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Ofrenda del 'Ramo' en Noceda del Bierzo

RODRIGUEZ, Felisa

Publicado en el año 1981 en la Revista de Folklore número 7.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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La parcela más privilegiada de la provincia de León, es el Bierzo. Rico en herencias tribales abarcando insólitas creencias religiosas, ideales sociológicos, ritos ancestrales con matices festivos, trágicos y picarescos.

Una de las más felices variantes a la hora de hacer votos y ofrendas por alcanzar resultado favorable en empresa, enfermedad o abundantes cosechas, era el ritual de presentar los RAMOS a la Virgen del Rosario.

Aquel acontecimiento ocupaba a pequeños y mayores, muchos meses del año.

Las canciones que acompañaban al "RAMO" tenían una elaboración extremosa e inspirada.

Había en Noceda copleros y poetisas de una talla insuperable. Aparte de las letrillas dedicadas a Dios, la Virgen y los santos, se invocaba al señor Cura...

¿Da licencia el señor Cura
para que entremos al templo
por ofrecerle estos ramos
a la Emperatriz del cielo?

No se olvidaban tampoco de nombrar al Alcalde como máxima autoridad del pueblo...

El Alcalde nos ha dado
pláceme y consentimiento,
que aunque él no manda en la Iglesia
manda en el Ayuntamiento.

Otro de los personajes a tener en cuenta, era el sacristán, figura clave en el folklore del RAMO.

Abra el sacristán las puertas
la de arriba y la del medio
que entren los niños y ancianos
a escuchar nuestros requiebros.

También se abordaban los problemas familiares chispeando entre las bromas y las veras.

Así se explicaba Presenta, la pequeña huerfanita, que había perdido a su padre...

Virgen santa del Rosario
nombre de mucha alegría,
hoy los cielos y la tierra
te cantan en romería.

Os pido favor y amparo
divina paloma mía,
que mi madre no se case
que somos mucha familia.

Noceda, pueblo eminentemente ganadero, fue víctima de la picaresca de ciertos tratantes que se llevaron unas cuantas reses sin que jamás volvieran a pagarlas, lo que fue motivo para la guasa acerada que reflejan estos versos...

Dichosos sois ganaderos
los que vendísteis tan caro,
el que pretende engañar
de fijo sale engañado.

Todas eran vacas
menos el buey dé...
¡Si es que no las pagan
qué se les va a hacer!

Los labradores que tenían buenas parejas de bueyes, iban a La Ciana a transportar carbón de las minas -por entonces no había tren-, lo que producía buenos dineros para vivir con más holgura; también se ridiculizaba a las personas mayores y solas que no tenían más capital que el dependiente de unas gallinas; más que hiriente resultaba chistosa la letrilla...

Por los Campos abajo
iba Luciana
con dos gallinas "uñidas"
al carbón de La Ciana.

Sería interminable el repertorio de aquellos días venturosos dedicados a promocionar con brillantez el mítico RAMO.

Formado ya el cortejo, abrían marcha los pastores fuertes y arrogantes. Llevaba uno el RAMO formado por un armazón de madera circular del que pendían cerros de lino como si fuera un fleco espeso y alargado. Coronando el RAMO, velas de todas las formas y tamaños sin que faltaran las vistosas velas rizadas, y ocupaba el centro una gran rosca de trigo y confites.

Otros pastores con vejigas hinchadas que explotaban al final de cada intervención, dando el consabido susto a los asistentes.

Después, las "damas", en número de dos, eran protagonistas de las canciones.

Si alguna vez trastornaban la música, ya podían echarse a temblar; era algo que no les perdonaban y todos les decían con sorna:

-"Roiste el fuyaco" -¡roiste el fuyaco!

Las doncellas en dos filas, llevaban cada una otro ramo pequeño a base de una rosca, frutas selectas, dulces y papeles rizados de vivos colores.

Cerraban el cortejo los dos "cabestros"; así llamaban a las mozas metiditas en años que alegraban la actuación con su gracia desenfadada y picante.

Abre Sacristán las puertas
que venimos de camino
hoy en día por la helada,
por la nieve y el rocío.

Sacristán:

Las puertas ya están abiertas
si queréis cantar los ramos,
entre damas y doncellas,
los cabestros y pastores,
que os espera la Virgen
con su corona de estrellas
y el Hijo de sus amores.

