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Estudio lingüístico y etnográfico-histórico de la canción «Alindingo, alindango» y del verbo dingar

GARCIA IZAGIRRE, Txeru

Publicado en el año 2016 en la Revista de Folklore número 414.

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A. Introducción

1. Notas de carácter histórico-etnológico sobre el acervo cultural

2. La letra de la canción barakaldesa

3. Otras canciones del cancionero vizcaíno y vasco

B. Rastreo en otros campos. Resultados

C. Análisis lingüístico y etimológico de los términos

1. Su posible relación con el castellano, el latín y el euskera

2. Diferentes diccionarios

3. Cancioneros y romanceros consultados

D. Otras versiones de la canción. Trabajo de campo

1. Anguix, en la ribera del Duero

2. Mamblas. Comarca de la Moraña. Norte de Ávila

3. Bezas en la Sierra de Albarracín. Aragón

4. Cronología

E. Conclusiones

Algunas consideraciones sobre el estudio. ¿Es barakaldesa la canción?

Posible origen de las palabras

Anexo

Mapa y nombres de los lugares donde se canta alguna versión de la canción

Bibliografía

Este estudio forma parte de un trabajo más amplio de investigación titulado Euskararen arrastoak Barakaldoko kultura altzorrean (Las huellas del euskera en el acervo cultural barakaldés). Este trabajo global es el que le da sentido a un estudio de un tema tan concreto como este, pues, entre otros aspectos, he realizado un cancionero tradicional de nuestra zona, en el cual está la canción que aquí se menciona, «Alindingo, alindango».

A. Introducción

1. Notas de carácter histórico-etnológico sobre el acervo cultural

En el acervo cultural barakaldés, como en otros pueblos a ambos lados de la ría del Nervión-Ibaizabal (lo que hoy llamamos el Gran Bilbao), hay una rica tradición popular tanto en la música como en la danza, o en sus canciones, como es el caso que nos ocupa. Sin embargo, en algunas ocasiones, encontramos expresiones o palabras que no entendemos porque no parecen estar escritas en la misma lengua que el conjunto de la canción. En una zona como la nuestra que ha sufrido a lo largo de la historia un proceso de aculturización lingüística (sabemos que solamente la toponimia histórica de Barakaldo es en un 80 % de origen éuskaro), es decir, de sustitución de la lengua vasca (euskera) por otra (la castellana, española), y que, además, ha sido zona fronteriza con influencias: tanto por el oeste (cántabra y astur-leonesa) como por el sur (burgalesa-castellana) y la influencia vasca (euskérica) por el este, es normal que se produzcan estos fenómenos, puesto que en ese largo período de tiempo quedan restos lingüísticos, expresiones y tradiciones culturales de esas épocas pasadas, como ya quedaba claro en el cancionero tradicional. En este estudio trataremos de explicar este fenómeno tomando como ejemplo el juego de palabras (onomatopeya) mencionado, «alindingo-alindango», y el verbo dingar del vocabulario barakaldés.

2. La letra de la canción barakaldesa

La letra de la canción barakaldesa es la que sigue:

Alindingo, alindingo, alindango,

las cerezas se cogen del árbol,

alindingo, alindingo, alindango,

las que no [se cogen], se quedan colgando.

Alindingo, alindingo, alindango,

las cerezas se cogen del árbol

y los higos, los higos, las brevas.

¡Ay! Los higos ya se han vuelto brevas.

Si quieres escuchar la canción como se ha cantado en Barakaldo, por lo menos desde el siglo xix hasta ahora, pincha el siguiente enlace:

http://www.funjdiaz.net/folklore/audio/rf414a_alindingo_alindango.mp3

3. Otras canciones del cancionero vizcaíno y vasco

Señalamos algunas canciones grabadas y recogidas de viejos cancioneros, donde aparecen términos similares aunque no iguales, pero que podríamos aplicarles un sentido muy parecido al de la canción que nos ocupa, en el ritmo y en la sonoridad para animar la melodía, en antiguas canciones de Bizkaia:

