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EL SOLDADO EXORCISTA

FERNANDEZ CABEZON, Rosalía

Publicado en el año 1990 en la Revista de Folklore número 114.

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Gaspar Zavala y Zamora, dramaturgo famoso en los últimos años del siglo XVIII y primeras décadas del XIX por sus comedias heroico-militares, como la trilogía sobre Carlos XII, rey de Suecia (1), cultivó, asimismo, diversos géneros menores, entre los que destacamos por su número y flexibilidad estructural los sainetes (2). El más tardío en su trayectoria dramática es el que nos ocupa, El soldado exorcista, cuyo manuscrito autógrafo, hallado en la Biblioteca Municipal de Madrid (sig. 159-51), está compuesto por 25 hojas, todas ellas con la firma del dramaturgo en el margen derecho. La portada -sin numerar- ofrece el título y el género, y en el envés, las personas y el lugar en el que transcurre la acción. En las hojas 24 y 25 encontramos las licencias para la representación, fechadas en agosto y septiembre de 1818.

Aunque Zavala y Zamora elabora El soldado exorcista tomando como fuente el entremés de Calderón de la Barca, El Dragoncillo, sin embargo, no creemos que sea una mera refundición (3), sino una versión que mantiene la estructura tradicional (tema, argumento, algunos personajes, técnica...), pero con una intención crítica y moralizante propia de su tiempo, como se desprende de algunos diálogos y, sobre todo, del desenlace (4).

NUESTRA EDICION

Utilizamos el único manuscrito conocido, si bien modernizamos la ortografía, la puntuación y la acentuación según las normas actuales. pero, como es habitual en este tipo de ediciones, mantenemos los peculiares rasgos fonéticos y sintácticos. Asimismo resolvemos las abreviaturas.

En nuestro intento por acomodar el texto a las convenciones de escenificación de la época, señalamos entre paréntesis cuadrados las acotaciones cuya responsabilidad nos compete.

EL SOLDADO EXORCISTA

Sainete Nuevo de Gaspar Zavala y Zamora

PERSONAS:

JUANILLO, soldado
FELICIANO, sacristán
EL ROMO, labrador
CASILDA., esposa de
CHAPARRO, pastor
LA TIA BERRUGA, lugareña astuta

La escena es en un pueblo inmediato a Madrid.

(La escena es fija y representará una sala pobre con puerta al frente, y junto a ella, un banco, una mesita y dos o tres sillas. Al levantar el telón sale CASILDA., como impaciente:)

CASILDA..

¿Cómo dianches tardará
tanto el Romo?. Feliciano
me dijo que enviaría con él la cena,
entretanto que acabaran el bateo 5
del niño del escribano.
A bien que por esta noche
estoy libre del brutazo
de mi marido, que fue
a ajustar un par de machos 10
para su amo a la feria,
y no vendrá hasta pasado
mañana. ¡Jesús! ¡Siquiera
podré ver sin sobresalto
a mi amado sacristán!
Pero creo que llamaron.
Voy, voy, que éste será el Romo.

(Entra por la derecha y vuelve a salir con EL ROMO, que traerá en hombros un canasto o cesta grande tapado con unos manteles.)

CASILDA..

¿Quién es?

ROMO.

¿No lo ves? ¡canario!
¡Y cómo pesa lo que
para otro a cuestas llevamos! 20
y si es cosa de comer,
y le da a uno el olfato,
a más de la carga tiene
que llevar un entripado.

CASILDA.

¿Oye? ¿y qué traes aquí? 25

ROMO

Unos guisotes de pasmo,
que si saben como huelen,
revivirán a un cristiano.

CASILDA.

Pero ¿qué, son para mí?

ROMO

¡Buena es la pata de ganso, 30
con qué nos sale la tal
gatita de marirramos!
¿Pues no lo sabes?

CASILDA..

¿yo? No.

ROMO

¿No? Pues golveré a llevarlos.

CASILDA.

¿Oyes, y quién los envía? 35

ROMO

¿A qué vendrán arrumacos
conmigo, CASILDA.? ¿Piensas
que es tan bobón el muchacho?
¿No sé yo que el sacristán
se muere por tus pedazos; 40
y que anda como un moscón
dando vueltas al cercado
de tu corral por el día,
y por la noche rondando
tu puerta por si sales 45
a mirar si está nublado?
¿No sé yo que todo el día
pasa él en el campanario,
y tú tendiendo trapitos
allá arriba en tu terrado 50
por veros y haceros señas?
Sólo lo que yo no alcanzo
es aquello que no veo,
porque... ya se ve, eso el diablo
tan sólo puede saberlo. 55

CASILDA.

Eres un bruto.

ROMO.

Y muy macho

CASILDA.

Malicioso.

ROMO.

Sí, malicia,
es lo que uno está palpando.

CASILDA.

Y muy insolente.

ROMO.

¡Pues!
¿Con que en el tiempo en que estamos 60
es insolencia el dicir
la verdad? Así no extraño
que naide quiera dicirla.

CASILDA.

Vaya, márchate, naranjo,
y déjame el alma quieta; 65
pero mira que te encargo
que naide sepa lo que
trajiste.

ROMO.

¡Quiá! Ni pensarlo.
Pero el diantre es que al venir
topé con la tía Campos, 70
y luego con la Tripuda
y luego con el pelmazo
del herrador...

CASILDA.

