Fundación Joaquín Díaz

Colección de Instrumentos Mecánicos

Puede realizar una búsqueda en la Colección de Instrumentos Mecánicos:     

Instrumentos Mecánicos


  1 registro, pág. 1 de 1.


Nombre: Caja de Música Edelweiss

Marca: Hermann Thorens

País: Suiza

Modelo: Disco con puas sobre peine de metal


Desde la invención de la caja de música por Antoine Favre en 1796 hasta el establecimiento de la primera fábrica pasaron algunos años. En 1815 Jeremie Recordon y Samuel Junod crearon una empresa especializada en autómatas y cajas de música y abrieron el camino a muchas otras compañías que se fueron estableciendo en Alemania y Suiza principalmente. En 1862, Paillard patentó el cambio de rodillos, invento que fue perfeccionado en Ginebra en 1879 por Metert. Desde 1865 Charles Reuge se estableció en la localidad Suiza de Sainte Croix, en el cantón de Saud, donde trabajó como maestro relojero y fabricante de cajas de música. En 1882, también en Sainte Croix, Hermann Thorens comenzó a crear modelos diferentes de cajas con discos marcados de pequeño tamaño, como la denominada Edelweiss. Él y Paillard disfrutaron de una época dorada durante la década de los años noventa pero tuvieron que cambiar su producción hacia los fonógrafos a partir de 1906, tras la comercialización del invento de Edison.

La casa Thorens siguió especializada en aparatos de música, principalmente platos tocadiscos, hasta nuestros días, aunque fue adquirida por Reuge en 1985. La propia casa Reuge, la más prestigiosa en fabricación de cajas de música sufrió una crisis tras el fallecimiento de Guido Reuge, su último heredero, y tuvo que reconvertir su negocio hacia los productos de alta gama entre los años 2003 y 2004.



Foto 2

Foto 3

Foto 3


El camino de inventores y científicos en busca de un sistema que fuese capaz de imitar la voz humana, antes de poder grabarla, almacenarla y reproducirla, fue tan largo como interesante. En ese recorrido podríamos encontrar autómatas, cabezas parlantes o instrumentos que pretendían no sólo producir sonidos similares a los emitidos por la laringe del individuo sino sorprender, entretener, deleitar y facilitar la ejecución de melodías a cualquier mortal sin necesidad de ser músico avezado. Son conocidos los precedentes del barón húngaro Wolfgang von Kempelen con su Fonoautófono (1788), el checo Robertson con su Fonoaugon (1810) o el barón francés Leon Scott de Martinville con su Fonoautógrafo (1857). El siglo XIX fue el siglo de las patentes de inventos mecánicos y un período de transición hasta culminar con el Fonógrafo de Edison y el Gramófono de Berliner, antecedentes de los ingenios que han llenado de música nuestras casas y nuestra vida. En todo ese tiempo, durante casi un siglo, apareció y se difundió una serie de aparatos musicales o sonoros cuyos sonidos tenían más que ver con la mecánica que con la música.