muy variados y cada uno tenía su propio significado: En Posada de Valdeón, Oseja de Sajambre y demás pueblos de la Montaña se colocaba un ramo de tejo, árbol que se cría en las montañas más altas y por ello de gran significación. En Albares de la Ribera se ponían ramos de cerezas. En Riaño se colocaban de rosas (27).

El significado de los ramos se ha codificado en series de palabras rimadas que se encuentran por toda la geografía leonesa, como éstas de la zona de Valencia de Don Juan:

Palera: que te quiera tu abuela / o: Busca quien te quiera.

Chopo: te quiero poco.

Negrillo: va la vaca detrás del novillo (se aplicaba a las mozas que las gustaba un chico y además se les notaba).

Alamo: te amo.

Si por casualidad alguna moza no caía bien en el pueblo, se hacía constar en el ramo la desaprobación que hacia ella sentían los mozos. En Besande "...al amanecer el día de San Pedro se ponían enramadas a las mozas, y a la que no era buena, cuernos de cabra, a las demás se les engalanaban los ramos con papeles de colores" (28). En Albares de la Ribera, a veces ponían calaveras o huesos de animales, o les colgaban del balcón los aperos de labranza.

El colgar aperos de labranza de los balcones, o el cambiarles de sitio o esconderlos es muy común por otra parte; en las rondas de los mozos y en cualquier época del año. En la zona del Bierzo se le llama "el día de las trastadas". En Galicia este "día de las trastadas" coincide con las fiestas de San Juan (29). En Noceda del Bierzo era el Domingo de Ramos; después de las rondas, cambiaban los carros de lugar, escondían los burros para que los amos no pudiesen ir al día siguiente a la feria a Bembibre..., etcétera (30). En Riaño, también en la noche de San Juan los mozos entraban en las cuadras de los vecinos y ordeñaban las vacas (31). En realidad las "trastadas" de los mozos van unidas a cualquier noche de reuniones y alegría. En la Tierra Llana, encontrar los carros dados la vuelta en medio de los caminos, las lagunas o los ríos, los corrales y apriscos abiertos, eran las consecuencias inevitables de una noche de fiesta de la mocedad, fuese aquélla Santa Brígida, Reyes, Mayo o San Juan.

Por las fiestas de San Juan era típico en algunos pueblos del Bierzo echar "el rastro". consistente en un sendero de paja que iba desde la puerta del novio a la puerta de la novia, esto se hacía sobre todo si se veía la boda próxima; siempre se echaba con paja del pajar de los protagonistas, según la copla del cancionero (32):

Este es el rastro de la raposa
y del zorro casamentero
se lo tendieron los mozos
con paja del suo medero.

Las enramadas se acompañaban con canciones de ronda, algunas alusivas a las mencionadas fechas como ésta de Albares de la Ribera:

El día de San Pedro
te puse el ramo
y el día de San Juan
te lo he quitado.

Otras veces son los mozos los que llaman a las mozas por la mañana antes de salir el sol, para tomar el rocío o la chocolatada; el cancionero Berciano, también en este caso, ha recogido una de estas "alboreadas" que transcribimos a continuación (33):

Levantaivos rapaciñas
que ya empieza a alborear
mañanita de San Juan
cuando la zorra madruga
con vino y con pan
también se desayuna
díjole al raposo
díjole a su madre
eche usted jamón
hasta que se acabe
verá como después
brinco por la calle.
Arriba rapaciñas
que ya empieza a alborear
a coger la hierba buena
mañanita de San Juan.
Levantaivos levantaivos
que el día pronto va a venir
levantaivos y peinaivos
y poneivos el mandil
dir a hacer la chanfiana
y a trujir el peregil.
Levantaivos rapaciñas
levantaivos de dormir
que la noche va pasando
y el día pronto va avenir.
Mañanitas de San Juan
son muy dulces de dormir
levantaivos rapaciñas
a trujir el perejil.
Mañanita de San Juan
mañana de gran valor
cuando el pan anda en la grana
y el lino en la blanca flor.

LEYENDAS, RITOS y CONJUROS

Aunque falta un estudio sistemático sobre este tema en la provincia de León, los pequeños sondeos que en nuestro trabajo de campo hemos hecho sobre el mismo, nos han revelado que contamos con una gran riqueza de leyendas rituales y prácticas mágicas para estas noches en todas las comarcas.

En Salientes cuenta una leyenda que "en la noche de San Juan decían que había una serpiente en la laguna del Tambarón, y al dar el sol por la mañana daba una vuelta haciendo mucho ruido, porque estaba atada con una cadena muy grande..." y a modo de explicación del origen de esta leyenda continúa nuestro informante "...cuenta la leyenda que había una serpiente o un dragón que salía de la laguna, llegaba al pueblo y devoraba a una joven. Un día salió una joven para ser devorada llevando en la mano un rosario; cuando la serpiente se lanzó sobre ella, le tiró el rosario, el rosario se convirtió en una gruesa cadena y desde entonces la serpiente no sale ya de la laguna". Esta leyenda se nos antoja con resonancias Medievales similares a las de San Jorge y el dragón, pero con interpolaciones marianas más modernas.

