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GERINELDO, GERINELDO (2)

PRAT FERRER, Juan José

Publicado en el año 1988 en la Revista de Folklore número 93.

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DE VARIANTES DEL ROMANCE DE GERINELDO

Exordio lírico

¡Quién tuviera la fortuna para ganar lo perdido,
como tuvo Gerineldo mañanita de un domingo! (I. 68)
¡Oh quién tuviera la dicha de ganado lo perdido
la que tuvo Gerineldo la mañana del domingo! (I. 82)
Dios me diera la fortuna para ganar lo perdido
como tuvo Gerineldo por la mañana un domingo. (I. 83)
¡Ay, quién tuviera la dicha de ganar lo bien servido
como tuvo Gerineldo siendo del rey bien querido! (I. 91)
¡Oh, quién tuviera la dicha que Gerineldo ha tenido,
que en el palacio del rey quince años le ha servido! (I. 92)

Situación inicial

Estando labrando sedas para el buen rey un vestido,
pasó por allí la infanta, de amores lo ha requerido. (I. 68)
Estando torciendo sedas para el buen rey un vestido. (I. 82)
Cogiendo rosas y flores para el rey poner vestido. (I. 83)
Estando cogiendo rosas para el buen rey un vestido
asomárase la infanta ventanas de su castillo. (I. 83)
Al rey le sirve el calzado, a la reina su vestido
Y a su hija la infantita le cuida el pan y el vino;
y estando un día asolas de amores le ha requerido. (I. 91)
A la reina sirve el agua y al rey le lava el vestido,
Y a la señora infantita la servía el pan y el vino.
Estando un día a la mesa estas palabras le dijo. (I. 92)
Un día por la mañana fue Gerineldo al castillo
y al entrar por la portada la infantina le ha sentido;
ella que le ve venir tan galán y tan pulido
por requerirle de amores estas palabras le ha dicho. (I. 122) (6)
Por los jardines del rey cortando rosas y lirios
se pasea Gerineldo muy calzado y muy vestido,
lleva vestidos de seda y zapatos de oro fino.
La infantina para verle a los jardines ha ido. (I. 118)
En el reino de Valencia hay un rey muy aguerrido;
este rey tiene una hija que es su ídolo querido,
y al cuidado de ella ha puesto al paje que es más querido,
y por nombre le da Gerineldito pulido. (I. 120)
Limpiando paños de seda para dar al rey vestido,
mirándolo está la infanta desde su alto castillo. (I. 477)

Primer bocado de la infanta

-Gerineldo, Gerineldo, el mi paje más querido, (7)
quisiera hablarte esta noche en este jardín sombrío. (I. 3)
¡Quién me diera, Gerineldo, dormir una noche contigo!
-Dichosa sea la hembra que te tenga por marido. (I. 79)
-¡Quién me dejara una noche dormir a solas contigo! (I. 82)
-Si fueras rico en hacienda como eres galán pulido
dichosa de la doncella que se casara contigo. (I. 93)
-Gerineldo, Gerineldo, atiende a lo que te digo:
Cuántas damas y doncellas desean hablar contigo
y yo también, Gerineldo, por que seas mi marido. (I. 92)
-Bien se te ve, Gerineldo, que no eres atrevido;
que si atrevido lo fueres me rondaras el castillo. (I. 196)
-Para andar entre las damas eres muy poco entendido. (I. 161)

Piropo de la infanta

-¡Válgame Dios, Gerineldo, cuerpo que tienes tan lindo! (I. 83)
-¡Válgame Dios, Gerineldo, cómo eres guapo y pulido!
dichosa de la mujer que te lleve por marido
gozará del mejor hombre de los más entremetidos. (I. 84)
-¡Qué lindo vas, Gerineldo, qué galante y qué pulido (I. 118)

Objeción de Gerineldo

-Como soy vuestro criado, señora, os burláis conmigo. (I. 3) (8)

Afirmación de la infanta

-No me burlo, Gerineldo, que de verdad (9) te lo digo. (I. 3)

Gerineldo pregunta la hora

-A qué hora, mi señora, compriréis lo prometido? (I. 3)

La infanta de la hora

-Entre las doce y la una que el rey (10) estará dormido. (I. 3)
-Que a las diez cena mi padre y a las once está dormido
y a las doce, Gerineldo, ya puedes ir al castillo. (I. 71)
-De las once pa las doce, al cantar del gallo pinto (11). (I. 78)
-A las doce de la noche irás para mi castillo
desque las damas se acuesten y mi padre esté dormido. (I. 79)
-Eso de la media noche que es la media noche en filo. (I. 82)
-Vente a la media noche al cantar del gallo pinto
cuando el mundo esté en silencio y el mi padre adormecido. (I. 83)
-A eso de la media noche cuando canta el gallo primo,
cuando canta la sirena el león l'ha respondido.
A esas horas son las horas cuando el rey está dormido. (I. 490)

Consejos de la infanta

-Ven por sombra de tejados para no ser conocido,
los zapatos en la mano para que no metas ruido. (I. 102)

Gerineldo deja al rey cuando otros duermen

Leuanto se Girineldos quel rey dexaba dormido; (I. 1)
y viendo que todos duermen do, posa la infanta ha ido. (I. 3)

Va donde la infanta

Fuesse para la infanta donde estaua en el castillo. (I. 1.)