Bien, ¿y qué?
Luego con el boticario,
luego...

CASILDA.

Pero ¿les dijiste? 75

ROMO.

Sí, que es tontón el muchacho,
tuvieron que contentarse
con desatapar los platos
que vienen, pero por más
que olieron, no los cataron. 80

CASILDA.

Por vida de... (Pateando.)

ROMO.

¡Toma!, el mal
fue para ellos, que ni el caldo
les dejé catar siquiera.

CASILDA.

Pero di, ¿te preguntaron...?

ROMO.

¡Toma!, más que un catecismo, 85
pero yo por castigarlos
no quise decirles más,
sino que ése era un regalo
para ti de parte de
el sacristán Feliciano. 90

CASILDA.

Bruto, animal, incapaz...

ROMO

Mira que por el mandado
me das muy güena propina.

CASILDA.

Anda con doscientos diablos
y déjame.

ROMO

Cuando yo 95
pensaba haberme portado
como un Séneca...

CASILDA.

¿Te vas,
o te pego un silletazo?

ROMO

Lo primero me acomoda
más, la verdad, y así escapo, 100
ya que veo por lo menos
tan lucido mi trabajo. (Vase.)

CASILDA..

CASILDA., buena andará
tu honra por este brutazo
en el lugar. Ya bien que 105
los que supieron el ajo
son poco murmuradores,
y si llegan a contarlo
a mi Juan, la lotería
me cayó con terno y ambo. 110
Si Feliciano viniera
pronto, como sabe tanto,
puede que con un enredo. (Llaman.)
remediara todo el daño.
¿Si será él el que llama? 115
Ya van, ya van; por si acaso
llevaré la cesta adentro.

(Entra por la puerta de la izquierda la cesta, y vuelve a salir atravesando a la derecha, de donde saldrá seguida de BERRUGA.)

¡Esta es otra! ¿Qué apostamos
a que se está de visita
dos horas este espantajo? 120

BERRUGA.

Buenas noches, Casildita.
¿Qué te haces? Siempre guardando
la casa, ¿eh? Jesús!, que vengo
molida. ¡Lo que yo he andado
desde el toque de oraciones! 125

CASILDA.

(Vaya, si no me echo un lazo
al pescuezo... Ap.)

BERRUGA.

Y di, hija mía,
¿cómo vamos de trabajos?
¿Te trata bien tu marido?
Lo digo porque hay hogaño 130
tan mala cosecha de hombres...
todos ellos tan marrajos,
tan perros... No, yo aseguro
que no caerá en sus lazos
esta pecadora. Yo 135
llevo ya enterrados cuatro,
pero tan buenos, hijita,
que no ceso de llorarlos,
y si hallara otro como ellos...
Pero que ya se ha acabado 140
la simiente de los hombres
sencillotes y honradazos.
Los de ahora... Dios me libre
de un cuarto de hora menguado.

CASILDA.

(Ya soltó la tarabilla, 145
y tenemos para rato. ( Ap.) ).

BERRUGA

Las jovencitas de ahora,
muy alegritas de cascos,
sólo tratan de tener
un marido bueno o malo, 150
y a los seis días, darían
el mejor por cuatro cuartos.
¡Loconas!

CASILDA.

[Estoy en,brasas
por si viene Feliciano. Ap.)

BERRUGA

¿Qué dices?

CASILDA.

Tía Berruga, 155
que estoy con un dolorazo
de cabeza...

BERRUGA

A mí también
me están saltando los cascos.

CASILDA.

(Si te saltara la lengua
para que no hablaras tanto. Ap.) 160
Cuando vm. llamó. me iba a acostar.

BERRUGA

Aún es temprano,
mujer, ya te acostarás.
¿Sabes que el hijo del Chato,
el regidor, ahora acaba 165
de sacar por el vicario
a la Tomasilla? ¡Mira
tú qué bodorrio! Un muchacho
que aún no sabe persignarse,
locuelo, desvergonzado, 170
y con otras buenas mañas;
y ella una niña, que el año
pasado iba a la maestra.
¡Jesús! ¡Jesús!, ¡qué estragados
están los tiempos! Ya ves, 175
se llenarán de muchachos,
y todos ellos saldrán
como a la olla los cascos.
Pues digo la casa. ¿eh?
¿Cómo andará? Vaya. Vamos, 180
no sé cómo van las cosas,
ni en qué están los adelantos
que tenemos, porque yo
en todo veo que andamos
como el cangrejo, hacia atrás. 185

CASILDA.

¡Jesús, y qué jaquecazo!

BERRUGA

Pues mira. vente conmigo
a tomar el fresco un rato,
verás cómo se te pasa,
y daremos un vistazo, 190
de camino por la iglesia.
¡Verás. hijita. qué fausto!
¡Qué pila tan adornada!
¡Quécolgada de damascos
la capilla! Solamente 195
por oír a Mascagranzos, el organista,
se puede ir. ¡Qué sones ha tocado
tan ricos! Hasta la gaita
gallega. Vaya. es un pasmo 200
el bateo. ¡Pues el niño!
¡Qué falda! ¡Qué gorro! Vamos,
ni que fuera algún marqués.
Bien que su padre escribano,
y boticario el padrino, 205
ya ves si podrán gastarlo.
Como que ganan los dos
lo que quieren sin trabajo.

CASILDA.

¿y con conciencia?

