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Fraseología nacida del Nuevo Testamento

ORTEGA MADRID, Juan

Publicado en el año 2015 en la Revista de Folklore número 396.

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Un pueblo sin conocimiento de su historia,
orígenes y cultura, es como un árbol sin raíces.

Marcus Garvey

Resumen

En el presente trabajo se pretende poner de manifiesto que algunos refranes y demás expresiones fraseológicas, aun siendo una manifestación de cultura popular y, por tanto, creados por el pueblo, tienen su origen en los textos sagrados de la Biblia. Nos centraremos en los que aparecen en el Nuevo Testamento (NT), recogiendo un total de 48 citas bíblicas que constituyen el nacimiento, ya sea de un modo literal o a modo de matriz, de un importante repertorio fraseológico. Este conjunto, compuesto fundamentalmente por proverbios y refranes, es analizado desde un punto de vista paremiológico y semántico, de tal forma que sirva de ayuda para comprender la raíz y el significado de los mismos[1].

Introducción

Nos ha tocado vivir un tiempo donde la globalización intenta engullir las particularidades, donde se impone el relativismo y donde una parte significativa de la sociedad manifiesta una creciente aversión hacia la iglesia y la religión católicas. Ese afán por huir de nuestra identidad judeocristiana y grecolatina hace que ese «españolito» que decía Antonio Machado[2] no sea consciente de que nuestro lenguaje del día a día está plagado de expresiones cuyo origen bíblico es más que patente[3].

La primera compilación conocida de refranes la realizó Aristóteles hace más de dos mil años. En los siglos posteriores, las obras de los pensadores griegos fueron difundidas por los romanos por todo el mundo occidental[4]. El origen de muchos lo podemos encontrar en variopintos lugares, tales como creaciones literarias (Quevedo, Cervantes, Marqués de Santillana, etc.), en coplillas y cuentos populares o en textos clásicos[5],como en el caso que nos ocupa.

Cuando este es el origen, la utilización por el vulgo, con la lógica transmisión oral y, por ende, la posible aparición de ciertas modificaciones en su estructura propias del uso (para adaptarlos a la situación histórica, geográfica o sociocultural del momento, o para conseguir una fácil memorización del mismo a modo de recurso mnemotécnico), hacen que estos queden acuñados de forma fija en nuestra lengua, y que a posteriori puedan volver a sus orígenes escritos. No obstante, la mayoría son anónimos, creados por el pueblo llano para condensar sus ideas o deducciones ingeniosas que, repetidas una y otra vez, se van embebiendo en el lenguaje corriente[6]. Es una forma de comunicación donde se aconseja, se amonesta, se censura, se corrige, se advierte, se informa, etc., es decir: es un relato didáctico-moral y, en definitiva, una forma de reflejar y perpetuar la «sabiduría popular».

Muchos de los pensamientos que encontramos de un modo general en los refranes son tan antiguos como la humanidad y, como veremos, incluso han llegado a parafrasear los versículos de la Biblia de forma literal[7]. Las reglas, principios y doctrinas que enseñan los libros y cartas que componen el NT dan vida a un gran repertorio fraseológico de uso común, fundamentalmente a modo de refranes, proverbios y aforismos. En una sociedad donde el cristianismo ha estado tan arraigado, las enseñanzas que contiene la Biblia se convirtieron con el paso del tiempo en un referente cultural cotidiano que fue incorporado por el pueblo a la cultura oral en general y a la fraseología en particular[8].

Dos de las acepciones que el DRAE recoge para la palabra ‘biblia’ (a saber: sagradas escrituras y obra que reúne los conocimientos o ideas relativos a una materia y que es considerada por sus seguidores modelo ideal) han sido plasmadas en el mismo refranero a través de diferentes paremias. Así, como en tantas ocasiones, un mismo refrán puede interpretarse de varios modos. Martínez Kleiser[9] apunta que se dice de ellos lo siguiente: «Los refranes son evangelios chiquitos», o «Refranes heredados, evangelios abreviados» o incluso que «son parábolas comprimidas». Gregorio Doval[10] añade otros similares: «Los refranes viejos son evangelios pequeños» o «Los refranes viejos son profecías». Es decir, que podemos considerar que algunos refranes tienen una función de instruir en aspectos relativos a la religión y moral cristianas, o que el considerarlos como «evangelios» es indicativo del valor que el vulgo les daba como sentencias útiles y verdaderas, no necesariamente relacionadas en sentido literal con aspectos religiosos.

No puedo concluir la introducción sin intentar aclarar algunos términos. Así, en el presente trabajo hablaremos de un modo genérico de refranes, por formar el grueso del mismo y porque las diferencias con otras formas paremiológicas pueden ser en ocasiones sutiles. El DRAE define refrán como un «dicho agudo y sentencioso de uso común», al proverbio lo hace sinónimo de refrán (no obstante sus diferencias son mínimas —Fernández Poncela[11] los denomina refranes doctos—) y de los aforismos dice que son una «sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte». Añadiría a la definición de refrán que debe ser breve, conciso y enérgico, que es anónimo y que suele ir rimado (normalmente en asonante). Esto contribuye al arraigo en el lenguaje corriente de lo que Martínez Kleiser denominaba como la filosofía indocta o la ciencia del pueblo, en resumen: la sabiduría popular. El proverbio sería un refrán de procedencia culta, origen conocido, antiguo, siendo los de origen bíblico los proverbios por antonomasia[12]. Del aforismo señalamos que, al igual que los proverbios, su origen es conocido (no son anónimos).

Por último, insistimos en que, como iremos viendo, el refranero siempre ofrece varias opiniones contradictorias y complementarias sobre un mismo aspecto. He de decir que son todos los que están (expresiones fraseológicas de origen bíblico las que forman este trabajo), pero no están todos los que son (es decir, que si otros ojos analizan el NT, con seguridad encontrarán otras muchas)[13]. Como curiosidad, haciendo un somero estudio estadístico de las citas analizadas, puedo afirmar que Mateo, con un 39 %, es el que más aporta al repertorio fraseológico; le sigue Lucas con un 25 % (incluye las citas de su evangelio y las de los Hechos de los Apóstoles, que también se le atribuyen a él); Marcos y Juan con un 16 % cada uno y san Pablo (cartas a Romanos, Corintios y Gálatas) con un 4 %.

Refranero bíblico del NT[14]

1. «A quien mucho se le dio, mucho se le ha de exigir» (Lc 12, 48).

Pertenecen estas palabras a una parábola que reproduce san Lucas. En ella Jesús les muestra a los apóstoles que, puesto que ellos han sido testigos directos de sus enseñanzas, de ellos se esperará más que del resto de los hombres. Por tanto, esta expresión viene a decir que debe haber una reciprocidad o proporcionalidad entre lo que se da y lo que se espera recibir. Paremias relacionadas serían: «A quien no te da, con nada le pagas» o «Quien pide, a dar se obliga»[15].

2. «A un profeta solo lo desprecian en su tierra» (Mt 13, 57; Mc 6, 4; Lc 4, 24; Jn 4, 44).

Sin lugar a dudas, esta sentencia atribuida a Jesús y citada por los cuatro evangelistas ha sido el origen del conocido refrán «Nadie es profeta en su tierra». Incide en lo dificultoso que resulta en muchas ocasiones que sea reconocido el trabajo o los méritos de alguien por parte de su entorno. Por el contrario, ese reconocimiento le suele venir de gente ajena a su ambiente, como les pasó a tantos inventores, pensadores y artistas en épocas posteriores. Gregorio Doval apunta que este pensamiento podría tener un origen aún más antiguo, tratándose de un proverbio hebreo, y que también está extendido en otros ámbitos culturales como el mundo árabe[16]. La idea que trasmite ha dado origen a diferentes paremias, algunas tan irónicas como las que dicen «San Cercano no hace milagros; San Lejares, por docenas y centenares», «Santa María la lejana es más milagrosa que la cercana», «Nunca el juglar de la tierra tañe bien la fiesta» o «El juglar de la aldea no hace son que bueno sea; el de otra parte siempre tañe con sutil arte»[17].

3. «Cada árbol se conoce por su fruto» (Lc 6, 44; Mt 7, 16; Mt 12, 33).

Esta idea, que es citada por Lucas y Mateo, también la encontramos en el libro del profeta Ezequiel incluido en el AT (Ez 16, 44): «Cual la madre, tal la hija». Asimismo está presente y ampliamente distribuida en el acervo paremiológico con diferentes variantes como: «De tal palo, tal astilla», «Por la muestra se conoce al paño», «De casta le viene al galgo», «Tal él, tal ella» o «Para muestra, un botón». Según el contexto y la expresión concreta, el significado de la misma puede tener el matiz de que, conociendo los actos de una persona, sabremos cómo es ella, o incluso que sabiendo el origen (familiar, cultural, étnico, etc.) podemos hacernos una idea de cómo será esa persona.

