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CANCIONES Y CUENTOS

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1980 en la Revista de Folklore número 0.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 0 en formato PDF >

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Esta sección albergará habitualmente cuatro o cinco cuentos y canciones, tomados directamente de la tradición oral. Cualquier investigador que lo desee puede ver publicados algunos de sus trabajos con sólo enviar los textos o las melodías transcritas, completados con los siguientes datos: Nombre del informante, edad, lugar de nacimiento, localidad en que se ha recogido el tema, fecha de recopilación y nombre del recopilador o recopiladores.

LA ASADURA

Era un matrimonio que tenía un hijo, y se murió la mujer. y no tenían pa cenar, y se fueron a la sepultura de su madre y se cogieron la asadura y se la cenaron. y todas las noches llamaban a la puerta: "Tan, tan". Y decía el hombre:

-Quién, quién.

Y decía :

-Dame mi asadura dura que me has quitao de mi sepoltura.

Y decía el hijo:

-Ay, padre, ¿quién será?

-Déjalas, hijo, déjalas, que ellas solas se marcharán.

Y decía:

-No me voy, no me voy, que en las escaleras estoy.

Tan, tan.

-¿Quién, quién?

-Dame mi asadura dura que me has quitao de mi sepoltura.

-Ay padre, ¿quién será?

Decía el hijo.

-Déjalas, hijo, déjalas, que ellas solas se marcharán.

No me voy, no me voy, que en el pasillo estoy.

Tan, tan.

-¿Quién, quién?

-Dame mi asadura dura que me has quitao de mi sepoltura.

-Ay, padre, ¿quién será?

-Déjales, hijo déjalas que ellas solas se marcharán.

-No me voy, no me .voy, que en la sala estoy.

Tan tan. -¿Quién quién

-Dame mi asadura dura que me has quitao de mi sepoltura.

-Ay, padre, ¿quién será?

-Déjalas, hijo, déjalas, que ellas solas se marcharan.

-No me voy no me voy, que en la alcoba estoy.

Tan, tan. -¿Quién, quién?

-Dame mi asadura dura que me has quitao de mi sepoltura.

-Ay, padre, ¿quién será?

-Déjalas, hijo, déjalas, que ellas solas se marcharan.


-No me voy, no me voy, que a los pies estoy.

Tan, tan. -¿Quién, quién?

-Dame mi asadura dura que me has quitao de mi sepoltura.

-Ay, padre, ¿quién será?

-Déjalas, hijo, déjalas, que ellas solas se marcharán.

-No me voy, no me voy, que en la cabecera estoy.

Tan, tan. -¿Quién, quién

-Dame mi asadura dura que me has quitao de mi sepoltura.

-Ay, padre, ¿quién será

-Déjalas, hijo, déjalas, que ellas solas se marcharán.

-No me voy, no me voy, que agarrándote de los pelos estoy.

EL LIBRO DE SALOMON

Pues eran unos estudiantes que dicen:

-Mira que no tenemos ni una perra y dice uno.

-Oye, he comprao yo un libro en una librería de viejo, que dice dónde hay un tesoro; ná más es comprar una pala y un pico y irnos a cavar a buscar la puerta.

Conque sí, fueron midiendo los metros donde estaba la montaña, y se encontraron una cueva. Pero luego tenían miedo en entrar. Dice uno:

-Vamos, no tengas miedo.
Y decía el otro :

-Qué te crees, ¿que el miedo se le quita a uno cuando quiere?

Conque ponía que tenían que pasar por una sala que había, llena de llamas, pero que no se quemarían, que no tuvieran miedo. Decía que eran los demonios. Y luego, pasar por agua. Conque ya, se presentan en una antesala con mucha luz, y miran al libro y dice:

-¿ Ves? La antesala con mucha luz.

Y ya entran. Había allí uno con muchas barbas, como un rey.

-¿Qué queréis, mentecatos?

-Pues mire, que veníamos a por este tesoro.

-Pero, ¿os pertenece?
-Sí, mire; aquí tenemos este libro.

Conque mira, y faltaban a lo último unas páginas y le dá una patada a uno que ya se había llenao los bolsos de oro y le atravesó la montaña y allí se quedó sentao. El otro salió corriendo antes de darle la patada y sale fuera y dice:

-¿Pero qué haces ahí arriba?

-Pues mira; se conoce que el rey Salomón me ha querido pagar así.

Y dijo el rey Salomón:

-Eso es para que no compréis nunca un libro que le falten las hojas, porque lo que faltaba era que os iban a dar la patada.

Todos los temas recopilados por Joaquín Díaz (La asadura, de Marina López, en Traspinedo (Valladolid), 56 años; El libro de Salom6n, de Amalia Gómez, nacida en la Overuela hace 73 años; La Gerigonza, de Luisa González, 62 años en Valladolid; Disparates, en Amaya (Burgos) y Soy la reina de los mares, de Margarita Delgado, nacida en Villalumbroso (Palencia).

DISPARATES

El Preste Juan de las Indias
cuando vino de Milán
a la burra de Balam
vio retozar con el lobo;
cásase Perico el bobo
con su tía doña Juana,
los siete infantes de Lara
fueron a copia de moros
y fuéronse a desposar
con dos viejas remolonas.

Riñendo está Baltasar
con Nabucodonosor;
tocando estaba el tambor
de Trujillo una langosta.

Han cogido una langosta
más grande que una ballena
y su tía la rellena
se atasca de hierbabuena;
y su tío Roncesvalles
anda empedrando las calles
con piedras de marfil blanco
seguido del Ojaranco
que es comandante de
Troya y capitán de cebolla;
Ahora el cabo Josefuelo
se ha encontrado con su abuelo.

Las siete maravillas sí,
las campanas de París
se han sentido respinosas,
han visto ya a la raposa
ante una huerta de Murcia
y también la mula rucia
ha corrido por las eras
tuvieron dos mil quimeras.

La carabina de Ambrosio
llevaban por Anticristo,
a la burra de Calixto
y a la mujer bailadora
que daba gusto de verla
cómo gime y cómo llora.

En el río del Jordán
hay un pescador de caña
que ha sido tanta su maña
que ha cogido una lombriz.

Y su tía Beatriz
se fue por un haz de leña;
por vida de los demonios
en casa de un capricornio
que se llama Miquiltrece
y el culo se me estremece.

El regidor y el alcalde
se llamaron tarambalde
y por eso fue sentido,
porque se le ha subido
un ataque a la cabeza.

Saquemos a la vergüenza
a mi tío Juan de Reses
que anda plantando cipreses
en el culo de la reina.

Siete leguas más allá
allá en los Montes de Oca
en cueros iba una mosca
con la mano a la bragueta,
la carabina de Ambrosio
llevaban por escopeta.

Esto sí que va bueno.

SOY LA REINA DE LOS MARES

Soy la reina de los mares,
ustedes lo van a ver ,
tiro mi pañuelo al suelo
y lo vuelvo a recoger.

Pañuelito, pañuelito,
quién te pudiera tener
guardadito en un bolsillo
con un pliego de papel.

Pliégate papel,
que viene San Miguel,
con cuatro agujas
y un alfiler.