BERRUGA

Mujer,
¡Qué sé yo! ¡Se dice tanto 210
de uno y otro que...! Ya ves,
que se hayan equivocado
alguna vez, y llevasen
por escrituras y emplastos
doble de lo que valieran, 215
no tiene nada de extraño,
pero decir, como dicen,
que son unos ladronazos,
es no tener caridad.
Pues ahora me contaron 220
también que le hacen casar
con Joaquinilla al hidalgo,
porque ella está... qué sé yo,
mira tú con ochenta años
que tiene, ¿cómo es posible... ? 225
Sino que como ha engordado
la muchacha, desde el punto
que entró a servir a D. Marino,
quieren levantar ahora
un testimonio falso. 230
¡Jesús! ¡Y qué malas lenguas!

CASILDA.

(No, pues la tuya en un tajo
picada estaría bien. Ap.)

BERRUGA

Con que Casildita, vamos,
anímate.

CASILDA.

Sí, a meterme

(Llaman.) 235

en la cama de contado,
porque me va entrando un frío...

BERRUGA

Oyes, creo que han llamado.

CASILDA.

(Si es él, diré que se vaya
y vuelva dentro de un rato; 240
pues Dios nos libre de que ésta
aquí viese a Feliciano. (Ap.)

(Entra por la derecha y vuelve a salir con JUANILLO de soldado, con fusil, mochila, etc.)

JUANILLO

Sea en esta casa todo
lo que hace falta a un soldado,
que es cena, una buena cama, 245
buena patrona y tabaco,
que de todo lo demás,
de sobra conmigo traigo.

BERRUGA.

Pues, hombre, ¿qué es lo que traes?

SOLDADO.

Buen apetito, cansancio, 250
mucha gana de fumar,
y de bromear un rato.

CASILDA.

¿Y qué busca vm. aquí?

JUANILLO

Salero, ¿no lo ha escuchado?
por señas de esta boleta...

(Dándole una boleta.) 255

CASILDA.

Yo no puedo hoy alojaros,
que está mi marido fuera.

JUANILLO

¡Pues es un lindo reparo!
Con eso no tendréis miedo
mientras que yo os acompaño. 260

BERRUGA.

Dice bien el militar.

CASILDA..

¿Sí? Pues yo por ningún
caso consentiré en alojarle.

BERRUGA

Mujer, ¡mira qué cansado
viene el pobrecillo! ¡y qué 265
galán es! ¡Ah!, si mi cuarto
fuera mayor, ciertamente
yo lo tendría alojado

CASILDA..

Pues yo no me quedo sola con él.

JUANILLO

¿No ha visto que traigo 270
bandera de paz? Y más
con mujer casada, chasco,
aún me duelen las costillas
de unos cuantos garrotazos
que me sacudió un cermeño 275
dos meses hace en Buitrago,
porque dije un chicoleo
a su mujer.

BERRUGA

¡Qué pazguato
sería! Pues por acá
no son ya tan delicados 280
los maridos. Es verdad
que como está tan cercano
este lugar de la Corte,
en la moda van entrando
nuestros maridos, y pasan 285
por cosas de más tamaño.

JUANILLO

Vaya, ángel mío, dejemos

(Dejando el fusil, mochila y cartuchos.)

gazmoñerías a un lado.
Venga de cenar, si hay qué,
y disponed entretanto 290
mi cama, porque de sueño
me estoy cayendo a pedazos.

CASILDA.

Cama no hay más que la mía,
y que cenar, ni un bocado
de pan ha quedado en casa. 295

BERRUGA

Vaya, mujer, ¿desde cuándo
te has vuelto tú tan huraña
y dura con los soldados?

CASILDA.

¿Le he de meter en mi cama?
¿O he de pintar un guisado 300
para que cene? Si digo
que ni aun pan nos ha quedado.

BERRUGA.

¡Jesús! Pues yo no le dejo
así. ¡Pobrecito! Vamos,
no, señor, voy a traerle 305
pan y un poco de pescado
que guardé para cenar,
si no lo pilló ya el gato.
Reniego de él, más goloso...
Sí, hijo mío, voy volando. 310

(como soy que es como un oro
el demonche del soldado. Ap.) (Vase.)

JUANILLO

¿Con que no hay cama? ¿No es esto?
Pues a bien que ya a trabajos
se hizo este cuerpo rebelde, 315
y dormiré en este banco
como en un colchón de pluma.
Pero si aquel arrugado
cuervo de la providencia
volviese con algún rancho, 320
y de desmayo me encuentra,
como es regular, roncando,
patrona, la más cruel
que entre patronas se ha hallado,
dejadlo sobre esa mesa 325
por si dispierto algún rato.
Juanillo, paciencia, que ésta
es la suerte del soldado.

(Pone la mochila por cabecera. se tiende sobre el banco y se tapa con la casaca.)

CASILDA..

Mal haya amén mi fortuna
y la hora en que el naranjo 330
del tío Melero envió
a mi casa este alojado.
¿Cómo es posible que pueda
entrar aquí Feliciano
ni cenar sin que nos vea? 335
Si se marchara temprano,
cenaría con nosotros,
que después de agasajarlo,
no había de ir a contar...

(Sale FELICIANO vestido de sacristán y capa.)

FELICIANO.

Gracias a Dios que...

CASILDA..

Callando. 340

FELICIANO.

