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ARTE VERBAL URBANO: Aproximación Etnográfica a los cuentos populares extremeños en la ciudad de Badajoz

MONTERO MONTERO, Pedro

Publicado en el año 1990 en la Revista de Folklore número 111.

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A la memoria de los folkloristas Antonio Machado y Alvarez, Cipriana Alvarez Durán, «la mujer de los cuentos» y Sergio Hernández de Soto, pioneros en la recogida y estudio de los cuentos populares extremeños.

Todas las sociedades y grupos humanos, desde que han tenido conciencia de tales, para asegurarse la continuidad de sus propios sistemas culturales, así como para cubrir una amplia gama de necesidades en el campo espiritual o ideológico, han dado origen a numerosos rasgos y producciones culturales. Los sectores sociales formados por las capas populares, modestas e iletradas, tanto del ámbito rural como del urbano (clases bajas e incluso medias) han perpetuado sus distintos sistemas de valores, formas de vida e instituciones predominantemente a través de enseñanzas no regladas, espontáneas, anónimas y transmitidas por tradición oral y/o por imitación. Aprendizaje que Patricia Draper denomina observacional o informal (1).

En estos sectores sociales, componentes de lo que se ha dado en llamar pueblo llano o vulgo, la literatura de tradición oral o arte verbal (2) -cuentos, chistes, leyendas, adivinanzas, refranes, nanas, canciones y fórmulas de juegos, invocaciones, letrimalia o escritura en las paredes, etc. se constituyen en el principal medio de transmisión del saber popular, del folklore (3).

FUNCIONES y CONTEXTOS

Uno de los materiales folklóricos más extendidos y utilizados por las diversas culturas y pueblos españoles en el discurrir del tiempo es, sin duda, el cuento popular o tradicional.

Por sus características de brevedad, funcionalidad y facilidad de recreación, ha servido para transmitir importantes mensajes familiares, sociales, educativos y lúdicos (4). Utilizado como técnica para haber comprensible a los niños el mundo de los adultos, el cuento popular está considerado como el elemento endoculturador por excelencia de la cultura tradicional (5).

Para nuestros no lejanos antepasados, de una forma no consciente, los cuentos servían como fuentes de transmisión de ciertos conocimientos, valores y actitudes. El pueblo llano también utilizaba estos relatos para dar rienda suelta, en una sociedad estamentaria y de clases, como fue la agrícola-ganadera de nuestro país de pasados siglos y primera mitad del actual, a sus críticas a los estamentos dominantes. Amos, curas, alcaldes, capitanes de cuadrillas de bandoleros y otros eran engañados y confundidos en estas narraciones por sencillos y a veces bobos campesinos, sacristanes, estudiantes o soldados.

Asimismo, bajo fantásticas e irreales apariencias de muchos cuentos maravillosos o de encantamiento, se escondían importantes mensajes civilizadores: contra el rapto, la violación y el incesto; como estímulo de superación y progreso en la escala social; la proscripción de la endogamia y búsqueda de pareja en otros clanes, tribus o pueblos; lucha incansable por la subsistencia y la libertad...

En Extremadura, al igual que en otras regiones españolas, todavía hoy se siguen contando cuentos, aunque en menor proporción y trascendencia que en épocas pasadas. Hasta épocas no muy lejanas, después de una jornada de trabajo de sol a sol, en las faenas del campo, nuestros campesinos y lugareños se reunían junto al hogar de una casa vecina, al amor de la lumbre, en los fríos días de invierno o al fresco de la noche veraniega en los patios de vecindad. Los que trabajaban lejos de sus casas lo hacían en los cortijos y caseríos, junto al resto de las cuadrillas de trabajadores. En dehesas y majadas, el chozo extremeño era el lugar de reunión de labradores, gañanes y pastores después de cenar gazpacho y «presas». Alrededor del fuego, un buen narrador, con cuentos engarzados se llevaba toda la noche. Sobre todo, si tenían mucha «sal» (6).

Los narradores y destinatarios de estos cuentos eran preferentemente adultos. Según la calidad de la audiencia, así era la temática del cuento. Atendiendo a distintas categorías sociales -edad, sexo, estado, oficio y naturaleza-, surgía una gran variedad de narraciones. Porque no se relataba el mismo cuento a hombres y mujeres. Ni a solteros y casados. Tampoco los hombres de un oficio o los de un pueblo determinado contaban ciertos relatos en presencia de extraños (7).

A los niños se les contaba unos cuentos específicos con alguna importante lección o moraleja en el fondo. O se les suprimían las secuencias escabrosas.

