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UN NUEVO TIPO DE YUGO CORNAL DE TRES CAMELLAS

MARTIN CRIADO, Arturo

Publicado en el año 2002 en la Revista de Folklore número 263.

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El yugo es, en principio, un madero tallado mediante el que se unen dos animales de trabajo, la yunta, par o pareja, para aprovechar su fuerza de forma conjunta. A veces, en caso de ser necesaria una fuerza mayor, se uncía otra yunta delante, pero nunca se hacía en paralelo, pues esto último hubiera creado serios problemas de unión a la lanza del carro, o al timón del arado, salvo que se dispusiera de un yugo de cuatro camellas, y, en todo caso, su maniobrabilidad hubiera sido difícil. Uncir tres animales tampoco ha sido práctica corriente, por la falta de simetría en el reparto de las fuerzas que llevaría consigo. Entonces, ¿para qué se usaban los yugos de tres camellas?

Empezaré recordando que la camella es cada entalladura curva que hay a ambos lados del yugo, que se coloca sobre la testuz o nuca de los bueyes o vacas (1). La utilidad fundamental de un yugo de tres camellas era la de servir de yugo de doma, si bien, en algunos casos, se podía emplear al mismo tiempo para algunos trabajos; cuando un novillo resultaba difícil, cuando le costaba aceptar el yugo, se uncía a la camella central entre dos bueyes experimentados que obligaban al nuevo a acostumbrarse al trabajo. El tipo más conocido de yugo de doma, que denominaré tipo a, o también centrado, presenta las tres camellas dispuestas de modo regular, una en el centro y otra a cada lado. Este tipo, estudiado por J. L. Mingote Calderón(2), aparece ocasionalmente en diversos lugares, entre ellos, Salamanca y Zamora. De Salamanca se conoce a través del testimonio de un autor, quien recuerda haberlo visto utilizar para esa función(3). De Zamora, de la comarca occidental de los Arribes, se conserva un yugo de tres camellas en la Colección Etnográfica de Caja España (Figura 1)(4).

El yugo de tres camellas, en general, parece antiguo, como nos lo confirma el testimonio de Gabriel Alonso de Herrera, que, a principios del siglo XVI, escribió:

“Hay algunos [novillos] tan porfiados que o se echan que no quieren andar o por estar muy recios no los puede regir un buey, a estos es bueno hacer un yugo largo en el cual puedan uñir tres bueyes y vaya el que domaren en medio [...]”(5)

Por la misma época, finales del XV y comienzos del XVI, se esculpieron en algunos escudos de los Reyes Católicos, imágenes de yugos de cierto carácter realista; unos son yugos de dos camellas, como los que hay en San Pablo y San Gregorio de Valladolid, pero no deja de ser sorprendente la gran cantidad de escudos en que aparece un yugo de tres camellas centrado; en la figura 2 presento algunos tomados al azar.

Entre los yugos que cita Mingote Calderón (6), hay uno de la zona riojana del Puerto de Pajares, cuya figura no reproduce, que es distinto de los anteriores. En San Andrés de Cameros, vertiente riojana de Pajares, existió un yugo de tres camellas para doma, que era comunal, por lo que pasaba de mano en mano de todo aquel que lo necesitara. Desgraciadamente, este yugo desapareció y el dibujo que yo presento en la figura 3 lo tomo de un autor local, José María Tejado Ceña(7), con quien hablé en el verano del año 2000 en San Andrés; él me confirmó todos los detalles, así como otras personas mayores que estaban presentes. Este yugo, tipo b o descentrado, presenta una camella a un lado y las otras dos al contrario; en la zona intermedia, que no corresponde al centro del yugo, hay una hembrilla o agujero para atar el barzón y, a éste, el arado. Poco después, la casualidad hizo que descubriera en Caleruega, en la Ribera del Duero, lo que no había llegado a conocer en visitas anteriores. Adelino Palacios, un labrador que hace interesantes miniaturas de aperos agrícolas, exponía una de un yugo muy parecido al riojano; me informó de que se trataba de una réplica de un viejo yugo de su propiedad, que pude fotografiar y dibujar (Figura 4). Pertenece al tipo de yugo cornal habitual en la Ribera y él lo empleó para arar las viñas con una pareja de vacas. Dado que las cepas están plantadas en líneos rectos separados por una calle estrecha, uncía las vacas en las camellas contiguas al barzón para dar un par de surcos en la calle; sin embargo, para dar el surco arrimado al líneo, se uncía un animal en la segunda camella, en la exterior, de forma que el líneo de cepas quedaba bajo la camella vacía y, de esta manera, no las pisaba la vaca. Por tanto, este yugo le servía como yugo corto y largo al mismo tiempo; en otras zonas vitivinícolas, en Toro, por ejemplo, se han empleado para esto dos yugos diferentes.