¿Pues qué hay?

CASILDA..

Que acaban de echarme
ese maldito alojado.

FELICIANO.

¡Por vida de la mezquita
de Mahoma!

CASILDA..

Habla más bajo.

FELICIANO.

Con que la cena dispuesta... 345

JUANILLO.

(¿Cena? ¿Qué es lo que he escuchado?
¿Y de contrabando? Bueno,
pues a la parte me llamo. Ap.)

CASILDA..

Mira, él dijo que venía
de la marcha muy cansado, 350
y en pillando bien el sueño
cenaremos sin cuidado,
porque él no dispertará
aunque echen la casa abajo.

JUANILLO.

(Desmándate y lo verás. Ap.)

(Fingiendo que ronca.) 355

FELICIANO.

Ya creo que está roncando.

CASILDA..

Sí, voy a poner la mesa.

FELICIANO.

Ve, tesoro regalado,
y en amor y compañía
echaremos cuatro tragos 360
por la ausencia del camello
de tu marido.

(Entra CASILDA. por la izquierda.)

JUANILLO.

(El dictado
no es bueno, pero aún podrán
aplicarle otro más malo. (Ap)

(Vuelve a salir CASILDA. Con el cesto, saca la mesita a un lado de la escena, pone el mantel y va sacando lo que dirán los versos.)

CASILDA..

Ya está aquí todo, ven presto 365
no haga el diantre que el soldado
dispierte.

FELICIANO.

Pues mira, cree
que sentiría ese chasco.

CASILDA.

¿A ver qué es esto? Cabrito,
una perdiz, un gazapo, 370
una magra, turrón, queso,
manzanas, ¿para qué tanto?

FELICIANO.

Así pudiera enviarte
un elefante empanado.

JUANILLO.

(Juanillo, si cenar quieres,
la ocasión te está brindando; 375
aguza el ingenio o echa
de pronto por el atajo. (Ap.)

FELICIANO.

¡Oh, qué cena tan gustosa
vamos a tener! (Llaman.)

CASILDA..

¿Llamaron? 380

FELICIANO.

Creo que sí.

CASILDA..

Lo mejor
será que no respondamos,
por si es la tía Berruga.

CHAPARRO.

CASILDA.. (Dentro.)

FELICIANO.

¡Válgame el santo
que esté más pronto a librarme 385
de algún chaparrón de palos!

JUANILLO.

(Tu marido es. (Ap.)

CASILDA..

Esto es bueno.

(Se levantan, temblando, y van metiendo en la cesta lo que sacaron.)

Yo estoy muerta.

FELICIANO.

Yo, matado.

CHAPARRO.

CASILDA.. (Dentro.)

FELICIANO.

Mujer, ¿qué hacemos?

CASILDA..

Escóndete mientras guardo 390
todo esto.

FELICIANO.

¿y dónde me escondo?

CASILDA..

Tras de esa puerta.

CHAPARRO.

¿Echo abajo (Dentro.)
el postigo?

CASILDA..

Ya voy, Juan.
Mira, dejaré entornado (A Feliciano.)
para que puedas salir 395
cuando estemos acostados.

FELICIANO.

San Macario, cuatro libras
de cera virgen te mando,
si a paz y salvo me sacas.
(Vase.)

(Se entran por la izquierda, llevándose CASILDA. el cesto, y vuelve a salir ésta desatándose el zagalejo.)

CASILDA..

Veré si puedo engañarlo 400

(Parte por la derecha.)

y llevármele a dormir.

JUANILLO.

Amantes de contrabando,
¿en cuántos apuros de estos
os veréis a cada paso?
¡Pobre sacristán! Yo apuesto 405
que no le sale del cuajo
este susto en cuatro meses.

(Sale CHAPARRO de pastor, y CASILDA. como atándose el zagalejo y componiéndose el pañuelo.)

CHAPARRO.

Si me viniera acosando
algún lobo, ya podía
haberme despedazado. 410

CASILDA..

Pues si ya estaba desnuda.

CHAPARRO.

Vaya, mujer, ¿tan temprano
te fuiste a dormir?

CASILDA..

¿Qué había
de hacer con ese espantajo
y yo sola?

CHAPARRO

¿y qué hombre es ese? 415

CASILDA.

¿Pues no lo ves? Un soldado
que nos envió el alcalde.

CHAPARRO.

Dios le pague el agasajo
con seis pares de diviesos
y dos sarnazos al año. 420
¿Con que si yo no viniera?...

CASILDA.

Me hubiera estado en mi cuarto
encerrada, hasta que fuese
de día.

JUANILLO

(Voto a tantos
que estoy ya para brincar 425
y descubrir todo el ajo. (Ap.)

CHAPARRO

Supongo que le darías
de cenar.

CASILDA.

Cabal, del pavo
que dejaste esta mañana.

CHAPARRO

Mujer, ése es un pecado 430
mortal. ¡Pobrecillo! Vaya,
CASILDA., ve y sácame algo
que mascar, porque es más fea
que yo la hambre que traigo.

CASILDA.

Si no te saco una muela. 435

CHAPARRO

¡Pues estoy bien aviado!
¿Con que no hay nada?

CASILDA.

Ni aun pan.

CHAPARRO.

¿Ni queso?

CASILDA..

No seas pesado

CHAPARRO.

Pues es preciso que vayas
por pan, queso y vino blanco 440

CASILDA.

