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Galanteo, Rondas, Enramadas, Zancarronadas, Esponsales y Galas

MARTIN CEBRIAN, Modesto

Publicado en el año 1988 en la Revista de Folklore número 87.

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Cada vez que nos adentramos en el estudio de unos determinados ritos, nos damos cuenta de cómo la existencia de nuevas formas de proceder en la vida hacen olvidar otras que han existido en nuestras comunidades hasta hace muy poco tiempo y que ahora, en muchos casos, sólo perviven en la memoria de los más ancianos.

Si folklore es el saber y la cultura de un pueblo, tenemos que concebir estos ritos como piezas de museo, aunque cabe decir que la sabiduría popular, hasta el momento, no se ha dejado engañar tan fácilmente, y aunque ha estado abierta a nuevos procederes, la mayor parte de las veces ha sabido conjuntar lo nuevo con lo que consideraba suyo, "retocando" o "añadiendo" costumbres que de una manera colectiva eran aceptadas, prosiguiendo los ritos, aunque tuvieran algunas variantes.

En el tema que ahora nos ocupa trataremos de mostrar el ritual que en una comunidad como es la del pueblo vallisoletano de Villabrágima, ha seguido el mozo desde su comienzo de galanteo hasta llegar al día de la boda (1). Hemos intentado utilizar ciertas expresiones y vocabulario tal y como nos lo han expresado los propios informantes.

Al llegar la pubertad, el adolescente comenzaba progresivamente a dejar los juegos de niño y, formando panda, iniciaba la entrada a mozo, significando ello el poder "echar la partida en el bar, ir al baile, formar peña, correr las cintas", etc.

Era el baile el lugar idóneo para iniciar el galanteo (2). El mozo "ojeaba" a la moza de su gusto y, tras pedirle baile, comenzaba a "conquistarla" si no era rechazado con una calabaza, intentando bailar con ella lo más posible. Esto era roto a veces por los padres de la moza, que, sentados en bancos que rodeaban el salón, no veían "con buenos ojos" que su hija bailara siempre con el mismo (bien porque "la faltaban años", bien porque no era "mozo de sus gustos"), y yendo a conversar con ella, la persuadían a bailar con otros. Si esto no ocurría, era un buen síntoma de simpatía de los padres hacia el mozo pretendiente.

Era después de los bailes cuando, entre pandas, se realizaba un tipo de ronda que designaremos como "ronda de mozos" para diferenciarla de la "ronda de novios". En la primera de ellas, la pandilla de amigos iba a rondar, conociéndose los rondadores, pero sin que se supiera de una forma explícita la persona concreta que rondaba a una determinada moza. Las canciones que se cantaban eran "romances de ciego aprendidos últimamente y algunas coplas (véase anexo). En estas rondas "solía ocurrir que cayeran por el balcón calderos de agua u orinales con su específico contenido, o saliera el padre de la rondada, cinto en mano, haciendo correr a los rondadores".

Si la ronda era un acto en el cual se daban a conocer los protagonistas, en las enramadas y zancarronadas no ocurría lo mismo, sino que el sigilo, discreción y enmascaramiento era norma, a fin de que no se conociera las personas que lo habían realizado.

Las enramadas (3) o colocación de ramas y flores en puertas, ventanas, balcones o aleros de los tejados, eran auténticas obras de arte que se hacían en víspera o días de fiesta, de Pascuas (Domingo de Ramos y Resurrección) a San Juan, o lo que es lo mismo, "desde que los árboles tenían hojas verdes, hasta que comenzaba el tiempo de contrata" (4) .El mozo que gustaba de una moza, con su pandilla, colocaba ramas de chopo entrelazadas y formando arco, expresando de esta manera sus simpatías hacia ella (5).

