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CUENTOS POPULARES DEL ARAHAL
(Cuentos recopilados por Alfonso Jiménez Romero

PEREZ BAUTISTA, Melchor / DEL RIO CABRERA, Juan Antonio

Publicado en el año 1991 en la Revista de Folklore número 121.

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Deseamos ofrecer un adelanto de la próxima publicación de un libro de cuentos recogidos en el instituto de El Arahal (Sevilla) hace ya casi veinte años, por iniciativa del poeta y dramaturgo de Morón de la Frontera Alfonso Jiménez Romero.

A pesar de que los textos carezcan en su mayoría de la frescura que uno espera siempre de la tradición oral, debido al tipo de tratamiento en la transcripción que recibieron por parte de las alumnas que los recogieron, la riqueza e importancia de la colección es innegable.

En primer lugar, cualquier colección de textos que se aporte al discreto bagaje español, aunque deje mucho que desear en lo que se refiere a la transcripción, como es nuestro caso, siempre añade muchos indicios nuevos que vienen a ampliar y a completar la visión que podamos tener de la tradición oral en nuestro país y en nuestra lengua. Son incuestionables los valores que al respecto aporta esta estupenda colección.

En segundo lugar, dentro de la trayectoria asistemática que ha seguido el estudio del cuento en Andalucía, supone un eslabón interesante entre dos fechas, consideradas como hitos significativos, demasiado distantes entre sí, aunque las colecciones tengan poco que ver una con otra, puesto que son la labor de un folklorista, una colección escolar y otra recogida por alumnos de una escuela de Magisterio.

1948: Cuentos gaditanos, Larrea Palacín.

Cuentos de El Arahal, 1972.

1985: Cuentos cordobeses, M. J. Porro y
otros.

En tercer lugar, aunque queden provincias andaluzas casi inéditas, de las que apenas si se conocen dos o tres versiones -caso de Almería o Huelva, sin ir más lejos-, Sevilla sigue siendo una zona en la que casi nadie, si no es de pasada o corriendo, se ha detenido a escuchar sus cuentos.

Es, además, de sumo interés, en cuarto lugar, el modelo de encuesta cerrada que se llevó a cabo. Se trata de una sola localidad y de cerca de medio centenar de narradores, familiares próximos de las alumnas en la mayoría de los casos.

Por supuesto, aunque se haya quedado para el final, hay que contar con la calidad, la rareza en la distribución de algunos tipos y la variedad que presenta la colección, si bien es verdad que el tratamiento al que fueron sometidos los textos eclipsa en muchos casos, a veces en ocasiones lamentabilísimas por el extremo interés que ofrecían, la espontaneidad y hermosura de este tipo de manifestación etnológica. Todo lo cual no obsta para considerar el notable valor de esta colección por lo que significa de aportación al estudio del cuento folklórico de tradición oral en España.

Estas 81 versiones que se publican, seleccionadas de un material algo más amplio, surgen de la búsqueda de Alfonso Jiménez Romero de materiales folklóricos para su teatro, un teatro innovador de finales de la década de los sesenta, comienzo de los setenta, que incluía por primera vez en un escenario poemas del 27 , flamenco, autos medievales, teatro breve escrito y dirigido por él y estos cuentos que tanto estimulaban la imaginación del público. Los que le interesaban eran esencialmente los maravillosos, las complicadas historias religiosas y románticas, con cierto olvido de la variedad y riqueza de los cuentos de costumbres o incluso de animales. El resultado que obtiene es bastante significativo:

Nº. vers. %

-Cuentos de animales 6 7,4
(Tipo 1 a 299)

-Cuentos maravillosos 47 58
(Tipo 300 a 749)

-Cuentos religiosos 6 7,4
(Tipo 750 a 849)

-Cuentos románticos 9 11,1
(Tipo 850 a 999)

-Cuentos de costumbres 5 6,2
(Tipo 1000 a 2500)

-Sin catalogar. 8 9,9

(La clasificación que se utiliza es la de Aarne-Thompson; a ella se refieren los tipos y estos grandes apartados que nosotros hemos establecido en líneas muy generales para dar idea de la distribución de los textos.)