a. En Bizkaiko Kopla Zaharrak (Coplas viejas de Bizkaia) aparece una copla con una onomatopeya parecida, es «Dringilin-dango Mariñe», con un significado también similar, de movimiento, de ritmo en la música y en el baile. En la última estrofa dice: «Dingilin dango maitea», con un gran parecido fónico con la onomatopeya que nos ocupa, «alindingo-alindango». La canción se editó en el disco de Kepa Junkera e Ibon Koteron, Leonen Orroak, del año 1996. Para escucharla, pincha el siguiente enlace:

http://www.funjdiaz.net/folklore/audio/rf414b_dringilin_dango.mp3

b. En el disco de Oskorri del año 1993, titulado Katuen Testamendue, que significa el Testamento de los gatos, y que es un compendio de canciones infantiles de Bizkaia, la canción nº 21 tiene un nombre similar. Se titula «Dingilin dango eta», cuyo significado hace referencia al ritmo en el sentido de animar y acompañar a las frases jocosas que hay a continuación. Para escuchar la canción pincha el enlace:

http://www.funjdiaz.net/folklore/audio/rf414c_dingilin_dango_eta.mp3

La canción, como se ha cantado y todavía se canta en Barakaldo, no la he encontrado grabada en ningún sitio. Solamente he conseguido grabada la segunda estrofa dentro de otra canción con el título «Las chicas de Logroño», un popurrí de varias canciones, dice así: «¡Ay! Los higos, los higos, los higos, ¡ay! Los higos que den mis higueras. ¡Ay! Los higos, los higos, los higos, ¡ay! Los higos que se han vuelto brevas». La colección de CD se titula Euskadi y su música y está en Canciones de un pueblo 1, en el CD 2. El enlace es este:

http://www.funjdiaz.net/folklore/audio/rf414d_ay_los_higos.mp3

B. Rastreo en otros campos. Resultados

Dingar no aparece en español, mientras que del término «alindingo, alindango» son las siguientes:

En club de Christian Chávez, aparece esta versión de la letra: «Alindingo alindingo, alindingo alindango, las cerezas se cogen del árbol y los higos; los higos, las brevas a la media vuelta me las como yo».

En https://virboj.files.wordpress.com/2008/01/01lasbardenas1.pdf encontramos: «Alindingo, alindingo, alindango, las cerezas se cogen del mango, y los higos, los higos, los higos, a la media vuelta se quedan colgando». Está en la página 209 del citado escrito.

En León, en Santas Martas, Mansilla y otros pueblos, dicen «zingar» con el mismo significado que en Barakaldo «dingar»: ‘Menear, sacudir el árbol con energía para que el fruto caiga al suelo y poder recogerlo’.

Javier Barrio, director técnico del Museo de las Encartaciones-Enkarterri Museoa, me envía lo siguiente de Bezas, en la serranía de Albarracín —en: http://bezas.org/tradiciones/canciones/27.htm—, entre otras muchas canciones infantiles que cantaban en la escuela:

EL CORRO CABALLERO

Hacer corro, caballeros

hacer corro y escuchar;

porque al son de la trompeta

la gitana va a bailar.

Baila, gitanilla nacida en Sevilla

que canta y que baila

con mucho primor,

zapatitos calaos y bonitos

y a la remolona

me la escojo yo.

Al indingo, al indingo al indango,

las cerezas se cogen del rabo,

y los higos, los higos, las brevas,

ay, los higos ya se han vuelto brevas.

Emilia Tarín García de Bezas, en la sierra de Albarracín (Teruel), ha tenido la delicadeza de enviarme grabada la canción por ella misma, tal y como la cantaban de niñas en su pueblo. Si pinchas el siguiente enlace, suena así:

http://www.funjdiaz.net/folklore/audio/rf414e_alindingo.mp3

Javier Barrio, pensando que pueda ser de origen árabe, ha introducido los términos indingo-indango, ya que esta segmentación de las palabras podría ser más apropiada, pero sin encontrar nada. Y además en Isuerre, municipio que se encuentra en Aragón limitando con Navarra, hemos encontrado esta otra:

Alindango, alindango, alindango

las cerezas se cogen del mango,

y los higos, los higos, los higos

a la media vuelta se quedan colgando.

En Isuerre, las mozas y las niñas bailaban en los patios los domingos de Cuaresma una canción titulada Alindango, muchas veces con la participación de los mozos. El baile consiste en formar un corro que baila suelto y salen al centro bailadoras que eligen pareja.