Para salir estoy yo,
me duelen mucho los callos
y no puedo andar.

CHAPARRO

Mujer...

JUANILLO.

(Pues, Señor, ya estoy cansado
de sufrir sus picardías
y han de lleva al petardo 445
más cumplido (Ap.)

CHAPARRO

Duelete
de la gazuza que traigo

CASILDA.

No muelas. Ve tú si quieres
Que yo a la cama me marcho 450

(Si el sale podra escapar
sin ser visto Feliciano)

(Vase)

(Se entra por la puerta de enfrente)

CHAPARRO.

Pues, Señor, ¿no es un dolor
que un hombre como un zamarro
se quede así sin cenar, 455
después de haber hoy andado
seis leguas un pie tras otro?
Pero creo que el soldado
se dispierta ya.

(JUANILLO, esperanzándose y fingiendo que despierta, se levanta y coge el fusil con estos versos.)

JUANILLO.

¿Quién va?
A la guardia, diga el santo 460
y la seña, si no quiere
que le pase de un balazo.

CHAPARRO.

Señor, que soy Chaparrín

(Puesto de rodillas.)
el pastor, y soy el amo
de esta casa, y soy...

JUANILLO.

Ah. bien. 465

(Dejando el fusil.)

pues siendo así no le paso.

CHAPARRO.

Mire vm., yo siento mucho
no tener, señor soldado,
algo que pueda cenar,
pero si queréis llegaros 470
por pan y queso a la tienda
que está en la plaza, entretanto
que yo me llego por vino,
verá qué bien que cenamos.

(FELICIANO, abocado a un bastidor de la izquierda.)

FElICIANO.

Esto está peor que estaba, 475

(Al paño.)

pues despertó el alojado,
y sabe Dios a qué hora
volverá a dormirse.

JUANILLO.

Vamos, señor Chaparrín, que yo
haré que cenemos ambos 480
muy bien sin salir de casa,
y sin gastar un ochavo.

(¿Qué oigo? ¿Si nos habrá visto? (Ap.)

CHAPARRO

¡Vaya, el hombre está borracho! (Ap.)
Sobre que en casa no hay 485
ni aun pan, con que ese milagro
no sé cómo puede hacerse.

JUANILLO.

¡Oh, amigo! Para estos casos
está mi Nigromancia.

CHAPARRO.

¿Y eso es carne o es pescado? 490

JUANILLO

¡Qué bruto sois!

CHAPARRO.

Sí, señor,
pero si yo no he catado
ni oí jamás tales cosas.

JUANILLO

Nigromancia, bobazo,
es una ciencia.

CHAPARRO

¿Una cencia? 495
¿Será un plato delicado,
no es verdad?

JUANILLO

No, mas con ella
tiene el hombre todo cuanto
necesita.

CHAPARRO.-

¿Sin dinero?

JUANILLO.

Hombre, se hace por encanto. 500

CHAPARRO.-

¡Quiá!. Vm. se chanza.

JUANILLO.

Sí, chanza.

CHAPARRO.

¿Con que es de veras? ¡Canasto!
pues ya a mí todas las ganas
de cenar se me han quitado,
porque no quiero guisotes 505
hechos allá por los diablos.

JUANILLO.

¡Qué diablos. ni qué folías!
Ni los mismos Reyes Magos
comieron cosa mejor.

CHAPARRO.

¡Y que me quede encantado 510
por goloso!

JUANILLO.

No hayas miedo

CHAPARRO.

¿No? Pues vengan.

(Por si acaso hay alguna hechicería
salga fuera mi rosario (Ap.)

(Sacándose del pecho un rosario)

JUANILLO.

Alto, pues saco mi libro 515
encantador

(Sacándose un cuaderno)

CHAPARRO.

¡S(a)n Nicasio!

JUANILLO.

Y comienzan mis conjuros
pero primero sepamos
¿qué es lo que queréis cenar?

CHAPARRO.

¡Toma! Lo que haya

JUANILLO.

De cuanto 520
se cría en tierra y en mar,
aquí vendrá.

CHAPARRO.

(Vaya. Vamos,
este hombre es brujo,
y a mí me sacan encorazado
mañana por no acusarle. 525

(Ap.)

JUANILLO

¿Os comierais un pedazo
de cabrito bien compuesto?

CHAPARRO

No le haría muchos ascos.

JUANILLO

Pues, señor, vamos a ver.
(Hojeando el cuaderno.)

CHAPARRO

(¿Qué irá a hacer este soldado? (Ap.))

JUANILLO.

Capítulo Cabritorum,

(Leyendo.)

aquí está, vaya de ensalmo.

(Mientras JUANILLO figura que habla en voz baja, haciendo algunos gestos ridículos. se asoma a la puerta de enfrente con gran recato CASILDA..)

CASILDA.

(¿Qué hará aquí que tanto tarda?
Pero allí está muy sentado,
y el soldado con un libro. 535
No hay más, que si yo no salgo
estará toda la noche
oyéndolo como un ganso. (Ap.))

CHAPARRO.

¿Qué demonches rezará?

JUANILLO.

Victoria que ya ha llegado; 540
esperad que voy por él.

(Cerrando el libro)

CHAPARRO.

Oiga vm., señor soldado,
¿y vendrá vino también?

JUANILLO.

Preciso.

CHAPARRO

¿Si estará aguado
como por acá?

