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Anotaciones históricas sobre el Erke

VARELA DE VEGA, Juan Bautista

Publicado en el año 1981 en la Revista de Folklore número 8.

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I. INTRODUCCION

En Sudamérica se conserva un instrumento, llamado "erke", heredado de los gigantescos instrumentos musicales de la antigüedad clásica, como las bocinas (buccina) y tubas romanas, o de la antigüedad asiática, como las trompetas mongólicas y tibetanas, y a los que supera en longitud.

El erke es un instrumento aerófono, de. soplo labial, es decir, carece de lengüeta y de bisel o embocadura de flauta. Es técnicamente una trompeta recta travesera, pues tiene su embocadura no en la punta del instrumento, sino en un lateral. Esta trompeta está formada por dos o más trozos de caña de "Castilla", unidos uno a continuación de otro, que terminan, en el extremo contrario a la embocadura, en un pabellón hecho con la cola de un vacuno, o asta de carnero, calabaza, o de hojalata. La longitud del instrumento varía entre tres y siete metros.

Antes, generalmente, el pabellón del erke se hacía con la parte. ancha de la cola de un vacuno, a la que se endurecía, dándola la forma de campana, poniéndola a secar con tierra en su interior. Ahora bien, al reblandecerse con la saliva durante la ejecución, el pabellón termina por doblarse, cerrando el conducto, que le une a la caña. Para obviar este inconveniente, los serranos argentinos, a principios del presente siglo, construyeron el pabellón con hojalata dando al mismo una forma acampanada o de bocina. Según Carlos Vega, este tipo de pabellón suele verse en Jujuy. Y señala el mismo musicólogo que en el alto Perú el pabellón del erke se hace con cola de vacuno y también con asta de carnero o con calabaza. Precisamente los indios de esta región peruana preparan la caña del erke partiéndola longitudinalmente para eliminar los tabiques de los nudos de la misma, uniendo posteriormente las dos mitades.

Todo el tubo (las cañas) que conforma el cuerpo del instrumento va reforzado con largas y gruesas tiras de caña que se ajustan sobre la caña principal mediante cintas de tripa o nervios, dando la impresión el instrumento de hallarse reparado.

Asimismo en el alto Perú se construyen los erkes con un codo para poder doblar en dos, según M. d'Harcourt.

El "erkero" o tocador del instrumento, para su interpretación, abraza el tubo con la mano derecha alargándola todo lo posible y, con la mano izquierda, empuja el extremo cercano a la embocadura hacia abajo, tratando de contrarrestar el peso de cuatro, cinco o más metros de instrumento que quedan al aire, sin apoyo alguno. Generalmente el erkero necesita de la ayuda de una persona que le sostenga tan largo instrumento.

II. SINONIMIA

Argentina.-"Cañas" (por la zona de Hornillos, en Salta), "Corneta" (en Jujuy y en Salta), "Corneta andina", "Erke", "Erque", "Trompa de los Andes", "Trutruka".

Bolivia.-"Erke".

Chile.-"Trutruca" (instrumento muy afín al erke), "Trutruca araucana".

Perú.-"Erke".

III. ANTECEDENTES

Curt Sachs señala, como un derivado de la trompeta, aunque todavía primitivo, la trompeta soplada lateralmente o trompeta travesera, con embocadura al costado del instrumento, común -dice- entre los indios sudamericanos y entre los negros africanos, que las fabrican de cuernos de antílope o de colmillos de elefante. Sachs afirma que este tipo de trompetas existía también en Europa, concretamente en Irlanda, durante la edad de bronce.

El gran musicólogo alemán califica a la trompeta travesera como perteneciente cronológica mente al llamado por él "estrato ulterior", aquél que incluye los instrumentos que prehistóricamente se encuentran en las excavaciones neolíticas más recientes, y geográficamente se descubre sólo en ciertas áreas limitadas, citando al respecto los siguientes: madera frotada, sonaja de mimbre, xilofón y birimbao, entre los "idiófonos"; el tambor de fricción, tambor con palillos, entre los "membranófonos", y la flauta nasal, la flauta travesera y la trompeta travesera, entre los "aerófonos".

En Roma se empleaban las trompetas curvas, a las que se denominaba "bocinas", reservándose el nombre de "tubas" para las trompetas rectas. Estas podían alcanzar longitudes de hasta un metro y medio y las "bocinas", gracias a su curvatura, hasta 3,5 metros. Ambos tipos de instrumentos se corresponden con el "salpinx" recto y curvo respectivamente, de Grecia.

En el Museo de Instrumentos Musicales, de Bruselas, se conserva un facsímil de una "bocina" romana descubierta en Pompeya, del siglo I después de Jesucristo, y actualmente en el Museo de Nápoles.

Asimismo en Roma existía un tipo de tuba con el pabellón curvado, llamada "lituus".

Actualmente en Europa se encuentran largas trompetas en los países escandinavos, en los Alpes suizos, en Rumanía, con el nombre de "bucium" (largas trompetas de madera empleadas principalmente en los funerales), etc.

En Asia aparecen las trompetas chinas tubulares de metal. Una de éstas, la "hao t'ung", tiene que apoyarse sobre, el suelo para poder tañerla dado su gran tamaño, y muestra la particularidad de que el pabellón es un cilindro de madera, hierro o latón, largo y ancho. El tubo de esta trompeta puede plegarse como un telescopio y su embocadura, como en todas las trompetas de esta parte de Oriente, es poco profunda y de borde ancho. Se suelen usar dos de estas trompetas en las procesiones funerarias, tañéndose sólo cuando la procesión se detiene y los tañedores pueden apoyar el pabellón en el suelo (1 ).