Pero yo creo que éste no fue el uso original del yugo de Caleruega. Teniendo en cuenta que la plantación de vides en hilera en la Ribera del Duero es reciente, pues comenzó a principios del siglo XX, cuando se replantaron tras la plaga de la filoxera, ya que antes se plantaban al tresbolillo y no se araban(8); considerando también que Caleruega es, dentro de la Ribera, zona poco vitivinícola por encontrarse cerca de la Sierra, donde el ganado vacuno se criaba y usaba para trabajar con mayor frecuencia que en el llano, creo que se trata de un yugo de doma, como el de San Andrés de Cameros, adaptado a un nuevo uso en una época en que el ganado vacuno de labor iba desapareciendo.

Para terminar, no he podido resistirme a presentar aquí un dibujo (Figura 5) de un punzón ibérico que se exhibe en el Museo de Teruel, encontrado cerca de la ciudad en las excavaciones del Alto Chacón. En ambas caras, totalmente planas, tiene una inscripción en lengua ibérica que parece una dedicatoria(9). Este punzón tiene una semejanza sorprendente con un yugo en el que se pueden distinguir dos camellas a un lado y el comienzo de una tercera al otro, que está roto; quizás fue un exvoto o parte de él.

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NOTAS

(1). Como expreso en el título, sólo trato aquí de los yugos para ganado vacuno, que en Castilla y León son cornales; sobre los yugos en general, véanse A. Martín Criado, “Yugos cornales de Castilla y León. Estudio tipológico”, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares , LVII, 2, 2002,pp.41-78; A. Martín Criado, “Ubios cornales de la Ribera del Duero”, Revista de Folklore, nº 196, 1997, pp. 127-132.

(2). “Yokes for Three Cows. A Disappeared Technique for Breaking in Cattle in La Sierra Norte of Madrid (Spain)”, Tools-Tillage, VII.1, 1992, pp. 3-28.

(3). J. C. Martín Aparicio, Gentes y costumbres, Salamanca, Diputación Provincial, 1987, p. 17, dice: “La faena consistirá en uncir, en un yugo especial de tres huecos, al novillote entre los bueyes viejos y enseñados”.

(4). Agradezco a su conservador Carlos Piñel la amabilidad con que puso a mi disposición, para su estudio, todos los yugos de la Colección Etnográfica de Caja España.

(5). G. A. de Herrera, Obra de agricultura, edición y estudio de J. U. Martínez Carreras, BAE CCXXXV, Madrid, Atlas, 1970, p. 339.

(6). Op. Cit., p. 19.

(7). Rastros. Etnografía de la Sierra, Logroño, 1993, pp. 13-15.

(8). Véase A. Martín Criado, “La cultura tradicional de la viña en la Ribera del Duero (Burgos)”, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, XLIV, 1989, pp. 227-252.

(9). P. Atrián Jordán y J. Untermann, “Un punzón de hueso con inscripción ibérica procedente del Alto Chacón (Teruel)”, Teruel, 67, 1982, pp. 55-59.