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Extremadura en la encuesta del Ateneo de 1901.
El caso de la comarca de Trujillo.

DOMINGUEZ MORENO, José María

Publicado en el año 1988 en la Revista de Folklore número 90.

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EXTREMADURA ANTE EL CUESTIONARIO

En el año 1901 apareció la más famosa encuesta sobre temas folklóricos de cuantas han sido publicadas en España. Su título respondía a información promovida por la Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Madrid, en el campo de las costumbres populares y en los tres hechos más característicos de la vida: el nacimiento, el matrimonio y la muerte. El amplio cuestionario incluye 159 preguntas, distribuidas entre los tres apartados: nacimiento, 28; matrimonio, 78; defunción, 53. Los redactores, miembros de la citada sección del Ateneo, fueron Rafael Salillas (presidente), Julio Puyol (vicepresidente), Constancio Bernaldo de Quirós, Enrique García Herrero, Guillermo Pedregal y Rafael Camarón.

Todos los corresponsales del Ateneo en las provincias recibieron el cuestionario, contestando a él personalmente o por medio de colaboradores (sacerdotes, médicos, abogados, notarios, estudiantes...) de las distintas localidades o comarcas. El número de pueblos que respondieron a la encuesta, según los últimos datos, se estima en 357, muy por encima de los que contabilizaran Hoyos Sáinz (1) y Lisón Tolosana (2). Muchas veces bajo la rubrica de una población concreta, así como de la de "varios", se incluyen una serie de núcleos con nominación propia, por lo que el número de las localidades de las que se poseen datos puede llegar a dos mil. Un ejemplo sirve de apoyo a cuanto señalamos. De la provincia de Salamanca, según el recuento de Luis de Hoyos (3), se recibieron en el Ateneo las contestaciones de once poblaciones. Pero por un estudio monográfico reciente dedicado a la región (4), sabemos que las localidades que aportaron datos a la encuesta son casi cincuenta, a los que deben añadírsele los generalizables a doce comarcas que, en caso de desglosarse, darían una cifra mayor. Entre .las respuestas al interrogatorio dadas por la provincia de Salamanca, como luego se verá, hay datos o, mejor aún, fichas completas que se refieren a áreas de Cáceres (5) , sin que estas aportaciones foráneas hayan sido tenidas en cuenta a la hora de los recuentos provinciales de la Información del Ateneo.

Por lo que atañe a Extremadura, el número de localidades que enviaron el cuestionario a la Sociedad madrileña, siempre según Hoyos Sáinz, es de 16. De ellas 9 corresponden a Cáceres y 7 a Badajoz. Posteriores revisiones efectuadas vienen a incrementar ligeramente la cifra: diez son las poblaciones que contestaron por Cáceres y nueve las que lo hicieron por la provincia pacense. Los nombres de estas localidades y el número de las respuestas son los que siguen:

Nacimien. Matrim. Defunc. Total

Alcuéscar 18 32 21 71
Cáceres 9 12 5 26
Casar de Cáceres 5 - - 5
Garrovillas 11 11
Guijo de Coria 5 13 12 30
Guijo de Santa Bárbara 22 59 37 118
Hervás 15 44 27 86
Las Hurdes 13 29 20 62
Malpartida de Plasencia - 12 - 12
Mata de Alcántara 17 42 19 78
Varios. 10 15 11 36

Total Provin. de Cáceres 114 258 163 535

Azuaga 1 - - 1
Bada.ioz 4 7 - 11
Cabeza del Buey 7 36 16 59
Castuera 14 48 23 85
Jerez de los Caballeros. 3 - - 3
LLerena 22 25 24 71
Maguilla 2 4 53 34 111
Villanueva de la Serena - 1 - 1
Villarreal - - 2 2
Varios - - 1 1

