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LAS DANZAS DE ARMAS EN LA RIOJA

QUIJERA PEREZ, José Antonio

Publicado en el año 1989 en la Revista de Folklore número 104.

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INTRODUCCION
Las danzas de armas en el marco geográfico riojano se ven inscritas a unos ciclos de danzas más complejos con la intervención de «otras herramientas» de danza diferentes, tales como palos, arcos, etc. No tenemos noticia de la existencia en el presente o en el pasado de danzas de armas no integradas en estos ciclos.

Se trata de danzas invariablemente interpretadas por hombres que forman parte de los grupos de DANZADORES. La presencia de mujeres en todos estos números musical-coreográficos es muy reciente, tan sólo de hace un par de décadas a esta parte, y tiene su origen en motivaciones sociales presentes, la emigración, etc.

Antes de introducirnos de lleno en el tema de las danzas de armas en La Rioja es necesario efectuar algunas precisiones referentes a las herramientas que para estas danzas se están utilizando hoy en día y que pueden inducir a errores serios de clasificación.

Existen en La Rioja un conjunto de danzas que bien por sus denominaciones o por el tipo de instrumentos utilizados en ellas, no dejan lugar a dudas y permiten su inmediata identificación como danzas de armas. Pero existe, además, otro grupo de danzas con características coreográficas similares a las anteriores y en las que las espadas han sido sustituidas por pañuelos. En algunas poblaciones riojanas esta sustitución ha sido relativamente reciente, y queda en el recuerdo de las personas de más edad un pasado en el que estas danzas eran interpretadas con espadas.

Otras veces no queda recuerdo vivo, y la identificación es posible en función de la estructura coreográfica. Incluso en alguna localidad las espadas no han sido sustituidas por otras herramientas, sino que han llegado a perder todo tipo de instrumento de danza. Este fenómeno, fácilmente observable en el marco riojano, no es exclusivo de él y puede ser apreciado en otras danzas de espadas del norte de la Península Ibérica. Los motivos de estas sustituciones pueden residir en que en el presente y para nuestros modos de vida la espada es un instrumento inútil y poco a poco han ido desapareciendo de las buhardillas de las casas, y su adquisición para ser utilizadas un día al año resulta cara y poco práctica al faltar las motivaciones rituales religiosas.

La sustitución de espadas por pañuelos permite una mayor soltura de movimientos en las coreografías e incrementa la libertad de movimientos de cada danzador dentro del grupo. Aun así las estructuras coreográficas de estas danzas apenas han sufrido cambios importantes por tal motivo, conservándose prácticamente inmutables los movimientos más arcaicos.

Todo lo dicho no niega la existencia de danzas propiamente de pañuelos en La Rioja, como es el caso de la titulada LOS PAÑUELOS de Almarza de Campos, con una estructura coreográfica claramente diferenciable de las propias de las danzas de espadas.


Clasificación de las danzas de armas en La Rioja

No se han conservado en el área riojana danzas de armas individuales, y todos los modelos que aún en el presente podemos observar son danzas colectivas, clasificadas por C. Sachs como «ronda coral» (1).

Nosotros, para el caso riojano, podemos clasificar todos los ejemplos en tres grupos, atendiendo a la forma en que el grupo de danzadores se estructura para interpretar estas danzas de armas:

Danzas de armas colectivas

a) separación del grupo en dos bloques antagónicos

b) Grupo estructurado homogéneamente y sin antagonismo

c) Estructuración homogénea con la intervención de solistas más o menos enfrentados.

a) Separación del grupo en dos bloques antagónicos.

La danza de LAS ESPADAS de Bañares de Rioja pertenece a este modelo coreográfico en el que el grupo de danzadores se separa en dos bloques enfrentados durante la danza. En la actualidad se interpreta con los mismos palos cortos que los danzadores utilizan en otras danzas del ciclo propio de esta localidad. La coreografía está basada en los movimientos de ataque que una parte de los danzadores realiza con el palo de la mano derecha por bajo, mientras que con el palo de la mano izquierda se defiende por alto de los ataques contrarios, y viceversa. Los ataques simulan las estocadas lanzadas al vientre por un espadachín y los mandobles dirigidos a la cabeza. No sabemos en qué momento las espadas fueron sustituidas por los mismos palos empleados en las otras danzas de Bañares. También es factible que el palo de la mano izquierda fuera en el pasado un pequeño broquel, como ocurre en danzas similares de otros lugares.

b) Grupo estructurado homogéneamente, sin antagonismo.

