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LAS FIESTAS DE MAYO EN LA PROVINCIA DE JAEN

AMEZCUA, Manuel

Publicado en el año 1990 en la Revista de Folklore número 109.

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Con el canto del cuco entra una nueva etapa en el calendario del año. Parece como si ya comenzáramos a salir del letargo invernal, tan poco propicio para nuestros intereses vitales. Desde la mitad de abril hasta bien entrado junio, el viejo que oye cantar al cuco cuenta que vivirá un año más, mientras los vegetales y los jóvenes salimos a flote buscando en la superficie de la tierra y de los cuerpos los calientes rayos del sol, que nos lanzan su desafío con una invitación a la fecundidad. El mes de mayo es concebido por la mentalidad popular como el mes del esplendor de la vegetación, el mes de las fiestas y el mes amoroso por excelencia (1), y estos tres elementos están íntimamente relacionados entre sí, se complementan y a veces se confunden.

Nuestro cancionero popular es rico en alusiones al mes de mayo, y también contempla esta visión triple, como el romance del prisionero, por ejemplo, que aún se canta en muchos de los pueblos de Jaén:

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria,
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor.

O una curiosa versión del romance de Gerineldo, que recogí en Noalejo, y comienza:

Mes de mayo, mes de mayo,
desde las fuertes calores,
cuando los triguillos brotan,
las demás echan colores (2).

Tal variedad temática ha dado el mes de mayo a la cultura popular que en nuestra provincia el «mayo» tendrá diferentes significados, dependiendo de dónde se utilice. Así, en Cambil será sinónimo de enramados nocturnos; en Bélmez de la Moraleda o Cabra del Santo Cristo, los mayos son canciones de ronda para comprometer a las mozas; en Navas de San Juan y Santisteban se llama así a las coplas devocionales de su Patrona; en Noalejo, a las canciones marianas que se cantan en este mes, y en Iznatoraf, se llama «mayeras» a unas estrofas que más bien parecen propias del cancionero de la aurora.

MAYO EL VERDE

En nuestra provincia, con la celebración en el penúltimo domingo de abril de la gran romería, la del cerro del Cabezo, en honor de la Virgen de la Cabeza, parece que se inicia esa tendencia cíclica de trasladar el escenario de las fiestas al campo, costumbre que irá remitiendo a medida que los rigores del estío se hagan menos soportables. Este período coincide con el de mayor florecimiento de la vegetación, y decae cuando los campos se tornan amarillentos y con aparente ausencia de vida. Las mujeres hablan del «mes de las flores», y se suelen juntar por las tardes en grupos de vecinas para adorar a sus vírgenes familiares en tomo a un altar doméstico profusamente adornado de ramos de flores.

Los elementos vegetales nos los iremos encontrando asociados a prácticamente todas las manifestaciones festivas del mes de mayo y a las costumbres relacionadas con el ciclo vital, especialmente a las del noviazgo. En muchas fiestas se suele plantar un palo o tronco grueso de álamo o pino en el suelo, en torno al cual se realizan diferentes juegos y competiciones. En Noalejo, a principios de siglo, se celebraba la «Fiesta del Arbol», que giraba en tomo a un árbol traído del monte, que se plantaba en la plaza, frente al Ayuntamiento, y tenían lugar una serie de ceremoniales en los que participaban como protagonistas los niños del pueblo. En Baños de la Encina existe la leyenda de que una vez conquistado el castillo a los moros, estando un pastor cuidando su rebaño se le apareció la Virgen sobre una encina. A partir de este día la encina marca las bellotas con la imagen de la Virgen (3). Hoy venera como su Patrona a la «Virgen de la Encina», de la cual tomó también su apellido, y celebra fiestas en su honor el segundo domingo de mayo.

Las devociones populares, sacadas a los caminos para bendecir los campos, serán adornadas con productos de la tierra. En la «fiesta de Los Jornaleros», que tiene lugar en Torres el domingo más cercano al 20 de mayo, los Hermanos del Señor sacan en procesión a su Patrón, el Cristo de la Vera Cruz, portando en sus andas panes morenos y trigo verde. El origen de esta costumbre está en cierta cuestación que en tiempos de sequía organizaron algunos vecinos para con alimentos y otras viandas poder socorrer a los jornaleros (4).