El día de Año Nuevo, en Isuerre, los repatanes (aprendices de pastor) cantaban el Aideo. Recorrían las casas deseando buen año y a cambio pedían un aguinaldo. Empezaban por el patrón:

A la tirarira y al tirarón,

que Dios nos guarde

a nuestro patrón.

A continuación, nombraban a todas las personas de la casa y terminaban citando al perro y al gato. Con lo recogido hacían una cena y se divertían cantando y bailando en las cocinas hasta que amanecía.

Mi amigo Agustín Elkorobarrutia me envía la versión más actual de esta canción. Es una versión distinta, pues tiene, además del estribillo, varias estrofas, como veremos a continuación. Se llama «Alindango, alindango» y es de un grupo llamado Zarakatralla Folk, de la comarca aragonesa de las Cinco Villas, concretamente de Ejea de los Caballeros, muy cerca de Isuerre. Emitieron la canción en el programa de Radio 3 llamado Tarataña-La Nueva jota en el año 2011. La letra es la siguiente:

Alindango, alindango, alindango,

las cerezas se cogen del mango,

y los higos, los higos, los higos

a la media vuelta se quedan colgando.

Que la quiero ver bailar, cantar y brincar,

dar vueltas al aire, busca pareja,

pareja busca, para bailar.

Alindango, alindango, alindango,

las cerezas se cogen del mango,

y los higos, los higos, los higos

a la media vuelta se quedan colgando.

Que la quiero ver bailar, cantar y brincar,

dar vueltas al aire, déjala sola, sola,

solita para bailar.

Al estribillo madre, al estribillo,

que no hay chocolatera sin molinillo,

sin molinillo, madre, sin molinillo,

al estribillo, madre, al estribillo.

Arre, burro, canastos, pimientos verdes,

Dios te salve María y pater noster

y pater noster y pater noster

arre, burro, canastos, pimientos verdes.

Alindango, alindango, alindango,

las cerezas se cogen del mango,

y los higos, los higos, los higos

a la media vuelta se quedan colgando.

He incluido la letra y la grabación entera, así como los comentarios del locutor del programa, puesto que facilitan ver con más claridad algunos aspectos picantes, como la referencia a los órganos sexuales femeninos y masculinos a los que más adelante hacemos referencia. El grupo Zarakatralla Folk dice en su página web que la canción viene de Isuerre. Para escuchar la canción, pincha el enlace:

http://www.funjdiaz.net/folklore/audio/rf414f_prologo_cancion_epilogo.mp3

Hemos encontrado esta otra en América, pero no es la única: http://nohequ.blogspirit.com/archive/2005/09/24/encuentro-histórico-de-alex-campos-y-freddy-rodríguez.html[1].

Alindingo,

al fandango,

tengo los jubones,

me faltan los mangos.

Creemos que las versiones encontradas en Internet al otro lado del Atlántico tienen también su origen en la península ibérica, pues es lógico pensar que los que emigraron a aquellas tierras a lo largo de estos siglos pasados se llevaran con ellos, además de sus anhelos y sentimientos por encontrar una nueva vida, sus lenguas, sus costumbres y su cultura.

C. Análisis lingüístico y etimológico de los términos

1. Análisis desde el punto de vista de las lenguas castellana, latina y vasca

Alindingo, alindango: juego de palabras (onomatopeya) que se utiliza en la canción y que tiene que ver, como indica la letra, con la recogida de la cereza y la fruta en su temporada.

Dingar: vocablo verbal que en el diccionario barakaldés significa ‘agitar con energía las ramas de los árboles para que la fruta caiga al suelo y recogerla’. Dingar está recogido en Perfiles baracaldeses de Perea Vitorica de 1944, en el apartado «Diccionario baracaldés» y también en Tradiciones y costumbres de las Encartaciones de Txomin y Jesús Etxebarria, de 1999. He tratado de localizar el Diccionario del Baracaldés de Heres Oceja del año 1960, pues, aunque está sin editar, puede que me aclare algo. Sin embargo, según Iñaki Homobono, uno de los historiadores que más años lleva estudiando la historia de nuestro pueblo, esta obra está desaparecida; al parecer, constaba de doce volúmenes a modo de diccionario enciclopédico sobre la vida de Barakaldo y sus barrios.