Hoy día, en las zonas urbanas de las grandes ciudades extremeñas, como es el caso de Badajoz, en las largas jornadas invernales, alrededor de la mesa camilla, junto al brasero de picón o estufa de butano o eléctrica, padres, abuelos, chachas y otros familiares de edad utilizan estas narraciones antiguas con los más pequeños de la casa para hacerles reir, meter miedo, comer más, acostarse pronto, enseñarles a1guna leccioncilla o, simplemente, pasar el rato.

Durante el verano, en los refrescantes zaguanes y patios interiores, en las caliginosas horas de la siesta o al anochecer, junto a la cuna, el corralito, la cama o los cómodos sillones «orejones», las madres, principalmente, entretienen de vez en cuando a los pequeños con cuentecillos donde están presentes la broma y el juego. Estos narradores urbanos pertenecen a todos los sectores sociales de Badajoz, predominando los procedentes de clases medias, medio-bajas y bajas. Muchos de ellos son inmigrantes extremeños que, en gran proporción, se asentaron en el extrarradio de la ciudad a partir de la década de los 50. Proceden de todos los rincones de la región, especialmente de pequeños núcleos urbanos de la provincia de Badajoz. Obreros, agricultores y trabajadores sin cualificar que residen, predominantemente, en los barrios populares de La Estación (San Fernando y Santa Isabel), San Roque, La Picuriña y Cerro de Reyes. Barrios que, por su infraestructura urbanística y arquitectónica, nos recuerdan a muchos de nuestros pueblos de la Baja Extremadura.

TRADICION y CAMBIO CULTURAL

Los diferentes procesos de aculturación y socialización habidos en la sociedad española, en general, y extremeña en particular, en este siglo, especialmente a partir de la década de los 5O, modificaron sustancialmente los mecanismos de transmisión de conocimientos, actitudes, destrezas, hábitos y valores que, hasta entonces, habían sido empleados tradicionalmente para con los miembros más jóvenes e inexpertos.

La desruralización de la sociedad extremeña, con el éxodo masivo del campo a las ciudades; la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, la desacralización de los valores religiosos y morales imperantes, el auge de los modernos medios de comunicación social, especialmente la radio, el cine y la televisión, y la ampliación de la escolaridad obligatoria, originaron profundos cambios en las actitudes, usos y costumbres de las familias extremeñas.

La familia nuclear dejó de ser el principal foco de transmisión de ideas, saberes y comportamientos en los grandes asentamientos urbanos extremeños como Badajoz. El cambio a nuevos contextos sociales y urbanos fue debilitando progresivamente el rol pedagógico de la madre, hasta entonces figura primordial en la crianza y educación de los hijos.

Con la desaparición progresiva de los abuelos, desplazados de sus originales núcleos rurales, más la influencia de los modernos medios culturizadores -audiovisuales, impresos, escolares, ambientales, modas y costumbres-, se hacía necesario un estudio puntual sobre el estado actual de los cuentos de tradición oral en nuestra región. Estudio que en un medio eminentemente urbano como la capital pacense, con un porcentaje muy elevado de inmigrantes de pequeños núcleos de ambas provincias, en especial de la de Badajoz, ofrece la posibilidad al investigar de conocer el estado de sus textos y la vigencia real de sus funciones y contextos.

Tomamos la iniciativa en el curso 1986-87, desde la Escuela, tras comprobar los resultados de una encuesta e aplicamos a 378 escolares con edades comprendidas entre los 9 y los 14 años, procedentes de diez barrios pacenses. Los resultados, bien significativos, nos trajeron dos importantes conclusiones:

1.a Los cuentos de tradición hispana (los narrados por abuelos, padres y otros familiares de edad) apenas se cuentan en los hogares pacenses. Un 40 por 100 de los niños encuestados recuerda entre uno y tres títulos solamente. El 60 por 100 restante no recuerda ninguno. Los cuentos más recordados son: en primer lugar, «Garbancito» (38 casos), seguido de «Periquito y Mariquita» (12), «Los siete cabritos» (9), «Juan Sin Miedo» (7) y «La casita de chocolate» (5).

2.a Por el contrario, el 100 por 100 reconoce haber oído, visto o leído en diferentes ocasiones algunas de las numerosas versiones de los cuentos de Perrault, Hermanos Grimm, Andersen, O. Wilde, C. Collodi y W. Disney, como «Caperucita Roja», «La Cenicienta», «La Bella Durmiente», «El gato con botas», «Los músicos de Brema», «El príncipe feliz», «El gigante egoísta», «Pinocho», «Peter Pan», «Blancanieves y los siete enanitos», entre otros.