4. «Cargándose la cruz, salió hacia el lugar llamado de la Calavera» (Jn 19, 18).

Esta penosa escena de Jesús llevando a rastras la cruz desde el palacio de Pilatos hasta el monte Gólgota (nombre en arameo cuya traducción es Calvario o de la Calavera) donde fue crucificado y muerto, ha dado origen a la expresión «¡Qué cruz!». Indica sufrimiento, desesperanza, dolor, sacrificio, padecimiento, adversidad, etc., y suele ir acompañada de palabras como Señor, Jesús, Cristo o Dios. Significado equivalente tiene esta expresión si se sustituye la palabra cruz por la de calvario, es decir: «¡Qué calvario!».

5. «Comamos y bebamos, que mañana moriremos» (1 Cor 15, 32).

Esta frase reproducida por san Pablo ya aparece en el AT en los libros proféticos (Is 22, 13). Se trata de un reproche a modo de cínico consejo que incita a vivir el presente sin preocuparse del futuro; va dirigida a aquellos que no tienen en consideración la resurrección de Cristo y de los muertos. Va en el mismo sentido que la conocida locución latina carpe diem atribuida al poeta romano Horacio, y a la que se le da el sentido de «vive el momento o aprovecha el día»[18]. El refranero ha modificado ligeramente la frase bíblica y dice «Comamos, bebamos y triunfemos, que mañana moriremos»[19]. Otras paremias recogidas de la oralidad con el sentido de vivir el momento serían: «Salud y pesetas, lo demás son puñetas» o «Come y bebe, que la vida es breve». San Mateo nos muestra una idea similar, pero con el sentido opuesto. Así, en Mt 6, 34 leemos: «No os inquietéis, pues, por el día siguiente; que el día siguiente ya tendrá sus inquietudes; bástale a cada día su preocupación». El sentido de esto va enfocado a confiar en la providencia divina y olvidarse del aspecto físico de nuestra existencia. Refranes que sigan esta línea serían: «Cuando Dios da la llaga, da la medicina» o «Dios aprieta, pero no ahoga»[20].

6. «Con la medida con que midáis seréis medidos» (Mt 7, 1-2; Mc 4, 24; Lc 6, 38).

Se trata de un proverbio que incide en la reciprocidad que conllevan nuestros actos, es decir, que tal cual hagamos a los demás, así nos harán a nosotros. En el evangelio de Mateo también leemos «No juzguéis y no seréis juzgados» o «Todo cuanto deseéis que os hagan los hombres, hacedlo igualmente vosotros con ellos»; de forma similar lo encontramos en el de Lucas, donde encontramos: «No condenéis, y no seréis condenados» o «Perdonad y seréis perdonados». Paremias derivadas de estos proverbios serían: «Con la vara que midas serás medido», «Como midieres serás medido», «A cada cual has de medir con la medida que él tuviere para ti» o «Con la moneda con que compres te venderán; con la medida con que midieres te medirán»[21].

7. «Cuando vayas a dar una limosna, que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha» (Mt 6, 3).

Se trata de las instrucciones que Jesús dio a los que lo seguían y escuchaban para evitar en ellos la hipocresía y la ostentación cuando hicieran obras de caridad. Incide en que cuando se presta auxilio, se da limosna o se realiza cualquier acto de generosidad hacia los demás, se debe hacer de manera desinteresada y anónima[22]. Refranes inspirados en esta idea son: «Caridad con trompeta no me peta», «Caridad y amor, sin tambor», «Trompetera caridad, vanidad y no piedad», «Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra», «Las limosnas y el rezar, por debajo del delantal» o «Dar limosna con tambor, no agrada a Nuestro Señor»[23].

8. «Diríais a este monte: “Trasládate de aquí allá”, y se trasladaría» (Mt 17, 20; Mc 11, 23).

En los evangelios de Mateo y de Marcos hallamos sendos pasajes en los que claramente se inspiró el conocidísimo refrán de «La fe mueve montañas». En ellos, Jesús recrimina a sus discípulos por no tener fe en Dios y les insta a que, mediante la oración, si creen y confían en Dios, se les concederá cuanto pidan. Otros ejemplos de citas neotestamentarias donde se incide en el poder de la fe para conseguir cualquier cosa, por difícil que esta sea, serían: «Todo es posible para el que cree» (en Mc 9, 23) y «Tu fe te ha salvado» (en Mc 5, 34; Mc 10, 52; Lc 7, 50; Lc 8, 48). Paremias similares[24] serían: «La fe muda los montes», «A quien pierde la fe, nada le queda que perder» o «La fe me salva que no el palo de la barca»[25].

9. «El que busca, encuentra».

Lo encontramos en los capítulos y versículos indicados en: «Pedid y os darán» (cfr. cita núm. 38) y, por tanto, su significado debió de ser similar al indicado para ese proverbio. En esta línea, tenemos refranes como: «Quien a Dios llama, a Dios halla», «Quien busca, halla» o «Dios dará»[26]. Aunque, como en tantos casos, su uso puede tener un enfoque contrario que indique que, mediante la laboriosidad y el esfuerzo, se consigue lo que se desea, y no mediante la intercesión divina[27].

10. «El que entre vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirar una piedra contra ella» (Jn 8, 7).

Esta cita corresponde a lo acontecido cuando los escribas y fariseos quisieron poner en un aprieto a Jesús presentándole el caso de una mujer adúltera a la que, según la ley de Moisés, se debería condenar a morir apedreada. Cuando Jesús sentenció con esa lapidaria frase, nadie arrojó ni una sola piedra. Esta se ha popularizado hasta tal punto, que es suficiente, para que cualquier interlocutor nos entienda, si simplemente se dice el comienzo de la misma: «El que esté libre de pecado (o de culpa)…». Su obvio significado incide en que todos tenemos algo a nuestras espaldas, por lo que no debemos juzgar ni criticar a los demás. Otro refrán que sigue esta idea es «Cual más cual menos, todos por qué callar tenemos». También ha dado origen a la locución verbal «Tirar la piedra y esconder la mano», la cual es definida por el DRAE como «hacer daño a otra persona, ocultando que se lo hace».

11. «El que tenga oídos, que oiga» (Mt 11, 15; Mt 13, 9; Mc 4, 23; Lc 8, 8).

Era la forma con la que Jesús terminaba algunas de sus parábolas para, de ese modo, enfatizar en el mensaje que transmitía[28]. De igual modo, cuando se dice algo importante y se quiere incidir en que el receptor del mensaje lo valore y lo tenga en cuenta, se puede terminar con la coletilla de «Quien lo quiera oír, que lo oiga». Refrán derivado del citado proverbio sería «Quien tiene orejas, oya»[29].

12. «El que reciba al que yo envié, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, recibe al que me envió» (Jn 13, 20; Mc 9, 37).

Su sentido inicial se refiere a que quien hace suyas las virtudes cristianas a través de los evangelizadores está encontrándose con Cristo, y a su vez con Dios. La idea que transmite de un modo literal encaja con el refrán «Los amigos de mis amigos, mis amigos son»[30].

13. «El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado» (Mt 23, 12; Lc 14, 11; Lc 18, 14).

Este proverbio incide en evitar ser vanidosos, soberbios u orgullosos, pues estos comportamientos con frecuencia encubren hipocresía o carestía moral. Siguiendo esta idea encontramos múltiples paremias como: «Quien se alaba se desalaba», «La vanagloria florece, mas no engrandece»[31], «El soberbio perece y el humilde permanece», «La honra del soberbio en deshonra torna muy presto», «Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana»[32] o «Alábate pollo, que mañana te matan».

14. «El viento cesó y sobrevino una gran calma» (Mt 8, 26; Mc 4, 39).

Bien puede proceder de este pasaje el conocido refrán «Tras la tempestad viene la calma», así como sus múltiples variantes: «Tras la tormenta viene la bonanza», «Tras el nublo viene el sol, y tras mal tiempo otro mejor» o «El día malo es víspera del bueno»[33]. Ambos evangelistas cuentan cómo Jesús increpó al viento y al mar, y de ese modo la borrasca cesó, y cómo les recriminó a los apóstoles por no tener fe. El significado del refrán se puede interpretar de un modo literal, haciendo referencia a aspectos meteorológicos; pero también en un sentido figurado, indicando a modo de consuelo que tras una situación aciaga o desfavorable vendrá otra mejor. Posiblemente sea esta segunda explicación semántica la que quiera transmitir la Biblia, es decir, que teniendo fe y confiando en la providencia obtendremos calma, tranquilidad y sosiego.

15. «Entrad por la puerta estrecha» (Mt 7, 13-14; Lc 13, 24).

