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NOTAS SOBRE LA VIRGEN DE LA VARGA Uceda (Guadalajara) (Etnografía hagiográfica)

LOPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón

Publicado en el año 1988 en la Revista de Folklore número 88.

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"Novena/ á la santísima/Virgen María/ de la Varga./Venerada en la iglesia parroquial/ de su título de la villa de Uceda/arzobispado de Toledo./ Antecede una breve y compendiosa his-/toria de su antigüedad, ocultación en uno/de los muros de la Villa, prodigiosa con-/servación en él por ocho siglos, gloriosa/manifestación, é insinuación de/ sus prodigios./ A expensas de la devoción./En Madrid:/ en la oficina de Ramón Ruiz./Año de 1797." (10 X 14 cms.), 94 pp.

Hasta la página 7 "El cordial esclavo/que la saca á luz, la dedica/ á la Señora misma á cuyo/ /culto se dirige." Continúa hasta la 35 con una interesante" Noticia histórica/ de la imagen de María Santísima/de la Varga." (1). Dicha "Noticia..." consiste fundamentalmente en una descripción sucinta de la imagen, siguiendo, tal y como lo indica su autor, la otra descripción que en su momento hizo en su Historia el R. P. Fray Gabriel de Cepeda, de la Orden de Predicadores, de la imagen de la Virgen de Atocha.

Según la descripción, se trata de una talla realizada en madera, posiblemente de cedro. "Su altura de tres quartas; su forma sentada sobre una silla, que descansa en un trono, ó peana de quatro dedos de altura: tiene al Niño sentado en la rodilla izquierda, muy pegado al corazón, y con admirable gracia, y misterio echa la Virgen su mano izquierda sobre el hombro del Niño, encaminando su diestra á abrazarle; el ropage de los dos es de primorosa y antiquísima escultura, todo dorado por defuera, encubriendo con él la Madre su calzado muy puntiagudo, y el Niño divino descubre como entre sandalias los dedos sagrados: en la Sagrada cabeza de la Imagen, se mira una corona de la misma madera de un dedo de alto, aunque cortado su remate como el respaldo de la silla..."

Sigue contando la historia de la imagen. Por los años setecientos y temiendo que pudiera ser profanada por el enemigo moro, decidieron ocultarla en uno de los muros de la villa (al igual que hicieron los vecinos de Madrid con su Virgen de la Almudena), dejando junto a ella una lámpara de plata encendida. Allí permaneció oculta y olvidada por espacio de ochocientos años. "Reynaba en España por los años de mil quatrocientos y veinte el Católico Rey y devotísimo de la Reyna de los Angeles Don Juan el segundo", cuando apareció la imagen gracias a la luminosidad de aquella lámpara con que los fieles de Uceda acompañaron a su Virgen y que milagrosamente permaneció encendida. Primeramente se apareció a un hombre sencillo, habitante del por entonces barrio de Los Patones, cuyo nombre era Juan de la Vara, que comunicó lo sucedido al resto del pueblo sin recibir aprecio en sus palabras. Posteriormente tuvieron lugar algunas nuevas manifestaciones luminosas a otras personas, con lo que se organizó una procesión hasta el muro del que provenían dichas luces y destellos, donde en un hueco hallaron la imagen. También en solemne procesión la llevaron a su antigua iglesia, que primeramente había sido mezquita mahometana hasta la purificación de la misma, efectuada por Alfonso VI (2).

Continúa el autor de esta "Noticia..." con algunos aspectos relacionados con el origen del nombre o advocación otorgada a la imagen. Anteriormente a la invasión de los moros -y según el autor de la Novena-, todas las imágenes de la Virgen llevaban títulos como el de Concepción, Asunción o Patrocinio, pero una vez pasado el tiempo y ocurridos los aparecimientos respectivos, dichas imágenes cambiaron su primitivo nombre por aquel otro que hace referencia a su lugar de hallazgo o a determinados portentos que siempre acompañan a este tipo de fenómenos. De aquí que la imagen de la Virgen de la Varga lleve ese nombre, puesto que varga equivale a cuesta (ya que en una cuesta se encontraba el muro en que permaneció escondida) (3) .

