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GARFÍN DE RUEDA: UNA “PASTORADA” PERDIDA

CAMPOS, María y PUERTO, José Luis

Publicado en el año 1989 en la Revista de Folklore número 99.

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El pueblo de Garfín de Rueda se halla situado, dentro de la provincia de León, a la que pertenece, en su parte oriental, dentro de la comarca de las Tierras de Rueda, entre los ríos Esla y Porma.

Según nuestras informantes (1), en su pueblo se celebraban las fiestas navideñas con representaciones de Navidad (la «Pastorada») y Reyes, y con cantos de villancicos. Estas representaciones han dejado de realizarse, se han perdido -según ellas- desde hace mucho tiempo, «más de cuarenta años», nos dicen. La emigración y la despoblación, además de los cambios de los tiempos, han influido sin duda en esta pérdida.

La Pastorada -nombre que se le da en Garfín- se representaba en Navidad, en un día que no era fijo: unas veces era el día 24 de diciembre por la tarde; otras, el 25 por la mañana. Para realizar la representación se aprovechaba la luz del día.

Los actores de la Pastorada eran las mujeres y hombres del pueblo. Cuando alguien encarnaba bien un papel, lo repetía en años sucesivos, quedándose con él en las siguientes representaciones. Para actuar, se vestían con ropajes apropiados, que representaban adecuadamente al personaje teatral y su caracterización en la Pastorada.

El lugar de la representación, dentro del pueblo, no era fijo tampoco: unas veces se hacía en el corral de una casa, en el que a duras penas cabía la gente, y otras veces, en una plaza del pueblo. Para llevar a cabo la representación se montaba un escenario.

La Pastorada, perdida ya, de Garfín de Rueda se halla dentro de la tradición, tan extendida por la provincia leonesa, de representaciones navideñas de Pastoradas o Corderadas. Dentro de la distinción geográfica establecida por Joaquín Díaz y José Luis Alonso Ponga de las Pastoradas leonesas (2), la de Garfín se halla dentro de las obras de la zona oriental, al estar situado el pueblo -como hemos dicho- en la parte oriental de la provincia y de la diócesis de León.

Aparecen en esta Pastorada, como en las de la zona oriental leonesa, los personajes del Rabadán, tan bien caracterizado por J. L. Alonso Ponga como «pastor bueno, creyente, conocedor de la tradición y la revelación, pronto a admitir cualquier misterio o aviso del cielo» (3), frente a Juan LORENZO, que aparece como «pastor alegre, desenfadado, incrédulo, que se burla de la buena fe de su compañero y sólo admite la existencia de la «Buena Nueva» cuando lo ve con sus propios ojos» (4).

La memoria de nuestras informantes de Garfín ya no recuerda la representación de la Pastorada dentro de la iglesia, antes o después de la misa del gallo, sino en lugares abiertos del pueblo: un corral o una plaza, y a la luz del día. Pero en el texto hay continuas referencias temporales que aluden a la noche y de las que hay que deducir también su representación nocturna: «Esta noche el demonio / se desconsuela» cantan, por ejemplo, las pastoras en un momento de la obra; y también dice el Zagalejo: «y si un poco me descuido / no oigo yo Misa de Gallo». Y, en general, la escena se desarrolla durante la noche, mientras duermen los pastores.

Y, finalmente, antes de terminar esta brevísima presentación de la Pastorada de Garfín de Rueda, hemos de hacer una referencia al texto: La copia que nos fue facilitada estaba en prosa, escritos los versos a renglón seguido. Nosotros la hemos vuelto a pasar al verso, su forma originaria, y en esta tarea nos hemos encontrado con dificultades. Las partes cantadas ha sido relativamente fácil pasarlas a verso, al habernos podido servir de la interpretación de nuestras informantes, recogida en grabación magnetofónica. Sin embargo, las partes recitadas han ofrecido mayor resistencia, como se verá en el texto que sigue, a ser versificadas de nuevo, ya que la recitación fija mucho menos el texto que el canto. No obstante, creemos de interés la recuperación del texto de esta Pastorada de Garfín, ya perdida.

PASTORADA

GARFÍN DE RUEDA
(León)

PRIMER ACTO

(Comienza la escena en un taller de carpintero, en donde San José está arreglando una banqueta a la que se le caen las patas a cada golpe que da.)

PREGONERO.-Por orden de Su Alteza Octaviano César Augusto, se hace saber:

Que todo el mundo tiene
que empadronarse en su pueblo,
villa o ciudad,
de donde cada uno descienda
o bien sea natural,
que así lo dispone
Su Alteza Imperial
bajo pena capital.

(Redobla el tambor y San José deja de trabajar,
diciendo: )

SAN JOSÉ.-¡Cielos! ¿Qué es esto? ¿Qué oigo? ¿Qué bando es este? ¡Oh miserable de mí! ¡Oh suerte infeliz la mía! Si ahora voy a Belén, de donde soy
natural, ya mi casta esposa está tan próxima al parto que perderé el asistir a tan dichoso Nacimiento. y si dejo de ir, seré desobediente y arriesgaré la vida y dejaré a María con mucha pena. Atropellar el Decreto es un peligro muy grande y será dar a María mucha tristeza. A cualquier lado que miro veo mis dificultades, sin que haya un extremo que no me martirice. ¿Adónde iré? ¿Qué haré para no errarlo?

LA VIRGEN.-¿Qué es lo que os atormenta, casto esposo?

