Fundación Joaquín Díaz

Colección de Instrumentos Mecánicos

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Instrumentos Mecánicos


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Nombre: Amberola III

Marca: Edison Phonograph Company

País: Estados Unidos

Modelo:


Con el lanzamiento al mercado de las Victrolas de la casa Victor, que incorporaban la bocina dentro de la propia máquina dándole así un aspecto más compacto y sólido, Edison decidió fabricar su propia versión del modelo, construyendo una serie de máquinas que, bajo el nombre de «Amberola» conocieron diferentes variantes entre 1912 y 1915.

El que se muestra aquí, el «Amberola III» vio la luz en 1912. Tras él, aparecerían los modelos IV, V, VI, VIII y X (saltándose por alguna razón el IX), y una serie posterior que los unificaría numerándolos según su precio: Amberola 30, para los de treinta dólares, y 50 y 75 respectivamente para los sucesivos. En 1908 Edison había presentado un nuevo cilindro sonoro que, merced a un estrechamiento del surco, había logrado ampliar la habitual duración de 2 minutos a 4. Este cilindro se llamó «Amberol Record» y dio nombre a sus lectores, las «Amberolas». La máquina requería más peso en el diafragma, ya que el surco se había estrechado considerablemente, y para garantizar la correcta lectura, el brazo iba dotado de un sistema de guías más preciso que todos los anteriores.



Foto 2

Foto 3

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El camino de inventores y científicos en busca de un sistema que fuese capaz de imitar la voz humana, antes de poder grabarla, almacenarla y reproducirla, fue tan largo como interesante. En ese recorrido podríamos encontrar autómatas, cabezas parlantes o instrumentos que pretendían no sólo producir sonidos similares a los emitidos por la laringe del individuo sino sorprender, entretener, deleitar y facilitar la ejecución de melodías a cualquier mortal sin necesidad de ser músico avezado. Son conocidos los precedentes del barón húngaro Wolfgang von Kempelen con su Fonoautófono (1788), el checo Robertson con su Fonoaugon (1810) o el barón francés Leon Scott de Martinville con su Fonoautógrafo (1857). El siglo XIX fue el siglo de las patentes de inventos mecánicos y un período de transición hasta culminar con el Fonógrafo de Edison y el Gramófono de Berliner, antecedentes de los ingenios que han llenado de música nuestras casas y nuestra vida. En todo ese tiempo, durante casi un siglo, apareció y se difundió una serie de aparatos musicales o sonoros cuyos sonidos tenían más que ver con la mecánica que con la música.