Se repetían las canciones mientras entraban todos los del pueblo y forasteros que acudían a disfrutar de tan simpático festival.

Reverentes en la Iglesia
tomaron agua bendita
que les sirviera de guía
al encuentro deseado
de Jesús y de María.

El pastor que llevaba el RAMO se santiguaba muy torpón mientras decía para justificarse...

En el nombre del Padre
del Hijo y del Espíritu Santo,
¡Cuántos entrarán aquí
que no dicen otro tanto!

Otro pastor con una gran vejiga en lo alto de un palo, como un redondo globo de sorpresas, preguntaba:

-Hombres honrados,
mujeres bellas,
¿Se entra por aquí a la Iglesia?
-¿Nadie me dice nada?
Pues se acabó la jornada.

Y continuaban las presentaciones en la voz cristalina de las damas que eran tan graciosas como bellas.

Virgen santa de los cielos
venimos con devoción
a ofrendarte nuestros ramos
un cantar y una oración.

Después, uno a uno iban exponiendo sus deseos de forma más o menos comprensible por la asamblea; Rosario que era muy niña deseaba ser la criada de la Virgen, por lo que dijo:

Madrecita del Rosario
la que estás en ese altar,
alumbrando más que el sol,
brillante como una estrella,
bien os quisiera servir
igual que humilde doncella,
pero no podré alcanzar
tan señalado favor
y así me he de conformar
con entregaros mi amor .

Aunque no parecía responder al fin que se encaminaba la ofrenda, también los "cabestros" intervenían en el recital con sentido de libre interpretación.

Reina excelsa de este altar
cara de rosa encarnada,
¿Qué se saca de este mundo
con buena o peor ventaja?

Siete pies de sepultura
y otros tantos de mortaja
por la senda más estrecha
que el filo de una navaja.

Cuando llega el alma al cielo
que el mismo San Pedro llama,
le sale el Juez Divino
con su bandera dorada
dándole allí por destino
el que ha merecido el alma.

Las personas mayores estaban asombradas del ingenio que derrochaban aquellos artistas campesinos sin más experiencia que la propia inventiva y la tradición.

Flora, con su belleza angelical y voz cascabelera, se echó a cantar.

Peinándose está la Virgen
debajo de una palmera,
los peines eran de plata
las cintas de primavera.

Pasó un ángel por allí
y le dijo de esta manera,
-¿Cómo no cantas María?
¿Cómo no cantas, la bella?
-¡Cómo yo voy a cantar
solita y en tierra ajena,
cuando un hijo que tenía
más blanco que una azucena
me lo están crucificando
en una cruz de madera!

Si lo pudierais bajar
bajármelo en hora buena
que también os va a ayudar
José el de Arimatea.

Fina como esquila de cristal, se levantó la voz de Pilar cantando

A Belén camina
la Virgen María,
su esposo con ella
va de compañía.

Los dos van andando
en auto de amor,
caminando y dando
gracias al Señor.

Antes de llegar
a Belén hallaron
con dos caminantes
que iban hablando.

y les preguntaron
forma de alcanzar
antes de las doce
a Belén llegar.

-Niña más bonita,
ni más parecida
dice el uno al otro,
no la vi en mi vida.

O la lleva hurtada
o yo juzgo mal
a un hombre tan viejo
¿cómo se entregar?

Respondió José

-No la llevo hurtada,
que de eso señores
no me toca nada.

-A mí me la dio
quien me la había de dar,
lo que deseamos,
antes de las doce
a Belén llegar.

Respondió la niña
como era discreta

-Dios nos ha juntado
y yo estoy contenta.

Con otro ninguno
no me he de juntar
y solo queremos
antes de las doce
a Belén llegar.

María, la moza más bonita de todo el Bierzo, se adelantó hacia el altar cantando.

Licencia le pido al Cura
y licencia pido al Alcalde
para marchar de la Iglesia
que ya se nos hace tarde.

Quédese con Dios María
que no se queda olvidada,
en el cáliz está Dios
y en la hostia consagrada.

Se prolongaba la fiesta con actuación del grupo folklórico de Noceda al son de panderetas y tamboril.