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SAN FRUTOS PAJARERO

CONTRERAS SANZ, Félix

Publicado en el año 1991 en la Revista de Folklore número 123.

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Así con este apodo, se conoce popularmente al Santo Patrón de Segovia, San Frutos, cuya festividad se celebra el 25 de octubre. Entrado ya el otoño y cuando, con los fríos que anuncian el invierno, las aves inician la emigración a tierras más cálidas.

Por éstas fechas se suelen ver por las laderas de las pequeñas montañas grandes bandadas de aves insectívoras que, después de criado a los polluelos durante las estaciones del año más propicias para ello, primavera y verano, y una vez que las crías son mayores y se valen por si solas, inician la vuelta tierras más calientes, lejos de las bajas temperaturas y condiciones climáticas adversas los últimos meses del año y primeros del siguiente arrecian en esta zona.

El apodo del Santo Patrón le viene de la costumbre que en esta capital existía de ir a cazar en la madrugada del 25 de octubre. Esta era tan popular y tenía tanto arraigo, que era necesario salir la tarde del día 24 para un buen puesto de caza. La noche se pasaba en el campo en tono festivo.

La caza de pájaros la practicaban unos gremios de trabajadores muy determinados, como zapateros remendones y peluqueros, pues no había zapatero que se preciara que mientras ejecutaba su tarea de remendar zapatos, no exhibiera colgados en la entrada de su pequeño taller 7 u 8 jaulas con los mejores reclamos de las especies de aves que se cazaban, y no había tampoco un peluquero que no animara la estancia de su peluquería con los trinos de los reclamos utilizados en la caza. Aparte de estos gremios también la practicaba cualquier persona que le gustase hacerlo, y así. era muy popular entre los chicos.

Escenas pajareras fueron recogidas en sus lienzos por el pintor segoviano, y buen aficionado a este tipo de caza, conocido por «Puchero», personaje peculiar que a pesar de su valía como pintor vivió y murió en la más triste de las miserias. Se dedicaba a la venta de cacahuetes, avellanas, etc., en un puesto de frutos secos que tenía en un portalón próximo a la Casa de los Picos, en la Calle Real. Los chicos cuando pasábamos cerca de él le cantábamos este verso en tono de broma:

¡Pucherete!:
dame un .alcagüesete».

Existían unos lugares típicos de caza donde, desde siempre, se cogían pájaros. Todos estaban cerca de la Capital, en sus alrededores. Seguidamente enumero los más conocidos entre los pajareros:

-Entre La Lastrilla, Espirdo y San Cristóbal de Palazuelos:

-Las canteras de Arrieta
-Hermita de Valadiez
-El Sotillo
-Casasola

-En Segovia capital:

-El Caño del Obispo
-El Tío Pintao
-Cuestas del Cementerio
-Cerros de La Piedad
-Tejadilla

-En las cercanías de:

-Hontoria
-San Cristóbal de Palazuelos
-Trescasas
-Madrona
-Perogordo
-La Rumbona (1)

De esta última zona se decía en tono jocoso a los pajareros que habían cogido pocos pájaros:

Los pajareros de la Rumbona
Tres pardillos y una pinchona.

Actualmente y debido a las restricciones de las leyes de caza y también a la escasez de pájaros, este tipo de caza está cayendo en desuso. Las leyes de caza vigentes no permiten coger más de 20 pájaros, que deben permanecer vivos, pero hace 20 o 30 años la caza de este tipo de aves era libre, sin limite de capturas, así se podía ver muy frecuentemente a los buenos cazadores capturar 100 o 200 pájaros.

A pesar de estas capturas, el número de aves insectívoras se mantenía estable, tanto en las zonas en las que se capturaban como en las que no se hacía este tipo de caza. Sin embargo, fue unos años más tarde, coincidiendo con la utilización en el campo, de forma masiva e incontrolada, de compuestos agroquímicos, cuando la población de aves de todo tipo empezó a descender de forma alarmante. Este descenso y el control, seguramente lógico, de las normativas de caza, fueron los que ocasionaron en gran medida el abandono y casi olvido de este tipo de caza tradicional que de tan antiguo se venía practicando.

El método utilizado en esta capital para la caza de estas aves es el de Liga con Reclamo, que seguidamente voy a explicar, empezando por los útiles que se emplean en la caza:

Jaula pajarera:

La jaula pajarera esta hecha con unos pequeños listones de madera que son atravesados por barrotes de alambre. El suelo es de madera. En su interior hay un comedero, un tarro de barro para el agua y un palo atravesado entre dos barrotes para que se apoye el reclamo. Las dimensiones son 20 X 13 X 15 cm.

Reclamo:

El reclamo es el ave que se utiliza para atraer con su canto a las bandadas de pájaros de su especie que pasan volando por las proximidades. Los reclamos son todos machos. ya que las hembras no cantan. Cada pajarero dispone de varios de ellos de cada especie de las aves que se cazan: jilgueros, chirris o verdecines, pardillos y pinchones o pinzones, denominándose expresamente Reclamo al que mejor canta de cada especie.

