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EL ORIENTE

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1981 en la Revista de Folklore número 4.

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"He oído hablar a algunas personas de una Escritura que, aunque no muy cierta, no es contraría a la Ley y se escucha más bien con agrado. Leemos en ella que existía un pueblo en el Extremo Oriente, a orillas del Océano, que poseía un libro atribuido a Set, el cual hablaba de la aparición futura de una estrella y de los presentes que se habían de llevar al Niño, cuya predicción se suponía transmitida por las generaciones de los Sabios, de padres a hijos. Estos sabios eran llamados en su lengua Magos, porque glorificaban a Dios en el silencio y en voz baja" (1).

El Folklore y la Historia caminan unidos; multitud de ejemplos podrían ser testigos de esta simbiosis, benéfica para la Cultura y el Hombre. A cualquier persona aficionada al estudio de la Tradición no le resulta extraño entrar en contacto con romances o leyendas en los que estén latentes acontecimientos pasados; situaciones comprobables a la luz de un análisis histórico. Entre estos hechos, hay uno del que nos puede sorprender lo mucho que se habla y lo poco que se sabe; tal vez sea esta ignorancia la que confiere un atractivo peculiar, casi misterioso, al tema de los Reyes Magos convertido en rito o en romance (2). Vayamos descubriendo, a través de un estudio comparativo, cómo sus estrofas encierran una tradición no muy lejana de los actuales conocimientos científicos, testimonios modernos de un acontecimiento trascendental que ocurrió hace casi dos milenios.

Los Magos y la estrella

Del Oriente, Persia, salen
tres reyes con alegría,
son guiados de una estrella
que alumbra de noche y día.

Hay varias tradiciones que comentan el lugar de origen de los Magos. Todas coinciden en afirmar que salieron de Oriente, si bien unas sitúan el punto de partida en Caldea y otras en Persia. Los magos de Caldea eran los más reputados, pero es en Persia donde se desarrolla la leyenda que nos cuenta Julio Africano (s. III) bajo el titulo "Las cosas que ocurrieron en Persia cuando el nacimiento de Cristo" : " La escena sucede en un templo de Juno construido por Ciro. Un sacerdote anuncia que Juno ha concebido. Desciende una estrella y anuncia el nacimiento de un niño, Principio y Fin. Las estatuas caen al suelo. Los Magos anuncian que este Niño ha nacido en Belén y aconsejan al rey que envíe embajadores".

Otras opiniones más simbólicas harían descender a los Magos de Sem, Cam y Jafet y representar con ello a los tres enclaves de espiritualidad en la época: Asiria, India e Israel. Muchos villancicos nos hablan de los reyes de Arabia (Ecce reges Tharsis, reges Arabum), condicionados tal vez por la profecía de Salomón que dice: "Los reyes de Tarsis y de las Islas le ofrecerán sus dones y los soberanos de Seba y de Saba le pagarán tributo (3). La profecía dice textualmente "los Reyes" ...¿cuántos fueron en realidad? El evangelio de San Mateo sólo nos habla de unos "magos", sin mencionar número, pero la Tradición ha ido perfilando la creencia de que fueron tres ( quizá por correspondencia con los dones ofrecidos, de los que si hace mención el Nuevo Testamento). Esta creencia estaba ya perfectamente consolidada en la Edad Media, como demuestran innumerables ejemplos pictóricos y literarios (cabe mencionar entre éstos al "Auto de los Reyes Magos").

El libro de Set nos habla de doce sabios; también lo hacen las tradiciones Siria y Armenia, mientras que otros testimonios reducen el número a ocho, siete, cinco, cuatro, y dos (en las pinturas de las catacumbas). Sea como fuere, todas las versiones coinciden en afirmar que los reyes fueron guiados por una misteriosa estrella. ¿Cuál era su naturaleza? El romance nos dice que "alumbraba de noche y de día", y San Ignacio concreta: "La luz de esta estrella superaba la de todas las demás; su resplandor era inefable y su novedad hacía que los que la contemplaban se quedaran mudos de estupor". Orígenes (s. II-III) escribió: "Pienso que la estrella que se apareció a los Magos en las tierras de Oriente fue una estrella nueva que no tenía nada que ver con las que se nos muestran en la bóveda celeste o en las capas inferiores de la atmósfera. Seguramente pertenece a la clase de astros que los griegos suelen designar con el nombre de cometas". Werner Keller comenta que "en la antigüedad, la aparición de cometas era considerada como presagio de acontecimientos especiales". Juan Kepler (s. XVII), tras múltiples cálculos, descubrió una triple conjunción de astros que se habría producido el año 7 antes de Cristo. ¿Sería ésta la verdadera fecha del nacimiento? Es posible, dado que astrónomos, historiadores y teólogos han llegado a la conclusión de que el monje escíta Dionisio, encargado de confeccionar el calendario cristiano, equivocó el comienzo del mismo en varios años (sí Herodes el Grande murió el año 4 a. C. -según demuestra hoy la ciencia-, ¿cómo es posible que San Mateo sitúe el nacimiento de Jesús bajo su reinado? )

Adoración y ofrendas

Ya llegaron al portal
donde desaparecía,
vieron al recién nacido
en los brazos de María
y con grande reverencia
se postraron de rodillas.

Al Niño de Dios adoran
Ya su Madre esclarecida.