El libro presenta un número importante de versiones desconocidas hasta ahora en Andalucía, si no consideramos, por inéditas y entre otras, las aproximadamente dos mil quinientas versiones que nosotros mismos hemos podido recoger en estos últimos cinco años y que estamos a punto de comenzar a publicar.

Estos tipos son:

-El león y la zorra (T.157).
-El Tío Aranillas (T. 159A).
-El perro fiel (T. 178A).
-Las tres hermanitas (T. 311).
-El príncipe y sus tres hijas (T. 313).
-El príncipe amargado (T. 315; cf. T. 590).
-Los siete bueyes (T. 4528* partes finales T. 408).
-Pedro el Cabrero (T. 471A).
-Los tres hermanos (T. 653 partes finales T. 1525A).
-La peña de los enamorados (T. 709).
-Genoveva de Brabante (T. 712).
-El leñador y el hacha de oro (T. 749).
-Los huevos fritos (T. 821B).
-Las tres costureras (T. 871A).
-Una manga menos (T. 882).
-La niña soldado (T. 883A).
-La bella niña del sol (cf. T. 898a).
-Periquito el Zagal (T. 1358 T. 136OC).
-Mariquita y la capa (Sin catalogar).
-La familia arruinada (sin catalogar).
-El huerfanito (sin catalogar).
-El tío Tenazas (sin catalogar).
-La fábula de los pajaritos (sin catalogar).
-La zorra y los gitanos (sin catalogar).

Y siendo de los límites de nuestra comunidad, también son interesantes los tipos 170A T. 2029C*; T. 235C* (T. *244 de Boggs); T. 4318*; T. 533*; T. 707, cf. T. 706*C de Boggs; T. 754; T. 791; T. 854; T. 956C; T. 1416; T.2271; y algún otro sin catalogar.

Sin más preámbulos, realizada esta breve semblanza de la obra, he aquí dos ejemplos de los cuentos recogidos en El Arahal: «El príncipe amargado» y «Los cuatro oficios».

EL PRINCIPE AMARGADO [1. 315]

Había una vez un rey en Cádiz que era hermano del rey de Sevilla. El rey de Cádiz tenía una hija, y el de Sevilla tenía un hijo.

La muchacha le escribió a su primo diciéndole que se fuera a pasar unos diítas con ellos, que en verano se estaba muy bien allí. y el primo se fue.

Cuando llegó salieron a dar un paseo y se montaron en una barca. Se alejaron tanto que perdieron el rumbo y hasta el día siguiente no pudieron dar con tierra.

Allí no tenían qué comer, ni candela; pero sí había mucha cacería. El mataba los conejos con un palo y encendía la candela con dos palitos, restregándolos. Así que comían carne asada y dormían en los árboles.

Pero el primo salía todos los días a dar un paseo, y un día se encontró un pañuelo con fuerza de cuarenta hombres, y otro se encontró una espada con fuerza de cuarenta hombres.

y le dijo a su prima:

-Prima, yo ya soy un valiente y no le temo a nadie.

En una ocasión se alejó más y vio un castillo con la puerta abierta. Allí no se veía a nadie. Se va por la prima y le dice:

-Anda, que he dado con una casa buena.

Allí comieron lo que quisieron y durmieron cada uno en un cuarto, pero no acudió nadie.

Por la tarde salió el primo a dar un paseo, como era su costumbre, y dijo:

-Prima, aquí hay una campana. Si viene alguien, llama.

Cuando se fue el primo se presentó un gigante:

-No te asustes, que no te hago nada. Pero te voy a decir una cosa, que te morirás de vieja y no verás a nadie.

Ya estuvieron allí charlando, y le dice el gigante:

-Cuando venga tu primo le dices que hay un jardín con tantas peras...Que ahí lo matan.