Se menciona la hora

Aun las diez no eran dadas Gerlneldo está en camino. (I. 68)
Entre las doce y la una Gerineldo fue al castillo.
Todo lo encontró en silencio todo lo encontró dormido. (I. 93)

Los zapatos en la mano.

Los çapatos en la mano porque no fuesse sentido. (I. 2)
el calzado se quitó y del buen rey no es sentido. (I. 3) (12)

Obstáculos

Tres vueltas da a su palacio y otras tantas al castillo. (I. 3)
Siete vueltas dio al palacio y otras tantas dio al castillo. (I. 68)
Siete vueltas dio al palacio y a llamar no se atrevido. (I. 107)
Anduviera siete puertas hasta encontrar un postigo. (I. 78).

Gerineldo no viene

-Gerineldo ya no viene Gerineldo está perdido. (I. 195) (13)
Ya han tocado las dos, Gerineldo aún no ha venido.
-¿Quién será la picarona que me lo habrá entretenido? (I. 281)
Media noche ya es pasada, Gerineldo no ha venido.
-¡Malhaya, tú, Gerineldo, quien amor puso contigo! (I. 496)

Suspiro de Gerineldo

Y al cabo' la siete vueltas Gerineldo dio un suspiro. (I. 68)
A la puerta' la infantina Gerineldo dio un suspiro. (I. 69)
Sobre las once o las doce Gerineldo dio un suspiro.
La infantita que no duerme con otro le ha respondido.
-Apúrreme tu cordón y por él seré subido. (1. 103)
Mas al cabo de las ocho llamó él con un gran suspiro. (I. 107)

Llamada de Gerineldo

-Abrays me, dixo, señora, abrays me, cuerpo garrido. (I. 1)
A eso de la media noche picó Gerineldo al castillo. (I. 92)
A eso de las doce o la una hacia el castillo se ha ido
cogido tres piedrecitas a modo de tres membrillos.
Uno ha tirado al balcón y otro hacia el jardín florido,
otro ha tirado a la alcoba donde la infanta ha salido. (I. 194)

La infanta lo oye

Aun que con silencio iba de la infanta fue sentido. (I. 88)
Ya despierta la infantina con un sueño espovarido. (I. 92)

Pregunta de identificación

-¿Quién soys vos, El Cauallero, que llamays a mi postigo? (I. 1)
-¿Cuál es el pícaro tuno que a mi puerta da un suspiro? (I. 79)
-¿Quién me ronda mis palacios, quién me ronda mis castillos? (I. 83)
-¿Quién siendo tarde y en la noche ha llamado a mi postigo;
quién fuera tal mal criado, quién fuera tal mal nacido? (I. 90)
-¿Quién es el desvergonzado, mas quién es el atrevido
que a deshora de la noche viene a picar al castillo? (I. 92)
-Por vida del rey mi padre le tengo de dar castigo. (I. 120)

Identificación

-Gerinaldo soy, señora, vuestro tan querido amigo. (I. 1) (14)
-Gerineldo soy, señora, que vengo a lo prometido. (I. 83)

La infanta pide más señas

-Si tú fueras Gerineldo ¿Qué señas tiene el castillo? (I. 90)

Gerineldo da las señas

-A los pies de vuestra cama hay un ramito florido. (I. 90)

Respuesta de la infanta a la identificación

-Si eres Gerineldo seas muy bien recibido
si eres algún otro a mi padre se lo digo. (I. 77)
-Si tú eres Gerineldo te abriré puerta y portillo. (I. 79)
-Si es Gerinaldo, que entre, que abra puerta y postigo;
Y si es otro caballero que salga por donde vino. (I. 163)
-¡Cuán tardaste, Gerineldo, cuán tardaste, dueño mío! (I. 364)

Desafío de la infanta

-Ya te he dicho, Gerineldo, que no eres atrevido
pa dormir con la infantina había saltar el castillo. (I. 69)

La infanta tira una soga

Echa una soga al balcón arriba se le ha subido. (I. 194)

Gerineldo escala

Coge la escala de cuerda y a su celda se ha subido. (I. 221)

La infanta le abre la puerta

La infanta le baja a abrir con un refajo amarillo. (I. 106)
Baja la infanta en enaguas abre puertas y pestillos. (I. 161)

Comentario de Gerineldo
-Con un portillo que abráis cabe mi cuerpo pulido. (I. 169)

Se olvidan de cerrar la puerta

De alegres que iban los dos dejan abierto el castillo. (I. 106)

Cierran las puertas

Van cerrando las puertillas corriendo los cerrojillos. (I. 205)

Gerineldo se desnuda

Ya se quita la chaqueta, ya se quitó el chalequillo;
ya se quitó el calzón de ante ya se quitó el calzoncillo. (I. 205)

La infanta lo lava
Lo lavó en agua de rosas para lo acostar consigo. (I. 83)
Agarróle y desnudóle como una mujer a un niño
bañóle en agua rosada para acostarle consigo
diole camisa de holanda como mujer a marido. (I. 84)

La infanta le ofrece comida.