LA CRUZ DE MAYO

La presencia de la cruz en la cultura piadosa jiennense es muy antigua y aparece como advocación de muchas cofradías, iglesias o capillas. En otros pueblos, y éste es el caso de la capital, la cruz aparece como un jalón que corona el cerro más elevado de los alrededores, cuando no está presente en plazuelas o caminos, colocada allí por distintas razones, pero siempre estratégicamente situada. Los viejos predicadores eclesiásticos a menudo se referían a la cruz en que murió Cristo como «árbol»; hoy algunos autores asocian estas cruces callejeras a los antiguos árboles o varales de mayo (5).

Con la fiesta de la Cruz se abre el calendario cristiano del mes de mayo, y en pueblos como Cazalilla se le venera como Patrona en su advocación mariana, celebrando una procesión al sitio en que estuvo su ermita (6). En la mayoría de los pueblos jiennenses, como ocurre en Mengíbar, en este día se llenan las calles de cruces engalanadas con objetos muy variados, adornándose con cerámicas, mantones de Manila, colchas, manteles y, sobre todo, flores en grandes cantidades, organizándose concursos y repartiendo premios entre las ganadoras (7).

PELELES y LUMINARIAS

Sin embargo, hay otras manifestaciones que han venido a formar parte de esta festividad que difícilmente se pueden explicar desde un punto de vista litúrgico. En Rus se canta:

La Santa Cruz de Mayo
nunca viniera
me costó una paliza
por ir a verla (8).

En Jimena se forman unos muñecos con trajes viejos llenos de broza y la cabeza formada con ollas u otros cacharros, y los colocan en unas posturas determinadas. Estos peleles los llaman «tíos de ricia», y quieren representar a Judas, por ser el responsable de la muerte de Cristo en la cruz (9).

En Albánchez hacen coincidir este día con la fiesta del Patrón, San Francisco de Paula, y destaca en la celebración la «Procesión de los Hachones», que tiene lugar el día 3 por la noche. La gente va rezando el rosario y se alumbra con unos hachos elaborados a base de ramales de esparto hechos una madeja que untan de pez. En la puerta de cada comisario encienden grandes hogueras a las que arrojan espuertas llenas de sal que dificultan el paso de la procesión, hasta que al final llega a la iglesia. Al día siguiente tiene lugar la procesión del Patrón, a cuyo paso la gente le arroja desde sus balcones puñados de trigo. Cuando termina, muchos recogen los granos de las andas para guardarlos en su casa; en su día, los utilizarán en forma de emplastos para aliviar los dolores (10).

En Mancha Real, la Cofradía de la Santa Vera Cruz, cuya fundación tuvo lugar en el año 1583, celebraba su fiesta en este día y sus ordenanzas imponían a los hermanos la ayuda y asistencia con hachas de cera a los entierros de los hermanos pobres (11).

RONDAS y AGASAJOS

También en la cruz de mayo empiezan a apuntarse los primeros síntomas de la intriga amorosa que será una constante durante toda la primavera. En este sentido, la que mejor recuerdo es la que tiene lugar en Noalejo. El día dos, por la noche, se reúnen en una casa los vecinos del barrio o la calle para realizar sus cruces, que forman a base de elementos vegetales, como flores, juncas, tomillo, etc. Luego, las colocan en un pequeño altar, junto al cual lucen diferentes objetos decorativos, como mantillas, cacharros de cobre, además de las imágenes de mayor devoción. Una vez terminada suelen hacer chocolate y pasan toda la noche velando la cruz.

Entre los jóvenes existe la costumbre de invocar a San Antonio muchas veces en esa noche. Las mozas andan de cruz en cruz, y cuando entran en alguna reunión les preguntan ellos: «¿Dónde está San Antonio, que le voy a arrascar la cabeza para que me eche novia?», y suelen cantar coplas como ésta mientras se juega a la rueda o se comen los hornazos:

San Antonio bendito,
un favor te Voy a pedir,
que me eches una novia
antes de salir de aquí.