Los informantes al hablar de las enramadas, nos "recalcaron" que las personas que las ponían no se daban a conocer, ya que "en esas noches se hacían otras judiadas como volcar o atravesar carros o maquinaria de labranza, cambiarlos de lugar, preparar alguna cencerrada a las solteronas o viudos vueltos a casar y, sobre todo, se ponían zancarronadas a las mozas que eran presumidas, daban calabazas en el baile o te habían hecho alguna fechoría".

La zancarronada consistía en "enramar la puerta de una moza en vez de con ramas con huesos de animales y cuernos, dando a entender que la moza tenía malos quereres entre los mozos" (6).

Dentro de lo que los informantes designan como "judiadas", tenemos que hablar de otra costumbre que se inserta dentro de los ritos de paso del noviazgo y que se hace con los forasteros; ella es el pago del "piso ronda" (7). El piso ronda es el libramiento que debe hacer el forastero que ha comenzado a rondar o cortejar a una nacida en el pueblo y ya ha sido aceptado por ella.

Después de varias sesiones de baile en que se ha visto a un forastero bailando en exclusiva con una moza del lugar, el soltero de mayor edad del pueblo se acerca al forastero para expresarle la costumbre que hay sobre el pago del piso ronda, e informarse a la vez de qué lugar procede, de quién es hijo y cuál es su profesión y sus bienes. Después de recibir y dar la información, el forastero pregunta la cuantía del pago, designándole el soltero recaudador una cantidad según su situación económica y la de la moza pretendida, dándole a la vez un plazo determinado para realizar dicho libramiento. Pasado este plazo (que suele ser de una semana o quincena), el forastero es buscado e intimidado a pagar lo estipulado, pudiendo llegar a pequeños regateos. Si no "pone peros" y paga, jamás será molestado, integrándose como un mozo más del pueblo; si no es así, se le invita a que abandone las pretensiones, ya que le pueden suceder "males no deseados". Estos podrán ser desde la recibida de un chapuzón en el alberque, hasta cantea con huevos podridos o harina, malos olores según baila (8) o el bautizo en perpetuidad de un apodo poco gustoso (9).

Volviendo a los ritos de contacto, debemos proseguir diciendo que después de varias sesiones de baile en las cuales no ha existido un rechazo expreso de los padres, comenzaba el paseo o "las salidas de tarde", desarrollándose en panda, de tal manera que incluso algunos mozos cambiaban de pandilla de amigos únicamente por este motivo. Estas "salidas de tarde" consistían en pasear por pandas en días de fiesta a partir de las seis de la tarde y hasta la hora del baile, e ir de merienda en determinados días, como San Juan o Castilviejo (10).

El momento de la declaración formal y el paso al conocimiento del noviazgo por parte de la comunidad, llegaba en los días de la fiesta del pueblo (3 de mayo: Exaltación de la Santa Cruz). En dicha fiesta, los quintos y mozos corren las cintas (11). Aquel quinto o mozo que coge una cinta, la primera de ellas es para la que él considera novia suya, enterándose de esta manera toda la comunidad que "Fulanita sale o es novia de Menganito". A partir de este momento un nuevo noviazgo ha nacido; con él, el comienzo de los esponsales (12), donde los novios pueden salir en pareja durante las salidas de tarde (13), acompañar a la novia hasta su casa después del baile y "las rondas que se hagan ya serán rondas de noviazgo", con conocimiento de la persona que ronda, cantándose coplas que no tenían carácter jocoso y no "habiendo miedo de aparecida de infortunios".

Los esponsales continuaban dando un segundo paso; éste era pedir la entrada en casa de la novia (14). Normalmente, la pedida de entrada "era expresada por el novio debido al frío que pasaba en la espera o despedida de la novia al pie de la puerta de la calle. La novia comentaba a sus padres el deseo de que el novio entrara en casa, y si éstos aceptaban, al día siguiente, a la hora de salida de paseo, la novia se asomaba a la puerta y, en vez de salir, hacía pasar al novio, presentándoselo a sus padres. Desde entonces, los paseos en tiempo de invierno eran infrecuentes, quedándose la pareja en casa de los padres de la novia hablando o jugando a las cartas al pie .de la lumbre. Los novios en casa jamás se podían quedar solos, y únicamente después de un tiempo podían salir a despedirse a la puerta; este rato de despedida era muy tenido en cuenta, ya que, "a lo más tardar", podía ser de cinco minutos, los cuales transcurridos, la madre pegaba a la puerta indicando el fin de ella" (15).