La mayor parte de las danzas de espadas riojanas pertenecen a este segundo grupo. Se caracterizan por un comportamiento homogéneo de todo el grupo de danzadores, sin enfrentamientos, ni individuales ni colectivos. Así ocurre en las danzas tituladas LOS PAÑUELOS, de Laguna de Cameros, Almarza de Cameros (diferente a otra homónima y de la misma localidad a la que antes hemos hecho una corta referencia), Cenicero, Ojacastro, etc. También es del mismo modelo la titulada EL AHORCAO, de Sorzano.

En todas estas danzas que acabamos de citar el grupo de danzadores realiza una serie de coreografias muy comunes en los bailes de espadas, como son LA CADENA, de espadas o pañuelos, que va dirigida por el cachiburrio describiendo espirales, serpes, túneles por los que van pasando todos los danzadores en fila de a uno, unidos por las espadas, bóvedas, alzamiento o descenso de la cadena de armas, etc.

Una coreografía muy socorrida en gran parte de Europa es la conocida en La Rioja como LA ESTRELLA (2): El cachiburrio, en algún caso un danzador, se coloca en el centro del circulo formado por los demás miembros del grupo, que van entrelazando sus espadas o los pañuelos sobre el cuello de éste. En el caso de Sorzano es un danzador quien queda atrapado en el centro del haz de armas que viene a configurar una estrella, a la vez que el cachi recita en voz alta unos versos alusivos a las fechorías realizadas por el danzador y que le han conducido a la muerte, apreciándose claramente el carácter sacrificial propio de esta coreografía.

Tambíén de Sorzano son los dos esquemas siguientes, en los que se puede apreciar la posición inicial del grupo a la hora de comenzar esta danza de armas y que rápidamente pasa a formar LA CADENA de espadas o pañuelos:

La figura número tres representa LA ESTRELLA tal y como se viene realizando en Almarza de Cameros y otros lugares de La Rioja. En este caso concreto es el zurrunero quien permanece en el centro del haz de espadas:

En las poblaciones del valle de San Millán existe una danza conocida como LA CADENA: Lugar del Río, Estollo, San Millán de la Cogolla, Berceo, Villaverde, etc., en la que las herramientas originales de la danza se han perdido y los danzadores evolucionan agarrados de las manos formando una larga fila. Esta cadena se mueve de modo parecido al anteriormente descrito, con espadas o pañuelos. Esta danza se ejecuta durante la procesión en las fiestas mayores de cada una de estas localidades, y los danzadores bailan sin perder cara a la imagen portada en andas, que mientras tanto permanece parada. LA ESTRELLA no es una coreografía propia de esta danza del valle de San Millán, aunque sí lo son otros movimientos característicos de las danzas de armas. Concretamente, los danzadores efectúan una coreografía agarrados todos de las manos, en dos filas de cara a la imagen, que recuerda sobremanera a la efectuada por los «morris-men» ingleses en las danzas de espadas cortas conocidas generalmnte como THE RAPPER SWORD DANCES (3). También el movimiento de pies presenta algunas similitudes importantes a tener en cuenta.

c) Estructuración homogénea con la presencia de solistas más o menos enfrentados.

La danza denominada LAS BARRAS, de San Vicente de la Sonsierra, pertenece a este grupo de danzas de espadas, caracterizadas por un comportamiento homogéneo del grupo de danzadores, pero que en un momento determinado estos danzadores pasan a individualizarse para danzar por parejas en las que el carácter de enfrentamiento aparece atenuado, mientras que los demás danzadores permanecen inmóviles observando a sus compañeros activos.

La danza concreta de San Vicente comienza con la formación de la cadena de armas que rápidamente pasa a realizar diversos movimientos característicos de las danzas de armas dibujando espirales, bóvedas, etc. Luego, dos danzadores se sitúan en el centro de las dos filas y, enfrentados, sujetan ambas armas entre los dos para bailar a ritmo vivo con movimientos rápidos de pies, giros sobre si mismos, etc. Seguidamente esta pareja es sustituida en el centro por otra, y así van pasando todos los danzadores por el centro de las filas. La danza finaliza con la formación de la cadena y sus movimientos específicos.

En el esquema número cuatro se puede observar la posición del grupo mientras una pareja se encuentra evolucionando en el centro. Se trata siempre de parejas de danzadores colocados diametralmente opuestos en la formación del grupo de ocho:

Esta danza de San Vicente se realiza en el presente con largas barras metálicas, pero hasta comienzos del presente siglo era ejecutada con espadas.

