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MERCADILLOS POPULARES EN EXTREMADURA
LAS CLAVES DEL ÉXITO DEL COMERCIO CALLEJERO

MONTERO MONTERO, Pedro

Publicado en el año 1991 en la Revista de Folklore número 123.

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Una de las,dimensiones de las sociedades urbanas de hoy es su tendencia al gregarismo, término que hace referencia a masificación y anonimato. Carentes en genera1 de las bases de interacción del grupo, estas masas aparecen formadas por individuos aislados y separados, estando, paradójicamente, «todos juntos a causa de que su atención individual está enfocada hacia un objetivo común. Pero su unión es el resultado de cada intento individual para satisfacer sus propias necesidades» (1).

Característica en el comportamiento de estas muchedumbres es su predisposición a concentrarse masivamente en espacios abiertos o cerrados, en especial durante los tiempos festivos y de ocio.

En estos lugares y, para cubrir diversas necesidades sociales y culturales, distintos grupos humanos entran en contacto temporal e informalmente sin que las evidentes incomodidades físicas (apreturas, roces, empujones, agobios...) soportadas por sus integrantes alteren sus objetivos.

Sin ánimo de agotar el repertorio, sirvan de ejemplo las concentraciones humanas que se dan en las concurridas misas dominicales, los espectáculos de masas (cine, teatro, circo, fútbol, toros, conciertos de rock...), las fiestas populares (romerías, procesiones, verbenas, etc.), piscinas y playas en verano, concentraciones conmemorativas, etc.

Mientras a los locales y espacios cerrados acude la gente con un fin ¡predeterminado (oir misa, ver un partido de fútbol, de compras en las rebajas, etc.), algunos espacios abiertos, por el contrario, son acotados o delimitados por los diferentes grupos sociales para usos de todo tipo. Ciñéndonos al ámbito urbano y, más concretamente, a la ciudad de Badajoz, es el caso de la utilización de sus plazas, calles, avenidas y solares sin edificar como espacios festivos (desfiles, verbenas, pregones, procesiones...), reivindicativos (manifestaciones, concentraciones...), conmemorativos (visitas reales, desfiles...) o comerciales (mercadillos).

En todos estos supuestos siempre se da una constante: la culturización de unos espacios o territorios urbanos con usos y prácticas que, aparentemente formales y conocidas por todos, entrañan profundos e importantes significados para fa sociedad que los crea y utiliza.

EL TERRITORIO, ESPACIO SOCIALIZADO y CULTURIZADO

José Luis García, uno de los antropólogos españoles pioneros en el estudio del territorio como espacio socializado y culturizado, afirma que «el territorio es el sustrato espacial necesario de toda relación humana, y su problemática estriba en que el hombre nunca accede a ese sustrato directamente sino a través de una elaboración significativa que, en ningún caso, está determinada :por las condiciones físicas del territorio " (2).

El espacio, el territorio, es connatural a la vida humana. La vida en el hogar, el trabajo, la diversión, viajar, las relaciones comerciales, etc., son actividades que necesitan un marco espacial concreto, un soporte donde materializarse. Pero -siguiendo al mismo autor- entre el territorio y la actividad humana siem:pre hay un término medio, una serie de objetivos y valores específicos, un cuerpo de conocimientos y creencias, en otras palabras, un patrón cultural» (3).

Profundizando en lo expuesto, el antropólogo norteamericano Edward T. Hall llama proxémica (4) a las observaciones y teorías interrelacionadas acerca del empleo del espacio por el hombre y manifiesta que «la sensación que el hombre tiene del espacio está relacionada muy de cerca con su sensación de sí mismo, que es una íntima transacción con su medio» (5).

En la utilización del espacio con fines culturales, los sentidos del hombre ocupan el lugar primordial. Para J. L. García «la percepción sensorial humana juega un considerable papel en las distintas delimitaciones territoriales. El hombre capta la realidad a través o a partir de sus sentidos» (6). En este contexto sensorial, la interacción de la vista y el tacto, como perceptores de distancias, permiten al hombre registrar una mayor cantidad de información espacial.

A modo de ejemplo y, al objeto de encontrar algunas respuestas que expliquen, siquiera aproximadamente, la periódica y masiva asistencia de público a uno de tantos espacios urbanos anodinos como existen en la ciudad de Badajoz, analizamos en el presente trabajo el fenómeno socio-económico y comunicativo que representan los mercados francos urbanos. En nuestro caso, el Mercadillo de los domingos en el Cerro de Reyes (7) de la capital pacense. Uno de los mercados francos considerado, en función del elevado número de comerciantes y usuarios que lo utilizan, de los más importantes de Extremadura.