El uno le ofrece oro,
el otro le ofrece mirra,
el otro le ofrece incienso
que para el cielo camina.

Oro ofrecen como a rey
de todas las jerarquías;
el incienso como a Dios,
potencia grande, infinita;
la mirra como a inmortal,
misterios que ellos creían.

"Llegando a la casa vieron al Niño con María, su Madre, y de hinojos le adoraron, y abriendo sus cofres le ofrecieron como dones, oro, incienso y mirra" (4).

La misteriosa estrella ha conducido a los Magos hasta Belén, donde les muestra el lugar exacto del nacimiento. En el Auto de los Reyes Magos --el testimonio más antiguo de Teatro en lengua española-, éstos pretenden conocer la naturaleza del reino de Jesús, ofreciéndole diferentes dones:

"Melchor:

Cómo probar podremos si él es hombre mortal? ¿O si es rey de la tierra o si es celestial?

Baltasar:
¿Queréis saber bien cómo nosotros lo sabremos?
Oro, mirra e incienso a él le ofreceremos;
si fuese rey de tierra, oro preferirá;
si fuese hombre mortal, la mirra tomará;
y si es celestial, estos dos dejará y tomará el incienso. Le pertenecerá."

Se han dado otras explicaciones al simbolismo que estas ofrendas pudieran tener.

Para algunos, el oro sería la luz que vendría en manos de un rey blanco; el incienso, ofrenda de un rey moreno, sería el símbolo de la divinidad conciliadora; por último, la mirra, llevada por un rey negro, significaría la muerte conjurada.

Bautismo

Ese día se pusieron
los tres reyes en la pila
donde fueron bautizados
que de veras lo sentían.

Un ángel derrama el agua
y sus nombres les ponía:

Al uno puso Melchor,
al otro Gaspar ponía,
otro puso Baltasar,
oh, qué feliz compañía.

No poseemos documentos canónicos que certifiquen el bautismo de los Magos. No obstante, los Apócrifos y la Tradición tienden a completar los puntos oscuros que presenta el Nuevo Testamento, a veces, para satisfacer la curiosidad popular. Así, se da nombre a personajes que aparecen accidentalmente en los Cuatro Evangelios admitidos por la Iglesia: Longinos, Malco, Berenice, etc.

Beda el Venerable, recogiendo tradiciones anteriores, fijó el nombre de los Magos para la posteridad: Melchor, Gaspar y Baltasar.

En el romance se habla de un bautismo real, aunque, por supuesto, no podría tratarse de un bautismo cristiano entendido bajo su forma actual, ya que tal modalidad no se conoció hasta años después. Sabemos, sin embargo (por el mismo Evangelio) que San Juan ya bautizaba antes de que Jesucristo comenzara su sagrada misión, y que (según recientes descubrimientos) algunas sectas místicas como la de los Esenios -a la que quizá el Bautista estuviera ligado-, ya practicaban este rito.

La purificación por medio del agua era común a muchas religiones primitivas. La Iglesia aceptó el Bautismo como uno de los Sacramentos instituidos por Jesús, aunque no existen pruebas de que El lo practicara.

Tres han sido las formas tradicionales de bautizar: Infusión, aspersión, e inmersión. Esta última fue, sin duda, la más antigua (Mateo 3:6-16), aunque fue sustituida en la Iglesia Occidental por las otras dos desde los primeros tiempos del Cristianismo.

Años que vivieron y martirio

Los años que ellos vivieron
en aquesta corta vida:
Melchor vivió ciento veinte,
oh, qué edad tan peregrina.

Gaspar vivió ciento diez,
oh, qué edad tan florecida.

Baltasar ochenta y tres,
también edad bien cumplida.

y en el año del setenta,
según la Iglesia lo dicta
recibieron el martirio
pues así Dios lo quería.

Entre los hebreos, ciento veinte era el número de años perfecto para una vida. Número que se puede explicar por el significado mágico que tenia el guarismo 40 entre los semitas. Ciento veinte es tres veces cuarenta; es decir, tres generaciones de cuarenta años de promedio. De ahí que el romance utilice el término "peregrina" en su sentido figurado: Excelente, perfecta.

Ciento diez era, entre los egipcios, según aseveran numerosos textos antiguos, la edad ideal.

La Iglesia nada "dicta" actualmente acerca de la muerte de los Reyes Magos, pero es tradición que al volver a sus lugares de origen recibieron el martirio. De hecho, se les representa en algunas pinturas medievales con túnica roja, símbolo de la santidad alcanzada con la ofrenda de sus vidas.

Conclusiones

Aquí termina el romance. Todo él presenta una tendencia común a los Apócrifos: La de explicar, completar o interpretar tendenciosamente, según creencias agnósticas y heréticas, los hechos que son narrados a vuela pluma en los Evangelios Canónicos. Así, se justifica el cristianismo de los Reyes con un bautismo no comprobado, y su santidad, con un pretendido martirio. De cualquier forma, estamos ante un texto transmitido oralmente y conservado por la Tradición cuyo interés se desprende de su simple lectura, y le diferencia del resto de sus semejantes.

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(I) San Juan Crisóstomo.

(2) El que vamos a comentar fue recopilado por mi en Villanueva de la Torre (Palencia) .

(3) Salmo 72.

(4) San Mateo.