En San Martín de Moreda cuenta la leyenda que si se ponía a las doce solares un vaso con una clara de huevo en el tejado de la iglesia, al día siguiente se veía la figura de un barco .

Leyendas típicas de esta noche son también las alusivas a los moros. Cuando los moros dejan de ser personas de carne y hueso, y pasan al mundo de los seres mitológicos, la imaginación popular les hace habitar en cuevas, y les confiere la guardia de tesoros (34), por lo tanto no es extraño que vayan unidos a las leyendas de esta noche. En Valencia de Don Juan se contaba que en las cuevas del Castillo vivía una mora que salía a peinarse en el río la noche de San Juan.

Creencia muy extendida también por toda la provincia es la de que el sol baila cuando sale en la mañana de San Juan. Noticias referentes a esta creencia las hemos recogido. en la zona del Curueño, y en la comarca de Valencia de Don Juan. En Alcuetas hace apenas 20 años los niños madrugaban para ver salir al sol bailando. A esta creencia parece que alude esta copla de los segadores que se cantaba en el Bierzo:

Mañanita de San Juan
cuando el sol revoloteaba
caminan los segadores
a segar trigo y cebada.

Las creencias relativas al sol están relacionadas con las fiestas solsticiales, que en algunos aspectos dieron origen a las celebraciones de San Juan (35).

En esta noche también se cuentan cosas fabulosas de los helechos. En Carrizal, era creencia que a las 12 de la noche florecían estas plantas (que como se sabe, nunca dan flores), y si alguien conseguía una de estas flores, adquiriría poderes misteriosos.

EL AGUA y EL ROCIO

Otras de las constantes culturales son las costumbres populares que quedan como reliquia de los antiguos cultos a las aguas de las que tantas manifestaciones tenemos en León (36). Las fuentes, ríos y manantiales han sido buscados desde siempre como poseedores de poderes mágicos, y la fiesta de San Juan Bautista tiene resonancias de antiguos cultos a las aguas (37).

En Valencia de Don Juan "suelen salir los jóvenes muy de madrugada a tomar chocolate al soto o a la fuente del Soto o a la del Vergel el día de San Juan a lo que llaman tomar la verbena..." (38). En Villamañán los jóvenes acostumbraban a ir al río muy de mañana el día de este santo a tomar el chocolate. En la Cabrera es creencia que "...San Juan .tiene influencia sobre los ganados y a esa hora de las doce de la noche, momento de las creencias y de los prejuicios, cuando la moza ve la cara del diablo al mirarse en el espejo..., en esa hora..., bajan de la sierra los rebaños para bañarles al río, y es que sus aguas esa noche son aguas confortantes, benditas, de misterioso poder. El río, esa noche, posee el secreto de preservar de todo mal, durante el año, al ganado que se ha bañado en sus aguas" (39). Sin embargo, aunque las aguas del río están especialmente benditas en esta noche, en la Cabrera había creencia de que las aguas tenían cualidades especiales para el ganado en todo momento; cuando los ganados, allá por mayo salen para la sierra al mando de dos pastores contratados al efecto, al salir del pueblo, pasan el ganado por un río o un arroyo y con una pala o un recipiente de barro les mojan bien, al tiempo que rezan un conjuro, para preservarles de posibles males.

Relacionado con el agua y en la misma fecha, también existía en la Cabrera otra costumbre que nos recuerda el autor anteriormente citado: la prueba de la virginidad, que se hacía a las mozas solteras: "...bajan al río y sobre sus orillas tienden un tronco resbaladizo, y todas las mozas que han de tomar parte en la prueba tienen que pasar sobre él, de orilla a orilla, a pie descalzo. La que resbala y cae, es que alguna mancha empaña su condición de virgen"(40).

El rocío participa de las mismas cualidades benéficas en esta noche. En el Bierzo, y Cabrera, existía la costumbre de sacar las ropas al sereno antes de salir el sol, porque se creía que con ello quedaban preservadas de la polilla.

También es bueno tomar el rocío para los hombres y los animales. En Anllares era creencia común que las personas y los ganados debían tomar rocío de la noche de San Juan para que no les entrase la sarna. En Langre se sacaba el ganado al "orballo" (rocío) antes del alba, y las personas se revolcaban desnudas por la hierba porque así se curaba cualquier enfermedad de la piel, llagas, granos, sarna, etc. ..