SAN JOSÉ.-Nada, María, nada. No conviene que lo sepas.

LA VIRGEN.-Pues ¿de qué son esas
congojas y tristezas?
¿Ese dolor que te aflige
y todas esas tus penas?
Contéstame al punto, si no
quieres que ahora mismo muera.

SAN JOSÉ.-¿No oiste, esposa mía, ese bando que ha venido publicando a voz en grito que todo el mundo fuera a su pueblo, a su ciudad o villa de donde cada uno desciende, con el fin de empadronarse, so pena de que muera en manos de los verdugos por su gran .desobediencia?

LA VIRGEN.-Sí, esposo mío.

SAN JOSÉ.-Pues el caso es, María,
Virgen soberana y bella,
que al marcharme yo sin voz,
sin que el Nacimiento viera,
¡oh gran pena para mí,
las congojas de mi alma!
¡Cielos, no lo consientas!
Y el llevarte a ti conmigo,
hallándote en este estado,
no puede ser, ¡oh María!,
por ser el camino largo.
¿Y si mientras tanto llega
la hora del Nacimiento?
¡Oh mi Dios, qué sentimiento,
sin tener que obsequiarte
ni aun siquiera para darte
un pobrecito alimento!
Esta es mi pena, María,
esto es todo mi pesar .
¿Quién nos lo ha de remediar?
¿Cómo se ha de arreglar?

LA VIRGEN.-Ea, esposo mío,
no andéis echando esas cuentas.
Yo tengo de ir con vos
a Belén y a donde quieras.

SAN JOSÉ.-¿Y ese camino?

LA VIRGEN.-Dios de paciencia.

SAN JOSÉ.-¿y qué dirán, oh María,
cualquiera que allí me vea?
Me tendrán por viejo, loco,
celoso y sin clemencia,
que obliga a salir de casa
a una doncella tierna
en el rigor del invierno
aunque llueve, nieva, hiela,
entre escarchas y granizos,
entre friuras inmensas.

LA VIRGEN.-Ea, esposo mío,
consuélate, ten paciencia,
dejad la melancolía,
desterrad vuestra tristeza,
no quiero que vayáis solo
ni que yo de vos carezca,
pues es voluntad de Dios
que en Belén yo me vea,
pues está profetizado
por el profeta Miqueas :
que en Belén tendrá que nacer
el Salvador de la Tierra,
descendiendo también
de la familia de David.
Contigo tengo que ir
a la ciudad de Belén,
para que el bando se cumpla
por parte de ambos a dos.
También será cumplida
la disposición de Dios.

SAN JOSÉ.-Ea, pues, si es como dices,
no nos detengamos nada.
Al César demos lo suyo
Y a Dios no le ofendamos nada.

LAS PASTORAS (cantando):
Mandaba en Judea
Herodes fatal
cuando entre los hombres
Dios quiso habitar
Y de una doncella
su cuerpo tomar

LOS PASTORES (responden cantando:)
San José y María
para Belén van.
Hija de David,
Reina singular,
que aunque desposada
la doncella está
ante ella Gabriel
su embajada da.
San José y María
para Belén van.
María responde
con conformidad:
del Señor la esclava
postrada aquí está,
según tu palabra
hágase en mí ya.
San José y María
para Belén van.
El poder divino,
remedio eficaz,
María fue Virgen
y Madre a la par,
cual el sol penetra
el puro cristal.
San José y María
para Belén van.
Por ásperos montes
la pareja va.
caminan sufriendo
con conformidad
los vientos y escarchas,
frío y tempestad.
San José y María
para Belén van.
La doncella pura
ya no puede más,
rendida en cansancio,
fatigada va,
José la consuela
tierno y paternal.
San José y María
para Belén van.
Por fin el Patriarca
llegó a divisar
de Belén las torres
con gozo especial.
María se alegra
al verlas brillar.
San José y María
para Belén van.
¡Deo gracias!

SAN JOSÉ (llegando al mesón:)
¡Deo gracias!

MESONERO.¿Qué gente?

SAN JOSÉ.-José y María
que piden posada.

MESONERO.-Si traen dinero, entren;
si no, no hay posada.

SAN JOSÉ.-Dinero sí traemos,
pero sólo un real de plata.

MESONERO.-Esa es poca moneda
para pagar la posada.
No puedo recogerles,
vayan para otra casa.

SAN JOSÉ.-Vamos, esposa mía,
vamos, esposa amada,
vamos para Belén
a ver si nos dan posada.

MESONERO.Ya haría yo buen mesonero
dar posada sin dinero.

PASTORAS (cantando:)
Ya entran en Belén.
Mi Dios, qué crueldad,
ninguno en el pueblo
les quiere hospedar,
las puertas al Dios
llegan a cerrar.
San José y María
para Belén van.

SAN JOSÉ (en otro mesón:)
¡Deo gracias!

MESONERO.¿Qué gente?

SAN JOSÉ.-José y María
que piden posada.

MESONERO.-Si traen,dinero, entren;
si no, no hay posada.

SAN JOSÉ.-Dinero sí traemos,
pero es sólo un real de plata.

MESONERO.-Eso es muy poco dinero
para pagar impertinencias
que darán los pasajeros.

SAN JOSÉ (suplica:)
Hágalo usted por mi esposa,
que la traigo ya cansada,
que no puede dar un paso
por estar embarazada.

MESONERO.-Váyase, viejo importuno,
ya sabe que sin dinero
no doy posada a ninguno.