¿Quieres comer o beber, o que quieres, dueño mío?
-Yo ni comer ni beber, que vengo a lo prometido. (I. 145)

Camino al lecho

Tomara lo por la mano, a vn palacio lo a metido. (I. 1.)
Lo llevara pa la cama y lo acostara consigo. (I. 79)

Como mujer y marido

Costáronse los dos en cama como mujer y marido. (I. 68)
Como son niños y muchachos la noche se les va en vicios. (I. 74)
Toda la noche llevaron en vueltas y regocijos. (I. 85)
Toda la noche han parlado toda la noche han reído. (I. 94)
Toda la noche han pasado en retozos y reblincos. (I. 111)
Tres horas duró la lucha y otras tres lo prometido. (I. 216)

Dormidos tras el amor

Y besando y abraçando Girineldos se a dormido. (I. 1)
Entre besos y entre abrazos la noche se les ha ido,
Y a eso del amanecer el sueño les ha cogido, (I. 79)
Y eso del gallo cantar se van quedando dormidos. (I. 93)

Horario del rey (narrador)

El rey se acuesta a las ocho y se despierta a las cinco. (I. 107)

El rey no duerme

El buen rey como no duerme juntos los ha sentido. (I. 108)

El rey despierta

Recordado hauia el Rey del sueño despauorido. (I. 1)
[recordó muy pauorido]

Ya llegó la hora y no había quien darle al rey el vestido. (I. 92)
Mas la reina con ser reina aún no se había dormido.
-Levántate, buey rey levántate conmigo. (I. 81)
que le duermen con la infanta o le roban el castillo.
Sea sueño o no lo sea la verdad así ha salido. (I. 94)
El rey se quiere vestir no hay quién le dé el vestido. (I. 107)
A eso de las dos y media dio el caballo un relinchido. (I. 189)

El rey habla consigo

-O Gerineldo se ha muerto o hay traición en el castillo. (I. 78)

El rey llema a Gerineldo (narración)

tres vezes lo hauia llamado, ninguna le a respondido. (I. 1)
Llama el rey a su criado, su criado y pajercillo
que le llevase las armas, que le llevase el vestido. (I. 82)

Llamada del rey a Gerineldo

-Girineldos, Girineldos, mi camarero polido.
si me andas en trayción tratas me como a enemigo;
o dormirás con la infanta o me as vendido el castillo. (I. 1)
-¿Dónde me va Gerineldo, en dónde se habrá metido?
O se me fue con las damas o no sé qué de él me ha sido. (I. 76)

Responden

Respondieron las damas: -Fue a la ronda y no ha volvido. (I. 83)
Unos dicen: -No está en casa. Otros dicen: -No ha venido.
-Señor, en la cama está, con calenturas y fríos. (I. 530)

Intervención de un antagonista

Responde un paje del rey, de Gerineldo enemigo:
-Con las damas no, buen rey, con la infanta no digo. (I. 76) (15)
-Gerineldo está en el cuarto con damas entretenido. (I. 90)

Intervención de un aliado

Un paxarín respondiera que es de Gerineldo amigo:
-Ni Gerineldo se ha muerto ni hay traición en el castillo;
Gerineldo va en baile porque es hombre divertido. (I. 78)
-Ni le duerme con la infanta ni le roba su castillo
que está jugando a los da[d]os con los mozos del servicio. (I. 84)

El rey se levanta

Se levantara el buen rey muy triste y aborrecido. (I. 76)
Chárase la cama abajo en camisa y calzoncillos. (I. 68)
Levantárase el buen rey con un camisón vestido. (I. 81)
Se levantó muy enfadado, por el palacio se ha ido. (I. 92)
Sea sueño o no lo sea, se levantó enfurecido. (I. 149)

El rey se viste

Con zapatos de galón por meter menos ruido. (I. 79)

El rey toma la espada

Tomó la espada en la mano, en gran seña va encendido. (I. 1)
Buscaba el rey las espadas las espadas de más filo;
cogiera el rey la dorada y echó a andar para el castillo. (I. 78)

Obstáculos a la entrada del rey

Las puertas hallo cerradas, no hallaba como abrillo
por una ventana pequeña entrado auia en el castillo. (I. 2)
Erguía puertas arriba por no [hacer] tanto ruido. (I. 76)

El rey va a la cama

Fuerase para la cama donde a Girineldos vido. (I. 1)

El rey se encuentra a los amantes

Viéralos estar durmiendo como mujer y marido. (I. 68)
Los halló boca con boca como mujer y marido. (I. 70)