Lo que preconiza Jesús con esta expresión es que hay que cumplir con la ley de Dios por difícil que esta resulte para conseguir la salvación; de lo contrario, y aunque inicialmente resulte más fácil, el hombre solo conseguirá su perdición. Esto se puede extrapolar a otros aspectos de la vida, evitando la inmediatez y lo sencillo, y por el contrario buscando el esfuerzo, la constancia y el trabajo. Paremias que van en este sentido serían «No siempre es buen tino seguir el corto camino», «No siempre quien ataja saca ventaja» o «No es mejor camino el más corto»[34]. En el Antiguo Testamento (Éx 13, 17-18) también encontramos una cita donde Dios guía a su pueblo por el desierto, por el camino con más dificultades, evitando el camino más corto. La idea de no coger atajos la encontramos folclorizada en varios cuentos populares, como por ejemplo «el de los tres consejos»[35]. Obviamente también hay refranes que incitan a una forma de actuar contraria, como «El mejor camino, el recto».

16. «(Dios) hace salir el sol sobre buenos y malos» (Mt 5, 45).

Esta frase ha sido usada por el vulgo de un modo cuasiliteral: «Dios hace salir su sol sobre los buenos y sobre los malos»; pero también ha dado origen a multitud de paremias similares como «Cuando amanece, para todos amanece», «El sol sale para todos: santos y pillos, sabios y bobos», «Las uvas y el sol, para el bueno y para el malo los hizo Dios» o «Sobre malos y buenos luce el sol en el cielo»[36]. La idea que trasmite el evangelio de Mateo es que, si para Dios todos los hombres son iguales (hace salir el sol para buenos y malos, y llueve para justos e injustos), si nosotros queremos parecernos a él debemos imitarlo amando a nuestros enemigos, compartiendo, perdonando, etc. El significado más extendido sería otro, según el cual en la vida hay ocasiones, bienes y dones para todo el mundo, no siendo estas privativas de unos elegidos de Dios[37]. Por tanto se usa a modo de consuelo por parte de aquellas personas más desfavorecidas o menos agraciadas: «El que no se consuela es porque no quiere».

17. «Hombres de poca fe» (Mt 8, 26; Mt 14, 31; Mt 16, 8; Lc 12, 28).

Se trata de una expresión atribuida a Jesús por los evangelistas Mateo y Lucas. Tiene un marcado carácter recriminatorio tanto en el contexto bíblico, donde Jesús censura a sus apóstoles su falta de fe, como en su uso coloquial actual, donde se contextualiza en situaciones en las que alguien desconfía de algún hecho sin tener aparentes razones para ello.

18. «Jesús el Nazareno, el Rey de los Judíos» (Jn 19, 19).

Inscripción que figuraba en el madero donde fue crucificado Jesús y colocada por orden del prefecto romano Poncio Pilato. Traducido al latín (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) da origen al acrónico INRI, y este a su vez ha generado la locución adverbial «Para más inri». Esta es definida por el DRAE como «para mayor escarnio» y se utiliza en contextos donde se abunda en la burla o afrenta, tal y como sucedió en el calvario que sufrió Cristo, donde además de ser martirizado, insultado, humillado, etc., se le puso el título de Rey en una tablilla.

19. «Judas, el que lo iba a entregar, preguntó: “¿Acaso soy yo, maestro mío?”. Él le contesta: “Pues sí”» (Mt 26, 21-25).

Durante la última cena, Jesús dice a sus discípulos que uno de ellos lo va a entregar. Este será Judas quien, haciendo gala de una falsedad e hipocresía inusitadas, le hizo la citada pregunta. La reprobable conducta que demostró Judas ha calado tan fuerte en la sociedad que este personaje se ha convertido en símbolo arquetípico de los comportamientos que implican traición o falsedad, generando frases y locuciones como «Ser más falso que Judas», «El beso de Judas» o simplemente «Ser un Judas»[38]. Igualmente encontramos refranes como «Nunca falta un Judas», «Donde tres se juntan, uno hace de Judas», «En toda junta ha de haber un Judas» o «Entre doce apóstoles, hubo un Judas»[39]; en ellos queda patente lo común que el pueblo entiende que es la deslealtad y la falsedad en el mundo.

20. «La carne es débil» (Mc 14, 38; Mt 26, 41).

Aforismo extraído del evangelio de san Marcos y de san Mateo. Cuenta cómo Jesús, sabiendo que va a ser entregado y ajusticiado, les pide a sus discípulos que se mantengan despiertos y recen. Aunque su sentido se refiere a poner de manifiesto las flaquezas del hombre, como falta de voluntad, miedo o pereza, el vulgo lo suele enfocar a la dificultad de mantenerse casto. Tal es así que hay quien de un modo vulgar completa la frase diciendo: «La carne es débil, y la p*** es de carne». Otras paremias que encontramos serían: «La carne es débil y el diablo hábil», «El espíritu es fuerte, pero la carne es débil» o «Santo era Pedro, y negó a su maestro»[40].

21. «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32).

Esta frase, atribuida a Jesús, se puede interpretar en el sentido literal de las palabras verdad y libertad; pero también desde un punto de vista espiritual, ya que él les decía a los judíos que él era la luz, el camino y la verdad para llegar a Dios, y quienes no lo hacían eran esclavos del demonio. Un refrán opuesto a esta idea es «Por decir la verdad, te perseguirán»[41] o «Por la boca muere el pez, y el hombre por la palabra»[42].

22. «Lo que el hombre sembrare, eso mismo cosechará» (Gál 6, 7).

Aunque esta cita se le atribuye a san Pablo, la misma idea la encontramos también en varios libros del AT: Os 8, 7 («Siembran vientos, recogerán tempestades») y Eclo 3, 26 («Quien ama el peligro en él perecerá»). Estos proverbios ponen de relieve el hecho de que nuestros actos conllevan siempre unas consecuencias; por tanto intentan advertir de ello a aquellas personas que suelen tener comportamientos temerarios o inadecuados. Como paremias equivalentes tenemos: «El que siembra, recoge», «Quien juega con fuego, se quema los dedos» o «Quien se acuesta con críos, meado se levanta». Una cuarteta tomada de la oralidad dice así: «Tomadlo como un regalo, / lo debéis de comprender, / si primero habéis sembrado, / ahora os toca recoger».

23. «Lo que he escrito, escrito está» (Jn 19, 22).

Frase atribuida a Poncio Pilato, con la cual se negaba a modificar la inscripción INRI (cfr. cita núm. 18) que coronaba la cruz donde se crucificó a Jesús. Ha dado origen a la expresión «Lo escrito, escrito está», la cual se usa en contextos donde el interlocutor no tiene intención de cambiar ni un ápice de lo que ha dicho o escrito[43]. Similar concepto lleva implícito la frase «Lo dicho va a misa». En sentido opuesto estarían paremias como «Boca que dice de sí, dice de no» o el conocido «Digo que digo que donde digo digo no digo digo; que digo Diego»[44] (aunque el vulgo generalmente lo reduce a «Donde digo digo, digo Diego»).

24. «Los que empuñan espada, a espada morirán» (Mt 26, 52).

Es el origen del popular refrán «El que a hierro mata, a hierro muere». La citada frase se le atribuye a Jesús cuando fue entregado por Judas y prendido; uno de los que con él estaba (Pedro según el evangelio de san Juan 18, 10) intentó defenderle usando una espada, pero Jesús le recriminó esa forma de actuar. Por tanto, el sentido de esta cita bíblica va en la línea de que se debe «poner la mejilla derecha» (cfr. cita núm. 45), es decir: se debe evitar la venganza y ser bondadoso. Paremias con esta temática serían[45]: «Haz bien, y no mires a quién», «No herir ni matar no es cobardía, sino bien natural», «Dar bien por mal, amigo real y precepto celestial» o «Venció el bien al mal con bien»[46]. Estas ideas de bondad y perdón que predicaba Jesús van en sentido opuesto al «Ojo por ojo y diente por diente» del Antiguo Testamento (Lev 24, 20 y Éx 21, 24). Siguiendo esta idea encontramos: «A quien te hizo una, hazle dos, aunque no lo manda Dios», «A quien te la haga, se la pagas; si no puedes hoy, mañana», «Hacer el mal que te hagan no es pecado, sino paga» o «Paga el tiro con el tiro, y el palo con el palo»[47].

25. «Los últimos serán primeros, y los primeros últimos» (Mt 19, 30; Mt 20, 16; Mc 9, 35; Mc 10, 31; Lc 13, 30).

Estas palabras de Jesús vienen a decir que por buenos y justos que nos creamos (o por el hecho de ser los elegidos de Dios, como lo fueron los doce apóstoles), no tenemos derecho a exigirle más a Dios; por tanto, es un consuelo para pecadores y descarriados, pues si ingresan en la senda de Dios conseguirán la salvación. En su modalidad de refrán incita a tener paciencia, a que todo se pasa, a esperar nuestro momento, nuestra recompensa o revancha. Otras paremias en esta línea son: «De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia» o «Con la paciencia se gana el cielo»[48].

