El Centro Etnográfico
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Horario
de visitas y precio de las entradas
Colecciones de la Casona
De martes a viernes, de 10 a 13 h. y de 16 a 19 h.
Sábados y domingos, de 10 a 13 h. / Lunes y festivos, cerrado.
Entrada individual: 2 euros.
Entrada individual para estudiantes y jubilados: 1 euro.
Grupos de más de 15 personas: 1 euro por persona.
Colección de Campanas
De martes a sábado, de 10:30 a 13:30 h. y de 16:30 a 19:30 h.
Domingo de 10:30 a 13:30 h. / Lunes y festivos, cerrado.
Entrada individual: 1 euro.
Grupos de 15 a 50 personas: 15 euros.
(Dadas las dimensiones de la sala, grupos mayores se fraccionarán
en máximo 50 personas por visita).
Museo del Gramófono: Sala "Mercedes Rueda"
El Museo del Gramófono abre sus puertas sólo mediante cita previa para grupos superiores a 10 personas.
Precio: 2 euros por persona.
Las citas se conciertan a través de la dirección de correo electrónico
web@luisdelgado.net.
El Centro Etnográfico
Joaquín Díaz fue creado en 1985, alcanzándose
un convenio entre la Excma. Diputación de Valladolid
y el folklorista Joaquín Díaz por el que éste
se comprometía a ceder sus colecciones (grabados de
trajes, pliegos de cordel, biblioteca, fonoteca e instrumentos)
para que fueran expuestos en la casona del siglo XVIII que
la Institución Provincial tenía en Urueña.
La sede definitiva
fue inaugurada en marzo de 1991, dedicando
especial atención desde entonces tanto a los investigadores
como a todos los interesados o curiosos que acuden a contemplar
las salas del Museo.
A partir del verano de 1994
se creó una Fundación
cuyos patronos son
la Diputación de Valladolid,
la Junta de Castilla y León,
Caja España,
el Ministerio de Cultura,
la Universidad de Valladolid,
la Fundación Autor
y el propio Joaquín Díaz.
La Casona denominada
"de la Mayorazga", sede de la Fundación, fue levantada
en los primeros años del siglo XVIII a instancias del
Obispo Alonso de Mena y Borxa, nacido en Urueña en
1643 y muerto en Calahorra, sede de su diócesis, en
1714. A su muerte, las obras de la Casona aún no habían
terminado y por ello, un sobrino suyo, Alonso Pérez
de Mena y Borxa, Regente de la Audiencia de Navarra, se hace
cargo de su conclusión y, en memoria de su tío,
hace colocar los dos escudos de armas que campean en la portada
principal del edificio. Posteriormente, es heredada por los
sucesores del propio Mayorazgo de los Mena -de aquí
el nombre por el que es conocido el palacio- y en 1757 pasa
a manos de otra influyente familia de Urueña, los Pérez-Minayo.
Ya en el siglo XX,
la Diputación de Valladolid adquiere el edificio en
la década de los setenta y lleva a cabo una labor de
consolidación de su fábrica con la idea de convertirlo
en Parador. En abril de 1985, dicha Institución Provincial
aprueba oficialmente la constitución del Centro Etnográfico
y cuatro años después se acuerda su instalación
definitiva en Urueña, comenzando las obras de rehabilitación
del edificio en 1990 y siendo inaugurado oficialmente la tarde
del 22 de marzo de 1991.
La rehabilitación
se concibe a partir de un tratamiento unitario de los espacios,
acorde con las características estilísticas
del edificio. Al mismo tiempo, se parte de la necesidad de
acondicionar varias salas con amplitud suficiente para mostrar
de manera idónea las tres colecciones que acoge la
Casona y que componen la vertiente museística del Centro,
así como disponer adecuadamente los fondos documentales
-bibliográficos, sonoros y de imágenes-, destinados
a trabajos de investigación o consulta. A partir de
estas premisas, que intentan conferir al Centro un carácter
activo y dinámico en sus dos facetas de museo y centro
de investigación, el equipo dirigido por el arquitecto
Angel Ríos llevó a cabo un proyecto rehabilitador
basado, en primer término, en el respeto indispensable
que lleva aparejado todo trabajo de restauración de
un edificio histórico, pero sin concesiones a un historicismo
a ultranza; y en segundo lugar, en la apertura, ajuste y adaptación
de espacios interiores -con la consiguiente dotación
de nuevas instalaciones de iluminación y saneamiento-
con el propósito de acondicionar la casona para sus
nuevos usos.







