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LOS SANTOS REYES QUE SE CANTAN EN ROSCALES DE LA PEÑA (PALENCIA)

DIEZ BARRIO, Germán

Publicado en el año 1989 en la Revista de Folklore número 104.

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La costumbre de «Cantar los Reyes» era algo muy habitual, y en parte sigue siendo, en la mayoría de los pueblos de Castilla y León para celebrar la fiesta que sigue a las Navidades.

Esta tradición es distinta en los varios pueblos que conocemos, así como la letra de las canciones que entonaban: en Antigüedad (Palencia) la noche del 5 al 6 de enero, hacia las cuatro o las cinco de la mañana, los mozos, partiendo de la casa del alcalde:

Con licencia del Señor
y del señor alcaide
vamos a cantar los Reyes
esta noche por las calles.

hacen el recorrido por todas las calles del pueblo, e incluso si hay ganas se cantan más de una vez.

En Melgar de Fernamental (Burgos) cantaban los Reyes las señoras mayores pobres para pedir el aguinaldo. Los vecinos les daban dinero, legumbre o comida en general. Prácticamente, todos les daban algo por considerar que las que pedían eran las más necesitadas.

Diferente a estos y a otros pueblos es la celebración de los Reyes en Roscales de la Peña. En este pueblo palentino la juventud cantaba los Reyes para que les diesen el aguinaldo:

Y ahora ilustres los señores,
los que en esta casa habitan,
nos darán el aguinaldo
para que logren la dicha
de ver a los Santos Reyes
con el Divino Mesías.

El día 6 por la tarde, apenas terminadas las vísperas, iban los chicos -posteriormente, chicos y chicas- entonando estrofas alusivas al día. Empezaban por la casa del sacerdote, que les daba un trozo de pan, un cazo de castañas y diez céntimos:

Este día son los Reyes,
primeras fiestas del año,
entre galanes y damas
se repiden aguinaldos,
yo se los vengo a pedir
a este caballero honrado.

Según recuerda Felisa Martín, después iban a la casa del alcalde y a la de los cuatro ricos del pueblo, escogiéndolos siempre según el grado de generosidad.

Los hombres se acercaban al Ayuntamiento, que les obsequiaba con castañas y vino, todo lo que les cupiese en el cuerpo. Más tarde, hombres y mujeres terminaban la fiesta en el baile.

Las estrofas que se cantaban en Roscales son estas:

Este día son los Reyes,
primeras fiestas del año,
entre galanes y damas
se repiden aguinaldos,
yo se los vengo a pedir
a este caballero honrado.

Del Oriente y Persia salen
tres reyes con alegría,
van guiados de una estrella
que luce de noche y día.

Esta estrella no es errante
ni cometa dividida,
que es el Angel que anunció
a los pastores la dicha
del nacimiento dichoso
de aquel divino Mesías.

Caminan los tres gustosos
y en llegando a Palestina,
no preguntan por posada
ni tampoco por comida,
preguntan por aquel Rey
que es el autor de la vida.

Y Herodes con falsedad
a los doctores y escribas
les mandó que se informaran
por si algún Rey nacería,
que mereciera el aplauso
de regiones tan distintas.

Un profeta en Israel
anunció esta profecía,
ha de nacer en Belén
ciudad de la Palestina
un gran Rey a los judíos
que le llamarán Mesías.

Con agrado les despide
diciéndoles que si hallaban
al recién nacido Rey
la noticia le mandaran,
quería reconocerle
por soberano Monarca.

La estrella se retiró
pues Dios así lo quería
en el portal de Belén
donde tuvieron la dicha
de ver al recién nacido
en los brazos de María.

Y con grande reverencia
se postraron de rodillas
y al Hijo de Dios adoran
y a su madre esclarecida.

El uno le ofrece el oro,
otro le ofrece la mirra,
otro le ofrece el incienso
que para el cielo camina.

Oro ofrecen como Rey
de todas las jerarquías,
el incienso como Dios,
potencia grande infinita,
la mirra como inmortal,
misterios que ellos creían.

No vuelven por la ciudad
porque Dios les reveló
la rigurosa malicia
y dañada intención
que aquel malvado tenía.

No les faltan bastimentos
en jornadas tan crecidas
porque Dios se lo aumentó
¡oh, qué grande maravilla!

Este día de los Reyes
celebra la Iglesia misa
en su sagrado bautismo
en enero a los seis días.

Se pusieron los tres Reyes
sobre el ara de la pila
donde fueron bautizados
por la Iglesia esclarecida.

Tomás les echaba el agua
y su nombre les ponía,
a uno le puso Melchor,
a otro Gaspar le ponía
y a otro puso Baltasar.
¡Oh, qué feliz compañía!

¡Los años que éstos vivieron
en aquesta mortal vida!
Melchor vivió ciento veinte

¡oh, qué edad tan florecida!
Gaspar vivió ciento diez
¡oh, qué edad tan peregrina!
Baltasar ochenta y tres,
también es edad cumplida.

En el año que corremos
según la Escritura dicta,
pasaron tantos trabajos
aquellos que en esta vida
sufrieron tantos martirios
por su ley santa y divina.

Y ahora ilustres los señores,
los que en esta casa habitan,
nos darán el aguinaldo
para que logren la dicha
de ver a los Santos Reyes
con el divino Mesías.

La oración ya se acabó
y adelante sigan bien,
bendito y glorificado
por siempre jamás. Amén.


INFORMANTE: Felisa Martín, 88, años.