Otras danzas de armas

En Laguna de Cameros, localidad perteneciente al Camero Viejo, se ha conservado un conjunto de cinco danzas conocidas genéricamente como LAS VARAS, aunque cada una de ellas posee su propia denominación diferenciadora; LA CIGÜEÑA, LOS BORRACHOS, GOLONDRA GOLONDRERA, LIO RELIO, LA RUEDA.

En estas danzas cada danzador esgrime una larga vara de avellano, descortezada y de unos dos metros de longitud, con un penacho de abundantes cintas de colores sujeto a unos 20 ó 25 cms. del extremo superior. El conjunto simula una ligera lanza, y como tal es empleada en estas danzas de Laguna de Cameros, cuyas coreografías son similares a las ya expuestas para las danzas de espadas, incluida LA CADENA, LA ESTRELLA, etc. En la danza denominada LIO RELIO los danzadores entre cruzan las varas formando una estrella sobre la que se tumba el zurrunero, que es de inmediato lanzado al aire una y otra vez.

El empleo de lanzas o alabardas para danzar no es exclusivo del área riojana. En una danza de Tolosa (Guipúzcoa) denominada PORDONDANTZA, cada dantzari porta una larga alabarda y que emplea para formar bóvedas, etc. (4). También en Ruiloba (Santander) se conserva otra DANZA DE LAS LANZAS, con dibujos coreográficos muy similares a los de Laguna de Cameros (5).

Las melodías de las danzas de armas

El compás empleado habitualmente para las danzas de armas en el área riojana es el binario de 2/4, acompañado invariablemente de un aire vivo, alegre. En la mayoría de los casos se trata de melodías de «agudo» (6).

La melodía que presentamos en primer lugar corresponde a una danza de espadas del grupo «a», en donde los danzadores se dividen en dos agrupamientos enfrentados. Corresponde concretamente a LAS ESPADAS, de Bañares de Rioja:

LAS ESPADAS (Bañares) Allegretto

La siguiente es una melodía correspondiente a una danza de espadas del grupo «b»; es decir, danzas en los que todos los danzadores participan por igual en la danza y sin antagonismo. Se trata de EL AHORCAO, de Sorzano, localidad del Bajo Iregua:

EL AHORCAO (Sorzano) Allegro

La siguiente melodía es la titulada LAS BARRAS, de San Vicente de la Sonsierra. Es ésta una danza del grupo «c», en el que los danzadores conjuntan un comportamiento homogéneo con coreografías más individualizadas:

LAS BARRAS (San Vicente) Vivace

Por último, presentamos a modo de ejemplo uno de los números del conjunto de danzas conocido como LAS VARAS, concretamente el denominado LIO RELIO:

LIO RELIO (Laguna de Cameros) Allegro

En todos estos ejemplos vemos las características antes mencionadas y que son generales para las demás danzas de armas en La Rioja. Alguna melodía específica, como es esta última, titulada LIO RELIO, no es exclusiva de una danza de armas concreta, y podemos encontrarla asimismo como danza de palos en otras localidades. Este fenómeno es frecuente en las danzas riojanas y denota, por una parte, la movilidad de la música, que pasa de unos gaiteros a otros y de unas localidades a otras cuando es capaz de adaptarse a las necesidades coreográficas de estas danzas locales. Por otro, la vitalidad de determinadas melodías, que en un momento concreto son capaces de afianzarse sobre otras más arcaicas o, por lo menos, anteriores para una danza concreta, y abarcar incluso espacios geográficos mucho más amplios que el puramente local.

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(1) SACHS, C.: "Histoire de la danse" (ed. en francés, París, 1938), págs. 65-67.

(2) C. SACHS la denomina "la rosa" en su "Histoire de la danse", pág. 71.

(3) H. RIPPON hace algunas referencias a estas danzas inglesas en "English folk dance", págs. 6, 11,21 y 23 (Aylesbury, 1975).

(4) URBELTZ, J. A.: "Dantzak" (Bilbao, 1978), págs. 130.135.

(5) GOMARIN, F.: "La danza de las lanzas en Cantabria...", en Revista de Folklore, tomo 6.1, págs. 167.172.

(6) Sobre las danzas de "agudo" en La Rioja, véase nuestro trabajo publialdo en la Revista de Folklore, "Notas sobre dos modelos dancísticos de La Rioja: El agudo y las pasadillas", tomo 8.2, págs. 3.8.