Total Provin. de Badajoz 7 5 . 170 100 345

Totales Extremadura 189 428 263 880

Hoy resulta imposible conocer cuántos fueron los ateneistas provincianos que recibieron el interrogatorio, pero lo que sí está claro es que solamente un porcentaje muy bajo fue el que se tomó la molestia de cumplimentarlo y de devolverlo a la sociedad emisora. Don Luis de Hoyos se hace eco de esta desidia cuando afirma que el único peligro de los cuestionarios, en España verdaderamente exagerado respecto a los demás países de Europa, es el de la atonía o egoísmo estéril de los que los reciben para no contestarlos..., y, por consiguiente, la eficacia de los cuestionarios en Bélgica y Francia hay que reducirla en España al del uno por mil, como experiencia ajena y propia, que desde el del Ateneo, a principios de siglo hasta el momento actual, podemos afirmar" (7). Gracias a la obra de Rafael Salillas La fascinación en España (Brujas-Brujerías-Amuletos) (8), basada en la encuesta del Ateneo, se ha podido "redescubrir" buen número de informadores de todas las regiones, entre los que no faltan extremeños. De entre estos últimos conocemos a Rafael García-Plata de Osma (Alcuéscar), Publio Hurtado y Manuel Jiménez Aguirre (Cáceres) , José González Castro (Guijo de Santa Bárbara), Sergio Pesado Blanco (Hervás y Las Hurdes), Joaquín Echevarri (Llerena), Juan Bermejo (Maguilla) y Francisco Fernández Cabrera (Mata de Alcántara). La identificación no ha sido posible en los casos de los informantes de Garrovillas, Guijo de Coria, Malpartida de Plasencia, Azuaga, Badajoz, Cabeza del Buey, Jerez de los Caballeros y Villanueva de la Serena.

En la anterior relación salta a la vista que faltan poblaciones de cierta entidad tanto por el número de habitantes como por el nivel cultural en el que se desenvolvían a principios de siglo. Buena muestra de ello, por citar unos ejemplos, son Mérida, Almendralejo, Fregenal de la Sierra, Plasencia, Valencia de Alcántara, Coria y Trujillo. No creo que tales núcleos carecieran de corresponsales o socios del Ateneo de Madrid, sino que me inclino a aceptar que los allí existentes recibirían el cuestionario y que, por el motivo que fuere, no lo contestaron. Uno de estos apáticos a remitir el cuestionario cumplimentado parece que fue José María Gabriel y Galán, ya que, según se deduce de una carta enviada por el profesor salmantino don Luis Maldonado a Rafael Salillas, el poeta de Frades de la Sierra (Salamanca) y residente en Guijo de Granadilla (Cáceres) llegó a tener en sus manos el interrogatorio. He aquí la parte de la misiva que alude al hecho:

Puede usted ayudarme escribiendo (y perdone usted la molestia a cambio del buen efecto que produce), a don Baldomero Gabriel y Galán, abogado del Estado en Salamarca... Es íntimo de Unamuno y mío; pero muy tumbón, y la carta de usted podría más que nosotros. Tiene ya el cuestionario, y me ha prometido hacer algo. Háblele usted también a su hermano don José María, que vive en Guijo de Granadilla (Cáceres), y puede hacer mucho de allí y de aquí (9).

Ninguno de los dos hermanos contestaron al interrogatorio, como tampoco contestaron por lo que concierne a la región extremeña, sin imitar los ejemplos de Publio Hurtado y de García-Plata de Osma, el ateneista Mario Roso de Luna y los entonces colaboradores de la Revista de Extremadura, cuales Daniel Berjano, Francisco Javier Sancho y otros, que con toda seguridad fueron conocedores de la Información. Mas no nos importa sobremanera, pues basta con constatarlo, ni el nombre ni el número de los remisos. Lo que en realidad nos interesa es lo que la encuesta aporta cuantitativa y cualitativamente para el conocimiento de la sociedad española, ahora concretizada en Extremadura, de principios de siglo.

Las respuestas de las provincias fueron remitidas al Ateneo para su recuento, ordenación o clasificación y custodia. El recuento arrojaría la siguiente cifra: 8.500 papeletas sobre la parte relativa al nacimiento, 20.000 acerca del matrimonio y 15.000 alusivas a la muerte y al entierro (10). En un primer momento, Luis de Hoyos, al que debemos esta información, había dado la cifra de 3.500 papeletas de nacimiento (11), pero este error fue subsanado por él mismo en posteriores publicaciones (12). El conjunto de respuestas arroja un cómputo de 43.500 papeletas.