SAN JOSÉ.-Yo para atrás volveré,
posadero, si usted se empeña,
pero no puedo correr
por culpa de la doncella.

MESONERO.-Váyase para aquel Portal,
que alli le darán posada,
que yo no recojo a nadie
no siendo por oro y plata.

SAN JOSÉ.-Vamos, esposa mía,
vamos, esposa amada,
vamos para Belén
a ver si nos dan posada.

LA VIRGEN.-¿Qué más consuelo quieres
que ir en mi compaña?

SAN JOSÉ.-Aquí hay una puerta abierta,
aquí, sin duda, yo creo,
aquí es donde hemos de parar.
Entremos, Virgen, adentro.

LAS PASTORAS (cantando:)
De una a otra puerta
preguntando van,
buscando un albergue
donde descansar,
hasta que encontraron
un pobre Portal.
San José y María
para Belén van.
Medio derribado
el Portal está,
allí el gran portento
digno de admirar,
desciende del cielo
Alta Majestad.
San José y María
para Belén van.
Ángeles del cielo
se dignó enviar
y por las comarcas
anunciando van:
«Virgen venturosa,
Parto celestial»
San José y María
para Belén van.

ACTO SEGUNDO
(Comienza la escena con los pastores en la majada. Las pastoras cantarán a la salida de cada pastor.)

LAS PASTORAS (cantando:)

Atención al misterio
maravilloso,
porque será milagro
no quede corto,
María,
esa tu lengua mía
me ayuda
dar intento a mi pluma,
que intento
tratar de Nacimiento.

RABADÁN.-¡Atención! Oigan ustedes
qué están tan haraganados,
que parecen a las mis ovejas
cuando están en la majada.

LAS PASTORAS (cantando:)
Para Belén camina
una señora,
adornada de gracia,
llena de gloria,
tan linda;
lleva a su esposo al lado,
¡qué dicha!,
que María está encinta.

JUAN LORENZO.-¡Atención, señores,
a lo que dice mi compañero!
Que están tan haraganados
y aplastados al suelo,
que de esta suerte y manera
estarán un año entero.

LAS PASTORAS (cantando:)
Prosiguen su camino
pero no es tanto,
que parió la doncella
en cama de canto,
gozosa,
parió una bella rosa,
paciente,
pero no tan paciente
la he visto
hecha un cuerpo de Cristo.

JUAN CHAMORRO.-Apártense los señores
si se quieren apartar,
dejen pasar mis ovejas
que las llevo al corral.

LAS PASTORAS (cantando:)
Al rigor del invierno
nació el Rey Santo,
entre dos animales
nació temblando,
que tiembla,
que María es tan buena
y la digo:
que en Belén ha nacido.

PASTOR BLAS (zagalón:)
Apártense los señores,
no sean tan inocentes,
que yo soy el pastor Blas,
el compañero de estas gentes.

LAS PASTORAS (cantando:)
Ese cuerpo, señora,
se va conmigo,
si ese cuerpo me falta
seré perdido.
Y le quiero
como a Dios verdadero
y le estimo
por Padre y Señor mío.

PASTOR ANTÓN.-Yo soy un pobre pastor
que entre peñas me he criado,
nunca he sabido otro oficio
más que guardar mi ganado.
Afilando mi navaja,
repicoteando mi palo
y escudriñando el zurrón
cuando lo tengo ocupado.
De tres libras que me dan
nunca dejo bocado,
si me dan cuatro las como,
si me dan cinco las paso.
Entre mi perrito y yo
las damos carta de pago.
Toma, titi cachicán,
toma para ti este cacho.

LAS PASTORAS (cantando;)
Como nació tan pobre
quien tanto puede
que no tiene su madre
en qué envolverle,
pañales,
entre dos animales
se abriga
el que nos da la vida.

SEXTO PASTOR.-Aquí traigo mi zurrón,
aquí traigo mi cayado,
aquí traigo mi merienda,
me la tengo que dar cabo.

LAS PASTORAS (cantando;)
Esta noche el demonio
se desconsuela
porque con tanta gloria
le da más pena
que él tiene,
para que se consuele
le han dado
torta y pan entorchado.

ZAGAL.-Yo soy un pobre pastor,
el más bajo de la cuadrilla,
que cuando voy a almorzar
todos me echan a la orilla.
Aquí traigo yo mi bota
para echarme un buen trago,
mis compañeros si quieren
que se vayan a ganarlo.

LAS PASTORAS (cantando;)
Los pastorcitos, madre,
ya van bajando,
que tendieron la vista
por todo el campo,
tocaron, bailaron
al ver aquel milagro.

ZAGALEJO.-Apártense los señores,
apártense para un lado,
no saben ustedes
con la prisa que yo ando,
que me he quedado dormido
detrás del campanario,
y si un poco me descuido
no oigo yo Misa de Gallo.

(Los pastores están recostados sobre sus cayados.)

