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MOLINO DE MAREAS DE LA RIA DE MUROS E NOIA

BAS, Begoña

Publicado en el año 1989 en la Revista de Folklore número 102.

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INTRODUCCION

El aprovechamiento de las fuerzas naturales para la industria molinera es un tema que en Galicia ofrece posibilidades.


Por una parte, nos encontramos en un país en el que la abundancia de corrientes, sobre todo de pequeñas corrientes, es un hecho palpable; esto unido al sistema de propiedad tan fragmentado, hace posible la existencia de un altísimo número de pequeños molinos emplazados en estos arroyos y ríos.

Al mismo tiempo, y en cuanto a energía hidráulica se refiere, cuenta con casi 1.200 km. de costa que se conforma en rías en su mayor parte, lo que favorece la formación de ensenadas. Además, como el rango de mareas es de alrededor de 3 m., observamos que las condiciones físicas necesarias para el emplazamiento de molinos de mareas se cumplen, y por lo tanto este tipo de molinos también se constata, aunque en número infinitamente inferior.

La existencia de fuertes y constantes vientos, sobre todo en la línea de la costa en general que se acentúa en algunas áreas concretas como la línea Fisterra-Estaca de Bares, permite la instalación de los molinos que aprovechan esta energía. Dado que son obras que no exigen grandes recursos para sus constructores propietarios, y como en algunas áreas se produce sequía en el verano con la consiguiente dificultad para el funcionamiento de los pequeños molinos, haciéndose necesario recurrir a otras fuentes, su difusión es bastantes considerable.

Las investigaciones que se están realizando en este campo -centradas en la Tesis Doctoral que finalizaremos en un breve plazo-, están dando resultados interesantes, ya que en Galicia este tema era prácticamente desconocido. En el presente trabajo nos centramos en los molinos de mareas, y realizamos el estudio de uno como ejemplo o muestra de estas construcciones en este área.

La bibliografía sobre los molinos de mareas de Galicia es más bien escasa, y en los últimos años se han dado a conocer estudios que se están llevando a cabo sobre todo en el campo de la etnografía. Sin pretender más que dar solamente una orientación bibliográfica muy básica, podemos resumir lo siguiente: investigaciones concretas sobre algún molino de mareas las encontramos en BAS, 1981; LORENZO FERNANDEZ. 1959; LLANO, 1980. Estudios de carácter general, en BAS, 1983 a, 1983b y en prensa. Además existen otras referencias que por imprecisas o por extremadamente puntuales no incluimos aquí.

Sobre el molino de mareas objeto de nuestro estudio, no existen investigaciones, sino solamente referencias o descripciones someras recogidas fundamentalmente en la prensa diaria: ALONSO ROMERO y ROMANI, 1980; ROMANI, 1958 y 1986.

LOCALIZACION y EMPLAZAMIENTO DEL MOLINO

El denominado Muiño das mareas está situado en la Ría de Muros-Noia, concretamente en la Ensenada de Muros. Esta ría se desenvuelve en dirección SO-NE. y es en su margen derecha donde se dan las mejores condiciones para la instalación de molinos de mareas, pues es más recortada y en ella se forman diversas ensenadas. Solamente en el tramo correspondiente al término municipal de Muros, se encuentran las de San Francisco, Muros, Bornalle y O Esteiro. Sin embargo. el margen izquierdo ofrece una morfología suave, aunque ésta contrasta con la sierra de O Barbanza, verdadero bloque de separación de esta ría y la de Arousa -más al Sur-; la superficie aplanada forma arenales a partir de Baroña, llegando a las dunas de Corrubedo, punto de enlace con la Ría de Arousa.

El molino se sitúa en el término del Ayuntamiento de Muros, en la parroquia de Serres, al fondo de la ensenada; y la zona de su emplazamiento recibe el nombre de Agro das mareas y el conjunto A Ponte dos muiños, denominaciones que hacen referencia clara al propio molino.

Al fondo de la presa vierte sus aguas el regato de Valdexería, de escaso caudal y corto recorrido. En el fondo de la ensenada, lugar que debió ser un hermoso arenal pero que hoy presenta un abandono total, el molino unía -con el edificio y el muro de la presa- la zona de Anido y la de Acea, junto a Portugalete.

El acceso se hace por Anido, quedando muy próximo a la carretera Muros-Noia.


CRONOLOGIA y PROPIEDAD: EL MOLINO DESDE SU CONSTRUCCION HASTA LA ACTUALIDAD

En la segunda década del siglo XIX, D. Ygnacio Pérez Bazarra proyecta construir el molino, y la fecha concreta más antigua que nos consta es la de 1815, precisada en un plano levantado a tal efecto.