Cuando llegó el primo, se lo dijo. Entonces fue por ellas, pero al coger una de las peras se volvieron leones. Los mató a todos y sólo dejó a uno, que le dijo:

-Te favoreceré en lo que pueda.

Pues al otro día, después del paseo, le dijo la prima:

-Hay otro jardín con un ciruelo cargado de ciruelas.

Fue a coger una, y al cogerla se volvieron tigres. Los mató a todos y sólo dejó a uno, que le dijo:

-Te favoreceré en lo que pueda.

Al otro día salió a dar un paseo. Llegó el gigante y le dijo a la prima:

-¡Qué!... ¿También se escapó? y le contestó ella:

-Sí.

Y le dice él:

-Pues esta noche te refriegas mucho en los ojos y le dices que por ahí hay una fuente que el agua es muy buena para los ojos.

El primo fue por el agua y llevaba con él a las dos fieras. y por el camino se hirieron las fieras, pero cuando llegaron a la fuente se bañaron y para la vuelta ya tenían la herida seca.

Cuando llegó el primo con el agua, se la puso y se le quitó lo que tenía en los ojos.

Pero el gigante le dijo a la prima que dejara a las fieras solas en otra habitación. Y también le dijo que diera un grito a media noche.

Así lo hizo, tal como se lo dijo el gigante. Por la noche dio el grito, y mientras fue el primo a ver lo que le pasaba a su prima, el gigante entró en el cuarto de él y le quitó la espada y el pañuelo.

El primo le dijo a la prima:

-¿Qué te ha pasado? ¿Por qué has gritado?

Y ella le contestó:

-Ha sido una pesadilla.

La prima le tenía mucho odio al primo, y cuando iba a salir le tiró una flecha a los ojos, dejándole ciego.

El se fue al campo, y las fieras en seguida dieron con él. Dice:

-¡Pobre de mis fieras, que vienen a socorrerme!

Se agarró al rabo del león, y entre los dos lo llevaron a una cueva. El león y el tigre iban todos los días a buscar alimentos para su amo. En el cortijo donde cogían la comida echaron de menos que faltaba carne y tocino y pusieron guardia para ver quién se llevaba el tocino y la carne. Un día vieron a las dos fieras y las siguieron. Las fieras se metieron en la cueva, y los hombres que las seguían empezaron a dar voces. Entonces les contestó el ciego:

-¡Entrad, que las fieras no hacen nada! Entraron, y ya cuando lo vieron, dijeron:

-Pero usted ¿qué hace aquí?

Y él les contestó:

-Mi historia es muy larga de contar...Estos animalitos me han traído aquí.

Y le dijeron:

-Bueno, véngase usted con nosotros.

Al salir de allí, las fieras se fueron, y dice
uno:

-¡Las fieras se van! y dice él:

-Claro, ya me ven con gente...

-Al llegar al cortijo, se lo presentaron al amo.

Y el amo dijo:

-Afeitad a ese hombre y arregladle.

Cuando le afeitaron y le arreglaron, se dio cuenta de que era su sobrino. Y en aquel mismo momento dio uno un grito y dice:

-¡Ya vienen las fieras!. Las fieras fueron a la fuente y se bañaron.

Al acercarse al ciego, se sacudieron y el agua que le cayó en los ojos le dio la vista.

Entonces le dijo el tío:

-¿Y tu prima? ¿Dónde está tu prima?

Y él le dijo todo lo que había hecho con él.

Y entonces dijo el tío:

-Pues hay que ir por ella, y tú, que eres el que tiene alguna pista, eres el que tiene que ir por ella.

Se puso unas barbas postizas. Con un bastón y agachado como un viejo, empezó el camino. Llevaba unas alforjas con dos naranjas compuestas de sueño.

Cuando llegó al castillo, dio una voz y salió la prima y dijo:

-¡Un hombre por aquí!... ¿Qué quiere usted, buen hombre?