LAS PASTORAS (entonan distinto son:)
Para Belén camina
una niña preñada,
hermosa cuanto bella.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Hermosa cuanto bella
y un viejo en su compaña,
íbanse poco a poco.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Ibanse poco a poco
pisando con sus plantas
el divino del cielo.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
El divino del cielo
a un mesón llegaba
donde llamó María.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Donde llamó María
con humildes palabras,
responden desde dentro.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Responden desde dentro,
quien a tal hora llama
es José que ya viene.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Es José que ya viene
y una niña preñada.
«Si traen dinero, entren».
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
«Si traen dinero, entren,
y si no, no hay posada.»
«Dinero no traemos.»
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
«Dinero no traemos
sino un real de plata.»
«Esa es poca moneda.»
Gloria.
Gloria al recién nacido:
Gloria.
«Esa es poca moneda
para pagar posada.»
San José se afligía.
Gloria.
San José se afligía,
María le consolaba,
qué más consuelo quieres.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Qué más consuelo quieres
que ir en mi compaña.
Caminan poco a poco.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Caminan poco a poco
pisando con sus plantas
El divino del cielo.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
El divino del cielo
un Portal les prepara
con un buey y una mula.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Con un buey y una mula
y un pesebre con pajas.
Ya bajan los pastores.
Gloria.'
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Ya bajan los pastores,
los de aquellas comarcas,
unos le ofrecen huevos.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Unos le ofrecen huevos,
otros, manteca blanda,
y otros, ricos pañales.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Otros, ricos pañales
que parecen de Holanda
para envolver al Niño.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Para envolver al Niño
Jesús que tiritaba.
Subió un ángel al cielo.
Gloria.
Subió un ángel al cielo
a llevar la embajada:
La parida está buena.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
La parida está buena,
señores de la casa
empréstenme silencio.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.
Empréstenme silencio,
que un ángel comenzara
a llamar los pastores.
Gloria.
Gloria al recién nacido.
Gloria.

EL ANGEL (anuncia a los pastores, cantando:)
Alerta, alerta, pastores,
alerta, alerta al momento.
Ea, de parte de Dios,
ea, que anunciaros vengo,
ea, marchad a Belén,
ea, de prisa y corriendo,
ea, que allí lo hallaréis
entre unas pajas envuelto.

RABADÁN.-Jesús, Jesús, qué prodigio.
Jesús, Jesús, qué portento.
¿Qué es aquello que diviso?
¿Qué es lo que en el alto veo?
Voy a hacer por informarme.
Ya se deslumbró el trofeo.
¿Qué haré yo en este caso?
¿Llamaré a mis compañeros
y les contaré el suceso?
Pero será muy difícil
obligarles a creerlo.
Volveré, pues, a echarme
y haré que duermo, y no duermo.
Si volviese a repetirse
esa dulce voz y soneto...
¡Yo les llamaré con tiempo!

EL ANGEL (vuelve a cantar:)
Alerta, alerta, pastores... .

RABADÁN.-Arriba, arriba, los mis amigos,
arriba, arriba, mis compañeros,
gozaréis de mis delicias,
más un letargo es el sueño
que os priva de gozar
un gran divino misterio.

JUAN LORENZO.-Déjame dormir, Rabadán,
déjame de chiribeos,
que si otra vez me despiertas
armaremos paloteo
y veremos quién es más majo,
grandísimo majadero,
Rabadán o Juan Lorenzo.

RABADÁN.-Al oir las palabras
del airoso Juan Lorenzo .
ya se volvió a deslumbrar
aquel brillante Lucero.
¿Qué haré yo en este caso?
Llamaré a mis compañeros
y les contaré el suceso,
pero será muy difícil
obligarles a creerlo.
Volveremos, pues, a echar,
haré que duermo, y no duermo,
y si volviera a repetirse
la dulce voz y soneto
usaré de alguna astucia
para que mis compañeros
gocen de aquestas delicias
y admiren este portento.
¿Dije, pues, que me iba a echar?
Ahora sí que no me echo.
A llamarles voy de prisa,
a despertarles voy luego,
llamándoles por su nombre
de aquesta suerte diciendo:
«Levántate, Juan Chamorro,
ponte arriba, Juan Lorenzo,
ponte en pie, tú, Zagalón,
y abre el ojo, Zagalejo,
y Antón y Blas, como los demás,
¿no queréis ver y gozar
de lo que yo gozo y veo?

TODOS.-¡Sííí!

RABADÁN.-¿No veis en aquella altura,
en aquel descumbrado cerro,
un paraninfo del cielo
que con su voz celestial
por dos veces un soneto
ha cantado y me ha dejado
todo confuso y suspenso?

JUAN LORENZO.-
Qué sonadas ni qué soneto,
me faltarían a mí cantiñas
cuando de hambre yo estoy muerto.
Yo quiero hacer unas migas
para almorzar a contento,
que la música sí gusta
pero es después de compuesto
este cuerpo principal
que le tengo descompuesto
de hambre y necesidad.
Y tú también, Zagalón,
vente conmigo al momento.
Haremos unas migajuelas
bien componidas con sebo.

RABADÁN.-Mi amigo Juan Lorenzo,
mucho extraño en tu persona
que desprecies el misterio
de aquella divina luz,
de aquel paraninfo bello,
de que ha nacido el Mesías
para rescatar el pueblo.
Muchas gracias y alabanzas
le debes de dar por eso.
¿Para qué quieres más gloria
que vivir con el deseo
de llegar a visitarle?
Toma reflexión de ello.

JUAN LORENZO.-Mi amigo Rabadán,
yo te doy razón en eso
que acabas de decir,
pero ¿cómo es posible
que de aqueste sitio marchemos
todos sin que quede alguno
con el ganadito nuestro?
Pues si lo dejamos solo
a disposición del fiero
animal sangriento, el lobo,
que corre por esos contornos,
nos las devorará al momento.

RABADÁN.-No te apures, Juan Lorenzo,
que el que se encamina a Dios
y guarda sus mandamientos,
que es servirle y adorarle,
le libra de todo riesgo.
También nos guardará el ganado
mientras vamos y volvemos.