En algunos casos podemos pensar que el rocío estaba relacionado con los cultos a la fecundidad: En Burbia los mozos y mozas dormían al sereno esa noche porque decían que el rocío estaba bendito, y como recuerdo de esta creencia ha quedado este refrán en las mentes de la gente: "Entre San Juan y San Pedro bendito está el sereno".

HIERBAS

Con el rocío se recogían también las hierbas y otros frutos que después iban a servir como medicina para las dolencias, bien por infusiones o por fumazos y sahumerios.

En Valtuille de Abajo, "este día, antes de salir el sol, salían muchas personas de sus casas con frascos de aguardiente y le añadían a ésta, debajo mismo del nogal, nueces verdes con cáscara, creyendo que en este momento quedaba hecha una medicina buena para el catarro" (41).

De Santiago de Peñalba y pueblos limítrofes, cuenta Madoz que acuden a las cuevas de San Genadio. .."el vulgo llama a aquel santo Juanacio y acude el día de la natividad de San Juan Bautista, a visitar las cuevas, recoger polvo de ellas, que suponen específico contra las calenturas intermitentes, y dejar coronas de flores perpetuas y siemprevivas" (42); Caro Baroja incluye este informe entre los alusivos a las hierbas de San Juan, porque de alguna manera el objeto de esta visita es para recoger un producto específico (43).

En la Cabrera Baja "adornan sus puertas durante el día con flores que a la mañana siguiente van a morir y a dejar su fragancia en el fondo de las arcas de la ropa hasta el San Juan venidero; hasta entonces, la albahaca, el tomillo, la rosa. .., van a dormir en sueño tranquilo entre las piezas de lino" (44).

En Pobladura de la Reguera se cantaba esta canción:

Entre San Pedro y San Juan
todas las flores recogí
me ha quedado la Verbena
porque no la conocí.

En Valencia de Don Juan "...En la Misa solemne que se celebra el día de San Juan, en la vetusta iglesia de este santo, acostumbra a bendecirse el tomillo, que en haces llevan las personas devotas y que luego se conserva cuidadosamente para sahumar las viviendas. Hasta hace muy pocos años se hacía lo mismo el día de San Pedro Apóstol..." (45).

FUMAZOS

Otras veces se quemaban ramos bendecidos el día del Domingo de Ramos, para purificar las viviendas, como ocurría en Fornela o Tejedo de Ancares.

Los pastores del Bierzo también tenían sus prácticas purificatorias relacionadas con la quema de hierbas [ " ...los pastores teníamos nuestras propias supersticiones: en la mañana de San Juan, antes de salir el sol cogíamos el rebaño y los pasábamos por una pradera para que las gotas de rocío mojaran las patas del ganado, porque eran curativas, también nosotros nos revolcábamos por la hierba para curarnos las enfermedades de la piel" ] ."Al atardecer de este día de San Juan, las personas mayores quemaban plantas olorosas con azufre y hacían "fumazos" a la puerta de la casa y echaban este conjuro: "si eres bruxa te arreniego y si eres demo vaite al infernu" y saltaban en cruz, después cogían el fumazo y lo llevaban por todos los rincones con el mismo conjuro, quedando purificado todo, dejando cuadras, casas, pallazas, portalones, con un terrible olor a ruda cantrosia, hierba de San Juan, orégano que duraba mucho tiempo..." (46).

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(1) GOMEZ TABANERA, J. M.: El folklore español. Instituto español de Antropología aplicada, Madrid, 1968, pág. 193.

(2) "Natali johannis...de solemnitate asuperstitiosa pagana Christiani ad mare veniebant et ibi se baptizabant...Adjuro per ipsum, qui hodie natus est, nemo faciat..." MIGNE P. L. XXXVIII, coll. 1.021, 1.301-35.

(3) Luc. 1, 3-6.

(4) VARIOS: Biblioteca Sanctorum, Instituto Giovanni XXIII, della Pontificia Universitá Lateranense, Roma, 1962, T. VI, pág. 609.

(5) Ibid, pág. 609.

(6) LOPEZ SANTOS, L: Santos titulares de la Diócesis de León, Rev. Archivos Leoneses, Enero- Junio, 1952, nº 11, pág. 30.

(7) Ibid, pág. 30.

(8) MADOZ, P. : Diccionario Geográfico e Histórico de España y de sus posesiones de ultramar, T. III, Madrid, 1859, págs. 58 y ss.

(9) Así se ha hecho en Alcuetas en la Navidad de 1980.

(10) COLINAS CASADO, A. : Orillas del Orbigo, León, 1980, pág. 139.

(11) Esta noticia se la oí relatar varias veces a D. Marciano García de Alcuetas quien contaba con toda profusión de detalles las fiestas que hacían los segadores.