El «Plano Topográfico de parte de la ría del puerto de Muros, y sitio en donde D. Ygnacio Pérez Bazarra solicita construir unos molinos harineros de maréa», firmado por José Ramón Uría, está fechado en Muros, 21 de julio de 1830; en él se especifica que es copia del original de 13 de septiembre de 1815, para unir al expediente del ya nuevo propietario D. Abelardo Dubert Siaba: "Es copia fiel y exacta del plano original que se halla unido al expediente de su razón, de que certifico como Oficial 1 del Cuerpo de Secciones de Archivo de Marina Archivero de la Comandancia General de este Apostadero; deduciendose la cual de orden y con el Vto. Bno. del señor Jefe de Estado Mayor, para unir a certificación del expediente de referencia que también se expide en esta fecha a petición del actual propietario de los molinos a que se contrae, D. Abelardo Dubert Siaba, vecino y del comercio de la Villa de Muros, a fin de que pueda hacerlo constar donde le convenga. Ferrol, trece de septiembre de mil novecientos quince. Juan Castro Porta».

Se trata de un hermoso y sencillo plano a color en el que se representa el área entre la Villa de Muros y el emplazamiento del molino. En la explicación se sitúan 18 puntos de referencia, de los que hacemos notar los siguientes: «10 Edificio proyectado de los molinos. 11 Murallón id que ha de servir de presa para estancar el agua en las mareas. 17 Línea de plea-mar en aguas vivas». Se encuentra en bastante buen estado, aunque algo deteriorado; es de propiedad particular.

El propietario, I. Pérez Bazarra era natural de Muros, emigró a América y fue a su vuelta cuando decidió llevar a cabo la construcción de los molinos, empresa que contó con algunas dificultades. En este sentido ARTAZA MALVAREZ (1959, 181-182) recoge lo siguiente: «Era el Gremio del Mar de Muros una entidad de significación y poder. Propietario de multitud de terrenos y de bienes cuantiosos, cedía con frecuencia unos y otros, siempre en beneficio del progreso y del bienestar de su pueblo, y así regaló a D. Ignacio Pérez Bazarra, la propiedad de los terrenos sitos a la orilla del mar en el punto llamado de la «Asea», hoy términos de Anido, para que levantase los molinos que proyectaba, cerca de cuyo punto construyera el Gremio un muelle en el año 1812, con el solo fin -dice el informe emitido favorablemente por el Gremio, en la consulta de la Ayudantía de Marina sobre la conveniencia de los molinos en ese punto-, de impedir que los catalanes formasen igual obra que la que ahora se pretende, con almacén o pósito de frutos para extraer del país por este punto. Cierta compañía de catalanes, años antes, trataba de introducirse bajo cubierta de construir molinos de aceña en un sitio a propósito llamado la «Acea». sin embargo los naturales accederían si dicho sitio no estuviese a ese tiempo destinado por ellos para hacer un puerto de abrigo para sus lanchas, que hicieron presente al capitán general, consiguiendo su licencia y cuando a costa de 20.000 reales habían avanzado la obra hasta la mitad, el mismo general concede permiso a los catalanes para la suya, de modo que en corto tiempo se han expedido cuatro órdenes opuestas, sin más razón que la que se exponía en el momento. La construcción de los molinos que proyectaba el Sr. Bazarra y que al fin realizó, era una obra beneficiosa para el pueblo. Esta obra halló sus dificultades, y lo triste del caso es que éstas fueron debidas a un forastero, desterrado político en el Convento de los franciscanos de Louro, el sumiller D. Manuel Acuña, el cual en sus visitas a la villa por diversión suya -dice el señor Bazarra [Archivo del Apostadero del Ferrol, Año 1829] puso, o mandó poner unos palos o aceñas en el mismo sitio donde vuestras mercedes (los del Gremio) me cedieron el terreno, sin más licencia, ni consentimiento que la suya y su capricho y ahora este señor, que respeto mucho, que toda Galicia bien le conoce, se apropia del terreno Como suyo... Visto lo cual, el Sr. Bazarra pidió al Gremio, antes de llevar a cabo su obra, la seguridad de su apoyo y éste procedió con toda energía a zanjar las dificultades de tan extemporánea como indebidamente presentadas, construyéndose al fin los citados molinos.

Encontramos otra referencia en una carta marina de 1838. corregida y aumentada en 1868, «Costa Oeste de España. Plano de la Ría de Muros y de Noya levantado de orden superior por el Capitán de Fragata de la Armada D. Ignacio Fernández Florez y publicado en la Dirección de Hidrografía. Año 1838. Madrid», en la que el molino aparece como Molino de Bazarra.