JUAN LORENZO.-Sí, tú ya lo tienes
todo compuesto,
lo pones tan liso y llano
como si estuviera hecho.
Pues yo no me marcho de aquí
en sin almorzar primero.

ZAGALóN.-Tiene razón Juan Lorenzo,
que como dice el adagio:
«De la panza sale la danza»
¿y tú qué piensas, Zagalejo?

ZAGALEJO.-En almorzar con vosotros
las migas, que el gusto es bueno.

JUAN LORENZO.-Pues date prisa,
enciende el fuego.

ZAGALÓN.-Allá en lo más alto,
en lo más seco
de las enjutas ramas,
pon el caldero
a las llamas mientras
que los ajos mondo.
Ya, sobre las pajas
ha llegado la yesca
y el dulce son
del pedernal
y el eslabón resuena
en el valle el eco.

RABADÁN.-Tiene razón Juan Lorenzo,
que para mejor caminar
hay que dar sustento al cuerpo.

JUAN CHAMORRO.-Mirad ahí a Juan Chamorro
cubierto con una manta.

BLAS y ANTÓN.-Sí, de mañana se levanta.

JUAN LORENZO.-Amigos, pues en estos tiempos
al que madruga Dios le ayuda.
Pues ¿cómo queréis que acuda
repicoteando en el otero
la campana del mortero?

ZAGALEJO.-El agua ya está caliente.

JUAN LORENZO.-Pues echa el sebo, Llorente,
y otro que desmigaje el pan,
que no fue tanta la alegría
que hubo en casa de Juan.

ANTÓN.-Compañero, ¿tienes pan?

ZAGALÓN.-Déjame de pan y pana
que ahora no estamos a eso.

JUAN CHAMORRO.-Mirad cuál baja
por las sierras el ganado,
ya retozan en el prado
los corderos y cabritos,
plantas de Jerez parecen.

RABADÁN.-Es que se enloquecen
las cabras y cabritos, Juan Chamorro,
hasta los perros y lobos
forman un baile famoso.
¿Tienes hechas ya las migas,
Juan Lorenzo?

JUAN LORENZO.-
¿Qué? ¿Tanta hambre tienes tú,
Rabadán, que no estás ya bien yerto?

RABADÁN.-Sí, no dejaré de estar
bien yerto con lo que tú me has dado.

JUAN LORENZO.-¿Quién te quita de probar
y ver si está bien compuesto?

RABADÁN.-Confío en ti que las harás
buenas para el Niño tierno,
pero me voy a probarlas
porque tú eres un gran embustero.
¿Dónde están las cucharas,
Zagalejo?

ZAGALEJO.En el caldero.

RABADÁN (dice después de probarlas:)
¡Cómo quema, Juan Lorenzo!

JUAN LORENZO.-¡Qué delicados tienes
los labios, Rabadán!

RABADÁN.-¡Juan Lorenzo!

JUAN LORENZO.-¿Qué quieres tú, Rabadán?

RABADÁN.-Aquí no has echado sal,
ni sebo, ni ajo, ni pimiento.

JUAN LORENZO.-Si apenas las has probado
¿cómo sacaste el gusto,
grandísimo majadero?

RABADÁN.-Como tengo la boca amarga
no saco los aderezos. .

JUAN LORENZO.-Como te dieran hiel y vinagre
sacarías el gusto a sangre.

RABADÁN.-Pues puede ser que sea eso,
pero para mí no hay
como echármelas al coleto.

JUAN CHAMORRO.-Detente, Rabadán, detente,
aguarda por loS compañeros.

RABADÁN.-¿Ahí estabas tú, Chamorro?
¿Es que no estás ya bien yerto?

JUAN CHAMORRO.-
Sí, y más con lo que tú me has dado.

RABADÁN.-Con sólo el olor se sustenta el cuerpo.
¿Y tú en qué piensas, Zagalejo?

ZAGALEJO.-En las migas que están ya compuestas.

RABADÁN.-¿Y cómo no llamas a los compañeros?

ZAGALEJO.-Acudid, acudid mis compañeros
a comer las migas
que ya están en el caldero.

RABADÁN.-Ea, vamos, pues, a comer las migas.
Bato y como a menudo
porque el viejecito
tiene el diente agudo.

JUAN LORENZO.-La longaniza está buena
y los demás aderezos,
y a mí tras de las migas
se me van los dedos.

JUAN CHAMORRO.-Las migas no están blandas
y el Niño es tierno
y no puede pasarlas.

RABADÁN.-La bota venga y bebamos
para que el viejecito
no se atragante.

EL ANGEL (vuelve a cantar:)
Alerta, alerta, pastores. ..

RABADÁN.-Atención, señores,
que ya se repite
la dulce voz y soneto.

JUAN LORENZO.-Ahora, ahora sí
que ya le oigo.

JUAN CHAMORRO.-Ahora, ahora sí
que ya lo veo.

ZAGALóN.-Ahora, ahora sí
que al Rabadán a pies juntos
yo le creo.

ANTóN.-Yo ya no quiero almorzar.

ZAGALÓN.-Y yo, ni menos pensar en ello.

ZAGALEJO.-Pues si no queréis almorzar
¿para qué queréis el caldero?

(Y dándole con el pie una patada lo echa a rodar por los suelos, y manda ir al zagal por el caldero.)

ZAGAL.-Así, majadero,
tras de no darme migas
hacerme ir por el caldero.