Para conocer su estado actual en nuestra región durante los años 1986,1987 y 1988, de forma intermitente, recogimos un centenar y medio de estas narraciones en distintos barrios y zonas urbanas de la capital surextremeña. En las tareas de recolección nos ayudó un grupo de profesores y alumnos del ciclo superior de la E GB pertenecientes a diversos centros escolares.

Estos materiales literarios forman parte de un trabajo de mayor envergadura de carácter etnográfico e inédito aún, que está supervisado científicamente por el antropólogo extremeño Javier Marcos Arévalo.

La distribución de los diferentes tipos y clases de cuentos y las unidades territoriales donde se recogieron fue esta:
Cuentos
Barriadas Formulísticos Maravillosos de animales de Costumbres. Totales

Casco Antiguo 4 5 6 12 27
San Roque 1 2 5 12 20
San Fernando - 10 8 16 34
Santa Marina 10 2 2 7 21
Pardalera - 2 - 5 7
Cerro de Reyes 1 2 6 4 13
Zonas de Aluvión (*) 4 6 3 7 20
Núcleos aislados(**) - 3 2 3 8

Parciales 20 32 32 66 150

(*) Víviendas de la Guardia Civil de Caya (Frontera), Asilo de Ancianos, Residencia de Jubilados La Granadilla, etc.
(**) Chalés, cortijos y caseríos del extrarradio.

TIPOS y CLASES

Los cuentos populares o tradicionales que hemos recogido en diferentes zonas urbanas de la ciudad de Badajoz no son exclusivos ni específicos de la ciudad ni de Extremadura. Los que denominamos -impropiamente- extremeños se cuentan lo mismo en zonas geográficas próximas -Salamanca, Toledo, Portugal- como en otras más lejanas. Versiones de estos cuentos podemos encontrarlas en otros países de Europa. y en otros continentes. Los cuentos populares, los grandes viajeros de la cultura (8), trascienden toda frontera.

No obstante, los distintos componentes geográficos, históricos y culturales de la sociedad y el pueblo extremeño han grabado algunos de sus rasgos y peculiaridades en los textos y dado lugar a las innumerables versiones y variantes que conocemos.

Así, pues, como característica general, los cuentos tradicionales urbanos que conocemos en la ciudad pacense son relatos breves que narran sucesos imaginarios, de autor anónimo, transmitidos oralmente a través de un léxico plagado de expresiones propias del habla vulgar y que presentan numerosas alteraciones, especialmente simplificadoras, como consecuencia de lógicos procesos de aculturación.

Estructurados originariamente en dos secuencias -o historias completas-, nuestros cuentos urbanos han visto debilitada la segunda o, como en la mayoría de los casos, perdida definitivamente.

Para no perdernos entre tanta variedad y riqueza cuentística, hemos establecido una tipología, ya expuesta en otro lugar (9), a modo de guía clasificatoria.

En primer lugar, están los cuentos que poseen una estructura mínima o repetitiva. Son los denominados cuentos formulísticos. Este tipo comprende los relatos mínimos o instantáneos, los de nunca acabar o interminables y los acumulativos o encadenados. La finalidad de todos ellos es el pasatiempo, la broma y el juego.

Y en segundo término, los relatos que poseen una estructura narrativa completa -preámbulo, nudo y desenlace-, bien en una o en dos secuencias. De este tipo existen numerosísimas clases, formas y géneros. Utilizando una clasificación tan convencional como incompleta, empleada por diversos autores (10) con anterioridad, la hacemos nuestra por su facilidad simplificadora.

Los cuentos maravillosos, denominados en Extremadura «de encantamiento» (11), son aquellos en que aparecen personajes y seres especiales que realizan funciones mágicas, sobrenaturales o sobrehumanas.

En esta clase de cuentos los móviles fundamentales de sus héroes son «ganarse la vida» y «buscar fortuna en países lejanos». Las brujas, seres maléficos, adoptan la forma de simples viejecitas. Asimismo hay una gran escasez de monstruos y animales fantásticos. Como elemento moderno, aparece la Virgen María Como donante de objetos o remedios maravillosos.
Otro gran grupo de cuentos, llamados comúnmente de animales, presentan acertados retratos de virtudes y defectos humanos a través de las aventuras y desventuras de animales antropomorfos. Los protagonistas / antagonistas son animales que hablan y pertenecen a la fauna doméstica y salvaje del habitat rural extremeño: lobos, zorras, cigüeñas, mochuelos, alcaravanes, águilas, pollitos, cabritas... El hambre y las distintas formas de saciarlo, especialmente las ingeniosas, vuelve a constituirse en uno de los móviles principales que guían a sus personajes. Asimismo abundan los temas escatológicos -cagarse, mearse, tirarse peos...- Finalmente, a destacar la victoria final de los animales pequeños, más débiles e indefensos ante los poderosos a base de astucia e ingenio.