Y si no me la echas
es porque no quieres,
porque con tu poder
haces lo que quieres (12).

En Bélmez de la Moraleda, en el día de las cruces existía la costumbre de que las mujeres se agruparan por calles y formaran una cruz de flores en una casa, la adornaban con los mejores rosarios, medallas, cuadros, etc. Por la tarde se juntaban para rezar el rosario y cantar, mientras los jóvenes se reunían en la taberna para organizar una improvisada orquesta con la que recorrer las calles del pueblo haciendo paradas en las puertas de las mozas para cantarles canciones de ronda (13).

MAYO DE AMOR

Cierto informante de las costumbres de Arjona de principios de siglo, decía que la época más propicia para el nacimiento de relaciones amorosas era desde el Corpus a la feria de la ciudad, porque en invierno la ausencia de reuniones y bailes hacía difíciles y raros los noviazgos (14).

La costumbre de cantar los mayos a las mozas para comprometerlas estuvo en otro tiempo muy extendida en Sierra Mágina. En Bélmez de la Moraleda tenía lugar, un poco fuera de época, el día de San Marcos. Dos vecinos del pueblo, acompañados de una guitarra y de gran concurso de gente, eran los encargados de echar los mayos a aquellas mozas que los jóvenes les indicaran, para lo cual tenían que pagar unos emolumentos que variaban entre dos reales y una peseta. Los mayos eran unas coplas de ritmo muy pegadizo, que comenzaban siempre de la misma forma:

Niña, para que lo sepas,
un mayo te voy a cantar,
para que quedes contenta,
para que estés con cuidado)
que (el nombre del mozo)
es tu primer galán mayo.

A continuación cantaban algunas estrofas en las que aparecían los nombres de los dos mozos, o bien la letra se adornaba con ingredientes picarescos cuando el mayo era encargado por una tercera persona, por ejemplo, en nombre de un mozo viejo:

Quiérelo, quiérelo, niña,
que ese muchacho es valiente
que dicen que va mañana
a llevarte el aguardiente.

El que encargaba el mayo estaba obligado a ir otro día a casa de la moza a «llevarle el aguardiente», y ella debía convidarle junto con sus amigos. También podía ocurrir que alguien pagara más dinero por echarle el mayo a una misma moza, si el primero no elevaba su postura se decía que le habían «revocao el mayo», perdiendo el derecho de llevarle el aguardiente. Echarle el mayo a la moza suponía para muchos el primer encuentro con su enamorada, la primera vez que le hablaba; era la ocasión más propicia para entablar relaciones, y no era extraño que de esta costumbre salieran luego muchos noviazgos (15).

Fue ésta una práctica muy antigua, a juzgar por el curioso testimonio de cierto prior de la iglesia de Cabra del Santo Cristo, el maestro don Lucas de Rojas Arredondo, que además era comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, y que por el mes de marzo del año 1734 se quejaba al gobierno de la diócesis de cierta escandalosa costumbre que se repetía cada año en aquel pueblo:

«Está introducido en esta villa el pernicioso abuso que llaman de los mayos y mayas y se reduce a juntarse muchos de los mozos de noche y pararse en las esquinas de las calles y a las puertas de las casas donde hay mujeres doncellas, y después de canciones indecentes y siempre peligrosas, a veces torpemente obscenas, concluir la música destinando a la mujer doncella al mozo que se les antoja con el nombre que llaman maya y expresando los propios que tiene y que son conocidos la mujer y el hombre así destinados, de lo cual resulta quedar éste con obligación de agasajar a la referida y continuarle músicas que originando el mayor daño piden el más pronto remedio» (16).

En Cambil la costumbre de los mayos consistía en que los mozos ponían por la noche en la puerta de las casas de las mozas un ramo de flores, una guirnalda enmarcando la puerta y diversos regalos, como zapatos, jabón de olor, etc., o humildes pintadas de almagra imitando flores. Cuando la moza le había dado calabazas le pintaba cosas feas o le ponía sarmiento, que en su lenguaje quería decir «me arrepiento». Si ponían cardos, significaba «de ti me aparto», etc. (17).

