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Editorial

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1987 en la Revista de Folklore número 83.

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Hacíamos referencia en el pasado editorial a las vías de comunicación que permitieron durante siglos a músicos ambulantes el acceso a poblaciones aparentemente aisladas. Habría sin embargo mucho que decir acerca de las "novedades" que contenían los pliegos que llevaban, ya que si bien avisaban de noticias más o menos recientes -sobre todo de carácter chocante o emocional-, tales noticias eran servidas dentro de un molde cultural próximo, en concepción vital y filosófica, al medio al que se dirigían. Habrá que comprobar (si todavía ello es posible) hasta qué punto la temática ofrecida por los copleros era similar o no en los grandes y en los pequeños núcleos de población. O si no había, como en tantas otras cosas, repertorios de primera y segunda división condicionados por el tipo de público ante el que se interpretaban. No se explica de otra forma el hecho de que hayan desaparecido en el medio rural los vestigios de coplas o textos que gozaron del favor popular en las ciudades, mientras que otros de la misma época pero de contenido más cercano a la idiosincrasia rústica permanecen vivos en la memoria de las gentes. Es indudable que en todo este proceso tuvo que influir , en primer lugar el sentido comercial del coplero (que si no acertaba con el tema no vendía las coplas); en segundo, el gusto colectivo por determinados asuntos cuyo tratamiento, además, debía girar cuidadosamente en torno al eje naturaleza-sociedad; y, por último, contar con el afecto o la inclinación de la personas especializadas, que se encargarían luego de recordar y transmitir ese tema en las largas veladas invernales. Toda una complicada y lenta trama cuyos resultados dependían, cuando menos, del capricho y contingencia de distintas voluntades.