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Pasiones y tragedias de amor en el romancero tradicional soriano

TORRE GARCIA, Leopoldo

Publicado en el año 1990 en la Revista de Folklore número 109.

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La riqueza folklórica de la provincia de Soria resulta extraordinaria cualitativa y cuantitativamente. Considerada como una zona manifiestamente abierta a la tradición, el romance pasa por ser uno de los exponentes con mayor capacidad expresiva. Cada pueblo ha venido conservando un abanico considerable de romances, canciones, chascarrillos, coplas, etc., que se han mantenido oralmente de generación en generación con la práctica evidente durante los últimos años. Actualmente ha decaído pausadamente porque el mundo rural, artífice del éxito, comienza a declinar. Y con él muere un cancionero que, por lo general, concita la ignorancia de una generación despreocupada por heredar todo aquello que a su convencionalismo no le resulte interesado. Y en la despreocupación se pudren las raíces de la cultura, de la identidad.

La visión no puede ser más desalentadora. Yo, que no me considero en absoluto un folklorista, sino mero recopilador de todo aquello que rezume costumbrismo y tradición, y, por tanto, cultura, me veo en la necesidad de manifestar mi total repulsa a quienes desprecian y desechan el testimonio de su propia identidad. A quienes se dejan llevar por las corrientes modernistas como justificación al rechazo de sus antepasados. Si hoy se ha perdido el cancionero, la justificación no es otra que la desidia de la provincia de Soria no se haya recopilado ni quienes lo hemos mamado.

Sin temor a equivocarme, es posible que en el 40 por 100 del cancionero tradicional. El resto permanece soterrado en la mente de quienes un día hicieran de él su más firme expresión. Sólo la urgente intervención podría rescatarlo antes de perecer. Porque quienes aún lo conservan intacto suelen ser personas cuya edad supera los 60 años.

El recelo con que por lo general se acoge el recitar un romance se hace en ocasiones manifiesto. Mucho más cuanto el interesado procede de otro lugar. Surge entonces el rechazo al diálogo que tiende a cesar a medida que el conocimiento se hace más exhaustivo. Y se da paso a toda una retahila de muestras apoyadas por otros informantes predispuestos a echar una mano y a sacar a colación otros tantos que van a la mente. Quienes se predisponen principalmente son las mujeres. No obstante, en determinados casos, también los hombres son conocedores y fieles informantes.

Aunque por lo general soy de la opinión de Luis Díaz (1) de que la provincia de Soria no ha sufrido considerables variaciones «por el celo con que se han seguido realizando y ese carácter de aislamiento que tienen ciertas zonas de la provincia», no cabe duda de que existen pequeñas variantes o matices entre informantes sobre un mismo tema. Dice al respecto Menéndez Pidal (2) que «la mezcla de dos o más versiones de un mismo romance se observa en todos los cancioneros viejos, y, por su parte, todo recitador, tanto antiguo como moderno, retoca y refunde el romance que canta». Hasta cierto punto, pero muy someramente, en mis recopilaciones la contradicción o variación sobre un mismo tema local no ha ido más allá de palabras o simples cambios entre éstas. Donde se aprecian estas variaciones son en versiones procedentes de distintas localidades o zonas.

Si resulta admirable la extraordinaria memoria con que personas de edad muy avanzada recitan estos romances, es debido a que han sido la base de su cancionero particular. Por lo general, son versiones pletóricas de recuerdos. Prestar la alegría al servicio de una jornada en el campo -siega, recolección, trilla, vendimia, etc.- de divertimento o de recreo, no es fácil de olvidar. Los jóvenes las hacían suyas y las cantaban públicamente en los momentos álgidos de diversión.

La tradición oral hace que se pierdan con mayor facilidad. Se conservan algunas «coplas» que por lo general se compraban en fiestas y ferias o a los ciegos, quienes periódicamente visitaban los pueblos acompañados de un lazarillo, como único medio de ganarse la vida. Aún hoy el recuerdo popular habla de estos personajes por su melodiosa voz o por la sensibilidad con que tocaba el instrumento musical su acompañante mientras él cantaba. Los «romances de ciego» en forma de copla han sido inmortalizados en el moderno romancero que ha perdurado. El romancero más difundido en el medio rural. El romancero viejo, también cantado, posee menor testimonio y consideración, aunque se conservan excelentes ejemplos. En lo que se suele dudar con bastante frecuencia -al menos, lo he notado en mi recopilación- es en la música o tonadilla. Se llega a confundir con facilidad, de aquí que se haga un tanto difícil captarla con exactitud.