26. «Llorando junto al sepulcro» (Jn 20, 11); «Llorando, comenzó a bañárselos [los pies] con lágrimas» (Lc 7, 38).

Estas citas hacen referencia a María Magdalena, pecadora arrepentida y perdonada por Jesús, que lo acompañó durante su actividad evangelizadora y durante su crucifixión, muerte y resurrección. Ha dado origen al arquetipo de persona sufridora y plañidera, hasta el extremo de que el DRAE define ‘magdalena’ como «mujer penitente o visiblemente arrepentida de sus pecados»; mientras que de la locución verbal «Llorar como una Magdalena» dice que es «llorar mucho o desconsoladamente»[49].

27. «Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios» (Mt 19, 24; Mc 10, 25; Lc 18, 25).

Estas palabras dichas por Jesús constituyen una hipérbole para expresar la imposibilidad de que algo suceda. La oralidad le suprime frecuentemente la segunda parte, por lo que lo solemos encontrar mutilado de esta manera: «Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja». Se trata de un proverbio que se usa para describir un imposible. La misma frase se encuentra en el Corán, y una similar en el Talmud donde, en lugar de nombrar a un camello, se cita a un elefante[50]. Recursos similares ha creado el vulgo a modo de utópicos disparates como «Cuando las ranas echen pelo», «Cuando los cerdos vuelen» o «Cuando Colón baje el dedo» (la estatua, se entiende).

28. «Médico, cúrate a ti mismo» (Lc 4, 23).

Proverbio que aparece en el evangelio de Lucas[51] y que Jesús puso en boca del pueblo de Galilea que lo escuchaba, diciendo: «Seguramente me diréis este proverbio…». Quería decir que sus paisanos le pedirían que hiciera en su tierra los mismos milagros que en otros lugares había hecho, mas él concluyó con otro proverbio que también aquí estudiaremos: «Ningún profeta es bien acogido en su tierra» (cfr. cita núm. 2). El significado de esta paremia va referido a aquellos que gustan de dar consejos, pero no se los aplican a sí mismos (cfr. cita núm. 44). Refranes con similar temática serían: «Más fácil es aconsejar que lo aconsejado ejecutar», «Para dar consejo, todos; para tomarlo, pocos», «Consejo que no sería bueno para ti, no me lo des a mí», «Tratar de la mar, y en ella no entrar», «Consejos vendo, y para mí no tengo», «Mal dará consejo para mí quien no lo tiene para sí»[52], o «Hay que predicar con el ejemplo». También podría tener un sentido más explícito, refiriéndose a aquellas personas que, teniendo una determinada profesión, deberían ocuparse de los asuntos relacionados con esta: «Zapatero a tus zapatos» o «En casa de herrero, cuchillo de palo».

29. «Mientras la gente dormía, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue» (Mt 13, 24-30; Mt 36, 42).

Esta cita pertenece a la parábola de la cizaña. En ella, Jesús muestra cómo por la acción de algún enemigo (el diablo), en un buen sembrado de trigo (el mundo y los hijos de Dios) puede aparecer la cizaña[53] (hijos del mal). Avisa de que, en el final de los tiempos, los ángeles, al igual que los segadores hacen con el trigo y la cizaña, separarán a buenos de malos; los justos irán al reino de Dios y el resto se quemarán en el fuego eterno. Dicha parábola es el origen de la expresión «meter cizaña» o «sembrar cizaña». Se usa cuando alguien intenta enemistar, enfrentar o crear disensión entre varias personas. El refrán «Sembrar cizaña, oficio es del diablo»[54] encierra perfectamente la sabiduría de toda la parábola citada. En la misma línea de malmeter y encizañar, estaría por ejemplo la paremia «El enemigo de tu padre, hablará mal de tu madre»[55].

30. «Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos» (Mt 22, 14).

Esta cita está incluida en una de las parábolas dichas por Jesús (parábola del rey que celebró las bodas de su hijo). Se emplea para afirmar que el número de los que logran una cosa o de los que tienen éxito es menor que el de los que a ella aspiran[56].

31. «Nadie puede servir a dos señores» (Mt 6, 24).

El sentido que quiere transmitir este pasaje es que o se está con Dios o se está con las riquezas, con lo material y lo mundano, pero no se puede estar con los dos. La idea que quieren infundir las diferentes paremias relacionadas con esta cita bíblica es que no se puede mantener la confianza, contentar o servir de un modo pleno a dos personas con intereses similares, pues siempre fallaremos, traicionaremos o seremos menos eficientes con una de ellas. Ejemplos de refranes serían: «Quien a dos señores ha de servir, al uno ha de mentir», «Ninguno puede cumplir, si a dos señores ha de servir» o «No se puede servir a dos señores a un tiempo y tener a cada uno contento»[57].

32. «No cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces» (Mt 26, 34; Mc 14, 30; Lc 22, 34; Jn 13, 38).

Esta conocida cita bíblica es nombrada por los cuatro evangelistas y se le atribuye a Jesús refiriéndose a que el apóstol Pedro negará haberlo conocido por miedo a ser represaliado al ser discípulo de él. Ha dado origen a expresiones fraseológicas del tipo «En menos que canta un gallo», «Dos negaciones afirman, pero tres confirman»[58] u «Otro gallo le cantara, si buen consejo tomara»[59]. El sentido de las mismas varía según la expresión. Así, la primera de ellas se usa para hacer referencia a algo rápido o efímero, la segunda incide en que negar de forma impetuosa o vehemente puede ser indicativo de todo lo contrario y la última en las consecuencias que pueden tener los actos irreflexivos.

33. «No de solo pan vivirá el hombre» (Mt 4, 4; Lc 4, 4)[60].

Se trata de la respuesta que Jesús le dio al diablo cuando lo tentó tras haber vagado y ayunado en el desierto durante cuarenta días. Ha dado origen al proverbio «No solo de pan vive el hombre». Un refrán que lleva implícita la misma idea de espiritualidad es «Cuanto aventaja a lo malo lo bueno, tanto los dotes del alma a los del cuerpo»[61]. Pone de manifiesto que el hombre (a diferencia de los demás animales) tiene otras necesidades además de las puramente alimenticias, refiriéndose en un principio a las de tipo espiritual o trascendente. Hoy día su significado se ha ampliado hacia otro tipo de «necesidades», como pueden ser las actividades de ocio y esparcimiento.

34. «No había llegado su hora todavía» (Jn 7, 30; Jn 8, 20).

Esta expresión, que podemos leer en el evangelio de san Juan, hace referencia a dos situaciones conflictivas vividas por Jesús mientras enseñaba en el templo. Allí había quienes lo increpaban y reprendían, y aunque querían prenderlo y matarlo nada de eso sucedió porque «no había llegado su hora». Por tanto, esta frase se usa en contextos extremos, de peligro y angustia donde de forma inesperada se sale airoso de un trance[62].

35. «No juzguéis por las apariencias» (Jn 7,24).

De esta forma recriminaba Jesús a los judíos que lo escuchaban en el templo y que lo criticaban por lo que hacía y decía. Me tomo la licencia de rematar la cita de san Juan añadiendo lo dicho por el filósofo hispanorromano Séneca[63] en su tratado de filosofía sobre los beneficios (libro IV, 33): «Porque las apariencias de las cosas a que damos crédito son falaces». Es decir, que «las apariencias engañan», que fijándonos en lo superficial de las cosas podemos hacernos una idea equivocada de las mismas y que por tanto hay que juzgarlas siguiendo un criterio más profundo. Paremias similares serían: «Las apariencias son engañosas: con cara de una cosa, son otra cosa», «La vana apariencia engaña a la inexperiencia», «Parecer y no ser, a menudo suele suceder» o «No es oro todo lo que reluce, ni harina todo lo que blanquea»[64].

36. «Pagad lo del César al César, y lo de Dios a Dios» (Mt 22, 21; Mc 12, 17; Lc 20, 25).

Esta frase proverbial se le atribuye a Jesús. Es una respuesta dirigida a unos fariseos que, de forma malintencionada, quisieron ponerlo en un brete frente a los judíos y los dominadores romanos. Ha dado origen a diferentes refranes como «A cada cual lo suyo»[65], «Lo del César, dalo al César, y lo de Dios a Dios» o «Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios». Como en tantos otros refranes de uso común, el pueblo ha eliminado la segunda parte del mismo, diciendo en ocasiones solo «Al César lo que es del César»[66]. Su significado es obvio, manifestando lo conveniente de dar a cada cual lo que le corresponda o pertenezca, e incluso que se debe separar lo espiritual de lo terrenal. Así encontramos otros refranes que inciden en esta idea: «A todos conviene temer a Dios y las leyes» o «Por no dar de comer al diablo, ha de sufrir el hombre honrado»[67].