AGUA DE MAYO

Continuando con el ciclo festivo de mayo, llegamos a una fecha que quizá tenga poca significación en nuestro calendario litúrgico jiennense, pero que está en relación con otro elemento adorado cuyo origen trasciende a la tradición cristiana. Se trata del nueve de mayo, fiesta de San Gregorio Nacianceno, día en el que muchos lugares de España llevan a cabo ciertas bendiciones y aspersiones con aguas reputadas como milagrosas por intercesión del santo (18).

En nuestra provincia se festeja de forma especial a San Gregorio en Pegalajar, el pueblo de la charca sobre el que volveremos más adelante; en Espeluy se le tiene por patrón y le hacen una fiesta consistente en una misa tras la cual los hermanos mayores entrante y saliente proceden al intercambio de insignias y cetro (19); en Pozo Alcón le llevan en romería hasta «la Cruz de San Gregorio», donde se dice que fue recogida una piedra caída de una nube con una cara grabada que se da a besar a los romeros (20), y en Vilches le llevan hasta la ermita de los Mesones, donde le hacen la fiesta con reparto de roscos (21).

El agua de mayo tiene ciertas propiedades que no tiene el agua de otras épocas. Tradicionalmente, se le reconoce la virtud de realzar la belleza en las mujeres, y algunas de dudosa reputación la han utilizado como ingrediente para fabricar hechizos. También se le tiene por medicinal y mantenedora de la salud, y es curioso que determinadas advocaciones que están relacionadas con aguas milagrosas reciben culto en el mes de mayo. Por ejemplo, la Virgen de la Fuensanta, de Huelma, en cuya ermita existe un pozo de agua muy frecuentado por enfermos y desvalidos, se le hace su fiesta de la traída al pueblo el primer domingo de este mes. También el Cristo de Charcales, en la capital jiennense, está relacionado en su origen con el manantial. de la Fuente de la Peña y la existencia del cólera en el pasado siglo, celebrando su «Romería del Arroz» el segundo domingo de mayo (22).

Pero quizá sea el agua de lluvia para fertilizar los campos la que se presenta a los ojos de los agricultores como la más virtuosa de las aguas de mayo, por lo que sus alabanzas las hacen pasar a través de ciertas devociones populares que son festejadas en el mes de mayo. En Pegalajar existe una leyenda según la cual en la Fuente de la Reja, que abastece de agua su famosa charca, estaban unas mujeres lavando ropa cuando una ráfaga de viento se llevó por los aires una sábana. Cuando cayó al suelo encontraron entre sus pliegues la imagen de una Virgen que llamaron de Gracia y le construyeron allí mismo una ermita, donde le dedican una fiesta el primer domingo de mayo.

BENDICION DE LOS CAMPOS

Otro santo del calendario cristiano del mes de mayo es San Isidro Labrador, patrono de los agricultores, por lo cual será festejado en casi todos los pueblos de la Península. En la provincia de Jaén son las fiestas más destacadas en Santo Tomé, que por ser su patrón le dan un baño en las aguas del Guadalquivir para pedir la necesaria lluvia sobre los campos (23). En la aldea alcalaína de Caserías de San Isidro lo sacan en procesión en medio de un desfile de carrozas ricamente adornadas (24). En Albánchez sacan su imagen en andas para bendecir los campos y reparten rosquillas o panecillos a todos los asistentes (25). En Arjona se organiza un desfile de carrozas con aperos y caballistas que llevan al santo a lomos de un tractor a «La Alharilla» para bendecir los campos (26). En Benatae es costumbre que la Cámara Agraria invite a los agricultores a un lebrillo de «cuerva» (27). En Jamilena tiene lugar la noche de la víspera una velada serrana junto a la ermita de San Isidro, en la que se canta y se bebe junto a una gran fogata; al día siguiente tiene lugar la romería con desfile de carrozas (28). En Jódar, el santo es traído en la víspera desde su ermita de Fuente-Garciez, siendo devuelto al día siguiente en forma de romería (29).