¿Qué suelen narrar las coplas y los romances? Se configuran, en general, como sucesos acaecidos en algún lugar a los que la fantasía se encargaba de añadir finas dosis de sensacionalismo. Una vez aquí, el desenlace tomaba la trascendentalidad que el autor/recitador deseaba conceder a la versión. A falta de noticias difusoras, solía ser el «caso» acaecido. Por lo general, se trataba de crímenes «según lo dice el papel», noticias o hechos por los que se interesaba el pueblo llano. Todo ello deleitado con la música circunstancial que hacía las delicias de quienes la oían por vez primera y se interesaban por continuarla. Producían idéntico impacto al que hoy logra una canción moderna. Otro de los temas tratados era el de los romances de aventuras transformados en fantasías misteriosas que en ocasiones responden a un final truncado, y en ocasiones, a una imaginación desmesurada.

Los romances de PASIONES y TRAGEDIAS DE AMOR quizá sean los más difundidos. Son ejemplos que encierran entre sus premisas el nudo del interés dramático seguido de su desenlace. Como un abismo que se complace en dejarlo abrupto y hondo. Nos habla de la eterna tragedia femenina mucho más que de cualquier invención detallada. y el tema, que casi siempre gira en torno a la mayor llamarada de locura de amor, a la muerte por abandono del amado o al asesinato de la novia a manos de su novio, no deja de ser una de tantas elegías amorosas que la tradición ha venido reelaborando hasta convertirlo en un singular esbozo dramático de amor y muerte. «De este modo los recitadores de romances -seguirá diciendo Menéndez Pidal- que halagan la vaguedad de la imaginación y del sentimiento, despertaban estados imprecisos del espíritu, que tan valiosos son para el arte refinado». Lo que no cabe duda es que al acontecimiento se le adobaba concienzudamente con una buena dosis de ampulosidad que en ocasiones desorbitaba los hechos. Pero es bien cierto que quienes han conservado estos romances se han limitado a imitar letra y música de quienes la recibieran. Y así, guiados del oído, que pudo ser el causante junto a la memoria, han llegado hasta nosotros.

Los temas aquí expuestos, junto a otros ejemplos, han sido recogidos íntegramente en el pueblo soriano de Quintanilla de Tres Barrios (3). Ninguno de ellos, salvo error u omisión, ha sido publicado en el «Romancero tradicional soriano» ni en ninguna otra revista. En cambio, son romances muy conocidos entre la población que no parecen haber tenido demasiada trascendencia. Ello demuestra la existencia de un legado sumamente importante oculto entre la sabiduría popular sin salir a la luz pública como vestigio escasamente conocido.

EL HERMANO CRIMINAL

En Santa Eulalia había una niña / que ella solita se mantenía

2 cosiendo ropa para Madrid. / Solita estaba sin padre y madre
solita estaba y sola quedó / sin más amparo que el de un hermano

4 que era un verdugo sin corazón. / Hermana, hermana, le dijo un día
hermana, hermana del corazón / por tu hermosura me he vuelto loco

6 y tu marido quiero ser yo. / -Antes prefiero morir mil veces
que de un hermano / manchar mi honor.

8 Sacó el revólver, la dio dos tiros / y la cabeza la estropeó
y al otro día fue a una viña / la hizo un pozo y la enterró.

El tema del asesinato entre padres e hijos y hermanos por lograr su amor suele ser generalizado en el «romance de ciego». Son frecuentes los casos en que las relaciones incestuosas están presentes. Ejemplos tenemos en «El hijo criminal» «Amnon y Tamar» o «Delgadina». El drama se plantea aquí entre dos hermanos; el varón intenta conseguir a toda costa que su hermana acceda a ser su amante, a representar el papel de mujer en su vida. El rechazo al libre acceso carnal por parte de la hermana acabará con el asesinato de ésta. El odioso criminal intenta hacer desaparecer el cadáver sin ser notado; lo entierra en una viña.

EL CRIMEN DE IRUN

Virgen Sagrada del Carmen / dame alientos y valor
2 para explicar este crimen / que enternece el corazón.

Con humildad y paciencia / le suplico a Dios del Cielo
4 que me ayude a explicar / un lastimoso suceso.

El caso pasó en Irún / último pueblo de España
6 y para mejor decir / está rayando con Francia

Un joven de veintiocho años / por nombre tiene Gabriel
8 ha cometido este crimen / según lo dice el papel.