A partir de la entrada en casa, era habitual que se hicieran los primeros regalos y el del anillo de novios. Este anillo era un signo externo muy importante, ya que significaba "el estar comprometida a otro, lo que quería decir que si el novio faltaba, bien porque estuviera trabajando fuera o estuviera cumpliendo el servicio, y la novia no guardaba la ausencia yendo al baile, ningún mozo o forastero podía pretenderla" (16).

Cuando los novios lo consideraban, "ya habiendo pasado la mili y la novia tener preparado el ajuar" , se hacían planes para el casamiento. Ante ello lo primero era pedir la mano de la novia. Acordando un día, "los padres del novio acudían a casa de la novia, le llevaban un anillo o un regalo de pedida (17) y allí, entre los futuros suegros, fijaban una fecha para la boda (siempre en fiesta o víspera de fiesta, y normalmente estando recogido el grano); después de fijada ésta, comían alguna pasta con vino, aguardiente o refresco, y los novios se iban a decírselo al cura para lo de las amonestaciones. Mientras, los consuegros quedaban hablando de la dote o de dónde o cómo iban a vivir los futuras casados" (18). Los preparativos de la boda comenzaban entonces: se consultaba a los padrinos de pila si querían ser padrinos de boda, ya que tenían la preferencia (19), se hacían las invitaciones a los parientes y amigos y se recogían los regalos que de ellos se recibían (20).

Durante los domingos de amonestación, los novios no debían acudir a la misa porque "traía mala suerte". El domingo de la segunda amonestación la familia de la novia iba a comer a casa de los padres del novio, y el domingo de la tercera y última amonestación, después de Misa Mayor (a la cual sí podían asistir los novios, ya que en ella no se leía la amonestación), "iban todos los mozos a casa de la novia a dar la enhorabuena, tomando algún dulce y bebida, comiendo posteriormente las dos familias juntas y acudiendo por la tarde, después del rosario, todos los invitados a la boda por ambas partes, a tomar chocolate, pastas y refrescos" (21).

Unos días antes de la boda, el novio daba la despedida de soltero, invitando a una merienda únicamente a todos los amigos del sexo masculino y "se estaba hasta las tantas de la noche, terminando la fiesta en ronda o haciendo la última judiada de soltero".

El día de la boda se levantaban los novios e invitados temprano, ya que "sobre las nueve de la mañana se celebraba la ceremonia". Los contrayentes se vestían con el traje de rigor: color negro para ambos (22); los mozos, acompañados algunas veces de dulzainero y tamborilero, iban a buscar a sus casas a las mozas invitadas a la ceremonia, dirigiéndose todos, posteriormente, con el novio a casa de la novia, donde la recogían para marchar en comitiva a la iglesia (23). Antes de salir de casa, tanto el novio como la novia recibían de rodillas la bendición de los padres para que "Dios les hiciera bien casados".

A los alrededores del templo estaba la gente del lugar que quería ver la boda, esperándose allí hasta que acababa la ceremonia. Antes de entrar o salir de la iglesia se tiraban cohetes para que lo oyera la gente que no había podido ir a las puertas de la iglesia (24).

Después de la ceremonia, "toda la boda se dirigía a casa de algunos invitados, comiendo pastas y bebiendo algo. Posteriormente se iba donde la novia a almorzar algún chorizo o los callos y asadurilla de los animales sacrificados para el convite, continuando con el baile en la puerta de la novia hasta la hora de la comida" (25).