37. «Parecían ovejas sin pastor» (Mt 9, 36).

La expresión «ovejas sin pastor» hace alusión a aquellos que se encuentran perdidos, sin rumbo, sin nadie que los guíe.

38. «Pedid y os darán» (Lc 11, 9-11; Mt 7, 7-8).

Este proverbio lo podemos encontrar en el evangelio de Lucas y de Mateo. Su significado va en la línea de que Dios proveerá a aquellos que confíen en él, al igual que un padre dará sustento a su hijo si este se lo pide. En esa línea estaría «A quien bien cree, Dios lo provee». Un refrán que posiblemente haya derivado de esta idea sería: «El que no llora no mama». La malicia humana ha puesto esta coletilla a la idea original: «Dios proveerá, mas buen haz de paja querrá»[68]. El vulgo también ha creado un cuentecillo sapiencial o moralizante denominado, según los catálogos sobre el cuento folclórico, como «la providencia de Jesucristo», donde Jesús favorece a la persona ociosa que confía en Dios y perjudica a la que trabaja[69]. Una vez más también encontramos ejemplos de refranes que son opuestos a este modo de conducta: «A quien labora, Dios lo mejora» o «Dios no ayuda a los holgazanes»[70].

39. «Predicando en el desierto» (Mt 3, 1; Mc 1, 4; Lc 3, 3; Jn 1, 23).

Los cuatro evangelistas nombran la actividad de san Juan Bautista en el desierto, dando por hecho el cumplimiento de la profecía de Isaías (Is 40, 3). Diferentes grupos sociales (fariseos, saduceos, levitas, publicanos, soldados) le preguntaban maliciosamente sobre su actividad y de una forma infructuosa intentaba persuadirlos de lo que estaba por llegar, el Cristo, pero ya se sabe que «No hay mayor sordo que el que no quiere oír». El DRAE define la locución verbal ‘predicar en el desierto’ como «intentar infructuosamente persuadir a quienes no están dispuestos a admitir razones o ejemplos». Refranes que expresan de una forma explícita esta idea son «Predicar en el desierto sería gran desacierto», «Quien predica en el desierto, sus palabras se las lleva el viento», «Quien predica en el desierto pierde el sermón» o «Predícame padre, que por una oreja me entra y por otra me sale»[71].

40. «Quien no está contra nosotros, en favor nuestro está» (Mt 12, 30; Mc 9, 40; Lc 9, 50).

El pensamiento que lleva incluido esta frase atribuida a Jesús ha sido usado por otros personajes relevantes de la historia[72] y plantea una dicotomía entre dos ideas muy polarizadas. Incita a que hay que posicionarse en una de ellas, lo cual implica irremediablemente que se estará en contra de la otra opción. Paremias donde se plantea esta idea serían: «O sirve como siervo, o huye como ciervo», «O atar, o engavillar» o «Uno y dos, uno de los dos»[73].

41. «Salió, pues, Jesús afuera, llevando la corona de espinas» (Jn 19, 5).

El martirio que sufrió Jesús, el Cristo, queda patente en esta y en otras citas[74]. La estremecedora descripción de los hechos ha dado lugar a la locución «hecho un Cristo», que significa tener un aspecto demacrado, lastimoso, malherido, maltrecho, magullado, etc., y suele venir precedida por los verbos estar, poner, quedar, venir o dejar[75].

42. «Se es más feliz en dar que en recibir» (Act 20, 35).

Cita presente en el libro conocido como Hechos de los Apóstoles y atribuida a Lucas evangelista, quien señala que estas palabras fueron dichas por Jesús. Incide en lo gratificante que es dar socorro y limosna al necesitado. Paremias inspiradas en este concepto son: «¡Qué dulce queda la mano al que da!» o «Hermosa cosa es dar a quien viene a demandar»[76]. En la oralidad circula «Es mejor dar que recibir», el cual puede tener un sentido más amplio, refiriéndose no solo a la idea de bondad sino a recibir un daño físico. El pedagogo A. S. Neill apostillaba: «Quizá sea mejor dar que recibir, pero indudablemente es más agotador»[77].

43. «Se lavó las manos ante el pueblo» (Mt 27, 24).

Hace referencia a la tan manida frase «Lavarse las manos como Pilatos»[78]. El pasaje completo lo encontramos únicamente en el evangelio de san Mateo. En él podemos leer cómo el procurador romano Poncio Pilato, ante la insistencia de la multitud congregada tras el arresto de Jesús que pedía su muerte, elude su responsabilidad sobre la crucifixión de Cristo y lo escenifica lavándose las manos y diciendo: «Soy inocente de esta sangre, ¡allá vosotros!». El lavatorio de las manos como expresión de inocencia pública es una costumbre judía, establecida por Moisés, y ordenada en el AT, donde varias veces se habla del lavatorio de las manos. Leemos en los Salmos: «Quiero lavar mis manos en pureza…» (Sal 26, 6) y «… el que yo conserve limpio el corazón y que lave las manos en pureza» (Sal 73, 13)[79]. Ejemplos de refranes cuya temática es la elusión de responsabilidad serían: «Quien lo hizo que lo pague», «Cada palo aguante su vela» o «Quien le metió la caña, que le quite la lagaña»[80].

44. «Seguid practicando y observando todo lo que os digan, pero no los imitéis en sus obras; porque dicen y no hacen» (Mt 23, 3).

Esta frase, atribuida a Jesús y dirigida al pueblo y sus discípulos, pone de manifiesto la hipocresía de la que hacían gala escribas y fariseos. Lleva implícita la idea del famoso refrán «Haz lo que bien digo y no lo que mal hago». Se puede interpretar en el sentido de que si el consejo es bueno se debe seguir, aun cuando quien lo da no lo lleve a la práctica; o simplemente usándolo de forma irónica, cual crítica hacia los que hacen gala de esta forma de conducta[81]. En el siglo xiv, el escritor italiano Giovanni Bocaccio, con su obra Decamerón (tercera jornada, novela séptima), hizo famoso este aforismo: «Haced lo que decimos y no lo que hacemos». Otras paremias que van en esta línea serían: «Reprende las vidas ajenas con tu ejemplo, no con tu entendimiento», «Haz tú lo que bien digo, hermano, y deja lo que mal hago», «Quien quiera que le sigan, vaya delante» o «Mal predica quien mal vive»[82].

45. «Si alguien te pega en la mejilla derecha, preséntale también la otra» (Mt 5, 39; Lc 6, 29).

Ha dado origen al modismo «Poner la otra mejilla». Ya ha sido tratado con anterioridad (cfr. cita núm. 24). Propugna la bondad y el perdón frente a la violencia.

46. «Si Dios quiere» (Act 18, 21; Rom 1, 10; Rom 15, 32).

Estas palabras atribuidas a san Pablo han popularizado esta expresión, que en el DRAE aparece definida como «denotar vivo deseo de que suceda algo». Hasta hace pocas décadas fue una coletilla de uso común, que no hacía otra cosa que reforzar la idea de que nuestro destino estaba siempre supeditado a la voluntad divina. Refranes que contienen la idea del poder de Dios serían, entre otros: «Viene lo que Dios quiere», «Siempre se hizo lo que Dios quiso», «Dios hace lo que quiere, y el hombre lo que puede»[83] o «El hombre propone y Dios dispone». La misma idea se folclorizó a modo de cuento popular, haciéndose patente no solo en el ámbito cristiano, sino también por la cultura islámica y hebrea[84]. Catalogado como ATU 830C, el argumento de este cuento consiste en que una persona tiene sucesivos percances (muerte de su burra, fractura de una pierna, etc.) mientras hace planes porque se olvida de decir «si Dios quiere»[85]. En la oralidad encontramos el modismo «Si Dios quiere y la burra no se muere», el cual procede sin duda alguna del citado relato. Se usa en situaciones donde algo se da por seguro que sucederá siempre y cuando no acontezca ningún imprevisto.

47. «Te pones a mirar la paja en el ojo de tu hermano, y no te fijas en la viga que en tu propio ojo tienes» (Mt 7, 3-5; Lc 6, 41-42).

Esta conocida cita bíblica es una feroz crítica que Jesús hace a los hipócritas que juzgan a los demás señalando los defectos ajenos y obvian los propios, aun cuando estos defectos en ocasiones son incluso más evidentes. Ha dado pie al popular refrán «Vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos la viga en el nuestro». El genial Miguel de Cervantes ya lo nombraba en su obra cumbre: «El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo»[86]. Otras paremias similares serían: «En el ojo del vecino vemos una paja como una viga de molino», «Acuérdate de ti, y olvídate de mí», «El más roto y descosido, le pone faltas al bien vestido» o «Veo lo que te cuelga, y no lo que me arrastra»[87]. La misma idea está implícita[88] en refranes como «La graja le dijo al cuervo: ¡Apártate que eres muy negro!» o «La sartén le dijo al cazo: ¡Apártate que me tiznas!».