El reclamo vive toda su vida, que suele oscilar entre 6 y 8 años, dentro de la jaula pajarera y el alimento que se le da es simplemente alpiste y agua.

Pimpollo:

El Pimpollo es un arbusto o zarza no muy alto, al cual se puede llegar con la mano a todas sus ramas, y es el lugar donde se van a posar los pájaros que pasan volando, atraídos por el canto de los reclamos.

El lugar donde debe estar ubicado este arbusto tiene que ser un descampado, lejos de otros arbustos o hierbas altas.

Antes de empezar la caza se debe preparar el pimpollo, recortándole las ramas que más sobresalgan para no dejar ramas salientes.

El pimpollo más comunmente utilizado es el de zarza, que es al que «entran», o sea, se posan en él toda clase de pájaros. También puede utilizarse como pimpollo exclusivamente para jilgueros un buen montón de cardos secos.

Liga:

La liga es el elemento que se utiliza para retener a los pájaros pegados a la bareta. Es una masa espesa y muy pegajosa que se obtiene de la corteza del acebo. Para su obtención se meten grandes cantidades de corteza de acebo en agua, y al cabo de varios días, raspando la corteza por su parte interior, se desprende una gelatina pegajosa de color gris que es la liga, y que hay que manejar siempre con las manos húmedas ya que es muy adherente. Este pode adherente de la liga es el que se usa para retener a los pájaros pegados a la bareta mientras el pajarero corre a cogerlos con la mano.

La liga de acebo se compra en las droguerías al peso. Existe otro tipo de liga sintética se vende en las droguerías pero es de peor calidad, ya que con el calor se hace menos densa y se desprende de las baretas con los primeros rayos de sol.

Bareta:

Es una rama seca de una mata de la familia de los tomillos y cuyas dimensiones son aproximadamente entre 40 y 50 cm. de larga y 3 mm. De diámetro. Esta rama tiene que tener la resistencia suficiente para aguantar el peso de uno o dos pájaros sin romperse.

La bareta está embadurnada de liga y es donde se posarán y quedarán adheridos los pájaros.

Cañota:

La cañota es el soporte o apoyo de la bareta en el pimpollo. Se obtiene de la cardencha (2), cortando éste por el tronco a ambos lados de un nudo, donde el tronco central se divide en tres ramas. El tronco central es una caña hueca y en su interior se introduce la bareta unos centímetros El otro extremo de la cañota. con sus tres ramas, se introduce en el pimpollo entre las ramas de éste.

Macuto:

El macuto es una mochila grande para llevar a la espalda, fabricada con un bastidor de madera en forma de prisma rectangular, forrado con lona y adaptado para alojar en su interior las jaulas de los reclamos y otros útiles de caza.

Y descritos los útiles de caza paso directamente a explicar las actividades de caza.

Lo primero que se efectúa ante un día de caza de pájaros es buscar el lugar adecuado con un pimpollo acorde a nuestras necesidades. Esta misión se realiza la tarde anterior, saliendo al campo a los lugares de paso de aves, que suelen ser vaguadas y laderas de pequeños montes. En estos parajes se selecciona el arbusto que hará de pimpollo, que tiene que estar situado en un descampado y desprovisto de árboles, matas o hierbas altas en sus cercanías, pues lo que nos interesa de este pimpollo es que los pájaros se posen en él y no en otro árbol. Generalmente como pimpollo se suele elegir una zarza que tenga en sus cercanías un lugar donde poderse ocultar los pajareros, tapia, cuneta, roca, etc., para no ser vistos por las aves.

Será necesario recortar a la zarza todas las ramas que sobresalgan; operación esta que se hace, bien cortando las ramas salientes o bien, aplastándolas contra el propio zarzal. Estos salientes es necesario eliminarlos pues los pájaros siempre eligen las ramas más altas para posarse en ellas.

Una vez preparado el pimpollo, se regresa a casa y se preparan las jaulas con los reclamos, limpiándolos de suciedad y retirándolos la comida y el agua. En estas condiciones se introducen todas las jaulas en el macuto para mañana de madrugada, salir con él a la espalda hacia el pimpollo. El desplazamiento se efectúa a pie o en bicicleta, pues los lugares de caza, como se ha dicho antes, están en las de la capital.

El día elegido debe amanecer seco, sin niebla o lluvia, pues si los pájaros tienen mojadas las patas o las plumas, la liga no tiene ningún efecto sobre ellos.

La hora de salida tiene que ser muy temprano, como a las 4 o las 5 de la mañana, con los primeros claros del día ya inician aves el paso.

Un pajarero se encarga de avisar, a los demás con un método muy peculiar que consiste en lo siguiente: El pajarero dormido se ata una cuerda en uno de sus tobillos y el otro extremo lo saca por debajo de las sábanas al exterior de la ventana. Cuando llega a la ventana el encargado de despertarle, coge la cuerda y tira dos o tres veces de ella que producen en el pajarero dormido otros tantos movimientos bruscos en la pierna que son suficientes para despertarle por muy dormido que esté. Y todo esto, sin necesidad de dar voces o tocar el timbre de su casa.