FELICIANO.

(Aquí viene, 545
si me atisba la he logrado.
(Ap.) )

CASILDA..-

(Pobre de mí que va a entrar
en la cocina. Temblando estoy,
porque si tropieza,
con el pobre Feliciano, 550
no nos deja una costilla
sana mi marido a palos. (Ap.) )

(Vuelve a salir JUANILLO trayendo un plato con cabrito, una botella, pan, un vaso y una servilleta que tenderá sobre la mesa.)

JUANILLO.

Ya está aquí, y el olorcillo
dice donde está guisado.

(Sentándose.)

CHAPARRO.

Yo estoy hecho un papanatas. 555

CASILDA..-

(¡Habrá pícaro soldado!
él lo vio todo y nos quiere
dar a los dos este chasco. (Ap.) )

JUANILLO.

Vaya, comed

CHAPARRO
Pues Señor
santíguome en todo caso 560
por si viene con hechizos,
y de este trozo me agarro

(Toma un pedazo de cabrito y come)

JUANILLO.
(¡Qúe gozosos quedarán
si nos están acechando! (Ap.) )

¡Qué tal está?

CHAPARRO

Ni CASILDA. 565
lo guisara tan de pasmo.

JUANILLO.

Pues bebed, ¡veréis qué vino!

(Echándole vino.)

FELICIANO.

(¡Qué no fuera sublimado! (Ap.) )

CHAPARRO

Más concencia hay por allá
en los taberneros, cuando 570
venden el vino tan moro.

JUANILLO.

¿Comierais ahora un gazapo,
una perdiz, una magra....

CHAPARRO

¡Que eso pregunte un cristiano!

JUANILLO.

Pues acudo a mi librito, 575
y todo vendrá volando.
(Hojeando el libro.)

CASILDA.

(¡Se dará mayor truhán! (Ap.) )

JUANILLO.

Capítulo veinte y cuatro,
gazaporum, perdizorum
y magrorum.

FELICIANO.

(De aquí saco, 580
a bien librar, por lo menos
un tabardillo pintado.

JUANILLO.

Ya vino todo.

(Tomando la luz.)

FELICIANO.

(Aquí vuelve,
a mi huronera me escapo. (Ap.) )

CASILDA.

(Como una azogada tiemblo, 585
¡que este bribón de alojado
nos jugase aquesta burla!
y ya es preciso aguantarlo,
porque si yo le descubro
a mi marido su engaño, 590
él le contará también
al instante todo el ajo,
y me degüella. (Ap.)

(Vuelve a salir JUANILLO con la luz y tres platos.)

JUANILLO.

Un portento
es mi librito de encantos.

CHAPARRO.

(¡Válgame Dios! Va-ya, yo 595
estoy como un espantado. (Ap.) )

JUANILLO

Vamos comiendo y bebiendo.

CHAPARRO

Oiga vm, señor soldado,
¡cómo se pondrá CASILDA.
cuando lo sepa!

JUANILLO.

Rabiando.

CHAPARRO.

Que no se fuera a dormir
¿verdad? 600

JUANILLO.

Cierto

FELICIANO.

(Yo he pagado
la cena, otros la manducan
y tengo al fin que aguantarlo
Si a más llevo una paliza, 605
digo a vm. que la he logrado. (Ap.) )

CHAPARRO.

¡Qué rico que está el pernil!

JUANILLO.

¿Y la perdiz?, ¿y el gazapo?

CHAPARRO.

Castañas, y qué tesoro
es el librito!

JUANILLO.

¡Más claro! 610

CHAPARRO

Si yo me topara uno,
como soy que daba al diablo
las ovejas y el perrón,
que me hace andar con el hato.

JUANILLO.

(¡Un libro es donde se apunta 615
el gasto de nu(est)ros ranchos! (Ap.) )

CHAPARRO

¿Y tiniendo eso aún andáis
con la mochila cargado?

JUANILLO.

¡Cada cual se entiende amigo!

CHAPARRO.

Así dice el boticario 620
cuando el pelo del cogote
se está arrancando de cuajo,
porque se le rompe un bote.

JUANILLO.

Se acabó, vaya otro trago.

(Beben.)

¿Queréis más?

CHAPARRO

¿Qué he de querer? 625
si por más que me he soltado
la faja, en mi concencia
no puedo más.

JUANILLO.

Animaos.
¿queréis turrón de la China?
¿queréis manzanas del Cairo? 630
¿queso de Pocatepeck?

CHAPARRO.

Serán muy ricos bocados
siendo de aquesos lugares,
pero no más.

JUANILLO.

Pues dejarlo.

CHAPARRO.

¿Sabe vm. lo que quisiera? .635
tener yo para pagaros
el obsequio de otro modo,
pero al menos estas cuatro
pesetas, que tengo ahorradas...

(Saca unas monedas y se las presenta a JUANILLO.)

FELICIANO

(¡Quién te diera un trabucazo! (Ap.) ) 640

JUANILLO.

Que no, señor, para qué?

CHAPARRO.

(¿Para qué, y me ha desollado
la mano por agarrarlas?
La cortedad me ha gustado. (Ap.)

JUANILLO.

Ya cenasteis, ahora voy
a completar mi agasajo
descubriéndoos lo que hay
escondido en este cuarto.

CHAPARRO.

¿Pues qué hay escondido en él?