Dudas del rey

El quisiera lo matar mas criole de chiquito. (I. 1)
-Yo que mate a Gerineldo, lo he criado desde niño;
yo que mate a la infantina, queda mi reino perdido. (I. 68)
Alzó los ojos al cielo y dijo: -1Válgame Cristo!
yo si mato a la infantina, mi reinado está perdido;
yo si mato a Gerineldo crielo desde chiquito. (I. 78)
Entre sí estuvo cuidando que a cuál daría el castigo. (I. 82)
Alzó la espada tres veces, todas tres se le ha volvido.
Allí se estuvo mirando como hombre de gran sentido. (I. 83)
y si matare a la infanta el reino tengo perdido
-Si yo mato a Gerineldo mato a mi paje querido
mejor será que se casen, serán mujer y marido. (I. 90)
-¿Qué tengo de hacer aquí ahora sin ningún testigo?
Yo si mato a la infantina mi reino queda perdido.
Dejaré aquí mi espada que me sirva de testigo. (I. 92)
-¡Jesús, María y José! ¿a quién daré yo el castigo? (I. 105)
-¿y ahora cómo lo haré yo para darles el castigo?
Si mato a la infanta mía queda mi reino perdido,
y si mato a Gerineldo no tengo paje pulido. (I. 106)

La espada entre los amantes

Sacara luego la espada, entre entrambos la ha medio
porque desque recordasse viesse como era sentido. (I. 1)
Puso la espada en el medio que le sirva de testigo. (I. 68)
-Pondré la espada entre ambos y ella será fiel testigo. (!. 78)
Al lado puso un puñal y al otro lado un cuchillo. (I. 106) (16)

El rey se va

Cerró las puertas deprisa que hiciesen algo de ruido. (I. 82)

El rey al acecho

Cuando vino la mañana el rey salió del castillo,
y se ha bajado al jardín a hacerse el entrometido. (I. 120)

La infanta despierta

Recordado auia la infanta & la espada a conoscido. (I. 1)
Con el frío de la espada la infanta ha espavorecido. (I. 78)
Con el frío de la espada la infanta ha espavorecido. (I. 78)
Con el ruido de las puertas dispierta quien ha dormido. (I. 82)

La infanta despierta a Gerineldo al reconocer la espada

-Recordasseys, Girineldos, que ya erades sentido,
q la espada del rey mi padre yo me la he bien conoscido. (I. 1)
-Levántate, Gerineldo, que estamos los dos perdidos;
la espada del rey mi padre ya nos sirve de testigo. (I. 68)
La espada del rey mi padre nel medio nos la ha metido. (I. 70)
-¿Ay de mí, cuitada negra, nunca yo hubiera nacido! (17)
que la espada de mi padre entre los dos ha dormido. (I. 108)

La infanta no reconoce la espada

-¿Armas, armas, Gerineldo, armas pa dormir conmigo? (I. 80)

Gerineldo niega haber traído armas

-¿Armas? ¡Ay!, no señora sino con las que he nacido. (I. 80)

Gerineldo trata de calmarla

-La espada del rey tu padre la traje anoche conmigo. (I. 70)
-Mientes tú, infantina, que es la que yo he traído. (I. 84)
-La espada no es de tu padre, que espada había yo traído. (I. 90)

Mentís de la infanta

-Mientes, mientes, Gerineldo, yo a la cara te lo digo:
la espada del rey mi padre siempre la trae él consigo. (I. 70)
La espada del rey mi padre yo bien la he conocido. (I. 84)
-Pero la tuya es de plata la del reyes de oro fino. (I. 86)
-La de mi padre es de plata la tuya de metal fino. (I. 90)
-que la espada de mi padre tiene león y castillo. (I. 171)

Otro comentario de Gerineldo

-Si el rey ha querido matarnos harto lugar ha tenido. (I. 172)

Gerineldo se levanta

Se levanta Gerineldo triste y aborrecido
se vistiera, se calzara se pusiera bien polido. (I. 76)

Queja de la infanta

-¿Que sera de ti, Gerineldos, que seran de tus servicios? (I. 2)

Solución de Gerineldo

-Lo que a de ser, señora que nos casemos yo y tigo. (I. 2)

Gerineldo pide consejo
-¿Por dónde me voy, señora, por no ser de nadie visto? (I. 87)

Consejo de la infanta

-Márchate sin que te sientan por el mi jardín florido
y escóndete entre las ramas para no ser conocido. (I. 78)
-No te marches por la puerta, márchate por el postigo. (I. 147)
-Vete y dale buenos días como otros días has ido. (I. 161)

Queja de Gerineldo

-¡Ay de mí, que de la reina fui amado y del rey soy muy querido,
y ahora seré aprisionado con cadenas y con grillos. (I. 194)

Promesa de la infanta

-Que yo he de ser tu mujer y tú has de ser mi marido. (I. 147)
-Tú no temas, Gerineldo, tú no temas, mi querido,
que yo a mi padre rey le digo que te quiero por marido. (I. 194)
-No estés triste, Gerineldo, recamarero y guerrido,
yo le diré al rey mi padre, que te escojo por marido. (I. 532)

Gerineldo en el jardín

Se fue a regar el huerto y a coger rosas y lirios
para presentarlos al rey, que lo tiene por estilo. (I. 73)

Se encuentran el rey y Gerineldo
y del regreso a su casa, pálido y descolorido
se encontró con el rey en el medio del camino. (I. 73)

Saludos

-Dios os guarde, rey [mi] tío. -Gerineldo, bien venido. (I. 76)
-Buenos días, mi señor. -Buenos días, paje mío. (I. 161)