Otras celebraciones de San Isidro son en Solera, que por ser su patrón le dedican tres días de fiesta, sacándole en procesión por las calles del pueblo junto al Cristo de la Buena Muerte. En Guarromán celebran una feria con romería a Piedra Rodadera. En Puente de Génave también veneran a San Isidro como patrón .de la villa, celebrando en su honor unos típicos encierros.

ROMERIA INTERMINABLE

Siendo la fiesta de mayo fiesta rural por excelencia no podía tener otro escenario más apropiado que el campo. En la romería se mezcla el fervor religioso con otros elementos de culto a la Naturaleza, como el agua (sumersión de imágenes) o la vegetación.

Otro elemento adorado será el fuego, que, como ya hemos apuntado en el capítulo dedicado a las cruces de mayo, está representado por antorchas y luminarias. Una de las versiones de la aparición de la Virgen de Alharilla, Patrona de Porcuna, dice que ocurrió a un joven labrador al pie de un árbol en el paraje donde hoy está la ermita; en la romería del segundo domingo de mayo destaca la velada nocturna en la que se encienden fogatas en torno a las que la gente canta y juega (30). En Cazorla tiene lugar a mediados de mayo su fiesta patronal de San Isidro, en la que destaca la curiosa costumbre de «las Caracoladas», consistente en la iluminación de fachadas, tapias y pretiles de las calles por donde transcurre la procesión mediante unas singulares lamparillas de aceite, realizadas a base de conchas de caracoles que sujetan con brea a las paredes formando dibujos geométricos y algunas cruces (31).

Durante ciertos días de mayo se celebran traslaciones de las imágenes desde sus ermitas rurales a las iglesias y permanecen allí hasta el final de la primavera o el verano en que se les suele hacer la fiesta principal. Son las fiestas de «traída de la Virgen», y el hecho de hacerlas permanecer durante este período en lugar distinto al del invierno parece que tiene su origen en ideas precristianas, en cultos propios de este momento crítico del año agrícola (32). Así ocurre, por ejemplo, con la Romería de Consolación en Castellar, que el primer día de mayo traslada la imagen de la Virgen a la parroquia, donde permanece hasta septiembre, en que es devuelta al santuario por San Miguel (33). La Virgen de Guadalupe, Patrona de Ubeda, se apareció a un labrador cuando estaba arando y levantó una campana de barro con la pequeña imagen tallada en madera de cedro; el segundo domingo de mayo celebran una romería en su honor, trasladando la imagen desde su Santuario del Gavellar a la aldea de Santa Eulalia y a la parroquia de Santa María de Ubeda, donde permanece hasta el nueve de septiembre (34). Parecidas traslaciones hacen los de Quesada con la Virgen de Tiscar, y los de Huelma, con la Fuensanta.

Determinadas imágenes que son veneradas de forma especial en romerías de mayo tienen su origen estrechamente ligado a la Naturaleza, como hemos visto con la Virgen de Gracia en Pegalajar. La Patrona de Navas de San Juan, Virgen de la Estrella, surgió de la tierra, llena de luz, ante los ojos de un labrador cuando estaba arando (35.) En la romería que celebran el uno de mayo es costumbre cantarle por los devotos unas coplillas populares que llaman «mayos» (36). La Virgen del Collado, Patrona de Santisteban del Puerto, se apareció en el interior de una campana a un labrador cuando estaba arando; la última noche de abril se le cantan los «mayos», y a su término van a echárselos a las mozas. El domingo de Pentecostés tiene lugar su fiesta o «pascuamayo», en la que los comisarios realizan el reparto de la caridad: unos panecillos hechos con la harina que ofrecieron sus devotos un año antes (37). La Virgen de Linarejos se apareció a un pastor entre unas peñas y manantiales; el Domingo de Pentecostés le dedican una romería con carrozas, ofrendas florales y procesión de la imagen, que saluda y bendice el campo (38).