(12) HOYOS SAINZ, L.: Fiestas agrícolas R. D. T. P. T. IV, cuad. 1º, 1948, pág. 23.

(13) MADOZ, P.: Diccionario... T. X, Madrid, 1847, pág. 170.

(14) Ibid, T. X, pág. 142.

(15) Ibid, T. X, pág. 142.

(16) Ibid. T. XV, Madrid, 1849, pág. 410.

(17) RIVERA PEREZ, L. : El fuego en las fiestas alicantinas. Instituto de Estudios Alicantinos. Alicante, 1977, pág. 64.

(18) LISON TOLOSANA, C. : Antropología cultural de Galicia. 1ª Ed. bolsillo, Madrid, 1979, págs. 156 y 55.

(19) COLINAS CASADO, A. : Orillas del Orbigo...págs. 79-80.

(20) LISON TOLOSANA, C.: Antropología... págs. 156-157.

(21) LISON TOLOSANA, C.: Antropología... págs. 155-161.
CARO BAROJA, J.: La estación de amor. Fiestas populares de Mayo a S. Juan, Madrid, 1979, págs. 140 y ss.

(22) CARO BAROJA, J.: Los pueblos de España, T. II, Madrid, 1976, pág. 69.

(23) LOPEZ MORAN, E.: "León" en el Derecho consuetudinario y economía popular de España, T. II, Barcelona, 1902, pág. 326. Citado por CARO BAROJA La estación...págs. 186-187.

(24) FRAZER G., J.: La rama dorada 5ª ed. México, 1956, págs. 362 y ss. especialmente pág. 365.

(25) MERINO, J. Mª: Una introducción a la literatura popular leonesa. Rev. Tierras de León, nº 38, Marzo 1980, pág. 62.

(26) Noticias facilitadas por D. Alfonso Maestro y D. Carlos Gago en Bembibre, 1979.

(27) SIERRA REYERO, A. : Paisajes, costumbres y recuerdos de Riaño y su comarca. Madrid, 1980, págs. 82-83.

(28) Información recibida de D. Eustasio Pérez en 1977.

(29) LISON TOLOSANA, C.: antropología... págs. 160 - 161.

(30) Este informe se lo debemos a Dª Felisa Rodríguez de Noceda del Bierzo.

(31) SIERRA REYERO, A.: Paisajes y costumbres..págs. 182-183.

(32) VARIOS: Cancionero Berciano. Instituto de Estudios Bercianos, Madrid, 1977, págs. 70-71.

(33) Ibid, págs. 62-63.

(34) MAÑANES T. y ALONSO PONGA, J. L.: Leyendas de moros y tesoros en el Bierzo. Rev. de Folklore. En prensa.

(35) CARO BAROJA, J.: La estación... págs. 135 y 55.

(36) Son abundantes las citas sobre las lápidas romanas referentes a las ninfas; en la Provincia de León, tenemos: HÜBNER. "Corpus inscriptionum latinorum". Suplementum, pág. 914, nº 5.679, se habla de las "Ninphys", Ibid. C. I. L., T. II, pág. 5.084 unas "Nyphae frontis Amencni". DIEGO SANTOS, F.: Estudio epigráfico del conventús asturum e inscripciones romanas de la Provincia de León. Rev. Archivium, XXII, 1972, págs. 10 y ss. "Nimphas Camenias" en lápida de Cacabelos. MAÑANES PEREZ, T. : Bierzo pre-romano, León, 1981, Cfr. la epigrafía. BLAZQUEZ, J. Mª. Religiones primitivas de España, Madrid, 1962, págs. 167-203.

(37) CARO BAROJA, J..: La estación...págs. 166 y ss. También págs. 137 y ss.

(38) GARCIA FERNANDEZ, T. : Historia de La villa de Valencia de Don Juan, antigua Coyanza, Madrid, 1948, pág. 489.

(39) ARAGON y ESCARCENA, F.: Entre brumas, novela. Costumbres de la Provincia de León, -Cabrera baja- Astorga, 1921, pág. 127. Citado por CARO BAROJA La estación... pág. 179.

(40) Ibid, págs. 128 y 179 respectivamente.

(41) Este informe ha sido recogido de D. J. Fernández, de Cacabelos.

(42) MADOZ Diccionario... T. VII, Madrid, 1847, pág. 269.

(43) CARO BAROJA, J.: La estación... pág. 226.

(44) ARAGON ESCARCENA, F.: entre brumas...pág. 127. CARO BAROJA, J.: La estación... pág. 226.

(45) GARCIA FERNANDEZ, T.: Historia de Coyanza...pág. 489.

(46) Este informe que copiamos al pie de la letra nos lo ha enviado Amador Diéguez Ayerbe, estudioso del Folklore Berciano y recopilador de su cancionero.