Con una joven muy rica / llamada Demetria Hernández
10 sólo por el interés / la hicieron casar sus padres.

El nunca la tuvo amor / y al verla se retiraba
12 porque estaba enamorado / de la sirvienta de casa.

Sus padres cuando supieron / que trata con la criada
l4 pronto le dieron la cuenta / y la desechan de casa.

Advirtiéndole a aquel joven / que si con ella se casa
l6 no le tendrían por hijo / y que le desheredaban.

Muy disgustado Gabriel / con Demetria se casó
]8 y el odioso criminal/pronto la muerte la dio.

Ya se celebró la boda / con grande acompañamiento 20 amenizando este acto / la banda del regimiento.

Así pasaron el día / en el mayor regocijo
22 y el novio que se encontraba / muy serio y contrariadisimo.

Alegria de los padres / en luto se convirtió
24 porque aquella misma noche / la infeliz novia murió.

A las once de la noche / terminaron de cenar
26 retirándose los novios / a su cama a descansar.

Al entrar al dormitorio / al quitarse las alhajas
28 el novio como un león / a Demetria despedaza

La agarra de los cabellos / y desenvaina el puñal 30 cortándole la cabeza / el odioso criminal.

No se contentó con eso / que la quitó las alhajas 32 para irse a Buenos Aires / con la pícara criada

Las alhajas de la novia / valían treinta mil reales
34 que se las regaló un tío / días antes de casarse.

De oro son los pendientes / los anillos y pulseras
36 y un collar todo cubierto / de robleas y de perlas.

A la mañana siguiente / ya se reunieron todos
38 para darles la alborada / donde dormían los novios.

Al ver que tardaban tanto / de levantarse los novios
40 el padrino y la madrina / entran en su dormitorio.

Al ver allí una cabeza / separada de su cuerpo
42 salieron muy asustados / llorando sin desconsuelo.

Y los padres de la novia / al ver a su hija muerta
44 del susto que recibieron / desmayados caen a tierra.

Dieron parte a la justicia / y el juez vino sin tardar
46 a reconocer el cuadro / que daba duelo el mirar.

A las veinticuatro horas / prendieron al criminal
48 y también a la criada / juntos en San Sebastián.

Estos fueron detenidos / en un comercio lujoso
50 al ir a vender las joyas / para marchar presurosos.

Estos tenían pensado / que en vendiendo las alhajas
52 con el dinero de ellas / a Buenos Aires marcharan.

Pero la Guardia Civil / que les cogen en seguida
54 les echaron las «cadenas» / y ellos allí declararían.

La criada ha declarado / que ella no sabía nada
56 que en marchándose a servir / a su casa fue a buscarla

Según tenemos noticias / la criada fue causante
58 de que matara a su esposa / para irse a Buenos Aires.

-No me traten con error / decía muy afligido
60 que yo les declararé / el crimen que he cometido.

-La culpa tienen mis padres / de verme aquí enfrentado
62 porque me hicieron casar / con la mujer que he matado,

y después de darle muerte / las alhajas la robé
64 y una vez que esto hice / apresurado marché.

Mas ahora he sido cogido / por mi desgraciada suerte
66 ustedes me juzgarán / si yo merezco la muerte.

-Padres, los que tengais hijos / darles buena educación
68 que no se vean en la afrenta / como aquí me veo yo.

También a los padres digo / que no les casen a fuerzas
70 que si dan palabra a una / dejad que cumplan con ella.

Aquí se acaba la historia / de este odioso criminal
72 según dicen en lrún / la muerte le juzgará.

Esta magnífica recopilación de «romance de ciego» es uno de tantos de elegía amorosa. La tradición reelaboró el tema convirtiéndolo en un singular esbozo dramático de amor y muerte. La tragedia ronda el casamiento forzoso que culmina con el asesinato y la posterior huida con su eterno amor, tema este bien conocido hasta años atrás en que las familias solían concertar los matrimonios de los hijos incluso ya desde la infancia. Aquí el novio es obligado, por voluntad expresa de sus padres, a casarse con la mujer a la que nunca ha amado bajo fundadas amenazas de desheredamiento. La supremacía del rango «obliga» al novio a casarse con una rica heredera a la cual desprecia por amor a la criada. Al final acaba haciendo una llamada a los padres en prevención del casamiento forzado.