A modo de conclusión diremos que también en las fiestas populares del mes de mayo en nuestra provincia se aprecian multitud de elementos que indican una mutación de determinados rituales precristianos, orientados a festejar fundamentalmente el explendor de la naturaleza propio de la estación, el amor y la fecundidad, y se traduce en costumbres como la utilización generalizada de vegetales, la presencia de ceremonias y danzas en torno al fuego y al agua, la traslación de imágenes para pasar esta época en sitios distintos al habitual, la peregrinación a lugares determinados del campo con honda significación espiritual y otras costumbres relacionadas con el ciclo vital propiciatorias de relaciones amorosas, como enramadas, rondas, agasajos, etc.

MAYOS A LA VIRGEN DE LA ESTRELLA, PATRONA DE NAVAS DE SAN JUAN

Es tu rostro Virgen María
una rosa limpia y pura
y tus ojos dos luceros
que nos miran con ternura.

La primer alba de mayo
es, sin dudar, la más bella,
porque entre los montes sale
la más rutilante Estrella.

Tu mirada maternal
aviva en los corazones
la fe de los peregrinos,
Estrella de mis amores.

La música de los «mayos»
lleva notas de alegría
a la Virgen de la Estrella,
en su jovial romería.

Los mayos son los presentes
que los naveros te ofrecen,
agradeciendo el amor
con que tú nos enriqueces.

Con estadales bordados,
cantando van los romeros
a la Virgen de la Estrella,
que brilla entre los luceros.

Rezando cantamos mayos
cuando vas en procesión,
porque es piropo a la vez
que reverente oración.

En el llano de la Estrella
una azucena se abre
el primer día de mayo,
cuando sale nuestra madre.

Es la Virgen de la Estrella
la que más altares tiene,
porque no hay ningún navero
que en su pecho no la lleve.

En el llano de la Estrella
al llegar la primavera
se agrupa el pueblo gozoso
con la Estrella que venera.

Los mayos son las plegarias
que tus devotos elevan,
acógelos con amor,
dulce Virgen de la Estrella.

Como un dardo sale el mayo
del pecho del peregrino,
que se dirige a la Estrella,
madre del verbo divino.

El mayo es canción de amor
y espléndido madrigal
a la Virgen de la Estrella
como devoción filial.

Son los mayos, las canciones
con que la música sella,
las piadosas oraciones
a la Virgen de la Estrella.

Abrid las puertas del templo
que pase la Inmaculada,
nuestra Madre de la Estrella
la patrona de las Navas.

Del trigo sale la harina
y de la harina la flor,
y de la flor de la harina
sale un divino Señor
para la Hostia divina(39)

MAYOS A LA VIRGEN DEL COLLADO PATRONA DE SANTISTEBAN DEL PUERTO

Madre mía del Collado
te pedimos con fervor
nos des cobijo en tu manto
y nos des tu bendición.

Mayo, mayo, mes de mayo,
mes de las recias calores
el de los torillos bravos
los caballos corredores.

Después del mayo a la Virgen
el tuyo ha sido el primero
para que luego no digas,
para que no digas luego.

El que pasa por tu ermita
y no te reza una salve
no es cristiano ni español
ni es andaluza su sangre.

Morenita del Collado
Paloma en su palomar
vuela hasta mi corazón
donde podrás anidar (40).

____________

(1) CARO BAROJA, J. (1983) : La Estación de Amor. Taurus, pág. 18.

(2) Me lo cantó en 1982 Feliciana Mayas, de 84 años, natural y vecina de este pueblo.

(3) CHOCLAN, A. (1982) : Guía de Fiestas Populares de Andalucía, pág. 485.

(4) BAENA, M. (1983) : La fiesta de Los jornaleros: orígenes de una fiesta popular en una situación de penuria social. Génesis de una Leyenda. Actas de la I Reunión de Cronistas de Sierra Mágina.

(5) MAS Y PRAT, B. (1881): las cruces, Historia, tradición y costumbres. La ilustración española y americana, supl. al núm. 1, año XXV, pág. 18 (Cit. por CARO BAROJA, Ob. cit.).