JUANILLO.

Yo no quisiera, Chaparro, 650
daros tan gran pesadumbre,
pero es muy terrible el daño
que os amenaza, si no
acudís a remediarlo.

CASILDA..

(El va a contárselo todo. Ap.) 655

CHAPARRO.

¡Probe de mí!

(Como temblando.)

CASILDA..

(Si Ilamarlo
pudiera con una seña. Ap.)

JUANILLO.

(Voy a hacer que ambos el chasco
me paguen a muy buen precio. Ap.)

CHAPARRO.

¿Con que, señor alojado,
se podrá saber?

JUANILLO.

Sí, todo;
pero, amigo, es necesario
que tengáis mucho valor
para recibir el trago.

CHAPARRO.

(¡DioS mío! ¿Qué será esto?
(Ap.) 665

CASILDA..

(No hay más, que si no le atajo
va a descubrirme. Si yo
sin que lo viese Chaparro
pudiera hacerle una seña. Ap.)

JUANILLO

(Ya pide más, que de paso 670
capitulación la niña.
Allá me voy acercando
con disimulo. (Ap.))

(Paseándose como discursivo.)

CHAPARRO.

(Pues no,
cuando está el pobre soldado
tan pensativo, y haciendo 675
tantos gestos, no es un grano
de anís la cosa. (Ap.)

(Muy afligido.)

CASILDA..

Tomad

(Dando una moneda a JUANILLO)

y callad.

JUANILLO.

Yo no hago (a CASILDA.)
por interés, lo haré por
no veros en un trabajo. 680

(Esta ya ha pagado el susto. (Ap.)

CHAPARRO.

Con que ¿quién está encerrado
aquí? Sepamos. señor.

JUANILLO.

Con que ¿estáis determinado
a saberlo?

CHAPARRO.

No, que no, 685
y a echarle de aquí a estacazos
también

JUANILLO.

(Ya de la otra plaza
en el muro han tremolado
bandera parlamentaria.
Lleguemos. (Ap.)

(Caminando a la izquierda.)

FELICIANO

Si a paz y salvo 690
nos sacáis, de estos tres duros
os hago depositario

(Dándoselos.)

JUANILLO

Para milagro tan grande
os valéis del mejor santo.

(A FELICIANO.)

Si vos supierais quién es 695
y su poder. (A CHAPARRO.)

CHAPARRO

¡Qué he escuchado
¿y diga vm. (¡Cómo tiemblo!
(Ap.)
no pudiéramos echarlo
con v[uest]ro fusil de casa?

JUANILLO.

Que si quieres, tanto caso 700
hace él de las balas, como
yo de un papel de cigarro.

CHAPARRO.

Pos ¿quién es ese maldito
que no teme los balazos?

JUANILLO.

Es el diablo Kankinkón 705
jefe de todos los diablos

CHAPARRO.

¿Y decís que está en mi casa?

(temblando)

JUANILO

Y cerca de vos

CHAPARRO.

¡S(a)n Pablo!
¿pues que aguardo, que no voy?
a traer dos o tres jarros 710
de agua bendita?

JUANILLO.
¡
Gran cosa!
con que él se lava las manos,
con ella... digo, ¿si el tal
se espantara de hisopazos?

CHAPARRO.

¿Ni de reliquias?

JUANILLO.

Tampoco. 715

CHAPARRO.

¡Válgame el santo sudario!
Con que, señor, ¿no habrá medio
de echar de casa al tal diablo?
¡Probe de mí! y si endiabla
a mi mujer, la he logrado. 720

JUANILLO.

Eso es lo que quiere.

CHAPARRO.

¡Chispas!

(Como llorando.)

pues le estimo el agasajo.

JUANILLO.

No os aflijáis.

(A CHAPARRO.)

(A mi seña,

(Acercándose a FELICIANO)

os tapáis con gran cuidado
el rostro y salís a escape.) 725

(Volviéndose a CHAPARRO y hablando con él)

Que yo haré que vomitando
rayos y centellas deje
la casa más que de paso.

CHAPARRO

¿Y no será más mijor,
que salga sin echar rayos 730
ni centellas, ni...

JUANILLO.

Pues bien,
que venga aquí de contado
la patrona.

CHAPARRO

¡Hombre, por Dios!
¿y si al ver al tal diablazo
se asusta, y... porque él será 735
como todos ellos, vamos,
muy feo?

JUANILLO.

No, yo aseguro
que no le dará cuidado
el verle; fuera de que
yo haré que salga tapado 740
desde medio cuerpo arriba.

CHAPARRO.

Pero que se tape el rabo también.

JUANILLO

Ya saldrá de modo
que no podáis asustaros.

CHAPARRO.

CASILDA., CASILDA., sal. 745

FELICIANO.

(¡Qué pillo tan redomado
es el tal alojadito! (Ap.)

CASILDA.

Ya voy.

CHAPARRO

Sal pronto.

CASILDA..

Cuidado

(Sale CASILDA..)

que ni dormir tan siquiera
me has de dejar con descanso. 750

CHAPARRO.

Mujer, si es para que veas
un diablo.

CASILDA.

¡Yo ver un diablo!

(Santiguándose.)

CHAPARRO.

Tontona. si no es como esos
feotes que ves pintados.

JUANILLO.

Poneos aquí conmigo. 755
y callad que a conjurarlo
voy.