La comida, que comenzaba sobre la una de la tarde, era el momento gastronómico más fuerte del día, por ello se había preparado "en cantidad para que la gente se hartara y sobrase", un buen cocido compuesto de sopa, garbanzos, berzas, carne, pata de cerdo, tocino y chorizo (26).

Era en los momentos de la comida cuando se entonaban los epitalamios, cantares de boda, galas o pajarcitos (como se designan aquí). Hemos recopilado cuatro versiones diferentes cantadas en el pueblo; tres de ellas proceden de poblaciones vecinas (Morales de Campos y Valverde). En ellas se muestra un piropeo hacia los novios, uniéndose también unas "consejas" hacia las mismas personas (véase anexo).

Al final de la comida (27) comenzaban los brindis, especialmente para los novios, padres y padrinos, "algunos de los cuales tenían carácter de burla, pero sin segundas intenciones" (véase anexo) .

Acabada la comida, se iniciaba el baile, que continuaba hasta la hora de la cena, prosiguiendo posteriormente hasta el amanecer. El baile era abierto para todas las personas de la población, y en él los novios recibían la enhorabuena de la gente.

Los novios bailaban con toda la concurrencia, y en un momento determinado se "daban de ojo" para marcharse a dormir sin que la gente se enterara, ya que si esto ocurría, difícil era conseguir salir del baile.

El lugar donde pasar la noche de bodas no era, en teoría, conocido por nadie más que los padres de los contrayentes (algo necesario para evitar bromas de los convidados); pero en realidad, ya fuera de una forma u otra, todo el mundo se enteraba de dónde estaba el dormitorio nupcial, y con ello se preparaba alguna fechoría, que iba desde hacer la petaca o el chorizo, hasta quitar los tornillos de la cama, meter sal en ella, quedar sin sábanas ni ropa, colocar una esquila o cencerros en el sommier o meterse en la habitación cuando ya estaban acostados los recién casados y sacarlos con colchón para llevarlos "de vuelta al baile". La verdad es que "en esa noche pocos novios hacían hijos".

Al día siguiente de la boda, los padres y padrinos se reunían a comer lo que había sobrado del día anterior, "pero ya no se preparaba juerga, a no ser que, como ha ocurrido alguna vez, los invitados más jóvenes no se hubieran acostado y fueran por las casas de los demás invitados pidiendo comida para continuar la juerga" (28).

Como hemos podido ver, estos ritos de paso entre el comienzo del galanteo hasta llegar al desposorio, tenían en general un carácter de alegría comunitaria, ya que, quizá en el fondo, era el proceso "lógico", para llegar a tener la posibilidad de engendrar nuevos seres que son los que continuaban haciendo pueblo, permitiendo la no cesación de la comunidad.

Ya hemos expresado que algunos ritos expuestos han cambiado y otros han desaparecido; pero, no obstante, creemos continúan latentes porque, al fin y al cabo, pensamos, la vida es un continuo rito.

ANEXOS

GALAS DE BODA

I
Para empezar a cantar
permiso voy a pedir
a los dueños de esta casa,
porque yo no soy de aquí.

Esa sí que se lleva la gala,
esa sí que se lleva la flor ,
esa sí que se lleva la gala,
esa sí que las otras no.

La madrina en la bandeja
deposita las monedas ,
y el novio a la novia
la elije por compañera.

Esa sí que se lleva la gala,
esa sí que se lleva la flor,
esa sí que se lleva la gala,
esa sí que las otras no.

La madrina es una rosa,
el padrino es un clavel,
el novio es un espejo,
la novia se mira en él.

Esa sí que se lleva la gala,
esa sí que se lleva la flor ,
esa sí que se lleva la gala, .
esa sí que las otras no.

No porque te hayas casado
y vayas con tu marido
te has de olvidar de tus padres,
que ellos siempre te han querido.

Esa sí que se lleva la gala,
esa sí que se lleva la flor ,
esa sí que se lleva la gala,
esas sí que las otras no.