Pregunta capciosa del rey

-¿A dónde vas, Gerinildo, tan triste y descolorido? (I. 5 ter.)
-¿Dónde vienes, Gerineldo, que vienes descolorido? (I. 68)
-Tú qué tienes, Gerineldo, tan triste y aborrecido? (I. 76)
-¿Tú que tienes, Gerineldo, que vienes descolorido?
¿hízote mal el mi pan o te hizo mal el vino? (I. 80 ter.)
-Esa cara de madama dime dónde la has cogido. (I. 91)
-tú has reñido con alguna o con la infanta has dormido. (I. 166)

Excusa de Gerineldo

-Vengo del jardín, buen rey, de cortar rosas y lirios,
la fragancia de una rosa todo el color me ha comido. (I. 5 ter.)
-Vengo de ver el jardín, si está el granado florido. (I. 68)
-De los jardines del conde de coger rosas y lirios. (I. 69)
-Con el olor de las flores me he puesto descolorido. (I. 71)
-La infanta perdió unas llaves y a mí me las han ponido. (I. 76)
-Perdiera un cofre la infanta y a mí me lo habían pedido. (I. 78)
-No me hizo mal vuestro pan que lo comí desde niño;
perdió un cofre la infantina y a mí me lo habían pedido. (I. 80 ter.)
-Peleara con dos moros que iban a robar el castillo. (I. 90)
-Corriendo tras de los moros que rodeaban el castillo. (I. 91)
-Vengo de rolar la rola de la rola del castillo. (I. 162)
-Señor, jugando a las damas, ni he ganado, ni he perdido. (I.

Mentís del rey
-Mientes, mientes, Gerineldo, con la princesa has dormido. (I. 5 ter.)
-No me mientas, Gerineldo, pues que nunca me has mentido. (I. 68)
-¡Qué bien sabes disculparte para ser muchacho y niño. (I. 91)
-La respuesta no era mala si yo no te hubiera visto. (I. 149)
-¡Buena rola, Gerinaldo, buena rola tú has tenido! (I. 162)

Respuesta del rey a la mentira de Gerineldo

-De esas llaves, Gerineldo mi espada será testigo. (I. 79)
-De tal cofre, Gerineldo la mi espada es buen testigo. (I. 80 ter.)
-Mientes, mientes, Gerineldo, mientes mientes, pajecillo;
ese color, Gerineldo, de dormir con hembra ha sido. (I. 90)
-De todo estoy enterado, bien sé lo que ha sucedido.
Te olvidaste, Gerineldo, que te crié desde niño. (I. 369) (18)

Gerineldo confiesa y pide castigo

-Dame la muerte, buen rey, que yo me la he merecido. (I. 5 ter.)
-Déme el castigo que quiera que le tengo merecido (I. 69)
-Le digo a usted, señor, que al cuarto la infanta he ido;
ella me ha solicitado, yo le he correspondido
Máteme usted, señor, o dadme un grande castigo.
-Matadme a mí, mi señor si yo merezco el castigo. (I. 106)
Hincó la rodilla en tierra y de esta manera ha dicho:
-Señor, yo seré la carne, vuestra merced el cuchillo. (I. 532)

El rey se niega a matarlo

-No te mato, Gerineldo, que te crié desde niño (I. 5 ter.)
-Matarte, matarte, no, que te crié desde niño. (I. 106)
-Yo no te quiero matar; que te mate Dios, que te hizo, (I. 170)

Intervención de la infanta

-Rey mi padre, si me dieras una cosa que te pido:
has de darme Gerineldo por esposo y por marido. (I. 194)
-Rey y señor, no le mates, mas dámelo por marido.
O si lo quieres matar la muerte será conmigo. (I. 551) (19)

Sentencia del rey (matrimonio)

-Para mañana a las doce seréis esposa y marido. (I. 5 ter.)
-Casarévos los dos juntos porque así lo he prometido. (I. 68)
-El castigo que te doy es que seas yerno mío. (I. 69)
-O te casarás con ella o le buscarás marido. (I. 73)
-O te has de casar con ella o le has de buscar marido (I. 76)
-Que tú seas, que no seas, tú serás el su marido,
por donde quiera que vaigas te llamarán yerno mío.
Los cautivos que yo tengo estarán a tu servicio. (I. 96)
-Para librarnos de estorbos, para evitar compromisos,
estaremos con el cura que avise al señor obispo,
suprima las monestaciones, y que os case el domingo. (I. 98)
-De las tres hijas que tengo, las tres te sirvan de alivio.
La una te sirva de pan, la otra te sirva de vino,
la otra te sirva de esposa porque tú la has escogido. (I. 170)

Otra sentencia del rey

-Gerineldo, no te mato, pero te pondré un castigo;
a la reina sí la mato, que ha burlado a su marido. (I. 150)

Excusa de Gerineldo

-Con lo que mi padre tiene no hay pa mercarle un vestido.(I. 70)
-Ni me he de casar con ella ni le he de buscar marido
que todo lo que yo tengo no tien para ella un vestido. (I. 71)
-Yo casárame con ella, pero no querrá conmigo.
que mis posibles no son ni para echarla un vestido. (I. 78)

Respuesta del rey

-Miércaselo de sayal que así ella lo ha merecido. (I. 70)
-La vestirás de sayal pues que ella así lo ha querido (I. 74)
-Cómpralo de paño pardo pues así lo ha merecido. (I. 78)

Reacción de Gerineldo
Se levanta Gerineldo pegando saltos y brincos
como había hecho yo si Gerineldo había sido. (I. 533)

Respuesta de Gerineldo a la anterior

-De paño pardo no tal, ¡de terciopelo no digo! (I. 78)

Gerineldo va a la guerra

-Yo iré a la guerra, señor, para echárselo más fino.
Gerineldo fue a la guerra y de laurel la ha vestido. (I. 80 ter.)