Todo el material procedente de la encuesta, que se hallaba en los locales del Ateneo de Madrid, se perdió, posiblemente, durante la guerra civil. Sin embargo, aquellas papeletas se cree que en su totalidad habían sido copiadas literalmente y llevadas al Museo Etnológico, de donde gran número de ellas se perdieron o, mejor aún, desaparecieron al no ser devueltas por algunas de las personas que las utilizaron. De las 43.500 fichas contadas por Hoyos Sáinz en la actualidad sólo existen, según Carmelo Lisón (13), 18.870 papeletas, con lo que el número de perdidas asciende a 24.630, equivalente a un 56,6 por ciento del conjunto de las recibidas. La distribución de las fichas que quedan es la que sigue: nacimiento, 4.273; matrimonio, 9.128; muerte, 5.312. Ello supone que únicamente se conserva el 50,2 por 100 del primero de los apartados; el 45,6 por 100, del segundo, y el 35,4 por 100, de la tercera de las divisiones de la encuesta, siempre en relación a los datos suministrados por Luis de Hoyos. La magnitud del expolio de fichas queda de manifiesto a través de las cifras expuestas, alcanzando proporciones insospechadas en la última sección. De su apartado E, el enunciado como "Culto a los muertos", no se posee en la actualidad ni una sola papeleta. No obstante, podemos conocer el contenido de algunas de las fichas desaparecidas, tanto de ésta como de las otras dos secciones, gracias a los estudios que teniendo por base el material del Ateneo realizaron Rafael Salillas (14), Luis de Hoyos Sáinz (15) y Enrique Casas Gaspar (16).

La mayor cantidad de respuestas en el cómputo general de la Península corresponden al Matrimonio, seguido de la Defunción. La sección de Nacimiento es la que recibió un menor porcentaje de contestaciones. El número de respuestas tiene que ver lógicamente con la cantidad de preguntas que contiene cada uno de los apartados de la Información, superiores en los dos últimos, así como con el carácter público o privado de los rituales sobre los que ha de responderse, sin olvidar tampoco la personal condición del encuestado, siempre varón, y, por consiguiente, menos familiarizado con prácticas, como las natalicias, más propias del mundo femenino y en ocasiones consideradas tabú para el otro sexo. El porcentaje indicado anteriormente se repite en la misma proporción en las fichas que se enviaron desde Extremadura y que se conservan en la actualidad. Del total de 880 fichas (345 de Badajoz y 535 de Cáceres), 189 corresponden a Nacimiento (75 y 114),428 se refieren a Matrimonio (170 y 258) y 263 responden a la sección de Muerte (100 y 163).

EL CASO DE TRUJILLO y SU PARTIDO

Muy pocas son las comunidades y provincias que hasta la fecha han publicado las papeletas del Museo Nacional de Etnología correspondientes a sus demarcaciones geográficas. De Andalucía y de Salamanca se han reproducido la totalidad de las fichas, mientras que de Asturias y de Santander únicamente se han copiado las respuestas dedicadas a la primera de las secciones; es decir, el nacimiento. Puesto que en el Museo Etnológico existe una doble ordenación de las fichas, atendiendo a los aspectos temáticos y geográficos, el guiarse por lo último para la copia de papeletas de una zona concreta ha facilitado el trabajo de los "recolectores". Además, cada ficha lleva un encabezamiento en forma de numeración o signatura para indicar su contenido, así como la región, la provincia y la localidad desde la que se contesta una determinada pregunta.

