Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Sobre algunas supersticiones y magias en la provincia de Segovia

SANZ, Ignacio

Publicado en el año 1989 en la Revista de Folklore número 108.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 108 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


He de confesar, antes de nada, la sorpresa que me produjo en su día descubrir el arraigo y la vigencia que la superstición alcanza en Gordolobo (1), pueblo situado al norte de la provincia de Segovia. Es verdad que las supersticiones aparecen en un estrato soterrado y oculto y que difícilmente afloran en el trato superficial entre las gentes y más si éstas resultan desconocidas. Pero, para bochorno mío, he de decir que conozco el pueblo desde hace años, que lo visito con alguna frecuencia y hasta creo que puedo presumir de contar con amigos en él. Ha sido, sin embargo, a través de una persona vinculada circunstancialmente a Gordolobo (2) como me llegaron las primeras informaciones que apuntaban a ese transfondo supersticioso que oculta o enmascara el conocimiento aparente de la realidad.

En esta realidad se mezclan tanto las prácticas supersticiosas como las historias mágicas, algunas de las cuales, como veremos, corresponden a arquetipos difundidos, mientras que otras se circunscriben a lo que podríamos llamar el repertorio local.

Gordolobo es un pueblo de cierto carácter histórico, con varias muestras, tanto en sus edificios civiles como religiosos, de un esplendor pretérito. Hoy cuenta con unos trescientos habitantes, dedicados en su mayoría a actividades agrícolas y ganaderas.

LAS BRUJAS

Las supersticiones se canalizan, de manera preferente, a través de las brujas. Estas brujas se personifican en los propios vecinos. Es curioso observar que casi siempre son mujeres las que encarnan el papel, ya que el brujo aparece de manera más discontinua, aunque también existe. Se conocen incluso algunas normas y leyes de acceso:

-Los poderes con que cuentan se transmiten por vía familiar. Esta transmisión no es previamente solicitada por la persona sobre la que cae el designio y ha de llevar la carga que comporta como algo inevitable.

-Algunas brujas, conscientes del poder maligno que poseen, que las capacita inevitablemente tanto para enfermar personas y animales como para estropear carne (especialmente la de la matanza), derivan estos poderes hacia la carne (hígado y bofes) que ellas mismas compran, para evitar así daños a terceros.

Es significativo este afán por estropear carne que aparece como una de las constantes más temidas entre las fechorías a las que se entregan las brujas.

-Cuando los niños o las personas mayores caen enfermos sin que el médico acierte con el diagnóstico, se supone que el poder maligno de una bruja actúa por detrás. Incluso hay brujas que se ensañan con sus enfermos y no les dejan parar. De ahí que los familiares vigilen, sobre todo a horas insospechadas, como la madrugada, la presencia de alguna persona sospechosa rondando las puertas y ventanas de la casa del enfermo. Claro que el poder de las brujas es tal que pueden transmutarse en gatos, y en este caso es más difícil la identificación.

De todas formas, existen prácticas para identificarlas: se echa una gota de aceite en un vaso de agua y se dice un nombre; si la gota se disuelve, eso demuestra que la persona cuyo nombre se ha dicho es ciertamente bruja.

Otra práctica, ésta más comprometida, ya que el brujo o la bruja están presentes, consiste en clavar una de las dos patas de las tijeras en un agujero del centro de una criba; se da vueltas a la criba en el aire, y si se levanta la otra pata que ha quedado suelta, al que señale la pata, ese es brujo.

Existen algunas maneras de combatir a las brujas. La cruz de Caravaca, que en tantos lugares sirve para ahuyentar tormentas, en Gordolobo se utiliza también para librarse de las asechanzas de las brujas.

Además, hay animales y personas contra las que no pueden hacer nada porque tienen una sangre distinta sobre la que no ejercen influjo.

También se las puede combatir mirándolas fíjamente a los ojos, como una forma de hacerlas frente.

Otra manera de combatir a las brujas y de neutralizar su poder maligno es cociendo agua bendita. Pero esta práctica requiere de cuidados y precauciones ya que si la persona que cuece el agua se descuida y se consume en el cazo o la cazuela, la bruja se muere, pero sus poderes quedan automáticamente trasmitidos a la persona que los combatía.

Naturalmente, este agua se consigue en misa, o bien bendecido directamente por el cura si éste se presta a ello, o bien, porque las mujeres lo llevan en un recipiente cerrado a misa, escondido debajo del mantón y así, cuando el cura echa la bendición el agua queda bendecida.

Además de todas estas prácticas, a Gordolobo gira visita semanalmente una saludadora de un pueblo del contorno, muy acreditada entre las gentes del pueblo, y a quien los vecinos consultan sobre casos de difícil solución en los que se requiere la presencia del especialista, es decir, de la saludadora.