Gerineldo acepta el matrimonio

-Me he de casar con la infanta porque con ella he dormido. (I. 166)

Negativa de Gerineldo (pastiche)

-Que tengo hecho juramento a la Virgen de la Estrella
de no casarme jamás con quien no ha sido doncella. (I. 73)
A la Virgen de la Estrella le tengo prometido
no casarme con mujer que con ella ya he dormido. (I. 161)
-No lo querrá Dios del cielo ni la Virgen del Olvido
que yo sea casado con mujer que haya dormido. (I. 225 bis)
-No lo logre, señor conde, que yo el primero no he sido. (I. 321)

Castigo del rey

-¡Rodela contra mi espada!- y le mandó quemar vivo
y que le saquen los ojos pa que sirva de testigo. (I. 87)
-Traición, traición, mi castillo; traición, traición, mi princesa!
que al pobre de Gerineldo le cortaron la cabeza. (I. 113)
-Que la quieras, que la dejes, tú te casaras con ella. (I. 120)
O te casas, Gerineldo, o te corto la cabeza. {I. 218)

Respuesta de Gerineldo

-Yo me casaré, rey padre, no me cortéis la cabeza. (I. 218)
-Juramento tengo hecho a la Virgen del Pilar;
mujer que ha sido mi dama con ella me he de casar. (I. 292)

Moraleja

Nadie se admire en el mundo que una mujer haga yerro.
Yo también he visto dar camuesas por trapos viejos. (I. 224)

Jaculatoria final

¡Nuestra Señora me valga! ¡Válgame el Verbo Divino!

Variantes en -á

Mientras el caballo bebe Gerineldo echó un cantar. (I. 124)
Salió la hija del rey por la ventana a mirar. (I. 122)
la infantina que lo oyó pronto lo mandó llamar: (I. 124)
-Girineldo, Girineldo, mi camarero leal,
si fueras rico en hacienda como pulido galán
dichosa fuera la dama que contigo ha de casar. (I. 158)
-Díme, díme, Gerineldo, ¿por qué tardas en llegar,
si mientras que tú no vengas yo no puedo descansar? (I. 123)
-¡Quién, pobre, Gerineldo, qué descolorido estás. (I. 184)
-Aunque eres tan chiquito no lo has pensado mal.
El castigo que os doy, con ella te has de casar. (I. 161)

Variantes en á-a

Mañanita de San Juan, cuando el sol alboreaba,
iba el criado del rey llevar el caballo al agua. (I. 122)

Variantes en é-o
Una mañana de junio se levanta Gerineldo
a dar agua a sus caballos a las orillas del Ebro. (I. 146)

ROMANCE DE GERINELDO
(Versión facticia basada en la estructura ideal)