LA VENGANZA DE ANASTASIA

Tres años llevaban ya / enamorados los dos
2 pero un día Federico / logró de negar su amor.

Cuando se marchó al servicio / su novia encinta quedó
4 y le dijo «no me olvides / porque has manchado mi honor».

Por fin dio a luz a un hijo / le criaba con esmero
6 sin embargo Federico / de él hacia desprecio.

Un domingo por la tarde / Anastasia se acercó
8 a la casa de su novio / y en el portal le encontró.

Y le dijo, «Federico / mira quién tienes aquí
10 no le debes despreciar / que bien se parece a ti».

Se metió en su habitación / sin hablar una palabra,
12 entonces aquella joven / se fue muy desesperada.

Las amigas de Anastasia / la habían asegurado
14 que habían visto a su novio. / con otra joven hablando.
Anastasia se enteró / y vio que era verdad
16y entonces dijo la joven / en mis manos morirás.

Se ha ido en busca de un puñal / que conservaban sus padres
18 y a las once de la noche / a su casa fue a matarle.

Fue a entregarle los regalos / con mucha serenidad
20 y al punto de recibirlos / allí le clavó. el puñal.

Le ha dado tres puñaladas / al lado del corazón
22 sólo pudo defender / a toda prisa la unción.

Y los padres de aquel joven / al oír un fuerte grito
24 corrieron muy presurosos / a defender a su hijo.

Pero ya no hubo remedio / que le dio en el corazón
26 sólo pudo defender / a toda prisa la unción.

A la mañana siguiente / fue a entregarse al señor juez
28 declarando muy tranquila / el motivo por qué fue.

Y delante del juez dijo: / -Escúchame buena usía
30 yo he matado a Federico / y me he quedado tranquila.

El me hizo desgraciada / después que me deshonró
32 pues es justo que pague / aquella tan mala acción.

Entonces el juez la dijo / al oír su explicación
34 -No será tanto el castigo / que en algo lleva razón.

-El castigo que merezca / estoy a sufrir con gusto
36 porque ya soy deshonrada / para siempre en este mundo.

No me queda más dolor / que dejar un pobre hijo
38 que mis padres ya son viejos / y se quedarán solitos.

No tengo más que un hermano / que se encuentra en Buenos Aires
40 y si mis padres se mueren / mi hijo no tiene a nadie.

A la justicia suplico / que no me lo desamparen
42 que lo lleven a un hospicio / cuando se mueran mis padres.

Todos los que me escuchéis / enteraros de la copla
44 sobre todo los mocitos / y también todas las mozas.

Tema muy característico y reprobado el del abandono del novio por amor a otra mujer, como se ha visto en «El crimen de Irún». Una versión semejante es la del «Crimen de Burgos». Romance sensacional este, también de ciego, en el que la novia defiende su honra vengándose alevosamente del sutil engaño a que es sometida. La virginidad ha sido una consideración pura e intangible. Lo ha venido siendo como «mancha», y quien lo recibía se consideraba una desgraciada para siempre en este mundo. Y mucho más el ponerla en evidencia. La joven que perdía su virginidad, manchada por otro hombre, se autocondenaba por el ultraje y no concebía su situación a menos que se vengase. Irremisiblemente rozaba lo trágico para el resto de su vida.

LA HIJA VENGADA

En la farmacia de un pueblo / en la provincia Almería
2 había una joven sirvienta / que era una monería.

Los mozos se disputaban / por conseguir su amistad
4 y ella siempre decía / que tenía poca edad.

Su padre estaba con ella / que gozaba de contento
6 y todo lo que ganaba / era para su alimento.

Pero quiso la desgracia / poner cota a esta pasión
8 y todo lo que era alegría. / en llanto se convirtió.

El dueño de la farmacia, / que de ella se enamoró,
10 siempre juraba quererla / con todo su corazón.

Por lo mucho que te quiero / mira lo que voy a hacer
12 disgustarme de mi novia / y contigo me casaré.

La joven le despreciaba / las palabras del traidor
14 pero llegó un cierto día / que en sus brazos se hundió.

Ella estaba disgustada / pensando qué había hecho
16 y la pena y la congoja / no le cabía en su pecho.

Pero llegó un cierto día / que se sentía ser madre
18 y se ha descubierto a él, / por ver si quiere casarse.

El infame la contesta: / Tú no estás embarazada
20 tienes el estómago sucio / y necesitas ser purgada.

Yo te daré un purgante / y el dinero que tú quieras
22 y te marchas a tu casa / hasta que te pongas buena..