Fueron tantos los prodigios que llegaron a oídos del monarca Juan II, que la tomó como Patrona y Protectora en sus batallas (hacia 1430), de las que siempre salió victorioso, agradeciéndoselo a la Virgen con una disposición para perpetua memoria mediante la. cual, en su iglesia y en el día de la Octava de la Ascensión del Señor de todos los años, se hiciese una solemne festividad, cediendo ciertos derechos y emolumentos pertenecientes a la Corona y a toda la Clerecía de treinta lugares que abrazaba el arciprestazgo, para que asistiesen en cumplimiento de tan piadosa memoria.

Pasa seguidamente a ofrecer algunos datos más de personas destacadas que han manifestado devoción por la imagen de la Virgen de la Varga, como asi sucedió con el cardenal Cisneros, que fue su arcipreste y capellán cuando estuvo preso en Uceda por orden del arzobispo Carrillo, a la sazón gobernador de la Iglesia de Toledo. Refiere igualmente la historia del capitán Juan Vela de Bolea, ennoblecido por los Reyes Católicos y apreciado en la Sede Apostólica: se trata de su participación en la victoria conseguida por el emperador Carlos V cuando fue a Sajonia en busca del duque Juan Federico.

Vestido y con la espada en la boca, Juan vela de Bolea cruzó a nado, después de invocar a la Virgen de la Varga, el río Elba con el fin de cortar unas barcas, único asilo del enemigo. Igual ímpetu manifestó dicho militar en el asalto de la villa de Servana, en el castillo de Hedi, en la toma del castillo de San Quintín y en el castillo de Jatelo. También el arrojo demostrado en el incendio ocurrido en el monasterio de las Carmelitas llamado de Santo Tomás, junto a Groemia, diócesis de Veldue, donde, intrépido, se echó al fuego para socorrerlas (gracias a este hecho el Papa Pío V le concedió que trajese a España y a la iglesia de la Varga, de Uceda, las reliquias veneradas en el convento incendiado, de las santas Rufina y Nipola, que en la época en que se escribió la Novena que describimos aún existían y que fueron el origen del establecimiento de una solemne festividad en su honor).

Cuenta el autor de la "Noticia..." otro hecho acaecido al capitán de que hablamos. Corría el año 1590:

"Infestaba a esta tierra una horrible y monstruosa sierpe, no sólo asustando con sus ruidosos silvos, si también devorando, y siendo despojos de su voracidad quantos racionales e irracionales se la presentaban: a estos estremos pudo poner fin nuestro devotísimo e ínclito Capitán; pues prevenido de oraciones y súplicas fervorosas a su amantísima Imagen de la Varga, no obstante hallarse en edad muy avanzada, armado del inexpugnable escudo de su retrato, desafiando en campo raso a la serpiente horrible, invocando el dulce nombre de la Virgen, quedó la fiera por despojo del fuerte brazo de Bolea, y puesto término a tantos estragos: desentrañaron la monstruosa sierpe, que era del tamaño de un becerro anual, y colocaron en la Iglesia la cabeza, espinazo y alas, que tanto en el día acreditan su fiereza, como que sólo con auxilio superior pudo quedar por trofeo del brazo humano." (Págs. 28-29) (4).

Otra pequeña parte de la "Noticia..." se destina a referir los orígenes del templo nuevo a partir de la devoción que en la Virgen de la Varga depositaron los arzobispos de Toledo, cardenales Juan Martínez de Siliceo y el infante don Fernando. Dado el número de fieles, cada vez en aumento, la antigua iglesia románica quedaba pequeña, por lo que Siliceo decidió expedir cartas a todo su arzobispado (en la ciudad de Toledo, a dos de junio de mil quinientos cincuenta y tres) pidiendo con la mayor eficacia a todos sus párrocos que exhortasen a los fieles con el fin de que contribuyesen a la obra, concediéndoles indulgencias y privilegios y a la vez excitando a los cinco obispados sufragáneos.

Comenzóse a edificar, y cuando la obra iba por la mitad, gastado millón y medio de reales, perfeccionada su torre y la sacristía, al morir dicho prelado, faltó su continuación a pesar de las ansias de su sucesor el cardenal Infante.

