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Curiosidades
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| La Oreja de Dionisio
Algunos autores atribuyen a Platón la teoría según
la cual la democracia entró en Grecia cuando se permitió
a los ciudadanos opinar sobre las composiciones interpretadas en los
conciliábulos musicales. El mismo Platón, efectivamente,
había hablado en su obra Las Leyes de la influencia que el
arte musical podía llegar a ejercer sobre las personas y sobre
la política, al condicionar el comportamiento y los afectos
del individuo. Sin duda conocía el filósofo el partido
que, en el terreno práctico, le había sacado a una de
las leyes musicales -la acústica- su coetáneo
Dionisio de Siracusa, el célebre tirano que inventó
un artefacto por medio de cuyos tubos era capaz de escuchar todo cuanto
decían desde la cárcel sus prisioneros. Esa “oreja
de Dionisio” -que así se bautizó en la época
el invento- inspiró siglos más tarde a varios creadores
un uso más social y menos inhumano de las propiedades de difusión
del sonido merced a aparatos que lo transportaban desde el lugar en
el que se originaba hasta la oreja humana, aunque ésta estuviese
verdaderamente distante. Uno de los más conspicuos sabios del
siglo XVII, el jesuita Atanasius Kircher, inventó el “echotectonicum
machinamentum”, raro espía fonocámptico que incluyó
-con grabado y todo- en el segundo tomo, folio 303 de su obra
Musurgia Universalis. No podríamos encontrar un precedente
más similar para el popular perrito de la “Voz de su
Amo”: Un cono retorcido o “cochleantum”, lleva los
sonidos y voces desde una concurrida plaza hasta los solitarios salones
de un político absolutista que escucha en jarras como preguntándose:
¿Será posible lo que oigo?
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Folio 303, II tomo, Musurgia Universalis
Atanasius Kircher, siglo XVII
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| Las Máquinas Parlantes
En 1864, según la noticia difundida en varios periódicos
de la época, y con todo detalle en el nº 3 de la publicación
“Galicia, Revista Universal de este Reino”, y en uno de
los números del "Museo Universal" de 1865, se presenta
en España el “Tecnefon”. Se trata de un aparato
para crear sonidos similares a los de la voz humana. Dice el periodista:
“Hemos tenido ocasión de ver el aparato y quedar maravillados
al observar cómo un tosco artefacto de madera pronuncia clara
y distintamente diferentes voces y palabras”. Más adelante
cita al autor, Severino Pérez, como “un joven profesor
del colegio de Carabanchel”, y añade: “El Tecnefon
produce los sonidos mediante un teclado, en el cual se hallan representadas
las letras del alfabeto. Este está en combinación con
un sistema de fuelles, tubos y conductos, que hacen las funciones
de una garganta, una boca y unos labios artificiales”.
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Tecnefon: Máquina de hablar
de Severino Pérez
Museo Universal, 1865 |
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| No nos debe de extrañar en
exceso la existencia de este aparato, porque ya en 1791 el húngaro
Wolfgang von Kemplen había construido un ingenio parlante que
funcionaba con igual fidelidad. Se trataba de una caja provista de
fuelles y articulaciones que llegó a emitir palabras inteligibles.
Aún se conserva un único ejemplar en el “Deutsches
Museum” de Munich.
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"Mecanismo de la palabra humana"
Wolfgang von Kempelen (1734-1804)
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Posteriormente, en 1835, el alemán
Joseph Faber desarrollaría la máquina de Kempelen añadiendo
más controles y obteniendo más calidad en la reproducción.
Llegó a dotarla con un teclado de 16 teclas. Faber mantenía
que con 16 sonidos variables se podía vocalizar cualquier lengua
europea. Esta máquina, bautizada por su autor como “Euphonia”
no sólo hablaba de forma más flexible, sino que hacia
1846 ya estaba capacitada para cantar el “God save the Queen”.
Finalmente, y aconsejado por amigos que pensaban que el aspecto de
la máquina era un poco tétrico, Faber optó por
eliminar la cabeza parlante y dejar simplemente unos labios que vocalizaban.
La falta de reconocimiento social hacia su trabajo hizo que Faber
se suicidase en 1850 en América.