La joven se fue a su casa / y el purgante se tomó
24 y antes de la media hora / se moría de dolor.

Los médicos la visitan / y confirman la verdad
26 enteran a la justicia i y entregan al criminal.

Ay que hombre tan villano / distinto, tan criminal,
28 que en vez de darle un purgante / la dio un veneno mortal.

Por tanto dice la copla / quien tanto tiene, tanto vale
30 y al poco tiempo el traidor / ya estaba por la calle.

Todo el barrio lo sentía / la muerte de aquella joven.
32 y su padre de dolor / no duerme, bebe, ni come.

Todo el pueblo lo sabía / la boda de don Tomás
34 que se celebraba el día, / el día de Navidad.

Veinticuatro de diciembre / la boda en el templo entró
36 pero detrás de la puerta / llora un viejo de dolor.

Ya salía don Tomás / con su esposa de la mano
38 y el padre de la Isabel / allí le estaba esperando.

Ya salía de la iglesia / y en el segundo escalón
40 se ha lanzado a don Tomás, / tres puñaladas le dio.

-Así cumplo mi destino / quien mal vive, mal acaba
42 he matado al asesino / que mató a mi hija adorada.

Le metieron en la cárcel / ya que a su hija vengó
44 y sin frío ni calentura / a los tres días murió.

Y aquí termina la historia / de este pequeño romance
46 de la flor deshojada / y la venganza de un padre.

Testimonial resulta también este romance. Idéntico acaecimiento al de «La venganza de Anastasia» en cuanto al motivo de la deshonra. El desenlace, por contra, es bastante más trágico, ya que después de haberle prometido su amor, después de haber gozado de ella, después de haberla poseído y dejado embarazada, no sólo la repudiará, sino que para no verse forzado al casamiento la envenena. Será el padre quien vengará a la «flor deshojada» de su querida hija. Se pone de manifiesto en el romance un hecho muy importante: el del favoritismo de la clase alta ante la ley, la compra de la libertad con dinero.

EL NOVIO CRIMINAL

En la estación de Alicante / estando al tren esperando en la sala de descanso
2 vino Rafael Tejero / con el revólver en la mano.

Ay Rafael no la tires, / ay Rafael no la mates,
4 déjala que se despida / de la pobre de su madre.

Estando en estas palabras / tres tiritos la pegó
6 uno la entró por la pierna, / el otro por el corazón
y el que iba para Carmela / el aire se lo llevó.

8 La cogen en un camión / la suben la calle arriba
preguntan por don Cristóbal / que la cure las heridas.

10 Don Cristóbal, don Cristóbal / por la virgen soberana y la [ virgen del Pilar
cúreme estas heridas / que me ha hecho un criminal.

12 Don Cristóbal la miraba / con mucha pena y dolor
-Qué lástima de muchacha / que no tenga salvación.

14 Estando haciendo la cura / a las manos se miró
y el anillo de su novio / con desprecio lo tiró.

16 -Toma Carmela mi bolso / y se lo das a mi madre
y la dices que me he muerto / de una calentura grande.

18 -No has muerto de calentura / tampoco de enfermedad
que has muerto de dos tiritos / que te ha dado un criminal.

20 En la tumba de la joven / ha nacido un arbolito
que tiene las hojas verdes / con un letrero que dice:

22 «Aquí está enterrada Mercedes».

A este romance parece como si le faltase el motivo principal de la trama. Es evidente que algún asunto pendiente entre la pareja le lleva al novio a vengarse atrozmente de su pareja. y elige el circunstancial momento de la despedida en la misma estación. Como si la novia tratase de huir de él. Algún asunto pendiente podría justificar el asesinato cometido.

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(1) MENENDEZ. PlDAL, Ramón: "Flor nueva de romances viejos". Madrid. Espasa Calpe, 1965.

(2) DIAZ VIANA, Luis: "Una encuesta romancística en la provincia de Soria..." .Revista de Folklore, Valladolid.

(3) INFORMANTES:

Fermina García Carro, 70 añoso Nacida y residente en Quintanilla de Tres Barrios (Soria).


Clotilde García Izquierdo. 79 años. Nacida en Quintanilla de Tres Barrios y residente en Málaga.

María García Izquierdo, 67 años. Nacida y residente en Quintanilla de Tres Barrios.

Victorino Torre García, 48 años. Nacido en Quintanilla de tres Barrios y residente en Barcelona.