Los datos de algunos informantes no coinciden con los aportados en el plano. ya que sitúan la compra del molino por parte de Abelardo Dubert Siaba aproximadamente en el año 1890, mientras que en el plano se especifica claramente la fecha de 1830. De las mismas fuentes procede la información de que cuando Dubert lo compró ya estaba abandonado; él trajo piedras francesas y lo puso de nuevo en funcionamiento, de lo que se encargaba un empleado de éste, llamado Eduardo Vázquez, que era quien trabajaba y vivía en el molino. También se le adjudica la construcción de la casa de baños aneja al edificio del molino, a este Dubert, hijo de un francés afincado en Muros.

Desde su construcción hasta hoy, el molino pasó por ocho propietarios, siendo los actuales los correspondientes de la empresa «Mejilloneras Lago y Rodríguez».

El estado actual del conjunto es de abandono y ruina. De los elementos mecánicos no queda ninguna muestra, y en lo que se refiere al aspecto arquitectónico podemos decir, simplificando, que subsisten la estructura y muros de piedra, el muro de la presa está caido, y de los elementos tales como cubierta, pisos. etc., no quedan restos.

Su funcionamiento y estado de conservación pasó por diferentes etapas, siendo que por los años 1880-1890 estaba en un cierto abandono y con el muro de la presa caido en parte, estado que se prolongó por un tiempo hasta que se levantó de nuevo el muro, que vuelve a caer por los años 1928-1929 (A. Romaní García, com. pers. e informantes).

Sobre el momento en que dejó de trabajar definitivamente no hay coincidencia en las fechas aportadas por los informantes, pero se resume en dos momentos: alrededor del año 1915, cuando se instala en Muros un molino eléctrico, o sobre los años 1930. Sin duda, y concordando con las fases de alteraciones en su estado, el molino pasó por etapas de inactividad y quizás en los últimos años ésta fuese muy escasa, por lo que no es posible precisar más.

DESCRIPCION ETNOGRAFICA: ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS Y MECANICOS

Como ya se indicó, el conjunto ofrece hoy un aspecto muy diferente al que debió tener cuando su construcción y en las primeras épocas de funcionamiento. El edificio, hoy sin cubierta, tiene otro adosado construido por Dubert y que en principio iba a ser un aserradero de madera pero que rápidamente se convirtió en una casa de baños marinos con algas para dolencias reumáticas, y también en almacén de granos; incluso parece ser que tuvo alguna otra finalidad antes de convertirse en un almacén de nasas.

La presa está muy modificada por los aportes del río y vertidos diversos, así como por unos muros construidos en la zona posterior a los edificios. El muro de la presa está caido en algún tramo, por lo que no se puede atravesar por él. A pesar de esto, los elementos constructivos permanecen y se puede realizar su estudio, aunque algunos aspectos concretos no pueden ser observados directamente, siendo que a tal efecto recurrimos a la escasa información existente en su caso (ROMANI, 1958; ROMANI, 1986; ALONSO ROMERO y ROMANI, 1980).

La presa, llamada pozo do cachón, es de grandes dimensiones y recoge las aguas del río Valdexería. Por el frente al mar presenta un primer tramo formado por los edificios de la vieja casa de baños y del molino, continuando el muro, a ponte dos muiños, hasta la otra orilla, con una longitud de 212 m., una anchura de 2,50-2,70 m., y una altura de unos 3 m. En la actualidad este muro está caido a 16,50 m., desde el edificio, en un punto que debía coincidir con las compuertas. ROMANI (1986) informa de que está cimentado sobre pilotes de pino, y que la fábrica exterior es de cantería con encintado de puzolana, que en la zona recibe el nombre de calhidrau, mientras que en el interior se usaron mampuestos con un relleno de barro y saín.

Este muro tenía cuatro compuertas para abrir y cerrar el paso del agua a fin de llenar la presa, con unas medidas de 1,50 m. de ancho, aunque según algunos informantes una de ellas debía ser más ancha, ya que por ella entraban botes y pequeñas barcas a la presa. Algunos informantes concuerdan en afirmar que en un principio había otra compuerta en la parte del muro donde se hizo la casa de baños, siendo las que más se utilizaban ésta y la más próxima por el lado contrario. El sistema originario de compuertas no se conoce, pero no sería muy diferente al utilizado con posterioridad: eran de madera, con un armazón de hierro y se levantaban con un tornillo sin fin. La presa se mantenía limpia, ya que cada dos o tres años se llevaban en carros el fango procedente de los aportes del río Valdexería.

Para acceder al edificio del molino es necesario pasar primero a lo largo del edificio de los baños, por un paso exterior de 1,80 m. de ancho, que, tras continuar por el molino, se prolonga con el muro de la presa. El primer edificio mide 50 m. de largo, y el del molino presenta 23 m. por 8,30 m., las dos medidas exteriores. La planta es, por tanto, rectangular con un lado muy alargado en el sentido del muro de la presa.