LOS MERCADILLOS POPULARES

Los Mercadillos, actualmente en gran auge en Extremadura (8), considerados desde una óptica socio-cultural, son unas instituciones comerciales de carácter abierto y popular con una estructura visible, compuesta por numerosos puntos de venta desmontables que, utilizando determinados espacios del entramado urbano y regulados por la autoridad municipal, cubren importantes necesidades del común del pueblo, en especial alimenticias, textiles y menaje doméstico. Aglutinan a diversos grupos sociales, unos como productores/vendedores y otros, los más, como compradores.

Herederos de los tradicionales zocos, ferias y mercados medievales, además de abastecer a las poblaciones y comarcas colindantes de productos de todo tipo, suponen el modus vivendi de ciertos grupos sociales de carácter étnico y marginal, como gitanos, africanos de color, parados y recolectores y rebuscas estacionales de recursos naturales (9).

Los artículos, cacharros, útiles, prendas y materiales que se comercian proceden generalmente de compras directas a fábrica. Bien porque se adquieren a granel o en lotes de saldos, bien porque están pasados de moda o de temporada, bien porque presentan algunos leves desperfectos, lo cierto es que se ofrecen al público con unos precios de venta muy por debajo de los habituales. Los productos alimenticios, en especial las frutas y verduras. suelen proceder de pequeños hortelanos que las cultivan en sus tierras o que adquieren en los mercados centrales.

Si a todo ello unimos la práctica ausencia de intermediarios ya que las explotaciones son de carácter familiar, los precios de venta al público suelen considerarse como atractivos y baratos. En especial, por los sectores de condición socioeconómica modesta, más sensibles al precio final que a otros componentes del producto, como su diseño, moda, calidad, origen y garantía.

Por todo lo expuesto, los Mercadillos populares constituyen en la actualidad -junto a las tiendas tradicionales, las ferias y los mercados- uno de los paradigmas del comercio tradicional (10) en Extremadura.

EL EXITO DE UN MERCADILLO DOMINICAL

El éxito y la gran concurrencia popular que ofrece todos los domingos el Mercadillo del Cerro de Reyes obedecen a diversas causas y no se explican -al menos. ésa es nuestra hipótesis- sólo por sus funciones económicas y sociales.

En primer lugar, la fecha de su celebración en la jornada festiva del domingo, lo que permite la presencia masiva de usuarios de la Capital y de localidades próximas en un radio de acción aproximado de 50 kilómetros. Asimismo, el ser el único Mercadillo franco que se abre ese día de la semana en Extremadura (11), favorece la presencia de vendedores ambulantes de toda la Región. Tal aglomeración de personas, al entrar en contacto en unos determinados espacios urbanos del Cerro de Reyes, va a dar a este lugar una configuración cultural muy atractiva. De tal manera que el diseño espacio-comercial del mercadillo, la disposición de sus distintos elementos, la presentación llamativa de las mercancías y su incidencia sensorial en los compradores convertirán a este lugar, por unas horas, en uno de los espacios urbanos con mayor flujo comunicativo de la ciudad.

Comunicación que generará, en una primera fase, el subgrupo emisor (vendedores y comerciantes) a través de unos determinados canales comerciales (expositores, mostradores, tenderetes, puestos...).enviando unos mensajes concretos (virtudes y cualidades de las mercancías) por medio de signos perceptibles (voces, pregones, música, gestos llamativos, carteles de ofertas...) al subgrupo receptor (el público comprador) con un código o sistema de reglas que subyace en el mensaje y que articula diferentes niveles de significación, código asumido por todos y que hace posible el hecho de la comunicación/transacción.

Comunicación que, en una segunda fase, tomará la dirección contraria, partiendo del subgrupo comprador, Lo que dará pie a otra ronda comunicativa entre vendedor / comprador. Relación que irá alternando la emisión de mensajes hasta llegar al acuerdo/desacuerdo final sobre la mercancía objeto de transacción (12).

EL MERCADILLO DEL CERRO DE REYES (BADAJOZ)

Desde hace 20 años el Mercadillo del Cerro de Reyes se ubica todos los domingos en la amplia avenida de Luis de Góngora, a partir del cruce con la avenida de García Lorca, en la barriada pacense del mismo nombres, al SO de la ciudad. Se accede a él desde la Autovía, atravesando su estrecho callejero, o por la carretera de Sevilla, cruzando uno de los puentes sobre el Rivillas. Instalado sobre un pequeño cerro, la parte derecha está urbanizada y poblada mientras que la de la izquierda la ocupan solares sin edificar y descampados.

Antes de las 8,30 horas de la mañana. hora oficial de apertura del Mercadillo (13) los 250/300 vendedores deben tener perfectamente montados sus puestos o instalaciones desmontables. Utilizando el arcén central como divisoria, se establecen dos larguísimas vías comerciales usadas mayoritariamente en los sentidos de «ida» y «vuelta» (14).

