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LAS MARZAS EN VILLANUEVA DE GUMIEL

ONTAÑON ONTAÑON, Gumersindo

Publicado en el año 1989 en la Revista de Folklore número 105.

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LOCALIZACION GEOGRAFICA

Búsquese un pueblecito al sur de Burgos, 8 kilómetros más arriba de Aranda de Duero, a cuyo partido judicial pertenece. Con una entrada de altos chopos, seguida de un puente con su río «El Bañuelos», y unos paseos adornados de bancos multicolores y una cuidada vegetación. Estará usted en un bello pueblo: Villanueva de Gumiel.

Su verdadero nombre no era éste, porque antiguamente se llamaba «Villanueva la Cardosa», pero en definitivas cuentas viene a ser lo mismo, ya que nadie se ha interesado por el tema dados los escasos documentos que existen.

También se le llama «el pueblo de las tres mentiras», porque dicen: qué ni es villa, ni es nueva, ni es de Gumiel. Lo último sí es cierto, lo demás no tanto.

Cuna de célebres personajes como el Padre Gete, misionero y gran titán: Rosa de Lima Manzano, primera gobernadora de España y Directora General de Tráfico, etc.

En la actualidad cuenta con 125 vecinos (unos 400 habitantes aproximadamente), que se dedican preferentemente a la industria y a la agricultura. Se recoge principalmente: trigo, cebada, remolacha, etc. Otra fuente de riqueza para el pueblo son los pinares que lo rodean, de los que se extrae abundante resina.

El pueblo tiene como patrones a San Mamés y San Pedro Mártir de Verona, cuyas fiestas se celebran el 17 de agosto y 29 de abril, respectivamente.

Se encuentra rodeado de focos artísticos y culturales tan importantes como Sto. Domingo de Silos, Peñaranda de Duero, Clunia o Gumiel de Hizán, aunque en nuestra villa tan sólo se puede encontrar la arquitectura neoclásica de la Casa Consistorial, la Iglesia de estilo romántico y un menhir denominado «mojón de la pijotada».

Como broche a esta introducción podemos añadir que el 15 de julio de 1985 nació una pequeña revista local haciendo referencia a la mayor riqueza del pueblo, se llama «Entre Pinares».

LA TRADICIÓN DE LAS MARZAS

Entre otras peculiares costumbres, se conserva en este pueblo «la tradición de las marzas» que se cantan en todas las esquinas de sus calles el último día de febrero o, por mejor decir, la última noche de dicho mes.

Ya lo dicen los viejos del lugar, son antiguas, antiquísimas, no conocen su origen, sin embargo están de acuerdo en seguir la tradición y continuar con las costumbres que tenían sus antepasados, de ahí que se continúen cantando.

Las marzas además de ser el recuerdo de nuestras más bellas tradiciones pasadas, nos vienen a anunciar el comienzo de la primavera con ese sabor antiguo, vivaz e ingenuo a la vez.

Aun a sabiendas de que el frío puede ser capaz de calar los huesos de cualquier humano, en la primera madrugada de marzo, jóvenes y no tan jóvenes, aventureros de pulmonías, emprendedores de la noche, no quieren olvidar esos ritos que al fin y al cabo son tradiciones.

Estas cancioncillas se cantan de forma alternada por dos grupos de «marzantes»: uno de ellos se coloca en una esquina y el otro en la siguiente: comienzan a cantar los primeros, les responden los segundos y así sucesivamente hasta que se terminan los cantos. Cuando se han recorrido cantando todas las esquinas del pueblo, queda inaugurado oficialmente el mes de marzo.

Hasta hace aproximadamente 40 ó 50 años, esta tradición de las marzas daba lugar a una curiosa «clasificación social» en la que se mezclaba el estado civil y la edad.

Los hombres solteros del pueblo llamados «mozos» se agrupaban en «mozos viejos», conocidos por «Alcaldes» o Alguaciles» que eran los que habían sido considerados «mozos» el año anterior. Para ser aceptados como tales, tenían que cumplir determinadas normas: tener diecisiete o dieciocho años y ser admitidos por los «Alcaldes» quienes exigían el pago de una peseta y el que cantaran las marzas esa noche.