El contestó:

-Comida y cama para pasar la noche aquí.

Ella le dijo:

-Entre usted. Entre usted...

Se pusieron a comer y dice el viejo:

-Yo traigo en mis alforjas dos naranjas solamente. Toma tú una y tú otra.

Cuando el gigante y su prima se durmieron, le quitó al gigante la espada y el pañuelo, y luego lo espabiló. Y cuando despertó el gigante, le dijo el primo de la muchacha:

-¿Quién es el más fuerte?

Y el gigante le dijo:

-Ahora eres tú.

Cuando se quitó las barbas, le dijo a la prima:

-Prima, prepárate, que nos vamos.

Y pillaron el regreso a donde estaba su padre.

El padre hizo que su hija le dijera todo lo que había hecho con el primo, y cuando ya lo sabía, dijo que abriera una fosa y enterró a su hija viva, dejándole la cabeza fuera. Y puso un piquete de caballería a dar carreras por lo alto de la cabeza. Y así estuvieron hasta que la cabeza desapareció.

Este fue el fin de aquella traidora...

LOS CUATRO OFICIOS [t. 653]

Cuentan de un matrimonio que tenía cuatro hijos y que salieron todos muy viciosos. Se quedaron arruinados, y lo último que les quedaba era un medio de trigo. El padre lo molió y lo hizo cuatro panes. A cada uno de los hijos le dio un pan y les dijo:

-Esto es lo último que me queda. Ustedes tenéis que buscarse la vida y al año traer un oficio aprendido.

Salieron los cuatro y al final de un camino se encontraron con cuatro sendas, y cada uno se fue por una.

El más grande tropezó con una cuadrilla de ladrones, se quedó mirando y le dijeron:

-¿Te gus1a el oficio? y contestó:

-No me disgusta

Se quedó con ellos y aprendió a ser un ladrón fino.

El segundo se encontró con una cuadrilla de cazadores y le pasó lo mismo que al primero. Aprendió a ser un buen tirador.

El tercero pasó por una aldea y vio a un latero trabajando en una choza. Se quedó con él y aprendió a ser un buen latero.

El más chico era ya de noche y todavía no había encontrado trabajo. Pero de pronto, a lo lejos, vio una luz y era una casa. Llamó y abrió una pobre vieja que le dijo:

-¿ Quién mal te quiere que por aquí te envía?


Y contestó:

-Mi suerte buena o mala.

Dice:

-¡Ay, hijo! Aquí me gualda un gigante y se come a todas las personas que vienen de fuera.

Dice él:

-Bueno, abuela, de todas maneras por ahí me voy a morir de frío y de hambre.

Entonces le dijo:

-Bueno, entra. Te esconderé donde no te vea.

Pero a todo esto entró el gigante y dijo:

-¡A carne humana huelo! ¡Como no me lo digas, te mato!

Pero el muchacho salió para que no le hiciese daño a la pobre vieja. Entonces el gigante le dijo:

-¿Qué haces tú aquí?

Y él contó toda su historia. El gigante se compadeció de él por el relato, y le dijo:

-Come y vete a la cama, que mañana hablaremos.

Llegó la mañana y el gigante le dio un libro y le dijo:

-Estudia este libro y en el hueco del año estudiarás más y serás un gran sabio.

Y así fue.

Llegó el tiempo para volver a su casa, y cada uno volvió y allí se encontraron de nuevo. Cuando estaban todos reunidos, le dijo el padre al mayor:

-¿ Tú qué oficio has aprendido ?

Dice:

-Yo, ladrón.

-¿Y tú?

Dice:

-Yo, tirador.

-¿Y tú?

-Yo, latero

-¿Y tú?

-Yo, sabio.

-Pues bien -respondió, y le dijo al sabio-: ¿Qué es lo que hay en el rincón de la casa que, cuando ustedes se fueron, no había?