JUAN LORENZO.-Yo me deshago.

RABADÁN.¿Por qué?

JUAN LORENZO.-Porque nuestros libros dicen
que todo pastor que es bueno
lo primero que ha de hacer
en despertando del sueño
es echar mano a su cuchara
y poner el caldero al fuego
y hacerse unas migajuelas
y echárselas al coleto.
Mas vosotros, modorrones,
que no sabéis vuestro empleo,
tomad allá este librito
que le llamo yo el «Teologeo»,
que si hiciérais lo que manda
ya veríais cuál es primero.
Tómala tú, Rabadán.

RABADÁN.-Echale acá, Juan Lorenzo.

(Cogiendo el libro, comienza a leer:)
Capítulo «Loborum».

JUAN LORENZO.-No es ése.

RABADÁN.-Capítulo «Ovejorum».

JUAN LORENZO.-Sigue, sigue...¿a ver?

RABADÁN.--«Todo el pastor buen letrado
ha de saber hacer
dos divisas en su ganado:
Una de ellas será distinguir
las blancas de las negras.»

JUAN LORENZO.-No es ése. Lástima es
que no lo encontraras.
Vuelve la hoja, Rabadán.

RABADÁN.-Capítulo «Pastorum».

JUAN LORENZO.-Ese es, ese. Gracias a Dios
que lo encontraras, grandísimo majadero.

RABADÁN.-El pastor que ha de ser pastor
y ha de desempeñar su empleo
es necesario que sepa
hacer migas en el caldero,
pero mira que te advierto
que no observes esta regla
cuando ocurra un nacimiento.

JUAN LORENZO.-¿Y qué? El nacimiento es
de un cordero.

RABADÁN.¿Sí, majadero?

EL ANGEL (canta el «Gloria»:)
Gloria in excelsis Deo.
Gloria a Dios en las alturas
Y a María virginal
y paz a las criaturas
de muy buena voluntad.

RABADÁN (acercándose al Portal:)
Jesús, Jesús, qué gozo,
Jesús, Jesús, qué alegría,
¿qué es esto que diviso,
Sagrada Virgen María?

LA VIRGEN.-Es un Niño tierno y hermoso
que en mis entrañas se encarnó,
Rabadán.

RABADÁN.-¿A dónde está, lo sabéis vos?

LA VIRGEN.-Bendito, que duerme aquí.

RABADÁN.-¿En el suelo duerme?

LA VIRGEN.Sí.

RABADÁN.-Pues decidle que despierte,
que viene tras El la muerte
después que es Hombre por mí.

LA VIRGEN.-LIamad con voces más bajas
si le venís a buscar,
que cansado de llorar
se ha dormido en unas pajas.

RABADÁN.-Bien podéis oirme a mí,
puesto que busco a Dios,
ya somos hombres los dos.

LA VIRGEN.-El mismo lo requiere
por satisfacer a Dios.
Entrad y decirle vos.

RABADÁN.-Dormid, Cordero santo, dormid.
Dormid y dejad el tierno llanto,
que perlas entre pajas
se pierden sin porqué.
Loco me vuelvo por Vos.
Ay, ni Niño, seso pierdo
porque no puede ser cuerdo,
el que no es loco por Vos.
Trocado habernos los dos,
yo, el zagal y vos el brocado
fijo y firme regocijo
porque un Hijo de tal Madre
es tan Dios como su Padre.
¿Concedéis, Señora,
adorar a vuestro Hijo
con humildad y reverencia?.

LA VIRGEN.-Me place, con mucho gusto.

(Llamada del Rabadán a los pastores.)

RABADÁN.-Venid, venid, pastores,
venid, venid conmigo,
veréis las maravillas
que jamás habéis visto.

PASTORES y ZAGALAS (responden:)
Pastores y zagalas
nos iremos contigo
y en tanto que llegamos
refiere lo que has visto.

RABADÁN.-Veréis en un Portal
que es de color rojizo,
veréis las Tres Personas
del rostro peregrino.
Una zagala hermosa
más bella que el armiño
en un Portal oscuro
dio a luz un hermoso Niño.
Un venerable anciano
de humildes atavíos
parece ser el padre
del Niño que ha nacido.
Es un Niño muy hermoso,
más brillante que la luna,
su padre es José,
su madre la Virgen pura.
En un pesebre está echado
entre unas pocas de pajas,
la Virgen está llorando,
San José la consolaba:
No lloréis, esposa mía,
por ese sol de los soles,
que nos alumbra de día
con sus altos resplandores.

(El Rabadán se vuelve a las filas y canta con Juan Lorenzo distinto son:)

Ay, pastor del cielo y tierra,
de las almas dulce imán,
los pastores a tus plantas
obsequios os quieren dar,
quieren dar.

(y esto responden los pastores también.)

RABADÁN y JUAN LORENZO (siguen:)
Ay, pastor del alma mía
¿dónde haces tú el mediodía?
que te quiero yo encontrar,
sal al campo y ve las huellas
del ganado, que por ellas
a quien buscas hallarás.

EL ANGEL (canta la llamada a los pastores:)
Venid, pastorcitos,
venid a adorar
al Rey de los cielos
que ha nacido ya.

TODOS (responden:)
Vamos, los pastores,
vamos a adorar
al Rey de los cielos
que ha nacido ya.