Toda vestida de blanco
en las gradas del altar
me parecistes un ángel
cuando te ibas a casar.

Esa sí que se lleva la gala,
esa sí que se lleva la flor ,
esa sí que se lleva la gala,
esa sí que las otras no.

Quien tuviera una cadena
de oro y de plata fina,
que diera vuelta a la mesa
y prendiera a la madrina.

Esa sí que se lleva la gala,
esa sí que se lleva la flor ,
esa sí que se lleva la gala,
esa sí que las otras no.

II

A la gala de la buena moza,
a la gala del galán que la goza.
A la gala de la moza bella,
a la gala del galán que la lleva.

De la buena parra
sale el buen racimo;
de buena familia
llevas el marido.

De la buena parra
sale el moscatel;
de buena familia
llevas la mujer.

A la gala de la buena moza,
a la gala del galán que la goza.
A la gala de la moza bella,
a la gala del galán que la lleva.

III

Cantaban los pajarcitos
a la sombra de una higuera,
y en su lenguaje decían
que vivan las cocineras.

Y vuelvo a decir
y vuelvo a cantar
que la novia se lleva
la flor de este lugar .

Y vuelvo a cantar
y vuelvo a decir
que la novia se lleva
la flor de este jardín.

Viva el novio y la novia
y el cura que les casó;
el padrino y la madrina,
los convidados y yo.

Y vuelvo a decir...

No porque te hayas casado
y vayas con tu marido,
olvidarás de tus padres
lo mucho que te han querido.

Y vuelvo a decir...

Despídete, niña hermosa,
de la casa de tus padres,
que hoy es el último día
que soltera de ella sales.

Y vuelvo a decir...

Lo que te digo, cuñado,
que trates bien a mi hermana,
que en casa de sus padres
ha sido bien educada.

Y vuelvo a decir...

Ahí te entrego esa naranja
prendidita de alfileres;
te la regalamos todas
para que de ellas te acuerdes.

Y vuelvo a decir...

Ahí te entrego ese purito
prendidito de alfileres;
te lo regalamos todos
para que de ellos te acuerdes.

Y vuelvo a decir...

IV

La cena de la novia / la primer noche
una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / a las dos noches
dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / a las tres noches
tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / las cuatro noches
cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / las cinco noches
cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda

La cena de la novia / a las seis noches
seis gallinas gallinares, cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / las siete noches,
siete capones capudos, seis gallinas gallinares, cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / las ocho noches
ocho carneros cornudos, siete capones capudos, seis gallinas gallinares, cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / las nueve noches
nueve jamones jabugos, ocho carneros cornudos, siete capones capudos, seis gallinas gallinares, cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / a las diez noches,
diez pellejicos de vino, nueve jamones jabugos, ocho carneros cornudos, siete capones capudos, seis gallinas gallinares, cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / las once noches.
once carguitas de trigo, diez pellejicos de vino, nueve jamones jabugos, ocho carneros cornudos, siete capones capudos, seis gallinas gallinares, cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda.

La cena de la novia / las doce noches,
doce estocadas de puño, once carguitas de trigo, diez pellejicos de vino, nueve jamones jabugos, ocho carneros cornudos, siete capones capudos, seis gallinas gallinares, cinco ánades, cuatro asares, tres palomitas blancas, dos tórtolas y una perdiz / por ser tan linda (*).

COPLAS DE RONDA

A cantar me ganarás,
pero no a cantar cantares,
que tengo una talega llena
y encima siete costales.

A la una canta el gallo,
a las dos, el ruiseñor,
a las tres, la tortolilla,
y a las cuatro canto yo.

A la ventana asomaste
y tiraste cuatro pedos ,
a los que estábamos debajo
nos llamaste escuchapedos.

A la vuelta de una esquina
te vi por primera vez,
y desde entonces te veo
aunque no te quiera ver .