¡Quién tuviera la fortuna para ganar lo perdido,
como tuvo Gerineldo mañanita de domingo!
Al rey le sirve el calzado, a la reina su vestido
Y a su hija la infantina le sirve el pan y el vino;
asomárase la infanta ventanas de su castillo.
por requerirle de amores estas palabras le dijo.
-Gerineldo, Gerineldo, paje del rey más querido,
¡Quién me dejara una noche dormir a solas contigo!
Bien se te ve, Gerineldo, que no eres atrevido;
que si atrevido lo fueres me rondaras el castillo.
¡Válgame Dios, Gerineldo, cuerpo que tienes tan lindo!
¡Qué lindo vas, Gerineldo, qué galante y qué pulido!
-Como soy vuestro criado, señora, burláis conmigo.
-Yo no burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.
-A qué hora, mi gran señora, cumpliréis lo prometido?
-A eso de la media noche cuando canta el gallo primo,
cuando canta la sirena y el león le ha respondido.
cuando el mundo esté en silencio y el mi padre adormecido.
Que a las diez cena mi padre y a las once está dormido
y a las doce, Gerineldo, ya puedes ir al castillo.
Ven por sombra de tejados para no ser conocido,
los zapatos en la mano para que no metas ruido.
Media noche ya es pasada, Gerineldo no ha venido.
-¡Malhaya, tú, Gerineldo, quien amor puso contigo!
Entre las doce y la una Gerineldo fue al castillo.
Todo lo encontró en silencio todo lo encontró dormido.
los zapatos en la mano porque no fuese sentido.
Tres vueltas da a su palacio y otras tantas al castillo;
Anduviera siete puertas hasta encontrar un postigo
mas al cabo de las ocho llamó con un gran suspiro,
Ya despierta la infantina con un sueño espavorido.
-¿Quién me ronda mis palacios, quién me ronda mis castillos?
Por vida del rey mi padre le tengo de dar castigo.
Si es Gerineldo, que entre, será muy bien recibido
y si es otro caballero que salga por donde vino.
-Gerineldo soy, señora, que vengo a lo prometido
-Si tú fueras Gerineldo ¿Qué señas tiene el castillo?
-A los pies de vuestra cama hay un ramito florido.
Coge la escala de cuerda y los muros ha subido.
Sale la infanta en enaguas abre puertas y pestillos.
-¡Cuán tardaste, Gerineldo, cuán tardaste, dueño mío!
¿Quieres comer o beber, o qué quieres, dueño mío?
-Yo ni comer ni beber, que vengo a lo prometido.
Agarróle y desnudóle como una mujer a un niño.
Ya le quita la chaqueta, ya le quitó el chalequillo;
ya le quitó el calzón de ante ya le quitó el calzoncillo.
bañóle en agua rosada para acostarle consigo
diole camisa de holanda como mujer a marido.
Tres horas duró la lucha y otras tres lo prometido.
Toda la noche han parlado toda la noche han reído.
Toda la noche han pasado en retozos y reblincos.
Entre besos y entre abrazos la noche se les ha ido,
Y eso del gallo cantar se van quedando dormidos.
A eso de las cuatro y media un caballo dio un relincho.
El buen Rey ha despertado de un sueño despavorido;
-O Gerineldo se ha muerto o traicionan al castillo.
El rey se quiere vestir no hay quién le dé el vestido.
Llama el rey a su criado, su criado y pajecillo
que le llevase las armas, que le llevase el vestido.
tres veces lo ha llamado, ninguna le ha respondido.
Unos dicen: -No está en casa. Otros dicen: -No ha venido.
-¿Dónde me va Gerineldo, en dónde se habrá metido?
O se me fue con las damas o no sé qué de él me ha sido
Un pajarín respondiera que es de Gerineldo amigo:
-Ni Gerineldo se ha muerto ni hay traición en el castillo;
que está jugando a los dados con los mozos del servicio.
Responde un paje del rey, de Gerineldo enemigo:
-Con las damas no, buen rey, con la infantina no digo.
Se levantara el buen rey muy triste y aborrecido
Se echó por la cama abajo con un camisón vestido.
Buscaba el rey las espadas las espadas de más filo;
cogiera el rey la dorada y echó a andar para el castillo.
Las puertas halló cerradas, y no hallaba como abrirlo
por una ventana pequeña se metió en el castillo.
Los halló boca con boca como mujer y marido.
Alzó los ojos al cielo y dijo -¡Válgame Cristo!
Alzó la espada tres veces, todas tres se le ha volvido.
Allí se estuvo mirando como hombre de gran sentido.
-¿Qué tengo de hacer aquí ahora sin ningún testigo?
-Si yo mato a Gerineldo mato a mi paje querido
y si matare a la infanta el reino tengo perdido
-Pondré la espada entre ambos y ella será fiel testigo.
sacara luego la espada, entrambos la ha metido
Cuando vino la mañana el rey salió del castillo,
y se ha bajado al jardín a hacerse el entrometido.
Con el frío de la espada la infanta ha espavorecido.
-Levántate, Gerineldo, que estamos los dos perdidos;
la espada del rey mi padre almedio nos la ha metido.
-La espada del rey tu padre la traje anoche conmigo.
-Pero la tuya es de plata la del reyes de oro fino.
y la espada de mi padre tiene león y castillo.
-Si el rey ha querido matarnos harto lugar ha tenido.
Se levanta Gerineldo triste y aborrecido
se vistiera, se calzara se pusiera bien pulido
-¿Por dónde me voy, señora, por no ser de nadie visto?
-Márchate sin que te sientan por el mi jardín florido
y escóndete entre las ramas para no ser conocido.
No te marches por la puerta, márchate por el postigo.
No estés triste, Gerineldo, tú no temas, mi querido,
yo le diré al rey mi padre, que te escojo por marido.
Se fue a regar el huerto y a coger rosas y lirios
para presentarlos al rey, que lo tiene por estilo
y del regreso a su casa, pálido y descolorido
se encontró con el rey en el medio del camino.
-Buenos días, mi señor. -Buenos días, paje mío.
-¿A dónde vas, Gerlneldo, tan triste y descolorido?
¿hízote mal el mi pan o te hizo mal el vino?
-No me hizo mal vuestro pan que lo comí desde niño;
es que vengo del jardín de cortar rosas y lirios,
la fragancia de una rosa todo el color me ha comido.
-No me mientas, Gerineldo, pues que nunca me has mentido;
de todo estoy enterado, bien sé lo que ha sucedido.
¿Te olvidaste, Gerineldo, que te crié desde niño?
Hincó la rodilla en tierra y de esta manera ha dicho:
-Dame la muerte, buen rey, que yo me la he merecido.
-Yo no te quiero matar; mátete Dios, que te hizo.
Estando en estas palabras la infanta a su padre vino
-Rey mi padre, si me dieras una cosa que te pido:
has de darme Gerineldo por esposo y por marido.
O si lo quieres matar la muerte será conmigo.
-Para mañana a las doce seréis mujer y marido.
-De las tres hijas que tengo, las tres te sirvan de alivio.
La una te sirva el pan, la otra te sirva el vino,
la otra será tu esposa que así lo habéis decidido.
Por donde quiera que vayas te llamarán yerno mío;
los cautivos que yo tengo estarán a tu servicio.
-Con lo que mi padre tiene no hay para darle un vestido.
-Vístela de paño pardo pues ella así lo ha querido
Se levanta Gerineldo pegando saltos y brincos
-De paño pardo no tal, ¡de terciopelo no digo!
¡Nuestra Señora me valga! ¡Válgame el Verbo Divino!