Cuando se ha llegado al lugar de caza, lo primero que se hace es una chisquereta para paliar el frío que a estas horas de la mañana suele hacer, y después se pasa directamente a embaretar; operación esta que consiste en embadurnar con liga cada bareta.

Para embaretar se humedecen bien los dedos de las manos pues ya sabemos que la liga es muy pegajosa. Se toma un pegote de liga entre los dedos. Se sujeta con los dientes una bareta, mordiéndola por el extremo más grueso. Se pega la liga a la parte superior de la bareta y se va dando vueltas al pegote de liga, tirando ligeramente hacia abajo para que quede adherida una capa de liga a la bareta de aproximadamente 1 mm. de espesor.

Una vez embadurnada la bareta de liga, se introduce ésta en la cañota por el extremo más grueso, en el que habremos tenido la precaución de dejar sin liga unos centímetros y se coloca directamente en la parte más alta del pimpollo introduciendo la cañota por entre las ramas de la zarza, para que parezca que la bareta es una rama que sobresale del pimpollo. La operación de embaretado se repite con el resto de las baretas hasta que llenemos el pimpollo, teniendo en cuenta que las baretas deben estar separadas entre si lo suficiente para que con el aire no se peguen unas con otras.

La siguiente operación es sacar las jaulas con los reclamos, echarlos agua y comida y colocarlos alrededor del pimpollo. Para evitar que las hormigas se coman el alpiste y el ataque de reptiles a los reclamos, cada jaula se coloca a una altura de 20 ó 30 cm. del suelo, colgada de una barra de hierro que se clava en el suelo y que en el extremo opuesto termina en forma de gancho.

En estas condiciones se espera el paso de aves que en forma de bandada se inicia con los primeros claros del día, y se detecta enseguida por el canto insistente de los reclamos que inician una «conversación» con el macho de la bandada, a base de trinos, que se va agudizando a medida que el bando se aproxima al pimpollo, momento en el cual los pajareros se deben agachar y esconder para no espantar a las aves. Si el reclamo es de buena casta conseguirá hacer que el jefe de la bandada, que siempre va a la cabeza, descienda en su vuelo, y con él todo el bando, y se posen en las baretas del pimpollo. Cada pájaro que toca ligeramente una bareta con las patas u otra parte de su cuerpo, queda adherido a la misma sin poder desprenderse durante unos segundos, que son los que aprovechan los pajareros para salir corriendo hacia el pimpollo y agarrar con la mano a cuantos pájaros han caído en la liga. Algunos pájaros en su afán por escapar producen revoloteos que lo que hacen es pegarse más a las baretas e inmovilizarse aún más.

De cada bando suelen «caer», que así se llama el hecho de pegarse un pájaro en la bareta, entre la cuarta parte y la mitad. El resto de los pájaros sale asustado ante los primeros revoloteos de sus compañeros.

Los pájaros que caen en las baretas, si no poseen alguna característica especial, plumaje, canto especial, etc., se los mata. Cuando están fríos se los despluma y se insertan, uno a uno, por el pico en un alambre que va colgado del macuto.

Después de que hayan caído algunos pájaros hay que tener mucho cuidado de retirar todas las plumas que se quedan pegadas a la liga, pues el hecho de haber plumas en el pimpollo espanta a los pájaros que vengan después y hace que no se acerquen a él.

La caza de pájaros se efectúa por la mañana, hasta mediodía, pues a partir de estas horas, con el calor del sol se derrite la liga y se desprende de las baretas, así que a eso de las 12 o la 1 se inicia la recogida de todo el equipo de caza, empezando por el desembaretado para aprovechar la liga en posteriores ocasiones.

Las baretas usadas se tiran pues tienen restos de liga pegados. Las cañotas tienen muchos usos, así que se recogen y se atan en un manojo para posteriores usos. Los reclamos se meten con sus jaulas en el macuto, sin comida ni agua, que echado a la espalda de un pajarero muestra en la parte superior trasera, colgados de un alambre, los pájaros cogidos, que como he dicho antes, serán merendados fritos la misma tarde del día de caza.

Existen otras variantes de este tipo de caza, así concretamente en Cuenca se practicaba de forma similar a Segovia aunque con las siguientes diferencias: La cañota que se usaba era un trozo de caña de cañaveral de unos 10 a 15 cm. de larga y 1 cm. de diámetro, con un nudo en la zona media. En la parte inferior de la caña llevaba un corte axial que servía para sujetar la caña a la zarza encajando una rama de la zarza en el interior del corte. En el interior de la parte superior de la caña se introducía la bareta que sobresalía unos 15 cm. y era de esparto.

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NOTAS

(1) RUMBONA: Caserío en la provincia y partido judicial de Segovia, Término de Torredondo. Situado a más de 1 legua al SO. Según el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar. Por Pascual Madoz. Madrid, 1845-1850.

(2) CARDENCHA: Planta dipsácea cuyos involucros utilizan los palaires para sacar el pelo a los paños. Según el Diccionario Ilustrado de la lengua Española. Aristos.