Aquí me vengo a sentar
al sol claro y a la luna,
por ver si puedo sacar
de dos hermanas la una.

Asómate a la ventana
aunque la calle esté a oscuras
que con el brillo del pelo
"te se" verá la hermosura.

Asómate a la ventana,
cuerpo entero de mujer ,
alma de mil demonios
que me hace padecer.
!
(*) En el pueblo alistano de Valer (Zamora) hemos recogido , una versión muy semejante, la cual expresa "a las doce noches / doce puñados de duro". De la versión recogida en este trabajo la informante manifestó que el "novio mató a la novia, a pesar de haberla dado todo, como queriendo decir que si no es buena mujer, la daría palos hasta matarla".

Asómate a la ventana,
guapa fiera del lugar ,
que traemos la telera
para poderte enjaular .

Asómate a la ventana,
que te quiero ver el culo,
que me han dicho que lo tienes
como los hombres barbudos.

Asómate a la ventana,
que te quiero ver la liga,
por ver si puedo meter
por ella la longaniza.

Asómate a la ventana
si te quieres asomar,
si no tienes ventana
pon la cara al orinal.

Buena moza sí lo eres
y también te lo presumes,
y si bailas el domingo
ya no trabajas el lunes.

Como quieres que te quiera
si no te veo;
el amor por los ojos
entra primero.

Cuando los perros ladran
los mozos vienen;
alegraros, mocitas,
que a veros vienen.

Cuando te vi lavando
le dije al río:
quién tuviera la dicha
que tú has tenido.

Dame la mano, paloma,
para subir a tu nido,
que me han dicho que duermes
y quiero dormir contigo.

Debajo de tu mandil
pasaría el año entero,
aunque sudase en verano
y tiritase en invierno.

Debajo de tu mandil
tienes un conejo vivo,
y yo como cazador
pienso pegártelo un tiro.

Debajo de tu ventana
me puse atar una cinta,
quien bien ata, bien desata
quien bien quiere, tarde olvida.

Debajo de un pino verde
tiene mi moza la cama,
y cuando se va a dormir
cuelga el candil en la rama.

De qué me vale llorar
y dar vueltas como un loco,
si yo me muero por ella
y ella se muere por otro.

De tu casita a la mía
pasa un arroyito claro,
que muchas y muchos quieren
poquito a poco enturbiarlo.

En el medio de esta calle
ha manao una fuente,
pa que se lave la cara
mi amor cuando despierte.

En el medio de esta calle
ha salido una amapola,
con un letrero que dice
que nunca te deje sola.

En el medio de esta calle
hay una hermosa laguna
donde se lavan las guapas I
porque fea no hay ninguna.

En el medio de esta calle
ha salido un manzano,
para llegar a tu puerta
aunque yo sea muy bajo.

En la canal de su pecho
tiene mi vida un reloj
que cuando va a dar la una
pongo la mano en las dos.

En la plaza del obispo
hay una piedra redonda
con un letrero que dice
aquí se para la ronda.

En tu ventana canté
en noche de luna llena,
y en mis cantares decía
quien tiene amor, tiene penas.

Esta calle es un jardín;
las vecinas son las rosas,
y yo, como jardinero,
rondo a la más hermosa.

Esta calle ya no es calle
porque no tiene salida,
donde se arrincona a las mozas
pa subirlas la barriga.

Esta calle ya no es calle
porque es un callejón,
donde las mozas les suben
a los mozos el melón.

Esta noche rondo yo;
ponte, niña, a la ventana
para la noche que viene
ronde quien le dé la gana.

Hasta las doce estuve
cantando en tu ventana;
como no salías a verme ,
me dio el sol en la cara.

La despedida te doy
y digo hasta mañana,
que tengas los buenos sueños
y duermas en buena cama.

La otra noche rondando
me encontré una liga,
la tiré a tu balcón
pa ver si tú la querías.

Los ojos de las morenas
dicen que tienen veneno;
aunque muera envenenado,
ojos de morena quiero.

