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EXPRESIONES DE FOLKLORE VALLISOLETANO

PANIZO RODRIGUEZ, Juliana

Publicado en el año 1988 en la Revista de Folklore número 88.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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El último día del año, a las doce de la noche, rezan algunas ancianas En Barcial de la Loma, la siguiente oración:

LAS DOCE PALABRAS REDOBLADAS

La primera palabra: A la una, más claro el sol que la luna. Amigo mío, di las dos; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las tres; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las tres, las tres Marías. Las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las cuatro; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las cinco, amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las seis; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las seis, los seis mandamientos, las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las siete; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las siete, los siete coros de ángeles, las seis, los seis mandamientos, las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las ocho; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las ocho, los ocho gozos, las siete, los siete coros de ángeles, las seis, los seis mandamientos, las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las nueve; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las nueve, los nueve meses, las ocho, los ocho gozos, las siete, los siete coros de ángeles, las seis, los seis mandamientos, las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las diez; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las diez, los diez mandamientos, las nueve, los nueve meses, las ocho, los ocho gozos, las siete, los siete coros de ángeles, las seis, los seis mandamientos, las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la lupa.

Amigo mío, di las once; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las once, las once mil vírgenes, las diez, los diez mandamientos, las nueve, los nueve meses, las ocho, los ocho gozos, las siete, los siete coros de ángeles, las seis, los seis mandamientos, las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una, más claro el sol que la luna.

Amigo mío, di las doce; amigo tuyo no, de Dios sí, las diré que las sé muy bien. Las doce, los doce meses, las once, las once mil vírgenes, las diez, los diez mandamientos, las nueve, los nueve meses, las ocho, los ocho gozos, las siete, los siete coros de ángeles, las seis, los seis mandamientos, las cinco, las cinco mil vírgenes, las cuatro, las cuatro témporas, las tres, las tres Marías, las dos, las dos tablas de Moisés, donde Cristo, nuestro bien, puso los pies para entrar en la casa santa de Jerusalén.

A la una más claro el sol que la luna.

Al adorar al Niño Jesús, el día de Navidad, el primer día del año y el día de Reyes las señoras mayores rezan la siguiente oración:

¡Oh, Jesús Nazareno! para ti todo mi amor, este beso que te entrego, guárdalo en mi corazón

CANCION DEL AGUINALDO

En los primeros decenios de nuestro siglo, el día de Reyes, los niños del pueblo iban a varias casas a pedir el aguinaldo y entonaban esta canción:

Aguinaldo pedimos, señora,
para el niño que está en Belén,
torreznicos y longanicicas,
y otras cosas que nos dé.

Informante: Jacinta Herreras. Edad 85 años.

Recopilado en Barcial de la Loma (Valladolid), el día dos de enero de 1988.