Fundación Joaquín Díaz

Colección de Instrumentos Mecánicos

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Instrumentos Mecánicos


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Nombre: Caja Rectangular con Manivela

Marca:

País: Suiza

Modelo: Cilindro de puas sobre peine de metal


No sería aventurado documentar esta caja de manivela entre 1880 y 1900. La caja fue fabricada probablemente en Suiza (en la parte inferior hay una etiqueta en francés que dice Musique a 1 air, lo cual quiere decir que es una caja con una sola pieza musical). La pieza, sin embargo, nos lleva a la época victoriana y en concreto a una de las óperas de Gilbert y Sullivan, tal vez una de las más famosas, titulada H.M.S. Pinafore or the lass that loved a sailor y desarrollada en dos actos. La opereta fue un éxito y se hicieron representaciones en Inglaterra y en los Estados Unidos, aunque éstas no se reconocieron en derechos para los autores pese a que lucharon largamente para que se les pagaran. Si bien la obra fue muy bien recibida por la abundante burguesía británica, no tuvo el mismo éxito entre la nobleza. Se dice que la Reina Victoria asistió a una de las representaciones y al salir, en una de las frases lapidarias que se le atribuyen, exclamó: «No nos hemos divertido».

De entre las canciones de esta opereta musical se ha elegido la más significativa For he is an englishman, melodía bien pegadiza que se interpreta en varias ocasiones pero que además cierra el segundo acto al finalizar el número Oh joy, oh rapture unforseen:

For he is an englishman
And he himself had said it
And it´s greatly to his credit
That he is an englishman!

La caja, toda ella de madera en su parte externa, está cerrada y sólo se puede acceder al mecanismo interior retirando previamente cuatro tornillos que unen la base de madera, sobre la que van el cilindro y el peine, con la carcasa.



Foto 2

Foto 3

Foto 3


El camino de inventores y científicos en busca de un sistema que fuese capaz de imitar la voz humana, antes de poder grabarla, almacenarla y reproducirla, fue tan largo como interesante. En ese recorrido podríamos encontrar autómatas, cabezas parlantes o instrumentos que pretendían no sólo producir sonidos similares a los emitidos por la laringe del individuo sino sorprender, entretener, deleitar y facilitar la ejecución de melodías a cualquier mortal sin necesidad de ser músico avezado. Son conocidos los precedentes del barón húngaro Wolfgang von Kempelen con su Fonoautófono (1788), el checo Robertson con su Fonoaugon (1810) o el barón francés Leon Scott de Martinville con su Fonoautógrafo (1857). El siglo XIX fue el siglo de las patentes de inventos mecánicos y un período de transición hasta culminar con el Fonógrafo de Edison y el Gramófono de Berliner, antecedentes de los ingenios que han llenado de música nuestras casas y nuestra vida. En todo ese tiempo, durante casi un siglo, apareció y se difundió una serie de aparatos musicales o sonoros cuyos sonidos tenían más que ver con la mecánica que con la música.