EL ANGEL (sigue:)
Un rústico techo
abrigo le da,
por cuna un pesebre,
por templo un Portal,
en lecho de pajas
dormidito está
quien ve las estrellas
a sus pies brillar,
hermoso lucero
le vino a anunciar
y Magos de Oriente
buscándole van,
delante se postran
del Rey de Judá,
incienso, oro y mirra
tributo le dan,
sus ricas ofrendas
no temáis llevar
que el Niño agradece
la fe y voluntad,
del campo las flores
gratas le serán,
El que con sus risas
las hace brotar.
Su madre en los brazos
meciéndole está
y quiere dormirle
con dulce cantar.
Un ángel responde
al mismo compás:
Gloria en las alturas
y en la tierra paz.
Humilde se acerca
un lindo zagal
que las puras aguas
bebió del Jordán,
Jesús le contempla
con alegría y paz
y un blanco cordero
comienza a balar .
RABADÁN y JUAN LORENZO.-
Que dicen que ha nacido
un Niño bello
de la Virgen María
divino Verbo.

LOS PASTORES (ahora responden:)
Vamos, vamos los pastores,
alegres y festivos,
que en tanto que llegamos
nos dirás lo que has visto.

RABADÁN y JUAN LORENZO.-Un portalito pobre
es su aposento
donde un buey y una mula
le dan aliento;
pajas, su lecho,
un pesebre su cama,
y unos pobres pañales,
su refugento.
Vamos, vamos, pastores,
vamos corriendo
y ofrezcamos al Niño
nuestros afectos.
Al Portal ya llegamos
con gran contento
y con gran alegría
entremos dentro
y puestos de rodillas
en este suelo
con tiernos corazones
le adoraremos.

EL ANGEL.-Pastores, ¿traéis
algo que ofrecer al Niño?

Los PASTOREs.-¡Sííí!

OFRECIMIENTOS

RABADÁN.-Nueces con gran silencio,
Niño, aquí tienes
porque no sea el ruido
más que las nueces.
Cascarlas quiero
y si no puedes cascarlas,
yo sí sabré hacerlo.

(Estribillo que cantan todos después de cada ofrecimiento:)

Ay, que eres lindo,
ay, que eres bello,
tan de mi gusto,
tan de mi afecto,
Yo por ti vivo,
yo por ti muero (bis).

EL ANGEL.-Una manzana bella,
Niño, aquí tienes,
que por una manzana
sé yo que vienes.

(Estribillo.)

JUAN LORENZO.-De avellanas un puño
traigo a tu gracia
por ser Hijo de un ave
que es cosa llana.

(Estribillo.)

ZAGALÓN.-Miel yo le traigo al Niño
porque pretendo
que a la miel se aficione
mi dulce dueño.

(Estribillo.)

CHAMORRO.-Toma pasas, mi Niño,
pues tal me amas
porque aunque soy un pobre
por todo pasas.

(Estribillo.)

ANTÓN.-Un pero muy hermoso
yo te presento
porque yo sé que el Niño
no tiene peros.

(Estribillo.)

SEXTO PASTOR.-El turrón de Alicante
yo quiero darte
por estar aliñado
con gran esmero.

(Estribillo.)

ZAGAL.-Toma la mi zurrona
y el mi caldero
para hacerte unas migas,
manso Cordero.

(Estribillo.)

ZAGALEJO.-Toma la mi zamarra,
Niño precioso,
para que hagas la cama
y hagas reposo.

(Estribillo.)

PASTORA.-Recibe, Niño mío,
de esta pastora
un poquito de queso
que traigo ahora.

(Estribillo.)

ZAGALA.-Recibe, Niño mío,
de esta zagala
un poco de manteca
para chuparla.

(Estribillo.)

EL ANGEL (coge al Niño y canta:)
Miradle, miradle,
pastorcitos,
miradle, miradle,
pastorcito
y no le veis.
ay, que lindo,
ay, qué bello,
qué divino
el Niño es.
Pastorcito
y no le veis.

RABADÁN y JUAN LORENZO (cantan:)
Vamos a ver esta noche
una parida en Belén.
Jesús, y qué hermoso Niño;
Madre de Dios, qué mujer .

EL ANGEL.-Pastorcito
y no le veis.
Ay, qué lindo...

RABADÁN y JUAN LORENZO (siguen:)
Con los dos estaba un viejo
y ellos juntos eran tres:
Paraninfo, cielo y tierra,
Jesús, María y José.

EL ANGEL.-Miradle.

RABADÁN.-¿CÓmo se llama ese Niño
que hoy ha nacido en Belén?

EL ANGEL.-Es el que dijo Isaías
que se llamaba Emmanuel.
Mírale.

TODOS (responden:) Ay, qué lindo,
ay, qué bello...

EL ANGEL.-Pastorcito
y no le ves.

RABADÁN-Es un Niño más hermoso
y más dulce que la miel,
que divide criaturas
porque así se deja ver.

EL ANGEL.-Mírale.

RABADÁN.-Dime, Niño queridito,
dime cuál tu nombre es;
Jesús es mi dulce nombre,
también me llamo Emmanuel.
Adiós, Niño enamorado,
adiós, dorado clavel,
hasta la misa del día
que te volvamos a ver.

EL ANGEL-(canta: ) Mírale, pastorcito,
mírale, mírale.

PASTORES.-Ay, qué lindo,
ay, qué bello,
qué divino
el Niño es.

EL ANGEL.-Pastorcito
y no lo ves.

RABADÁN (dice a la Virgen:)
Señora, ¿me hace usted
el favor del Niño
por un pronto?