Y ,dijo:.

-Un nido de golondrinas con cuatro huevos.

Dice:

-Muy bien...Ahora te toca a ti -le dijo al ladrón-. Irás a coger un huevo sin que la golondrina te sienta.

Lo cogió sin que la golondrina lo sintiera y se lo dio al padre. y éste le dijo al tirador:

-Dale un tiro al huevo y lo haces en diez partes.

Y entonces lo partió en diez partes.

Y le dice al otro:

-Y tú, que dices que eres tan buen latero, arregla este huevo.

Y así fue, quedó perfectamente arreglado y lo puso otra vez en el nido.

Se volvió otra vez para el sabio, y le dijo:

-A ver si sabes dónde está la hija del rey, que se ha perdido y nadie la encuentra.

-Lo sé -le dijo-. Está en el mar y la tiene un bicho volador cautivada.

Al día siguiente fueron los cuatro a rescatarla en un barco. El sabio dijo:

-¿Veis aquel bulto que se ve allí?

-Sí, lo vemos -respondieron.

-Pues ahí está la hija del rey.

Fue el ladrón a rescatarla cuando el bicho volador estaba dormido, y cuando se despertó ya estaba en el barco. Cuando el bicho se despertó salió volando para devorarlos. Pronto el tirador le dio un tiro y lo mató. El bicho cayó en el barco y lo hizo trizas, pero el latero lo arregló.

Terminando todo esto, fueron los cuatro al castillo del rey para entregarle la hija. El rey, al ver a su hija sana y salva, dijo:

-¿Quién va a ser el que se va a casar con mi hija?

Contestó el ladrón:

-Yo, que la rescaté.

El tirador dijo:

-Yo, que si no es por mí el bicho nos come a todos.

El latero dijo:

-Yo, que si no arreglo el barco nos ahogamos todos.

Entonces dijo el sabio:

-Yo, que si no es por mí no sabríais donde estaba y ni podríais haber hecho lo que habéis hecho.

Pero intervino el rey y dijo:

-El sabio tiene razón...Que mi hija decida a quién desee.

Y dijo:

-Me casaré con el sabio.

Pero todos empezaron a protestar, y el rey
dijo:

-A ustedes os daré mucho dinero y os nombraré puestos mayores en el castillo. ¿Aceptáis?

Y después de mucho pensarlo, dijeron que sí, y se llevaron a sus padres al castillo. Y desde entonces fueron muy felices.

El príncipe amargado. [T. 315; cf. T. 590] Para el T. 315.

No es muy frecuente en España. Se conocen cinco versiones (dos andaluzas) repartidas por toda su geografía. Sin embargo, es muy frecuente en Hispanoamérica, aunque no se conoce en Portugal.

En Andalucía: Folk-lore Andaluz. Organo de la sociedad de este nombre; dirigido por Antonio Machado y Alvarez (Sevilla: 1882-1883), páginas 357-361 [ T. 300] (sin localizar); Espinosa, Aurelio M., Cuentos populares de España, 157 [ T. 300] (Granada).

Hemos recogido una versión en la Sierra de Cádiz, de Torre Alháquime [ T. 302].

Para el T. 590.

Se conocen muy pocas versiones, tres en castellano, mallorquinas y catalanas. Es cuento conocido en Portugal, Hispanoamérica y está en Marruecos.

En Andalucía: Naveros Sánchez, Juan, Romances y cuentos populares de la comarca de Baena, vol. I (Baena: I. B. Luis Carrillo de Sotomayor, 1985), pág. 7 (Baena). Hemos recogido dos versiones en la Sierra de Cádiz, de Torre Alháquime y Setenil. Conocemos otras dos versiones de Tarifa y Osuna.

Los tres hermanos [T. 653]

Es cuento conocido en el norte de España; hay versiones hispánicas y una portuguesa. ,

Inédito en Andalucía.

Hemos recogido una versión en la Sierra de Cádiz, en Olvera.