2. Consultas en los siguientes diccionarios

En estas obras no aparece ningún vocablo como estos y lo más parecido son dos con diferente significado: alindar (‘poner lindo’, en América Latina) y dingo (perro salvaje de Australia). Yo esperaba que el término dingar fuera también de la zona de Bilbao, pero, después de consultar el Lexicón bilbaíno de Emiliano de Arriaga del siglo xix, la conclusión es clara, si no se demuestra lo contrario: dicho término es un localismo barakaldés.

En estas obras aparecen los siguientes vocablos: dinda (tú), verbo que significa ‘meter estruendo’; dinbili-danbala, onomatopeya que significa ‘agitar con ruido, ruido con movimiento pendular: campanas’; dingilin-dangolo, que significa ‘dando tumbos’; dilingo, significa ‘péndulo, colgado’; dilingo-dalango, significa ‘callejear, corretear’; dinbi-danba, ‘tirar tiros’, y dzinga-dzanga, ‘rápidamente, con soltura’.

En el Cancionero de Resurreción María de Azkue, en el apartado de «Canciones cuneras», pp. 213-256, aparecen algunas onomatopeyas que tienen en común servir a la melodía de acompañamiento. Estas canciones son muy sencillas y antiguas. En un tiempo en que los instrumentos musicales no eran muy variados, estas onomatopeyas ayudaban a la musicalidad de las melodías y al ritmo. Algunos ejemplos:

3. Cancioneros y romanceros consultados

Los romanceros y cancioneros viejos consultados son los siguientes:

— Díaz Roig, Mercedes: El Romancero Viejo, 1976.

— López Estrada, Francisco y López García-Berdoy, M.ª Teresa: Poesía castellana de la Edad Media, 1991.

— Rodríguez Puértolas, Julio: Romancero, 1992.

— Blecua, José Manuel: Poesía de la Edad de Oro I, Renacimiento, 1991; Poesía de la Edad de Oro II, Barroco, 1991.

En estas obras no he encontrado ninguna copla que se parezca, ni tampoco ningún término parecido a los que aquí nos ocupan, aunque puede ser normal, puesto que antaño coplillas sencillas como estas se cantaban por toda la geografía peninsular y quizá por su poca importancia no se metían en los cancioneros. De todas formas, lo importante es situar los términos lingüísticos en el hipotético y posible contexto etnográfico e histórico.

D. Otras versiones de la canción. Trabajo de campo

1. Anguix (Ribera del Duero)

Otra versión de la canción me la proporciona mi buen amigo Juan José Silvestre Sancha, natural de Anguix, cerca de la ribera del Duero (Burgos). Allí la cantan así: «Alindingo, alindingo, alindango, las cerezas se cogen del mango, y los higos, los higos, las brevas. ¡Ay! Los higos son de mis higueras». Juan José me dice también que en Anguix se cantaba, porque él la recuerda de chico, la canción «Al corro, caballeros», recogida más arriba en el apartado de Bezas en la serranía de Albarracín, y que también hacían corro con las chicas saliendo a bailar al centro.

2. Mamblas (Comarca de la Moraña. Norte de Ávila)

Mi suegra, Goya Díaz González, natural de Mamblas, un pequeño pueblo del norte de Ávila, situado en la comarca de la Moraña y a 9 km de Madrigal de las Altas Torres, también la cantaba como sigue: «Alindingo, alindingo, alindango, las cerezas se cogen del árbol y los higos, los higos, las brevas, ¡ay! Los higos ya se han vuelto brevas».

3. Bezas (Sierra de Albarracín. Aragón)

La versión que aparece en Albarracín y que en algunos lugares se cambia indistintamente, rabo por mango, tiene a todas luces connotaciones picantes entre ambos sexos y se refiere al paso de la pubertad a la madurez sexual, el hecho de hacerse hombre el adolescente y mujer la niña, expresado así: el color rojo de la cereza y el rabo harían alusión a los órganos masculinos, y por tanto, el higo y la breva a los órganos femeninos; la breva sería el paso de la adolescente al hecho de hacerse mujer. La versión con un cierto toque de provocación sexual es la siguiente: «Alindingo, alindingo, alindango, las cerezas se cogen del rabo, y los higos, los higos, las brevas ¡ay! Los higos ya se han vuelto brevas».