Me quisiste, me olvidaste
y me volviste a querer;
zapato que yo he desechado
no vuelve a entrar en mi pie.

Mucho siento el despedirme ,
a despedirme no acierto;
el despedirme de ti
es despedirme del cielo.

Por esta calle que vamos
echan agua y salen lirios,
por eso la llamamos
la calle de los olvidos .

Por esta calle que vamos
echan agua y salen rosas;
por eso la llaman
la calle de las hermosas.

Si quieres que te cante
cuatro cantares,
úntame de tocino
los carcamales.

Si se pudiera vivir
del cariño solamente ,
con el que yo te prometo
vivirás eternamente.

Si tienes otro galán,
también tengo yo otra dama;
no pienses que por tu antojo
no tengo yo quien me ama.

Tengo mi cuerpo de coplas
que parece un avispero;
se empujan unas a otras
por ver cuál sale primero.

Ya sé que estás acostada,
metidita entre las mantas,
con la cabeza pensando
que es a mí a quien amas.

Ya sé que estás en camisa
en la ventana escuchando,
con un lapicero escribiendo
la copla que estoy cantando.

Ya sé que estás en la cama,
ya sé que durmiendo no,
ya sé que estarás diciendo
ése que canta es mi amor.

Y allá va la despedida
con un ramito de flores
para dárselo a las morenas
que escuchan en los balcones.

Y me han dicho que te diga
que eres moza ventolera,
pero que a los mozos tienes
colgaditos de una cuerda.

Yo quisiera estarte viendo
treinta días cada mes,
siete veces por semana,
cada minuto una vez.

COPLAS DE CENCERRADA

Abre la casa del nido
que ya pasas de los treinta,
y por culpa de tu madre
te vas a quedar soltera.

Anda diciendo la gente
que tú te casas mañana,
mira que no sabe el novio
lo que llevas en las entrañas.

Anda diciendo tu madre
que tienes un olivar,.
el olivar que tú tienes
es que te quieres casar.

Andas corriendo las calles
como perro perdiguero,
por ver si encuentras un novio
que te caliente el brasero.

Asómate a la ventana,
cara de nariz torcida,
que si te se caen los mocos
al menos te vemos las ligas.

Asómate a la ventana,
cara de cebolla verde,
que eres capaz de alejar
a los hombres más valientes.

Asómate a la ventana,
cara de limón podrido,
que pareces a mi gato
cuando está descolorido.

Asómate a la ventana,
cara de pan tostao,
que eres capaz de cocer
a los hombres más salaos.

Asómate a la ventana,
cara de sardina frita,
que eres capaz de asustar
a las ánimas benditas.

Donde hay soldados hay juego;
donde hay mozas, alegrías;
donde hay viejas gruñonas,
sermones todos los días.

Las solteras de este pueblo,
cuando van por agua al río,
se dicen unas a otras:
cuándo tendremos marido.

Las solteras son de oro ;
las casadas son de plata,
y las viudas son de cobre;
las viejas, hojas de lata.

Los ojos de una viudita
van diciendo por la calle :
esta habitación se alquila,
pero no la quiere nadie.

Ya te quieren vieja chocha,
ya te quieren por amante ,
que naciste con la luna
y está en cuarto menguante.

BRINDIS

Ahí viene el tío..,
tan cabizbajo y mohino
que no viene como conviene,
que viene como convino.

Brindo que requetebrindo,
brindo que te brindaré;
brindo por los señores novios
y los presentes también.

El día que los casaos
no tengan que trabajar,
me buscaré una mujer
que sepa bien cocinar.

El día que me casé,
por la noche no dormía,
por ver aquel gato negro
que la hija mi suegra tenía.

El día que yo me case
buscaré buena mujer
que me caliente la cama
sin tenerme que mover.

El día que yo me case
buscaré un buen marido
pa que me encienda la gloria
y me caliente el cocido.