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(1) Según Menéndez Pidal, "este exordio lírico se encuentra en todas las Versiones de Marruecos y en La Riaza [...] Se halla también en Cataluña [...] y la coincidencia es decisiva para asegurar la gran extensión antigua de esta variante". "Sobre una geografía folklórica". Revista de Filología Españo1a. 7 (1920): 240. Los ejemplos están tomados de "Gerineldo el paje y la infanta". Romancero Tradicional. Tomos VI-VIII. Colección de textos y notas de María Goyry y Ramón Menéndez Pidal. Edición de Diego Catalán y Jesús Antonio Cid. Madrid: Gredos, 1975. El número entre paréntesis que se indica tras el ejemplo se refiere al número de versión en esta obra.

(2) Arnold Hauser. Historia social de la literatura y el arte. Madrid: Ed. Guadarrama, 1968. 276-277.

(3) Ramón Menéndez Pidal, Flor nueva de romances viejos. Buenos Aires: Espasa Calpe, 1939, pp. 65-66.

(4) "Supervivencia del Poema de Kudrun" en Los godos y la epopeya española. Madrid: Espasa Calpe, 1956, p. 102.

(5) Eugène Vinaver, The Works of Sir Thomas Malory. Vol. 1. Oxford: The Clarendon Press, 1947, p. 170.

(6) Sorprende por su independencia (comentario del editor).

(7) Epítetos a Gerineldo: mi camarero (I. 6), paje del rey tan querido (1.69).

(8) No se burle la señora porque yo sea un cautivo. (I. 73).

(9) que de veras te lo digo (I. 6).

(10) el Sultán (1.6).

(11) "cuando canta el gallo pío" (I. 94).

(12) las botas lleva en la mano y del Sultán no es sentido. (I. 6).

(13) Entre paréntesis, antes: "Ya dice el rey a la reina".

(14) Que vengo a lo prometido (I. 68).

(15) A eso del amanecer el rey pide su vestido.
Respondió un paje suyo, de Gerineldo enemigo:
-Gerineldo no está en casa, a alguna parte habrá ido
-Pues ¿Si estará con las damas, si con la infanta en castillo?
-Con las damas no por cierro, con la infantina no digo. (I. 79).

(16) -Gerineldo, Gerinddo, ¿cómo nos la hemos dormido,
que entremedias de los dos un puñal ha aparecido?
-Si tú has hallado un puñal yo he hallado un cuchillo. (I. 106).

(17) ¡Ay! cuitada de mí, nunca...(I. 110).

(18) Continúa:
-Vos me criasteis, señor, de ello estoy agradecido;
pero yo no fui a robar, que yo tomé lo ofrecido.
-Cásate con la princesa y así serás su marido,
que siendo marido suyo también serás hijo mío.
-Si usted me mata, mi rey , máteme usted, señor mío;
yo no me caso con dama que conmigo haya dormido,
que mañana hará con otro lo que anoche hizo conmigo.

(19) Versión facticia de R. M. Pidal.

OBRAS CONSULTADAS

BREMOND, Claude. "La logique des possibles narratifs". Communications 9 (1966): 60-76.

CATALAN, Diego y CID, Jesús Antonio, editores. "Gerineldo el paje y la infanta". Romancero Tradicional. Tomos VI y VII. Colección de textos y notas de María Goyri y Ramón Menéndez Pidal. Madrid Gredos, 1975.

DI STEFANO, Giuseppe. "Estudio crítico". El Romancero. Madrid: Narcea, S. A. de Ediciones, 1973. 15-89.

HAUSER, Arnold. Historia social de la literatura y el arte. Madrid: Ed. Guadarrama, 1968.

LORD, Albert B. The Singer of Tales. New York: Atheneum, 1970.

MENENDEZ PIDAL, Ramón. Flor nueva de romances viejos. Buenos Aires Espasa Calpe, 1939.
Los godos y la epopeya española. Madrid: Espasa Calpe, 1956.
"Sobre una geografía folklórica ". Revista de Filología Española 7 (1920) : 229-338.

PROPP, Vladimir. Morfología del cuento. Madrid: Fundamentos, 1974.

SEAY Jr. Hugh N. "A classification of Morifs in the Traditional Ballads of Spain". Thesis submitted to the Faculty of the University of North Carolina. Chapel Hill: 1957.

VINAVER, Eugène. The Works of Sir Thomas Malory. Vol. 1. Oxford: The Clarendon Press, 1947.
"Le message narratif". Communications 4 (1964) : 4-32.