4. Cronología

Desde el punto de vista cronológico, no tenemos datos de ninguna clase en los testimonios recogidos. Por lo tanto, no se puede precisar si esta melodía puede ser fechada hacia finales de la Edad Media (cancioneros viejos o romanceros, en los cuales no aparece); ni el término dingar, ni mucho menos el juego de palabras alindingo, alindango, no apareciendo tampoco en el Renacimiento ni en el Barroco. O mucho más moderna, de principios de la industrialización (siglos xviii-xix). Digo esto porque nuestra abuela materna, Macaria Arteagabeitia Palacio, nacida en 1885 en Barakaldo, ya conocía la canción (he consultado con gente mayor de diferentes zonas de Barakaldo y todos conocían la melodía). Teniendo en cuenta que la copla no hace mención de la industria, sino a una actividad agrícola, nos podríamos remontar hasta el siglo xviii por lo menos, o mucho más atrás, aunque esto, sin datos que lo corroboren, será siempre una hipótesis. Hablando de hipótesis: ya que, tanto en la región de la Moraña (Ávila) como en Bezas en la sierra de Albarracín y también en Anguix (Burgos) hubo repoblación durante la reconquista de gentes vascongadas (entre otros diferentes orígenes), podría ser que llevaran esas melodías a esos lugares, sobre todo, desde Navarra y Aragón. Hay un problema, que no tenemos registros de ningún tipo que avalen esta tesis y parece mucho más plausible la otra: que, a partir de la Ley Moyano de Educación (1857), los propios maestros llevaran estas sencillas melodías del folklore de las diferentes zonas de la España peninsular a las escuelas de los pueblos. Dice Emilia Tarín García de Bezas que ella aprendió esta y otras canciones en la escuela; no podemos olvidar que dicha ley tenía como objetivo principal formar y uniformar lingüística y culturalmente a todos los territorios peninsulares bajo el Gobierno de España.

Lo único que sabemos a ciencia cierta en lo que se refiere a la cronología es en cuanto al verbo dingar, expresado más arriba, y que, como hemos visto, lo recoge Perea Vitorica, a mediados del siglo xx, y más tarde Txomin Etxebarria.

E. Conclusiones

A modo de conclusión, podemos decir que:

1. Dingar no aparece en ningún diccionario español ni latino. ¿Esto significa que deberíamos eliminar el origen latino-español? No, pues puede ser un híbrido compuesto de varios cruces a lo largo del tiempo.

2. Dingar como tal no aparece en ningún diccionario vasco; por tanto, no podemos asegurar que sea un término euskaldun, pero como creo que el verbo dingar tiene relación con el juego de palabras alindingo, alindango, y este podría ser de origen vasco, podemos hacer por aproximación algún intento para entenderlo.

3. Alindingo, alindango. Creo que su origen es onomatopéyico, pues tiene mucho parecido con las onomatopeyas vascas. En la canción antes mencionada de «Dringilin dango Mariñe», que aparece en las coplas viejas de Bizkaia dice: «Dingilin dango maitea» en el sentido rítmico del baile (de la jota y de la porrusalda), y de los instrumentos musicales (de la trikitixa y el pandero). La onomatopeya dingilin dango tiene mucho parecido sonoro con alindingo alindango; no está mal, aunque de momento solo tengamos esto, el parecido fónico.

Hagamos un pequeño análisis de las sílabas del juego de palabras, la primera ali, la segunda din o dan, y la tercera y última, go.

a. El análisis de la primera sílaba, ali, nos da dos posibilidades. Veamos:

1. La interjección ¡ala! se habría podido transformar en ali para que fonéticamente suene más cantarín el juego de palabras. Ala, en castellano, significa ‘animar o jalear para conseguir un objetivo’, y bien podemos suponer su utilización para el trabajo en la recogida de la cereza, cantando mientras se realizaba esta actividad, puesto que antaño había en Barakaldo, desde Ugarte hasta todo el valle del Regato, cientos y cientos de cerezos. Eran muy famosas las cerezas de Agirre y Sesumaga en las estribaciones del monte Argalario, cuando nuestro pueblo era más conocido por sus huertas y sus frutales que por el hierro, aunque en las explotaciones de Arnabal en el valle del Regato también se extraía el rico mineral de hierro desde tiempo inmemorial.

