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CANCIONES Y CUENTOS

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1981 en la Revista de Folklore número 5.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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CANCION PARA MAJAR

Las hijas del rey francés
eran tres, eran tres;
las hijas del rey francés
eran tres, no más.

Las enseñan a coser,
eran tres, eran tres,
las hijas del rey francés
eran tres, no más.

No lo quieren deprender ,
eran tres, eran tres,
las hijas del rey francés
eran tres, no más.

Recogida en el Bierzo por Amador Diéguez Ayerbe, recopilador del Cancionero Berciano.

CANCION DE RONDA

La ronda y la contrarronda
se encontraron en la calle;
pudo más la contrarronda
aunque la ronda era grande,
qué bien parece
la ronda en la calle.

La calle de mi morena
que no me la ronde nadie
que la rondan buenos mozos
con trabucos y puñales.

Qué bien parece
la ronda en la calle.

Viva la flor de violeta
que la vapulea el aire.

Qué bien parece
la ronda en la calle.

Ujujú. ..

Recogida en Pradilla por Amador Ayerbe.

LA RAPOSA y JUANITONTO

Juanitonto tenia mucha hambre y estaba deseando comer a la raposa, y siempre estaba escondiéndose; conque ya:

-¿Qué haces, raposa?

-Mira, estaba mirando ahi (había un lago), que mira qué queso más grande hay.

y dice:
-Huy, si. ¿Cómo le cogeríamos?

-Pues mira, vamos a beber agua hasta que merme.

y ya, tanta agua bebió Juanitonto que se le salía por el culo. y va la raposa (como son tan listas ):

-Espera, espera, que voy a ver.

Y encontró un tapón (de esos que van a merendar y quedan los tapones en las cunetas) y se le puso en el culo.

Pero como se fue la luna más allá ya no estaba el queso.

-Ay, me has engañao. ¡Qué malo estoy! Y ya van andando, andando y llegan a un sitio que era un convento de frailes que tenían labor, trillaban y eso. Y estaban trillando.

-Buenos días (era el tiempo que hablabais todos los anímales) (1 ).

-Buenos días.

-¿Qué decís?

-Ay, que tenemos una desgracia muy grande; que se nos ha muerto un caballo y no podemos trillar.

-Anda, enganchar a Juanitonto -decía la raposa-. Enganchar a Juanitonto, verás qué bien.

Conque enganchan a Juanitonto y le dan dos palos: Se le quita el tapón del culo, y empezó a irse trigo y todo por una cuesta.

-Ay Dios mío...

Y la raposa, mientras, fue corriendo a otro convento de monjas que había allí, que les traían la comida a los frailes; y dice:

-Ay, monjitas, monjitas; que se os está estropeando la cosecha. Se está inundando.

Mientras tanto, como ya tenían preparada la comida, se comió toda la comida y toda la carne y dejó los huesos y se hizo un collar. y ya no se podía mover, de lo que había comido. Conque se echa a andar por la carretera y ya no podía más, y se echa a la sombra de un árbol.

Y a Juanitonto, que le habían pegado una panadera buena, iba que no se podía tener. y díce:

-¿Qué haces, raposa? Vamos, que qué mal nos ha salido el día hoy. ¡Anda, vamos!

-No puedo ir, que estoy muy malita.

-¡Vamos!

-Que no. Que mira: Me levanto y me caigo; no puedo andar.

Conque:

-Pues trae; yo te cojo a cuestas.

y la llevaba a cuestas. y de vez en cuando decía:

-Lera, lera, lera; comíme la comida y me voy caballera.

Y Juanitonto callao. y vuelve a decir:

-Lera, lera, lera...

-¿Qué dices?

-Nada, un cantar.

y ya llegan a un puente.

-Lera, lera, lera; comime la comida y me voy caballera.

-¡Pues ahí te va esa pera! (Y la tiró al río)

Y ahí ya despertó Juanitonto.

Recogido por Joaquín Díaz, de Amalia Gómez.

EL MAYO

Ya estamos a treinta
del abril cumplido;
alegraros, damas,
que el mayo ha venido.

Ha venido mayo,
bienvenido sea
para que galanes
cumplan con doncellas

En tu puerta estamos
con dibujo y grande
si nos dan licencia
para dibujarte.

Para dibujarte
quisiera tener
un dibujo y grande
y hermoso pincel.

Hermoso pincel
que sueño te ha dado;
despierta si duermes
y oirás el mayo.

Tu cabeza grande,
como es tan bonita
en ella se forma
una margarita.

Tu pelo dorado,
hebras de oro fino
donde yo me enredo
cuando en ti imagino.

Estoy imaginando
las horas del día
y estoy contemplando
cuándo serás mía.

Tus cejas señora,
un poquito arqueadas,
con esas mejillas
que adornan tu cara.

Tu frente señora
es campo de guerra
donde el rey Cupido
plantó su bandera.

Tus ojos señora
luceros del alba
que alumbran de noche
a mis esperanzas.

Esos tus oídos
son dos granos de oro
que con ellos oyes
lo que hablamos todos.

Esas tus orejas l
as echas a un lado
con esos pendientes
que adornan tu garbo.

Tu nariz aguda
como fina espada
que a los corazones
sin sentir los pasa.

Esos tus carrillos t
tan recolorados
parecen dos rosas
cogidas en mayo.

Tu boca señora
tiene dos carreras
de dientes caninos
con divinas muelas.

El hoyo que tienes
en esa barbilla
ha de ser sepulcro
para el alma mía.

Esa tu garganta
tan clara y tan bella
que el agua que bebe
toda se clarea.

Tus brazos señora
de la mar son remos
guían y gobiernan
a los marineros.

Esos tus diez dedos
cargados de anillos
para mí prisiones
cadenas y grillos.

Tus pechos señora
son dos fuentes claras
donde yo bebiese
si tú me dejaras.

Tu cintura un junco
criado en el río;
todos van a verlo
como es tan florido.

Tu vientre señora
es una arboleda
que a los nueve meses
lleva fruta nueva.

Ese tu ombliguito
tan rechiquitito
que al pezón del higo
es comparadito.

Ya hemos llegado
a parte secreta;
como no lo he visto
no puedo dar señas.

Tus muslos señora
son de oro macizo
donde se sostiene
todo el artificio.

Esas tus rodillas
las hincas en tierra
al dichoso suelo
que a besarlas llega.

Esas tus canillas
tus pies y tus plantas
y tus pantorrillas,
pilares de plata.

Ya te hemos pintado
todas tus facciones
ahora falta el mayo
que te las adorne.

El mayo que quieras
pídelo y declara
que el cantor no quiere
agraviarte en nada.

Cuando no responde
la señora dama
es señal que tiene
la licencia dada.

Señorita......
si es de buen agrado
con............
recibas el mayo.

Quiérelo, rosita,
quiérelo, clavel,
que es un buen muchacho
a mí parecer.

Ha dejado dicho
que vendrá mañana
a darte los días
si el mayo te agrada.

Quédate con Dios,
adiós que nos vamos,
rosa de cien hojas,
clavel encarnado.

Quédate con Dios,
estrella brillante
que con tu permiso
vamos a otra parte.

Mayo cantado por un grupo de vecinos de San Bernardo (Valladolid), pueblo en el que se asentaron muchos nuevos colonos procedentes de Guadalajara y Cuenca.