Como puede apreciarse existe un código de comportamiento y actuaciones en torno a este fenómeno. De ahí que las relaciones entre los vecinos estén envueltas por suspicacias y temores. Por ejemplo, les irrita que se les pregunte insistentemente sobre la familia o sobre los animales. En su código eso lo traducen como que la bruja está actuando subrepticiamente.

y desde luego, cualquier fenómeno enigmático o irracional que no tenga una explicación fácilmente comprensible, es asignado a la actuación de las brujas.

Todo ello hace que las relaciones intervencionales vivan condicionadas por temores o recelos mutuos que, en ocasiones, desembocan en conflictos de alcance público. Creo que los tres casos que vamos a exponer lo confirman:

En un pueblo muy cercano a Gordolobo vivía una señora afectada por una enfermedad. El médico del pueblo no conseguía atajar la enfermedad y, conforme el tiempo pasaba, su estado se iba agravando. El ex-marido de la enferma, desesperado porque veía que el desenlace fatal se acercaba, salió de casa armado con una escopeta y fue directamente a ver a la bruja y la dijo: «Si pasado mañana no está mi mujer buena, volveré a matarte». No fue precisa la segunda visita; la mujer sanó.

Otra anécdota en relación con las brujas tiene como protagonistas a dos hermanas que no mantenían relación entre ellas. A una se la moría el ganado de manera sorprendente y fulminante. Todas las sospechas recaían sobre la hermana a la que la envidia no dejaba descansar. Un día, al encontrarse un nuevo animal muerto, la hermana, desesperada, corrió hasta la casa de la bruja y la acusó de tal condición públicamente. La supuesta bruja puso denuncia a su hermana en el juzgado comarcal por difamación. Ignoramos la sentencia del juez, si es que llegó a dictarse, aunque es de suponer que castigaría a la difamadora por falta de pruebas que atestiguaran su acusación.

El tercer caso guarda relación con el mal de ojo sobre un animal. En una casa había un cochino que se había criado de manera sana. Pero cuando lo sacaron de la cochiquera para matarle, el cerdo, inesperadamente, dio tres vueltas sobre sí mismo y murió de manera fulminante. Se dijo entonces que alguien, en los días anteriores, le había echado mal de ojo. No obstante le metieron el cuchillo para que sangrara. Cuando le abrieron en canal descubrieron que tenía el corazón partido en dos como si le hubieran propinado un hachazo. Ello venía a confirmar las sospechas.

HISTORIAS MAGICAS Y DE ENCANTAMIENTOS

En un ambiente como el descrito donde tanto peso alcanzan las supersticiones es fácil imaginar el buen caldo de cultivo que encuentran las historias mágicas y las creencias en lo maravilloso.

Así, durante muchos años, los niños de las escuelas dedicaban las tardes de los jueves, exentas de obligaciones escolares, a excavar la falda de un monte donde se sabía que en un lugar inespecífico había enterrada una gallina con doce huevos de oro.

En otro lugar del término se aseguraba que existía un tesoro que los moros habían dejado escondido por no poder llevar consigo cuando fueron desterrados; tal era su magnitud y su peso.


Gordolobo es un pueblo de bodegas, recostado en una ladera horadada por muchas partes. Ello ha dado lugar a la creación de esta leyenda de los encantarados que se resume así: los encantarados son personas normales que, bajo el influjo de un encantamiento quedan presos en las cuevas y subterráneos, alimentándose de raíces sin poder salir a la superficie hasta que otra persona les releva. De ahí que las gentes que bajan a las bodegas se les advierta que tengan cuidado y no se despisten por galerías o pasadizos solitarios, ya que si se encuentran solos con un encantarado de su mismo sexo no les pasará nada, pero si se encuentran con uno de sexo contrario, le liberan a éste y pasan de inmediato a ocupar su personalidad. El encantarado que queda libre ocupa entonces su situación primitiva. Como es natural a estos personajes se les asignan cambios de objetos y hechos insólitos que puedan acontecer en el interior de las bodegas.

CONCLUSIONES

Tenemos la certeza de que existen más historias relacionadas con tesoros, así como del derroche de fuerzas empleado por algunos lugareños empeñados en su búsqueda. Todo ello nos confirma, como decíamos antes, que la realidad enmascara otras realidades no siempre observables a primera vista y que, sin embargo, nos descubren una dimensión insospechada en la vida de muchas comunidades.

Es posible, aunque no estemos en condiciones de afirmarlo, que en ningún otro pueblo de la provincia de Segovia se viva bajo el peso de la superstición de manera tan intensa y contundente como en Gordolobo.

Como remate y aprovechando la redacción de este artículo, me parece idóneo señalar que también en otros pueblos alejados del que hoy nos ocupa, hemos tenido noticias del peso que ocupan los aojamientos, las brujas y otras supersticiones y encantamientos.

____________
(1) Como es comprensible bajo el nombre de Gordolobo se esconde el pueblo real, cuya referencia explícita prefiero evitar por no herir la susceptibilidad de algún posible lector vecino del lugar.

(2) Igualmente, por respeto, me reservo en este caso el nombre del informante, una persona sensible y cualificada, muy atenta a los aconteceres descritos, sin cuya colaboración puntual no se podrían haber redactado estas líneas.