Las paredes tiene un grosor de 0,65-0,70 m., y presentan una fábrica en la que aparece perpiaño en la parte inferior y mampuestos solos y combinados con perpiaños en la superior, e incluso con cantería bien trabajada como lo muestra la cornisa del alero; en conjunto se trata de una fábrica de buena calidad.

Tiene dos puertas de acceso, una situada casi en el medio y otra en un extremo. En cuanto a las ventanas, consta de tres en el muro donde tiene las puertas, una de ellas cegada, cuatro en el opuesto coincidiendo con un arco cada una, y en el lado estrecho presenta dos superpuestas; todos los vanos están en marcados con perpiaños de buena calidad.

De la estructura de la cubierta no quedan restos, pero debió de ser a dos aguas con una disposición de vigas de madera.

El edificio tenía dos plantas. En la baja es donde se encuentran las entradas de agua, pero de éstas sólo se aprecia la parte superior que queda a 1,50 m. más bajo del nivel del muro de la presa y del piso del edificio. Todo lo demás está cubierto por el fango, lo que hace imposible su observación. El agua entraba por estas seis compuertas que se corresponden con otros seis espacios para las ruedas, y que se encuentran en el interior del edificio. Es de suponer que estos canales serían semejantes a los de otros molinos de mareas de Galicia, y lo que se observa es que todos los cubos -o espacios para las ruedas- tienen la entrada del agua por la izquierda. En cuanto a éstos, presentan algunas diferencias entre ellos: cuatro son cilíndricos de arriba abajo, mientras que la sección de los otros dos es primero cuadrada y luego cilíndrica. La salida del agua se hacía por unos amplios arcos, que en número de cuatro se disponen en la pared frontal.

La primera planta era donde se situaban las piedras de moler, sobre los cubos correspondientes. En esta planta sólo se conserva el piso de piedra aunque en no muy buen estado, una estrecha escalera también de piedra para bajar al nivel inferior, una «lareira» o chimenea, y la estructura de piedra sobre la que se montaban las piezas de los molinos. Todo el espacio central del piso no existe y lo suponemos de madera. Tampoco queda nada de los elementos mecánicos, pero por las informaciones recogidas sabemos que la rueda motriz, o roducio, era de hierro, todos los molinos eran albeiros, o sea de piedras francesas para moler trigo, y reciben el nombre de pé la inferior fija y capa la giratoria; el grano iba cayendo desde los depósitos de madera situados sobre las piedras, as moegas, con el movimiento que les daban unas piezas que los hacían vibrar, as tanxideiras.

Como ya se indicó, algunos propietarios tenían un encargado que llevaba el molino y vivía en él. Estos encargados no cobraban en maquila, maquia, sino en dinero, aunque parece ser que en algún momento se cobró en maquila.

Trabajaba más en verano que en invierno, cuando los ríos llevaban poca agua y los molinos en ellos emplazados tenían que dejar de funcionar; entonces a veces, había que tener algún ayudante en el molino de mareas, pues una persona sola no era suficiente para atenderlo. El rendimiento por molino y hora era de 2 ferrados de maíz, que venía siendo un total de 216 kilos de harina por hora, cuando trabajaban todos los molinos a la vez.


BIBLIOGRAFIA

ARTAZA MALVAREZ, R. de; 1959: La villa de Muros y su distrito. Ayuntamiento de la M.N.M.L. y M.H. Villa de Muros, tomo 1, pág. 764.

BAS, B.; 1981: Muíño de marés da Ría de Arousa. Brigantium Bol. Museo Arqu.. Hist. Coruña, vol. 2, págs. 141-177.

BAS, B.; 1983 a: As construciónss populares: unn tema de Etnografía en Galicia. Ed. do Castro, Cuadernos do Seminario de Sargadelos, 44, pág. 270.

BAS, B.; 1983 b: Muiño. In Gran Enciclopedia Gallega, fasc. 338.

BAS, B.; (en prensa) : Avance sobre las tipologías de molinos harineros presentes en Galicia. In Los Molinos: Cultura y Tecnología. Centro de Investigación Etnográfica "El Molino" / Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales.

LORENZO FERNANDEZ., X.; 1959: Muiños de maré. Trabalhos de Antropología e Etnología, vol. XVII, págs. 249-255.

LLANO, P. de; 1980: O muiño de mar de A Seca. Comisión de Defensa do Patrimonio Arquitectónico. C.O.A.G., Santiago, pág. 22.

ARTICULOS DE PRENSA

ALONSO ROMERO, F., y A. ROMANI: "Las Rías Bajas, zonas idóneas para obtener electricidad a partir de la fuerza de las mareas", "La Voz de Galicia", 5-IX-1980,

ROMANI, A. : "En las Rías Bajas quedan unas inagotables reservas de energía hidroeléctrica", "La Noche", 5-Iv'-1955,

ROMANI, A.: "Los molinos de marea de Muros", "El Ideal Gallego", 17-XII-1986.