Fundación Joaquín Díaz
Museo de la Música, Colección Luis Delgado


Instrumentos Musicales en los Museos de Urueña


Instrumentos Musicales en los Museos de Urueña

Flutina


Desde que en 1777 el Padre Amiot introdujera en Europa el sheng, un aerófono de lengüeta libre procedente de China, los fabricantes de órganos comenzaron a investigar en las posibilidades de su sistema. Fueron varios los pasos que se siguieron a lo largo del tiempo hasta llegar al instrumento que serviría de embrión a nuestros actuales acordeones. Pero vamos a detener nuestra mirada en 1830. A partir de esta fecha varios fabricantes comenzaron a producir comercialmente numerosos instrumentos basados en el sistema de lengüetas libres. Entre ellos M. Busson, que en 1859 fabricó su primera flutina, o harmonieflute. En aquel momento se trataba de un fuelle con un mecanismo de llaves accionadas por la mano derecha del intérprete, teniendo en la izquierda un par de bajos, generalmente los de tónica y dominante.

En un principio, y durante varios años, el ambiente de la música "culta" recibió con poco agrado la llegada del nuevo ingenio musical. Si acudimos al diccionario de Felipe Pedrell, editado en Barcelona en el año 1894, encontramos una primera reseña en el término tipotono, que es un pequeño diapasón de viento que aloja una lengüeta en su interior, y que al soplar suele dar la nota la. De él dice Pedrell que "tomó origen el terrible acordeón". Pero no es ésta la única referencia negativa, pues son varios los autores que lo desprecian. Su carácter alegre y su capacidad para incitar al baile hace que algunos sectores del clero vasco lo denominen fuelle del infierno, tal y como señala Julio Caro Baroja.

El ejemplar que se exhibe salió del taller de M. Busson, en París, probablemente hacia 1860, y puede contemplarse en el Museo de la Música de Urueña, colección Luis Delgado.


Pista de audio:
Tema: El Carnaval de Venecia (F. Tárrega)
Intérprete: Cuco Pérez



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