En Mongolia existen también largas trompetas, como la "buri", al igual que en el Tíbet, en que la trompeta "dung" alcanza la longitud de cinco metros. Sus notas bajas y "aterradoras" -dice Curt Sachs-, tocadas alternadamente en instrumentos gemelos, sólo se oyen en los rituales lamaístas. Dadas las gigantescas medidas de este instrumento, hay que apoyarlo en el suelo, o bien un muchacho sostiene el pabellón. mediante una cuerda, o es apoyada en el hombro de una segunda persona.

Según el gran musicólogo argentino Carlos Vega, el erke parece ser que procede de Bolivia; algo semejante a lo sucedido con el charango. De Bolivia pasó al norte argentino. El mismo musicólogo señala otro tipo de erke, en la Argentina: la "trutruka" de los araucanos, que pasó de Chile al Neuquén. La concepción de instrumentos gigantescos -añade Vega- es una sorprendente curiosidad de los tiempos antiguos, y ejemplares imponentes de esa extraña familia organográfica han sobrevivido largos siglos, encontrándose hoy, con sus fieles cultores, en Europa, en el norte de Africa, en Asia y en Sudamérica.

Se duda -termina diciendo Vega- de que el erke sea precolombino; con seguridad, los materiales con que se hace actualmente no lo son, pero es difícil atribuir la idea de tal instrumento al aporte hispánico.

Para Carlos Vega el erke se halla, en la Argentina, en la provincia de Jujuy y en parte del territorio de Salta, antiguamente, tal vez en Tucumán y al oeste de Santiago del Estero; fuera de Argentina, en Bolivia y Perú.

La también musicóloga argentina Isabel Aretz afirma que los atacameños chilenos (provincia de Atacama) poseen un instrumento parecido, pero sin pabellón y con una borla-fleco en su lugar.

Viggiano Esain extiende la distribución geográfica del erke, en instrumentos afines, a Brasil y Colombia.

IV. INSTRUMENTO DE TIEMPO Y OCASIÓN

El erke es un instrumento que se toca en determinado tiempo y ocasiones. En este sentido apunta Carlos Vega que el erke, como otros instrumentos serranos argentinos, tiene su época: es un instrumento de otoño-invierno; concretamente empieza a tocarse pasadas las fiestas de Carnaval. En cuanto a una de las ocasiones más propicias para la ejecución del erke es la del Corpus Christi. Naturalmente -dice Vega-, el tiempo de su empleo no está delimitado con total precisión, no se emplea de igual forma en todas partes; pero es bastante general en el norte argentino la creencia de que los "bramidos" del erke provocan las heladas, por lo que se evita el tocarlo en verano.

El erke, que solamente ejecutan los hombres, según Isabel Aretz, acompaña a las procesiones campesinas durante las fiestas religiosas, en que suelen aparecer numerosos erkeros y, en las danzas, alterna con el canto de las "coplas de invierno", llamadas así en contraposición con las "coplas de verano", que, alternan con la ejecución de otro instrumento aerófono de nombre parecido, si bien se trata de una especie de clarinete rústico con pabellón de cuerno: el "erkencho".

La ejecución del erke, nos dice Carlos Vega, en genera, es torpe y opaca; el erke suena, según él, a "mugido distante", y rara vez se tropieza con un ejecutante más o menos ágil. Y termina indicando el ilustre musicólogo argentino que no obstante el profundo bramido del instrumento, "cuando resuena en el altiplano ensombrecido, sobrecoge el ánimo".

Estas últimas palabras de, Carlos Vega nos recuerdan lo dicho por Curt Sachs respecto al sonido de este tipo de trompetas. Para Sachs el sonido "aterrador" de las primitivas trompetas se asocia con muchos ritos mágicos, usándose en las circuncisiones, funerales y ritos crepusculares, cuando la reaparición del astro que da la vida está en peligro; y los "babuendes" del Congo Belga tallan sus trompetas funerarias en la mágica forma fálica. Finaliza Sachs diciendo que aún en Europa este instrumento está relacionado con los mismos ritos.

Para concluir este estudio constatemos que, según el folklorista argentino Félix Coluccio, se han fabricado erkes con tubos de conducción (cañerías) de gas o de agua y con bocina de cuero, que se curvan para permitir que pueda el músico caminar mientras ejecuta el instrumento, lo que no puede hacerse con los de caña, que sólo pueden emplearse estando el ejecutante parado.

V. BIBLIOGAFIA CONSULTADA

ARETZ, Isabel: El folklore musical argentino. Ricordi Americana. Buenos Aires, 1975.

BRAGARD, R. y DE HEN, J.: Les instruments de musique dans l'art et l'historire. Albert de Visscher Editeur. Compagnie Belge d'Editions S.P.R.L. Rhode-St-Genèse (Belgique), 1967.

COLUCCIO, Félix: Diccionario Folklórico Argentino. librería "El Ateneo" Editorial. Buenos Aires, 1950.

MAYER-SERRA, Otto: Música y músicos de Latinoamérica. Editorial Atlante. México, 1947.

SACHS, Curt: Historia Universal de los Instrumentos Musicales. Ediciones Centurión. Buenos Aires., 1947.

SCHOLES, Percy A.: Diccionario Oxford de la Música. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 1964.

SLONIMSKY, Nicolás: La Música de América Latina. librería y Editorial "El Ateneo". Buenos Aires, 1947.

VEGA, Carlos: Los instrumentos musicales aborígenes y criollos de la Argentina. Ediciones Centurión. Buenos Aires, 1946.

VIGGIANO ESAIN, Julio,: Instrumentología musical popular argentina.