48. «Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás» (Mt 27, 16; Mc 15, 7; Lc 23, 19; Jn 18, 40).

Los cuatro evangelistas hacen referencia a este personaje mesiánico[89] neotestamentario que ha pasado a la historia como arquetipo de persona mala (asesino, bandido, etc.). Fue liberado por Pilatos a petición de la muchedumbre, a la que tradicionalmente se le daba la potestad de elegir la excarcelación de un preso durante la Pascua; pudiendo elegir entre Jesús y Barrabás, eligieron a este último. Barrabás ha dado origen a la expresión «Hacer una barrabasada» (el DRAE la define como «travesura grave, acción atropellada»), «Ser de la piel de Barrabás» o «Ser más malo que Barrabás»[90]. Sinónimo de barrabasada podría ser ‘judiada’ (DRAE: «acción mala»); obviamente la actitud de los judíos en la pasión de Cristo ha calado en la sociedad occidental creando un antisemitismo que queda patente en expresiones como «hacer una judiada» o en insultos como «perro judío». Barrabás tiene el triste honor de compartir arquetipo con otro personaje bíblico, Caín, hijo de Adán y Eva que mató a su hermano Abel. En la oralidad también circula la expresión «Ser más malo que Caín» o incluso «Ser de la piel del diablo».


ÍNDICE FRASEOLÓGICO[91]

¡Hombre de poca fe! (17)

¡Qué calvario! (4)

¡Qué cruz! (4)

¡Qué dulce queda la mano al que da! (42)

A cada cual has de medir con la medida que él tuviere para ti (6)

A cada cual lo suyo (36)

A quien bien cree, Dios lo provee (38)

A quien labora, Dios lo mejora (38)

A quien mucho se le dio, mucho se le ha de exigir (1)

A quien no te da, con nada le pagas (1)

A quien pierde la fe, nada le queda que perder (8)

A quien te hizo una, hazle dos, aunque no lo manda Dios (24)

A quien te la haga, se la pagas; si no puedes hoy, mañana (24)

A todos conviene temer a Dios y las leyes (36)

Acuérdate de ti, y olvídate de mí (47)

Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios (36)

Alábate pollo, que mañana te matan (13)

Boca que dice de sí, dice de no (23)

Cada árbol se conoce por su fruto (3)

Cada palo aguante su vela (43)

Caridad con trompeta no me peta (7)

Caridad y amor, sin tambor (7)

Carpe diem (5)

Comamos, bebamos y triunfemos, que mañana moriremos (5)

Come y bebe, que la vida es breve (5)

Como midieres serás medido (6)

Con la moneda con que compres te venderán; con la medida con que midieres te medirán (6)

Con la paciencia se gana el cielo (25)

Con la vara que midas serás medido (6)

Consejo que no sería bueno para ti, no me lo des a mí (28)

Consejos vendo, y para mí no tengo (28)

Cual la madre, tal la hija (3)

Cual más cual menos, todos por qué callar tenemos (10)

Cuando amanece, para todos amanece (16)

Cuando Colón baje el dedo (27)

Cuando Dios da la llaga, da la medicina (5)

Cuando las ranas echen pelo (27)

Cuando los cerdos vuelen (27)

Cuanto aventaja a lo malo lo bueno, tanto los dotes del alma a los del cuerpo (33)

Dar bien por mal, amigo real y precepto celestial (24)

Dar limosna con tambor, no agrada a Nuestro Señor (7)

De casta le viene al galgo (3)

De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia (25)

De tal palo, tal astilla (3)

Digo que digo que donde digo digo no digo digo; que digo Diego (23)

Dios aprieta, pero no ahoga (5)

Dios dará (9)

Dios hace lo que quiere, y el hombre lo que puede (46)

Dios hace salir su sol sobre los buenos y sobre los malos (16)

Dios no ayuda a los holgazanes (38)

Dios proveerá, mas buen haz de paja querrá (38)

Donde digo digo, digo Diego (23)

Donde tres se juntan, uno hace de Judas (19)

Dos negaciones afirman, pero tres confirman (32)

El beso de Judas (19)

El día malo es víspera del bueno (14)

El enemigo de tu padre, hablará mal de tu madre (29)

El espíritu es fuerte, pero la carne es débil (20)

El hombre propone y Dios dispone (46)

El juglar de la aldea no hace son que bueno sea; el de otra parte siempre tañe con sutil arte (2)

El más roto y descosido, le pone faltas al bien vestido (47)

El mejor camino, el recto (15)

El que a hierro mata, a hierro muere (24)

El que busca, encuentra (9)

El que esté libre de pecado (o de culpa), que tire la primera piedra (10)

El que no llora no mama (38)

El que no se consuela es porque no quiere (16)

El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado (13)

El que siembra, recoge (22)

El que tenga oídos, que oiga (11)

El refrán que no viene a propósito antes es disparate que sentencia

El soberbio perece y el humilde permanece (13)

El sol sale para todos: santos y pillos, sabios y bobos (16)

En casa de herrero, cuchillo de palo (28)

En el ojo del vecino vemos una paja como una viga de molino (47)

En menos que canta un gallo (32)

En toda junta ha de haber un Judas (19)

Entre doce apóstoles, hubo un Judas (19)

Es mejor dar que recibir (42)

Estar hecho [como] una Magdalena (26)

Haced lo que decimos y no lo que hacemos (44)

Hacer el mal que te hagan, no es pecado, sino paga (24)

Hacer una barrabasada (48)

Hacer una judiada (48)

Hay que predicar con el ejemplo (28)

Haz bien, y no mires a quién (24)

Haz lo que bien digo y no lo que mal hago (44)

Haz tú lo que bien digo, hermano, y deja lo que mal hago (44)

Hecho un Cristo (41)

Hermosa cosa es dar a quien viene a demandar (42)

La carne es débil y el diablo hábil (20)

La carnes es débil (y la p*** es de carne) (20)

La fe me salva que no el palo de la barca (8)

La fe muda los montes (8)

La fe mueve montañas (8)

La graja le dijo al cuervo: ¡Apártate que eres muy negro! (47)

La honra del soberbio en deshonra torna muy presto (13)

La sartén le dijo al cazo: ¡Apártate que me tiznas! (47)

La vana apariencia engaña a la inexperiencia (35)

La vanagloria florece, mas no engrandece (13)

Las apariencias engañan (35)

Las apariencias son engañosas: con cara de una cosa, son otra cosa (35)

Las limosnas y el rezar, por debajo del delantal (7)

Las uvas y el sol, para el bueno y para el malo los hizo Dios (16)

Lavarse las manos como Pilatos (43)

Llorar como una Magdalena (26)

Lo del César, dalo al César, y lo de Dios a Dios (36)

Lo dicho va a misa (23)

Lo escrito, escrito está (23)

Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra (7)

Los amigos de mis amigos, mis amigos son (12)

Los refranes son evangelios chiquitos

Los refranes son parábolas comprimidas

Los refranes viejos son evangelios pequeños

Los refranes viejos son profecías

Los últimos serán los primeros (25)

Mal dará consejo para mí quien no lo tiene para sí (28)

Mal predica quien mal vive (44)

Más fácil es aconsejar que lo aconsejado ejecutar (28)

Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios (27)

Médico, cúrate a ti mismo (28)

Meter cizaña (29)

Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos (30)

Nadie es profeta en su tierra (2)

Ninguno puede cumplir, si a dos señores ha de servir (31)

No es mejor camino el más corto (15)

No es oro todo lo que reluce, ni harina todo lo que blanquea (35)

No había llegado su hora (34)

No hay mayor sordo que el que no quiere oír (39)

No herir ni matar no es cobardía, sino bien natural (24)

No se puede servir a dos señores a un tiempo y tener a cada uno contento (31)

No siempre es buen tino seguir el corto camino (15)

No siempre quien ataja saca ventaja (15)

No solo de pan vive el hombre (33)

Nunca el juglar de la tierra tañe bien la fiesta (2)

Nunca falta un Judas (19)

O atar, o engavillar (40)

O sirve como siervo, o huye como ciervo (40)

Ojo por ojo y diente por diente (24)

Otro gallo le cantara, si buen consejo tomara (32)

Ovejas sin pastor (37)

Paga el tiro con el tiro, y el palo con el palo (24)

Para dar consejo, todos; para tomarlo, pocos (28)

Para más inri (18)

Para muestra, un botón (3)

Parecer una Magdalena (26)

Parecer y no ser, a menudo suele suceder (35)

Poner la mejilla derecha (o la otra mejilla) (24, 45)

