Fundación Joaquín Díaz

Colección de Instrumentos Mecánicos

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Instrumentos Mecánicos


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Nombre: Caja Vienesa de Música

Marca:

País: Austria

Modelo: Cilindro de puas sobre peine de metal
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Referencias acerca del uso de un cilindro de púas movido por diferentes engranajes para accionar determinados instrumentos las hay desde el siglo IX: en Bagdad, los hermanos Mohamed, Hasan y Ahmed Musa especializados en el estudio de la ciencia árabe, crean un automatófono; León el Filósofo, en la corte de Teófilo el Iconoclasta, inventa unos árboles con pájaros que cantaban automáticamente dotados del mismo sistema. Durante siglos, el invento se usa y se va perfeccionando gracias a aportaciones de personajes tan destacados como Leonardo da Vinci o el jesuita Athanasius Kircher. A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX aumenta el número de invenciones, llegándose en 1796 a patentar un tipo de caja de música que firmó el ginebrino Antoine Favre y, en 1866, a registrar una patente de un disco con púas en la parte inferior inventado por Paul Lochmann en Leipzig.

El cilindro de esta caja contiene temas de los años 60 del siglo XIX. Uno de ellos fue compuesto por el músico húngaro Alphons Czibulka, nacido en 1842 y muerto en Viena en 1894. Su carrera como compositor, pianista y director le hizo acreedor de un importante reconocimiento popular, grado que también alcanzaron algunos de los temas creados por él que llegaron a codificarse, como en este caso, para ser reproducidos en aparatos mecánicos.



Foto 2

Foto 3

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El camino de inventores y científicos en busca de un sistema que fuese capaz de imitar la voz humana, antes de poder grabarla, almacenarla y reproducirla, fue tan largo como interesante. En ese recorrido podríamos encontrar autómatas, cabezas parlantes o instrumentos que pretendían no sólo producir sonidos similares a los emitidos por la laringe del individuo sino sorprender, entretener, deleitar y facilitar la ejecución de melodías a cualquier mortal sin necesidad de ser músico avezado. Son conocidos los precedentes del barón húngaro Wolfgang von Kempelen con su Fonoautófono (1788), el checo Robertson con su Fonoaugon (1810) o el barón francés Leon Scott de Martinville con su Fonoautógrafo (1857). El siglo XIX fue el siglo de las patentes de inventos mecánicos y un período de transición hasta culminar con el Fonógrafo de Edison y el Gramófono de Berliner, antecedentes de los ingenios que han llenado de música nuestras casas y nuestra vida. En todo ese tiempo, durante casi un siglo, apareció y se difundió una serie de aparatos musicales o sonoros cuyos sonidos tenían más que ver con la mecánica que con la música.