Los encuestadores del Ateneo dividieron a España en 15 regiones, designándolas con un número base que va del 1 al 15. Cada provincia es señalada con un guarismo que se coloca como exponente del número base de la región. Así a Extremadura le corresponde el número 12. Al estar conformada sólo por un par de provincias, Cáceres vendrá indicada por el guarismo 1 y Badajoz por el 2. Consecuentemente, las respuestas cacereñas estarán reseñadas con el 121 y las pacenses con el 122. A esta cifra seguirá, entre paréntesis, el nombre de la población y, ya fuera de éste, el número que tal localidad hace entre las que enviaron respuesta de una provincia. Sin embargo, la cosa no es tan fácil y se complica sobremanera cuando nos percatamos que hay fichas cuya respuesta se extiende más allá de la población reseñada en el encabezamiento, abarcando a comarcas, a provincias e incluso a regiones enteras. y en ocasiones las signaturas de las fichas lo único que hacen es referirse a la localidad desde la que se contestó, sin que la respuesta aluda para nada a esa población y pudiendo estar el núcleo de referencia en otra provincia. Estos son puntos a tener en cuenta por los colectores parciales de la Información, pues no basta con reproducir las fichas con una determinada numeración, sino que se han de repasar todas las del activo a la búsqueda de posibles papeletas que incluyan información sobre el área que se pretende investigar, so pena de que el trabajo resulte a todas luces incompleto.

Si nos detenemos en la provincia de Cáceres, rápidamente nos percatamos de la importancia de cuanto decimos. En una recopilación de las fichas encabezadas con la numeración 121 nunca encontraremos alusiones directas a una de las zonas cacereñas más ricas en respuestas de las que se conservan en el Museo Etnológico. La zona en cuestión es la que en las fichas correspondientes se señala como "partido de Trujillo". Todas las informaciones de la comarca trujillana se hallan entre las papeletas que pertenecen a la provincia de Salamanca y casi siempre bajo la signatura de 33 (Sierra de Béjar) 6.

En el recuento por nosotros efectuado se contabilizan 41 fichas, repartidas de esta manera: ocho en la sección de Nacimiento, veintidós en la de Matrimonio y once en la de Defunción. En su conjunto equivale a casi un ocho por ciento del total de las respuestas que se conocen como enviadas desde la provincia de Cáceres. Pero, además de por su número, la importancia de estas fichas trasvasadas está en que su contenido pertenece a un área geográfica, el sureste de Cáceres, sobre la que se desconocían datos específicos en la encuesta de 1901. Las papeletas cotejadas mencionan numerosas veces el partido de Trujillo y especificando, en ocasiones, dentro de él a la población (=ciudad) de Trujillo y a los pueblos de Madroñera y de Puerto de Santa Cruz. Cuando no se concretiza, cuando aparece el partido de Trujillo como tal, es seguro que nos hallamos ante una costumbre generalizada dentro del espacio que entonces y hoy constituye la unidad geográfica y política, y, por consiguiente, aplicable a todos los núcleos que lo conforman: Aldeacentenera, Aldea de Trujillo, Conquista de la Sierra, Deleitosa, Escuriel, Garciaz, Herguijuela, Ibahernando, Jaraicejo, La Cumbre, Madroñera, Miajadas, Plasenzuela, Puerto de Santa Cruz, Robledillo de Trujillo, Ruanes, Santa Cruz de la Sierra, Santa Marta de Magasca, Torrecilla de la Tiesa, Trujillo y Villamesías.

Actualmente sabemos, lo que ya es una suerte, el nombre del informante del partido de Trujillo. Este es Filemón Blázquez, y su lugar de residencia en el momento que se realizó la encuesta era el pueblo de Fuentes de Béjar (Salamanca). En sus fichas informa también de esa localidad, de la población de Béjar y en general de la Sierra de Béjar, amén de aportar algunos datos sobre otras comarcas y pueblos salmantinos y de Extremadura. Este informador, como él mismo especifica en la ficha II a.c., residió cinco años en el partido judicial de Trujillo, seguramente en la capital del mismo, entre 1891 y 1896, volviendo en la última de las fechas al mencionado pueblo serrano.