El día que yo me case
le llevaré a mi suegra
una gatita en celo
pa que en la noche no duerma.

El grillo canta en la era
y la gaviota en el mar ,
y no hay brindis más bonito
que el beber y no pagar.

Este vino es vino tinto;
de la copa vino aquí;
brindo a todos los presentes,
buen provecho me haga a mí.

Este vino es vino tinto;
salió de la cuba por el cubeto;
mirad, cara de burricos,
por donde me lo meto.

Este vino es vino tinto;
vino de la verde rama,
que lo bebo por la boca
y lo meo por la gaita.

Niña, qué te ha sucedido
la noche que te has casao;
cuando el reloj dio las doce,
iay! cómo te has asustao.

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(1) La edad de los informantes oscila entre los ochenta y seis años y los cincuenta y seis, ello nos hace pensar que algunos ritos fueron olvidados al recibir la información, otros, según hemos constatado, dejaron de existir a partir de los años sesenta, y otros, siguen perviviendo con modificaciones.

(2) En la población que nos referimos, hasta entrado los años treinta existían tres salones de bailes o sociedades que en algunos casos se componían de barra de bar, unas mesas y salón para bailar. Los tres salones pertenecían a clases sociales diferentes, así existía el baile de los "señoritos" (clase social alta), el de los "garbanzos" o "arrieros" (clase social media o de gente no jornalera llamada "rapuchera") y el de las "muelas" (clase social baja o jornaleros). Ello marcaba un distanciamiento de clase difícil de romper y que a veces dió pie a peleas entre clases, sobre todo cuando algún mozo gustaba de cortejar o intentar ir al salón de clase más privilegiada. (Tenemos que observar la costumbre que existía de ir las mozas al baile de noche (después de cenar) acompañadas siempre por algún pariente o persona de confianza. Si una moza de clase inferior era invitada al baile de clase más alta, el invitante la acompañaba no existiendo ningún tipo de problema, pero si un varón de clase más baja quería asistir a un salón de clase más alta, aunque fuera invitado, los enfrentamientos comenzaban).

Esta diferencia de clase, aunque podía ser rota en los bailes de domingo por la tarde o fiesta, celebrados en la plaza mayor, la experiencia de los informantes nos hace ver que en realidad la diferencia de clases persistía incluso en esos momentos.

Lo cierto es que los matrimonios se celebraban entre gente de igual o similar clase social y muy raras veces entre clases sociales diferentes.

(3) La colocación de enramadas en el pueblo del que hablamos no es exclusiva de galanteo sino que todavía persiste la costumbre de componer altares con ramas y flores en las puertas de las casas durante la festividad del Corpus. Ese día "se echa a los niños menores de dos años en la calle o en las puertas para que durante la procesión, reciban la bendición del Santísimo".

(4) Por San Juan o San Pedro, los jornaleros se contrataban para el verano o todo el año, comenzando por esas fechas el laboreo de recogida de la mies. En refranes recopilados en esta población y otras vecinas, hemos recogido algunos que hacen mención a este tema: " Junio, Julio y Agosto ni dama, ni mosto". "De San Pedro a San Miguel ni rosario, ni misa, ni mujer".

(5) J.G. FRAZER en "La rama dorada" expresa que la colocación de mayos y enramadas en época sanjuanera tiene significado de venida del verano y buenos espíritus a la comunidad. Nosotros, ante la pregunta al informante de porqué se hacía la enramada, su respuesta fue "porque para la moza era saber que había encontrado a uno que la deseaba por novia o la cortejaba, enterándose también todo el vecindario". En cambio, para los mismos informantes, sí tenía un sentido de posesión de buenos espíritus en la casa y prohibición de entrada a las malas brujas", la colocación del ramo que se toma después de bendecido, en el Domingo de Ramos y es colocado en la ventana más alta de la casa con este fin.

Julio Caro Baroja en la "Estación de amor" presenta este sentido de protección que aquí se manifiesta en