En lo referente a los productos que se comercializan en este Mercadillo dominical, una observación atenta de sus actividades en los dos últimos años nos permite establecer el siguiente cuadro de artículos y mercancías de mayor incidencia comercial entre sus usuarios:

1. Ramo textil (telas y prendas confeccionadas) y calzados. Suponen un 50 % aproximado de la actividad comercial del Mercadillo pacense (15).

2. Productos alimenticios (16) : frutas. hortalizas y verduras. Un 10% del total.

3. Menaje doméstico y ferretería otro 10 %.

4. Artículos de bisutería, juguetes y regalo Otro 10 %.

5. Artículos musicales: cíntas-casete. También un 10 %.

6. Artículos de decoración y pequeño mobiliario. Un 5 %.

7. Productos de rebusca (según las épocas, cardillos, espárragos, ancas de rana, higos chumbos, plantas aromáticas, etc.) : Otro 5 %.

ANALISIS ESPACIAL DEL MERCADILLO

El espacio comercial del Mercadillo pacense aparece estructurado en dos niveles o segmentos:

A) Nivel horizontal.

Ocupa todo el ancho de la avenida principal más los terrenos aledaños. Haciendo un «corte a nivel longitudinal, aparecen cuatro zonas comerciales, dos por cada vía.

Las cuatro zonas tienen prácticamente la misma estructura, por lo que pasamos a describir su composición, de izquierda a derecha:

Zona A: Zona de tránsito. Muy estrecha (unos 3 metros, aproximadamente).

Zona B: Zona de compra y manipulación (compradores).

Zona c: Zona de exposición y muestra de las mercancías (mostradores y expositores).

Zona D: Zona de venta y recaudación (vendedores y comerciantes).

Zona E: Primera línea de almacenamiento (reposición rápida de mercancías).

Zona F: Zona de descanso, comida y reposo de los comerciantes.

Zona G: Zona privada y almacén general. Furgonetas (17).

B) Nivel vertical.

A este nivel pertenecen los mostradores y expositores de las mercancías y productos en venta. Ocupan diversas alturas o niveles:

a) Nivel superficial (a ras de suelo). Las mercancías son colocadas en el suelo sobre amplias sábanas, lonas, plásticos o alfombras. Muy comunes.

b) Nivel un metro (mostradores). Permiten la manipulación directa de las telas, zapatos, prendas de vestir, casetes, etc., sin necesidad de agacharse. Muy comunes.

c) Nivel dos metros, con toldos. Las prendas y los artículos aparecen colgados de una estructura metálica de barras. Gran facilidad de observación y manipulación. Muy comunes.

d) Nivel tres a cuatro metros, aunque similar al anterior, las prendas situadas en los colgaderos elevados no permiten la manipulación de los clientes. Poco comunes.

INCIDENCIA SENSORIAL DEL MERCADILLO

Como ya hemos visto, los múltiples elementos del Mercadillo, ya sean humanos (vendedores, comerciantes) o materiales (disposición de las mercancías, música, carteles, ofertas...), transmiten una rica información a sus usuarios (compradores). El Mercadillo es una fuente de estímulos sonoros, visuales, gestuales, táctiles y olfativos dirigida a los sistemas de percepción de los usuarios, información que es recogida, filtrada y sistematizada posteriormente por los sectores sociales más sensibles a este bombardeo de estímulos, los populares. Según Amós Rapoport, la gente prefiere la riqueza perceptiva porque posibilita la selección y porque es más fácil de percibir como un todo único y original» (18).

Aunque la percepción sea global, de síntesis o polisensorial (19), el sentido más «operativo» en el Mercadillo del Cerro de Reyes es la vista. Gracias a ella, los compradores reciben información sobre rasgos o cualidades físicas de la mercancía, como el color, la talla, el modelo, el diseño, la composición, la marca, el acabado final, etc. Asimismo, con la vista se tiene acceso a otras cualidades añadidas del producto, tales como la fábrica, la moda o actualidad del mismo y el precio de venta.

En menor escala interviene el tacto. Con este sentido el comprador puede conocer, manipulando la mercancía, la textura de los tejidos, su suavidad, la dureza o madurez de las frutas, el funcionamiento de pequeñas maquinarias, etc. Además, probándose las prendas de vestir o los calzados puede comprobar in situ el ajuste de los mismos.

En tercer lugar, en este orden de importancia, se encuentra el sentido del oído, sentido con el que se perciben los mensajes verbales (voces, pregones, interpelaciones, consejos publicitarios) y sonoros (música, canciones).

En cuarto lugar estaría el sentido del gusto, que se emplea de forma esporádica en la prueba y cata de algunos productos alimenticios tales como frutas y dulces.