Posteriormente y ya en 1785, instruido el cardenal Lorenzana en que declarase suprimidas las dos parroquias que siempre tuvo Uceda, de San Juan y Santiago, y deseosos de que se fabricase un solo templo, accedió a esta solicitud librando las órdenes oportunas, cuyas determinaciones fueron aprobadas por el rey Carlos IV.

Vuelve de nuevo a la tarea emprendida por Siliceo encomendando al doctor Plasencia, Vicario General de la ciudad de Alcalá, que pasase a la villa de Uceda con el fin de hacer un riguroso examen de los prodigios verdaderamente obrados por la milagrosa imagen de la Varga (en Toledo, a nueve de junio de mil quinientos cincuenta, por ante su secretario Cristóbal de Peregrina, documento que en 1797 -fecha de la Novena- se conservaba en el archivo parroquial de Uceda).

Finalmente, termina esta "Noticia..." con el relato de un milagro acaecido en 1460, en las guerras de Granada, y en la persona de Diego de Illescas, natural de Uceda, que cayó prisionero de los moros y trasladado a Orán fue encarcelado y cargado de cadenas. En tal estado se encontraba el día de la víspera de la festividad de la Virgen (15 de agosto), cuando de repente, por la noche, volviendo en si, se ve puesto en un camino con entera libertad, aunque con las cadenas. De tal forma que al día siguiente apareció ante la puerta del santuario con sus cadenas, que permanecieron como exvotos.

Llega hasta la página 35. Las dos que siguen constituyen una "Advertencia". La 38, una oración latina. El "Modo de hacer la novena" ocupa las páginas 39-40 y la novena, propiamente dicha, se extiende hasta la 91 y continúa hasta el final con los gozos:

GOZOS/A MARlA SANTISIMA/DE LA VARGA

Pues sois Vos Divina Esposa/nuestro Norte fiel y guia,/oidnos Virgen María/de la Varga, Madre hermosa.

A ti, Cándida Azucena,/y Sardonix Misterioso,/ Zafiro y Jacinto hermoso,/ nuestra aclamación se ordena;/y pues tu nombre resuena/con devoción fervorosa./Oidnos, etc.

Uceda, Pueblo afligido/del Mahometano rigor,/ qual otros busca favor/ entre el terror confundido;/clama con triste gemido/á Vos, Purísima Rosa./Oidnos, etc.

Entre peñas escarpadas/ha ocultado su Tesoro,/ antes que logre el vil Moro,/ver sus Aras profanadas; /lágrimas vierte ya heladas/ su amor y fe fervorosa./Oidnos, etc.

Ocho siglos (¡triste acento!)/en un muro colocada, / con maravilla extremada / formasteis, ó Reyna, asiento,/y una lámpara, (¡oh portento!) / te alumbraba misteriosa./Oidnos, etc.

El Cielo que nos privó/ de vuestra hermosa presencia,/ con prodigiosa excelencia/ después nos la concedió;/ á un devoto reveló/ vuestra morada dichosa./Oidnos, etc.

Niños, Ancianos y Mozos/publican con tierno llanto/ su gozo en su hallazgo, y tanto,/ que todos son alborozos;/ ya te conducen dichosos/ á tu Casa, Pura Rosa./Oidnos, etc.

Los leprosos que afligidos/ vagos buscan su remedio,/ y en su miserable asedio/ se ven del mundo abatidos,/ sanan clamando rendidos/ á tus pies, Reyna amorosa./Oidnos, etc,

Si entre lágrimas deshecho/ busca el Cautivo tu amparo,/con el prodigio más raro/ ve su fervor satisfecho;/ de entre prisiones estrecho/ le sacasteis poderosa./Oidnos, etc.

Ciegos, Cojos y Tullidos/y quantos míseros claman,/ si con fervor Madre os llaman/luego son de Vos oídos;/y pues hoy arrepentidos/os buscamos amorosa./Oidnos, etc.

Pues sois Vos Divina Esposa/ nuestro Norte fiel y guía./Oidnos, etc.