El profesor de Derecho Civil de la Universidad de Salamanca don Luis Maldonado fue el que recibió el encargo de Salillas de contestar a la encuesta del Ateneo en aquella provincia. Su conocido interés por la cultura popular, así como su amistad con Julio Puyol, uno de los promotores y colaborador de la Información, motivaron fuertemente a Maldonado, quien acabó implicando en la empresa a los catedráticos Unamuno y Dorado Montero, a sus alumnos del primer curso de Derecho Civil y a otros profesionales (médicos, abogados, sacerdotes...) repartidos por toda la provincia salmantina. El entusiasmo por la encuesta le lleva igualmente a la localización y recomendación al Ateneo de Madrid de posibles corresponsales de las provincias de Cáceres y Zamora (17). Gracias al celo puesto por Maldonado, hoy puede decirse que el conjunto de las respuestas de Salamanca es de los más extensos, completos, exhaustivo y mejor tratados científicamente de cuantos en la actualidad existen en el Museo Etnológico. Se nota en Luis Maldonado un cierto rechazo a lo que significa división política o administrativa, no coincidente obligatoriamente con una división etnográfica, y no duda en remitir al Ateneo, aunque sea con signatura de Salamanca y, por ello, identificadora del corresponsal, respuestas alusivas a costumbres de otras provincias. Maldonado busca personas capacitadas para contestar al interrogatorio, sin importarle que las aportaciones sean de allí y de aquí. Desde esta perspectiva y contando con el particular tratamiento que el citado profesor salmantino da a la encuesta, comprendemos el porqué de la inclusión de respuestas referentes al partido de Trujillo en las fichas de la Sierra de Béjar. Con toda seguridad, Maldonado, al solicitar la colaboración de Filemón Blázquez, le anima a que exponga los datos que él conoce de ambas provincias: Cáceres y Salamanca.

Por la información que aporta al cuestionario, poco es lo que se puede deducir respecto al redactor del partido de Trujillo. Por el tratamiento legalista que da a algunos aspectos del interrogatorio (adopciones, testamentos...), hace que veamos en Filemón Blázquez algo más que un simple estudiante de primero de Derecho. Es muy posible que estemos ante un funcionario, tal vez ante un secretario de Ayuntamiento o notario, que años atrás hubiera pasado por las aulas de don Luis Maldonado. A lo largo de las fichas se observa una gran formación y unos dotes de observación muy por encima de la mayor parte de los informadores de Salamanca. Filemón Blázquez, cuando escribe sobre costumbres trujillanas, nos presenta la exposición que, hace una persona foránea sobre comportamientos que a él le sorprenden y que, sin embargo, resultarían carentes de interés, pasándolos por alto, a quienes estuvieron familiarizados con ellos. Al mismo tiempo sirven de punto comparativo con costumbres similares del ciclo de la vida recogidas por el mismo informante en la Sierra de Béjar, región con grandes paralelismos etnográficos con la Alta Extremadura.

La importancia de las fichas que a continuación presentamos sobre el partido de Trujillo se manifiesta en el contenido de las mismas. Ellas nos dan a conocer maneras del ser y del sentir de una comarca cacereña escasamente estudiada desde el punto de vista folklórico. El carácter histórico de la encuesta es algo que siempre ha de tenerse presente por cuanto puede suponer para análisis comparativos con recopilaciones posteriores (18) y que nos permitirán conocer, amén de otras singularidades, el grado de "degeneración" de las costumbres. Este es un proyecto que llevaremos a su realización en un futuro.

LA ENCUESTA (19)

I. NACIMIENTO.

I.B.) Gestación.

I.B.b) En Béjar aún existe la costumbre de dar a la embarazada todo cuanto pida, pues si tal cosa no hacen, creen que en el que nazca puede salirle el antojo, y así, si se antojan fresas, nacería con una fresa, aceitunas, uvas, conejos, sandía, y si se ven algunos con manchas en la cara o con lunares dicen que es causa de eso. Lo mismo sucede en Fuentes de Béjar y otros pueblos del partido, donde creen mucho en agüeros y hechicerías, en saludadores, y en Madroñera (Cáceres) en duendes y brujas. En estos sitios he oído decir que han ido al curandero A o B y que sólo con mirarlas las curó; esto es más general en mujeres que en hombres, aunque también lo creen éstos. En Madroñera (Cáceres) sucedió lo siguiente: Una saludadora llegó al pueblo en ocasión de que un perro estaba hidrófobo y había mordido a un joven; consultan con el padre de la saludadora y éste hace varias preguntas para enterarse y la dicha estaba en otra habitación contigua para enterarse de todo; vuelven y les dice cuanto había oído, y ellos creyeron que lo sabía por gracia y les sacó cuanto pidió y no hizo más, ni la curó.