El último grupo, denominados costumbristas, realistas o novelescos, retrata las vidas y milagros de nuestros campesinos, lugareños y demás miembros de las clases dominadas. Los hay de todas las clases y tocan todos los temas. Los hay de fantasmas y aparecidos, de hombres bobos y mujeres mandonas, de listos y tontos, de Jesucristo y la Virgen, de bandoleros y ladrones, de niños valientes y padres desalmados. También los hay con trasfondo erótico, excrementicio, anticlerical y humorístico.

Fundamentalmente, tienen un sus trato común: las tretas y picardías del hombre rudo y sencillo frente a los miembros de las clases dominantes. Vulgares y a veces bobos campesinos, estudiantes, sacristanes o soldados rasos engañaban y confundían a sus amos, curas, jefes de cuadrillas de ladrones... Asimismo, como secuela de una cultura agraria de corte misógino, abundan los cuentos con ejemplos negativos de mujeres comilonas, mandonas, holgazanas, desmemoriadas e infieles.

Otro tipo de cuentos, inclasificable, a caballo entre los maravillosos, los de animales y los de costumbres, lo forman los que relatan las aventuras de seres diminutos de nombres alimenticios. «Garbancito» -el Pulgarcito extremeño- y «Cabecita de ajos» exteriorizan de forma simbólica el subconsciente colectivo de un pueblo, el extremeño, con hambres y carencias seculares.

Igualmente, al grupo pertenecen los cuentos donde aparecen los monstruos informes y los animales tragones. Tragan todo lo que se les pone por delante -niños, adultos, caballerías, escuadrones de soldados, guardias civiles... y lo regurgitan al final gracias a la actuación de un insecto común, especialmente hormigas.

El «cascarrasquiña» y las cabras «cascarrasquí» y «cabrichuela» son similares a los tragaldabas, garrampones, cabras montesinas, carlancos y otros monstruos tragones de la tradición cuentística española.

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(1) Citado por COMES, Pau: " Antropología y Educación", en FRIGOLE y otros: Antropología hoy, Barcelona, Teide, 1983, págs. 156 55.

(2) BASCOM, W. R.: “Folklore", en Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales (Sills, Dir.), Madrid, Aguilar, 1979, t. V., pág. 20.

(3),Para un estudio pormenorizado de los distintos hechos folklóricos, así como de sus características, cfr. MARCOS AREVALO, Javier: "El Folklore o la ciencia de la. cultura popular: consideraciones metodológicas", en El Folklore Andaluz, 2ª. época (Rodríguez Becerra, Dir.), Sevilla, Fundación Machado, 1987, nº. 1, págs. 39-54.

(4) MONTERO MONTERO, Pedro: "Los cuentos populares extremeños", en Candil, rev. de Aspeba, nº. 7, Badajoz, noviembre, 1987, págs. 4-5.

(5) JULIANO, M. D.: "Cultura popular", en Cuadernos de Antropología, nº. 6, Barcelona, Anthropos, 1986, pág. 51.

(6) Una primera aproximación a los cuentos populares extremeños recogidos en los barrios de Badajoz, sus características y funciones, desde una. perspectiva etnográfica., puede verse en MONTERO MONTERO, P.: "Cuentos populares urbanos: el caso de la. ciudad de Badajoz", en Frontera, Caja de Ahorros de Badajoz, nº. 5, mayo 1989, págs. 29-34.

(7) LARREA PALACIN, A. de: "Cuentos populares", en Enciclopedia de la cultura española (Pérez Embid, Dir.), Madrid, Editora Nacional, 1963, t. II, págs. 616-618.

(8) HERKOVITS, Melville J.: El hombre y sus obras, México, Fondo de cultura. Económica, 1973, pág. 453.

(9) MONTERO MONTERO, P.: "Una aproximación metodológica y tipológica a los cuentos populares extremeños en los barrios de Badajoz", en Saber Popular, nº. , Federación Extremeña de Grupos Folklóricos, diciembre 1987, pág. 57.

(10) Entre otros, cfr. PROPP, W. S. : Morfología del cuento, Madrid, Fundamentos, 1977, 3ª. ed. y RODRIGUEZ ALMODOVAR, A.: Los cuentos maravillosos españoles, Barcelona., Crítica, 1982. Ambos coinciden con la clasificación de la. escuela. mitológica.

(11) HERNANDEZ DE SOTO, Sergio: "Cuentos populares de Extremadura", en Biblioteca de las tradiciones populares españolas (Machado y Alvarez, Dir.), Madrid, Tip. Fernando Fe, 1886, t. X, pág. 21.