Por decir la verdad, te perseguirán (21)

Por la boca muere el pez, y el hombre por la palabra (21)

Por la muestra se conoce al paño (3)

Por no dar de comer al diablo, ha de sufrir el hombre honrado (36)

Predícame padre, que por una oreja me entra y por otra me sale (39)

Predicar en el desierto (39)

Predicar en el desierto sería gran desacierto (39)

Quien a Dios llama, a Dios halla (9)

Quien a dos señores ha de servir, al uno ha de mentir (31)

Quien ama el peligro en él perecerá (22)

Quien busca, halla (9)

Quien juega con fuego, se quema los dedos (22)

Quien le metió la caña, que le quite la lagaña (43)

Quien lo hizo que lo pague (43)

Quien lo quiera oír, que lo oiga (11)

Quien no está contra nosotros, en favor nuestro está (40)

Quien pide, a dar se obliga (1)

Quien predica en el desierto pierde el sermón (39)

Quien predica en el desierto, sus palabras se las lleva el viento (39)

Quien quiera que le sigan, vaya delante (44)

Quien se acuesta con críos, meado se levanta (22)

Quien se alaba se desalaba (13)

Quien tiene orejas, oya (11)

Quien tiene un amigo, tiene un tesoro

Quienes siembran vientos, recogerán tempestades (22)

Refranes heredados, evangelios abreviados

Reprende las vidas ajenas con tu ejemplo, no con tu entendimiento (44)

Salud y pesetas, lo demás son puñetas (5)

San Cercano no hace milagros; san Lejares, por docenas y centenares (2)

Santa María la lejana es más milagrosa que la cercana (2)

Santo era Pedro, y negó a su maestro (20)

Sembrar cizaña (oficio es del diablo) (29)

Ser más falso que Judas (19)

Ser un Judas (19)

Si Dios quiere (y la burra no se muere) (46)

Siempre se hizo lo que Dios quiso (46)

Sobre malos y buenos luce el sol en el cielo (16)

Son todos los que están, pero no están todos los que son

Tal él, tal ella (3)

Tirar la piedra y esconder la mano (10)

Tras el nublo viene el sol, y tras mal tiempo otro mejor (14)

Tras la tempestad viene la calma (14)

Tras la tormenta viene la bonanza (14)

Tratar de la mar, y en ella no entrar (28)

Trompetera caridad, vanidad y no piedad (7)

Uno y dos, uno de los dos (40)

Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana (13)

Vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos la viga en el nuestro (47)

Venció el bien al mal con bien (24)

Veo lo que te cuelga, y no lo que me arrastra (47)

Viene lo que Dios quiere (46)

Zapatero a tus zapatos (28)

ÍNDICE DE CORRESPONDECIAS IDEOLÓGICO-TEMÁTICAS[92]

1. Reciprocidad

2. Fama, reconocimiento

3. Prueba, origen, conducta

4. Sufrimiento

5. Despreocupación, fe

6. Reciprocidad, justicia

7. Caridad, hipocresía

8. Fe

9. Esfuerzo/fe

10. Hipocresía

11. Consideración, entendimiento

12. Amistad, hospitalidad

13. Orgullo, vanidad, hipocresía

14. Fe, paciencia

15. Atajos, esfuerzo

16. Consuelo

17. Desconfianza, incredulidad

18. Burla, escarnio

19. Hipocresía, falsedad, deslealtad

20. Tentación

21. Honestidad, libertad

22. Consecuencias

23. Retractación

24. Bondad, perdón/venganza

25. Paciencia, arrepentimiento

26. Penitencia, arrepentimiento, dolor

27. Improbable, imposibilidad

28. Ejemplo, consejos

29. Enemistar, encizañar

30. Selección

31. Compromiso, elección

32. Efímero/lógica/reflexión

33. Espiritualidad

34. Destino

35. Juzgar, aspecto

36. Honradez

37. Perdido

38. Fe/laboriosidad

39. Infructuoso

40. Dicotomía, elección

41. Demacrado, maltrecho

42. Caridad

43. Responsabilidad

44. Consejo, ejemplo

45. Perdón, bondad

46. Fe/casualidad

47. Hipocresía, reprobación, crítica

48. Maldad




NOTAS

[1] Decía Miguel de Cervantes por boca del Quijote que «el refrán que no viene a propósito, antes es disparate que sentencia». Cfr. Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, II, LXVII, Ed. Centro de Estudios Cervantinos, Madrid, 1993, pág. 1062. De ahí lo importante de conocer con precisión el sentido de los mismos.

[2]Ya hay un español que quiere / vivir y a vivir empieza, / entre una España que muere / y otra que bosteza. / Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios / una de las dos Españas / ha de helarte el corazón. Famoso poema de Antonio Machado donde se pone de manifiesto el triste fenómeno de «las dos Españas».

[3] Cfr. Dolores Soler-Espiauba, «Impacto del fenómeno religioso en el español coloquial», Actas del Congreso de la Sociedad Española de Lingüística, XX Aniversario, 2 vols. Madrid, Gredos, 1990, págs. 769-786. Apunta que en las generaciones más jóvenes se observa una pérdida del uso de modismos y expresiones, y que nuestra sociedad cada vez está más descristianizada; no obstante, subraya que la idiosincrasia de nuestro idioma por su necesidad de expresarse apoyándose en imágenes, heredada de un mundo oriental tan diferente de su contexto social actual, ha conservado tal vez con más atención que otros pueblos la paremiología de tipo religioso (por descontado, existe en todas las lenguas).

[4] Anna M. Fernández Poncela, «La cultura popular: los refranes hoy», Revista de Folklore, núm. 364, Fundación Joaquín Díaz, 2012, pág. 19.

[5] Luis Martínez Kleiser, Refranero general ideológico español, edición facsímil, Madrid, 1995, pág. XXVI.

[6] Anna M. Fernández Poncela, art. cit., págs. 18-19.

[7] Luis Martínez Kleiser, op. cit., págs. XVI-XVIII.

[8] M.ª Ángeles Calero Fernández, «Personajes y episodios bíblicos en las locuciones y frases hechas del español y el catalán», Revista Paremia, núm. 9, 2000, pág. 49.

[9] Luis Martínez Kleiser, op. cit., págs. XIV-XVII.

[10] Gregorio Doval, Refranero temático español, Ed. Del Prado, Barcelona, 1997, pág. 390.

[11] Anna M. Fernández Poncela, art. cit., pág. 18.

[12] Carlos A. Crida Álvarez y Julia Sevilla Muñoz, «Las paremias y su clasificación», Revista Paremia, núm. 22, 2013, pág. 109.

[13] El Antiguo Testamento daría para hacer un trabajo mucho más amplio y ambicioso, ya que en los diferentes escritos que lo conforman aparecen multitud de expresiones y frases que igualmente han dado origen a sus correspondientes expresiones fraseológicas. Citamos, a modo de ejemplo, algunos archiconocidos como: «Quien tiene un amigo, tiene un tesoro» (Eclesiástico 6, 14), «El hombre propone y Dios dispone» (Proverbios 16, 1) y «Ojo por ojo, diente por diente» (Levítico 24 , 20).

[14] Las citas bíblicas han sido extraídas del libro de la Biblia de Editorial Herder, Barcelona, 1975. Están escritas textualmente y ordenadas alfabéticamente. A continuación, se señala la parte del NT a la que pertenece (evangelio, carta, etc.), el capítulo y el versículo. Posteriormente, se indican otras expresiones fraseológicas que hayan derivado de la misma, así como cuáles son los significados que se les atribuyen. Algunas de estas paremias han sido sacadas de la oralidad, del Refranero temático español de Gregorio Doval o de diferentes fuentes escritas, pero el grueso procede de la revisión de los más de 65 000 refranes compilados por Luis Martínez Kleiser en su famoso Refranero general ideológico.

[15] Luis Martínez Kleiser, op. cit., págs. 575 y 621.

[16] Gregorio Doval, op. cit., pág. 258.

[17] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 268.

[18] Gregorio Doval, op. cit., pág. 38.

[19] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 326.

[20] Ibíd., pág. 207.

[21] Ibíd., pág. 620.

[22] Gregorio Doval, op. cit., pág. 206.

[23] Luis Martínez Kleiser, op. cit., págs. 106 y 418.

[24] Ibíd., pág. 270.

[25] Este refrán, como tanto otros, tiene su origen en un cuento popular donde a un peregrino que fue a Tierra Santa le encargaron que trajera un trozo del lignum crucis, pero él trajo en realidad un trozo de madera que encontró en el camino de regreso. La devoción hacia la reliquia hacía que las enfermedades sanaran y entonces el pícaro personaje decía: «La intención es la que sana, que no el palo de la barca». Lo recoge Maxime Chevalier en Cuento tradicional, cultura, literatura (siglos xvi-xix), Ed. Universidad de Salamanca, Salamanca, 1999, pág. 190. Catalogado como cuento tipo 756H según el índice de J. Camarena & M. Chevalier para el cuento folklórico español.