I.B.c) Tanto en Béjar como en los pueblos circunvecinos y en el partido de Trujillo (Cáceres) dicen y creen que si se mueve el vientre a los tres meses, o si carga más a un lado que a otro, será niño. Si echa el pie derecho al andar o subir escaleras es niño también. Si nace de pie, afortunado, sin duda por lo raro que es esto. Si llora en el vientre, saludador. Si tiene una cruz en el paladar, adivino. Si nace en martes, mala suerte. Si en agosto, agostizo. Si en diciembre, buena suerte. En el partido de Trujillo creen que las fases de la luna influyen en el estado de salud, y así dicen: "Estoy peor porque he cogido la luna." Otras muchas supersticiones y agüeros, como el ser trece a la mesa, que dicen indica mala suerte, y si así sucede hay quien se marcha; al verterse el vino a la mesa, que indica alegría; si se sueña con toros, indica aguas; si entra una mariposa negra creen que ocurre alguna desgracia en la familia, y si blanca, indica buena suerte. Si el día de la Purificación, la Virgen entra en la iglesia con la vela encendida, que ha de ser año abundante de cosechas, y si no, malo.

I.C.) Alumbramiento.

I.C.a) En casi todos los pueblos anteriormente mencionados hay algunas mujeres, llamadas comadres, que tienen práctica y se las avisa para tales casos, se las agasaja; éstas tienen la obligación de ir a vestir al niño el día del bautizo, ponerle los adornos en el traje, y el día de salir a misa tienen que ir a misa con la madre y la madrina; se le da buena comida y una libra de chocolate. Cuando es necesario, también hacen este oficio los hombres. aunque no todos sirven para ello.

I.C.c) Si nace con la cruz en el paladar, será saludador (el que puede pasar una plancha malvada por la lengua sin dolor ni quemadura y curar la rabia, las verrugas y los cocos de los ganados); si nace el día del Mandato (Viernes Santo), mientras el sermón de Pasión. será zahoril (zahorí) y podrá descubrir lo que haya bajo la tierra; si nace de pie, será señal de buena suerte; si de cabeza. lo contrario, y si habla o grita en el vientre de su madre, será santo siempre que la madre guarde el secreto del hecho, o será poeta (adivinador de lo que existe en la bóveda estrellada y de los meteoros atmosféricos).

Existe también en algunos pueblos la superstición de que los mellizos nacen con la virtud de curar el torzón a las personas y animales que lo padezcan, ya sea braceándolos (pasando el brazo por el vientre), ya sea montando sobre ellos o poniendo los pies en el vientre cuando se trata de personas. diciendo "yo soy mellizo".

Pero esta superstición está tan desacreditada en lo que toca a las personas, que cuando hay una que padece mal de vientre, suele decírsele en tono de broma: "Ven acá que te cure, que los mis pies son mellizos,".

I.C.d) Hacen mal de ojo algunas viejas. sobre todo las aprobadas como brujas, y los tuertos que miran en ayunas. También se dice que para ser víctimas del mal de ojo es necesario estar en ayunas.

Contra el mal de ojo se pone a los niños higas, evangelios, la regla de San Benito, la uña de la gran Bestia (¿jabalí?), y, sobre todo, reliquias antiguas; para que les nazcan bien los dientes, una carrillera (maxilar) de erizo, y una cabeza de víbora para evitar, en chicos y en grandes, la erisipela. Claro está que no todos usan de todos los amuletos antedichos; pero el uso es general, y raro es el niño, sobre todo en los pueblos, que no lleva colgados del fajero evangelios, higas o relicarios.

El efecto del mal de ojo, que se pretende evitar con el uso de amuletos, es el de que los niños se desmedran poco a poco, se les cae el pelo, a veces se caen bajo la cama y en todo caso se ponen a punto de morir.

I.C.e) En todos los puntos mencionados, a la parida se le prodigan toda clase de cuidados; a los tres días come gallina, carne y jamón. En los días anteriores, caldo. Se levanta un poco a los cuatro días, y en Béjar y su comarca y en el partido de Trujillo no salen ni a la puerta de casa sin haber salido a misa; y si esto no hace, no es bien mirada aquella persona. Algunas, pocas, están sin salir los cuarenta días; aquel día, con el niño y la madrina muy majas, o sea con la mejor ropa, visitan a los parientes y conocidos. Hay la costumbre de llevar al señor cura una vela pequeña, una gallina y un poco de lienzo, ya va desapareciendo esta costumbre, y si es algo acomodada la persona, manda cantar misa y una Salve a la Virgen.