2. Ala, en euskera, es un adverbio de modo que significa ‘así’, con el consiguiente cambio en ali como dice la canción. Concuerda también en el mismo sentido de la actividad antes comentada; «así, así, darle así» (alindingo, alindango), se cumple de esta manera una costumbre, muy extendida en todo el mundo, y que sabemos, coincide tanto en la tradición de la literatura oral castellana como en la tradición oral de la literatura vasca: acompañar con cantos la actividad laboral agrícola o industrial, como en las minas.

b. En cuanto a la segunda, din o dan, muy habitual en euskera:

Din-dan: sonido de campanas. Din-dan boleran: repique de campanas.

Dinbi-danba: el ruido del martillo en la fragua. También de tiros.

Dinbili-danbala: agitar bruscamente o golpear.

c. Go: sobre esta terminación, Joseba Iriarte, técnico de euskera, me dice: «Si acaso, la terminación go podría ser un hipotético fosilizado, y yo mismo me pregunto que por qué no, puesto que estamos jugando con hipótesis muy antiguas en el tiempo».

d. Por último, la terminación en -ar del verbo dingar es propia de las terminaciones verbales en español -ar, -er e -ir. Esto significa que, sea o no la etimología vasca, la terminación en -ar se produce cuando el castellano está ya totalmente asentado en nuestro pueblo. Hemos visto más arriba la onomatopeya dzinga-dzanga (‘rápido, con soltura’) y zingar lo utilizamos habitualmente como rápido, zingando (‘corriendo, salir corriendo’, en Barakaldo), dingar (‘mover las ramas con energía’). Antaño se utilizaban las varas de avellano para varear los colchones de lana y hacían el mismo sonido que el fonema mencionado dz, sonido casi desaparecido en el euskera, pues los diccionarios actuales solo traen unos pocos vocablos. Me dice mi amigo Rafael Eletxigerra, jardinero jefe del Ayuntamiento de Sestao, que él recuerda de chico cómo en el valle de Karrantza, en las Encartaciones de Bizkaia, movían las ramas de los árboles con largas varas de avellano para recoger los frutos.

Bibliografía

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Díaz Roig, Mercedes. El Romancero Viejo. Madrid: Ediciones Cátedra, 1976. Impreso.

Euskadi y su música. Madrid: Send Music, 2002. CD.

Etxebarria, Txomin y Jesús Etxebarria. Tradiciones y costumbres de las Encartaciones. 1997, Bilbao: Edición propia. Impreso.

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García de Cortázar, José Ángel (et al.). Bizcaya en la Edad Media. San Sebastián: Haranburu, 1985. Impreso.

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Junkera, Kepa eta Koteron, Ibon. Leonen orroak. Donostia: Elkar. 1996. CD.

López Estrada, Francisco y María Teresa López García-Berdoy. Poesía castellana de la Edad Media. Madrid: Taurus, 1991. Impreso.

Martín, José Luis. La España medieval. Madrid: Historia 16, 1993. Impreso.

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---, Percal y Mahón. Zarzuela baracaldesa. Libreto. Bilbao: Imprenta Comercial, 1946. Impreso.

Rodríguez Puértolas, Julio, Romancero. Madrid: Ediciones Akal, 1992. Impreso.

«La nueva jota». Tarataña. Radio 3 (26/11/2011). www.rtve.es. En línea.

Diccionarios consultados

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Arriaga, Emiliano de. Lexicón bilbaíno. Madrid: Minotauro, 1960. Impreso.

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Euskal hiztegi modernoa. Bilbao: Cinsa, 1977. Impreso.

Euskaltzaindia. Hiztegi Batua. Bilbao: Euskaltzaindia, 2013. Impreso.

Ibarretxe Antuñano, Iraide. Hizkuntzaren bihotzean: euskal onomatopeien hiztegia. Donostia: Gaiak. 2006. Impreso.

Múgica, Plácido. Diccionario castellano-vasco. Bilbao: Mensajero, 1981. Impreso.

Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 2001. Impreso.

Informantes y colaboradores

Emilia Tarín García

Javier Barrio Marro

Agustín Elkorobarrutia

Juan José Silvestre Sancha

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Txomin Etxebarria

Montxu Kareaga

Rafael Eletxigerra

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Joseba Iriarte




NOTAS


[1] Anotado por William López Ortegón.