Mientras se iban cantando éstas, los «Alguaciles» salían a pedir a las casas donde no había mozos: todo el pueblo colaboraba dando un huevo o dos reales.

Una vez terminadas de cantar las marzas en todas las esquinas, todos los jóvenes iban al lagar a contar los huevos y el dinero recaudado. Se cocían los huevos y con el dinero se compraba escabeche. Los jóvenes que habían pagado la pesetas eran los que pelaban los huevos y preparaban la cena y la mesa. Cuando ya estaba todo dispuesto, entraban a cenar «alcaldes» y «alguaciles» que se sentaban en corros distintos. Al finalizar la cena se compraban orujo, y tras tomar una copa, se recogían las cáscaras de los huevos pelados que se depositaban en las puertas de aquellos vecinos que no habían dado nada a los mozos, en una especie de mudo (y público) reproche y acusación ante todo el vecindario.

Aunque con ligeras variaciones debidas al paso de los tiempos (y a la diferente capacidad adquisitiva del dinero), la tradición se sigue conservando de esta manera.

LAS MARZAS DE VILLANUEVA DE GUMIEL

1. En el nombre del Señor y de la Virgen que es buena, y los Santos Sacramentos que en la Iglesia se celebran.

2. En la casa del señor cura bien se puede llamar gloria, porque dentro de ella está, quien gobierna la custodia.

3. En la casa del señor cura bien se puede llamar cielo, porque dentro de ella está quien gobierna el sacramento.

4. Esta noche entra marzo, desde media noche abajo.

5. Y también entra esta noche, el Santo Angel de la Guardia.

6. Que nos libre y nos defienda y nos favorezca el alma.

7. Desde marzo entra abril, con las flores relucir.

8. Desde abril viene mayo, con las flores relumbrando.

9. Desde mayo viene junio, con las hoces en el puño.

10. Desde junio viene julio, segando más a menudo.

11. Desde julio viene agosto, el que lo arrebata todo.

12. Desde agosto viene septiembre, ¡oh! que lindo mes es éste.

13. Que se recoge pan y vino, si durara para siempre.

14. Si para siempre durara, pan y vino no faltara.

15. Mes de mayo, mes de mayo, mes de los grandes calores.

16. Cuando las cebadas granan, los trigos andan en flores.

17. Cuando los bueyes engordan, los caballos corren, corren.

18. Cuando los enamorados andan en servir amores.

19. Unos se sirven con rosas, otros con rosas y flores.

20. Otros con dulces naranjas, y otros con agrios limones.

21. Otros con palabras dulces, que alegran los corazones.

22. Otros con buenos dineros y aquellos son los mejores.

23. ¡Ay! de mis tristes cuidados, metidos en las prisiones.

24. Sin saber cuando es de día, sin saber cuando es de noche.

25. Sino por tres pajarillos, que me cantan los albores.

26. La una es la tortolilla, que canta al salir el día.

27. El otro es el ruiseñor, que canta al salir el sol.

28. El otro es un pájaro, de tres aves el mejor.

29. El domingo mientras misa, me lo mató un cazador.

30. Si lo hizo por la pluma, pluma le hubiera dado yo.

31. Si lo hizo por la carne, carne le hubiera dado yo.

32. Si lo hizo por la caza, mala dicha lo dé Dios.

33. Ya vienen las ovejitas, preñaditas y muy bueñas.

34. También vienen los carneros, con su vellón y cencerros.

35. También vienen las viñas, cada cepa a su vendimia.

36. También vienen las colmenas, hasta los témpanos llenas.

37. El que quiera coger miel, que cate por San Miguel.

38. El que quiera coger cera, que cate por las Candelas.

39. Esta noche las mujeres, se ponen camisa negra.

40. Nos darán un huevecito, de la gallinita negra.

41. Esta noche las mujeres, se ponen camisa blanca.

42. Nos darán un huevecito, de la gallinita blanca.

43. Esta noche las mujeres, se ponen camisa limpia.

44. Nos darán un huevecito, de la gallinita pinta.

45. La que duerme junto al gallo, es la más coloradita.

46. Y con esta EA, EA, y con esto Adiós, Adiós.

47. Nos darán un huevecito, y a la mañanita dos...