I.D.) Bautizo.

I.D.b.a'.2) Respecto del traje del recién nacido, claro está que varía mucho según la clase social, la posición económica y hasta la población en que habitan los padres. En la ciudad y en las principales poblaciones de la provincia, sobre todo entre gente acomodada, el traje es el usado por la clase media en España; aun en los pueblos se va perdiendo el traje típico...

I.D.b.a'3) En todos los pueblos mencionados he observado que hay la costumbre de poner el nombre del Santo del día y el del padrino. Si hay alguna persona recién muerta, como padre o abuelo del niño, a éste se le pondrá el nombre de aquéllos. Acostúmbrase a llamar el del padrino si unen íntimas relaciones y si no el del Santo del día. Es de común acuerdo el poner el nombre, pero aún se conserva la costumbre de que sea el padre el que lo tiene que decidir. Los más comunes son: Juan, Pedro, José, Manuel, María, Francisco y otros.
II. MATRIMONIO.

II. A) Noviazgo.

II. A. b. 3) Como en los pueblos las relaciones son más estrechas, de ahí que no se tenga que acudir a ningún medio para captarse la voluntad de ningún hombre o mujer, porque en seguida se sabe con una conversación, un cantar o una mirada, y lo único que hacen es el afanarse por hacerlo todo mejor que ninguno o ninguna, para así tener más probabilidades.

En Trujillo, Béjar y Salamanca ya hay que hacer lo que llaman el oso; o sea, en ir detrás de la joven que se quiere conquistar, o a un lado y a cierta distancia y dirigirse mutuamente miradas penetrantes que hacen despertar ese sentimiento que ha de unirlos después y hacerles felices. Hay algunos que por sus habilidades se captan las simpatías de las jóvenes o viceversa, como bailando bien, teniendo buena letra, etc. Para desprenderse de ellos, o bien provocando algún altercado o apareciendo a la hora señalada, u otras cosas parecidas.

II. A. c) No hace doce años que en Béjar un hombre no podía ni aun poner la mano Como en broma en una mujer, y hasta casos se dieron de castigar la misma joven de hecho al que se propasaba a tal cosa, acción que me gustó verla. Mas en este tiempo, es decir, hace unos once años, marcho al partido de Trujillo y observo que las jóvenes no eran recatadas, y esto me escandalizó y me acordaba mucho de lo que había visto en Béjar; allí el desenfreno hacia la lujuria es grande, y está todo corrompidísimo, hasta niños de doce años darse señas y contraseñas para este fin. Así es que por esta causa la pérdida de la virginidad es muy frecuente. A los cinco años vuelvo a Béjar y encuentro aquello corrompido, y ya cuanto en el terreno que había estado lo veo aquí, pero es más mi asombro al saber que en los pueblos del partido ocurría lo mismo, creyendo que, como pueblos, no se habían contaminado, pero sí hay jóvenes, no muchas, de mal vivir, y es más todavía, el adulterio. En resumen, que la inmoralidad cunde por todas partes y que no se encuentra un pueblo que no esté corrompido y que, tanto en los anteriormente citados como en el partido de Vitigudino, la pérdida de la virginidad es frecuente, y en caso de anunciarse por medio del embarazo, es cuando constituye pérdida para casarse, y sobre este particular hay un poco más delicadeza en el partido de Béjar; allí no son los casos tan frecuentes, suele suceder uno cada dos o tres años. En tal caso no encuentran con quien casarse, haciéndolo por fin con el peor del pueblo. Hay costumbre de que la joven que se encuentra encinta no vuelve a salir de casa, para no dar escándalo. Sucede con alguna frecuencia que algunas se casan con mucha precipitación, en cuyo caso ya se sabe por lo que puede ser.