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Eufonia de Joseph Faber, 1835
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Alexander Graham Bell (1847-1922) |
Bell y el perro parlante
Alexander Graham Bell, unos de los padres del sonido grabado, fue uno
de los fundadores de la National Geographic Society, en 1888, asumiendo
además la presidencia en 1889. Entre sus muchas invenciones
también se cuenta la Hidroala, un tipo de barco cuyo casco
sobresale del agua cuando aumenta su velocidad, disminuyendo asi el
rozamiento. No son menos reseñables sus investigaciones en
el campo de la locución y la sordera, ya que su hermana y su
madre eran sordas, y, desde su abuelo, la familia había dedicado
mucha atención a esta cuestión. Cuando Bell tenía
16 años, en 1863, su padre llevó a los hermanos a ver
un autómata parlante, construido por Charles Wheatstone, que
estaba basado en los trabajos de Kempelen. Los hermanos Bell quedaron
tan fascinados con la demostración que comenzaron a construir
su propio autómata, y además, el joven Alexander comenzó
a trabajar con su perro para, modificándole el hocico con la
mano, conseguir que articulara algunos gruñidos similares a
palabras.
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| Los cilindros y los hongos
Cuando en 1902 Edison lanza al mercado sus “Gold Moulded Cylinders”,
en respuesta a los cilindros indestructibles de Thomas Lambert, los
llamó “Gold Moulded” porque los moldes con los
que se fabricaban eran de oro y estuvo dos años desarrollando
la tecnología necesaria para poder fabricarlos en serie. Decidió
comercializarlos en unas cajas forradas internamente con una fibra
derivada del algodón, para ofrecer una mayor seguridad en la
conservación del cilindro. No sospechaba que ese algodón
provocaría justo el efecto contrario en su nuevo cilindro.
El tejido absorbía la humedad, generando un hongo sobre el
propio cilindro que lo destruiría.
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Cilindro "Gold Moulded" de Edison
afectado por el hongo |
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¡ | Gramófonos y violines
En 1903 el luthier Reginald Herbert Payne y el ingeniero Thomas Broadvent
patentan un gramófono cuyo brazo reproductor y su trompeta
amplificadora son un violin propiamente dicho. Parten de la base de
que la mejor caja de amplificación que el ser humano había
creado, era la de este instrumento, por lo tanto su capacidad para
reproducir música sería superior a la de una simple
bocina cónica. Le llamaron "Le Violon qui chante"
o el “Palmodian”. La aguja de lectura iba montada sobre
el puente.
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Palmodian, 1903 |
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Gramófonos y libros
El “Pathegraphe”, fabricado en 1913 por Pathé
se utilizaba para poder seguir un texto leido, a la par que se escuchaba.
Cualquier objeto de aprendizaje era aplicable a este sistema, pero
principalmente se utlizó en la enseñanza de idiomas.
Una perfecta sincronía permitia que el rodillo corriera a la
par que el disco, así el estudiante podía leer mientras
escuchaba la correcta pronunciación. El gramófono llevaba
un sistema de reflexión en la bocina, similar al Decca Junior.
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Motofon, 1910 |
Gramófonos y aire caliente
Uno de los gramófonos más curiosos y efectivos que
se fabricaron fue el “Maestrophone” de la casa Paillard,
que en lugar de llevar el clásico motor de muelle, iba equipado
con un motor de aire caliente. Cuando se comercializaron estas máquinas,
hacia 1910, los motores de aire caliente llevaban casi un siglo funcionando,
ya que habían sido patentados por el escocés Robert
Stirling, que había dado nombre al sistema. Su efectividad
se había demostrado particularmente en máquinas de pequeña
potencia, que requerían asímismo fuentes de calor pequeñas.
Los gramófonos operados por este sistema se demostraron útiles,
en especial para las salas de baile, ya que con una sola carga de
alcohol se obtenían hasta 12 horas ininterrumpidas de funcionamiento.
A pesar de que la caja de este gramófono tenía tres
caras de cristal para poder vigilar el funcionamiento del aparato,
fueron muchos los gramófonos de este tipo que se quemaron por
fallos en el sistema, por lo que en la actualidad se conservan poco
más de una docena en todo el mundo. La bocina del lateral izquierdo
es una chimenea de ventilación. En España se comercializaron
estas máquinas con el nombre de Motofón, y su precio
era de 400 pts. |
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