Por último, el sentido del olfato ocuparía el último lugar en esta «escala sensorial» del Mercadillo de Cerro de Reyes. Con el olfato se podrían percibir los aromas que desprenden las flores, las plantas aromáticas, el guiso de las aceitunas «machás», la miel de los prestiños y las manzanas acarameladas.

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NOTAS

(1) ALVAREZ VILLAR, J. L., citando a L. BRAMSON (1965), en "Gregario", en Diccionario Unesco de Ciencias Sociales (S. del Campo, Dir). Barcelona. Planeta-Agostini, 1987 (Unesco, 1975), pág. 965.

(2) Cfr. GARCIA, J. L. : Antropología del territorio. Madrid. Taller Ediciones JB, 1976, pág. 13.

(3) GARCIA, J. L. : op. cit., citando a C. D. FORDE (1966), pág. 13.

(4) Cfr. HALL, E. T.: La dimensión oculta. México. Siglo XXI, Editores, 1985, 9.ª ed. (ed. inglesa, 1966), pág. 125. Asimismo, para profundizar en este mismo campo, véase la obra del mismo autor El lenguaje silencioso. Madrid. Alianza Editorial, 1989 {00. inglesa, 1951).

(5) HALL, E.T. : op. cit., 1985, pág: 33.

(6) Cfr. GARCIA, J. L.: op. cit., pág. 33.

(7) Asentado en la Barriada pacense del mismo nombre, más concretamente en el vial principal de las 400 viviendas del Cerro de Reyes. Es el segundo Mercadillo instalado en el casco urbano de la Capital pacense, siendo el otro el que, cada martes, se ubica en terrenos próximos al ferial de La Granadilla. Curiosamente ambos están en el extrarradio de la ciudad, a caballo entre lo urbano y lo rural.(campos colindantes).

(8) Cfr., ALONSO, R.: "Mercadillo: el éxito del zoco en los tiempos de crisis", diario "Hoy" (Dominicalia), 16-X-1989, págs. 4-5. En este trabajo periodístico el autor se extiende detalladamente sobre el Mercadillo del Cerro de Reyes.

(9) Para un mayor conocimiento de las distintas formas de vida en Extremadura ligadas al aprovechamiento y la recolección de sus recursos silvestres, cfr., MARCOS AREVALO, J. : "Un modo tradicional de vivir", rev. Frontera, n.º 5, mayo 1989, págs. 22-28,

(10) Cfr, MONTERO MONTERO, P.: "Comercio tradicional en Gran Enciclopedia Extremeña. Vitoria. Edex, 1990, t. III, págs. 182-183.

(11) Durante el resto de la semana los vendedores ambulantes extremeños se desparraman por los múltiples Mercadillos de la Región. Así, los lunes, están en Don Benito o Valencia de Alcántara, los martes, en Mérida, Albuquerque, Barcarrota. o Burguillos del Cerro, los miércoles, en Cáceres, Jerez de los Caballeros, Miajadas o Guareña, los jueves suelen estar en Trujillo o Montijo, los viernes, en Almendralejo, Zafra o Santa Marta y os sábados, en Llerena, Villlafranca de los Barros, Olivenza, San Vicente de Alcántara o Villanueva dela Serena.

(12) Aunque no existe relación duradera entre compradores/vendedores, el trato suele ser personalizado y rico en expresiones coloquiales. Los tratos verbales incluyen el regateo como práctica común en la fijación del precio final del producto.

(13) El articulo 13 de la Ordenanza reguladora del ejercicio de la venta fuera de un establecimiento comercial permanente. (Badajoz, Concejalía de Consumo del Exmo. Ayuntamiento de Badajoz, Gráficas Aprosuba, s. a.), dice Horario de apertura y cierre : todos los Mercadillos que se celebren en el término municipal de Badajoz se celebrarán desde las 8,30 a las 14,00 horas".

(14),La vía ascendente, en su parte superior, se desvía hacia la plaza de José Martín que, repleta de puestos, queda englobada también en el ámbito comercial del Mercadillo.

(15) En este ramo, el Mercadillo del Cerro de Reyes puede considerarse como un paraíso del comercio textil popular.

(16) En este Mercadillo no está autorizada la comercialización de productos alimenticios como embutidos, chacinas, jamones, aceites, quesos, huevos, conservas, bebidas y legumbres secas.

(17) las furgonetas constituyen los elementos de más usos del Mercadillo, actuando como medios de transporte, almacenamiento, refugio y descanso familiar. Son las herramientas de trabajo más valiosas de nuestros vendedores ambulantes. En el Mercadillo dominical! de Badajoz toma asiento una amplia flota de este tipo de vehículos, con toda clase de marcas y modelos.

(18) Cfr. RAPOPORT, A.: Aspectos humanos de la forma urbana. Barcelona. Gustavo Gili, 1978, pág. 195.

(19) RAPOPORT, A. : op. cit., págs. 176 y ss.