II. A. d) En las poblaciones, no. En los pueblos de los partidos mencionados, sí, porque como son pequeños, todos están ligados y casi todos son parientes. Con bastante frecuencia se observa el matrimonio entre primos hermanos, y esto me ha demostrado la experiencia que no son buenos y que no gozan de salud, o que los hijos son defectuosos.

II. A. e) En el Carnaval suele ser el tiempo de ello; por lo demás, no hay regla fija.

II. A. g) En las poblaciones ya dichas hay dos medios. Una vez que ya se ha hecho el oso y que presagian un buen éxito, se acercan en la mejor ocasión a ella y, cortésmente, le hacen la declaración amorosa. Esta ocasión puede ser cuando salga de paseo o algún recado, o en el baile, y si no hay estas ocasiones, o el pretendiente es tímido, por medio de cartas, a las que suele contestar ella con sí o no. En los pueblos no sucede eso; hay algunos (de estos hay pocos) que son muy tímidos y no exteriorizan su amor, y al llegar a la joven se sobrecogen y experimentan cierto rubor y, como dicen ellos, les golpetea el corazón, y a propósito de esto dicen que uno dijo a un amigo: "Mira, mi novia; pero cállate, que no lo sepa." Lo que ya demuestra que él sentía por ella cariño, pero no podía exteriorizarlo ni manifestarlo. Por lo demás, hay muchos que con sólo frecuentar la casa y bailarla todos los bailes y entablar conversación, basta. Creo son pocos los que hacen declaraciones amorosas.

II. A. h) En el partido de Trujillo el novio tiene que ir detrás de la novia después de misa hasta su casa. Una vez en un portalillo que tiene a derecha e izquierda un poco hecho para este objeto y cuyo portal es capaz de contener en cada poyo dos personas nada más, y que está cubierto con una bóveda en forma de arco, se sientan a conversar como una hora; después de comer, tiene que rondar la puerta para, si sale al rosario, acompañarla. Al salir de paseo van juntas las jóvenes unidas del brazo y ellos detrás, y en el baile se sientan junto a ellas. Por las noches las acompañan a casa y se despiden en el portal. Durante los días de hacer, las ocasiones de verse son por las mañanas al ir a sus ocupaciones, hora que ellas van a por agua, y de noche en hilanderos, en tiempo de invierno, y en la puerta, en tiempo mejor. En las poblaciones de Extremadura y Andalucía es muy general el hablar desde la reja. También son muy frecuentes las serenatas y canciones que ellos mismos cantan. Los regalos suelen hacerse el día del santo de cada uno y en Pascua.

II. A. j) Por lo que antecede se observará que, especialmente en los pueblos, no se atiende a las condiciones físicas ni morales del novio, ni al cariño que se puede profesar, sino al interés. En las poblaciones es donde los matrimonios se efectúan por amor, basado éste en las condiciones físicas de los novios, bien de ella o de él, o bien en las morales. La edad más general es de 22 a 25 años.

II. A. k) En el partido de Béjar y Trujillo, el novio tiene que regalar a la novia el vestido de boda, tanto interior como exterior, y ella a él, lo interior y alguna otra cosa; esto, por lo regular, es hecho con mucha anticipación y más esmero por ella. En las poblaciones suele estar expuesto al público el traje de ella en algún comercio, como asimismo las ropas de las camas, sin duda por la obra del bordado.

II. D) Boda.

II. D. b) En el Puerto de Santa Cruz (Trujillo) y en todo su partido, el día antes de la boda se reúnen las dos familias en casa de la novia a hacer inventario, y dos mujeres tasan la ropa, y dos hombres, los bienes como ganado, fincas, etc. Todas las familias comen aquel día en casa del novio, y por la tarde los jóvenes, previa invitación, tienen que ir a poner la casa a la que han de ir a vivir. Una vez reunida la comitiva en casa de la novia, cogen las sábanas, colchas, manteles, en fin, todo, y los exhiben por todo el pueblo, y al terminar lo colocan todo en casa, estando abierta toda la tarde y el día siguiente para cuanto quieran verlo, y a esto acude todo el pueblo, unos mozos ayudan a colocar la cama y a llevar lo de más peso, como catres, baúles...

Cuando van procesionalmente por las calles, cantan cualquier cosa y la