(6) OLIVARES BARRAGAN, F. (1987): Jaén y sus cien pueblos. Inst. de Est. Gienn, pág. 178.

(7) CHOCLAN, ob. cit, pág. 507.

(8) RODRIGUEZ. DE GALVEZ, M.D. (1972) : Cancionero popular de Jaén. lnstituto de Estudios Giennenses.

(9) GARCIA, J.M. et al (1987) : Sierra Mágina, Página 352.

(10) NAVIDAD VIDAL, N. (1984) : El Rosario de los Hachones, una antiquísima tradición del pueblo de Albanchez. JAEN, 5-V-84.

(11) JIMENEZ COBO, M. (1983) : Mancha Real, Historia y Tradición, pág. 83.

(12) Es ésta una de las fiestas más antiguas de la villa, sus primeros testimonios datan del primer tercio del siglo XVIII en que ya se tenía por costumbre inmemorial. Consistía en ir por la mañana en procesión llevando la Santa Cruz en andas hasta una cruz que había en lo alto de la cuesta de la nava que aún se llama la "Cruz de la Montiillana", volviendo después a la iglesia para cantar la misa del día, a cuyas funciones asistía el Concejo, Justicia y Regimiento de la villa.

(13) GARCIA, ob. cit, pág. 352.

(14) LIMON DELGADO, A. (1981): Costumbres populares andaluzas de nacimiento, matrimonio y muerte. Diputación de Sevilla, pág. 118.

(15) Me informó de esta costumbre en 1986 María Martínez, anciana vecina de Bélmez de la Moraleda.

(16) Archivo Histórico Diocesano de Jaén. Sección de Criminal, Cabra del Santo Cristo, año 1734.

(17) OYA RODRlGUEZ, V. (1985). Cambil: geografía, historia, costumbres y tradiciones.

(18) CARO BAROJA, ob. cit, pág. 99.

(19) CHOCLAN, ob. cit, pág. 493.

(20) BARRAGAN, ob. cit, pág. 20.

(21) CHOCLAN, ob. cit, pág. 520.

(22) BURGOS, C. (1988) : Origen del Cristo de Charcales y su romería. Diario JAEN, 7-V-88.

(23) HUERTAS VICIANA, I. M. (1986) ; Fiestas de agua y fuego en Cazorla. Narria, núm. 36, pág. 26.

(24) CHOCLAN, ob. cit, pág. 475.

(25) Albanchez de Ubeda (1981). Colegio Público Fernando Molina.

(26) CHOCLAN, ob. cit, :pág. 479

(27) CHOCLAN, ob. cit, pág. 487.

(28) CHOCLA,N, ob. cit, pág. 503.

(29) LOPEZ PEGALAJAR, M. et al (1986) : Aproximación a la historia tradicion-popular de la ciudad de Jódar; tradiciones y costumbres; las Fiestas de Jódar (origen e historia), Actas IV jornadas de Estudios de Sierra Mágina.

(30) Cfr. QUERO GARRIDO, J. (1989) : los Romeros de Alharilla. Cajasur.

(31) MARTIN MEDINA, j.: Calendario de las fiestas populares de Cazorla. Anuario del Adelantamiento, 2627, página 183.

(32) CARO, ob. cit, pág. 105.

(33) OLIVARES, ob. cit, pág. 168.

(34) OLIVARES, ob. cit, pág. 553.

(35) Cfr. NIETO, M. (1903) : Historia General de la villa de Navas de San Juan, Madrid.

(36) RUIZ GARCIA, F. (1984) : la Virgen de la Estrella y los Mayos. Once de junio, pág. 75.

(37) Cfr. OLIVARES BARRAGAN, F. (1982); Pascuamayo. Tradiciones de Santisteban del Puerto.

(38) CHOCLAN, ob. cit, pág. 504.

(39) OLIVARES BARRAGAN, ob. cit, pág. 229.

(40) STELLA (1984), Anuario de la Real e ilustre Cofradía de Ntra. Sra. de la Estrella.