[26] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 206.

[27] Gregorio Doval, op. cit., pág. 140.

[28] Ibíd., pág. 315.

[29] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 246.

[30] Gregorio Doval, op. cit., pág. 264.

[31] Ibíd., pág. 18.

[32] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 545.

[33] Ibíd., pág. 100.

[34] Ibíd., pág. 60.

[35] En este relato, un señor aconseja a su sirviente que no se desvíe nunca del camino, evitando tomar atajos, y eso le salva de caer en una emboscada de unos bandidos. Aurelio M. Espinosa, Cuentos populares de España, Ed. Espasa-Calpe, 3.ª edición, Madrid, 1965, cuento núm. 17. Catalogado como ATU 910B.

[36] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 207.

[37] Gregorio Doval, op. cit., pág. 64.

[38] M.ª Ángeles Calero Fernández, art. cit., págs. 49, 53 y 59. «El beso de Judas» hace referencia al episodio donde Judas delata quién es Jesús dándole un beso (Mt 26, 49; Mc 14, 45; Lc 22, 47).

[39] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 188.

[40] Ibíd., pág. 689.

[41] Ibíd., pág. 724.

[42] Refrán citado por el filósofo Julián Marías que, en un interesante artículo (cfr. Diario ABC, 21/02/2002, pág. 3) cuyo título era literalmente esta frase («La verdad os hará libres»), disertaba y decía «… he hablado de la verdad y cuento con hablar de la libertad. La conexión entre ambas me parece cada vez más evidente: la una depende de la otra, y la falta de una pone en peligro la otra».

El famoso activista afroamericano Martin Luther King, en su conocido sermón contra la guerra de Vietnam dijo, citando a la Biblia: «Quienes conviven con la falsedad viven una esclavitud espiritual. La libertad sigue siendo el premio que recibimos por conocer la verdad. Jesús dijo: “Conocerán la verdad, y la verdad os hará libres”».

[43] Gregorio Doval, op. cit., pág. 381.

[44] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 635.

[45] Ibíd., pág. 83.

[46] El cuento XLIII de El conde Lucanor, titulado «Lo que le sucedió al Mal con el Bien y al cuerdo con el loco», recoge este refrán con una ligera variación: «El bien vence al mal por medio del bien». Mediante este relato moralizante, el infante don Juan Manuel, en el siglo xiv, consigue perfectamente explicar el sentido de la citada paremia.

[47] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 721.

[48] Ibíd., pág. 551.

[49] M.ª Ángeles Calero Fernández, art. cit., págs. 49, 53 y 59. También apunta: «Llorar más que una Magdalena», «Estar hecho [como] una Magdalena» y «Parecer una Magdalena».

[50] W. W. Rand, Diccionario de la Santa Biblia, Ed. Grupo Nelson, 2006, pág. 104.

[51] A modo de curiosidad, señalamos que este proverbio solo aparece en el evangelio según san Lucas y, casualidad o no, Lucas el evangelista, discípulo de Pablo de Tarso, era de profesión médico.

[52] Luis Martínez Kleiser, op. cit., págs. 141-143.

[53] La cizaña es una planta gramínea del género Lolium. Su aspecto es similar al trigo y se la considera una mala hierba para los cultivos, creciendo en los sembrados y los bordes de los caminos.

[54] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 120.

[55] Ibíd., pág. 230.

[56] El escritor del Siglo de Oro Mateo Alemán, en su novela La vida del pícaro Guzmán de Alfarache también nombra la misma idea: «Los llamados han de ser muchos; los escogidos pocos, y uno solo el otro yo».

[57] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 188.

[58] Gregorio Doval, op. cit., pág. 30.

[59] Ibíd., pág. 166.

[60] También aparece en el Antiguo Testamento: Dt 8, 3.

[61] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 253.

[62] A modo de ejemplo, donde queda meridianamente claro su sentido y se constata su uso, citaré un fragmento de la obra de Germán Somolinos D’Ardois presente en el libro de Carlos Martínez, Crónica de una emigración, Ed. Libro Mex, Méjico, 1959, pág. 313: «Un día retornó a España apremiado por el rey y las enfermedades; en llegando a Madrid creyó morir e hizo testamento. Sin embargo, no había llegado su hora, aún sobrevivió nueve años más en la Corte…».

[63] Fue contemporáneo de Jesús y sus doctrinas morales guardan similitud con las expuestas en la Biblia, lo que dio origen a especulaciones (inciertas según parece) sobre su posible conversión al cristianismo y su relación con san Pablo.

[64] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 49.

[65] Jesús Cantera Ortiz de Urbina, «Fraseología bíblica comparada», Revista Paremia, núm. 14, 2005, pág. 41.

[66] Gregorio Doval, op. cit., pág. 316.

[67] Luis Martínez Kleiser, op. cit., págs. 355-356.

[68] Hernán Núñez, Refranes o proverbios en castellano, tomo IV, Madrid, 1804, pág. 247.

[69] Recopilado por diferentes compiladores como Pascuala Morote en Jumilla, Sánchez Ferra en varias localidades de la C. A. de Murcia o Julio Camarena en Ciudad Real. Catalogado con el código 759** en: J. Camarena y M. Chevalier, Catálogo tipológico del cuento folklórico español (cuentos religiosos), Centro de Estudios Cervantinos, Madrid, 2003, pág. 116.

[70] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 207.

[71] Ibíd., pág. 619.

[72] Frase expresada por Lenin el 13 de noviembre de 1920 en la conferencia a trabajadores de la educación de Gubernia y Uyezd: «Cada hombre debe elegir entre nuestro lado o el otro lado».

Frase del discurso ante el Congreso de George W. Bush el 20 de septiembre de 2001: «Toda nación, en toda región del mundo, ahora tiene que tomar una decisión. Están de nuestro lado, o están del lado de los terroristas».

[73] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 226.

[74] Mt 27: «Lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura […] escupiéndole encima […] golpeándole la cabeza […] lo llevaron a crucificarlo»; Mc 15: «Entregó a Jesús, después de mandarlo azotar, para que lo crucificaran […] le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían […] lo crucifican»; Lc 22-23: «Se burlaban de él y lo golpeaban […] lo crucificaron»; Jn 18-19: «Le dio una bofetada […] lo envió atado […] mandó que lo azotaran […] atravesó el costado con la lanza».

[75] Cfr. el interesante artículo de M. J. Aguilar Ruiz: «La locución (hecho un) eccehomo y sus variantes», Revista Paremia, núm. 19, 2010, págs. 185-195.

[76] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 417.

[77]A. S. Neill, Summerhill, Ed. F. C. E., Madrid, 1960, pág. 31.

[78] Jesús Cantera Ortiz de Urbina, art. cit., pág. 38.

[79] Ariel Álvarez Valdés, «Pascua: la muerte de Jesús y la maldición de los judíos», Revista Criterio, núm. 2369, 2011.

[80] Luis Martínez Kleiser, op. cit., pág. 633.

[81] Gregorio Doval, op. cit., pág. 251.

[82] Luis Martínez Kleiser, op. cit., págs. 225-226.

[83] Luis Martínez Kleiser, Refranero general ideológico español, edición facsímil, Madrid, 1995, pág. 204.

[84] Anselmo J. Sánchez Ferra, Rev. Murciana de Antropología, núm. 17, 2010, pág. 326.

[85] J. Camarena y M. Chevalier, op. cit., pág. 304.

[86] Lo podemos leer en el Quijote, como tantos otros refranes. Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, II, Ed. EDAF, Madrid, 1999, pág. 596.

[87] Luis Martínez Kleiser, Refranero general ideológico español, edición facsímil, Madrid, 1995, pág. 632.

[88] Cfr. Jesús Cantera Ortiz de Urbina, «Erasmo», Revista Paremia, núm. 12, 2003, págs. 24-25.

[89]Cfr. Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Ed. La Esfera de los Libros, 2007, pág. 24. Apunta que Barrabás era más bien un líder de la resistencia a la ocupación romana, un mesías político. El pueblo judío tuvo que elegir entre dos formas de mesianismo contrapuestas, el encabezado por Barrabás y el que predicaba Jesús.

[90] M.ª Ángeles Calero Fernández, art. cit., págs. 49, 53 y 59.

[91] Compilación por orden alfabético de las más de 200 expresiones fraseológicas que aparecen a lo largo del presente trabajo. Entre paréntesis se muestra el número de la cita aparecida en el artículo con la que tiene correspondencia.

[92] A modo de «refranero» ideológico o temático, muestro esta relación de correspondencias entre el número de la cita aparecida en el artículo y la idea principal que, a mi juicio, intenta transmitir.