CHAPARRO.

CASILDA., que no chistes.

JUANILLO.

Oh tú, infernal adversario,
que con tan mata intención
en esta casa has entrado, 760
yo te mando que al instante
la dejes sin hacer daño
a los que habitan en ella.
Y porque no les dé espanto
el ver tu horrenda figura, 765
sal en traje de monago
o sacristán, y de medio
cuerpo arriba tapado.
Kankinkón, ¿ qué aguardas ? Parte
con la rapidez de un rayo. 770

(FELICIANO atraviesa corriendo la escena, tapándose la cabeza con la capa, y parte por la derecha, diciendo:)

FELICIANO.

(No pensé escapar también. (Ap.) )

CHAPARRO.

¡Puf! ¡Y qué olor ha dejado
a azufre!

JUANILLO.

Vaya, ya estáis
libres del susto y del daño,
ahora cerrad bien la puerta. 775

CHAPARRO.

Toma, toma, ¿y qué sacamos
con cerrarla, si entrará
por la chimenea abajo?

JUANILLO.

No hará tal, no, yo lo fío.

CHAPARRO.

Pos voy.

(Vase. Parte por la derecha.)

JUANILLO.

Patrona, cuidado 780
con lo que hacéis, que si ahora
mi astucia pudo sacaros
del apurillo, mañana
en el garlito os pillaron,
y os hará tener más juicio 785
v[uest]ro marido a estacazos.

CASILDA.

Zape, no me expondré yo.

(Vuelve a salir CHAPARRO.)

CHAPARRO

Ya queda bien atrancado.

JUANILLO.

Cuenta, pues, porque si vuelve
a entrar, amigo Chaparro, 790
a pique estáis de llevar
algún chasco muy pesado.

CHAPARRO.

Si el ha de entrar por la puerta,
trabajo al pobre le mando.

JUANILLO.

El, si es que vuelve, vendrá 795
de sacristán disfrazado,
con que garrotazo en todos
los que huelan a monagos,
porque si otra vez entrase
con ese disfraz el diablo, 800
no hay reliquias ni conjuros
que logren desalojarlo,
y sólo puede con él
un exorcista soldado.

___________

(1) I. L. McCLELLAND: Spanish Drama of Pathos, 1750-1808. Liverpool, University Press, 1970, t. II, páginas 551-562.

(2) R. FERNANDEZ CABEZON: "Los sainetes de Gaspar Zavala y Zamora". Castilla, 12, 1987, págs. 59-72.

(3) J. E. HARTZENBUSCH: "Selección de Entremeses, Mojigangas y Jácaras". Comedias de Don Pedro Calderón de la Barca. Madrid, BAE (XIC), 1850, t. IV, págs. 615, nº.1

(4) R. FERNANDEZ CABEZON: Pervivencia de Calderón de la Barca en los albores del siglo XIX: El soldado exorcista de Gaspar Zavala y Zamora". El teatro español a fines del siglo XVII. Historia, Cultura y Teatro en la España de Carlos II, eds. J. Huerta Calvo, H. den Boer y F. Sierra, en Diálogos Hispánicos de Amsterdam, nº 8, 1989, t. II, págs. 623-635.

___________

5 bateo, fam. bautizo (RAE).

32 marirramos, metafórico, mujer semejante a las demás de su origen.

78 desatapar, ant. destapar (RAE)

110 terno y ambo, pleno. en la lotería primitiva era tener un pleno

132 marrajos, fig. cautos, astutos.

144 cuarto de hora menguado, tiempo fatal o desgraciado en que sucede un daño o no se logra lo que se desea..

145 soltar la tarabilla, fr. fig. y fam. hablar mucho y de prisa.

178 paracerse los cascos a la olla, fr. fig. y fam. Dícese por lo común de los que heredan y practican las malas costumbres de sus padres.

236 de contado, m. adv. al instante, inmediatamente.

255 boleta, cédula que se da a los militares cuando entran en un lugar, señalando a cada uno la casa donde ha de alojarse.

275 cermeño, fig. hombre tosco, sucio, necio.

276 Buitrago, pueblo de la provincia de Madrid: Buitrago de Lozoya.

374 elefante empanado, repercusión social que tuvo el paseo de un elefante en 1773 por las calles de Madrid, según testimonia T. de Iriarte : "sacáronle tonedas y cuartetas / en delantales y cofias, manteletas / elefantes pintados se veían, / y en las mesas, por moda, se servían / elefantes de carne, dulce y masa".

436 estoy aviado, fr. fig. y fam. Estar rodeado de dificultades o contratiempos.

449 no muelas, verbo moler en sentido figurado. Molestar gravemente y con impertinencia.

507. folías, ant. locuras.

532 ensalmo, adv. Con prontitud extraordinaria y de modo desconocido.

582 tabardillo pintado, desusado Tifus exantemático.

585 azogada, fig.y fam. Turbada y agitada

614 andar con el hato, fr. fig. y fam. Andar vagando de un lugar a otro.

714 hisopazos, aum. hisopo. Palo corto y redondo, en cuya extremidad se pone un manojito de cerdas o una bola de metal hueca con agujeros, dentro de la cual están metidas las cerdas, y sirve en las iglesias para dar agua bendita o esparcirla al pueblo.

784 coger a uno en el garlito, fr. fig. y fam. Sorprenderle en una acción que quería hacer ocultamente.