UN GRABADO DE NUESTRA SEÑORA DE LA VARGA

Conservamos, igualmente, un interesante grabado que representa a la Virgen de la Varga en su templete, según estaba en el altar de su santuario, acompañada de las imágenes de San José y San Isidro Labrador. No sabemos si dicho grabado es el que hizo don Antonio Ponz, según nos indica don Juan Catalina García López:

"Algunas de estas pinturas (de la iglesia) son del pincel de D. Antonio Ponz, autor del conocido Viaje por España, pero en esos cuadros de no afortunada composición y de color desabrido, se advierte que el erudito viajero y critico era un artista mediano. En los libros de cuenta de la iglesia se anota el pago de 1.720 reales a Ponz, maestro pintor de Madrid, por los cuadros de S.Juan y Santiago.

En los mismos libros, he visto la cuenta de lo que costó la lámina "nueva" de N.ª S.ª de la Varga y que es como sigue:

Por alinear la lámina....................................360.............reales
Por la plancha de cobre..............................120................."......
Por abrir la lámina D. Alfonso Bergar.........1.000..............."......
Por doce manos de papel...........................133................."......
Por estampar las 600 estampas.................108.................."..(6"

En el grabado puede leerse: "Retrato de N.ª S.ª de la Barga, según se venera en su nuevo templo de la villa de Vceda. Esta/ Imagen estubo oculta 800. años en el hueco de una muralla con la misma lamparilla que hoy tiene, sin apagarse en todo aquel tiempo. Están concedidas muchas indulgencias a los que rezaren/ una salve de rodillas delante de esta S.ª Imagen, ó la tragesen consigo."

___________

(1) La novena que estudiamos pertenece a nuestra colección. En la Biblioteca de Investigadores de la Provincia de Guadalajara, signatura C2A/15, existe un cuadernillo, con pastas postizas, titulado Noticia histórica / de / N.ª S.ªde la / Varga./ Ramón Ruiz / Madrid/ 1797, que corresponde a la primera parte de la que damos a conocer. Esta novena aparece mencionada en GARCIA LOPEZ, Juan Catalina.: Biblioteca de escritores de la provincia de Guadalajara y bibliografía de la misma hasta el siglo XIX. Madrid, 1899, pp. 739-740, n.º 1905. Muchas de las noticias que en ella se recogen deben estar basadas en la Historia de N.ª S.ª de la Varga de la villa de Uceda, por D. Bernardo Matheos, cura de la parroquial de dicha villa. 1728 (en ms.).

(2) Coinciden con estos los datos que ofrece GARCIA PERDICES, Jesús: Cual Aurora Naciente (Advocaciones marianas de la provincia de Guadalajara). Guadalajara, 1974, pp. 120-123, así como con los señalados por HERRANZ PALAZUELOS, Epifanio: Rutas Marianas de Guadalajara (Fiestas, Romerías, leyendas y tradiciones). Guadalajara, 1978, p. 216, de la 1.ª ed. (p. 244 de la 2.ª ed. Guadalajara, 1984) y LOPEZ DE LOS MOZOS J. Ramón: Notas de Etnología y Folklore de Guadalajara. Guadalajara, I.P.C.M.S., 1979, pp. 19-20 (Lugares comunes en la mariología de Guadalajara).

(3) Se trata de un femenino anticuado con significado de cuesta, recuesto, monte. Ver voz VARGA en BARCIA, Roque: Primer Diccionario General Etimológico de la Lengua Española. Tomo V. Barcelona, 1902, p. 407. El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, en su vigésima edición (última), Madrid, 1984, Tomo II, p. 1367, voz VARGA, indica para la primera aceptación: "(Del célt. herg, altura) f. Parte más pendiente de una cuesta".

(4) Para más datos del capitán Juan de Bolea ver CATALINA GARCIA, Juan (GARCIA LOPEZ, Juan Catalina): Memorial histórico español colección de documentos, opúsculos y antigüedades que publica la Real Academia de la Historia. Toma XLIII. Relaciones Topográficas de España. Relaciones de pueblos que pertenecen hoy a la Provincia de Guadalajara con notas y aumentos de...III. Madrid, 1905, pp. 364-366.

(5) Hace unos años se realizó una edición facsímil de la Novena que hemos comentado; con nuevas pastas color anaranjado y un grabado de la imagen: Novena / a la Santísima / Virgen María / de la Varga./ (imagen con orla ovalada).

(6) CATALINA GARCIA, Juan: Catálogo Monumental de la Provincia de Guadalajara. Madrid, 1906. T. II, nota 7 de Uceda. (Manuscrito en la Real Academia de la Historia).