LA VIRGEN.-Con mucho gusto me place.

RABADÁN (coge el Niño en los brazos y canta:)
Niño hermoso, Niño bello,
Niño amante, Niño tierno,
para adorarte
qué encanto y qué intenso,
que por lo hermoso,
que por lo bello,
que por lo amante,
que por lo tierno,
te llevan los ojos
de todos los pechos
pues es la causa
de tus ojos bellos.
Oh, malhaya la vida,
amén, amén,
que se mueren por ellos,
que no se mueren por ellos,
que no se mueren,
que no se mueren por ellos.
Es hermoso este. (PASTORES responden:) Este.
Porque todo es cielo. (PASTORES responden:) Cielo.
Le cerca cobarde. (PASTORES responden:) Arde.
El rigor violento. (PASTORES responden:) Lento.

TODOS (responden:)

Ya le corresponde





Los PASTORES (responden:) ¡Vaya!
La Virgen soberana, ¡Ea!
ya venimos a verla, ¡Toquen!
toquen las castañuelas.

RABADÁN.-De la viruela
monte pecuelos,
atención, señores,
que es gracioso el cuento.

JUAN LORENZO.-¿Son villancicos o no?

RABADÁN- Es Miserere o Te Deum.

JUAN LORENZO.-Si venimos a reir
dejemos de conciertos.

RABADÁN.-Los pastores son pastores,
yo de lo demás no entiendo.

JUAN LORENZO.-Rabadán, ¿no sabes otra cantiña?

RABADÁN.-Sí, Juan Lorenzo,
aunque sea ciento.

JUAN LORENZO.-Ea, pues, vamos a ello.

RABADÁN y JUAN LORENZO (cantan la asturianada:).
En el Portal de Belén,
qué prodigio y qué portento,
dio a luz la Virgen María
al Hijo del Padre eterno.

LOS PASTORES (responden:)
Válgame Nuestra Señora,
válgame el Divino Verbo.

RABADÁN y JUAN LORENZO.-
Que por los hombres se hizo
y tomó el humano cuerpo,
esta noche, en esta noche
dio su palabra en medio.

LOS PASTORES (responden:)
Válgame Nuestra Señora,
válgame el .Divino Verbo.

RABADÁN y JUAN LORENZO.-
Salió a luz el sol divino
a alumbrar este misterio
en un pobre portalito,
en unas pajas expuesto.

LOS PASTORES (responden:)
Válgame Nuestra Señora,
válgame el Divino Verbo.

RABADÁN y JUAN LORENZO.-
Allí fuimos los pastores
con gran gozo y gran contento,
avisados y guiados
de aquel paraninfo bello.

LOS PASTORES.-
Válgame Nuestra Señora...

RABADÁN y JUAN LORENZO.-
Qué dulcemente entonaba
el Gloria in excelsis Deo,
paz a los hombres que sean
de buen intento.

RABADÁN. (dice a los pastores:)
Pastores, vamos a ofrecer
los últimos dones al Niño
porque cuando sea grande
ya nos dará su cariño.

LOS PASTORES.-Con mucho gusto, nos place.

GALLEGADA

RABADÁN.-Miña señorina,
le trayo unos huevos,
fariña y azúcar
pa facer miñuelos. (bis)

JUAN LORENZO.-Miel y manteca
y un pocu de sebu
pa facer sopes
a José el vieju.

JUAN CHAMORRO.-Por si quisieran
venir a verlu
para la olla
aquí traigo un pucheiro.

PASTOR BLAS.-Unos garbanzus,
carne de puercu,
para que faga buen calde
el pucheiro.

PASTOR ANTÓN.-Y del buen vinu
que alegre el cerebro
de Valdeorras
le traigo una botellu.

JUAN LORENZO.-YO, cucharón,
sartén y pucheiro,
para facer sopes
a ese Niño tiernu.

ZAGAL.Y, el perejil,
del mío huertu,
sana la tripa
y conforta el pechu.

ZAGALEJO.Yo, un ramiquín
del verde romeiro
para que el Niño
se divierta luegu.

PASTORA.-Unas mantillinas
le traigu, Señora,
para rebujar
el Niñu que llora.

ZAGALA.-:.-Unos pañales hechos
de buen lienzu
para rebujar a ese
Niñu tiernu.

(Al cantarla GALLEGADA cantan todos después de cada ofrecimiento el siguiente verso:)

Tantu del Neñu
que es divinu verbu
que vino al mundu
pa nuestro remediu.

RABADÁN y JUAN LORENZO.-
Adeus, Neñu,
adeus, celo, (bis)
adeus, Señora,
adeus, buen vieju. (Se repite esto tres veces)
Ay, que nos vamos
currendo, currendo (bis)
a nuestro reposo,
que nos tienta al sueño. (bis)

___________

(1) Nos facilitaron el texto y nos interpretaron las partes cantadas de la Pastorada las hermanas Gregoria, Esperanza, Amparo y Oliva Urdiales, de 73, 66, 71 y 74 años respectivamente.

(2) Joaquín DIAZ y JOSÉ Luis ALONSO PONGA, Autos de Navidad en León y Castilla, León, 1983.

(3) JOSÉ Luis ALONSO PONGA, Teatro popular, Centro Etnográfico de Documentación de la Diputación de Valladolid, Temas Didácticos de Cultura Tradicional nº. 1, Valladolid, 1986, pág. 8.

(4) JOSÉ Luis ALONSO PONGA, Op. cit., pág. 8.